martes, 18 de septiembre de 2018

La verdad os hará libres

Homilía pronunciada el 26 de agosto por el coadjutor de la Parroquia de Nuestra Señora de los Dolores de Santa Bárbara, Archidiócesis de Los Angeles (California).
Juan Carlos Gavancho, coadjutor de la Parroquia de Ntra. Sra. de Los Dolores de Santa Bárbara (Los Ángeles)
Queridos hermanos y hermanas en Cristo Jesús: Estoy de alguna manera sorprendido al ver como las lecturas de esta Eucaristía, de esta liturgia, hablan tan fuerte de lo que está sucediendo en la Iglesia hoy en día. Y que ustedes deben estar enterados y si no es así, deberían enterarse porque no son cosas menores.

En el canto inicial nos dice la liturgia: Escucha, Señor, y respóndeme porque te invoco sin cesar. Es la plegaria de un hombre en necesidad casi desesperada. Es el grito de la Iglesia de hoy. Luego, en la lectura escuchamos a Josué decirle al pueblo de Dios, ya cansado de sus infidelidades, decirle al pueblo de Dios: Si queréis servir a otros señores, ¡decídmelo! Digan si quieren servir al Señor o servir a los dioses que sirvieron nuestros padres al otro lado del Éufrates. ¡Cuánta verdad! ¡Cuán actuales son estas palabras!  San Pablo dirá: Maridos, amen a sus esposas como Cristo amó a su esposa la Iglesia para santificarla… Después de esto podríamos decir al Apóstol de las gentes: ¿No oyes las noticias? ¿No sabes cómo está la Iglesia hoy? Parece todo lo contrario… por lo que sucede en la Iglesia. Y en el Evangelio la gente quiere dejar de seguir a Jesús porque les dice algo muy duro: “Si no coméis mi carne y no bebéis mi sangre no tenéis vida en vosotros… La gente comenzó a irse. Lo comenzó abandonar y les dijo a sus discípulos: ¿También vosotros queréis iros? Y Pedro le responde: ¿Y dónde vamos a ir, Señor? Sólo tú tienes palabras de vida eterna. ¡Qué gran verdad! Si no escuchas, eres sordo. ¿Y qué está pasando en la Iglesia?, os preguntaréis. Pues muchas cosas. Muy malas, pero tres cosas fundamentales en las últimas tres semanas. Cosas tristísimas.

lunes, 17 de septiembre de 2018

¿Han impuesto silencio a Novell?

Cuando en 2010 Xavier Novell fue designado obispo de Solsona entró como un auténtico ciclón. En aquel entonces, era el obispo más joven de España y se comportaba como un cuarentón barbilampiño y lenguaraz que iba por libre y no se sujetaba al código de barras del senado episcopal. Cuando tenía un micrófono delante, su afán de protagonismo y una facilidad en meterse en todos los charcos provocaba la felicidad de los medios de comunicación, a los que siempre proporcionaba titulares. Aquel afán de protagonismo transgredió todas las líneas cuando se saltó a la torera la neutralidad política que habían acordado los obispos en una reunión de la Tarraconense, al publicar, antes de las elecciones del 27-S, una Glosa pidiendo explícitamente el voto para Junts pel Sí  e implícitamente para la CUP. 

Si esa glosa del obispo Novell significaba saltarse todas las líneas rojas de la ecuanimidad episcopal, luego vino su campaña activa ante y post 1-O. También sin el aval de ningún otro obispo y vulnerando otra vez las orientaciones de la propia Conferencia Episcopal Tarraconense. Un obispo que pedía el voto y que se retrataba votando en un referéndum declarado ilegal: “Si este domingo hay urnas, ¡yo iré a votar!”. Y a partir de ahí, Novell soltó el freno y no paró. Primero con sus palabras en la misa en el Santuario de El Miracle donde pidió la libertad de los llamados presos políticos y habló de que la Iglesia no tiene que defender la legalidad, sino la legitimidad: “Es injusto que parte del gobierno legítimo esté en prisión. Lamento que por la vía de la fuerza se impida a este pueblo decidir sobre su futuro”. O su adhesión a la huelga general del 8 de noviembre. ¡Un obispado con el cartel de cerrado por huelga!

domingo, 16 de septiembre de 2018

Seminarios hoy: Mataderos de vocaciones

La Conreria: Antiguo Seminario Menor de Barcelona
¡El Seminario! Lugar del que todos conocen la existencia pero del que solo algunos, muy pocos, conocen el corazón y las entrañas. Lugar escondido y casi invisible y sin embargo presente en todas las diócesis, al menos antes de las mortales heladas de la singular primavera sesentayochesca. Lugar donde han permanecido, como melancólico monumento a los mejores tiempos, lápidas conmemorativas del sacrificio de las generaciones que nos han precedido, laicos y sacerdotes. Inmensos pasillos y habitaciones, escaleras y salones abundantes, capillas abandonadas y bibliotecas muy bien provistas están al servicio de algunos pocos estudiantes, apenas un puñado.

