viernes, 21 de septiembre de 2018

La Glosa Dominical de Gérminans

DE LOS ÚLTIMOS NADIE HABLA
“Si uno quiere ser el primero, que sea el último y el servidor de todos”. Son palabras que nos son muy familiares, que se han convertido casi en un eslogan en el mundo eclesiástico; las cantamos en la liturgia y nos sentimos buenos cuando las pronunciamos. Y también con estas sucede, como con las otras palabras, que contra más se repiten menos se comprenden en el sentido y lo que intentan decir en verdad; en una palabra, dejan de ser impactantes y revulsivas. Y así resulta que todos afirmamos que mandamos para servir y que todo lo que hacemos es para servir, o que el servicio es la estrella polar de nuestro obrar diario. Pero, ¿servir a quién? ¿A Cristo o a nosotros mismos? ¿Servimos a los demás o nos servimos de los demás? Servimos a Dios o usamos a Dios para nuestros fines, proyectos, ambiciones y propósitos?¿Vivimos, trabajamos, nos comprometemos para mayor gloria de Dios o para mayor gloria nuestra?
A menudo nos olvidamos que ser el último quiere decir precisamente ser último, es decir que todos te pasan por delante, absolutamente todos. Que quiere decir no sólo los excelentes, los que merecen pasar por delante, aquellos a los que tú estás dispuesto a cederles el lugar, sino también los que no lo merecen, los incapaces, los mediocres, los enchufados… Nosotros no somos tan arrogantes como para ocupar el primer lugar, estamos dispuestos a reconocer que otros lo merecen más que nosotros. Y hasta aquí todo va bien y es de justicia. Pero no acabamos de aceptar la realidad de que nuestro lugar es realmente el último. Esto sí que es difícil. ¿Ser el último, es decir, estar en segunda fila, incluso detrás de aquellos que no se merecen el primer lugar? ¿También último detrás de estos?

jueves, 20 de septiembre de 2018

Aceptar gozosos todos los inmigrantes que Dios nos envíe

No es la primera vez que le ocurre esto a Europa. ¿Recuerdan el camelo de la invasión de los bárbaros? No fue la invasión, sino la inmigración. Es que los romanos habían descubierto que el relevo generacional era muy sacrificado; así que echaron cuentas con el relevo poblacional, es decir el de sustituir los hijos por inmigrantes. 

El relevo es inevitable, por eso hemos llegado hasta aquí. Si no hubiese habido relevo, nos hubiésemos extinguido ya. Es que cuando flaquean las fuerzas, no queda más que contar con la ayuda de la generación siguiente; o en su defecto, dejarse morir de inanición o hacerse suicidar, que es lo que hoy se lleva. Es el exceso de eugenesia que desemboca inexorablemente en un exceso de eutanasia.

miércoles, 19 de septiembre de 2018

La credibilidad del Papa Francisco ante el informe de Pennsylvania y las revelaciones de Viganó

El P. Juan Carlos Gavancho
Es doloroso, muy doloroso para un católico tener que abordar estos temas: porque como bien decía el P. Juan Carlos Gavancho en su conmovedora homilía, los fieles van a tener conocimiento de los hechos gravísimos y van a recibir una interpretación de los mismos a través de los medios, que no se distinguen precisamente por su respeto a la Iglesia y a su máximo representante. No tiene ningún sentido por tanto, que el único lugar donde los fieles no puedan escuchar nada sobre el tema, vaya a ser justamente la iglesia: ni en los sermones ni en las hojas dominicales ni en las conferencias.

A estas alturas de las informaciones y de los acontecimientos, no es necesario explicar por qué en las iglesias no se habla de este tema que tanto afecta a los fieles. Por qué se han de conformar éstos con la versión que les den los medios, precisamente sobre una cuestión que talmente afecta a la Iglesia. Digo que no es necesario añadir explicaciones a lo que está ocurriendo, porque al que habla abiertamente sobre el tema, lo fulminan: al más genuino estilo estalinista. Con estos precedentes, se entiende que ningún sacerdote se atreva a ilustrar a sus fieles sobre el tema en un sermón o mediante un artículo. No ha sido necesario dar ninguna instrucción al respecto, porque como bien dice el refrán, el miedo guarda la viña. Incluida la viña del Señor, una viña echada a perder.

martes, 18 de septiembre de 2018

La verdad os hará libres

Homilía pronunciada el 26 de agosto por el coadjutor de la Parroquia de Nuestra Señora de los Dolores de Santa Bárbara, Archidiócesis de Los Angeles (California).
Juan Carlos Gavancho, coadjutor de la Parroquia de Ntra. Sra. de Los Dolores de Santa Bárbara (Los Ángeles)
Queridos hermanos y hermanas en Cristo Jesús: Estoy de alguna manera sorprendido al ver como las lecturas de esta Eucaristía, de esta liturgia, hablan tan fuerte de lo que está sucediendo en la Iglesia hoy en día. Y que ustedes deben estar enterados y si no es así, deberían enterarse porque no son cosas menores.

