Si algo debe destacarse del cardenal Omella es su capacidad de trabajo. Una capacidad que no ha disminuido al entrar en una edad provecta, como ha ocurrido estos últimos años, entre los 75 y los 80. Piénsese que, a una edad en la que el común de los mortales lleva años disfrutando de la jubilación, nuestro arzobispo viajaba a Roma cada quince días y, entre 2020 y 2024, se desplazaba semanalmente a Madrid. Ahora, mientras espera que, antes de cumplir los 81, se dignen nombrarle sucesor, muchos creíamos que estaba ejerciendo ya de emérito, de ahí que no rechazase las invitaciones que le formulaban para dirigir ejercicios espirituales. Pues estábamos equivocados. No en vano, la semana pasada, cuando acudió a Tarragona al Congreso de la Fundación de la Escuela Cristiana, al ser preguntado si se quedaría todo el día, contestó que “a ver si se creían que el obispo de Barcelona no tenía trabajo”.
No es de extrañar, por tanto, que este domingo por la mañana, el cardenal -que se levanta muy temprano- se despertase azorado por los disturbios y saqueos que tuvieron lugar en Barcelona la tarde-noche del sábado, muy cerca de su residencia, y decidiera emitir un comunicado de prensa. No un tuit, como acostumbran algunos de sus colegas, sino un mensaje de siete párrafos que suscribiría cualquier persona razonable.
Tras emitir ese comunicado, se trasladó a la cercana localidad de Mataró, donde celebró la misa de conmemoración de los 500 años de la consagración de la basílica de Santa María. Una celebración que, todo hay que decirlo, no contó con una nutrida concurrencia, al menos en consonancia con la importancia del acontecimiento. Cierto es que el catolicismo de la capital del Maresme siempre ha resultado muy complicado y que la sucesión de párrocos de los últimos años no ha contribuido a relanzar aquella villa, antaño tan levítica.
Y, siguiendo con el ejemplo, comenzó la semana este lunes acogiendo la visita de Sor Rafaela Petrini, actual Gobernadora de la Ciudad del Vaticano, que ha venido a Barcelona con motivo de la exposición de obras de arte sacro cedidas por los Museos Vaticanos. El martes continuará su ajetreo trasladándose a Huesca, donde se conmemorarán los veinticinco años del fallecimiento del obispo Javier Osés. Allí presidirá un acto académico en el que figura entre los ponentes su gran amigo, el jesuita Germán Arana, tan presente en su carrera eclesiástica y con quien, probablemente, terminará sus días como arzobispo de Barcelona tan a su vera como cuando los empezó.
Obispo Javier Osés
Que nadie se crea que esa actividad se reduce a eventos y congresos. Para el próximo miércoles, 4 de noviembre, ha convocado a todos los sacerdotes diocesanos ordenados en los últimos siete años, así como a aquellos otros que se dedican a la pastoral juvenil, para una jornada en la que, junto con los obispos auxiliares, se reflexionará sobre los hitos y actividades que deben programarse para los próximos años. ¡Cómo si no hubiera un mañana!
Luego llegará el 6 de noviembre, festividad de San Severo, fecha en la que, mientras el Papa esté volando en avión hacia Montevideo, podría hacerse oficial el tantas veces anunciado relevo. No se apunta esa fecha al azar: además de ser la festividad de un santo barcelonés y copatrono de la diócesis, fue precisamente un 6 de noviembre, hace once años, cuando se hizo oficial el nombramiento de Omella como sucesor del cardenal Martínez Sistach. Este año además la fecha cae en viernes, como sucedió en 2015, de modo que San Esteban volverá a caer en sábado y podría repetirse la toma de posesión del nuevo prelado en esa fecha. Una coincidencia que permitiría revivir, de paso, el enojo de aquellos periodistas que tuvieron que retrasar el gratinado de los canelones.
Antes de que llegue ese dia, y al margen de que Roma haya resuelto o no la sucesión, el cardenal tiene prevista para el domingo 6 de diciembre la ordenación de tres nuevos presbíteros. La incógnita es si lo hará todavía como obispo residencial o como administrador apostólico. Mientras tanto, el cardenal sigue con su agenda como si nada estuviera pendiente. La sucesión, que tantos vienen dando por inminente, continúa sin fecha; el trabajo, en cambio, no le falta.
Oriol Trillas



De Solsona a Barna.
ResponderEliminarEsto está cantado.
Saludos al cardenal Omella y que no se canse demasiado que los viajes dejan a uno agotado. Y que siga predicando a siempre de ser santos sin ofender a nadie.
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