viernes, 22 de marzo de 2019

La Glosa Dominical de Gérminans

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AL ESPEJO: ¡QUÉ GUAPO QUE SOY!
Una cena de trabajo entre amigos. Se celebran sus treinta años de carrera política (si hubiera sido eclesial no cambiaría nada). Él un poco estirado, un poco chulesco, ante el pastel con treinta velitas fanfarronea diciendo: “Yo me he hecho a mí mismo. Ni mi madre se lo creía”. El problema es la convicción. Tan convencido, que lo pronuncia con una buena dosis de orgullo, engreimiento y altivez. “Estoy contento” -comenta uno de los presentes mirándolo con una mezcla de ternura y compasión-. ¿Por qué? -inquiere  un tanto sorprendido el hombretón, símbolo del fracaso de cierta política-. “Porque esto descarga a Dios de cualquier responsabilidad” -replica decididamente el invitado.
Un chulería infructuosa, un maestro decidido, una lección de impagable claridad. Y hoy el evangelio te coloca en el suelo, te hace sentir un don nadie. Puñado de tierra cerrado en las manos de Dios.

jueves, 21 de marzo de 2019

Sobre la superioridad inmoral de la izquierda

Ante la exhibición de ultramaterialismo sexista que representó la manifestación del 8-M promovida por la izquierda, presidida y convocada por el respectivo manifiesto (que es el que da sentido a la manifestación), ¿quién con dos dedos de frente puede hablar de superioridad moral? Querrá decir de superioridad inmoral, ¿no? Porque ese manifiesto, con su respectiva manifestación de apoyo, es una exhibición “estentórea”, que diría Gil y Gil, de inmoralidad. Y si nos pasamos al día del orgullo de la sexodiversidad, el orgullo del sólo sexo, y cuanto más extra-vagante mejor, todo ello genuina creación de la izquierda, ¿hay alguien capaz de explicar dónde está la superioridad moral de la izquierda? No lo hay, porque eso es un dogma, un apriorismo que no necesita explicación, por más que la evidencia no nos muestre más que una horripilante superioridad inmoral de la izquierda.

Pero ay, como tantos en la Iglesia se han apuntado de corazón, de profundo corazón a la izquierda, como fuente única de legitimación del Evangelio, pues resulta que han quedado atrapados y silenciados. Y resulta que es la propia Iglesia  a la que nadie le discutió la superioridad moral durante milenios, son los propios católicos los que al sostener el Evangelio -forzándolo- en dogmas de la izquierda, le transfirieron a ésta la superioridad moral que le habían otorgado milenios de judaísmo y de cristianismo. Una moral que arrancaba de la Ley de Dios, la de los Diez Mandamientos.

miércoles, 20 de marzo de 2019

El arzobispo de Granada sale desesperado en defensa de Vox

Éramos pocos y parió la abuela. Si no me dejo seducir por los cantos de sirena de nuestro comentarista Valderas, que tiene un pobrísimo concepto del nivel intelectual de nuestros obispos; si creo que el señor arzobispo de Granada está por encima de ese nivel intelectual que les afea Valderas, hay que dar por supuesto que al escribir su diatriba tan típicamente ladina e hipócrita contra Vox, sabía perfectamente que le estaba metiendo un buen puñado de decenas de miles (espero que no sean centenares de miles) de votos más en las urnas. Porque ésa es la mecánica: Vox crece mucho más por las críticas de sus adversarios que por su propia campaña. Queda pues en pie la sospecha de si no será el excelentísimo y reverendísimo señor don Javier Martínez un agente propagandista de Vox, camuflado de acérrimo y acerado opositor. 

