viernes, 21 de febrero de 2020

La Glosa Dominical de Gérminans

¡Amadlos! ¡Como si fuera fácil! https://2.bp.blogspot.com/-NqUBoBmA-rM/WKWFYdCVTUI/AAAAAAAAMos/c6CbYNd8wko_s9u_BJC8YkNrkm5N2IUmQCLcB/s1600/glosa1.jpg 

Palabras desnudas, descarnadas, esenciales. Raquíticas en su delgadez, y sin embargo ensordecedoras en su eco: incluso embarazosas por la casi imposibilidad de amoldarse a ellas. Despojadas de todo, sin un hilo de filosofía encima. Así es como a Él, forjador de grandes personalidades, le gustan: “Amad. Punto y final.” No es el imperativo lo que aturde: hay imperativos en la Escritura que dan la vida y encienden la mecha, que infunden una fascinación irracional y atraen por la majestad de sus ideales. No molesta aquel imperativo para la nota. Es el objeto que señala con aquel verbo con el signo admirativo: a quien te abofetea, a tu acérrimo enemigo, a aquel al que ni siquiera darías un gesto de saludo: ¡Amad! Como si esto fuese fácil, como si fuera la cosa más natural abrazar a quien te hiere, perdonar a quien te mata -física o espiritualmente-, acariciar historias molestas y pútridas de rencor. Como si fuese simple ser como Dios: perfectos. O como las palomas del Evangelio: simples y puras. 

Y sin embargo ésta es la vía estrecha que lleva al cielo para aquellos que a diferencia de mí son capaces. Un difícil agujero, casi intransitable, tan estrecho como para tener que escurrirse restringiendo la barriga y todo el resto (como hacen los hámsters) para intentar pasar y colarse: pensamientos e ideas, suposiciones y certezas, convicciones y cosas indudables. Yo, mi mundo, mi historia, mis pequeñas pasiones: mi férrea certeza de ser siempre y sólo yo el hombre justo, con las personas justas. Por otro lado, para aproximarse a la santidad es necesario mirar a la Divinidad.

jueves, 20 de febrero de 2020

Familia y libertad

Recientemente fui invitado a dar una conferencia para profesores de religión sobre los contenidos de sus clases. Porque nos encontramos con la sorpresa de que tal como los profesores de matemáticas o de inglés imparten clases de sus asignaturas, resulta que los profesores de religión consideran lo más normal del mundo que sus clases no sean de religión. Nos decía Oriolt en su último artículo que sobran curas (porque faltan fieles). Y resulta que una de las causas determinantes de ese estado de cosas, es que en las clases de religión se hacen auténticos malabares para no hablar de religión.

Clases de religión, no de catequesis. Porque no es función del profesor de religión ni catequizar ni preparar a sus alumnos para la primera comunión. Su función en un colegio religioso es enseñar religión cristiana, hacer que los alumnos la conozcan: no que la amen o la practiquen, porque ésa no es función de la escuela.

Para responder al objetivo de la conferencia, desarrollé una propuesta de 10 lecciones de religión cristiana, abordando los grandes temas que afectan a la religión. Temas de religión, no de catequesis.

Ofrezco en una serie de artículos, una exposición más extendida de algunos de los temas que propuse.

miércoles, 19 de febrero de 2020

El Opus Dei también se apunta a la moda ecológica

Últimamente todo el mundo eclesial se apunta a la "moda" ecológica, es decir a hablar continuamente de Ecología como si esta fuera la principal preocupación de la Iglesia y de los católicos. Evidentemente que es un tema que preocupa y del que tenemos que hablar como hijos de Dios que nos ha dado la Naturaleza para que la cuidemos, pero esa prioridad con todo lo que está cayendo y con los graves problemas que están encima de la mesa, como por ejemplo el de la Eutanasia, empieza a ser preocupante, detrás de todo ello parece que está la manida teoría de hablar de un tema en el que sintonizamos con la sociedad (incluyendo los anticlericales) y evitamos los temas polémicos, los que crean confrontación, aunque afecten a cuestiones fundamentales de nuestra doctrina.

