domingo, 9 de agosto de 2020

El Misterio de Cristo en el tiempo

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Santa Majestat de Caldes

 

CAPÍTULO V:  LA OFRENDA MEMORIAL Y LA MESA DE AMISTAD

 

Muchos de los sacrificios, especialmente el holocausto y el sacrificio de oblación, tenían que constituir un memorial entre Dios y el hombre: una ingenua y amorosa recomendación a la benignidad de Dios, para que viese que los fieles no le olvidaban y Él tampoco los olvidase.

La oblación memorial adquiría a menudo este carácter de súplica. Pero al parecer su principal sentido era la alabanza y la acción de gracias: los que celebraban el memorial revivían las obras maravillosas con que Dios había tenido providencia de su pueblo. Alababan al Señor y revisaban su propia actitud frente a las exigencias que requería la bondad divina.

La fiesta de Pascua, toda ella era un memorial. Renovaba la alianza mútua entre Dios y su pueblo. Era al mismo tiempo un testimonio de la fidelidad de Dios ante el mundo. Dentro de la Pascua, la cena ritual de la solemnidad constituía el memorial por excelencia. Alimentos, plegarias y actitudes, todo evocaba aquel pasado, gracias al que los fieles eran el pueblo de Dios. Además les hacía vivir proféticamente el gran día de la liberación definitiva en que el Mesías vendría.

viernes, 7 de agosto de 2020

La Glosa Dominical de Gérminans

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Como el domingo pasado vemos una parábola en acción. En este relato de hoy, lo que pasó tiene poca importancia; todo el relato está lleno de símbolos que nos quieren llevar más allá de una información de sucesos puntuales.

Inmediatamente después de la comida o multiplicación de los panes, Jesús obliga a sus discípulos a embarcarse, para que hagan la travesía, como describe el evangelio de hoy (Mt, 14-22-33), cruzando el lago a la tierra de los paganos, mientras él despide a la gente. Después Él mismo subió a la montaña para rezar, “a solas” y, al anochecer, “seguía allí solo”.

jueves, 6 de agosto de 2020

Omella y los 3.500 millones de ahorro



El cardenal Omella se propuso llamar la atención de los medios y de los mediados, en plan de millones y de miles de millones. Para él, igual que para nuestro malhadado Rajoy, lo único importante son los dineros. Pero por lo visto él es uno de los pocos que no se ha enterado de que a nuestro gobierno, que no es de la cuerda rajoyana, no le viene de 3.500 millones. Se amplía la deuda, se suben los impuestos, se pide más ayuda a Europa (o a China, tanto da), y adelante con los faroles. El gobierno multicolor de Iglesias y de su monaguillo Sánchez, ideológico hasta las cachas, no va a renunciar a cambiar la sociedad española por 3.500 míseros millones de euros. ¡Hasta ahí podíamos llegar! Por 30 dineros vendió Judas a nuestro Redentor. 


El gran titular es: “Juan José afirma que la acción educativa de la Iglesia le ha generado a la Administración un ahorro de más de 3.500 millones de euros”. El cardenal, resuelto a situar a la Iglesia en la internacional Filantrópica, pone el acento en el gran papel que juega la Iglesia en la economía del Tercer Sector, un área de negocio en que han puesto sus ojos los capitales más ambiciosos y audaces y los partidos más deshumanizados, además de infinidad de advenedizos que viven de las ayudas de esos grandes capitales y de las administraciones. Urdangarín se ha convertido en el paradigma de la genial creación y más genial aprovechamiento de esas instituciones “sin-ánimo de lucro”.

miércoles, 5 de agosto de 2020

El cardenal Omega



Se denomina resistencia eléctrica a la oposición al flujo de corriente eléctrica a través de un conductor. La unidad de resistencia en el Sistema Internacional es el ohmio, que se representa con la letra griega omega (Ω), en honor al físico alemán Georg Simon Ohm, quien descubrió el principio que ahora lleva su nombre. (Douglas-Young, John. Diccionario enciclopédico de electrónica)


Tan hechos al pensamiento único, a la política unidireccional, a los medios unánimes y al “sentido de estado” de quienes nos gobiernan y nos representan por activa, por pasiva y por reflexiva, nos ha pillado a todos por sorpresa la actitud del cardenal Omella ante la prohibición gubernamental-autonómica de celebrar cualquier acto de culto con más de 10 fieles asistentes.


