Muchas especulaciones se han hecho sobre el futuro de Mn. Marc Labori, todavía secretario del cardenal Omella. Alguien que ha estado fielmente al lado del arzobispo durante tantos años, sacrificando los primeros años de su sacerdocio en algo tan poco ministerial, hasta el punto que muchos obispos tienen secretarios laicos, merecía tener un buen premio por su abnegada labor. Se dijeron multitud de opciones, desde un cargo en Roma, para ir escalando en la curia vaticana, pasando por ser párroco de alguna de las más importantes basílicas de Barcelona, sin olvidarnos de la posibilidad de marcharse con Omella a Zaragoza a acompañar al cardenal en los últimos años de su vida.
Fuera lo que fuera, la decisión se tenía que tomar ahora, antes de empezar este nuevo curso, porque aunque Omella parece eterno como arzobispo de Barcelona, parece poco probable que el cardenal turolense puede decidir nada de cara al curso 2027-28, así que ahora es el momento y la decisión se ha tomado no sin sorpresa para muchos que se esperaban un cargo un poco más elevado para el fiel secretario. El nombramiento definitivo es el de Director Espiritual del primer curso, también llamado introductorio o propedéutico, del Seminario Interdiocesano de Cataluña.
No olvidemos que Omella en una decisión con cero sinodalidad, sin consultar a ningún Consejo Diocesano ni al clero local decidió dejar absorber el Seminario barcelonés, el más numeroso de Cataluña, por el Seminario Interdiocesano, que agrupa a las diócesis más rurales de Cataluña, ya que Terrassa no aceptó la presión del cardenal de que se incorporara a un único Seminario. En ese nuevo Seminario conjunto, tozuderia de Omella, va a tener su futuro, al menos inmediato Marc Labori, en la dirección espiritual de los seminaristas que acaban de ingresar en ese Seminario. Es decir que todos los seminaristas catalanes, exceptuando los egarenses, pasarán por sus manos durante un curso. Mientras no se vaya Omella, compatibilizará esa responsabilidad con la de secretario del aún arzobispo.
No hay nada ni nadie eterno, y Labori ya ha puesto un pie fuera del palacio episcopal, es evidente que el nuevo arzobispo, cuando llegue, buscará un nuevo secretario, clérigo o laico, y ahora todavía puede elegir donde quiere ir, o al menos eso parece, no creo que haya aceptado este cargo solo por obediencia, sino que realmente le hace ilusión la nueva misión que ahora empieza para él.
Sistach premió a sus dos secretarios, Mn. Robert Baró y Mn. Alfred Sabaté haciéndolos canónigos, curiosamente ninguno de los dos ha tenido un cargo parroquial significativo, solo la canonjía y alguna responsabilidad curial, parece que Labori va por el mismo camino, prácticamente no ha ejercido en ninguna parroquia y seguirá sin tener ninguna responsabilidad importante en ninguna iglesia.
Veremos si hay algún movimiento más de última hora en que algunos peones de Omella intentan colocarse bien antes que se marche su mentor. Los vicarios episcopales ahora con el nombre de arciprestes y el vicario judicial que a la vez es
Deán de la catedral van a continuar durante un tiempo aunque llegue un nuevo arzobispo, los delegados y cargos curiales más de lo mismo. Aunque tarde o temprano también les llegará la hora, o no, porque algunos camaleónicos se adaptan a lo que venga, sea del color que sea.
Pietro Romano


Para un sacerdote que se sienta sacerdote y no sea carterista, ser director espiritual de un seminario debe de ser una experiencia gozosa.
ResponderEliminarMn. Marc Labori es un buen sacerdote, asistirá bien a los seminaristas.
EliminarUna gran misión en el corazón de la diócesis. ¡Mucho ánimo!
¡Queremos más sacerdotes santos!
¡Menos acritud hermanos comentaristas de abajo!
Mete el pie en una labor que le permitirá compaginar con parroquia a su debido tiempo. No va a tener solo este nombramiento. Mientras tanto está a medias entre seminario y secretario del Cardenal.
ResponderEliminarLe preparan una buena parroquia, sin duda. Upper diagonal.
