«Siempre que el Papa está enfermo, corre brisa o huracán de cónclave», dijo el Papa Francisco en la entrevista que le concedió en su día a Carlos Herrera. Esta semana, ya sea por la enfermedad o por la poca transparencia vaticana, el huracán ha corrido por la Ciudad Eterna. ¿Cómo no iban a correr aires de cónclave si de una bronquitis se pasó a un cuadro clínico complejo y al día siguiente a la neumonía bilateral de un paciente de 88 años? ¿Cómo no iba a gestarse el huracán si hasta el viernes no salió ni una bata blanca para informar del estado de salud del Romano Pontífice? Antes tuvo que ser la primera ministra Giorgia Meloni la única que aportase noticias algo tranquilizadoras. Noticias que luego se enturbiaron ante los rumores de una renuncia papal, recogidos incluso por el cardenal Ravasi, gran amigo de Francisco. Los médicos del Gemelli contribuyeron a la bruma: «No está fuera de peligro» y es «frágil». El sábado se confirmó que su estado había empeorado y que Francisco está en situación "crítica" tras recibir trasfusiones de sangre y sufrir una crisis asmática prolongada.
Ante ese huracán, quien más quien menos está tomando posiciones, aunque, a decir verdad, el que tomó posiciones hace tiempo fue el propio Francisco. El actual Papa ha designado a 110 de los 138 cardenales electores (menores de 80 años). Un Colegio Cardenalicio a su imagen y semejanza. No obstante, este Papa carece de un delfín manifiesto, como pudo ser Pío XII de Pío XI, Pablo VI de Juan XXIII o Benedicto XVI de Juan Pablo II. Por ello, las quinielas o conjeturas cada vez son más recurrentes.
¿DE VUELTA A ITALIA? PAROLIN, ZUPPI, PIZZABALLA...
En el primer grupo de papables estarían los italianos. Desde Juan Pablo I no ha habido un papa italiano y muchos cardenales creen que, después de casi 50 años, toca reinstaurarlos en la institución, máxime cuando en la elección de Francisco, el gran perdedor fue el cardenal de Milán, Angelo Scola. Sin embargo, otros cardenales tienen miedo a que los italianos vuelvan a considerar suya la sotana blanca y transcurran otros 500 años con el papado en sus manos.
Entre los transalpinos, el candidato principal sería Pietro Parolin (70), cardenal-secretario de Estado que equivaldría a un primer ministro o número dos del Vaticano. Posee la edad perfecta. Ni muy joven para un pontificado interminable ni muy viejo para un pontificado breve. Es de la carrera diplomática y ha gozado de la confianza absoluta de Francisco. Además, sería quien presidiría las sesiones del cónclave, dado que tanto el cardenal decano, Giovanni Battista Re, como el vice-decano, Leonardo Sandri, tienen más de 80 años y ya no son cardenales electores.
Los otros dos aspirantes italianos serían Matteo Zuppi (69), cardenal-arzobispo de Bolonia, miembro de la Comunidad de San Egidio, con una edad óptima, de notable ascendencia con el papa Francisco y cuya actividad internacional y mediadora revelarían su utilidad en tiempos de graves conflictos. Pese a cierto progresismo, Zuppi ha tendido en los últimos años a moderarse y actuar con notable pragmatismo. También emerge en la terna italiana Pierbattista Pizzaballa (59), patriarca latino de Jerusalén. Este último quizás sería demasiado joven y, además, franciscano, lo cual nos llevaría a dos papas consecutivos miembros del clero regular, pero las muchas décadas que lleva dominando la tensa situación política de Medio Oriente le han hecho ganar el respeto de los líderes políticos y religiosos de la región, tanto por su franqueza como por su valentía personal.
El otro gran favorito viene de la periferia. Sería el filipino Luis Antonio Tagle (67), anterior arzobispo de Manila y actual pro-prefecto de La Nueva Evangelización. Sería el más afín a la línea Bergoglio y su procedencia asiática favorecería la apertura del abanico geográfico del papado. Después de un europeo y un sudamericano, vendría un filipino. La nación asiática con mayor peso del catolicismo.
