domingo, 9 de septiembre de 2018

Ortodoxia radical

John Milbank (Izquierda) y Adrian Pabst (Derecha)
Un par de anécdotas con jóvenes de formación cristiana, en el trascurso de este verano. Ambas referentes al ámbito de la política: a dos estilos muy distintos de abordaje de la política. Los protagonistas, jóvenes barceloneses de un estrato social muy parecido: clase media alta, residentes en el distrito de Sarrià- Sant Gervasi.

Uno de ellos completamente desligado de la vida cristiana; eso sí, ex-alumno de La Salle Bonanova, institución de la que conserva un excelente recuerdo y que, así lo confiesa, le educó en valores que hoy el joven considera importantes en su vida. Religiosamente agnóstico y muy crítico con la institución eclesial, aunque no hasta el punto de poder ser considerado uno de esos anticlericales modernos de corte izquierdista. Quizás en este último punto es donde concita más consensos conmigo. Reflexiones muy lúcidas ajenas a cualquier consigna. Valoro su sinceridad y ponderación en el juicio. Su padre se enorgullece de tener un hijo con un gran corazón, más allá de su éxito o encaje profesional.
Éste es un perfil muy abundante en nuestra sociedad. La acción educativa humana de la Iglesia, con el inherente tinte religioso, ha dejado en estos jóvenes una impronta profunda. Si la Iglesia no ha conseguido educar cristianos, ha conseguido ciertamente educar personas: con sello cristiano. En estos jóvenes hay una admiración distante y hasta fría por la Iglesia. Con gran capacidad crítica, que no desemboca ni en desprecio ni en odio. 

