De la misma manera que otros años, durante algunos domingos del mes de agosto la Glosa recogerá las reflexiones de los últinos Papas.
¿Qué comparten los discípulos? Lo poco que tienen: cinco panes y dos peces. Pero son precisamente esos panes y esos peces los que en las manos del Señor sacian a toda la multitud. Y son justamente los discípulos, perplejos ante la incapacidad de sus medios y la pobreza de lo que pueden poner a disposición, quienes acomodan a la gente y distribuyen —confiando en la palabra de Jesús— los panes y los peces que sacian a la multitud. Y esto nos dice que en la Iglesia, pero también en la sociedad, una palabra clave de la que no debemos tener miedo es «solidaridad», o sea, saber poner a disposición de Dios lo que tenemos, nuestras humildes capacidades, porque sólo compartiendo, sólo en el don, nuestra vida será fecunda, dará fruto. Solidaridad: ¡una palabra malmirada por el espíritu mundano!
Esta tarde, de nuevo, el Señor distribuye para nosotros el pan que es su Cuerpo, Él se hace don. Y también nosotros experimentamos la «solidaridad de Dios» con el hombre, una solidaridad que jamás se agota, una solidaridad que no acaba de sorprendernos: Dios se hace cercano a nosotros, en el sacrificio de la Cruz se abaja entrando en la oscuridad de la muerte para darnos su vida, que vence el mal, el egoísmo y la muerte.
Jesús también esta tarde se da a nosotros en la Eucaristía, comparte nuestro mismo camino, es más, se hace alimento, el verdadero alimento que sostiene nuestra vida también en los momentos en los que el camino se hace duro, los obstáculos ralentizan nuestros pasos. Y en la Eucaristía el Señor nos hace recorrer su camino, el del servicio, el de compartir, el del don, y lo poco que tenemos, lo poco que somos, si se comparte, se convierte en riqueza, porque el poder de Dios, que es el del amor, desciende sobre nuestra pobreza para transformarla.
Así que preguntémonos esta tarde, al adorar a Cristo presente realmente en la Eucaristía: ¿me dejo transformar por Él? ¿Dejo que el Señor, que se da a mí, me guíe para salir cada vez más de mi pequeño recinto, para salir y no tener miedo de dar, de compartir, de amarle a Él y a los demás?
+Papa Francisco


Alguien pide en la entrada anterior noticias sobre mossen Narbón, aquí en la web del obispado. ------------------- Mn. Pere Narbón i Font
ResponderEliminarHa estat nomenat rector de les parròquies de Batet, Begudà, Capsec i la Vall del Bac, la Canya, Cogolls, la Cot, les Encies, els Hostalets d’en Bas, Joanetes, el Mallol, la Pinya, les Planes d’Hostoles, les Preses, Puigpardines, Riudaura, el Sallent, Sant Cristòfol les Fonts, Sant Esteve d’en Bas, Sant Esteve d’Olot, Sant Feliu de Pallerols, Sant Iscle de Colltort, Sant Joan les Fonts, Sant Martí del Clot, Sant Miquel de Pineda, Sant Pere Despuig, Sant Pere Màrtir d’Olot, Sant Privat d’en Bas, Sant Roc d’Olot, Sant Salvador de Bianya, Santa Margarida de Bianya i Santa Pau; encarregat de Sant Andreu del Coll i capellà del santuari de la Mare de Déu del Tura d’Olot.
Nascut l'any 1987 i ordenat prevere el 2014, fins ara era rector de les parròquies de la Mare de Déu dels Àngels i de Santa Maria Assumpta de Sant Feliu de Guíxols, així com de Santa Cristina d'Aro, Bell-lloc d'Aro, Romanyà de la Selva i Solius. És membre del Consell Presbiteral i del Col·legi de Consultors.
Gracias, Sr. Garrel.
ResponderEliminarCon la cantidad -más que respetable e inabarcable- de responsabilidades encomendadas a Mn. Narbón no sé si tendrá tiempo para atender sus necesidades más básicas i leer l'Osservatore Romano. Parece enviado al imposible canónico. No se puede tratar así a los sacerdotes a no ser que se queden en el despacho y solo salgan para administrar sacramentos. La evangelización es otra cosa.
Es imposible llevar tantas parroquias.
ResponderEliminarLa mayoría se quedarán sin Atención espiritual de ninguna clase.