viernes, 23 de febrero de 2018

La Glosa Dominical de Gérminans

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Sacrificio de Isaac
¿QUIÉN CONDENARÁ?

La mayor dificultad para anunciar el perdón de Dios entre nuestra gente reside en el hecho de que muchos no creen que nadie les pueda perdonar lo que han hecho. Lo que es más difícil pues, no es perdonar, sino creer en un Dios que ha respondido al mal en el mundo con el sacrificio de su Hijo, su Único y Amado Hijo, por nosotros.
En la muerte en la cruz del Hijo se cumple, de hecho, aquel aniquilamiento de Dios contra sí mismo en el que Él se entrega para levantar al hombre y salvarlo, y esto por puro amor.  Ante un Dios así, escandalosamente de nuestra parte, ¿quién estará contra nosotros? (Rm. 8,31b)

jueves, 22 de febrero de 2018

Falleció Jaume Botey, miembro destacado de "Església Plural", "Cristianisme al segle XXI", "Cristianisme i Justicia" i "Cristians pel socialisme".

Como sacerdote fue uno de los manifestantes de la Via Layetana (1966)
La semana pasada falleció a los 78 años Jaume Botey Serra, un verdadero referente en los movimientos eclesiales progresistas y en la izquierda política. La historia de Botey es similar a la de otros muchos sacerdotes y religiosos que después del Concilio Vaticano II se implicaron tanto en la lucha reivindicativa, en España contra el franquismo,  que acabaron abandonado el sacerdocio y dedicándose de pleno a la militancia en organizaciones políticas. En Cataluña tenemos muchos ejemplos: Lluis Maria Xirinachs (senador - BEAN), Frederic Prieto (alcalde de Cornellà - PSUC), Joan Rigol (Presidente del Parlament - UDC), Ignasi Riera (PSUC), Jaume Patrici Sayrach (PSUC), sin olvidarnos del que fuera alcalde de Santa Coloma de Gramenet, Lluis Hernández (PSUC), aunque éste nunca abandonó el sacerdocio, sólo lo aparcó temporalmente.

Algunos se casaron como el caso de Botey, aunque otros permanecieron solteros como Xirinachs, algunos se olvidaron de la Iglesia y se mantuvieron alejados de ella, mientras otros siguieron muy implicados en los movimientos más progresistas, críticos con la jerarquía y cercanos a posiciones ideológicas que mezclaban su doble militancia, como por ejemplo la Teología de la Liberación.

miércoles, 21 de febrero de 2018

Los obispos catalanes ponen a Casaldáliga como modelo de obispo a seguir

Casaldáliga celebrando Misa sin alba ni casulla, y "concelebrando" con tía Irene
Hemos dedicado dos días a comentar la penosa Nota de los obispos catalanes en la que no ocultan sus simpatías por los ex-gobernantes y activistas que se encuentran en prisión preventiva por graves delitos como la sedición o la rebelión, entre otros. No salimos del asombro de tantas lamentables notas de unos obispos que deberían ser pastores de todos, pero que desde hace muchos años sólo lo son de una parte de los catalanes. Por si no teníamos bastante con la Nota de este pasado viernes nos enteramos que hay otro escrito, que el Copríncipe Joan Enric Vives (Secretario de la Tarraconese) ha hecho llegar al obispo catalán Don Pere Casaldáliga felicitándole por su 90 aniversario, en nombre propio y de sus compañeros en el episcopado.

Esta felicitación lleva la misma fecha que la NOTA episcopal, es decir el viernes 16 de febrero, y se envía desde Tiana, el lugar donde estaban reunidos los prelados catalanes, Don Joan Enric deja claro que habla en nombre de los demás obispos y lo que es más preocupante "de las diócesis catalanas", como si todos los que formamos parte de estas diócesis estuviéramos encantados con Casaldáliga, obispo comunista y revolucionario en lo político,  herético en lo doctrinal y transgresor en lo litúrgico. Pues resulta que el escrito dice que ellos (los obispos catalanes) quisieran poder imitar su ministerio episcopal aquí en Cataluña. Es decir que es un verdadero referente de como creen que debe ser un obispo en nuestra tierra.

