El otoño, con sus humedades, revoluciona toda mi osamenta. Me duelen hasta los huesos que me faltan… Y es en estos momentos cuando me sumerjo en mis cavilaciones más profundas. La que ahora me trae a mal traer, es que estoy viendo al gobierno de la nación y a sus instituciones complementarias, como al gobierno de la Iglesia: tan taimado como puede serlo un eclesiástico de esa condición. Y la verdad es que no acierto a descifrar si es la Iglesia la que copia a los políticos, o son éstos los que copian a la Iglesia. Me inclino más bien a pensar que en esta católica España, han sido los mandos eclesiásticos los que han llevado la delantera y han servido de ejemplo a nuestros gobernantes.
La Bellota, que me acompañaba en mis pensamientos, estaba esa tarde con el aire espeso, como cuando el alisio veraniego se queda parado y parece que el pueblo entero respira como por obligación.
El Aurelio estaba en la barra, limpiando vasos con la parsimonia de quien ya ha decidido que va a soltar una bomba. El tío Caldú rumiaba un caliqueño apagado, el Trisca jugaba con las chapas como si fueran fichas de póker, y el sargento —el benemérito, el de las historias que siempre acaban con un “ya te lo dije”— hojeaba El Heraldo con la ceja levantada.
—-Cojo —empezó el tío Aurelio sin levantar la vista—, ¿has visto lo de la Conferencia Episcopal? Que convocan a los curas para “abordar el ministerio sacerdotal en una Iglesia más sinodal”. ¡Más sinodal! Como si no lleváramos tres años de reuniones, grupos, dinámicas y “conversaciones en el Espíritu”. Mira, yo ya no sé si el Espíritu habla o si lo tienen secuestrado en una sala de reuniones. Esto me suena y hasta me chirría a las grandes profesiones de fe democrática que hacen nuestros políticos cuando les pillan con las manos en los chanchullos.
El tío Caldú soltó un bufido:
—Sinodalidad… ¡Eso es una pantomima, hombre! Mandarán los mismos de siempre: los obispos y su staff de enchufados. Y ahora, con la excusa de que no hay vocaciones, meterán laicos pagados para llevar las parroquias. Y los curas, a fabricar hostias consagradas y a obedecer al laico de turno, que les dirá cómo predicar, cómo confesar y cómo respirar.
El Trisca golpeó la mesa con la palma abierta. — ¡Exacto! Y encima lo llaman “corresponsabilidad diferenciada”. Diferenciada, sí: ellos mandan y tú obedeces. Como aquel teniente que contaba el sargento: iba de colegueo con los soldados, parecía un amiguete más… pero, cuando le interesaba, sacaba los galones y te dejaba tieso.
El sargento levantó la vista, satisfecho de que le dieran pie:
—Ese teniente era un artista. Te invitaba a un cigarro, te preguntaba por la familia, te hacía creer que estabas en una democracia castrense. Sí, hombre, una sinodalidad castrense. Pero bastaba que le rozaras el orgullo, para que te recordara que él tenía mando y tú estabas allí para obedecer. Pues esto es igual: mucha escucha, mucha participación, mucha sinergia… pero cuando toque decidir, decidirán ellos: los adictos al nuevo sistema, los que quedan del lado del poder con mando en plaza. Y si no te gusta, te dicen que no has entendido la sinodalidad. Lo que define hoy a la Iglesia.
Yo asentí, porque la verdad era fuerte como un martillazo:
—Además —añadí—, no nos engañemos: lo que quieren para configurar el nuevo poder con los nuevos poderes, son perfiles grises. No sacerdotes buenos, valientes, con criterio, con teología en la cabeza. No. Quieren burócratas fríos que gestionen una Iglesia dócil al poder político, sea anticatólico o anticlerical. Funcionarios del espíritu, pero sin espíritu. Pues exactamente eso: socialista pero sin socialismo, obrero pero contra los obreros, español pero contra España. Y si has destacado en algo, aunque sea en estudiar, ya eres sospechoso. Es el Nuevo Espíritu que sopla en la Nueva Iglesia. ¡Con lo bien que nos entendíamos en la forma antigua! El Aurelio se giró desde la barra:
—Claro, Cojo. Si eres valiente, molestas. Si piensas, incomodas. Si predicas con fuerza, eres rígido. Si confiesas con claridad, eres poco sinodal. Pero si eres un gestor gris, obediente, que firma lo que le ponen delante, entonces eres “servidor de la comunión”. ¡La comunión de ellos, claro! La jugada está clara: no piensan casar a los curas, sino hacer curas a los casados que han accedido al nuevo poder sinodal. Es el momento de los laicos que, casados y todo, tienen auténtica vocación de curas. Esos serán los curas del mañana. Con plaza de obispos reservada.
El tío Caldú mascó el cigarro con rabia:
—Y mientras tanto, me decía el cura de Samper, ellos son la mano de obra barata. Sin nómina, sin derechos laborales, según dijo el Tribunal Supremo. Si los ponen de patitas en la calle, no tienen derecho a nada, gracias al arreglo de los obispos con el gobierno. Pero eso sí: aguantan el chiringuito del que viven multitud de laicos paniaguados. Esos que no son fermento en la masa, sino los chupacirios del postconcilio. Los que viven de la Iglesia, pero no para la Iglesia.
