El papa Francisco acuñó la expresión “los santos de la puerta de al lado”, para referirse a esas personas corrientes que nunca alcanzaron notoriedad, pero cuya fama de santidad era patente entre quienes las trataron, reflejando la presencia de Dios en el día a día. La semana pasada falleció, a la edad de 96 años, Mn. Francesc Foraster Ruiz. No me corresponde canonizar, por lo que me abstendré de calificarlo como santo; pero sí puedo afirmar que fue, sin duda, “un cura de la puerta de al lado”.
Mn. Foraster era de esos curas que nunca salieron en los medios de comunicación. Tan discreto era que no he encontrado otra foto suya que una del Aplec de Santa Madrona, en la que aparece en segundo término, y otra de una procesión de Domingo de Ramos de los años sesenta. Sin embargo, todo aquel que haya vivido en el barrio de Pueblo Seco conocía a Mn. Foraster, pues fue párroco de San Salvador de Horta la friolera de 46 años. Fue su único destino como párroco, tras haber sido vicario de otras comunidades: llegó con 34 años y se despidió con 80. Fue el tercer párroco y el último, pues a partir de su jubilación canónica, la comunidad pasó a ser una más de la Unidad Pastoral de Pueblo Seco.
Mn. Foraster, el tercero a la derecha, en el Aplec de Santa Madrona
Históricamente, en ese barrio existían dos parroquias: Santa Madrona y la Virgen de Lourdes. En 1946, el obispo Modrego erigió dos nuevas parroquias: San Pedro Claver, para la parte sur del barrio y San Salvador de Horta, para la zona más próxima a la montaña de Montjuic. En aquellos años era un núcleo de barraquismo. En esa primera etapa fue vicario el beato Pere Tarrés y la comunidad celebraba el culto tanto en la capilla del colegio de las Franciscanas de la Plaza del Surtidor como en dos capillas situadas en los núcleos de chabolas de la montaña de Montjuic: una en la zona de Tres Pins y otra en el llamado Maricel. También disponían de un casal para los más jóvenes, en la zona conocida como la Repla, en un descampado que existía antes de que se prolongara el Paseo de la Exposición. En 1978 se inauguró un nuevo templo en la calle Margarit, pero la afectación urbanística por causa de los Juegos Olímpicos obligó a su demolición. En 1992 se inauguró el definitivo en lo alto de la calle Poeta Cabanyes, donde anteriormente se encontraba la fábrica Basaco. Todos esos cambios fueron administrados con tacto y prudencia por Mn. Foraster, quien, además, era formador del Seminario Menor.
Cuando la agitación sacerdotal en Cataluña de los años 60, Foraster junto a otros clérigos fundaron la Unió Apostólica, que fue una escisión de la Unió Sacerdotal (conocida como “la U”), cuya deriva nacional-progresista escandalizó a muchos católicos de a pie. De aquella asociación de buenos sacerdotes, solo queda hoy Mn. Valentí Balaguer, nacido en 1931. Curiosamente, tanto Foraster como Balaguer fueron párrocos de una única parroquia y ambos en barrios muy humildes: el primero en Pueblo Seco y el segundo en La Torrasa de Hospitalet.
Mn. Foraster en una procesión de Domingo de Ramos en los años 60
Cuando se jubiló, con 80 años, había ido perdiendo progresivamente la vista y pasó a vivir en la Residencia Sacerdotal. Pero allí no permaneció inactivo. Cada tarde cogía un taxi y se iba a confesar a la Catedral. Los domingos iba a la parroquia de San Juan María Vianney, entraba directamente en el confesionario, se colocaba la estola y allí pasaba la mañana. Guardaba un grato recuerdo de lo que había sido su barrio y me manifestó personalmente su tristeza por cómo había cambiado la pastoral con esa Agrupación de Parroquias ideada por Joan Cabot. No solo por la desaparición de facto de su comunidad de San Salvador de Horta (que ahora abre únicamente una vez por semana para una misa dominical a las diez de la mañana) como por el giro copernicano que sufrió la parroquia de Lourdes, donde había sido sustituido Mn. Juan José Comín Rubio, que había sido su vicario en San Salvador.
