jueves, 28 de junio de 2018

El Estado del bienestar animal y el Aquarius

Me lo temía: cualquier día iba a aparecer en nuestro horizonte “el Estado del Bienestar Animal”. Un auténtico peligro, puesto que nos permite ver nuestro tan ponderado Estado del Bienestar desde otro Estado del Bienestar distinto, que va ganando espacio en nuestra filosofía de la vida: el de los animales. Es la enorme ventaja (¡y el peligro!) de vernos desde fuera de nosotros mismos. Ver nuestro Estado desde otros Estados (por ejemplo, vernos desde los diversos totalitarismos que en el mundo han sido, y desde los distintos sistemas de explotación) nos da una gran perspectiva; y ver nuestro Estado del Bienestar desde el recién descubierto Estado del Bienestar Animal, en pleno desarrollo, nos da una gran profundidad de campo. La foto, finalmente nuestra foto, resulta mucho más interesante. Me consuela saber que las vacas también tienen su seguridad social: de lo contrario, no habría manera de garantizar su productividad exuberante. Medicina laboral llaman a eso. Es un pilar fundamental de nuestro Estado del Bienestar.  

Es el caso, todo hay que decirlo, que siendo un adicto de los quesos y demás productos lácteos, no puedo quitarme de la conciencia el sufrimiento de las pobres vacas para procurarme a mí esos placeres. Pero me llegó la redención de mi pequeño o gran pecado contra los animales que me procuran esos placeres. Tuve la alegría de escuchar que la marca de leche que suelo consumir (a los quesos, yogures, flanes y natillas no alcanzo), cuenta con la certificación de cumplimiento de las normas de bienestar animal de todas las granjas proveedoras de esa marca. ¡Qué alegría!, ¿no? A mí todas las vacas me ríen y me sonríen, porque se sienten felices de suministrarme su leche. No es cualquier cosa poder disfrutar de esos exquisitos manjares con una conciencia libre de culpa. ¿He dicho culpa? Yo a las vacas las quiero muchísimo; y a los toros, aún más. ¡Oh, la buena conciencia! Necesitamos sentirnos buena gente. Otra cosa es que lo seamos.
¿Y quién decide que puedo disfrutar felizmente del fruto de la explotación de las vacas? ¿Quién decide lo que es moralmente correcto en la explotación de los animales? ¡Quién va a ser! El mismo que decide que son moralmente correctos el aborto y la eutanasia, ya que al reducir la población dependiente, libera muchísimos recursos para aumentar el bienestar del resto. El mismo que decide la ideología de género, la destrucción de la familia, el adoctrinamiento sexual de los niños; el mismo que decide la desarticulación política de muchos países con el pretexto de democratizarlos, y el rechazo de la inmensa mayor parte de la inmigración resultante de ese destrozo; el mismo que da carta de moralidad a formas cada vez más inmorales de explotación.

