miércoles, 5 de agosto de 2020

El cardenal Omega



Se denomina resistencia eléctrica a la oposición al flujo de corriente eléctrica a través de un conductor. La unidad de resistencia en el Sistema Internacional es el ohmio, que se representa con la letra griega omega (Ω), en honor al físico alemán Georg Simon Ohm, quien descubrió el principio que ahora lleva su nombre. (Douglas-Young, John. Diccionario enciclopédico de electrónica)


Tan hechos al pensamiento único, a la política unidireccional, a los medios unánimes y al “sentido de estado” de quienes nos gobiernan y nos representan por activa, por pasiva y por reflexiva, nos ha pillado a todos por sorpresa la actitud del cardenal Omella ante la prohibición gubernamental-autonómica de celebrar cualquier acto de culto con más de 10 fieles asistentes.


Y se ha desatado la tormenta… Ciertamente nuestro cardenal es benévolo y generoso y, por su posición y responsabilidad, dado a la negociación y a la cooperación con el poder político. Quiero pensar que tendrá su sentido tender puentes y evitar cualquier confrontación. Pero eso ha cargado tremendamente el clima. Puentes destrozados, nubarrones negros con cargas eléctricas opuestas, amenazan con soltar sobre nosotros un tormentón que puede desbaratar el complicado tablero de ajedrez.

martes, 4 de agosto de 2020

Cuando al abuelo franquista de Pere Aragonés no le importaban las inmatriculaciones


El señor que aparece a la izquierda de la fotografía es el alcalde franquista de Pineda de Mar, junto al entonces obispo de Gerona, Narcís Jubany, que acabaría siendo arzobispo de Barcelona y cardenal, y a su derecha el párroco del lugar. Toda una estampa del colaboracionismo Iglesia-Municipio tan típica del régimen. Hasta aquí nada más que una foto sepia de los años sesenta si no fuera porque el alcalde se llamaba José Aragonés Montsant y era el abuelo del actual vicepresidente de la Generalitat, Pere Aragonés.

Es un clásico en Cataluña, encontrar políticos independentistas cuyos antepasados fueron activos militantes del franquismo, incluso antes de 1936 vinculados al carlismo. En el caso que nos ocupa con cargo importante, porque para ser alcalde de una localidad, se tenía que haber demostrado de una forma fehaciente la fidelidad al régimen y a los principios del Movimiento Nacional. Así en el acta del Consejo Local de la FET y de las JONS, que proclamó alcalde a Aragonés puede leerse: "Para el tercio de representación por cabezas de familia han sido proclamados candidatos y también concejales, por la aplicación del artículo 55, dos camaradas previamente propuestos por algunos concejales sin recurrir a las engorrosas elecciones que son causa de discordias y odios en otros pueblos".

lunes, 3 de agosto de 2020

Puigdemont no se enteraba de nada

He acabado de leer el libro “Me explico” del fugado Puigdemont. Uno tiene que leerlo todo para hallarse bien informado y la conclusión que se desprende tras su lectura es que nos hallamos ante un auténtico orate. ¡En qué manos estábamos! Y en qué manos estaban los prusesistas, porque es evidente que la independencia jamás podría haber llegado de manos de un desquiciado mental de tamaño descomunal. La sucesión de vaivenes, desconfianzas mutuas, ideas disparatadas, engaños entre ellos mismos, intentos de mediación irreales y absoluta falta de contacto con la realidad se suceden inexorablemente en la narración de la primera persona que pilotaba el procés. No se hablaba con Junqueras, se cree una mediación con Donald Tusk que no existía, se acaba enemistando con Urkullu, se desdice de convocar elecciones por un tuit de Gabriel Rufián y la dimisión de dos cargos menores de su partido. Y para colmo se graba un video para el caso de que lo detengan y al día siguiente huye de España en el maletero de un coche.


Pero donde el desconcierto es máximo es en el terreno eclesial, que es el del que se ocupa este portal. Aparte de la anécdota que ilustra la disparatada mentalidad del personaje al creerse una supuesta mediación vaticana que le llega del periodista Antoni Puigverd, sus intentos de acercamiento a la Santa Sede no podían ser más contraproducentes. En el libro solo salen tres eclesiásticos: el cardenal Omella (al que desprecia), el abad de Montserrat y el abad de Poblet. Ningún otro obispo, ni el emérito Sistach (también cardenal) ni el Primat Pujol, ni el co-príncipe Vives (que se quitó de en medio alegando que era jefe de un estado extranjero) ni el obispo Pardo de la ciudad de la que había sido alcalde.

domingo, 2 de agosto de 2020

El misterio de Cristo en el tiempo

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Majestat Batlló (siglo XII)

CAPITULO IV: HABRÁ UN ÚNICO SACRIFICIO

 

El pueblo judío ofrecía sacrificios imitando, poco o mucho, la manera de obrar de las naciones con las que había estado en contacto. Fue modificando el ceremonial externo de las oblaciones y se elaboró una doctrina propia sobre el culto divino, de acuerdo con el peculiar conocimiento de Dios que iba adquiriendo.