Pablo Iglesias con Juan Manuel de Prada
La conversación con este joven fue larga y distendida. Vino al hilo del comentario de la entrevista que en el mes de junio Pablo Iglesias realizó a Juan Manuel de Prada en el programa Otra vuelta de tuerka de Publico TV.  El joven en cuestión, más conocedor e interesado en el relato ideológico de Pablo Iglesias que en el de Prada, del que prácticamente desconocía la existencia y el talante ideológico, quedó gratamente impactado por sus consideraciones de ética política, especialmente en referencia a su anti-liberalismo y al aporte singular que el catolicismo, en su singularidad, puede y debe hacer en aquel espacio que  llamamos vida pública.
Sintetizando el pensamiento de Juan Manuel de Prada podríamos afirmar que para él el modo de vida liberal, que une a los liberalismos de izquierdas y derechas, es la causa  de todos los males que padece hoy la sociedad. Una sociedad basada en un proyecto de vida deshumanizador, fundado en el consumismo idólatra, alejado de la antropología cristiana que propone un modelo de hombre y de sociedad contrario al relativismo antropológico propio del liberalismo: particularmente en los ámbitos de la economía y la cultura, tan superpuestamente entrelazados.
Durante nuestros comentarios sobre el discurso de De Prada, salieron a colación los presupuestos del movimiento Radical Ortodoxy que desde la Universidad de Cambridge, pero también desde otras universidades católicas se está proponiendo y difundiendo: poniendo su punto de mira en la vieja Europa. Más allá del análisis que realizan personajes como John Milbank o Adrian Pabst fundadores del movimiento, para abordar las diversas crisis contemporáneas, ellos proponen una política cristiana en vistas a una sociedad post-liberal y cristiana.
Juan Manuel de Prada
Para ellos, como para Prada, la religión no es un espejismo quimérico sino la percepción auténtica de la realidad que solamente puede ser percibida si se la mira con los ojos de lo sagrado. Se trata de subvertir la inversión de la realidad que el liberalismo ha fraguado en nuestras existencias. Se ha de desmontar con las armas del cristianismo la ideología del modernismo. Considerada así, la teología cristiana es un arma de resistencia. Hay que consolidar sobre todo la convicción de que la negación de Dios es una negación de lo humano; y aún más, que el humanismo secular y el liberalismo son ideologías extrañas a lo real. Estas ideologías han engendrado la "Sociedad del Espectáculo". Dicho de otra manera, han alumbrado un momento de la historia humana en el que lo falso pretende ostentar la categoría de verdadero. El cristianismo no debe ser simplemente la roca de fondo donde se apoyan nuestras vidas, sino su sentido; es más, el cristianismo tiene todo el potencial para ser lo que da sentido y perspectiva a toda la vida humana.
Se habla de salir de las catacumbas, que la teología piense la realidad; se habla de estar en la polis, de reflexionar sobre cómo encandilar cristianamente de nuevo a nuestra sociedad; hablamos de un cristianismo político y social como retorno a lo esencial, es decir a lo real: lo cual es lo contrario de la imagen en la que la modernidad pretende constreñirnos a llevar una existencia arrinconada y marginal.
Proponen estos tres geniales pensadores, una sociedad antropológicamente cristiana basada en el reconocimiento de la participación, es decir en el hecho de que somos parte interesada de un todo que superándonos es más importante que nuestras individualidades; y por supuesto, sagrado desde este punto de vista. Lo que incluye la cuestión ecológica. Proponen una "economía civil" basada en la doctrina social de la Iglesia, como una alternativa al liberalismo financiero contemporáneo. Culturalmente hablan de reintroducir la virtud para salvar a la humanidad de la pesadilla post-humanista del orden bio-robótico y rehacer el primado cultural de la vida con su indispensable complemento de técnica para reinstaurar la persona humana y racional. Para ello es necesario reafirmar nuestras raíces cristianas y una reforma radical de la formación y la educación en países como los europeos en los que la Educación es un agente de “desculturización”, es decir de destrucción cultural.
Buscan una tercera vía que no tenga que ver con nada anteriormente llamado tercera vía. Hay que recolocar -dicen- al Bien Común en el corazón de la política. Siguiendo los principios aristotélico-tomistas consideran que el fin de la política es la libre asociación en torno a intereses comunes y virtudes sociales compartidas, de generosidad y lealtad, de valentía, de gratitud y de fraternidad que puedan unirnos en tanto que ciudadanos, naciones y culturas. ¡Qué grande, maravilloso y atractivo proyecto!
Hasta aquí la apasionante conversación con el joven alejado del cristianismo en el que se formó. Alejado, pero no resentido ni enfrentado.
Lech Walesa
Por contra, y he aquí la segunda anécdota, un encuentro con diversos universitarios y jóvenes profesionales de convicciones cristianas y de asidua práctica religiosa. Pero en conjunto, en el tema y cuestión que nos ocupa, una auténtica olla de grillos. Una joven veinteañera de las Nuevas Generaciones del PP de Cataluña convencida de los grandes valores de esa formación; un joven buscando apoyos para presentarse por Plataforma por Catalunya en las próximas municipales (obviando el carácter xenófobo de esa formación); una pareja de jóvenes de Ciudadanos convencidos de que la formación liberal de Inés Arrimadas y Albert Rivera son la apuesta política acertada para nuestra sociedad, o al menos la menos mala; una joven apenas licenciada en Derecho, pormenorizándonos las bondades de la formación Vox; un joven nacionalista del PDCat convencido de su implicación política en el procés con Puigdemont y Torra al frente "pel bé de país". Y suma y sigue.
Se trata de un grupo variopinto de jóvenes cristianos practicantes, que militan en diversas opciones políticas; siendo evidente en todos ellos, que su fe política es la que guía su vida, quedando su fe religiosa como un complemento que saben llevar con gracia.
Se percibe en todos ellos, falta de criterio total, falta de hondura, falta de profundización. Pero resplandece también en este espécimen de católicos que participan en la política, una estrepitosa falta de guía y liderazgo. Se adivina que sus líderes religiosos, obligados como están a la formación de las conciencias, al acercarse los periodos electorales continúan esgrimiendo aquello de la "sana pluralidad de las opciones políticas obrando en conciencia". Éste fue el criterio utilizado en la Transición por la casi mayoría del episcopado español para mostrar la neutralidad de la Iglesia en política, y así asegurar la supervivencia de la Iglesia después del franquismo. Lo que llaman en román paladino, nadar y guardar la ropa. Y así tenemos los “políticos católicos” que tenemos.
Juzguen ustedes el panorama. Y no se trata de una situación circunscrita al ámbito español en exclusiva. Situaciones similares las encontramos en todos los países de Europa, Polonia incluida, donde precisamente esta semana Lech Walesa lanzaba una diatriba contra los nacionalistas del partido "Ley y Justicia" que según su opinión amenaza con destruir a Polonia y a Europa. Y es que cuando el gato no está, los ratones bailan...
Mn. Francesc M. Espinar Comas
Párroco del Fondo de Santa Coloma