ÁFRICA, DESCARTADA
Aparte del filipino, no parecen tener opciones otros cardenales asiáticos. En cuanto a los africanos, son demasiado conservadores actualmente, y otro latinoamericano resultaría muy extraño. Igual sucede con los norteamericanos, aunque cabe señalar que, en su mayoría, son anti-Trump y, a lo mejor, la actual situación política podría decantar un contrapeso mundial al omnímodo poder del actual mandatario de los Estados Unidos. Los más destacados anti-trumpistas son el recién elegido cardenal de Washington, Robert McElroy (71), el de Chicago, Blase Joseph Cupich (75); y el camarlengo Kevin Farrell (77). En todo caso, se entendería como una elección beligerante.
En cuanto al resto de Europa, podrían tener opciones el portugués José Tolentino (59), el cardenal de Marsella Jean-Marc Aveline (66), el maltés Mario Grech (67), el arzobispo de Budapest Peter Erdó (72) y el de Estocolmo, Anders Arborelius (75). Tendrían un papel clave en el Cónclave, el luxemburgués Jean-Claude Hollerich (66) y el checo-canadiense Czerny (78), pero su condición de jesuitas no parece jugar a su favor. Dos jesuitas seguidos en el papado escapan de todo pronóstico.
OMELLA, EL 'KINGMAKER' CATALÁN DEL C-9
¿Y los españoles? Contamos actualmente con siete cardenales electores: el emérito de Madrid, Carlos Osoro (79), el emérito de Valencia, Antonio Cañizares (79), el de Barcelona, Juan José Omella (78), el de Rabat, Cristóbal López Romero (72), el pro-prefecto para la Vida Consagrada, Ángel Fernández Artime (64), el cardenal de Madrid, José Cobo (59), y el obispo de Ajaccio, nacido en Pamplona, François-Xavier Bustillo (56). A ellos se podría añadir, pero sólo a día de hoy, el cardenal Fernando Vérgez, cesado hace poco como Gobernador del Vaticano, que cumple 80 años el próximo 1 de marzo, por lo cual resulta imposible que pueda votar en un cónclave. En la misma situación, está el chileno, de origen español, Celestino Aos Barco, que cumplirá también 80 el 6 de abril próximo.
Deben obviarse tanto Osoro, que cumplirá 80 años en mayo y puede no concurrir a un eventual cónclave, como Cañizares, enfermo y carente de actividad pública, que, con toda probabilidad, no podría acudir al consistorio. Los pesos pesados serían los cardenales de Barcelona y Madrid, aunque uno es demasiado viejo y el otro demasiado joven. Sin embargo, ese poder español podría resultar decisivo en la encrucijada geopolítica del Vaticano, siendo el cardenal Omella uno de los principales kingmakers en un hipotético cónclave, especialmente por su pertenencia al C-9, los nueve principales asesores cardenalicios del papa Francisco. Por su carácter empático y un progresismo moderado sería un buen candidato, pero cumple 79 años en el próximo mes de abril. Juan XXIII fue elegido con 76 años, Francisco con 77 y Benedicto XVI con 78. Un año más tampoco significaría mucho, pero sería extraño que se volviese a escoger a un pontífice tan mayor.
Pese a ello, su ascendencia ante la mayoría de los cardenales puede favorecer que sea el perfecto muñidor de mayorías electorales. Piénsese que Francisco ha designado cardenales de los sitios más recónditos y con escasa población católica (Mongolia, Argel, Teherán, Tonga, Papúa-Nueva Guinea) en detrimento de las sedes tradicionales. Estos purpurados casi no se conocen entre sí y se necesitará la intermediación de un peso pesado del colegio de cardenales. A Omella, presidente de la Conferencia Episcopal Española en los últimos cuatro años, le va ese papel como anillo al dedo. El prelado barcelonés es un político nato que incluso estuvo como principal negociador en los años del procés.
Precisamente acaba de publicarse un libro del periodista Antoni Puigvert, Ocell de Bosc (Editorial Libros de La Vanguardia), que desvela que en aquellos días de octubre de 2017 frenó una carta del Papa a favor de la unidad de España, al objeto de no soliviantar a los católicos independentistas. Asimismo aclara la publicación que esta postura tampoco le granjeó el aplauso secesionista, que lo considera un españolista recalcitrante, según se puede leer en el libro de Puigdemont M'explico (publicado por la Editorial La Campana).