Marc Labori un al capone de la mafia. Trabajando desde la sombra con presuntas metodologías mafiosas y colocando en sus sillas a sus amigos entre ellas Marta Frank presunta mafiosa abogada que manipula la información a su gusto, con apoderamientos del Opus que bien conocidos manipulan toda la información y son los asesores que ha puesto el Sr. Marc Labori al Cardenal que tan engañado está. Esperemos que reviente la bomba y dese Roma hagan una auditoría a todo el departamento de Economía entre ellos al presunto mafioso del Pere Domínguez que presuntamente amenaza a sacerdote y beta a empresas para que no trabajen. Investiguen qué está pasando en económica del Bisbat de Barcelona porque el hombre oscuro Mn. Ramón Batlle mueve los hilos por detrás y nadie le hace a la fundación que el es patrono una auditoría aún sabiendo que hay algo oscuro. Investiguen investiguen porque sino lo hacen se denunciará a la conferencia Episcopal de que la mala praxis de Mn. Batlle con metodologías presuntamente mafiosas. Ánimo y os animo a que todos vayan a Roma para que investiguen el Departamento de Económia del Bisbat de Barcelona, todo tapado y ocultado por el Sr. Cardenal Joan Jose Omella y con la protección de su secretario Marc Labori, donde cocina todo en la Parroquia de Santa Inés.
ResponderEliminarHace 6 meses ya aparecieron en Germinans Germinabit los primeros anónimos denunciando cosas turbias en economía. Ahora se mencionan más personas.
EliminarLo que debería estudiarse es por qué está tan arraigado en el Levante, la semilla fenicia. Ese reduccionismo al dinero, al trapicheo, a los negocios tipo pujolone, al enchufismo de funcionarios ignorantes pero sumisos . Y a una clerecía que está a la par
EliminarHay un obispo auxiliar, Marc Labori, y los abogados puestos por ellos los que hace tiempo cortan el bacalao, y no solo en economía sino en otras decisiones importantes.
EliminarEsperemos que todo esto cambie bien pronto.
Sino aún veremos a Marc Labori como obispo auxiliar.
¿Quién nos ha traído a este administrador diocesano con tan poca cordialidad y amabilidad y nulo espíritu de servicio a los sacerdotes diocesanos? R/ ML
Marc Labori y el Seminario Interdiocesano: la redistribución del poder formativo en la transición post-Omella
ResponderEliminarEl nombramiento de Mn. Marc Labori Bau como director espiritual del curso propedéutico del Seminario Mayor Interdiocesano de Cataluña, en mi exclusiva opinión, y la expongo para ser debatida, no es un simple movimiento de personal dentro de la Archidiócesis de Barcelona, en primer lugar, es alguien que conocerá el fuero interno de los futuros curas, algo extremadamente delicado.
Se produce en la fase final del gobierno del cardenal Joan Josep Omella (fase "pato cojo"), en el mismo momento en que la formación inicial de casi todo el clero catalán queda concentrada en una sola institución.
A destacar que se ha hecho sin sinodalidad, es decir, sin la participación del Pueblo de Dios: eso de ir juntos pero no revueltos, y eso de seguir con el altoclericalismo reservado y discreto, unipersonal, sigue siendo la tónica. ¿No dijo Francisco en 2015 que la Iglesia era sinodal? ¿Cuándo se hará?
Por eso el caso merece algo más que la crónica de un destino: exige preguntar qué se está decidiendo, en realidad, sobre el futuro sacerdocio de Cataluña.
La pregunta que ordena este análisis es la siguiente:
> ¿Cómo se redistribuye el poder formativo del clero catalán durante la transición entre Omella y su sucesor?
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A. Hechos demostrados
Perfil biográfico
Mn. Marc Labori nació en 1978, estudió Derecho y Económicas y ejerció la abogacía antes de ingresar en el Seminario Conciliar de Barcelona en 2008, a los treinta años. Fue ordenado diácono en marzo de 2015 y presbítero en septiembre del mismo año. A los tres meses de su ordenación sacerdotal —a finales de 2015— fue nombrado secretario particular del cardenal Omella, cargo que ha desempeñado durante aproximadamente once años.
