La "gentada" de La Florida

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En mi artículo de la semana pasada hablaba de como Francesc Romeu se escandalizaba por la gentada hispanoamericana que acudía a las celebraciones pentecostales de su barrio, en las que -destacaba- solo se les hablaba en español. Le recomendé entonces que se pasease un día por el barrio de La Florida, en Hospitalet de Llobregat. Allí podría comprobar que similar gentada sigue acudiendo a su templo católico y no a un recinto protestante. No en vano, se trata de uno de los barrios con mayor porcentaje de inmigración de Cataluña: un 40%, con absoluta preponderancia de hispanoamericanos.

No creo que Romeu siguiese mi recomendación. Pero el que sí se paseó por La Florida fue un servidor, acudiendo este domingo a misa de 12. Llegué con un cuarto de hora de antelación y, al ver que ya estaba media iglesia llena, supe que el templo iba a quedar abarrotado, a pesar de ser un domingo agosteño. La feligresía acudía con tiempo para no quedarse de pie. Así fue, unas 400 personas, las más tardías de pie o en el coro del altillo, que también quedaba repleto. Y no estamos hablando de una celebración extraordinaria, sino de una misa dominical ordinaria en pleno mes de agosto.

La parroquia de La Mare de Deu de la Llum siempre ha sido una comunidad viva, a la que ha acudido gran número de fieles de un barrio que tiene una de las densidades mayores de Europa, casi 30.000 habitantes en una superficie de apenas 0,38 km2. Su primer párroco fue Mosén Josep Gili, desde la década de los 50. En 1960 se inauguró el templo parroquial. En 1969 se designó vicario a Mn. José Murillo Tejada, un extremeño que había recalado en el barrio junto a sus padres. En 1983 fue su párroco y pasó toda su vida sacerdotal en la iglesia del barrio hasta su jubilación en 2016. Casi 50 años en la parroquia, donde siguió ayudando hasta que la salud le fue mermando. Falleció este mes de mayo con 91 años. También le sucedió el que era su vicario, Mn. Manuel Martínez Maqueda, hasta que fue trasladado a la vecina parroquia de la Mare de Déu dels Desamparats en el barrio de La Torrassa, cuyas características son similares a La Florida.
 
Mn. Iñaki Marro Sánchez

Desde entonces administra la parroquia, Mn. Iñaki Marro Sánchez, nacido en 1987 y ordenado presbítero en 2017. Es un joven sacerdote, doctor en teología bíblica, profesor de Sagrada Escritura en la Facultad de Teología y profesor de siríaco en el Ateneo de Sant Pacià. Un treintañero culto, políglota y fiel representante de la última hornada de sacerdotes jóvenes, tan vilipendiada por el nacional-progresismo. Cierto es que llegó a terreno abonado, pero no sería la primera vez que un nuevo párroco destroza una comunidad ya consolidada. En este caso ha ocurrido justamente lo contrario: con Mn. Iñaki se ha revitalizado. Y hay un dato especialmente significativo: este año se ha administrado el sacramento de la confirmación a 76 jóvenes. Un hito que no consiguen juntas la mayor parte de parroquias de un mismo arciprestazgo de la diócesis. No está mal en los tiempos de secularización que corren. 

Mi impresión personal no pudo ser mejor. Un cura con buenos recursos homiléticos, apacible, tranquilo, al que se le nota un sólido bagaje cultural, pero que no desencaja en el ambiente de un barrio suburbial, sin necesidad de caer en la populachería. El padre Iñaki conoce a sus feligreses, estos le quieren y le saludan y no tiene el menor empacho, al acabar la misa, de decir “hoy es el cumpleaños de Carlos” y cantarle el cumpleaños feliz. Puede parecer una anécdota menor, pero dice mucho de la relación entre un sacerdote y su comunidad.

Además, por lo que pude observar, es un sacerdote abnegado y trabajador. Tenía a los chicos de la parroquia de colonias en La Garrotxa y acababa de llegar de celebrarles misa a primera hora de la mañana. Dos horas de ida y dos horas de vuelta en coche. También ha conseguido que su comunidad sea el centro de acopio de materiales para enviar a los damnificados por el terremoto de Colombia. Concretamente, este domingo tenían organizada una comida popular solidaria para recoger fondos.


Y luego llegamos a uno de los asuntos que motivaron mi anterior artículo. En esa parroquia hay adoración eucarística no solo todos los jueves del año, sino que cada mañana, de lunes a sábado, a las 7 horas, hay un grupo fijo con Mn. Iñaki a la cabeza. Esas adoraciones que tan poco le gustaban a Francesc Romeu.  

El corolario de todo ello es muy simple: cuando un sacerdote se preocupa de llevar almas al cielo y no de imponer una lengua, los fieles hispanoamericanos no se pasan al protestantismo. Una lección que algunos deberían aprender. 

Y cabe otra lección todavía más incómoda para algunos: esos curas jóvenes, pijos, ultras y tradicionales están demostrando tener mucho más éxito entre las clases humildes y populares que los autoproclamados renovadores. Y en Germinans estamos para darles a conocer, pues de esas hazañas no habla ningún medio.
 
Oriol Trillas 

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