COBO, 'EL METEORITO' DE MADRID
Así como el cardenal de Barcelona está de salida, el cardenal de Madrid, José Cobo, acaba de llegar al cardenalato hace poco más de un año; no en vano, le apodan El Meteorito por su fulgurante carrera episcopal: pasó de obispo auxiliar a residencial de Madrid y fue creado cardenal al siguiente día de su toma de posesión.
Sin lugar a duda, es el hombre de futuro en la Iglesia en España, pero su juventud (a efectos papables) desaconsejaría ni tan siquiera su toma en consideración. Juan Pablo II fue elegido con 58 años y todavía en Roma consideran que fue un pontificado demasiado largo en el tiempo. Los curiales solían decir que se ha de escoger a un Santo Padre y no a un Padre Eterno.
UN ESPAÑOL EN RABAT, CON SÓLO 21.000 FIELES
Los otros dos cardenales ejercen su ministerio fuera de España. El salesiano Fernández Artime acaba de ser nombrado pro-prefecto del Dicasterio para la Vida Consagrada, cuya prefecta es la primera mujer designada para presidir una congregación: la religiosa italiana Simona Brambilla. Sería extraño otro Papa procedente de una orden religiosa y tampoco el salesiano posee una gran ascendencia ante sus compañeros de púrpura.
El cardenal de Rabat, Cristóbal López, también es salesiano. Quizás su carácter misionero (estuvo 18 años en Paraguay, 3 en Bolivia y 7 en Marruecos) podrían favorecer sus remotas oportunidades. No obstante, su nula actividad pastoral iría en perjuicio de sus opciones papables. Los católicos de Rabat no llegan al 1% de su población. Son unas 21.000 personas. Menos que los feligreses de muchas parroquias.
Los nombres analizados más o menos se situarían en una línea bergogliana. Unos más moderados y otros más progresistas. Las opciones de los cardenales Robert Sarah (Guinea, 79 años), Gerhard Muller (Alemania, 77), Raymond Burke (Estados Unidos, 76) o Wim Eijk (Países Bajos, 71), que se han situado en línea opuesta al actual Papa, parecen actualmente desubicadas en el colegio cardenalicio actual. Ello no significa que un Papa, en teoría francisquista, se aparte luego de las reglas de juego del actual papado. Wojtyla no era ningún conservador cuando fue elegido en el cónclave de 1978 y luego se escoró hacia posiciones más ortodoxas.
DEL PAPA SORPRESA AL PAPA PREVISIBLE
Con todo, no podrá eludirse la incertidumbre política mundial. Las elecciones papales se han sabido adelantar en algunas ocasiones a los acontecimientos. Juan XXIII y el Concilio Vaticano II fueron el preludio de mayo del 68. Juan Pablo II, en 1978, fue la avanzadilla de la revolución conservadora y de la caída del comunismo. Esas dos elecciones fueron dos verdaderas sorpresas, al igual que también lo fue la del papa Francisco. Normalmente, a un papa sorpresivo le sucede un papa previsible (Pio XII a Pio XI, Pablo VI a Juan XXIII o Benedicto XVI a Juan Pablo II). Lo normal sería un papa continuista, pero el escenario geoestratégico puede favorecer una alternativa inadvertida.
Esa situación puede derivar en un giro vaticano que no sabemos hacia donde irá. Sin ese panorama mundial, la disyuntiva se hallaría entonces entre un sucesor continuista, preocupado por la justicia social y la sostenibilidad, o un sucesor más conservador que recupere el ímpetu restauracionista de Juan Pablo II. Aunque recuérdese siempre que «quien entra Papa, sale cardenal». Un cónclave es un procedimiento impredecible, que ha causado más de una elección inesperada.
Oriol Trillas
Escrito publicado en "El Mundo" el 24 de febrero de 2025
Al menos podría escribir algo original para este blog y no lo mismo que escribió para El Mundo
ResponderEliminarPues yo agradezco haberlo leído aquí porque no siempre puedo leer "El Mundo" en una biblioteca o comprarlo.