Naturaleza de su experiencia sacerdotal
Su trayectoria conocida no se ha desarrollado en el ejercicio parroquial ordinario, sino en el entorno inmediato del gobierno arzobispal: secretaría, coordinación institucional y proximidad continua a la cúspide de la curia. No consta un cursus honorum de vicarías o parroquias, ni un período de ministerio pastoral directo comparable al de otros presbíteros de su misma generación de ordenación.
El nuevo destino
Ha sido nombrado director espiritual del primer curso —introductorio o propedéutico— del Seminario Mayor Interdiocesano de Cataluña, compatibilizando temporalmente esta función con la secretaría particular mientras Omella permanezca al frente de la sede.
La institución receptora
El Seminario Interdiocesano agrupa a nueve de las diez diócesis de las provincias eclesiásticas de Barcelona y Tarragona; únicamente Terrassa mantiene seminario propio y queda al margen de la estructura común. La absorción del antiguo Seminario Conciliar de Barcelona —el más numeroso de Cataluña— en esta estructura conjunta se decidió, según el relato del propio caso, sin consulta previa a los consejos diocesanos ni al clero local.
Marco canónico aplicable
El Código de Derecho Canónico distingue con nitidez el fuero externo del fuero interno en la formación seminarística. El c. 240 §2 establece que nunca puede pedirse la opinión del director espiritual ni de los confesores para decidir la admisión de un candidato a las órdenes o su salida del seminario; el c. 239 §2 exige, además, que en todo seminario haya al menos un director espiritual distinto del rector, precisamente para que gobierno y conciencia no se confundan en una misma persona.
La Ratio Fundamentalis Institutionis Sacerdotalis (2016) confirma esta separación: el gobierno, la disciplina y la evaluación de los candidatos corresponden al rector y a los formadores del fuero externo; el acompañamiento de la conciencia, el discernimiento vocacional y la vida de oración corresponden al director espiritual, sin potestad ejecutiva alguna sobre la admisión, la promoción o la salida de nadie.
Naturaleza colegiada del Seminario
ResponderEliminarLa responsabilidad superior de una institución interdiocesana no recae unilateralmente en el arzobispo de Barcelona, sino en el conjunto de los obispos interesados, conforme a los estatutos propios de la institución, de acuerdo con el c. 237 §2, que prevé precisamente que varias diócesis constituyan un seminario común cuando las circunstancias particulares lo aconsejen.
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B. Hechos probables
Es sumamente probable que la secretaría particular no sobreviva al relevo arzobispal. La secretaría de un obispo pertenece a su círculo de confianza inmediata, y el cambio de titular de una sede suele conllevar la designación de un nuevo equipo de proximidad, con nuevos criterios de acceso, agenda y comunicación. La continuidad de Labori como secretario está, por tanto, atada a la permanencia de Omella, mientras que su nuevo cargo en el Seminario no depende de esa circunstancia.
Es también probable que el nombramiento represente un desplazamiento de naturaleza institucional: de una posición fundada en la confianza personal de un solo hombre a una posición inserta en una estructura permanente de formación, con vínculos que se extienden más allá de Barcelona hacia ocho diócesis adicionales.
Resulta razonable estimar que la concentración de la etapa inicial de la formación en una única institución tienda a producir una mayor homogeneidad de horarios, disciplina, prácticas de oración y criterios de evaluación humana entre los candidatos de las nueve diócesis, sin que ello suprima el vínculo canónico de cada seminarista con su diócesis de incardinación ni la autoridad propia de su obispo sobre el discernimiento final de su idoneidad.
Es igualmente probable —y merece un tratamiento propio, porque el texto de partida lo señala como agravio— que la fusión del Seminario de Barcelona en la estructura interdiocesana se haya decidido sin el trámite consultivo sinodal alguno que cabría esperar de una decisión de tal envergadura.
Conviene, sin embargo, matizar el alcance canónico exacto de esa crítica: el Código no exige el consentimiento deliberativo del consejo presbiteral ni del consejo pastoral diocesano para decisiones de este tipo, que corresponden al ámbito del régimen del obispo diocesano (c. 391) en materias de gobierno del seminario; sí es exigible, en cambio, la audiencia de dichos consejos cuando así lo prevean los estatutos particulares o cuando la prudencia pastoral lo aconseje, conforme al espíritu de comunión que la propia Ratio Fundamentalis reclama entre los obispos interesados y sus presbiterios. Además ¿no dijo Francisco en 2015 que la Iglesia es constitucional y divinamente sinodal?
