¿Ha oído hablar nunca de la maldición del náufrago? Es el hombre que muere de sed en medio del océano. Se encuentra rodeado de agua, pero toda aquélla es salada, si la bebe con la misma ansiedad con que bebería agua dulce, no le sacia: todo lo contrario, lo deshidrata y lo mata. Lo mismo nos está ocurriendo: somos náufragos en medio de un montón de datos digitales, consumimos imágenes rápidas, scroll infinito y música que aturde. Parece que te llena, pero sólo te distrae. Parece que te sacias, pero sólo te erosionas por dentro y pierdes el sentido de la vida. Es que esto es agua salada para el alma. Cuanto más bebes del mundo, tu alma más vacía se vuelve. Y es que tu alma no está cansada, está deshidratada.
¿Y si te dijera que hay un agua dulce que te sacia y llena? Y cuidado que no te hablo de letras y papeles. Te hablo de una palabra que es viva y eficaz, que fue pronunciada por los apóstoles, que fue escrita por los hagiógrafos y que es custodiada por la Tradición en los signos sagrados y en toda la liturgia católica. Es el eco de Dios que atraviesa los siglos por alcanzarte a ti. Esta Palabra no es una palabra que no aturde, es una palabra que restaura. Es la palabra que tiene poder para levantar a los muertos, fortaleza para expulsar a los demonios y dulzura para sanar a las almas heridas. Sólo esta Palabra satisface el abismo que llevas dentro. Así que no te pregunto si tienes sed, sé que la tienes. Te pregunto, ¿con qué la intentas calmar?
La Cuaresma es un período de cambio, de conversión. Un tiempo de reflexión y renovación personal para acercarte a Dios. A todos vosotros, jóvenes, os estoy invitando a cambiar actitudes, mejorar la vida espiritual y compartir con los demás. Es una oportunidad para fortalecer el espíritu, el dominio propio y desconectarse de la rutina para conectar con Dios.
A todos y a todas os deseo una buena Cuaresma: camino austero, sí, pero que nos conduce a la Resurrección.
Mn. Francesc M. Espinar i Comas
Párroco del Fondo de Santa Coloma de Gramenet
NOTA:
Si tu naufragio es tal, que no te ves con fuerzas para alcanzar el agua dulce, tienes un recurso intermedio que te dará tiempo y oportunidad para alcanzarla. De esa agua tan salada que intenta ahogarte, bebe la cantidad mínima posible, no intentes saciar tu sed con ella, que tu sed no es de esa agua: te mataría. Guarda tu sed para cuando puedas salir de tu condición de náufrago y alcances el agua dulce.