EliminarCuando Francisco fue elegido Papa tenía sólo 76 años.
ResponderEliminarPor lo demás, sería una insensatez elegir otro papa "woke" para que sirva de contrapeso a Trump ahora que el "wokismo" se está batiendo en retirada en todo el mundo.
Antoni Puigverd dice que el texto que paro el Cardenal Omella era del Secretario de Estado, no del Papa.
ResponderEliminarMagnífica exposicion de los papables y que el Señor ilumine a los cardenales para que hagan bien su trabajo en el futuro Cónclave. Pero no olvidemos que el Espiritu Santo sólo les inspira a ser buenos y a no pecar, no inspira susurrando en las orejas de los electores a quien votar, estos electores en base a sus cálculos matemáticos y morales deciden sus preferencias. Que el papa Bergoglio convoque el Cónclave lo antes posible y que Dios le conceda la salud para seguir como jubilado en un paso al lado, amén.
ResponderEliminarRaro es que Garrell no de la tabarra diaria del diluvio.
EliminarNo tiene nada que ver la sucesión con el diluvio???
Ojalá Dios inspire a los Cardenales y voten al grandioso Cardenal Raymond Leo Burke.
ResponderEliminarSe acabaría de un plumazo la ignominiosa persecución a la Santa Misa tradicional y a la moral Católica de siempre.
En mi exclusiva opinión, optar por un Francisco II o una línea de justicia social y sostenibilidad es equivalente a cisma y ruptura... de este tipo de iniciativa, mejor olvídense, cardenales, el papa no es un agitador o un político.
ResponderEliminarLa única finalidad de la Iglesia es la salvación de las almas, no la del planeta o la de alguna clase social o identitaria: craso error.
El papa no se dedica a bajar impuestos, energías verdes, proteger la propiedad, controlar la emigración, establecer la seguridad, emigración ilegal, reducción de burocracia, bajar impuestos, ayuda internacional, subvenciones públicas.
En mi parecer, este pontificado francisquista ya está consumado y acabado, bien por deceso o bien por renuncia inmediata. Bergoglio ha configurado una pseudoiglesia fracasada, salida del siglo XX, de una interpretación rupturista del Concilio Vaticano de los 1960, que ya está periclitada y terminada, desdentada por el progresismo, modernismo y gnosticismo, dando como resultado a una Iglesia decadente y en extinción. Su visión ha sido secular y mundana, no adecuada a la visión de Dios.
Y es por ello que la Iglesia debe de volver a lo que es su misión y esencia de ser y existir:
1. Las cuatro acciones de Dios
2. Escatología de almas y mundo
3. Las tres misiones de la Iglesia Peregrina
LAS CUATRO ACCIONES DE DIOS
La Teología Dogmática es la rama de la teología sistemática que estudia y expone las verdades reveladas por Dios a través de la Sagrada Escritura y la Tradición. En su estructura clásica, se divide en cuatro grandes tratados que describen la acción de Dios en la historia de la salvación:
I. Dios Creador
Este tratado estudia la existencia de Dios, sus atributos y su obra creadora. Se analiza el concepto de Dios como Ser Supremo, su naturaleza (unidad y trinidad) y su acción en la creación del mundo y del hombre. También se incluyen temas como la Providencia divina, el gobierno del mundo y el papel de los ángeles.
II. Dios Redentor
Se centra en la obra de Jesucristo como el Mesías y Salvador de la humanidad. Examina la Encarnación, la Pasión, la Muerte y la Resurrección de Cristo, así como el significado de la Redención y la relación entre la gracia y la justificación. Este tratado es fundamental en la cristología y soteriología, ya que explica el papel de Cristo como mediador entre Dios y los hombres.
III. Dios Santificador
Trata sobre la acción del Espíritu Santo en la santificación del creyente y de la Iglesia. Se abordan los sacramentos como medios de gracia, la doctrina sobre la Iglesia como cuerpo místico de Cristo, la vida de los santos y la vocación a la santidad. En este apartado también se estudia la doctrina de la gracia y la cooperación del hombre en la obra de Dios.