18 comentarios:

  1. Gracias, mossén Espinar, por recordarnos la abundante y excelente semilla humana que ha sembrado la Iglesia a pesar de su defección religiosa cada vez más evidente en los colegios. Hoy ya no nos queda ni eso. Pero es un consuelo saber que la Iglesia por lo menos ha formado muy buenas personas. Y que éstos, cuando la Iglesia salga del coma en que está postrada, volverán con fuerza. Porque su calidad humana y su bondad está cimentada en la fe católica.

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  2. El problema que usted plantea, mosén Francesc, es de actualidad, de palpitante actualidad que se diría en la retórica de antaño: la participación del cristiano en política. Aunque no está demás mirar cómo fueron apareciendo y extinguiéndose empeños similares en el pasado, lo importante es contemplar el momento en que nos encontramos y aventurar el futuro. Por no remontarnos muy atrás, los creadores de la Europa actual fueron democristianos, que, en mayor o menor medida, bebieron de la doctrina tomista del derecho natural y, en muchos casos, de la dirección siquiera indirecta de dominicos franceses, Sertillanges en particular y su “adjunto” Jacques Maritain, con su personalismo cristiano. Hubo otros eximios sacerdotes en Italia y en Bélgica que se esforzaron por orientarlos. En la España prebélica don Angel Herrera, los Propagandistas y El Debate (luego Ya y el Instituto León XIII). En Cataluña, el Mati y el Correo Catalán.
    Pero el separatismo tóxico, anticatólico (por mucho que se diga, sus raíces nazis corrompen cuanto toca), ahoga todo empeño de llegar a la sociedad el mensaje de la doctrina social cristiana. Las instituciones católicas que podrían servir de vivero están desgraciadamente emponzoñadas por doctrinas falsas defendidas por obispos no menos falsarios. El bien común, al que usted alude como fuente del pensamiento cristiano, queda jibarizado por una exclusión de buena parte de la sociedad a la que ni se considera, ni se respeta.
    El pulso moral de la sociedad, que se mide por su aprecio a la vida y a la dignidad de la persona, está por los suelos y quienes intentan reavivarlo se ven satanizados por gentes impresentables como los portavoces del arzobispado de Barcelona en el affaire Custodio Ballester. Por un cura que defiende la vida y los valores de la persona, sea del color político que sea, van y lo crucifican.
    Por paradójico que resulte, los laicos tienen en Cataluña secos los caños de donde deberían beber el agua de la doctrina. Instituciones como Justicia y Paz, facultades de derecho de la Iglesia, facultades de económicas de la Iglesia, institutos de bioética de la Iglesia no sólo no aportan directrices para la potenciación del bienestar, la igualdad, los valores públicos, la dignidad de la familia, sino que se dedican a intereses bastardos. Con la complacencia y el impulso de los obispos.
    Los tiempo cambian y deben hacerlo también las personas y, por supuesto, los cristianos de a pie. No tienen hoy mucho sentido las Conferencias de san Vicente de Paúl, aunque no falten pobres que las recibirían como bendición del cielo, sustituidas en buena medida pro Cáritas. El político cristiano debería conseguir que esa obra de solidaridad la ejerciera el estado con leyes. Esa es su labor, por poner un ejemplo.
    Hay muchos francotiradores que acaban desolados y desmotivados. Convendría reunirlos. Ojalá que su artículo sirva de aldabonazo.

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    1. "...lo importante es contemplar el momento en que nos encontramos y aventurar el futuro."

      Daré unas opiniones personales a dichos jóvenes, que no han de ser compartidas...

      1. Abandonen todos los partidos, incluso el PP. Temo que Dios ha dicho "basta ya" a todos estos partidos que defienden el diseño demoníaco de sociedad haciéndose falsos adalides de la democracia y los derechos humanos: cultura de la muerte, relativismo moral, ideología de género, laicismo beligerante de exclusión, como dijeron Juan Pablo II y Benedicto XVI. "No te apoyes en Egipto, es una caña rota que hiere a quien se sostiene en ella".