De este buen sacerdote, de esta persona aún mejor, no va a hablar otro medio que no sea este portal. Los medios oficialistas solo publican obituarios de curas famosos o de aquellos significados políticamente, especialmente en relación con el nacionalismo. Para esto nació Germinans: para dar voz a una Iglesia silenciada; para dar cuenta del buen clero que existe en Cataluña; para ofrecer luz y taquígrafos sobre aquellas comunidades que silenciosamente han dado fruto; en una palabra: “germinantes”
P.S RECTIFICACIÓN. – En relación con mi último artículo, se nos ha comunicado que el sacerdote que aparecía en una de las fotografías, celebrando en Santa Madrona con estola y sin alba, no era Francesc Romeu, quien, aquel día y hora, estaba celebrando misa en Pueblo Nuevo. Lamento ese error de identificación y queda constancia de la rectificación. Esta corrección afecta exclusivamente a la identidad del sacerdote que aparecía en la fotografía; el resto de la información contenida en aquel artículo sobre la celebración de la misa en Santa Madrona el jueves 25 de junio es absolutamente cierta y se mantiene.
Oriol Trillas



Sorprende que Mn. Foraster se prestase a concelebrar en una Misa como la que se ve en la fotografía del "aplec de Santa Madrona". ¡Qué manera de pisotear la Sagrada Liturgia!
ResponderEliminarMuchas gracias Sr. Trillas por su magnífico trabajo en Germinans Germinabit.
ResponderEliminar"Para esto nació Germinans: para dar voz a una Iglesia silenciada; para dar cuenta del buen clero que existe en Cataluña; para ofrecer luz y taquígrafos sobre aquellas comunidades que silenciosamente han dado fruto; en una palabra: “germinantes”.
ResponderEliminarExacto. Y bien señalado lo que significa la agrupación de parroquias, tal como dice la noticia de Infovaticana: "El caso de Reims no es aislado. La diócesis de Arras ha anunciado recientemente una transformación pastoral de gran calado que reducirá sus actuales 89 parroquias a solo 11."
En mi exclusiva opinión, la noticia se puede ver la propaganda típica de la iglesia progresista-modernista como la de Reims, no falla:
- La archidiócesis de Reims, sobre todo desde el nombramiento de Éric de Moulins-Beaufort en 2018, suele situarse en el sector moderadamente progresista o de centro-izquierda eclesial, pero no en el ala más radical del episcopado francés.
- Éric de Moulins-Beaufort en 2018 es el sector progresista o de centro-izquierda eclesial, no es radical sino "moderado", es decir, la antesala del radicalizado, francisquista-leonino, pero no es un "loco sinodal proalemanizado".
- De Moulins-Beaufort fue presidente de la Conferencia Episcopal Francesa entre 2019 y 2025, y ha estado muy alineado con las orientaciones pastorales de Francisco, ya saben, Amoris laetitia (comunión y absolución a adúlteros impenitentes) y Fiducia supplicans (bendiciones a parejas del mismo sexo) y lo que hiciera falta.
- Como el cuerpo de presbíteros y las vocaciones se han reducido a nivel de miseria y pordioserismo, la neolengua progre entra en marcha: ha impulsado una reorganización "misionera" de la diócesis basada en "espacios misioneros", "equipos itinerantes" de sacerdotes, diáconos y laicos y una mayor corresponsabilidad laical y blablablá: o sea, "administración de la miseria", listos para afrontar pronta y próxima estación terminal de la extinción funcional (cero vocaciones, clero jubilado, cuatro gatos en activo), paso previo a la extinción física (sin clero: obispo y algún sacerdote para gestionar sólo la catedral y alguna gran parroquia), dejando a docenas de parroquias en modo "sobrevive como puedas": celebraciones de la palabra, sin confesiones, sin rosarios, sin nada, administrados por laicos, horarios reducidos.
- Ha mostrado una actitud favorable al proceso sinodal, al diálogo con la sociedad secularizada y a una pastoral adaptada a la disminución del número de sacerdotes, gestionando la miseria con la típica neolengua sinodal ya referida de "agrupación de parroquias" con "equipos rodantes misioneros integrados por pluralidades de presbíteros, diáconos, religiosos y laicos" y afrontando "nuevas realidades de la periferia"... y vayan añadiendo más palabrerío...