El origen de esta priorización ecológica viene desde arriba, desde la cúpula, desde el mismísimo Santo Padre,  la encíclica Laudato Si marcaba el camino, y como sucede en tantas otras ocasiones, los cardenales y obispos imitan al "jefe" y en general todas las instituciones y organismos de la Iglesia ponen su maquinaria en marcha, para no quedar fuera de la línea oficial. La última exhortación apostólica Querida Amazonia también habla mucho del tema (uno de los cuatro "sueños" papales), pero en esta ocasión el tema ha pasado mucho más desapercibido porque mediáticamente interesaba lo que se diría sobre el ministerio ordenado para varones casados o mujeres, cuestiones que de momento quedan pospuestos para decepción de todo el progresismo eclesial.

martes, 18 de febrero de 2020

Sistach, el Concilio Tarraconense y la Región eclesiástica catalana

Los participantes del Concilio Tarraconense de1995. Sistach, entonces obispo de Tortosa en la primera fila
Hay que ver como cambian las personas con la edad, el cardenal Lluís Martínez Sistach, aquel hombre que en muchos momentos exhibía mal genio y tono autoritario ha dejado lugar a un anciano entrañable que cuenta batallitas y que es amabilísimo con todo el mundo. Ahora el que fuera arzobispo de Barcelona escribe artículos sobre los 25 años del Concilio Tarraconense, en la Catalunya Cristiana de Mn. Aymar, el director que él puso y sigue en el cargo, a pesar de la llegada de Don Juan José Omella, porque los obispos de Barcelona pasan pero la Casa de Santiago nunca pierde su influencia y sus cargos estratégicos en la diócesis.

El escrito que el cardenal Sistach redacta esta semana es muy interesante porque nos habla de un tema estrella de aquel Concilio como fue el no reconocimiento por parte de Roma de la resolución 142 en que se pedía una Región Eclesiástica para Cataluña y por consiguiente una Conferencia Episcopal propia, porque la denominación Conferencia Episcopal Tarraconense es una auténtica falsedad porque no ha sido reconocida nunca por la Iglesia y porque no cumple con los requisitos que se necesita para tenerla.

lunes, 17 de febrero de 2020

La hora de Omella

Omella en el Consejo Ordinario de la Secretaría General del Sínodo del día 6-2-2020
A la hora de escribir este artículo, son muy serias las posibilidades de que Omella sea elegido Presidente de la CEE en las próximas elecciones a celebrar en la primera semana de marzo. De los 83 obispos con derecho a voto podría tener asegurados entre 35 y 40 a su favor, entre los que se consideran como fijos los 13 obispos catalanes, los 5 aragoneses, Osoro y tres de sus auxiliares, unos cuantos prelados de nuevo cuño y unos cuantos mitrados más que están sucumbiendo a la labor de lobby que se efectúa desde la Avenida de Pio XII. No es una mayoría absoluta, pero sería suficiente ante la falta de alternativa clara en contra. Cierto es que los obispos no hacen campaña electoral, pero igual de cierto es que su candidatura está sobre el tapete desde hace días y se está trabajando con el sigilo y la eficacia que distinguen al servicio diplomático más antiguo del mundo. Omella es el candidato del Papa y su nuncio se está dedicando a promocionarlo. 

Les dije en una anterior ocasión que el cardenal turolense podría ser un óptimo presidente de la Conferencia Episcopal. Al igual que está siendo un aceptable arzobispo de Barcelona. Llegó a esta diócesis sin conocerla, siendo un submarino que ni había estudiado en seminarios catalanes ni había desarrollado aquí actividad pastoral alguna. No se le recibió con mucho recelo, pues era el preferido del papa Francisco, lo cual le hacía inmune a la crítica progre. Tardó en hacerse con la diócesis, quiso conocer primero a todos y demoró mucho la toma de decisiones. Pese a ello, después de cuatro años, se puede decir que no ha entrado en polémicas, no se ha creado enemigos y goza de una general aceptación.

domingo, 16 de febrero de 2020

Círculo de amistades: ¿clerical o no? (I)