Nos hemos dejado atrapar en el Estado del Bienestar, y estamos encantados. Sin caer en la cuenta, ¡pobres ingenuos!, de que la manutención (todos los servicios del Estado del Bienestar son manutención) es pieza clave de la dominación. ¿Qué tal si nos miramos en los recién llegados al Estado del Bienestar? Me estoy refiriendo a las vacas. ¡Qué bien!, ya tenemos entes certificadores de su Estado de Bienestar. Igualito que en nuestra especie. Por cierto, en la especie humana cada vez son más los desagradecidos con el Estado del Bienestar que se suicidan. No deja de ser una manifestación extrema de bienestar. Como la de la vaca, que al final, cuando ya no da más de sí, nos entrega su vida generosamente. Es la última y definitiva expresión del Estado del Bienestar de la vaca. Cuando para producir su última leche extrae el calcio de los huesos, incapaces ya de sostenerla, y al fin cae destrozada de tanta generosidad entregándonos su leche, va y nos entrega su vida. Y el organismo certificador certifica que ha muerto una vaca feliz: que ha muerto de risa. ¡Oh, sí, qué risa, tía Felisa!
Nos está fallando estrepitosamente la filosofía de la vida. Resulta, ¡mira por dónde!, que el Estado del Bienestar, cruzado con nuestro sagrado principio de igualdad en nuestros territorios, es la altísima frontera que hemos levantado los países desarrollados para cerrarles el paso a los inmigrantes procedentes de países que nos hemos ocupado de arruinar previamente. Si viene un inmigrante de África, de Asia o de la América pobre, en cuanto entra en nuestro país tiene los mismos derechos que los demás habitantes. Es decir que llega a un Estado del Bienestar. Nadie admite que esto pueda discutirse.  
Pero da la casualidad de que al costar tantísimo dinero ese Estado del Bienestar, no hay más remedio que limitar la entrada de inmigrantes a las posibilidades económicas del país de acogida. Porque si eliminamos las fronteras, cualquiera de estos maravillosos Estados del Bienestar, se convierte en menos de un año en un Estado del Malestar: en unas condiciones que es mejor que nos ahorremos hasta de imaginarlas. Decenas de millones de pobres, pugnan por venir a formar parte de nuestros Estados del Bienestar. Es decir que la infinita bondad que nos ha hecho tan benéficos, nos obliga a una tremendísima crueldad para con aquellos cuya admisión no podemos costearnos. Nada de un Aquarius al año para lucirse. Siendo moderados, varios al día. Y eso, no hay Estado que lo resista. Y respecto a la Iglesia, ¿qué necesidad tiene de subirse al primer Aquiarius que le pase por delante? A los políticos, claro que les viene estupendo un Aquarius para hacer alardes de bondad; pero la Iglesia no necesita alardear de nada en el terreno asistencial. ¡Qué mal administra sus silencios la jerarquía eclesiástica!
La otra alternativa es hacer que donde comen 3, coman 30. Así que esos 3 tendrán que ponerse a dieta para que alcance para todos los comensales. Pero nadie se ha planteado aún rebajar los niveles de nuestro Estado del Bienestar (que es la auténtica muralla que les cierra el paso a los inmigrantes), para que así alcance para todos, cualquiera que sea su número. Una más ágil política de eutanasia (nada nuevo bajo el sol) que redujese la ingente carga de la dependencia, tan cara, y de las pensiones, liberaría descomunales recursos para los inmigrantes. Una eutanasia más expeditiva, precedida ya de un aborto ilimitado, nos hará mucho más laicistamente benéficos.
Es que no puede ser, nos salen todos los tiros por la culata: resolvemos brillantemente la mortalidad infantil, convirtiéndonos así en sociedades avanzadísimas; y para mantener el nivel de bienestar y progreso adquiridos, decidimos implantar el aborto universal y a la carta. Más que nada, por reequilibrar la situación. Conseguimos que la gente vaya sorteando todas las enfermedades que antaño fueron mortales, y para resolver el tremendísimo problema de una creciente sociedad dependiente (que representan una tremenda sangría de recursos sanitarios y pensiones), nos inventamos la eutanasia. Y es recomendada por las instituciones con una insistencia tan desmedida, que los familiares la perciben tan “moralmente obligatoria” como el aborto. Descubrimos el Alicia en el país de las maravillas del Estado del Bienestar (¡qué buenos somos!), y para mantenerlo nos vemos obligados a ser cada vez más crueles con los inmigrantes que se han empeñado en vivir como nosotros, cobrando esa pensión mínima de subsistencia a la que tiene derecho todo el que vive en ese Estado, junto con los demás derechos asistenciales, que en muchos casos empiezan en la vivienda con sus consumos. Y como esto es insostenible, hemos reinventado los campos de concentración. ¡Qué bien!, ¿no?
Y por si no fuera suficiente castigo la responsabilidad del bienestar de los inmigrantes (¡sin límite!), porque a ellos les encanta nuestro Estado del Bienestar, pagando nosotros el precio de nuestra mirífica bondad, ahora nos vienen con el Estado del Bienestar Animal, que tampoco sale gratis. El que quiere asumir su responsabilidad en el bienestar de los animales que le dan de comer, sabe que eso tiene un precio nada menguado. Con lo que nos enfrentamos a otra enorme dificultad de conciencia: para ser buenos con los animales y para comer de los frutos de su explotación con buena conciencia, hay que ser de buen nivel adquisitivo; de lo contrario hay que aguantar la mala comida (porque la de explotaciones miserables es bastante peor) y encima, cargar con la mala conciencia.
Claro, claro, ¿quién no aspira a ser un modélico amante de los animales? Aunque eso le exija pagar mucho más cara la leche, el queso, los huevos, la carne y el pescado (que las piscifactorías se parecen mucho a los ergástulos industriales). ¿Y quién está dispuesto a aceptar que sus representantes políticos rechacen a los inmigrantes que se dirigen a sus fronteras para compartir su Estado de Bienestar? Nadie. Y eso a sabiendas de que tanta generosidad y tanta bondad es imposible que salga gratis.
En fin, ahí lo tenemos: los nuevos filósofos de la bondad humana, guiados por el dedo de los poderes políticos y mediáticos, nos lo están poniendo cada vez más difícil. Pero nos dotan al mismo tiempo de todos los recursos de la hipocresía, para que donde no llegue el ser, alcance el parecer. Total que un Aquarius al año no hace daño; pero uno cada día sin duda acabaría con nuestra bondad y hasta con nosotros. Y lamentar la mala vida de las vacas al tiempo que se manifiesta no ya la condena de su lidiada muerte, sino la envidia por la vida regalada de los toros, sólo disgustos puede traernos.
Entretanto ocupémonos en buscarles nombres atractivos y benéficos a las perrerías que tendremos que hacerles a los centenares de miles de inmigrantes a los que no podremos agasajar como a los del Aquarius. El buen nombre que encontraremos, lo arreglará todo.
Virtelius Temerarius       