Esta sospecha cobra verosimilitud al constatar que no es que Vox haya asumido para su campaña y para su acción política postulados doctrinales y morales de la Iglesia católica sino que, habiendo sido abandonados esos postulados por la propia Iglesia (el arzobispo denuncia por dos veces la defensa de la vida y de la familia por parte de Vox), ha sido el partido quien se ha hecho con esa bandera. No se trata por tanto de que Vox se esté esforzando en congraciarse con la Iglesia asumiendo sus postulados, ni mucho menos, sino que por el contrario, lo que ha hecho Vox ha sido recoger una bandera que estaba tirada en el suelo y pisoteada (no vamos a estar hablando siempre del aborto, ¿eh que no?, ni vamos a condenar frontalmente la sodomía, porque de ese modo les cerraríamos el camino de la santificación a las otras formas de familia que tanto nos está exigiendo la izquierda divina). Esa bandera que ya no es de la Iglesia (o que al menos ésta hace grandes esfuerzos por aparentar que no es suya), y que está en un segmento amplísimo de la sociedad civil, ha sido recogida y enarbolada por Vox.

martes, 19 de marzo de 2019

Barcelona vs Terrassa: Unas imágenes reveladoras

Las fotos que encabezan este escrito corresponden a los Ejercicios Espirituales para sacerdotes que la archidiócesis de Barcelona y su hermana de Terrassa han realizado ya en este año 2019. Dicen que una imagen (en este caso dos) vale más que mil palabras, y en este caso es muy sintomático las diferencias que podemos apreciar entre ambas fotografías.

Especialmente me ha llamado la atención la edad de los asistentes, mientras que en la de Barcelona, casi todos son sacerdotes mayores, en la de Terrassa se observa una gran juventud. Y no se dejen engañar por el intento de maquillar la barcelonesa poniendo delante algunos sacerdotes que están aquí por estudios o son de otras diócesis para aparentar juventud.

lunes, 18 de marzo de 2019

Ligero repunte en el Seminario barcelonés

¡Por primera vez desde el año 2006, se ha producido un incremento real en el número de seminaristas de Barcelona! Después de 12 años, se ha vuelto a la cifra de 35 aspirantes, que, junto a los 9 pertenecientes a la diócesis de Sant Feliu de Llobregat, significan un número de 43 seminaristas en el edificio de Calle Diputación. En el largo declive de estos doce años, se descendió a niveles de 20 chicos en los años 2011-2012, repuntando ligeramente al final del pontificado de Sistach, aunque el número de 10 nuevos ingresos en este curso no se había alcanzado en aquellos años sin por asomo. La cuota-parte que le corresponde al obispo Omella, como fruto de sus tres primeros años en la sede de San Paciano, es justo reconocérsela.

Por el contrario, mientras crece el Seminario barcelonés, aunque sea de forma muy leve, viene menguando el número de seminaristas de Terrassa, que había llegado a sobrepasar al de la sede metropolitana. Efectivamente, este Seminario creado en el año 2006 creció en sus inicios de una forma fulgurante, llegando a un récord de 42 aspirantes en el curso 2011-2012. Cifra a la que, en los últimos quince años, no se ha acercado ninguna otra diócesis catalana. Sin embargo, a partir de entonces -y de forma también leve- viene decreciendo su número, hallándose actualmente en la cifra de 21 seminaristas; es decir que casi ha perdido la mitad en los últimos siete años. En definitiva, que nadie cante victoria porque lo que gana Barcelona, lo pierde Terrassa y el número de seminaristas sigue disminuyendo en el global de las diócesis catalanas: 35 en Barcelona, 25 en el Interdiocesano, 21 en Terrassa y 9 en Sant Feliu de Llobregat.