Mn. Josep Hortet, párroco de Ntra. Sra del Port y arcipreste de Sants- La Marina
Hemos escuchado muchas veces al Papa Francisco alertar contra el clericalismo, en todas las vertientes en las que este se puede presentar. Su acepción más extendida es la que se sintetiza en esa falta de confianza por parte del clero en los seglares para llevar a cabo la tarea evangelizadora y su participación en aquellos ámbitos que admiten la presencia de laicos en tareas eclesiales que éstos pueden llevar a cabo con una exigida autonomía de decisión. Como segunda acepción de clericalismo está la que esboza un esquema mental de obispos y sacerdotes que no va más allá de la perspectiva propia del clero y sus intereses, digamos de clase; llegando muy lejos en esa línea, lo que prima es el interés de la institución. Un mundo cerrado y aislado que acaba detallando una personalidad peculiar de sacerdotes y obispos que miran, orientan y consideran su propio ministerio no tanto como un servicio a la Iglesia sino como un servirse de la Iglesia: vivir de la institución. Es decir, sintetizando en palabras evangélicas, que no buscan servir sino ser servidos. Adherido a esta actitud de vida tan poco evangélica, se presenta el carrerismo, del que también el Papa Francisco reiteradamente nos ha hablado. 

La solución a estos peligros podría venir dada por un proceso de conversión personal, como desde hace años se subraya, por un proceso de “cambio de mentalidad” eclesial. Sin duda, ahora que se acerca la Cuaresma, sacerdotes con rectitud de intención y deseo de mejora personal, deberíamos comenzar un proceso de conversión cuaresmal centrado en este particular. ¡Y cómo no!, subrayar la necesidad de altura de miras en este punto; la necesidad de desmontar las actitudes de superioridad, de egocentrismo, saliendo de modelos y esquemas tan auto-referenciales como los supuestamente mantenidos; añádase todo lo que se quiera y más. Agréguese a ello toda la necesaria exigencia de sinodalidad y participación de comunión en las tareas eclesiales. Únase a tan anheladas metas, la tan deseada corresponsabilidad del clero y el laicado. Llevamos decenios escuchando todo eso de boca de obispos, vicarios episcopales, arciprestes, etcétera y etcétera. Y todo eso fundamentado sobradamente en los documentos conciliares y en todas las exhortaciones que la Iglesia viene haciendo al menos, y por quedarnos cortos, desde hace 60 años. ¡Que no son pocos! Nos quedaremos cortos, dadlo por hecho. Pero al final la cosa queda en parole, parole, parole, soltanto parole.

viernes, 14 de febrero de 2020

La Glosa Dominical de Gérminans

Cuando Dios hace el Contrerashttps://1.bp.blogspot.com/-byCvcz-9iCs/WJtmthbeaCI/AAAAAAAAMkM/eALUn23k91kfRUUyQx6YxKY0YvfcRMyPQCLcB/s1600/glossa.jpg
 
Muchas veces las afirmaciones en una frase se estropean con un pero: “es bueno, pero…”, “es hermoso, pero…”, “es espabilado, pero…” “es inteligente, pero…” Como si la historia -incluso la aparentemente más insignificante o la más gloriosa- estuviera siempre a un paso de explotar, para quedarse allí, como suspendida en la cresta. Poco concluyente. El pero es una ley de lo humano de la que Cristo no osó eximirse aplicándola. “Habéis oído decir que… pero yo os digo…” Que es como decir: “hasta ahora ha parecido que fuese justo así, pero de ahora en adelante ya no será suficiente”. Cristo, el contreras del Eterno, la exageración que es siempre anticipo y preludio de la grandeza, la convicción de ser el Hombre definitivo, aquel que cambiará la historia: incluso la convicción absoluta de los propios medios. Es ley humana y Cristo la soporta, incluso con el lujo -porque realmente Él es verdaderamente Hijo de Papá- de añadir de su cosecha propia. Como aquellos músicos geniales que sobre una partitura de autor proponen algunas variaciones melódicas: aquel toque de personalismo artístico que a menudo el público agradece con gusto y aprobación.