      2. La Iglesia Católica es una, pero le vienen tiempos de aflicción, posiblemente la Gran Apostasía de 2 Tes 2, previo al Anticristo, que conducirá al triunfo del Corazón de María, quien aplastará a la cabeza de la serpiente.

      3. La actual Jerarquía del Vaticano ya está amortizada. Según ha dicho recientemente un destacado miembro del Opus de Barcelona, la Iglesia está ya en total cisma de facto, y sólo falta que alguien con autoridad lo proclame. Es decir, ¡gracias a Dios!, la presente confusión entre la Iglesia Una y la falsa Iglesia acabará muy pronto, quizás dentro de este mismo año, o a principios del próximo. "De igual manera romperé yo a este pueblo y a esta ciudad, como quien rompe una vasija de alfarero, que no se puede reparar más... espera el cumplimiento de la profecía, aunque tarde, llegará".

      4. El escándalo de Viganò es sólo una leve fracción de todo el mal acumulado en más de medio siglo. Se suma al escándalo de Amoris laetitia y su comunión y confesión de adúlteros. Cuando se sepa lo que pasa en África, donde por pobreza nadie denuncia, será todo peor. En Barcelona ya tuvimos a las casas de Santiago y Poble de Deu, y además, el Arzobispado conoce de la situación irregular de algunos curas, que con manos sacrílegas, consagran. Aquí, en Barcelona y Cataluña, falta nuestro valeroso Viganò. El secreto de oficio, ante el delito no perseguido, es pura omertà. Se acabó el tiempo del silencio. Fuera lobos, hienas, sierpes, cerdos y perros.

      5. Que estos jóvenes pidan ciencia infusa (la que da Dios) por la brevedad del tiempo que le queda a la Iglesia, y que sea para el bien suyo y del resto fiel. Recen para que los malos se arrepientan y entren en la Barca de los fieles. Vendrán tiempos muy difíciles, pero al final, el mal será aplastado por el Reino. “Reinaré en España, y con más veneración que en otras muchas partes”.

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    2. SATANAS Y EL ANTICRISTO

      La gran Apostasía es anunciada por la actitud de Francisco, que se ha entregado a la sodomía del loby gay y abortista. Por otra parte es evidente el desastre de Cataluña.
      El triunfo de la gran sierpe demoniaca, pero, será aplkastado por la oración a José Stalin, que será elevado a los altares bajo el santísimo manto de la Virgen inmaculada.

      Ruego oraciones por España, y por Mn. Espinar, un san to cura ejemplar de pies a cabeza.

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  3. "La acción educativa humana de la Iglesia, con el inherente tinte religioso, ha dejado en estos jóvenes una impronta profunda. Si la Iglesia no ha conseguido educar cristianos, ha conseguido ciertamente educar personas: con sello cristiano."

    Está claro que el que no se consuela es porque no quiere.

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  4. En cuanto a Juan Manuel de Prada, su aversión al catolicismo roza lo irracional. Por más que diga, es el capitalismo, con sus virtudes y sus carencias, el único sistema político que ha permitido salir de la pobreza a muchos países y reducir ésta en todo el mundo.

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    1. En mi comentario hay una errata; donde dice "aversión al catolicismo", léase "aversión al capitalismo".

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    2. Prada se define como católico. Precise.