- Una aplicación restrictiva hacia la liturgia tradicional tras Traditionis Custodes, en consonancia con la línea general del episcopado francés: y es que a quién más temen es a la FSSPX, primero porque se lleva a los fieles, luego a las vocaciones y sacerdotes, y luego a los dineros (legados, donaciones y herencias), en Suiza (a 6 horas en coche de Econe o Menzingen: a lo mejor le compran algunas parroquias los de la FSSPX).
ResponderEliminar- Participó en la inauguración de la Gran Mezquita de Reims (2019) y defendió públicamente el diálogo interreligioso con aquello tan típicio de los progres defendió el diálogo interreligioso con un argumento que ya es clásico: “Ojalá los católicos fueran tan devotos [en misa, oraciones y adoración eucarística] como los musulmanes que vi en la oración del jueves”, lo que le valió críticas conservadoras que lo acusaban de "ingenuidad" ante el islam.
- Énfasis en “hospitalidad humilde” sin “espíritu de reconquista” (de la Iglesia tradicional que sigue bajo la inspiración de Santa Juana del Arco), priorizando la cercanía pastoral de periferias marginales sobre la restauración identitaria católica: es decir, la nada con gas.
- Gestión de crisis de abusos: Como presidente de la CEF, lideró respuestas públicas ante escándalos (caso Santier, aunque éste le tomó el pelo hinchando el número de abusados): críticas desde tradicionales por lentitud o manejo institucional.
- Hay obispos más radicales, como el actual presidente de la CEF, Cardenal Jean-Marc Aveline (Marsella), Olivier de Germay (Lyon, caso Barbarin), y obispos como Dominique Blanchet (Créteil, vice de la CEF) o figuras en diócesis urbanas como París (bajo Laurent Ulrich)
- Francia sufre una decadencia eclesial profunda, con clero envejecido, vocaciones raquíticas y una oferta pastoral que, para muchos jóvenes, resulta entre cero y nada atractiva. En ese desierto, la FSSPX aparece como el único espacio de catolicismo con densidad doctrinal, liturgia sólida y capacidad de generar vocaciones, aún siendo cismático, un freno que ya veremos cómo realmente funciona.
- Mientras la Iglesia “oficial” gestiona la contracción direccional hacia la decadencia extintiva (con sus dos estaciones, extinción funcional y terminal o final) con neolengua sinodal y equipos itinerantes "misioneros" y con francisquismo-leonino progre-modernista y elegante gestión de la miseria, la Fraternidad FSSPX sigue ordenando, construyendo y atrayendo. La competencia no es solo pastoral: es también económica y demográfica. Y en Reims, como en buena parte del episcopado francés, lo saben, y muy bien: se puede decir que la FSSPX, pronto, puede lanzar una OPA hostil a la CEF: "Te compro parroquias, iglesias, templos, ermitas, conventos y monasterios por tantos francos suizos". Y no es broma: "Pagant Sant Pere canta".
- La FSSPX cuenta actualmente con 733 sacerdotes en todo el mundo, de los cuales más de 120 ejercen en Francia, su distrito más fuerte. En contraste, la Iglesia diocesana francesa (CEF) dispone de unos 12.000-13.000 sacerdotes en total, pero solo alrededor de 6.500-7.000 activos (en edad de ministerio pleno), cifra que desciende año tras año. En vocaciones, la FSSPX forma a 264 seminaristas en sus seis seminarios internacionales, con una entrada sólida de 68 nuevos en 2025. La CEF, en cambio, prevé ordenar solo 66 sacerdotes diocesanos en 2026 (de un total de 84 ordenaciones incluyendo religiosos), un número muy inferior a la capacidad formativa de la FSSPX. En ordenaciones recientes, la FSSPX suele ordenar entre 15 y 25 sacerdotes al año a nivel mundial (varios de ellos franceses), mientras que la CEF ordenó 105 sacerdotes en 2024 y espera 84 en 2026. En resumen, con menos de 750 sacerdotes en todo el planeta, la FSSPX mantiene una vitalidad vocacional y un número de sacerdotes activos en Francia que la sitúan como un actor relevante frente a una CEF mucho más numerosa pero en claro decadencia extincional, estructural y demográfica.