martes, 20 de febrero de 2018

Amarillenta declaración de los obispos catalanes: Dando la NOTA de nuevo

Estaban tardando mucho. Los fieles preferidos de nuestros obispos, impacientes por tan gran tardanza, estaban echándoles en cara su insensibilidad ante el tremendo drama amarillo que padece Cataluña: más de 100 días de prisión de los mejores políticos de La Nació, y los obispos callados. Y el cardenal mediador también callado. Eran cada vez más clamorosas las voces que les gritaban que ése estaba siendo un silencio culpable o lo que es mucho más grave, cómplice. Así que entusiasmados unos y obligados otros, se reunieron finalmente los obispos de la Tarraconense para dar la cara y abogar en favor de los políticos presos, como hiciera en su día Iceta. Sus buenos votos que le costó esa obra de misericordia. Pero como a los obispos no les vota nadie, ellos adelante con sus faroles. Están seguros de que también esto les saldrá gratis.

He aquí el núcleo de la NOTA: “Queremos mencionar una cuestión concreta que nos preocupa. En cuanto a la prisión preventiva de algunos antiguos miembros del gobierno y de algunos dirigentes de organizaciones sociales, sin entrar en debates jurídicos, pedimos una reflexión serena sobre este hecho, en vistas a propiciar el clima de diálogo que tanto necesitamos y en la que no se dejen de considerar las circunstancias personales de los afectados” ¿Y eso qué significa? Pues gastar muchas palabras para decir que la solución es despenalizar el golpe de Estado y soltarlos. Había que echarles un capote a los que están dispuestos a conseguir la independencia de Cataluña a costa de lo que sea y de quien sea. Y eso sí, considerando las circunstancias personales de los afectados. Muy bien dispuestos y mejor encaminados, estos obispos. Y en cuanto al buen trato a los presos, son los primeros para los que piden “que se consideren las circunstancias personales”. ¡Claro, éstos son presos muy especiales, especialmente queridos por los obispos! ¡Qué buenas son las madres ursulinas!

lunes, 19 de febrero de 2018

Pastores que abandonan a la mitad de su rebaño

Nota de los obispos de Cataluña
El 11 de mayo de 2017, los obispos de la Conferencia Episcopal Tarraconense firmaron una nota en la que afirmaban la realidad nacional de Cataluña y, en su consecuencia, añadían que “…creemos humildemente que conviene que sean escuchadas las legítimas aspiraciones del pueblo catalán, para que sea estimada y valorada su singularidad nacional”. Traducido al Román paladino: consideraban legítimo -y legitimaban- el previsto referéndum secesionista. Ese referéndum, legitimado por nuestros obispos, se celebró el 1 de octubre y se convocó una nueva reunión de la Tarraconense para los días 23 y 24 de dicho mes. Un convulso mes de octubre en el que se sucedió una huelga general, el histórico discurso del Rey, la aplicación del artículo 155 o el encarcelamiento de los Jordis. Tras aquella reunión de los obispos se esperaba una nueva nota. Sin embargo, hubo un mutis absoluto. Ni nota ni declaración alguna. Los prelados catalanes habían recibido serias instrucciones de Roma: el papa Francisco desautorizaba firmemente el proceso secesionista catalán. Incluso había prohibido a Omella que ejerciese como mediador. 

Parecía que nuestros obispos volvían a ser pastores de todo el rebaño, pero hete aquí que la semana pasada se volvió a reunir la Tarraconense y no pudieron reprimir su protagonismo y su afán escribiente, en forma de una nueva nota. Ahora ya no hablan de legítimas aspiraciones, ni de la realidad nacional, sino que urgen al diálogo y a la formación de gobierno. Evidentemente, el proces, tal como era entendido, ha fracasado y pasarán varias generaciones hasta que se vuelva a impulsar un referéndum unilateral. Sin embargo, los obispos recibieron muchas presiones a fin de hablar de la cuestión de los presos. Y sucumbieron a ellas, introduciendo en la nota este párrafo: “Queremos mencionar una cuestión concreta que nos preocupa. En cuanto a la prisión preventiva de algunos antiguos miembros del gobierno y de algunos dirigentes de organizaciones sociales, sin entrar en debates jurídicos, pedimos una reflexión serena sobre este hecho, en vistas a propiciar el clima de diálogo que tanto necesitamos y en la que no se dejen de considerar las circunstancias personales de los afectados”

domingo, 18 de febrero de 2018

Pablo VI: El Papa de la "Nueva Misa" (I)