IV. Dios Consumador o Remunerador (Escatología)
Explora el cumplimiento final del plan de Dios en la historia y la plenitud del Reino de Dios. Incluye dos aspectos básicos: la escatología individual de almas y la escatología social y cósmica.
Los temas tratados en la parte individual son la muerte, el juicio, el destino eterno del alma (cielo, infierno, purgatorio) y la resurrección de los muertos. La parte social y cósmica se estudia el Juicio Final, la renovación del mundo y el destino último del cosmos.
El autor del comentario escribe: "En mi exclusiva opinión, optar por un Francisco II o una línea de justicia social y sostenibilidad es equivalente a cisma y ruptura". ¿Por qué debería ser imposible conjugar ortodoxia doctrinal y tradición litúrgica con sostenibilidad y justicia social? No hay ningún motivo para no hacerlo. Esta falsa incompatibilidad está deatruyendo a la Iglesia de raíz. Negar la perversa ideología de género es compatible con denunciar las barbaridades del capitalismo, celebrar una misa digna en latín no excluye de ningún modo defender la protección de la naturaleza creada por Dios. Y viceversa. El problema es que la ideología y los intereses particulares se ponen por delante de la verdad, ofuscan y ciegan al clero como a los laicos.
EliminarESCATOLOGÍA
ResponderEliminarFASE PREVIA DE LA SALVACIÓN
Las Tres Misiones de la Iglesia a la luz de las Parábolas del Reino
La Iglesia tiene una triple misión esencial: la difusión de la Fé, la santificación de los fieles y la consumación de la justicia divina. Estas tres dimensiones quedan expresadas en las parábolas del grano de mostaza, la levadura y la cizaña, recogidas en el capítulo 13 del Evangelio de Mateo. Cada una de estas parábolas ilumina un aspecto particular de la labor de la Iglesia en el mundo y su destino escatológico.
I. La extensión de la Fé: La parábola del grano de mostaza (Mt 13, 31-32)
Esta parábola describe el crecimiento de la Iglesia en el mundo. Jesús compara el Reino de los Cielos con un grano de mostaza, la más pequeña de todas las semillas, que, al crecer, se convierte en la mayor de las hortalizas, llegando a parecerse a un árbol donde las aves encuentran cobijo.
El grano de mostaza representa a la Iglesia en sus inicios, un "pequeño rebaño" (Lc 12, 32) que, con el tiempo, se extiende a todas las naciones. Este crecimiento no es meramente numérico, sino también territorial y cultural, cumpliendo la misión de evangelizar a todos los pueblos. La imagen de la piedra de Daniel (Dn 2, 35), que se convierte en una gran montaña y llena toda la tierra, refuerza esta visión del progreso histórico de la Iglesia, que ha de abarcar al mundo entero en su tarea misionera.
II. La intensidad de la Fé y la santificación: la parábola de la levadura (Mt 13, 33)
Mientras la parábola del grano de mostaza enfatiza la extensión de la fe, la de la levadura subraya su intensidad y su poder transformador. En esta parábola, una mujer mezcla un poco de levadura con tres medidas de harina hasta que toda la masa fermenta.
Aquí, la mujer representa a la Iglesia, Mater et Magistra (Madre y Maestra), esposa de Cristo, encargada de transmitir la doctrina evangélica. La levadura simboliza la enseñanza de Cristo, su gracia y los sacramentos, que penetran y transforman la humanidad. Las tres medidas de harina representan el mundo conocido en la antigüedad: Europa, Asia y África. La acción de la levadura sobre la masa simboliza el proceso por el cual, mediante la predicación y la vida de los fieles, la doctrina de Cristo se difunde y transforma las almas, hasta que, en el final de los tiempos, toda la humanidad sea conducida a la plenitud de la verdad católica.
La eficacia del Evangelio no depende solo de la predicación externa, sino de la gracia divina que actúa en los corazones de los hombres. Este proceso es escatológico: llegará un momento en que el mundo entero estará plenamente convertido a la fe católica, cumpliendo la profecía de que "todos los pueblos invocarán al Señor con una sola voz" (Sof 3, 9; Is 66, 23; Sal 65, 4; Rm 11, 11-32). Por ello, cualquier afirmación que sostenga que Dios quiere la pluralidad de religiones contradice la revelación divina y el destino final de la humanidad.