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  5. Interesante reflexión y necesaria.
    Algo de razón hay en que la iglesia al menos "ha conseguido ciertamente educar personas: con sello cristiano." Pero creo que la realidad en general resulta bastante más cruda y entiendo perfectamente el comentario de Hermenegildo (19:01).
    La vida del católico, tomada hoy en serio, puede resultar dificilísima de llevar, pues pocas cosas del medio social ayudan. El simple hecho de que haya franqueza o naturalidad en torno a la confesionalidad religiosa en países como Estados Unidos, supone en ellos para el practicante una barrera menos que salvar. En España nombrar siquiera la fe a muchas personas les da vergüenza, lo religioso se halla arrinconado en el plano privado o personal, y no pocas manifestaciones religiosas públicas son vividas más como cultura o folklore, aunque tampoco debemos negar la bondad de sustrato que pueden depositar en muchas personas celebraciones como el Misterio de Elche o las procesiones de Semana Santa.
    Lo difícil acaece cuando se nos demanda el salto de lo festivo folklórico-cultural a encarnar en nuestra vida la Vida que es Jesús. Ahí se acaban las componendas y se echan por la borda los apaños y los miramientos "humanos".
    Qué hacer entonces, con este panorama, si se tiene vocación para el ejercicio de la política y se es creyente católico practicante? Hay algún partido cuyas directrices sean respetuosas con la totalidad del Evangelio? Debería la jerarquía católica ponerse en su sitio en vez de hacer la vista gorda o incluso simpatizan con aquellos políticos que siguen avanzando apartados de la doctrina en sus propuestas y aprobación de leyes inicuas?
    Si una persona se entrega con verdad a la práctica de la fe y a la vocación política, lo que se le viene presto es un final como el de santo Tomás Moro. Nada, nada hay más incómodo que el honor de Dios y muy muy pocos están por esa tesitura.

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  6. Que el senyor Juan Manuel de Prada en algun lloc dels seus escrits hagi considerat a Vladimir Putin com "la gran esperanza de Occidente" ja és ben bé per dir i concloure "apaga y vámonos".

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    1. Usted puede decir lo que quiera Morrós,pero Putin tiene lo que tiene que tener un hombre,coherencia política y también religiosa.En su país no existen cosas como Génder,travestismos varios,etc...!

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    2. Sr. Morros, MANDE???!!!

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    3. Para Morrós, "la gran esperanza de Occidente" es Puigdemont.

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  7. No acabo de entender en que consiste "educar cristianos". Si por educar cristianos se entiende la espiritualidad piadosa de vida de oración y penitencia esto no se puede predicar en los andamios universitarios, pertenece al misticismo de los encuentros en la Misa. Para predicar en los andamios universitarios el Cristianismo debe meterse en cuestionarlo todo, desde la Antropologia, la Ecologia, la Psicologia, la Política, la Geología, y etc. De nada nos sirve un cristiano piadoso de misa diaria que siendo profesor universitario se sube al estrado y acepta sin cuestionarla la teoria darwinista de los miles de millones de existencia del mundo, este seria un cristiano acomodado al pensar del mundo que se cambia de camisa cuando se va al trabajo. SG.

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  8. El Padre Espinar no lo menciona pero esta falta de criterio, de guía, de liderazgo del Magisterio de la Iglesia se ha visto agravada y acentuada por la pastoral de Francisco. Benedicto XVI intentó corregirla con sus famosos principios innegociables. Pero, ¿cómo pretender defender unos principios innegociables frente a otras fuerzas políticas si, dentro de la propia Iglesia, ya no son tenidos por tales?

    Para empezar, por el sucesor de Benedicto XVI, para el cual el ecologismo y la acogida de inmigrantes, particularmente musulmanes por parte de la Europa cristiana, son mucho más importantes que esos principios que especificaba Benedicto XVI.

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    1. Pues ésta es, entre otras (masonería, mafias de San Galo, de gays y económicas, herejes), una de las causas de la actual destrucción de la autoridad moral del Vaticano en toda su extensión: papado, G9, Curia, cardenales, congregaciones y movimientos, arzobispados.

      Con Francisco, hemos visto un desplazamiento injustificado hacia lo "eco": economía, ecología y ecumenismo. Ello en resta y división con lo auténticamente católico: la cura y salvación de las almas y el pecado en la vida, familia y matrimonio, culto y liturgia, moral y fe, y en los derechos básicos de la educación y el bien común.

      Además, cunde la impresión de que las grandes palabras como "tolerancia cero" en abusos y corrupción y "misericordia", sólo son conceptos vacíos de contenido y continente: un bluf. A la hora de la verdad, Viganô está en busca y captura por organismos de seguridad "privados" contratados por el Vaticano y pagados por nosotros. Pues no.

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  9. El Sr. Prada es un CATÓLICO DE PIES A CABEZA. No sé de donde saca el Sr. Hermenegildo tal insensatez.

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  10. Totalmente de acuerdo con el Sr. Rafa.

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