domingo, 17 de junio de 2018

Anatomia de un hundimiento

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Salida de los padres conciliares
Existe una cuestión-tabú ampliamente ocultada en nuestra Iglesia, un debate que no se quiere afrontar. Se trata del análisis imparcial del Concilio Vaticano II. Las posiciones al respecto son tan frontalmente contrapuestas, que se ha preferido preservarlo como un objeto intocable, cerrado a cualquier crítica. El mayor peligro está en las que provienen de medios calificados de integristas, cuya línea argumental ni siquiera están dispuestos a considerar los que ven en el Vaticano II la salvación de la Iglesia, a través sobre todo de algo tan elástico como “el espíritu del Concilio”. Un “espíritu” que monopolizó el progresismo (en Cataluña, hibridado con el nacionalismo). Baste recordar el libro de Mons. Pere Tena en conmemoración del vigésimo aniversario de la clausura del Concilio: “La impossible restauració” (1985) editado en castellano por PPC en 1987.
Mi convicción es firme, compartiendo tesis con numerosos sociólogos del catolicismo europeo de hoy en día: la crisis del catolicismo en Cataluña de los años 60 y 70 se produjo a partir del Vaticano II, mucho antes de la Transición política española o de las reacciones contrarias a la encíclica Humanae Vitae sobre la contracepción. No es que esos elementos no hayan tenido importancia; pero sólo amplificaron la ola, no la crearon. El Concilio Vaticano II parece haber creado esa reforma, que hizo estallar la crisis que pretendía evitar. La reforma era probablemente necesaria, pero el espíritu con que se aplicó no fue reformista, sino revolucionario. La reforma quedó en manos de auténticos enemigos de lo que había sido la Iglesia hasta entonces. Y fue imposible evitar que se comportaran como furibundos talibanes ansiosos de desfigurar esa imagen detestable de la Iglesia. Es la que Benedicto XVI llamó hermenéutica de la ruptura. Una hermenéutica que se impuso tanto en la liturgia como en la moral.

viernes, 15 de junio de 2018

La Glosa Dominical de Gérminans

Flores y semillas de mostaza (izquierda).Trigales a punto de siega (Derecha)
Jesús ha sembrado la Palabra y ve germinar el Reino. La Palabra liberadora anima a otras personas que la acogen, convirtiéndose ellas mismas en propagadoras de la Buena Noticia. Es un aspecto maravilloso de la vida cristiana: hace nacer en nosotros una energía que nos ordena y recompone, y que además suscita en nosotros un afán expansivo de comunicar la alegría de esa realidad que se convierte en el motor y el horizonte  de nuestra existencia.
Jesucristo habla del crecimiento del Reino de Dios en cada uno de nuestros corazones, en nuestras vidas. Usa la imagen del crecimiento de un grano sembrado en la tierra que se alimenta de la tierra. El Amor infinito de Dios progresa en nosotros sin que nos apercibamos de ello. Es el “trabajo” de Dios en nosotros que nos llena de paz. Observar el grano de trigo que crece nos supera, no podemos dominar esa realidad, pero podemos estar en relación con ella y puede ayudarnos a comprender el Reino de Dios. Para sembrar antes hay que preparar la tierra. De la misma manera hemos de preparar nuestro corazón para acoger el Reino por la escucha de la Palabra. El Señor anuncia un don de amor novedoso. Es el don de Amor que va a cambiar nuestra vida. Nuestra conversión será vivir de ese Amor novedoso para convertirnos en luz del mundo.

jueves, 14 de junio de 2018

El obispo que miraba con un solo ojo


Es la más auténtica imagen de Polifemo, quién sabe si un genuino Neanderthalensis (antecesor del homo sapiens), pero con una afición desmedida a hablar: polý-femós, el muy hablador. Digo que mira con un solo ojo, y no porque tenga el otro tapado, sino porque como a Polifemo, los dos ojos se le han hecho uno. Por eso ve con un solo ojo.
Produce verdadero sonrojo escuchar la larga despedida de Novell a los fieles al final de la misa. Para mandarles irse en paz (y no precisamente con palabras de paz), les suelta una arenga (más bien una arengada) en la que luce su gravísimo defecto de visión con la misma galanura que si estuviera luciendo sus más esplendorosas galas intelectuales. Su pretensión era no despedir a los fieles sin acabar realmente la misa: su misa. ¡Y qué donaire, qué don aire!

miércoles, 13 de junio de 2018

Turull a la Sagrada Familia.

La Sagrada Familia, tal como luce en la carátula de nuestra web, ahora en manos de Turull
Han pasado prácticamente tres años, desde que los rumores apuntaban a que  el Rvdo. Felip-Juli Rodríguez cogería las riendas del Seminario y el Rvdo. Josep Maria Turull acabaría como párroco plenipotenciario de la basílica de la Sagrada Familia. Estoy hablando de los últimos compases del pontificado de n.s.b.a... y jubilado cardenal Martínez Sistach, una jugada que aseguraba al "Puer Haeres" quedar bien colocado ante la incertidumbre de lo que pudiera pasar con la llegada del  nuevo arzobispo de Barcelona. Finalmente la jugada no cuajó, y se quedaron las cosas como estaban. Y después de todo este larguísimo periodo sin nombramientos de Don Juan José, resulta que una de las grandes decisiones del actual arzobispo no es otra que la de sacar del baúl un proyecto que ya existía en la mente de su antecesor.