La ausencia de consulta, por tanto, puede ser objeto de reproche pastoral y de crítica legítima sobre el estilo de gobierno, pero no constituye, con los datos disponibles, una irregularidad canónica strictamente hablando. Es importante para el lector distinguir ambos planos: lo que es imprudente o poco sinodal no es automáticamente lo que es inválido o ilícito.
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C. Inferencias razonables
El nombramiento puede interpretarse, desde la sociología de las instituciones, como una reubicación lógica ante el fin previsible de una larga etapa de secretaría: quien ha vivido la última década en la órbita inmediata del gobierno diocesano necesita, ante el relevo, una posición que no dependa de una sola persona. Esta lectura no exige presuponer intención alguna: describe simplemente el efecto institucional objetivo del traslado, con independencia de que haya sido buscado deliberadamente o simplemente aceptado con gratitud.
El cargo de director espiritual es de acceso a la conciencia, no de mando. El primer curso constituye el momento de mayor maleabilidad vocacional: quien lo acompaña espiritualmente participa, sin potestad de gobierno, en la configuración inicial de hábitos de oración, disciplina interior y comprensión del sacerdocio de una parte relevante de la futura generación de presbíteros catalanes.
Existe aquí una paradoja institucional real, que el lector debe retener: a menor potestad jurídica, mayor proximidad a la conciencia.
ResponderEliminarEl poder de un director espiritual no se mide en decretos, sino en la huella que deja en el alma de quienes forma —una huella que, para bien o para mal, puede durar toda una vida sacerdotal.
Es razonable inferir que la red relacional de Labori, hasta ahora circunscrita a Barcelona y a la curia de Omella, se amplía hacia una dimensión interdiocesana: entra en contacto con formadores, rectorado y candidatos de ocho diócesis más, en un momento —el del ingreso al seminario— en que todavía no existen lealtades ni carreras eclesiásticas consolidadas entre los seminaristas.
No existe, en cambio, base documental suficiente para clasificar a Labori doctrinalmente —tradicional, progresista, nacionalista o de cualquier otra etiqueta—. La proximidad institucional a Omella acredita confianza funcional, no identidad teológica. Cualquier juicio riguroso sobre su idoneidad como formador de conciencias debería fundarse en criterios verificables:
- fidelidad al Magisterio, doctrina sacramental y moral, amor a la liturgia, vida de oración y penitencia, y frutos concretos de su dirección espiritual, no en su cercanía biográfica al arzobispo saliente. Hay que resistir aquí una tentación frecuente: la de deducir la ortodoxia o la heterodoxia de un sacerdote a partir del cargo que ocupó su superior, en lugar de a partir de su predicación, su doctrina y su vida, pero Omella es francisquista-leonino, y por lo tanto, está inmerso en la gran crisis de la Iglesia ¡¡¡peligro!!!:
- sinización de la Iglesia Patriótica bajo la opresión del Partido Comunista para dominar a toda la Iglesia fiel clandestina
- Iglesia sinodalista alemana, inmersa en la plena vorágine del plurimorfismo anarquizante del sinodalismo protestante luterano radical en Fé, moral, liturgia y eclesiología (desaparece la Jerarquía)
León XIV conservando el facilitismo de la bomba atómica predicha por Seifert por la aprobación del misericordismo pastoral y la ética de situación de Amoris laetitia y Fiducia supplicans, más Traditionis custodes
- la división de los tradicionalistas (sede vacantes, FSSPX, institutios de Ecclesia Dei, otros en África, Asia, Europa del Este, parte de América).
Conviene señalar, además, que la ausencia de un ejercicio parroquial prolongado es un dato pertinente para valorar la idoneidad formativa, no una descalificación automática. La gran tradición de la Iglesia insiste, unánimemente, en que quien acompaña conciencias debe conocer por experiencia propia el combate espiritual ordinario del ministerio.
San Gregorio Magno, en su Regula Pastoralis, advierte con severidad contra quien pretende gobernar almas sin haber ejercitado antes la humildad y el conocimiento práctico de las miserias humanas que solo da el contacto directo con el pueblo de Dios.
