Este pasado sábado fallecía el P. Antonio Turú Rofes, sacerdote miembro de la Sociedad Misionera de Cristo Rey del que era Superior General, el primero después del fallecimiento de su fundador el jesuita P. José María Alba Cereceda. Había nacido en la población tarraconense de Marçà, en 1946, por lo que tenía en ese momento 80 años.
Había sido ordenado sacerdote en 1980 por el entonces obispo del lugar, Don José Guerra Campos, del que era un gran admirador, después regresó a Cataluña para continuar la obra del P. Alba en Sentmenat. Siempre vistió con sotana como el resto de sus compañeros misioneros de Cristo Rey (mCR), en su entierro, todos los sacerdotes concelebrantes vestían casulla de guitarra.
Además de Primer Superior General, también era cofundador de la Unión Seglar de San Antonio María Claret, director del Colegio Corazón Inmaculado de María y presidente de la Hermandad Sacerdotal Española. Para quien conoce un poco todas estas realidades eclesiales, sabe que están a las antípodas del progresismo, y que en tiempos en que muchas órdenes y congregaciones religiosas se iban a pique por un mal entendido desmadre post-conciliar, los misioneros de Cristo Rey se mantuvieron fieles a su carisma fundacional, algo que hay que agradecer en gran medida al fallecido P. Turú.
Se da la circunstancia que el P. Antonio tenía un hermano, nueve años más joven que aún vive y que es religioso, se trata del Hno. Emili Turú Rofes, marista, que llegó a ser Superior General, pero en este caso de la Congregación fundada por San Marcelino Champagnat entre 2009 y 2017.
Dos hermanos que abrazaron la vida religiosa de manera distinta movidos por el amor a la Virgen María, no olvidemos que el nombre de marista viene de María. Pero puestos al lado uno de otro son el día y la noche dos maneras distintas de ver la vida religiosa y la manera de entender la Iglesia de nuestros tiempos.
Al Hno Emili no lo veréis nunca con sotana ni con ningún elemento visual que le distinga como consagrado, en las grandes ocasiones, por ejemplo cuando iba a ver al Santo Padre lucía traje y corbata como si fuera un alto ejecutivo. En cuanto a los maristas actuales ya sabemos como están, desnortados, sin vocaciones y con un futuro incierto, no han hecho las cosas bien, impulsados por su progresismo, y de eso el Hno Turú tiene una parte de culpa porque ha sido el máximo responsable de la Congregación durante 8 años, ya anteriormente fue responsable de los maristas en Cataluña, uno de los lugares donde están peor.
Los colegios maristas ya hace tiempo que dejaron de ser lugar de apostolado y, por tanto, de posibilidad de vocaciones y de frutos espirituales, vendidos al concierto económico con el gobierno, cedieron en todo, incluso en aquello que no era obligatorio ceder para mantener el espíritu de un colegio confesional.
Todo lo contrario sucede con el Colegio Corazón Inmaculado de María que tanto mimó el P. Antonio Turú en Sentmenat, donde se negaron a someterse al Concierto, y son fermento de vocaciones y de iniciativas apostólicas como los Jóvenes de San José (JSJ).
El P. Antonio Turú ya ha fallecido, pero su obra continua porque hay futuro, jóvenes y vocaciones, la del Hno Emili Turú, veremos que pasa cuando se muera esa generación y se queden sin recambio.
Francesco Della Rovere


Eso de que tienen vocaciones... lamentablemente no van a poder subsistir.
ResponderEliminar