Poca imaginación demuestra este doble nombramiento en puestos de tanta relevancia para la diócesis, porque el cargo de rector de Seminario no hay duda que marca el presente y el futuro del clero local, y la Sagrada Familia es el templo más emblemático de toda la diócesis por encima incluso de la propia catedral. La obra singular del gran arquitecto Antonio Gaudí, su simbología como representación de la ciudad y la inmensa cantidad de visitantes y turistas la convierten en la iglesia más mediática así como la máxima aspiración de un sacerdote que de momento no llega a obispo.

martes, 12 de junio de 2018

Valoración de los nombramientos diocesanos

Felip-Juli Rodríguez rector del Seminario, Joan Costa delegado de Pastoral Social, Enric Termes Vicario Episcopal
Ayer, martes 12 de junio se hacían oficiales los nombramientos de los más importantes cargos diocesanos, lo que constituye el equipo de gobierno del cardenal Omella, que se ha demorado en exceso, pero que ya es una realidad, y dado el momento en que se realizan, tres años después de ser nombrado y tres antes de presentar la renuncia, pueden ser ya los definitivos para todo el resto de pontificado del actual arzobispo.

Es por ello que desde Germinans Germinabit queremos hacer una valoración sobre estos nombramientos de una forma más global, posteriormente iremos desgranando algunos de los personajes que forman ese gobierno y valorando los pros y los contras de los mismos. Estos son los puntos de nuestro análisis:

lunes, 11 de junio de 2018

Un nuevo sacerdote germinante en Barcelona

Mn. Luis Petit Gralla cuando era misionero en Perú
A la espera del nombramiento del equipo Omella que, casi con toda seguridad, saldrá este martes y antes de entrar en fase depresiva, vale la pena resaltar algunas de las buenas noticias que también se producen en esta diócesis. Y la que les comunico constituye un auténtico fichaje de campanillas: el del sacerdote Luis Petit Gralla, natural de esta ciudad, pero formado y ordenado en la archidiócesis de Toledo. Por ahora, ha sido adscrito a la parroquia de Crist Redemptor, en el barrio del Guinardó, que se hallaba sin párroco y había quedado bajo la responsabilidad pastoral del diácono permanente Mn. Jordi Garrofé Trabal.

De casta le viene al galgo a nuestro recién llegado sacerdote. Es el hijo del Dr. Jose Mª Petit Sullá (*), catedrático de Filosofía de la Naturaleza en la Universidad de Barcelona, mano derecha del Dr. Francisco Canals Vidal, en aquella gran obra del Padre Orlandis, la Schola Cordis Iesu. Fallecido relativamente joven, dejó siete hijos, de los cuales Luis se ordenó sacerdote. Y sacerdote llamado a grandes empresas. Tras desempeñarse los primeros años en vicarías toledanas, pronto se sintió llamado a misionar y fue destinado a Perú, concretamente a la selva amazónica, en la diócesis de Moyobamba. Ahí se encargó de una parroquia con 60.000 almas, esparcidas por decenas de pueblos, en los que se trasladaba el padre Luis a caballo o en canoa, bautizando al año a más de 500 indígenas, sin luz, con una simple linterna, levantando en muchas aldeas capillas en honor a San Juan Pablo II. La más grande la creó en el pueblo de Huayabamba, que la dedicó a San José, probablemente en honor a su padre. Allí, el día de la inauguración se celebraron 13 bautizos y un matrimonio.

domingo, 10 de junio de 2018

¡Salgamos... de parranda y a enredar!

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Omella en Santiago de Compostela para una exposición sobre Gaudí
Esta semana nuestro sonriente y dicharachero Cardenal ha juntado Roma con Santiago, tal como dice el refrán. Bueno, mejor sería decir Santiago con Roma, pues ese ha sido el orden cronológico del periplo de Omella. Pero pasando por Barcelona y dejando para el viernes la visita a Cáceres para aleccionar a los sacerdotes diocesanos ofreciéndoles una charla y celebrando la misa con ellos. Por si no hubiera bastado lo de Guadalupe, ahora Cáceres. A eso se le llama rematar la faena. ¡Qué obsesión con Extremadura!
Nuestro cardenal, como los malos profesores: el aula les sienta mal, así que se dedican a las cuestiones administrativas y de poder de la enseñanza: es decir a dar lecciones a todos de cómo tienen que enseñar. Pero ellos sin pisar el aula, que les da urticaria. Así Omella, abandonando su diócesis para ir por el ancho mundo dando lecciones urbi et orbi. Eso le exige además estar cada dos por tres en Roma.