III. La consumación de la justicia divina: La parábola de la cizaña (Mt 13, 24-30, 37-43)
ResponderEliminarFinalmente, la parábola de la cizaña trata del aspecto escatológico, el destino final de los justos y los impíos. Un hombre siembra trigo en su campo, pero su enemigo siembra cizaña en medio de la buena semilla. El dueño permite que ambas crezcan juntas hasta la siega, cuando los segadores recogerán el trigo para el granero y quemarán la cizaña.
Jesús mismo explica el significado de esta parábola:
a) El sembrador del trigo es Cristo.
b) El sembrador de la cizaña es el demonio.
c) El campo representa el mundo.
d) El trigo son los hijos del Reino.
e) La cizaña son los hijos del maligno.
f) La siega es el fin del mundo.
g) Los segadores son los ángeles.
h) La cizaña será arrojada al horno ardiente, donde habrá llanto y rechinar de dientes.
i) Los justos brillarán como el sol en el Reino del Padre.
Aquí se muestra que, si bien en la historia la Iglesia convive con el mal, al final de los tiempos Dios impondrá su justicia. La derrota del mal y la plena instauración del Reino de Dios no dependen de la acción humana, sino de la justicia divina. La Iglesia tiene la misión de proclamar el Evangelio y obrar para la santificación de las almas, pero la consumación definitiva del Reino y la eliminación del pecado son obra exclusiva de Dios.
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IV. Conclusión: la única Misión de la Iglesia
Las tres parábolas presentan un desarrollo lógico y escatológico del plan divino:
a) La parábola del grano de mostaza ilustra la expansión de la Iglesia.
b) La parábola de la levadura describe la transformación interna de la humanidad por la fe y la gracia.
c) La parábola de la cizaña anuncia la consumación escatológica, con la victoria final de los justos y el castigo de los impíos.
En última instancia, todas estas dimensiones convergen en la misión suprema de la Iglesia: la salvación de las almas. Este principio, expresado en el Cura animarum (canon 1752 del Código de Derecho Canónico), es la razón última de toda la acción eclesial, desde el Papa hasta los laicos. Así, la Iglesia avanza en su triple labor de extender la fe, santificar a los fieles y consumar la justicia divina, hasta que Cristo reine plenamente sobre toda la humanidad en la unidad de la fe, la caridad y la paz.
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El fin de los tiempos marcará la purificación del Reino de Cristo, eliminando el pecado y la oposición a Dios, la finalización de los escándalos y de los impíos, el Triunfo total y definitivo de la Iglesia Católica y la aniquilación de todas las falsas iglesias, religiones y creencias de todo tipo y de los poderes resistentes a Dios (demonios, malvados)
FASE DE LA ESCATOLOGÍA: DIOS CONSUMADOR Y LOS DOS TIEMPOS ESCATOLÓGICOS
ResponderEliminarEsta es una visión que intenta ser lo más ajustada a la teología ortodoxa, puede contener puntos en discusión teológica, pero sirve para tener una idea de cuál es el sentido último de la Historia para la Iglesia: la consumación definitiva del Reino de Dios. Difiere de toda ideología o filosofía liberal, socialista, comunista, anarquista, transhumanista, cientifista o cualquier otra.