- El futuro indica una fuerte competencia de la FSSPX sobre sacerdotes, religiosos, jóvenes, vocaciones, laicos y dinero contra la CEF, la cua es, en realidad, una Iglesia francisquista-leonina francesa, progre-modernista (con extremos tradicionalistas y sinodalistas germanos). De ahí la rápida declaración de cisma de la FSSPX, pero no de la Iglesia Sinodal alemana, de facto, cismática y heresiarca por sus propuestas implementadas (pero más importante en financiación): el enemigo es la FSSPX, no el sinodalismo germano, más extremo y no francés.
ResponderEliminar- En este contexto de extinción, León XIV ha reforzado la línea francisquista con el reciente nombramiento del cardenal Jean-Marc Aveline, arzobispo de Marsella, y de monseñor Éric de Moulins-Beaufort, arzobispo de Reims, como miembros del Dicasterio para la Evangelización, para ver si sus modelos de "fracaso" tienen alguna suerte de "mejora", aunque sea de "menos debacle". Si no quieres caldo progre, tres tazas.
- Reims y Marsella se las compara ya, en medios tradicionalistas, con predecesores progresistas como los cardenales Marty, Duval o Decourtray, herederos de ese diálogo interreligioso puesto de moda tras el Concilio de 1965, presentado como apertura humanista pero que para esos círculos no es sino sumisión encubierta a falsas religiones. Es decir: no es un caso suelto, es la continuidad de una línea eclesial francesa de posguerra conciliar que se remonta al 1965, fin del Concilio Vaticano II.
- Certificar la absoluta sordera y ceguera de la Roma de León XIV, una institución que ha decidido no ver ni oír la realidad teológica y pastoral (no tocan el día a día), empujada literalmente por el sinodalismo alemán radicalizado. La tensión existe entre la línea continuista/sinodal francisquista-leonina (encarnada en figuras como Aveline y Moulins-Beaufort) y el crecimiento de la FSSPX (cismática) refleja precisamente el choque de dos lecturas completamente opuestas sobre cómo frenar la secularización: redoblar la apuesta por el progresismo modernista y la sinodalidad (neoortodoxia oficial), o volver a la seguridad de la tradición (vía cismática si es FSSPX).
- Hombres de confianza (Aveline y Moulins-Beaufort) son de continuidad con Francisco y León XIV, junto con los cientos de obispos que lo apoyaron en su deriva sinodal-progresista (en sintonía con el sinodalismo alemán radicalizado), parece probable que con los datos objetivos actuales, si no hay cambio, la situación va a empeorar desde el punto de vista de todos los ámbitos: la receta con efectos contraproducentes, el progresismo modernista de 1965, al parecer es rectificada pero amplificada este 2026 en el sentido de "más, más y más dosis progres". Dentro de unos dos o tres años, no más, veremos las consecuencias. Mientras, vamos a divertirnos, viéndolo bajo sombrilla, hamaca, cerveza y pincho.
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infovaticana.com/2026/07/06/de-89-parroquias-a-11-asi-reorganiza-francia-su-mapa-parroquial-para-afrontar-la-falta-de-sacerdotes/
Mi hipótesis de la trayectoria futura del francisquismo-leonino
ResponderEliminarI. Una denominación
Bajo la hipótesis planteada, que la jerarquía leonina asumiese internamente el error doctrinal actual (Amoris, Fiducia, Traditio, Laudato, Fratelli, Praedicate, China, Alemania...) y, pese a ello, continuase ejecutándolo sin rectificación, el término más preciso no sería "inercia institucional" (que describe un comportamiento estructural inconsciente, casi mecánico) sino "pertinacia", categoría canónico-teológica ya existente y de una precisión mayor que cualquier neologismo. En derecho canónico y teología moral, la pertinacia (CIC c. 751) es precisamente el elemento que distingue el error material del error formal: exige conocimiento de la verdad y voluntad deliberada de persistir contra ella. Propongo, pues: "pertinacia gubernativa leonina" o, en fórmula más extensa, "pertinacia doctrinal consciente in regimine ecclesiae".