San Carlos Borromeo, al fundar el primer seminario tridentino de Milán, concibió la formación del clero precisamente como un correctivo frente a sacerdotes de formación puramente administrativa o cortesana, insistiendo en la disciplina ascética y en la cercanía pastoral como columna vertebral de la preparación sacerdotal.
San Juan de Ávila, maestro de sacerdotes por excelencia en la España del siglo XVI, repite en sus cartas y en su Tratado del sacerdocio que el buen pastor de almas se forma en el trato con las almas, no solo en el estudio de los libros ni en el servicio a la curia.
El magisterio contemporáneo recoge la misma exigencia: Optatam Totius (n. 4) pide que la formación esté "íntimamente unida a la vida pastoral", y Pastores Dabo Vobis (n. 66) subraya que el director espiritual debe poseer "una probada madurez humana y espiritual" forjada en el propio ejercicio del ministerio.
La formación jurídica y curial de Labori es, sin duda, un capital útil para la administración eclesiástica; pero, según este criterio unánime de la Tradición, no sustituye la experiencia viva de la cura de almas.
'No existe, en cambio, base documental suficiente para clasificar a Labori doctrinalmente —tradicional, progresista, nacionalista o de cualquier otra etiqueta—. '
EliminarEncara que reconec que en els paràgrafs posteriors s'entra amb molta més profunditat en el tema, em trobo amb la necessitat d'observar que les 3 (o 4) etiquetes fetes servir dalt de cap manera no ens serveixen.
En l'Església només hi ha una:
Ortodoxa
F.E.M.
D. Hipótesis especulativas
ResponderEliminarPuede formularse la hipótesis de que el nombramiento responda a una estrategia deliberada de la red saliente para situar colaboradores afines en los núcleos donde se reproduce el clero, asegurando cierta continuidad de estilo de gobierno tras el relevo. Es sociológicamente plausible —las élites institucionales tienden, en toda organización humana, a preservar posiciones en los lugares de selección y formación de sus futuros miembros—, pero no está demostrada con los datos disponibles. Para sostenerla harían falta datos que hoy no son públicos: quién propuso el nombramiento, qué obispos lo respaldaron, si hubo otros candidatos y qué otros movimientos de personal se producen en paralelo dentro de la curia barcelonesa.
Es igualmente especulativo, aunque no descartable, que la dirección espiritual funcione como etapa intermedia hacia una canonjía, siguiendo el precedente de los secretarios del cardenal Sistach, Mn. Robert Baró y Mn. Alfred Sabaté, ninguno de los cuales tuvo después responsabilidad parroquial significativa. La analogía es sugerente y merece ser señalada al lector como antecedente institucional real, pero un patrón repetido dos veces no constituye todavía una ley sociológica: una trayectoria no demuestra que se repita necesariamente una tercera.
También cabe la hipótesis de una futura incorporación al gobierno del nuevo arzobispo —cancillería, vicaría, asesoría jurídica—, aprovechando la formación en Derecho y Economía de Labori; o, en sentido inverso, la hipótesis de que el sucesor prefiera marcar distancia del equipo anterior y renovar por completo la curia, como suele ocurrir cuando un nuevo prelado desea imprimir un estilo de gobierno propio. Ambas son estructuralmente posibles y mutuamente excluyentes, lo que subraya su carácter conjetural: no se puede sostener a la vez que Labori "sobrevivirá" en el gobierno diocesano y que será "apartado" de él por el mismo sucesor.
El acceso al episcopado pertenece a un horizonte mucho más remoto:
la cadena
secretario → formador → rector → gobierno → episcopado
es estructuralmente concebible —la historia de la Iglesia conoce numerosos casos de obispos que pasaron por seminarios y curias antes de recibir la mitra—, pero cada eslabón depende de una decisión distinta, tomada por autoridades distintas y en momentos distintos, y no existe hoy ningún dato que la convierta en expectativa razonable a corto o medio plazo.