A. Escatología personal (del alma individual): los Novísimos o Postrimerías
Los "Novísimos" son las últimas realidades que enfrenta cada alma tras la muerte:
1. Muerte: Separación del alma y el cuerpo
2. Juicio Particular: En el mismo instante de la muerte, el alma es juzgada por Cristo y recibe su destino eterno
3. Infierno: Castigo eterno para quienes mueren en pecado mortal sin arrepentimiento
4. Purgatorio: Estado temporal de purificación para quienes mueren en gracia, pero con deudas por pecados veniales
5. Cielo: Visión beatífica y comunión plena con Dios
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B. La escatología universal o destino del hombre y el cosmos
La Escatología Universal estudia el destino último del mundo, la historia, la humanidad y el cosmos según la Revelación y la Tradición de la Iglesia Católica. Su fundamento se encuentra en la Sagrada Escritura, la Tradición Apostólica y el Magisterio de la Iglesia
I. Proceso escatológico: desarrollo de los Últimos Tiempos
El desenlace final del mundo sigue un orden lógico y teológico basado en la Revelación y se divide en tres grandes fases:
1. Crisis y corrupción del mundo (Ap 13, Mt 24)
2. Intervención definitiva de Cristo (Parusía y Juicio Final)
3. Renovación escatológica del cosmos (Ap 21, 2 Pe 3, 13)
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A. PRIMERA FASE: CRISIS FINAL Y APOSTASÍA
- 1. Crisis escatológica y apostasía final
(Mt 24, 9-12; 2 Tes 2, 3-4; Ap 13, 11-18)
Habrá un aumento del mal, persecución de la Iglesia y gran apostasía (abandono masivo de la fe). Predominio del pecado, corrupción moral y guerras. Proliferación de falsos profetas y confusión doctrinal
- 2. Manifestación del Anticristo
(2 Tes 2, 3-12; Ap 13, 11-18)
El Anticristo será un personaje y un sistema hostil a Dios, promoviendo un orden anticristiano. Se instaurará un reinado de engaño, basado en falsas doctrinas y persecución de los fieles. Algunos Padres de la Iglesia interpretan que el Anticristo intentará imitar a Cristo, estableciendo un gobierno temporal falso, es el Anomos que se cree Dios mismo
- 3. Batalla final: el enfrentamiento escatológico
(Ap 19, 19-21; Ap 20, 7-10)
Confrontación entre Cristo y las fuerzas del mal. Último ataque contra la Iglesia y los santos (rebelión de Gog y Magog). Satanás será derrotado y arrojado definitivamente al infierno
......
B. SEGUNDA FASE: INTERVENCIÓN DE CRISTO
- 4. Parusía de Cristo: La Segunda Venida gloriosa
(Mt 24, 30; 1 Tes 4, 16-17; Ap 19, 11-16)
Cristo vendrá en gloria y majestad como Rey y Juez en su Segunda Venida para establecer su victoria total
Será visible y universal, todos lo reconocerán. Se revocarán todas las falsas religiones, iglesias y creencias (protestantes, ortodoxos, judíos, musulmanes, budistas, hinduistas, ateos, agnósticos). Separará definitivamente a los justos de los condenados
- 5. Plenitud de los gentiles (Rm 11, 25; Lc 12, 24)
- 6. Plenitud de los judíos (Rm 11, 12) en la salvación mesiánica del todo Israel (Rm 11, 26; Mt 23, 39)
- 7. Plenitud del Pueblo de Dios en la plenitud de Cristo (Ef 4, 13)
- 8. Plenitud de Dios: Dios será todo en nosotros (I Co 15, 28; 674 CIC)
- 9. Transformación de los vivos en la Parusía
ResponderEliminar(1 Cor 15, 51-52; 1 Tes 4, 17)
Los que estén vivos en ese momento serán transformados sin pasar por la muerte. Sus cuerpos serán glorificados directamente
- 10. Resurrección universal de los muertos
(Jn 5, 28-29; 1 Cor 15, 52; Ap 20, 5)
Todos los muertos resucitarán con sus cuerpos, la restauración del cuerpo para recibir su destino eterno en dos estados de resurrección:
i. Cuerpo glorioso (para los justos)
ii. Cuerpo de condenación (para los réprobos)
- 11. Juicio Final, Juicio de las Naciones y Juicio Universal
(Mt 25, 31-46; Ap 20, 12-15)
Juicio de las Naciones o Juicio Final: Cristo juzga a la Humanidad, se sabe el sentido de la Historia, separación definitiva e irrevocable de justos (corderos) y condenados (cabritos) en Cielo o Infierno con los demonios, confirmando el Juicio Particular. Se revelarán todas las obras humanas. No cambia el destino del alma, sino que confirma el Juicio Particular recibido al morir. Los justos serán glorificados, los condenados sufrirán su castigo eterno. Será público y definitivo: todos conocerán la justicia divina y el sentido de la Historia
......