II. Justificación conceptual.
A. La inercia burocrática (sordera deliberativa, apisonadora institucional) describe un sistema que no procesa la disonancia; la pertinacia describe un sujeto que la procesa, la reconoce como verdadera, y aun así elige no corregirla, por cálculo de poder, miedo al cisma interno (sinodalismo alemán y control chino) o simple soberbia de investidura.
B. Este matiz es crucial: mientras la inercia exculpa parcialmente (ignorancia estructural), la pertinacia, en la tradición escolástica, agrava la responsabilidad moral del sujeto (dolus malus, el peor, no mera negligencia).
III. Precisión psicológica
A. El mecanismo subyacente combina disonancia cognitiva sostenida con lo que la psicología organizacional denomina "escalada del compromiso": cuanto mayor es la inversión pública de prestigio, autoridad y magisterio en una línea doctrinal por León XIV (Amoris Laetitia, Fiducia Supplicans, Traditionis custodes), mayor es la resistencia psicológica a reconocer el error, pues hacerlo equivaldría a admitir una quiebra de la propia infalibilidad percibida.
B. Se suma a ello el "efecto cámara de eco" curial: el entorno inmediato del pontífice (dicasterios afines, Tucho) filtra sistemáticamente la disonancia, produciendo lo que la teoría de sistemas llama "ceguera deliberada organizada" (Ulrich Beck): nadie decide activamente ignorar, pero la estructura entera está diseñada para que la información ni la corrección nunca llegue arriba, y el interesado, León XIV, así le gusta, conoce y consiente (tiene la potestad máxima, c. 331) y confía en lo que se denomina "sinodalidad", algo inespecífico y líquido-gaseoso, de "participación de todos" pero proteico, una especie de "bálsamo de Fierabrás" que todo lo cura, sin definición jurídica y canónica alguna, sin estatuto de derechos y deberes, funcionamiento, competencias, organización y disciplina, sin nada.
IV. Precisión tecno-organizativa
ResponderEliminarEn teoría de las organizaciones esto corresponde a la
"dependencia y anclaje de trayectoria"
una vez fijada la trayectoria doctrinal-pastoral (francisquismo), el coste de revertirla (desprestigio, pérdida reputacional, fracturas internas, deslegitimación retroactiva de Francisco) supera, en el cálculo curial, al coste de continuar, aunque el resultado objetivo sea la extinción funcional.
El mismo patrón que Barbara Tuchman describió como "marcha de la insensatez" (The March of Folly): decisiones que persisten pese a la evidencia de su fracaso porque revertirlas cuestionaría la legitimidad de quienes las tomaron, como la procesión de pingüinos que se lanzan todos al precipicio equivocado, donde no les espera el mar para pescar y comer, sino un acantilado de piedras, sólo porque el líder pingüino apreció que éste era la ruta y lugar propicios.
V. Historia eclesial
A. La situación actual guarda relación con el arrianismo, tal como según afirmó Benedicto XVI, quien ya veía venir la crisis actual desde sus tiempo de "progre", cuando Joseph Ratzinger llega al Vaticano II (1962-1965) como peritus del cardenal Frings, arzobispo de Colonia, con 35 años, situado en el ala reformista junto a Rahner, Küng, Schillebeeckx y Congar. Redacta el discurso de Frings de 1963 contra los métodos del Santo Oficio, enfrentándose así al cardenal Ottaviani, prefecto de ese dicasterio y figura del ala curial conservadora. En 1965 cofunda, con esos mismos teólogos, la revista Concilium, plataforma de la teología progresista postconciliar. El giro llega en 1968, en Tubinga, donde era catedrático: ante la revuelta estudiantil que instrumentalizaba categorías cristianas en clave marxista, interpretó el fenómeno como fruto de una hermenéutica de ruptura que él mismo había alimentado. Lo narra en sus memorias (Mi vida, 1997) y en entrevistas con Seewald, y lo formulará después, como Benedicto XVI, en la contraposición "hermenéutica de la ruptura" frente a "hermenéutica de la continuidad" (discurso a la Curia, 2005). En 1969 pasa a Ratisbona y en 1972 rompe con Concilium para fundar, con Balthasar y de Lubac, Communio, de línea continuista. Este itinerario —de Concilium a Communio— lo mencionan sus biógrafos con Seewald, Allen, Rowland.
