jueves, 18 de diciembre de 2014

Funeral semiclandestino por el cardenal Carles

La fotografía corresponede a las Exequias del año pasado. De este año no hay fotografía ni crónica alguna
Ni tan siquiera se había avisado con antelación, salvo un anuncio en la web del arzobispado  publicado el mismo día. No obstante, como uno se lo lee todo, acudió al funeral por el primer aniversario del fallecimiento del cardenal Carles. ¡Qué desolación! 50 feligreses que asistían a la misa normal de las 19 horas en la Catedral y que, en su mayoría, acudían primeramente a la capilla del Cristo de Lepanto donde suele realizarse aquella celebración. Si pobre era la concurrencia, aún más parca era la de los ministros celebrantes. Sistach solo, sin su obispo auxiliar y sin ningún vicario episcopal.  Doce concelebrantes, en su mayoría los miembros eméritos del Cabildo Catedralicio (Bastida, Arenas, Baucells, Farnés, Benito, Martí), a los que debieron llamar deprisa y corriendo para que la sensación de orfandad no fuese mayor. Incluso en el anuncio de la web se incluía la presencia del Coro Francesc Valls, que suele participar en algunas de las celebraciones de la Catedral y que, para ser sinceros, cantan e interpretan francamente bien. Pues el Coro brilló también por su ausencia, magnificando, si cabe, la sensación de desamparo.

Justamente antes de entrar en la Catedral me encontré con los obispos Vives y Piris que salían de una reunión de la Comisión de Liturgia de la Tarraconense. Ninguno de los dos quiso quedarse al funeral, eso que uno fue su obispo auxiliar y el otro vicario de Carles, cuando éste era rector de la parroquia de San Fernando Rey de Valencia. ¡Cuántos obispos actuales deben su designación al cardenal valenciano!

miércoles, 17 de diciembre de 2014

La marea de la Casa de Santiago

El cardenal Jubany prometió a las familias afectadas que los diáconos Salvans y Cané habían sido reducidos al estado laical y por tanto que nunca serían sacerdotes
Pere Cané sí fue ordenado sacerdote, aquí le vemos con el arzbispo de Milwaukee, Rembert G. Weakland
El escándalo de la Casa de Santiago siempre reaparece en la diócesis de Barcelona. Es como la marea que se va de repente, pero acaba regresando. Cierto es que hasta ahora nunca ha vuelto para quedarse, aunque esta vez el ruido ambiental y el frenesí mediático pueden propiciar su permanencia. Recordemos que la Casa de Santiago fue un seminario de vocaciones tardías, creado a finales de los 70, a cuyo frente el cardenal Jubany colocó como rector al sacerdote Alfredo Rubio de Castarlenas, que se convirtió en el verdadero ideólogo del grupo de sacerdotes que se formaron en aquel centro. Relacionado con dicho seminario se hallaba una orden femenina seglar, denominada Claraeulalies, que también dependía de la Casa de Santiago. Sacerdotes, diáconos y seminaristas vivían en las llamadas “casitas”, que no eran otra cosa que residencias independientes. El primer escándalo se suscitó a raíz de varios casos de chicas de la orden que habían quedado embarazadas, pero el escándalo mayor se dio a raíz de una asociación llamada Nous Camins dirigida por el sacerdote-formador de la Casa, Francisco Andreo García (ya fallecido), que actuaba junto a una serie de diáconos, entre los que cabe destacar a Albert Salvans Giralt y Pere Cané Gombau.

martes, 16 de diciembre de 2014

Sistach participa de la ceremonia laica del entierro de Joan Barril

El cardenal Sistach postrándose ante el feretro de Joan Barril en el Saló de Cent del Ayuntamiento de Barcelona
No me lo podía creer cuando leí en la prensa la crónica del entierro laico de Joan Barril: "La ceremonia de homenaje ha durado cerca de dos horas. La viuda de Barril, Gloria Duran; el hijo menor del periodista; el director teatral Joan Ollé; el catedrático de la UAB Joan Subirats; el consejero Ferran Mascarell y Vicenç Villatoro, del CCCB, han intervenido en el acto, de carácter laico, en el que también ha participado el arzobispo de Barcelona, Lluís Martínez Sistach, con un discurso preparado." Todo un cardenal de la Santa Madre Iglesia participando activamente en un entierro laico, y dejándose fotografiar postrado ante su féretro. Claro que después de lo que ayer nos contaba Iustus ut Palma de Buenafuente en el cartel de Cáritas de Navidad, todo es posible en esta diócesis.

Y uno se pregunta que es lo que hacía n.s.b.a. cardenal Martínez Sistach en ese acto, de una persona que no era creyente y que además de ser un periodista de cierto renombre poco más ha aportado a la sociedad catalana y cero a la Iglesia. La respuesta la encontramos en el twitter de nuestro arzobispo en el que podemos leer: 

lunes, 15 de diciembre de 2014

Andreu Buenafuente, ¿el rostro de Cáritas?