Por último, debe mencionarse —como riesgo institucional inherente a todo seminario, y no como acusación contra persona alguna— la posibilidad teórica de que el conocimiento propio del fuero interno llegue a filtrarse, por vía informal, hacia decisiones de gobierno externo sobre los candidatos. El c. 240 §2 existe precisamente para prevenir ese riesgo estructural, común a cualquier institución donde coexisten acompañamiento de conciencia y evaluación administrativa; no hay ningún elemento en el caso presente que permita atribuir esa infracción a Labori o al Seminario Interdiocesano, y sería una injusticia grave presentarlo como si lo hubiera.
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E. Escenarios futuros ordenados por probabilidad
1. Consolidación como formador interdiocesano
Labori desempeña varios años la dirección espiritual del propedéutico, concluye progresivamente su etapa de secretario y construye una identidad sacerdotal propia, independiente de la permanencia de Omella. Es la trayectoria que se sigue más directamente del nombramiento actual, y la que exige del lector la mayor atención en los próximos cursos: los frutos espirituales de los seminaristas que pasen por sus manos serán el verdadero indicador de su acierto o su desacierto como formador.
2. Canonjía o responsabilidad curial posterior
Tras un período como formador, recibe una dignidad capitular o una responsabilidad administrativa o jurídica en Barcelona, aprovechando su formación técnica, siguiendo el patrón de los antiguos secretarios de Sistach.
3. Integración en el gobierno del nuevo arzobispo
ResponderEliminarEl sucesor decide conservar su experiencia dentro del organigrama diocesano —cancillería, vicaría, delegación— sin que ello implique continuar como secretario particular. Depende de que el nuevo prelado valore la continuidad administrativa por encima de la renovación simbólica del equipo anterior.
4. Revisión del equipo formativo del Seminario
Los obispos interesados, de forma colegiada, o eventuales indicaciones romanas tras una futura visita apostólica, impulsan cambios en el rectorado o en los directores espirituales del Seminario Interdiocesano. Labori podría permanecer, cambiar de etapa o recibir otra función, sin que ello dependa unilateralmente de Barcelona.
5. Destino pastoral directo
Se le encomienda una parroquia o capellanía para que recupere experiencia de cura de almas. No debe interpretarse, en ningún caso, como una degradación: desde la perspectiva propiamente sacerdotal, la parroquia no es inferior a la curia, y el criterio último no es la visibilidad del cargo sino su fecundidad para la santificación del pueblo de Dios. Convendría, de hecho, que el lector aprenda a valorar este escenario no como fracaso sino, eventualmente, como la trayectoria más sana para cualquier sacerdote cuyo ministerio se ha desarrollado hasta ahora lejos del contacto ordinario con los fieles.
6. Trayectoria episcopal a largo plazo (caso Planellas). Es una posibilidad estructural cierta, apoyo en los datos actuales (Gerona, Tarragona, San Feliu de Llobregat: obispos sin experiencia); se menciona solo por exhaustividad metodológica, pues sí existen fuertes indicios que la sustenten.
.........
Señales que el lector debería vigilar en los próximos cursos
Para no quedar atrapado en la mera especulación, conviene indicar qué hechos futuros, verificables, permitirían discernir hacia cuál de estos escenarios se orienta realmente el caso:
- si Labori conserva o no la secretaría particular una vez tomada posesión el nuevo arzobispo;
- si se le confía una segunda responsabilidad formativa (etapa filosófica o teológica) al concluir el primer curso propedéutico, señal de consolidación como formador;
- si recibe alguna dignidad capitular en los dos o tres años siguientes al relevo;
- si el nuevo arzobispo introduce cambios en el rectorado o en el equipo de formadores del Seminario Interdiocesano, lo que indicaría una revisión del modelo formativo heredado de Omella;
- y, sobre todo, qué perfil espiritual y doctrinal presentan, con el paso de los años, los sacerdotes formados bajo su acompañamiento: es este último indicio, y no ningún otro, el verdaderamente decisivo desde la perspectiva de la fe. Hay que recordar que está es el hombre dentro de la peor crisis de la Iglesia, Francisco-León XIV:
- sinización china, sinodalismo alemán, facilitismo misericordista situacional francisquismo-leonino, diversidad de tradicionalistas -sede vacantes, FSSPX, institutos de Ecclesia Dei, otros movimientos
Síntesis: la redistribución del poder formativo
ResponderEliminarBajo Omella, el capital de Labori se fundaba en la confianza personal, y su mecanismo de influencia era la proximidad y el acceso directo al arzobispo; dependía, por tanto, de la persona del titular de la sede.