domingo, 17 de marzo de 2019

Las monjas desahogan su amargura sumándose al 8-M

Está claro que cada uno habla de la feria según le va en ella. La feria no es por sí misma ni buena ni mala. No es por supuesto la conspiración para desvalijar a los ingenuos, ni es la ocasión de hacer los grandes negocios. Simplemente es la feria: y cada uno hablará de ella según le vaya. En la relación hombre-mujer pasa lo mismo. A la mayoría de la gente le va normal, tienen días de todo. A una minoría le va genial, y a otra minoría le va fatal. Estos últimos son inevitablemente gente amargada. No olvidemos que eso no es exclusivo de ninguno de los dos sexos. Hay mujeres amargadas y también hay hombres amargados, por supuesto. Igual que hay monjas felices de serlo, y monjas amargadas de ser monjas y de ser mujeres. Y algunas, hasta de ser católicas. Decían las estadísticas cuando las publicaban (ya no las publican, por atentar contra los dogmas vigentes) que el número de hombres que en un conflicto de separación ya no aguantaban más su amargura y se quitaban del medio, triplicaba al de mujeres que tomaban esa misma decisión. El final trágico no es por tanto cosa de un solo bando. Cuesta mucho gestionar los fracasos, y hay quien se desquicia en el intento. 

En cualquier caso, es un tremendo disparate empeñarse en ver la relación hombre-mujer como una lucha de buenas y malos, igual que se planteó en su día la conflictividad entre patrón y obrero como una lucha del bien contra el mal; sobre todo cuando la mayoría de las empresas son entre pequeñas y minúsculas y en éstas el patrón es tan pringado como el obrero. Ese enfrentamiento que tuvo sentido contra el gran capital (que afectaba a una absoluta minoría de la masa trabajadora), sólo sirvió para amargar y en muchos casos arruinar a los pequeños empresarios y a sus trabajadores.

viernes, 15 de marzo de 2019

La Glosa Dominical de Gérminans

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EL COCIENTE DE ABSURDIDAD DE DIOS
La llamada de Dios es siempre un signo de partida. Para Pedro la vida no había sido fácil desde los días en los que había abandonado la barca para seguirle. Que ahora el Maestro tuviera que “sufrir mucho” hasta “ser llevado a la muerte”  no debió digerirlo con facilidad. Pero, allá arriba, en la cima del monte es sobre eso sobre lo que Él vuelve a hablar con dos ancianos, Moisés y Elías. Lo que pasa en aquel monte es una anticipación de aquel mundo transfigurado que esperamos. Algunos momentos de luminosa plenitud en los que exclamamos: “qué bien se está aquí”, pueden acontecer ya hoy. Quisiéramos detener el tiempo, plantar tiendas que resistan al viento. Pero son sólo momentos, en los cuales podemos quedar petrificados. Porque es necesario bajar del monte. Es una orden. Una exigencia de amor.
Y una tentación para nosotros, que hemos sido hechos para los embrujos, detenernos donde uno es feliz, olvidar las tribulaciones de allí abajo y el destino de los demás. Como Pedro y su primer descuido: él, pescador de un mar estrecho entre olas, allí él quisiera transformar en morada definitiva aquella alegría, en un abrigo protector contra la cruz. No quiere volver al valle, ni bajar aquellas tres tiendas de campaña hasta allí, aquel dulce vivir de unos pocos, sin afanes, sin nunca jamás morir. Y resuena el eco de aquella esplendida declaración de ternura que el Nazareno dedica a Pedro: “cuando eras más joven, te ceñías el vestido e ibas donde querías, cuando seas viejo extenderás tus manos, otro te ceñirá el vestido y te llevará donde tú no quieres ir”. Como sobre el monte, la invitación a llevar a tus amigos hacia lo alto, lejos del ruido, y hacerles ver tu rostro, patentizar cómo es hermoso para nosotros estarnos aquí. Tocarles y darles fuerza, quitándoles el miedo. Después, sin levantar tiendas, volver a vivir en el propio espacio cotidiano. Es verdad: tú sabes cuál es la meta. Pero a la que hoy llegas no es definitiva. Al alba uno parte sin saber dónde en la noche plantarás la tienda. Se reirán de ti, te ultrajarán, pensarán que eres un imbécil porque no construyes casa, no inviertes en muebles, no levantas barricadas ni verjas con mando a distancia. Se reirán porque para ellos no tienes los papeles en regla.