Hace poco visité uno definitivamente cerrado hacía pocos meses, con huellas frescas de una mudanza apresurada y las plantas en maceteros, muertas, como muerta la esperanza de aquella diócesis. Otra diócesis en cambio cerró “felizmente” hace pocos años el grandísimo edificio del Seminario por falta de recursos económicos para mantenerlo, y ha transferido todo a una estructura más redimensionada. Hecha la mudanza, pronto ha surgido el dinero suficiente para transformar el ex-Seminario en un moderno centro de Cáritas con dormitorio anexo para los “sin-techo”. O en un almacén y cubículo de referencia para la Fundación Pere Tarrés (educación en el tiempo libre y acción social, dicen)

viernes, 14 de septiembre de 2018

La Glosa Dominical de Gérminans

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El monte Hermón, llamado “los ojos de Israel”
EL PODER DE DIOS ES UNA POTENCIA DE AMOR

En tiempos de Jesús, Cesarea de Filipo era una residencia real donde, después de la muerte de Herodes el Grande, residió uno de sus hijos, precisamente Filipo que justamente gobernaba sobre toda Galilea. El lugar de hecho era muy rico en agua porque se encuentra en las estribaciones del monte Hermón, en la frontera entre Galilea y Siria que es donde hallamos todas las fuentes del río Jordán. Allí existían templos con cultos paganos y un rico intercambio comercial.

Y es en este lugar internacional y público donde reside la autoridad civil que Jesús interroga a los discípulos sobre su identidad. Jesús era ciertamente una autoridad, porque hablaba con autoridad, y porque curaba a las personas y tenía poder sobre el mal. ¿Pero de qué tipo de autoridad se trata? Dicho en otras palabras, ¿de dónde le viene la autoridad y en resumidas cuentas, quién es Jesús?

jueves, 13 de septiembre de 2018

Omella: "Feliz Diada a todos". ¿Cínico o ignorante?

Ya me extrañaba a mí, que cojo de sesera no ando, que habiéndose pronunciado el obispo Pardo respecto al gran día de Cataluña, mi paisano Omella se estuviese callado. No podía ser. Desde que su gran amigo el Papa lo ha encumbrado como arzobispo de una de las grandes diócesis de la cristiandad (notoria sobre todo, porque alberga la Sagrada Familia: la de Gaudí), don Juanjo ejerce muy meritoriamente de perejil de todas las salsas, de niño en los bautizos, de novia en las bodas y de difunto en los entierros. Y no digamos desde que fue ungido cardenal. No hay celebración a la que no acuda. Él es el nuncio oficioso y obsequioso de Su Santidad (no como otros) y su misión es llevar el pabellón papal por el mundo, lo más alto posible. Tiene una gran misión que cumplir. Y aquí, en el conflicto de Cataluña, tan dignamente azuzado por la Iglesia, él es la imagen del Papa, su mismísimo vicario, y no puede estar ausente. Es necesario que los curas, frailes, monjas y obispos de Cataluña sientan en sus cogotes el aliento del Papa: bueno, el de Omella como si fuese el del mismo Papa. Así que, carta dominical a todos (por lo que dice, parece que no se dirige a todos) los catalanes, deseándoles un FELIZ 11 de septiembre.   
Realmente nos han tomado a todos por tontos y se piensan que nos chupamos el dedo. ¿Cómo quiere ser Omella obispo de todos los barceloneses? Hace como si no supiese que la “diada” es justamente una “fiesta” de reivindicación de los independentistas (vea las fotos, señor arzobispo) contra (sí, CONTRA) los que no lo son, porque los pobres o los malvados no entienden lo que es ser catalán de verdad. ¿Dónde va nuestro obispico con esa cojera mental? Al fin y al cabo, mi claudicación es mucho menos grave. Mejor le estaría a nuestro personaje cojear de una pierna, que cojear de la azotea.

miércoles, 12 de septiembre de 2018

Este año Omella sí habló de la Diada en su Carta Dominical

No lo había hecho hasta ahora, pero este año Don Juan José se ha sumado a la tradición de otros prelados catalanes que el domingo anterior a la Diada, reflexionan sobre este tema en su Carta Dominical. Normalmente lo hacen los más nacionalistas, especialmente el copríncipe Vives, o los obispos Novell y Pardo, el resto suele hacer caso omiso a esta Fiesta civil y políticamente reivindicativa que nada tiene que ver con la Iglesia. 

Este año el más atrevido ha sido el obispo gerundense Don Francesc Pardo, del que ya nos habló ayer El Cojo de Calanda, pero sorprende que tanto Don Xavier Novell como Don Joan Enric Vives no hayan hecho ninguna mención. Parece que ambos obispos no quieren más complicaciones y meterse en camisas de once varas, algo que no gusta nada a Roma, que quiere neutralidad absoluta de los pastores eclesiásticos ante el clima de división que se ha creado en Cataluña. El copríncipe habla este domingo de la Fiesta Nacional, pero no de la catalana, sino de la andorrana, de la que es Jefe de Estado. Por su parte el metepatas de Solsona está vez ha decidido estar calladito en el tema político y ha dedicado su carta a la Hospitalidad de Lourdes.

martes, 11 de septiembre de 2018

Habló el obispo Francesc Pardo de Gerona: "No rompamos lazos"

No podía estarse callado. Ante la Diada Nacional de Cataluña, también él tenía que poner el huevo. ¿Quién le llama a pronunciarse ante el 11 de septiembre y a callar sobre las tribulaciones que está pasando hoy la Iglesia? Al fin y al cabo, eso ni es cosa de él, ni afecta para nada a sus fieles. ¿No es eso, monseñor? Y del tremendo escándalo del crimen cometido en casa de un destacadísimo sacerdote homosexual de su diócesis, de eso no nos ha dicho nada. ¿No tiene usted ninguna responsabilidad en los escándalos de ese sacerdote? Usted es su jefe, usted es su pastor.  
¿Y qué dice monseñor Pardo? Pues dice en primerísimo lugar, que vivimos sentimientos de dolor y preocupación por los que están privados de libertad en prisión con unas acusaciones que gran parte de la ciudadanía rechaza; también por los que se han visto forzados, de una manera u otra, al exilio. No podemos olvidar el sufrimiento y la angustia de ellos mismos y de sus familiares.