12 comentarios:

  1. Razonada exposición Virtellius de un problema en el que el egoísmo se resiste a perder su poltrona y los espejismos fugaces de buenismo aplacan la profunda insolidaridad humana. Todos se ofrecían, por la foto, a recoger una decena, unas migajas, del Aquarius. Nadie repitió el gesto con los 1200 subsaharianos que llegaron en patera al día siguiente.

    Lo del estad del bienestar animal no es más que una faceta de esa confusión conceptual cuyo aspecto más peligroso ha pasado a las Cortes: el Proyecto Gran Simio. Se avanza hacia un reconocimiento como personas a los primates, lo que significa no tanto el encumbramiento de esos antropoides cuanto la degradación del ser humano al nivel de mero animal.

    Cuánto queda por hacer.

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    1. Creo que confunden las cosas, Virtelius y el sr Valderas.

      Preocuparse por reducir el sufrimiento animal no significa desentenderse del bienestar de las personas. Una cosa no tiene por qué excluir a la otra. La creación, incluyendo los animales, son una maravilla de Dios que nos es dada en custodia. Respetémosla, no como sujeto de derecho, pero sí como valioso depósito.

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  2. No he entendido nada del articulo de Virtelius. Si me pidiesen cuál es la idea que quiere transmitir, no sería capaz.

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  3. Sr. Virtelius Temerarius. Gracias por la clase magistral de "caridad cristiana" que nos ha dado.
    Veo que no ha tenido respuesta desde ayer. Igual todo el mundo está de acuerdo en desacuerdo.
    Probablemente más tarde intervendrà el Sr. Valderas Gallardo.

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  4. Totalmente de acuerdo con el Sr Valderas Gallardo.

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  5. "No he entendido nada del articulo de Virtelius. Si me pidiesen cuál es la idea que quiere transmitir, no sería capaz".

    He ahí un comentario absolutamente genial. Es que Virtelius habla de tantas cosas y las ensarte unas con otras como Sancho Panza sus refranes, que al final no te enteras de qué pretendía hablar.

