Ayer Oriol Trillas nos hablaba del futuro de la diócesis de Solsona, teniendo en cuenta el más que probable desplazamiento de su obispo Francisco Conesa a una diócesis de más embergadura. Aunque el nombre de este prelado valenciano ha sonado en la larguísima lista de candidatos al arzobispado barcelonés, las últimas quinielas, coinciden bastante en la posibilidad de que aterrize en Mallorca, una diócesis mucho más grande que Solsona, pero además muy necesitada de un buen obispo, para substituir el desastroso pontificado de Sebastià Taltavull en la mayor de las islas baleares.
Pero estos días no se ha hablado de Conesa en relación a las posibilidades de traslado episcopal, sino de las palabras que valientemente ha pronunciado con en contra de la última campaña del gobierno a favor del aborto. Y es que el ministerio de Sanidad, dirigido por la ultraizquierdosa Mónica García (Sumar, ahora Frente Amplio), ha impulsado una campaña bajo el lema "Decide lo que decidas todo estará bien".
Conesa en un escrito en el diario local Segre califica la campaña abortista gubernamental de "profundamente perversa, no sólo porque supone un apoyo explícito a un acto contra la vida humana y también porque ignora deliberadamente las consecuencias psicológicas, morales y espirituales que este acto deja sobre las mujeres, sino también porque sea un Estado el que se atreva a decirnos lo que está bien y lo que está mal". Añade el obispo de Solsona que "una cosa es despenalizar la práctica del aborto y otra muy distinta es afirmar que está bien", también afirma que "la campaña me parece perversa porque viola un derecho fundamental, como es la libertad de conciencia".
Por si todo esto no fuera suficiente Conesa, da todavía un paso más, y compara el Estado Español con otros que a lo largo de la historia quisieron "determinar la vida moral de sus ciudadanos", entre esos estados concreta que se refiere a "organismos fuertemente totalitarios, como el Estado nazi, que decidió que estaba mal ser judío o tener una deficiencia física o mental y por tanto justificaba acabar con sus vidas, lo mismo que los estados comunistas deciden lo que está moralmente permitido y practican una dura represión contra cualquier opinión o práctica que sea contraria a ellos".
Y todavía se pregunta: "En que se está convirtiendo el Estado español cuando se expresa estableciendo sin rubor ¿Qué es bueno?·". y afirma sobre la campaña ministerial que "contribuye a trivializar un acto muy importante. Sorprendentemente, el Gobierno español propone trivializar el aborto y normalizar su práctica, en un país en el que uno de cada cuatro embarazos termina en aborto".
Poco estamos acostumbrados a que los obispos hablen con tanta contundencia contra el aborto y ataquen directamente al actual gobierno izquierdista. En Cataluña aún menos, porque todos los prelados hasta ahora sabían que Omella no quería la confrontación con el poder socialcomunista, sino un supuesto entendimiento y diálogo.
Que un obispo, actualmente en Cataluña, se manifieste de una forma tan categórica es digno de elogio, además ahora que estamos en campaña pre-electoral puede remover algunas conciencias de cristianos que a pesar de la contradicción siguien votando a la izquierda abortista.
Francesco Della Rovere


Envergadura, por favor!!!
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