C. TERCERA FASE: RENOVACIÓN DEL COSMOS
(Ap 21, 1-5; 2 Pe 3, 10-13; Is 65, 17)
- 12. Renovación del universo: Nuevo Cielo y Nueva Tierra
(Ap 21, 1-5; 2 Pe 3, 10-13; Is 65, 17)
Transformación del cosmos: el mundo será purificado por el poder de Dios. Se eliminará todo sufrimiento, mal y corrupción. Es una realidad ontológicamente nueva, no solo restaurada, sino transfigurada
- 13. Bodas del Cordero: la unión mística y definitiva entre Cristo y su Iglesia glorificada en la Jerusalén Celestial, la consumación final en la Jerusalén Celestial, es decir, el estado eterno de gloria en el Cielo después del Juicio Final. Cristo ha redimido a su Iglesia y ahora se da la unión definitiva de los justos con Dios en la bienaventuranza eterna (Ap 19, 7-9; Ap 21, 2; Ef 5, 25-27)
- 14. Jerusalén Celestial: La comunión definitiva con Dios
(Ap 21, 2-3)
Comunión eterna con Dios y plenitud de la gracia. Triunfo final de la Iglesia Gloriosa, la unión total con Dios, la comunión eterna de los santos con la Trinidad. Destino eterno: Bienaventuranza en la visión beatífica, plenitud de la felicidad en comunión con Dios. Infierno: separación eterna de Dios, condenación y castigo definitivo para los réprobos.
No habrá la Iglesia Peregrina ni la Iglesia Purgante después del Juicio Final, sólo habrá una Iglesia Católica Triunfante y los sacramentos se perfeccionarán:
a) IGLESIA. Las Iglesias de los viadores, militantes o peregrina en la tierra y la Iglesia purgante desaparecen y perfeccionan en la Iglesia Triunfante
b) SACRAMENTOS. No habrá necesidad de signos sacramentales, ya que la comunión con Dios será directa. La fe se convertirá en visión (visión beatífica), la esperanza cesará (pues ya se poseerá la salvación), y solo quedará la caridad. El orden temporal y eclesial dará paso a la Jerusalén Celestial, donde Cristo reinará de forma directa y eterna.
Todos los sacramentos desaparecen en la consumación del Reino de Dios, pero su efecto permanece y perfecciona en la eternidad:
1º. Bautismo: no se necesitará, porque todos los salvados ya estarán definitivamente incorporados a Dios
2º. Confirmación: la plenitud del Espíritu Santo será total y permanente
3º. Eucaristía: termina porque la comunión será directa con Dios (visión beatífica, Ap 22, 4)
4º. Penitencia y Unción de los Enfermos: no habrá más pecado ni sufrimiento.
5º. Orden Sacerdotal: no habrá sacerdocio ministerial, porque Cristo será el sumo y eterno sacerdote
6º. Matrimonio: No habrá matrimonio, pues la única unión será la de la Iglesia con Cristo (Bodas del Cordero, Ap 19, 7)
Antes y después del papa Francisco
ResponderEliminar"Si alguien pensaba que un santo padre rompería con los valores del catolicismo, es que habla desde fuera de la realidad que quiere describir"
https://www.elnacional.cat/es/opinion/antes-despues-papa-francisco-montserrat-dameson_1370129_102.html
¿Desde cuando son valores del catolicismo dar la comunion a los adulteros, bendecir parejas gay, y decir que todas las religiones llevan a Dios? Francisco ha roto los valores del catolicismo.
EliminarHay algunos palmeros que quieren hacer la cuadratura del circulo. Vergonzoso.
La Iglesia Católica la fundó Nuestro Señor Jesucristo, o sea, DIOS.
ResponderEliminarLo que han hecho de ella los diferentes representantes suyos, o sea los Papás es su problema.
Hay muchos de ellos que se pudren en el infierno.
Por cierto, últimamente hay alguno que no quiere creer de ninguna manera en semejante destino.
Allá él.
Las pesadillas, cuanto más persistentes son, peor.
ResponderEliminarRecemos para que la falsedad farisaica acabe y vuelva la cordura de una vez.
OREMUS!
Recemos por la recuperación de Francisco, por su conversión y que, en ese Consistorio extraordinario que ha convocado no anuncie su abdicación sino la abrogación de su magisterio errático
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