Este pasado 3 de enero fallecía a los 98 años el sacerdote de la diócesis de Solsona, Climent Forner Escobet, me ha llamado la atención que el velatorio se haya celebrado en la sala de plenos del Ayuntamiento de Berga, sobre todo porque quien manda en esa localidad es la CUP, candidatura independentista y anticlerical, no muy amiga de los sacerdotes. Sin ir más lejos, recientemente hicimos referencia en nuestra web del uso de la iglesia de Sant Francesc de esa localidad para hacer en su interior un mercadillo de Navidad aprovechando que los franciscanos habían cedido sus espacios al Consistorio, por falta de vocaciones.
Si la CUP ha tenido esa deferencia es porque realmente simpatizaba y admiraba a este hombre más allá de su condición sacerdotal, es cierto que Forner era un poeta reconocido con diversas condecoraciones, y uno de los hijos ilustres de esa localidad, pero más allá de todo esto, había una coincidencia ideológica con bastantes de los postulados de esa formación política.
Cuando Forner era bastante más joven era el hombre de confianza del que fuera obispo de Solsona, Antoni Deig, el ejemplo más claro de prelado comprometido con el nacionalismo catalán y con espíritu progresista. En esa época fue responsable de la Hoja Diocesana. Deig fue el obispo que, públicamente, en la Universitat Catalana d'Estiu de Prada de Conflent, declaró que los obispos catalanes debían independizarse de los españoles y constituir una Conferencia Episcopal Tarraconense completamente independiente de la CEE.
Forner también había defendido públicamente esos mismos postulados, decía que Cataluña y la Iglesia eran sus grandes amores, pero que quería una "conferencia episcopal propia", pero no solo en cuanto a la independencia eclesial, sino también la política, el sacerdote era partidario de una "Cataluña libre y soberana, digna de su personalidad histórica".
También mantenía los postulados del progresismo eclesial, entre ellos la defensa del celibato opcional. Con la jubilación de Deig, Forner empieza a tener un espíritu crítico con su obispo diocesano, primero con el obispo Jaume Trasserra, pero de manera mucho más crítica con su sucesor, Xavier Novell, acusándole de posturas muy conservadoras e intransigentes, por ejemplo en el tema del aborto.
El año pasado se fueron unos cuantos sacerdotes y religiosos/as de esta misma línea ideológica y es que esta generación está pasando, el año nuevo ya se ha llevado también a Climent Forner. Las nuevas generaciones de sacerdotes, afortunadamente, no comparten esa línea eclesial y política, en eso también se incluyen las últimas generaciones de la diócesis de Solsona, a la que pertenecía Forner. Los religiosos que siguen anclados en esos postulados no tienen vocaciones ni futuro, como se ha demostrado en la misma localidad de Berga, donde han tenido que abandonar su convento y ponerlo en manos del ayuntamiento de la CUP:
Francesco Della Rovere


Ya ve usted. No quería a Mn. Climent y tanto que lo respetaban y reconocian des del santo pueblo de Dios en Berga, fuesen de la CUP o de otra adscripción: todos Hijos de Dios. Ser de izquierdas i/o independentista no es pecado mal les pese a algunos.
ResponderEliminar23.24 Ser de Izquierdas e independentista suena a mezcla masónica..un cóctel que a Lenin no le gustaba nada. Dicho esto lo que pesa y muchon, es que bastantes militantes de esas ideologías maquinan sin parar para destruir a la Iglesia y allanar el camino al Anticristo. Ahora andan cabreados con un tal Trump, lo que debe dividirles el.pensamiento en lo que odian
EliminarTal vez no. Pero hay que dar al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. Mn. Climent tendía a confundir al César con Dios.
EliminarEn fin, ya no nos corresponde juzgarlo a nosotros.
El año pasado se fueron unos cuantos sacerdotes y religiosos/as de esta misma línea ideológica y es que esta generación está pasando, el año nuevo ya se ha llevado también a Climent Forner. Las nuevas generaciones de sacerdotes, afortunadamente, no comparten esa línea eclesial y política, en eso también se incluyen las últimas generaciones de la diócesis de Solsona, a la que pertenecía Forner. Los religiosos que siguen anclados en esos postulados no tienen vocaciones ni futuro, como se ha demostrado en la misma localidad de Berga, donde han tenido que abandonar su convento y ponerlo en manos del ayuntamiento de la CUP
ResponderEliminar...
CUP, Coalu y Forcades, recuerdo los tres ídolos de un cura en Barcelona. Qué tiempos... arcaicos y tan cercanos, obsoletos y tan próximos...
La Forcades andará recluida en su convento, al igual que la madre Caram, agazapados. Lo que no imagina es dónde andará la Colau y su funestas ideas de l'avi hivern.. en hibernación hasta que alguien le dé otro cargo donde predicar sus disparates.
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ResponderEliminarEl mensaje evangélico queda eclipsado por los cristianismos
institucionales. En el catolicismo las toneladas de documentos pontificios y tratados teológicos han enterrado la Buena Nueva (sine glosa). La superestructura ahoga pero la Iglesia de Roma se remite a la cobla: "antes muerta que sencilla". Así va: de capa caída y desacreditada por los abusos, las intrigas y los escándalos.