Durante la transición actual, ese capital pasa a apoyarse en un nombramiento institucional, y su mecanismo de influencia es el acompañamiento espiritual del curso propedéutico; su base de sustentación deja de ser una persona concreta para convertirse en la propia estructura interdiocesana.
Tras la sucesión, todo está aún por determinar: su capital dependerá de si logra el reconocimiento como formador sólido y digno de confianza, o si queda simplemente identificado con el período de Omella; en cualquier caso, ya no dependerá de la voluntad de un solo hombre, sino del desempeño concreto que haga del cargo en los años venideros.
El poder de Labori se desplaza de una fuente concentrada y personal —la cercanía al arzobispo— hacia una fuente más difusa pero potencialmente más duradera: la participación en el primer momento de discernimiento de una generación sacerdotal completa.
Lo que decidirá su futuro no es el nombramiento en sí, sino si logra convertir el capital de confianza personal acumulado junto a Omella en un capital propio, reconocido por el rectorado, por los obispos responsables del Seminario y, en último término, por los propios seminaristas que pasen por su dirección espiritual.
Valoración final
El nombramiento no es una recompensa honorífica menor, pero tampoco constituye una prueba de control ideológico del futuro clero catalán.
Canónicamente, su poder ejecutivo es nulo: el gobierno del Seminario corresponde al rector, a los formadores del fuero externo y a los obispos interesados, y el fuero interno debe permanecer protegido por la confidencialidad que exige el c. 240 §2.
Sociológicamente, sin embargo, su posición es significativa, porque sitúa a Labori en el umbral de entrada de la mayor parte de las vocaciones sacerdotales de Cataluña, en el momento de mayor plasticidad de toda la formación.
La cuestión decisiva, para un lector que busca ante todo el bien de la Iglesia y la salvación de las almas, no es qué cargo ocupará Marc Labori dentro de diez años, sino es qué concepción del sacerdocio transmitirá a quienes acompañe en ese primer curso:
- si conducirá a los candidatos hacia la fe íntegra, la vida sacramental intensa, la oración, la penitencia, la obediencia y el celo por las almas que enseñaron los Padres, los Doctores y los grandes maestros de espíritu de la Iglesia —Gregorio Magno, Carlos Borromeo, Juan de Ávila—,
- o si prevalecerá, sin que nadie lo busque deliberadamente, un modelo predominantemente administrativo y psicológico, ajeno a esa tradición viva.
Ningún análisis institucional, por riguroso que sea, puede sustituir esa comprobación.
Solo los frutos, con el tiempo, lo dirán, sabiendo que la Iglesia está atravesando una de sus peores crisis de Fé, moral, liturgia y eclesiología como nunca en su historia, desde Francisco en 2016 y su nefasta Amoris laetitia (Seifert: es una objetiva bomba atómica contra toda la moral objetiva católica y da el reinado de la moral de conciencia subjetiva luterana radical enloquecida hasta el delirium tremens en el asamblearismo microparticularista revolucionario anarquizante luterano alemán).
Es tarea del lector atento y del analista, seguir observándolos con caridad y con exigencia a partes iguales.
Todo bajo escrutinio sinodal lo más extenso e intenso posible, sin excepción ni acepción de personas, el consagrado debe servir (es un servidor) al laico comprometido en su vida en el mundo. Primero Cristo, que no quiso nunca jamás una Casa de Dios con vigas carcomidas y piedras agrietadas, y muros, suelos y techos desalineados, húmedos e insalubres.
Ecclesia et animae, ante omnia.
Per trencar l'avorriment d'avui va be tema espectacular.
ResponderEliminarLes imatges clàsiques de l'Arca de Noé amb la filera d'animals en parella entrant i especialment del tamany normal adults d'elefants i lleons, es totalment irreal. Si fem treballar el SENTIT COMÚ mes elemental els animals no podien ser mes grans que el tamany d'una ovella i dels elefants i lleons sols es tractava de cadells recents nescuts per estalviar espai dintra de l'Arca. Mes clar impossible.
https://www.facebook.com/reel/1804082780977944
¡Mala notícia! Sacerdote entrometido, infatuado, carente de humildad y discreción. Goza de la peor fama entre el clero. ¿Director espiritual de seminaristas? Un arribista, un carrerista. Si trata a los seminaristas como ha tratado a muchos de sus hermanos sacerdotes... Sólo podemos rezar por su conversión: Dios lo puede todo.