Y se ha desatado la tormenta… Ciertamente nuestro cardenal es benévolo y generoso y, por su posición y responsabilidad, dado a la negociación y a la cooperación con el poder político. Quiero pensar que tendrá su sentido tender puentes y evitar cualquier confrontación. Pero eso ha cargado tremendamente el clima. Puentes destrozados, nubarrones negros con cargas eléctricas opuestas, amenazan con soltar sobre nosotros un tormentón que puede desbaratar el complicado tablero de ajedrez.

martes, 4 de agosto de 2020

Cuando al abuelo franquista de Pere Aragonés no le importaban las inmatriculaciones


El señor que aparece a la izquierda de la fotografía es el alcalde franquista de Pineda de Mar, junto al entonces obispo de Gerona, Narcís Jubany, que acabaría siendo arzobispo de Barcelona y cardenal, y a su derecha el párroco del lugar. Toda una estampa del colaboracionismo Iglesia-Municipio tan típica del régimen. Hasta aquí nada más que una foto sepia de los años sesenta si no fuera porque el alcalde se llamaba José Aragonés Montsant y era el abuelo del actual vicepresidente de la Generalitat, Pere Aragonés.

Es un clásico en Cataluña, encontrar políticos independentistas cuyos antepasados fueron activos militantes del franquismo, incluso antes de 1936 vinculados al carlismo. En el caso que nos ocupa con cargo importante, porque para ser alcalde de una localidad, se tenía que haber demostrado de una forma fehaciente la fidelidad al régimen y a los principios del Movimiento Nacional. Así en el acta del Consejo Local de la FET y de las JONS, que proclamó alcalde a Aragonés puede leerse: "Para el tercio de representación por cabezas de familia han sido proclamados candidatos y también concejales, por la aplicación del artículo 55, dos camaradas previamente propuestos por algunos concejales sin recurrir a las engorrosas elecciones que son causa de discordias y odios en otros pueblos".

lunes, 3 de agosto de 2020

Puigdemont no se enteraba de nada

He acabado de leer el libro “Me explico” del fugado Puigdemont. Uno tiene que leerlo todo para hallarse bien informado y la conclusión que se desprende tras su lectura es que nos hallamos ante un auténtico orate. ¡En qué manos estábamos! Y en qué manos estaban los prusesistas, porque es evidente que la independencia jamás podría haber llegado de manos de un desquiciado mental de tamaño descomunal. La sucesión de vaivenes, desconfianzas mutuas, ideas disparatadas, engaños entre ellos mismos, intentos de mediación irreales y absoluta falta de contacto con la realidad se suceden inexorablemente en la narración de la primera persona que pilotaba el procés. No se hablaba con Junqueras, se cree una mediación con Donald Tusk que no existía, se acaba enemistando con Urkullu, se desdice de convocar elecciones por un tuit de Gabriel Rufián y la dimisión de dos cargos menores de su partido. Y para colmo se graba un video para el caso de que lo detengan y al día siguiente huye de España en el maletero de un coche.


Pero donde el desconcierto es máximo es en el terreno eclesial, que es el del que se ocupa este portal. Aparte de la anécdota que ilustra la disparatada mentalidad del personaje al creerse una supuesta mediación vaticana que le llega del periodista Antoni Puigverd, sus intentos de acercamiento a la Santa Sede no podían ser más contraproducentes. En el libro solo salen tres eclesiásticos: el cardenal Omella (al que desprecia), el abad de Montserrat y el abad de Poblet. Ningún otro obispo, ni el emérito Sistach (también cardenal) ni el Primat Pujol, ni el co-príncipe Vives (que se quitó de en medio alegando que era jefe de un estado extranjero) ni el obispo Pardo de la ciudad de la que había sido alcalde.

domingo, 2 de agosto de 2020

El misterio de Cristo en el tiempo

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Majestat Batlló (siglo XII)

CAPITULO IV: HABRÁ UN ÚNICO SACRIFICIO

 

El pueblo judío ofrecía sacrificios imitando, poco o mucho, la manera de obrar de las naciones con las que había estado en contacto. Fue modificando el ceremonial externo de las oblaciones y se elaboró una doctrina propia sobre el culto divino, de acuerdo con el peculiar conocimiento de Dios que iba adquiriendo.


Para aquella gente, la sangre se identificaba con la vida. Ofrecer la sangre era ofrecer la vida. Por eso degollaban víctimas, y la sangre, como cosa divina, era ofrecida totalmente a Dios. El momento más significativo del sacrificio resultaba pues, aquel en que se presentaban a Dios, separados, el cuerpo y la sangre de la víctima.