Este inicio de año, se está llevando por delante a un buen número de sacerdotes y religiosos, nonagenarios o incluso centenarios que se caracterizaron por formar parte de ese colectivo progresista que marcó una determinada generación que algunos han denominado "hijos del Concilio", el último de los fallecidos es Romà Fortuny Ponz, de 94 años y oficialmente sacerdote de la Archidiócesis de Barcelona que vivía en la Residencia de Sant Josep Oriol de presbíteros jubilados, aunque poco ha ejercido como tal, en una vida dedicada a ser sacerdote "obrero", trabajando como enfermero en un hospital público durante veinte años y a participar de diversas iniciativas no católicas en el mundo de la marginación.
Es conocido por fundar la entidad "Engrunes" en los años ochenta, una de esas iniciativas, para la integración de personas "excluidas", Una tarea loable, aunque como todas las similares de esa época, se hacen desde la no confesionalidad de estas instituciones, como unas simples ONG's sin ningún sentido evangelizador ni católico. El mismo Mn. Fortuny decidió desligarse en vida de la organización que el mismo había fundado, en la web de "Engrunes" ni siquiera aparece el nombre de su fundador, no fuera caso que alguien pudiera identificarlo como sacerdote.
Son suyas las afirmaciones realizadas en TV3 en un reportaje sobre los "curas obreros" en los que afirmaba: “Me molesta la palabra ´Evangelizar´ porque entonces yo estoy por
encima, yo soy el evangelizador y tu el evangelizado y no es así, yo
soy un compañero como tú" o también “Te puedo decir rotundamente que he hecho centenares de Misas,
incluso miles, pero yo no tengo experiencia de comunión y de fraternidad
ninguna en las misas y sí en la mesa y en la vida“.
Pero como en otros casos de clérigos de esta época, no siempre fue así, Fortuny fue un sacerdote con sotana, perteneciente a la Congregación de los Sagrados Corazones, que fue prior en el Santuario de Lluc de Mallorca, allí se codeaba con la alta sociedad de la isla, algo parecido al jesuita al P. José María de Llanos, que pasó de intentar alistarse en la División y Azul y dar Ejercicios Espirituales al mismísimo Caudillo a militar en el Partido Comunista, en Comisiones Obreras y tener estrecha amistad con la "Pasionaria", mujer orgullosa de haber incitado la matanza de sacerdotes.
El finado también tuvo una etapa que llamaba "misionera" en México, concretamente en Chiapas, pero realmente fue a adoctrinarse con el que entonces era su obispo Samuel Ruiz, uno de los representantes de la Teología de la Liberación, conocido en algunos sectores como "el obispo guerrillero" por sus coqueteos con grupos zapatistas y marxistas.
He preguntado a varios sacerdotes sobre el fallecido y me lo han identificado como "el de Engrunes", pero cuando les he interrogado en que parroquias o actividades pastorales había estado no tenían ni idea, solo uno me dijo que le sonaba que había colaborado aunque muy superficialmente en una parroquia de Esplugues.
Este es el perfil de una parte de sacerdotes de esta generación que se está yendo, muy interesados por la actividad social y política, pero con muy poco ejercicio de su actividad estrictamente ministerial. Otro caso y bien mediático es el del Padre Ángel el de "Mensajeros de la Paz", bien vivo con 88 años, que pasó de ser capellán de la Falange y prodigarse por el Palacio del Pardo, a pedir el Premio Príncipe de Asturias para Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, o aparecer en un lugar destacado en un Congreso Federal del PSOE, justo detrás del Secretario General.
Francesco Della Rovere