Battista Montini: Sacerdote sin haber sido seminarista 
Battista Montini en 1919 (izquierda). Ordenación sacerdotal el 29 de junio de 1920 (Derecha)
Ludovico, el abuelo del futuro Papa, era médico en Brescia, donde se casó con Francesca Buffali y con la que tuvo 6 hijos. Murió prematuramente con 41 años dejando a su esposa la tarea de criar y educar a sus hijos. Tuvo que vender parte de sus tierras en Concessio. El hijo mayor, Giorgio, el padre del futuro Pablo VI, rompió con la tradición familiar cursando estudios jurídicos que una vez concluidos le llevaron a fundar el diario católico “El cittadino de Brescia” en combate contra la prensa liberal y radical.  El non expedit de Pío IX  a los católicos italianos prohibiéndoles participar en la vida política del país y en las instituciones del nuevo estado italiano fue determinante para que los católicos se implicaran en múltiples iniciativas – el llamado Movimiento Católico- de carácter social, económico, cultural y educativo. No es este el momento para detallar y pormenorizar esos fecundos compromisos y acciones de los católicos italianos.
En una peregrinación a Roma, Giorgio Montini conoció a Giuditta Alghisi, de 18 años, natural de Verolavecchia (Brescia) e hija de un política radical que se oponía a ese matrimonio con un activista católico: abogado, periodista, político y promotor de grandes empresas católicas. Pablo VI será el primer papa moderno procedente de una familia del ámbito empresarial y parlamentario.

viernes, 16 de febrero de 2018

La Glosa Dominical de Gérminans

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TIEMPO DE UNA SIEMPRE NUEVA CONVERSIÓN
Después de haber dado los primeros pasos como discípulos tras Jesús siguiendo el relato del evangelio de San Marcos, hemos iniciado el camino de la Cuaresma. Este nos hace recorrer las etapas decisivas del Señor hacia su Muerte y Resurrección, acompañados de los evangelistas Marcos y Juan. Sabemos que escuchar con atención la historia contada por los evangelistas, es para nosotros hoy el cauce para continuar nuestro camino de cristianos, renovar en la vida de cada día y de cada año nuestra fidelidad a Jesucristo e intentar parecernos un poco más a Él.
La primera etapa del camino de la Cuaresma nos lleva con Jesús al desierto, en estos cuarenta días que ha pasado lejos de todos y de todo. Lo ha hecho no tanto por una iniciativa personal suya, sino empujado por el Espíritu que ha descendido sobre Él en el momento de recibir el bautismo de conversión de parte de Juan Bautista. Continuando el mismo camino del bautismo, con el que toma sobre sus espaldas los pecados de su pueblo y de la humanidad, ahora Jesús repite, en un cierto modo, la experiencia del pueblo de Israel: para pasar de la esclavitud de Egipto a la libertad de la tierra prometida ha debido recorrer un largo camino de cuarenta años en el desierto, para aprender a confiar en el Señor su Dios, a obedecer su voluntad, a no ceder al miedo que le hacía añorar su Egipto, donde podía vivir tranquilo aunque esclavo. Así Jesús, como nuevo Israel, nuevo hijo de Dios, pasa cuarenta días en el desierto, tentado por Satanás, es decir por todo aquello que se opone a la voluntad de Dios. Marcos no especifica de qué tipo de tentaciones se trata, como hacen otros evangelistas. Lo hará mientras relata la historia sucesiva del Señor, cuando se enfrenta muchas veces con el diablo que tiene esclavizadas a las personas. Allí Jesús se mostrará como el más fuerte, aquel que con su palabra expulsa a los espíritus impuros: lo puede hacer porque como Hijo del Hombre, lo ha enfrentado en campo abierto, con sus fuerzas humanas y con la ayuda divina, tal como da a entender Marcos en los breves trazos con que describe el tiempo de Jesús en el desierto.