Lo de Cáritas, o mejor dicho, lo de los responsables de Cáritas de Barcelona o Cataluña, ha llegado a colmar el vaso. La imagen de este bufón (que suponemos tendrá un corazón muy grande) resulta que ha de exponerse en las entradas de todas las parroquias y centros de la Iglesia en Cataluña para suscitar buenos sentimientos en la campaña de Navidad o Vanidad... 

Pues muchos decimos: ¡Basta ya de tomarnos el pelo! Un error de esta magnitud no es un fallo de estrategia publicitaria sino una expresión de lo que los dirigentes de Cáritas tienen en mente: se creen, en contra del primer pensamiento del Papa Francisco, una pura ONG y además les molesta toda relación explícita con Dios, Jesucristo y la Iglesia para fundamentar la teología de la caridad cristiana. Muchos otros personajes podrían haber prestado su rostro para esta publicidad... pero alguien decidió que lo mejor fuera el rostro de un catalán que durante años y a diario se mofa cuando le conviene de los obispos, Papas, de la primera comunión, de la Virgen y de lo que haga falta... siempre ganando dinero.

domingo, 14 de diciembre de 2014

El valor de lo menudo: una escalera, un video, una tecla

Sólo a un adulador de los que reciben ganancia o a uno de los que forman la claca de los que nunca se oponen a los designios del mandamás, puede llegar a escandalizar la fuerte crítica lanzada contra el cardenal Sistach en la organización del Congreso Pastoral de las Grandes Ciudades, esa sinfonía átona surgida de un serialismo dodecafónico inspirado por Sistach.
Malgasto pecuniario y derroche de tiempo para un fin ególatra y un sinsentido. Cosa absurda sin otra explicación, que hasta la izquierda eclesial, ese batallón hipócrita de nacionalprogresistas que vive del régimen callando como pulgas, crítica para sus adentros. Izquierda que en estos diez años de pontificado de Sistach se ha convertido en un sequito obsequioso al amparo de los cargos y colocaciones procurados por el cardenal.

viernes, 12 de diciembre de 2014

La Glosa Dominical de Germinans

Reflexión a modo de notas, hacia dónde nos orienta la liturgia del domingo.


ESPERAMOS Y NOS GOZAMOS DE SU VENIDA

C:\Users\FRANSESC\Desktop\imagesKU3WYPXB.jpgLa última frase del fragmento del evangelio de este domingo  nos indica que Juan desarrolla su ministerio en «Betania, en la otra orilla del Jordán». El significado mismo del nombre del lugar -«casa del testimonio»- puede tener valor simbólico, porque indica exactamente lo que Juan Bautista es y lo que va ser hasta el final de su vida así lo que debe llegar a ser toda comunidad: una verdadera casa del testimonio.
Esta página del evangelio ilustra en qué consiste concretamente el testimonio. A una “comisión de encuesta” enviada desde Jerusalén para identificar su identidad, el Bautista responde remitiendo a Jesús: «No era él la luz, sino testigo de la luz» (v. 6); y luego: «No lo soy, yo soy la voz» (vv. 21-22). El Bautista, según el evangelio de Juan, no es un predicador o un asceta, sino exactamente el modelo por excelencia del testigo: en la casa de la comunidad cristiana, el comportamiento que debe distinguir a todos es precisamente el suyo. Nadie puede decir: «Yo soy», pero cada uno debe remitir más allá de sí mismo, a Jesucristo. Cada uno puede y debe ser “signo” de Jesús para el otro, manteniendo la capacidad de desaparecer, exactamente como el Bautista.

jueves, 11 de diciembre de 2014

La gran sinfonía diocesana

Cuando se vive totalmente alejado de la realidad real y se monta uno en una realidad virtual, es de lo más fácil caer en el esperpento. Algo así ocurrió el pasado día 25 en la Sagrada Familia. Nuestro arzobispo cardenal se montó allí una de esas cosas mundiales que tanto le gustan: algo así como el espectáculo de la evangelización de las grandes ciudades. Como si evangelizar una ciudad de uno o dos millones de habitantes fuese algo sustancialmente distinto de la evangelización de la ciudad que llega por los pelos a los tres millones y de la que llega a los treinta, más todas las intermedias. Desde luego el que tuvo esta brillante ocurrencia (parece que fue Sistach) se lució.

Pero como lo que pretendía no era explorar nuevas fórmulas para la evangelización de las grandes ciudades, sino única y exclusivamente lucirse él con su Sagrada Familia, pues eso fue lo que se montó. Invitó a un puñado de cardenales y obispos a visitar su parque temático y quizás allí mismo en la basílica les soltó algún discurso y dio lugar a que se pronunciaran un par más de conferencias para cubrir el expediente, y andando.