Un centenar de sacerdotes firman un manifiesto en contra del alcalde de Badalona García Albiol

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Parecía que eso de que sacerdotes firmaran manifiestos con intencionalidades políticas, por mucho que se revistan de falsa coherencia cristiana, había pasado a la historia. Durante el fracasado Procés, vimos como un montón de sacerdotes catalanes firmaban un manifiesto a favor de un referéndum ilegal de independencia, después del fiasco, y alguna intentona posterior sin demasiado éxito de defender a los políticos golpistas presos, mal llamados "presos políticos", todo indicaba que el clero "trabucaire" catalán no se metería más en camisas de once varas, pero después del desalojo de la B9 de Badalona, parece que ese nacionalprogresismo eclesial y clerical ha encontrado su demonio particular, el alcalde de la localidad Xavier García Albiol y ha desatado toda su ira sobre él, incluyendo un nuevo manifiesto para atacarlo, firmado por un centenar de sacerdotes.
 
Pero atención que hay trampa, esa noticia se ha difundido en Cataluña y muchos se han pensado que se trataba de clérigos catalanes, pero no es así, para conseguir ese número de firmas han tenido que recurrir a todo el Estado español, entre las filas deprimidas de ese progresismo clerical que aún tiene un puñado de miembros especialmente en históricos lugares de sacerdotes de esa tendencia como Madrid o Bilbao. Como en tiempos de Franco que el objetivo era movilizaciones eclesiales contra el régimen del entonces jefe del Estado, ahora, vuelven a utilizar esa misma estrategia, de intentar hacer pensar a la gente, "fíjate si es malo ese señor (Albiol) que hasta los curas se han puesto de acuerdo para atacarle por su supuesta falta de sensibilidad cristiana".
 
He repasado con atención la lista de los firmantes y por lo que se refiere a Cataluña da mucha pena, la campaña ha sido un total y absoluto fracaso, precisamente en el lugar donde se han producido los hechos, es decir, dentro de la Archidiócesis de Barcelona.  Pues solamente tres sacerdotes han firmado, y ninguno de ellos formado en nuestro Seminario. Se trata del párroco del famoso "hospital de campaña" Peio Sánchez, de la parroquia de Santa Ana, de origen vasco, reducto de actos y celebraciones del nacionalprogresismo, y los religiosos Josep Manuel Vallejo, miembro del convento de Sarrià donde se produjo la famosa "capuchinada" antifranquista de 1966, y el escolapio Enric Canet, con nula actividad parroquial, pero presente en muchas de las salsas progresistas, independentistas y pro derechos del colectivo homosexual. Más allá de estos tres nombres, solamente encontramos otro sacerdote catalán, en este caso en la diócesis de Sant Feliu, Josep Torrente, una de las pocas esperanzas de un clero progresista muy anciano, ya que el curita aún no ha cumplido los 60 años, pero muy poco le falta. Del resto de las diócesis catalanas, cero patatero, parece que cunde la desmotivación para este tipo de acciones, y eso que a Albiol le tienen ganas, pero quizá no tanto como para identificarse con la propia firma.
 

Ya lo hemos dicho en otras ocasiones, y es que este tipo de clero se está yendo de este mundo, los que quedan prácticamente todos son ancianos, y sin ninguna posibilidad de relevo, los datos de los firmantes a favor del referéndum de 2017, muchos han fallecido, han pasado al retiro, o siguen en activo pero con una edad muy avanzada como el incombustible Matabosch, que por muy "progre" que sea, él es todo un señorito, y esta no es precisamente su causa.
 
Entre las lindezas que se pueden leer en el Manifiesto encontramos: "Proclamamos que ninguna ciudad es justa si deja gente en la calle, ninguna política es legítima si humilla, y ninguna sociedad es cristiana si normaliza el odio. La ley sin compasión es violencia. El orden sin justicia es mentira. Y el Evangelio, hoy en la Badalona de Albiol, nos juzga a todos". Son palabras muy bonitas y más en estas fechas entrañables de Navidad, pero el problema, como ha dicho en muchas ocasiones el alcalde García Albiol no es odio ni xenofobia, sino de cumplimiento de la ley, nadie puede ocupar un espacio que no sea suyo, porque si no esto sería la selva o la ley del más fuerte, principios nada cristianos. 
 
Estaremos de acuerdo en que las Administraciones, también la local, tienen que buscar soluciones a este tipo de problemas, pero si no se hace nada, el efecto llamada, de que aquí se puede vivir ocupando una casa o un espacio público sin que te pase nada, se irá convirtiendo en una bola de nieve cada vez más grande. El "buenismo" en estos temas es altamente peligroso, y hablar de lo que no es tuyo es muy fácil, pero al locuaz obispo Planellas, quizá se le tendrían que meter 400 ocupas, como los de la B9, en el palacio episcopal de Tarragona, entre ellos algunos delincuentes reincidentes, para ver si sería tan sensible y solidario con ellos.
 
Francesco Della Rovere 

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