    Es que el maravilloso e intocable Estado del Bienestar (que ahora ha de incluir el bienestar animal -el de perros y gatos por encima del de vacas y cerdos-)resulta que se está convirtiendo en nuestro peor enemigo. El que pasa hambre y necesita robar para comer, elige a quién robar. Si no luciéramos tanto bienestar, no se empeñarían en colarse en nuestra casa y en sentarse a nuestra mesa. Y aún si vinieran a razón de un Aquarius al año, les recibiríamos con banda de música y les agasajaríamos. ¿Pero qué hacer cuando nos vamos acercando al Aquarius diario? Centros de acogida, campos de concentración o cualquier cosa así, pero con algún nombre seductor como "casas de la solidaridad" o algo por el estilo.

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    1. Cuando el Sol oscurece...29 de junio de 2018, 18:51

      Me parece claro lo que habla Virtelius.

      Es lo que dijo Benedicto XVI: la civilización sufre de un oscurecimiento de la razón, tal como sucedió con el final del Imperio Romano.

      Por un lado, un grupo de animales goza de unos exagerados derechos animales equiparados a los derechos humanos.

      De otro, un grupo de hombres será asesinado de forma legal: aborto, eutanasia, suicidio asistido, eugenesia, reproducción asistida (congelación, destrucción, investigación...).

      Otros hombres, como los emigrantes, se hace hipocresía y fariseismo: se acoge a unos emigrantes, sabiendo que es imposible acoger a otros más... en efecto, África tiene 1.200 millones, y de pobres hay la mitad... ¿los acogerá Sánchez, ocasionando una catástrofe ecológica y económica en España? ¿Qué tal unos 100 millones, va bien o echamos más millones?... Eso es ser progre de primera...

      Es un artículo escatológico: la razón humana se oscurece, tal como se oscurece el Sol, ya no ilumina, sino que da sombras aberrantes, ilumina de forma ilógica, nada es según razón...

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  6. El tema de la inmigración es un tema complejo, que casi siempre se enfoca desde un punto de vista parcial y simplista.
    No es normal que cientos de miles de personas dejen su país en busca de un paraíso que no existe. ¿Porque Occidente, en colaboración con los países pobres no trabaja para conseguir unas condiciones de vida que eviten esta enorme emigracion? Nadie Le gusta dejar su país y su familia y atravesar regiones y mares con gran peligro de muerte.
    Está claro que hay un efecto llamada constante que no se quiere atajar. Y hay un interés de que Europa pierda su identidad cristiana, llenando el continente de musulmanes. Esta claro que los países riquísimos musulmanes no acogen emigrantes musulmanes de este tema y sólo les interesa financiar la construcción de Mezquitas. Esta claro que Soros ha promovido y financiado esta emigración a Europa.
    El problema de la emigración no se puede resolver solo con medidas buenístas, hay demasiados problemas e intereses ocultos que no se quieren afrontar.

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  7. Estamos con usted Sr.Temerarius,siga así!

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    1. Totalmente de acuerdo con el Sr. Virtelius!

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  8. Por qué las embarcaciones con inmigrantes nunca se dirigen al Reino Unido, es decir, a Gibraltar?
    Por qué no se pide responsabilidades a los mandatarios de los países que no ponen coto a que sus súbditos se marchen con peligro de muerte?
    El otro día oí, con verdadero pasmo, a un tertuliano decir que la única manera de compensar el invierno demográfico europeo -pocos nacimientos, sociedades envejecidas- es permitiendo que vengan inmigrantes.
    A ese tertuliano, y lamentablemente a otros, le sucede que es un opinador de casi todo sin haber estudiado a fondo casi nada.

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  9. Si uno se entera de lo que es el Plan Kalergi (pinchar), ya sabe todo. No entiendo por què buscamos otras razones. Toquemos con los pies en el suelo. Quieren acabar con la raza blanca para dominar el mundo a placer. Pronto vendrá la promoción de los matrimonios mixtos y si pudieran obligarían. Esto implica naturalmente que hay un Gobierno Mundial oculto.

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