B. Durante la crisis arriana (325-381), Atanasio de Alejandría fue depuesto y desterrado en cinco ocasiones distintas por sínodos y emperadores (Tiro 335, Constantinopla, Milán 355, entre otros), muchos de ellos con participación o aquiescencia episcopal mayoritaria, incluyendo periodos en que el propio papa Liberio, bajo presión del emperador Constancio II, firmó fórmulas de compromiso ambiguas y llegó a suscribir la excomunión de Atanasio (año 357, episodio históricamente discutido en su alcance exacto, pero documentado por Sozomeno e Hilario de Poitiers). Es decir: no fue solo el episcopado el contumaz, sino que hubo un momento de fragilidad de la sede romana misma bajo coacción. Frente a esto, Atanasio persistió en la defensa de la homoousía nicena sin autoridad jurisdiccional propia sobre la Iglesia universal, apoyado en la evidencia doctrinal del Concilio de Nicea (325) y en el consenso de fondo de buena parte del pueblo fiel egipcio, sirio y occidental, que reconocía en él al defensor de la fe recibida, no al innovador. De ahí la fórmula posterior, Athanasius contra mundum: no contra la autoridad como tal, sino contra una autoridad de hecho capturada circunstancialmente por el error, con retorno final a la ortodoxia certificado por el Concilio de Constantinopla I (381).
VI. La distinción entre "defender" y "definir": dos actos de naturaleza radicalmente distinta.
ResponderEliminarA. Definir la fe (munus docendi authenticum) es acto de magisterio: fija con autoridad vinculante el contenido del depósito revelado, dirime controversias doctrinales de forma normativa para toda la Iglesia, y compromete la asistencia del Espíritu Santo prometida a Pedro y a los obispos en comunión con él (Lc 22, 32; Mt 16, 18; Pastor Aeternus, 1870).
Este acto pertenece exclusivamente a la jerarquía apostólica —papa y obispos en concilio o en magisterio ordinario y universal— y a nadie más: ni el laico más sabio, ni el teólogo más eminente, ni el sacerdote más piadoso puede "definir" un dogma, porque definir supone potestad de régimen y de magisterio recibida por sucesión apostólica, no por bautismo.
B. Defender la fe (munus testificandi o confitendi) es acto distinto: consiste en reconocer, atestiguar y sostener públicamente lo que ya ha sido definido, cuando ese depósito recibido se ve amenazado, oscurecido o contradicho de hecho —incluso por quien tiene autoridad para definir, si en un caso concreto no define sino que calla, ambigua o parece contradecir lo ya definido—.
Este acto sí pertenece a todo bautizado, precisamente porque el bautismo confiere el character que hace a cada fiel partícipe, en su grado propio, del triple oficio de Cristo:
1. sacerdotal (culto y vida de gracia)
2. profético (confesión y testimonio de la verdad recibida)
3. real (servicio y custodia del bien común eclesial)
Lumen Gentium 12 lo formula con precisión: el pueblo de Dios "no puede errar en la fe" cuando, desde los obispos hasta el último de los fieles laicos, muestra un consentimiento universal en materia de fe y costumbres —el sensus fidei fidelium—, consentimiento que no legisla ni innova, pero sí reconoce y resiste ante la desviación.
VII. Por qué el bautismo funda un derecho-deber de defensa, no de definición.
ResponderEliminarA. El fundamento no es democrático ni asambleario —no es "la mayoría decide qué es la fe"—, sino teológico-sacramental: el bautizado recibe la fe ya definida (traditum), no la construye; su función no es creativa sino custodial.
Por eso san Vicente de Lerins formula el criterio clásico
Quod ubique, quod semper, quod ab omnibus creditum est
"Lo que se ha creído en todas partes, siempre y por todos."
