viernes, 20 de septiembre de 2019

La Glosa Dominical de Gérminans

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CUANDO CRISTO ELOGIÓ A LOS PATANES

Una de las pocas veces en que Jesús el Señor dio rienda suelta a su íntima percepción de las cosas (añadiendo una pizca de envidia hacia aquel mundo que en su corazón imagina diferente), fue cuando afirmó “que los hijos de este mundo son más astutos hacia los suyos, que los hijos de la luz”. Eso es como reprochar a sus discípulos lo poco sagaces que son incluso sabiendo que Él está junto a ellos. Es decir: los llamó “tontitos”. 
La parábola de este domingo es complicada y está llena de intriga: habla de un administrador, de un amo y de una media trampa en plena regla (¡me imagino que algunos de mis parroquianos que han estado en la cárcel, me dirán que esa es su historia!) El administrador infiel, al ver que su amo lo destituye por corrupto no sin antes darle la oportunidad de una defensa honesta, para cubrirse la retirada echa mano de su astucia: hace descuento a los deudores de su amo para ganarse su amistad y simpatía. Y quizás hasta el reconocimiento que le podrá ser útil en el mañana cuando se tendrá que remangar y buscar un nuevo empleo. El mismísimo Cristo alaba esta astucia. ¿Significa esto, ya fuera de la parábola, que Dios elogia el engaño y la corrupción? No. Un hombre de una pieza y de mirada limpia como Él, no hubiera nunca metido la pata apadrinando la Mentira. Lo que Él elogia es la astucia, la iniciativa rápida, el carácter resolutivo, la intuición de aquel administrador. En los tiempos antiguos la ganancia del administrador era restada de la ganancia del amo. De esa porcentual tendrá que vivir. Y él es capaz de un contraataque de manual. Es como decir: renuncio a una parte de mis ganancias, que me corresponderían por derecho con tal de poderme asegurar una vía de escape. ¡Nunca se sabe! 

jueves, 19 de septiembre de 2019

El cardenal si tiene quien le escriba

Calanda, ya lo sabéis, es un pueblo pequeño, y aquí nos conocemos todos. Así que no hay secretos. El transportista que hace la ruta de Cretas nos contó el último chisme, y es que el cardenalico del lugar ha recibido un par de cartas sumamente importantes. Le han escrito dos cardenales de los más importantes de la Iglesia para ponerle al corriente de una movida muy muy trascendente. El caso es que al contrario que el coronel de García Márquez, el cardenal Omella sí que tiene quien le escriba: acaba de recibir en efecto sendas cartas, una del cardenal Raymond Burke, y otra del cardenal Walter Brandmüller, preocupados por la deriva que puede tomar el inminente Sínodo de la Amazonia, a tenor de lo que pronostica el instrumentum laboris sobre el que se estructurará el sínodo. La situación de nuestro cardenal de Cretas no se parece en nada a la del coronel. Es justamente su antítesis. El coronel suspiraba por recibir la carta del gobierno que le notificase la concesión de una pensión como veterano de la guerra civil. Pasaban los años y no llegaba la carta, tan vital para salir del estado de indigencia en que se encontraban el coronel y su esposa. 

Lo del cardenal es distinto: sus suspiros no son porque nadie le escriba, ni menos por temas tan incómodos como los que plantean los cardenales Burke y Brandmüler, que a él esas cuestiones no le quitan el sueño, sino porque corre el riesgo de perder la sustanciosa pensión a que le hace acreedor su altísimo cargo en el Vaticano, si se atreve a responder a las cuestiones que le plantean los cardenales. Está visto que lo que pretenden esos altos cardenales es comprometerle. Sabe perfectamente Omella que mientras pueda responder a las preguntas con una sonrisica o con un cuentico aragonés, lo tiene todo resuelto. Pero no parece que puedan solventarse de este modo las graves cuestiones (¡tampoco hay para tanto! –dirá Omella) que le plantean los cardenales que han osado escribirle.

miércoles, 18 de septiembre de 2019

Vidal i Barraquer, el cardenal que pudo ser President

Lo impidió una confabulación conjunta de falangistas y anarquistas.
El cardenal Vidal i Barraquer junto al President de la Generalitat Francesc Macià
El titular que acaban de leer no es evidentemente mío. Es del periodista Marc Pons, en el portal de internet Naciodigital.cat. Al leerlo tuve que mirar el calendario dos veces para comprobar que no habían pasado tres meses de golpe y nos encontrábamos en el 28 de diciembre, porque el titular y el contenido del escrito no puede ser otra cosa que una inocentada.

El cardenal Vidal i Barraquer nunca tuvo ningún interés en entrar en política, ni en ocupar cargos públicos, además no era ni mucho menos independentista, aunque si catalanista, lo que pasa es que el nacionalismo catalán lo ha elevado a la categoría de héroe por haberse negado a firmar el documento conjunto de los obispos españoles  a favor del Alzamiento Nacional y por tenerse que quedar en el exilio por la negativa de Franco a que volviera a España.

martes, 17 de septiembre de 2019

Los cuatro jesuitas pederastas del colegio Sant Ignasi de Barcelona

Entrada del Colegio Sant Ignasi, en el recuadro el jesuita Lluís To, ya fallecido
Hasta cuatro sacerdotes jesuitas han sido denunciados por abusos sexuales cometidos en el Colegio Sant Ignasi, en la zona más alta y "pija" de Barcelona, sobre todo en las décadas de los 70 y los 80. Se trata del P. Lluís To, ya fallecido, el P. Pere Sala, el P. Antoni Roigé i Josep Antoni Garí, siendo el primero, el que se lleva la palma de más denuncias, pero a la vez constituyendo un caso claro de enncubrimiento por parte de sus superiores. Como en el caso del Benedictino Andreu Soler, se ha escapado de la justicia civil, también de la eclesiástica (ya que en ambos casos fueron encubiertos y ahora es demasiado tarde), pero no de la justicia de Dios.