ResponderEliminarYo no le conozco. Pero lanzar esta rabia de forma anónima en la sección de comentarios de un blog no es muy digno de credibilidad. Más bien, indica alguna herida o limitación del propio comentarista. La realidad suele ser compleja y tiene muchos matices.
EliminarNo lo dudes, esto es una prueba más. Cuando nombren al arzobispo, el artículo de GG superará los 200 comentarios
EliminarY manipulador y camaleónico: una cara delante del Cardenal y de las jerarquías; otra cara con sus compañeros; otra con los curas a los que quiere adular, amenazar, etc según sea su interés. Todo lo que sonsaque a los seminaristas fuera del sigilo sacramental en confesión será oportunamente trasladado a la superioridad, como ha hecho con los curas de Barcelona.
EliminarEn una gran parte de los actuales cargos curiales de Barcelona (ya sean sacerdotes y/o laicos) les falta una cualidad muy importante para realizar bien el servicio encomendado: "la empatia" con los que teóricamente deben servir.
EliminarUn comentario de ayer por mañana se refería a los nombramientos tan desarreglados en tantos ámbitos de la Archidiócesis de Barcelona. ¡Cuánta razón tiene!
ResponderEliminarYa ven que lo que se anunciaba en estas páginas se ha cumplido: Omella hará algo para dar un cargo a su secretario Marc Labori. Seguro que le ofreció antes ser canónigo. Ahora es director espiritual del seminario. Un hombre verdaderamente indiscreto, perejil de todas las salsas, quien en todo se mete, de nula crítica (sobre todo él que cree que debe ser el defensor de Omella y el transmisor de su pensamiento de cortos vuelos). Dará muy buena formación espiritual a los seminaristas partiendo de su espíritu de intromisión en todo lo que puede y no conviene. Hará muy bien trabajo formando pastoralmente a las nuevas levas sacerdotales, él que no ha estado en parroquia y dudo que quiera volver después de una experiencia que tuvo de pocos meses. Es lo que pasa a muchos de los nuevos curas, observantes, pero nada de ir a trabajar a una parroquia, arremangarse y soportar tantas presiones, entre ellas y muy importante el control financiero del obispado, del plan de amontonamiento de parroquias. ¡Cuándo los sacerdotes podrán trabajar a gusto sin la opresión de la curia y de sus sesenta empleados! ¡Cuándo recuperarán la ilusión de servir a esta diócesis! Primero que se vaya Omella, segundo que se desmonte la curia actual y se eche a la calles a todos sus componentes.
Tanto ayer como hoy ha aparecido algún comentario sobre manejos algo turbios en la economía del arzobispado. Ayer se nombraba a un personaje oscuro como es Ramon Batlle, siempre protegido por el cardenal Omella. Dicen que cuando el río suena algo lleva, pero ¿qué es lo que lleva?
ResponderEliminarPietro Romano su pseudónimo es soberbio. Dado el caso sería interesante que nos comentara la relación del primer Papa con la esposa o la suegra. Curioso que el primer Pontífice Máximo estuviera casado mientras su sucesores contemporáneos se empeñan con el celibato.
ResponderEliminarLabori es entrometido e indiscreto. Y muchos estamos heridos por cosas que debiera haber callado. Pero tal vez, no sea tan terrible como dicen. Esperemos que sea discreto con los seminaristas. Y que les ayude. Amén.
ResponderEliminar10/46, se le ve a usted el plumero de que es Garrell, pero en anónimo.
ResponderEliminarSan Pedro, el primer Papa, era viudo cuando su suegra enfermó y la curó Nuestro Señor.
Veo que le va la marcha protestonte a usted.
Se agradecería saber la procedencia de la foto de Omella con el Mosén.
ResponderEliminarEn que Iglesia estaban oficiando?
Catedral de Tortosa
EliminarEn Tortosa
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