En el canto inicial nos dice la liturgia: Escucha, Señor, y respóndeme porque te invoco sin cesar. Es la plegaria de un hombre en necesidad casi desesperada. Es el grito de la Iglesia de hoy. Luego, en la lectura escuchamos a Josué decirle al pueblo de Dios, ya cansado de sus infidelidades, decirle al pueblo de Dios: Si queréis servir a otros señores, ¡decídmelo! Digan si quieren servir al Señor o servir a los dioses que sirvieron nuestros padres al otro lado del Éufrates. ¡Cuánta verdad! ¡Cuán actuales son estas palabras!  San Pablo dirá: Maridos, amen a sus esposas como Cristo amó a su esposa la Iglesia para santificarla… Después de esto podríamos decir al Apóstol de las gentes: ¿No oyes las noticias? ¿No sabes cómo está la Iglesia hoy? Parece todo lo contrario… por lo que sucede en la Iglesia. Y en el Evangelio la gente quiere dejar de seguir a Jesús porque les dice algo muy duro: “Si no coméis mi carne y no bebéis mi sangre no tenéis vida en vosotros… La gente comenzó a irse. Lo comenzó abandonar y les dijo a sus discípulos: ¿También vosotros queréis iros? Y Pedro le responde: ¿Y dónde vamos a ir, Señor? Sólo tú tienes palabras de vida eterna. ¡Qué gran verdad! Si no escuchas, eres sordo. ¿Y qué está pasando en la Iglesia?, os preguntaréis. Pues muchas cosas. Muy malas, pero tres cosas fundamentales en las últimas tres semanas. Cosas tristísimas.

lunes, 17 de septiembre de 2018

¿Han impuesto silencio a Novell?

Cuando en 2010 Xavier Novell fue designado obispo de Solsona entró como un auténtico ciclón. En aquel entonces, era el obispo más joven de España y se comportaba como un cuarentón barbilampiño y lenguaraz que iba por libre y no se sujetaba al código de barras del senado episcopal. Cuando tenía un micrófono delante, su afán de protagonismo y una facilidad en meterse en todos los charcos provocaba la felicidad de los medios de comunicación, a los que siempre proporcionaba titulares. Aquel afán de protagonismo transgredió todas las líneas cuando se saltó a la torera la neutralidad política que habían acordado los obispos en una reunión de la Tarraconense, al publicar, antes de las elecciones del 27-S, una Glosa pidiendo explícitamente el voto para Junts pel Sí  e implícitamente para la CUP. 

Si esa glosa del obispo Novell significaba saltarse todas las líneas rojas de la ecuanimidad episcopal, luego vino su campaña activa ante y post 1-O. También sin el aval de ningún otro obispo y vulnerando otra vez las orientaciones de la propia Conferencia Episcopal Tarraconense. Un obispo que pedía el voto y que se retrataba votando en un referéndum declarado ilegal: “Si este domingo hay urnas, ¡yo iré a votar!”. Y a partir de ahí, Novell soltó el freno y no paró. Primero con sus palabras en la misa en el Santuario de El Miracle donde pidió la libertad de los llamados presos políticos y habló de que la Iglesia no tiene que defender la legalidad, sino la legitimidad: “Es injusto que parte del gobierno legítimo esté en prisión. Lamento que por la vía de la fuerza se impida a este pueblo decidir sobre su futuro”. O su adhesión a la huelga general del 8 de noviembre. ¡Un obispado con el cartel de cerrado por huelga!

domingo, 16 de septiembre de 2018

Seminarios hoy: Mataderos de vocaciones

La Conreria: Antiguo Seminario Menor de Barcelona
¡El Seminario! Lugar del que todos conocen la existencia pero del que solo algunos, muy pocos, conocen el corazón y las entrañas. Lugar escondido y casi invisible y sin embargo presente en todas las diócesis, al menos antes de las mortales heladas de la singular primavera sesentayochesca. Lugar donde han permanecido, como melancólico monumento a los mejores tiempos, lápidas conmemorativas del sacrificio de las generaciones que nos han precedido, laicos y sacerdotes. Inmensos pasillos y habitaciones, escaleras y salones abundantes, capillas abandonadas y bibliotecas muy bien provistas están al servicio de algunos pocos estudiantes, apenas un puñado.

Hace poco visité uno definitivamente cerrado hacía pocos meses, con huellas frescas de una mudanza apresurada y las plantas en maceteros, muertas, como muerta la esperanza de aquella diócesis. Otra diócesis en cambio cerró “felizmente” hace pocos años el grandísimo edificio del Seminario por falta de recursos económicos para mantenerlo, y ha transferido todo a una estructura más redimensionada. Hecha la mudanza, pronto ha surgido el dinero suficiente para transformar el ex-Seminario en un moderno centro de Cáritas con dormitorio anexo para los “sin-techo”. O en un almacén y cubículo de referencia para la Fundación Pere Tarrés (educación en el tiempo libre y acción social, dicen)

viernes, 14 de septiembre de 2018

La Glosa Dominical de Gérminans

https://3.bp.blogspot.com/-FnlsAnF25_A/VfM1zdLiXuI/AAAAAAAAIEQ/LjRlPMoThp8/s1600/hermon.jpg
El monte Hermón, llamado “los ojos de Israel”
EL PODER DE DIOS ES UNA POTENCIA DE AMOR

En tiempos de Jesús, Cesarea de Filipo era una residencia real donde, después de la muerte de Herodes el Grande, residió uno de sus hijos, precisamente Filipo que justamente gobernaba sobre toda Galilea. El lugar de hecho era muy rico en agua porque se encuentra en las estribaciones del monte Hermón, en la frontera entre Galilea y Siria que es donde hallamos todas las fuentes del río Jordán. Allí existían templos con cultos paganos y un rico intercambio comercial.

Y es en este lugar internacional y público donde reside la autoridad civil que Jesús interroga a los discípulos sobre su identidad. Jesús era ciertamente una autoridad, porque hablaba con autoridad, y porque curaba a las personas y tenía poder sobre el mal. ¿Pero de qué tipo de autoridad se trata? Dicho en otras palabras, ¿de dónde le viene la autoridad y en resumidas cuentas, quién es Jesús?