A diferencia de otros casos de abusos por parte de religiosos, aquí no sólo hay menores masculinos que fueron ultrajados, sino también menores femeninas, y es que fueron muchos alumnos y alumnas los que recibieron la pederastia de estos hombres consagrados que supuestamente tenían que ser sus formadores y su modelo y ejemplo de vida cristiana.

lunes, 16 de septiembre de 2019

Llivia, diócesis de Urgel

Las imágenes que encabezan este artículo corresponden a la actuación del cantante Albert Pla en la iglesia parroquial de Nuestra Señora de los Ángeles de la población de Llivia (diócesis de Urgel), el pasado sábado 7 de septiembre. El concierto tenía lugar con motivo del Festival de Música de la Cerdanya que tiene lugar cada verano, utilizándose como auditorio el templo de la localidad. Este año, además de Albert Pla, tuvo lugar el concierto de la Sinfónica del Vallés, la cantante de jazz Mónica Green, el grupo de reggae Oques Grasses, o Petitet, el gran percusionista de la rumba catalana.

La Santa Sede tiene promulgadas orientaciones y normas muy concretas acerca de los conciertos en las iglesias, en las que se prohíbe el uso inadecuado del espacio celebrativo, la invasión del presbiterio, el altar, la sede o el ambón, signos de Jesucristo Sacerdote. Se recuerda también que la música que se interprete debe ser aquella que ayude a elevar el espíritu cristiano y que cada actuación en los templos ha de estar de acuerdo con la naturaleza y finalidad de los mismos que no es otra que ser lugares de culto a Dios.

domingo, 15 de septiembre de 2019

Los últimos auxilios

La vida, es cierto, por todas las descaradas absurdidades pequeñas y grandes de las que está llena, tiene el inestimable privilegio de prescindir de aquella estúpida verosimilitud a la que el arte siente el deber de obedecer. Las absurdidades de la vida no tienen necesidad de parecer verosímiles, porque son verdaderas. Justo al contrario de aquellas del arte que deben ser creíbles. Y una vez creíbles parece que ya no son absurdas. Un caso de la vida puede ser absurdo; una obra de arte, si es obra de arte, no. 

Pero bueno, vayamos a la vida real y al absurdo episodio veraniego acontecido a principios del mes de agosto. Una señora que llamaré Rosario (no por veleidad artística, sino por respeto a la familia) advierte próximo el fin de este exilio terreno. Tiene 96 años, viuda hace 20, y enferma sobre todo de aquella enfermedad crónica que se llama vejez, con achaques, catarro y golpecitos de tos. Desde hace meses ya no se levanta de la cama. Rosario es una mujer devota, es una católica a la vieja usanza. Cada domingo, una religiosa le lleva a casa la Comunión. Esta vez, sin embargo, pide a los parientes poder ver al sacerdote. Quiero con precisión un sacerdote.

viernes, 13 de septiembre de 2019

La Glosa Dominical de Gérminans

LA MISERICORDIA DE DIOS ES LA VIDA DEL HOMBRE

La ternura, la misericordia, la alegría de Dios son la vida del hombre, su salvación. Hoy tenemos entre manos el evangelio del padre con sus dos hijos, más conocido como “parábola del hijo pródigo”. Esta página de san Lucas constituye el vértice de la espiritualidad cristiana y de la literatura de todos los tiempos. De hecho ¿qué sería de nuestra cultura, del arte y por extensión de toda nuestra civilización sin esta revelación de un Dios Padre lleno de misericordia? Cuando el Señor Jesús ha querido hablarnos de Dios y hacernos conocer su rostro y su corazón no ha hecho, un tratado de teología, nos ha explicado esta parábola. Dios es un Padre que siempre piensa en sus hijos, que corre a nuestro encuentro cuando regresamos a Él. La parábola no cesa de emocionarnos y cada vez que la escuchamos o la leemos tiene la fuerza de sugerirnos siempre nuevos significados. Pero lo que este texto evangélico tiene muy especialmente es el poder de hablarnos de Dios, de darnos a conocer su rostro, mejor aún, su corazón.  Después que Jesús nos ha dicho que el Padre es misericordioso, las cosas ya no pueden volver a ser como antes. Ahora conocemos a Dios: Él es  nuestro Padre que por amor nos ha creado libres y dotados de conciencia, que sufre si nos perdemos y que hace fiesta si regresamos. Por este motivo la relación con Él se construye a través de una historia, de manera análoga a cuanto sucede a cada hijo con respecto a sus padres: al inicio depende de ellos, después reivindica su propia autonomía y finalmente, si existe un desarrollo positivo, llega a una relación madura, basada en el reconocimiento y en el amor auténtico