Para aquella gente, la sangre se identificaba con la vida. Ofrecer la sangre era ofrecer la vida. Por eso degollaban víctimas, y la sangre, como cosa divina, era ofrecida totalmente a Dios. El momento más significativo del sacrificio resultaba pues, aquel en que se presentaban a Dios, separados, el cuerpo y la sangre de la víctima.

viernes, 31 de julio de 2020

La Glosa Dominical de Gérminans

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Giovanni Lanfranco


La multiplicación de los panes y de los peces y la multitud saciada es un milagro que narran los cuatro Evangelios; cada evangelista se centra en un aspecto diferente, a pesar de ser contextos más o menos similares, pero cada narración concluye con la misma certeza: es Cristo que sacia el hambre del corazón del hombre. La liturgia de este domingo está envuelta por el concepto de la saciedad, que colma el corazón del hombre y viene de Dios: «Abre tu mano Señor y sacia a cada viviente».


No es el hambre o la sed, lo que separa de la fascinación de Cristo, si no la solicitud del hombre de bastarse a sí mismo, de calmarse el hambre por sí solo: « ¿por qué gastar el dinero en lo que no es pan, y las ganancias en lo que no sacia?».

jueves, 30 de julio de 2020

Entrevista al Padre Custodio Ballester

«Gran función de la fiscal de Odio María Teresa Verdugo Moreno en defensa del pensamiento único estatal, rabiosamente anticristiano»


El cardenal Omella concedió al Padre Custodio Ballester un año sabático para que preparase su tesis doctoral en Teología Fundamental y cuidase a su anciana madre. Detrás sin embargo subyacía el temor de la jerarquía católica catalana a la campaña desatada contra el Padre Custodio por la alcaldesa socialista de Hospitalet y otros sectores radicales del municipio. La razón principal: el posicionamiento claro y rotundo del entonces párroco en Hospitalet a favor de la unidad de España y en contra de la deriva secesionista de muchos curas y obispos catalanes. La cima del despropósito la alcanzó un grupo islámico especializado en detectar «odiadores» al remitir a la Fiscalía de Odio unas manifestaciones hechas por el sacerdote en el programa «La Ratonera» en contra del islam radical. La fiscal de Odio en Málaga, María Teresa Verdugo Moreno, citaba, como ejemplo de intolerancia y odio clerical, un largo artículo publicado por Custodio Ballester titulado: “El imposible diálogo con el Islam”, del que se extraía, expresamente descontextualizado, el siguiente párrafo: “No nos engañemos, el Islam de hoy y de siempre, que es lo que estamos intentando cohonestar con el cristianismo, con una mano impulsa las obras de caridad, mientras arma la otra mano para aniquilar a todos aquellos que se niegan a reconocer a Alá, y a Mahoma como el último y definitivo profeta de Dios”. Se trata de un escrito presentado como trabajo final de la asignatura de “Diálogo interreligioso”, que fue calificado como “sobresaliente” en la Facultad de Teología de Cataluña por el profesor Jaume Flaquer, jesuita, director de la fundación “Migra Studium”, nada sospechoso de islamofobia, por cierto.

Con la determinación de esos curas con los corazones de acero, el Padre Custodio afronta este insólito procedimiento con la tranquilidad del que guarece su conciencia con el paraguas de su compromiso ético con la Verdad y de la fe inquebrantable en Cristo, algo de lo que no podrán presumir nunca los disciplinados agentes de la agenda chavista para España.

miércoles, 29 de julio de 2020

Los galicanistas catalanes

Por Josep Maria Carbonell



Carles Puigdemont, Oriol Junqueras y Quim Torra, los tres, han decidido ya hace tiempo ir a por todas. Y si hay que destruirlo todo en nombre de la independencia de Catalunya, se destruye. Ahora le toca a la Iglesia: la trompeta del ataque ha sonado y los jinetes de la independencia han decidido cabalgar contra los obispos y el propio Papa. El cabeza de turco es ahora el cardenal Omella, mañana será el copríncipe y arzobispo de La Seu, después el arzobispo de Tarragona y seguirán.

Los tres jinetes del futuro apocalipsis destructivo de Catalunya ya hace unos cuantos años que decidieron que la Iglesia ­católica en Catalunya tenía que ser no solo catalana –arraigada en el país, aspecto que comparto–, sino que, además, debía abrazar la causa del independentismo. Puigdemont y Torra, herederos rebeldes del pujolismo, habían aprendido que la Iglesia catalana tenía que seguir siendo suya (convergente) y que convenía mantener, como hacía Jordi Pujol, una presión permanente al servicio de la nacionalización –ahora, independencia– del país. Una buena parte del catolicismo catalán ha votado en los últimos treinta y cinco años a CiU. Pujol era más democristiano que los de Unió Democràtica, pero él sabía que si su coalición quería ser la piedra angular de Catalunya había que abrirse a otros sectores políticos y sociales del país. Mas, fiel discípulo de Pujol, siguió su camino. Puigdemont y Torra lo han hecho, pero esta vez con una visión mucho más instrumental: la Iglesia catalana tiene que convertirse en la Iglesia para la independencia. Y si eso significaba que se debe partir por la mitad –como el país–, pues que se parta. El espíritu galicanista planea sobre Catalunya. Quieren una Iglesia nacional. Ya habían conseguido la Cambra de Comerç, los ateneos populares, los grupos sardanistas, los bastoners, los castellers, las uniones de payeses. Faltaban el Barça, Montserrat, La Caixa y la Iglesia. Los jinetes del apocalipsis hicieron sonar las trompetas.