Es la fórmula del Canon de san Vicente de Lerins (Commonitorium, 434), triple criterio —universalidad, antigüedad y consenso— para distinguir la fe católica auténtica de la innovación herética:
- ubique (en todo lugar, no un fenómeno local o particular)
- semper (en todo tiempo, no una moda reciente)
- ab omnibus (por todos los fieles, no solo por una facción o escuela)
como parámetro que todo fiel puede usar para reconocer la continuidad o ruptura de una enseñanza nueva frente al depósito recibido, sin necesidad de potestad jerárquica para hacerlo: basta con conocer lo ya definido.
B. De ahí que el canon 212 §3 hable de manifestar el propio parecer "según la ciencia, competencia y prestigio", es decir, con proporción y responsabilidad, pero sin exigir jurisdicción: no se está definiendo nada nuevo, se está señalando una discrepancia entre lo recibido y lo propuesto de hecho.
C. Esto explica por qué Atanasio, simple presbítero al inicio de la crisis arriana y después obispo sin primacía universal, pudo legítimamente oponerse a fórmulas conciliares y aun a la firma ambigua de Liberio: no pretendía definir él la homoousía —ya estaba definida en Nicea, 325—, sino defenderla frente a quienes, con mayor rango jerárquico que él, la oscurecían de hecho en la práctica pastoral y diplomática.
D. El límite es, por tanto, estructural y no meramente prudencial: quien defiende no puede sustituir a quien define; el fiel que resiste no puede erigirse en autoridad paralela, proclamar dogmas propios o fundar magisterios alternativos, así como el propio Atanasio nunca reclamó para sí potestad de definir por encima del futuro concilio, sino solo la de custodiar hasta que la Iglesia, en su instancia propia, confirmara lo ya recibido —como en efecto ocurrió en Constantinopla I, 381.
VIII. Sacerdocio bautismal
El sacerdocio bautismal, precisamente por no ser sacerdocio ministerial ni potestad de régimen, no tiene facultad para innovar ni para zanjar controversias con autoridad vinculante; pero sí tiene, por participación real aunque subordinada en el munus propheticum de Cristo, el derecho y en ciertos casos el deber de reconocer, confesar y sostener públicamente la fe ya recibida cuando la ve comprometida de hecho, incluso frente a quien ostenta autoridad superior para definir. Defender no usurpa definir: lo presupone, lo sirve y, en la hipótesis límite, lo espera.
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IX. Conclusión
La pretendida rectificación de Roma no llegará probablemente por razón ni la Fé, sino por la constatación operativa, efectiva, objetiva y material de la ruina. Como el capitán del Titanic ante el iceberg, la pertinacia leonina solo cambiará de rumbo cuando el agua entre en la sala de máquinas, cuando la extinción funcional, patrimonial y vocacional sea no ya previsible, sino contable, palpable, insoslayable y terminal, cuando se desmorone la torre de marfil y el palacion en las nubes de la Agenda 2030 (ecología, emigración, globalismo, justicia social, humanismo, sincretismo). Queda evidente que asumo la hipótesis de que León XIV aplica el francisquismo totalmente desligado de la verdadera Tradición y Magisterio católicos, que no acabará nunca jamás bien, que los hechos lo doblegarán a él, a los cardenales y al cónclave (separaciones, disminución, sin vocaciones, sin miembros del clero y religiosos, déficit), y él u otro deberá de rectificar y reenlazar, como mínimo, con San Juan Pablo II y Benedicto XVI.
Habrá que releer los magníficos estudios de Mn. Custodio sobre el Cisma de Occidente y el Papa Luna y la pluralidad de Iglesias que hubo con diversos papas, sólo que adaptado al siglo XXI.
ResponderEliminarPerdonen mi ignorancia. ¿Dónde está Pueblo Seco? y ¿dónde está Pueblo Nuevo?
ResponderEliminarTengo entendido que el Beato Pedro Tarrés falleció en 1945. No me concuerdan algunas fechas.
El beato Tarrés falleció en 1950.
EliminarEl beato Pere Tarrés falleció en 1950.
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