El Trisca añadió:
—Y ahora los quieren poner de jefes. Laicos con sueldo, con horario, con vacaciones, con derechos laborales… y los curas, a obedecerles Y cuando llegue el momento de la plena sinodalidad, hasta los obispos. ¡Manda huevos! Que el cura, que ha entregado la vida, tenga que pedir permiso al laico contratado para ver si puede celebrar una misa más... o menos.
El sargento dio un golpe seco en la mesa:
—Esto es como en aquel ejército decadente, venido a menos: cuando falta personal, ascienden al que no toca. Y luego, el que sabe hacer el trabajo, se queda de soldado raso porque no traga. Pues aquí igual: como no hay vocaciones, enchufan laicos para que manden. Y el cura, que es el que tiene el ministerio, queda de monaguillo de lujo.
Yo respiré hondo, porque aquello ya no era tertulia: era diagnóstico:
—La sinodalidad ésa que se han inventado -dije-, tal como la están aplicando, es un sistema para que los mismos manden con más comodidad. Y para que los curas, que ya son pocos, queden reducidos a obedientes sacramentalistas. Y si dices algo, te acusan de no entender el proceso. Pero resulta que lo entendemos demasiado bien… Me perdonaréis, pero yo eso lo veo como una auténtica y deshonrosa invasión. No, claro, nadie se ha enterado de que a los pobres y sacrificados curas, les han comido la tostada. Con la anuencia de las abundantes autoridades eclesiásticas, que juran y perjuran que ellos no lo vieron venir. ¡Quién se lo iba a imaginar! Y como los tienes ya metidos en la iglesia, no te queda más remedio que mantenerlos. ¡Pobrecitos invasores!
Aurelio levantó un vaso:
—¡Por los curas honrados, los de antes! Que sostienen la Iglesia sin nómina, sin derechos y sin aplausos. Y por los laicos buenos, que los hay, pero que ni son invasores, ni viven del cuento, sino de su trabajo. Y por una Iglesia donde el Espíritu mande más que los burócratas.
La tarde se nos había puesto muy clerical… Es que en estas tierras en que lo de siempre, lo de toda la vida, suena con tanto poderío, nos solivianta ver cómo se están cargando nuestra ruidosa reciedumbre.
Fue entonces cuando el tío Caldú, el Trisca, el sargento y yo chocamos nuestros vasos, abrumados por la nostalgia. Y el humo de los caliqueños se apartó un momento, como si también quisiera escuchar el canto triste de una Iglesia a la que quieren hacer perder su luz y su sal… ¡a fuerza de sinodalidades!
El Cojo de Calanda



Planellas a Barcelona
ResponderEliminar¿Es usted un infiltrado tarraconense que nos quiere exportar el modelo de gestión que lleva ahí?
Eliminar“Mandarán los mismos de siempre: los obispos y su staff de enchufados. Y ahora, con la excusa de que no hay vocaciones, meterán laicos pagados para llevar las parroquias. Y los curas, a fabricar hostias consagradas y a obedecer al laico de turno, que les dirá cómo predicar, cómo confesar y cómo respirar.”
ResponderEliminarSón una colla d’inútils:
https://www.catalunyareligio.cat/ca/blog/laeto-animo/son-colla-inutils-330014
Los Vigilantes, ¿culpables del Diluvio?. Dejando aparte de que algunos lectores se ofenden sobre el tema la composición de estos videos es impresionante, su valor cinematográfico merece un 10. https://www.facebook.com/reel/916945407814354
ResponderEliminarHombre, por los clavos de Cristo y la boina del sargento! Descorchen otra de Cariñena, que a esa tertulia del Casino de Calanda le hace falta un buen chorro de agua bendita (o de realismo del siglo XXI) para rebajar tanto vinagre.
ResponderEliminarVamos a desmontar la homilía del Cojo de Calanda y su guardia pretoriana, porque entre caliqueño y caliqueño, se les ha quedado la teología un poco apolillada.
Guía para desmontar la tertulia (con un poco de caridad cristiana)
«¡Que vienen los laicos, que vienen los laicos!»
El tío Caldú está escandalizado porque dice que los laicos van a mandar más que el Papa. Vamos a ver, almas de cántaro: que no es una "invasión de chupacirios", ¡es que no hay manos! Si esperamos a que haya vocaciones tradicionales para abrir las parroquias rurales, en cinco años el tío Aurelio va a tener que confesar en la barra del bar porque la iglesia del pueblo tendrá goteras hasta en el altar. El laico contratado no va a inventarse los dogmas; va a rellenar los papeles de Hacienda y a arreglar la calefacción para que a la osamenta del Cojo no le afecte la humedad. ¡Menos lobos, Caldú!
La «sinodalidad castrense» del sargento
Dice el benemérito que esto es como el teniente que va de colega y luego te clava los galones. ¡Hombre, sargento, que venimos de siglos donde el párroco era el alcalde, el juez, el confesor y el que decidía quién bailaba con quién en las fiestas patronales! Que ahora el obispo pregunte a las señoras que limpian las flores qué opinan de la catequesis no es una dictadura comunista en la sacristía; es, simplemente, educación básica. Pedir opinión no es perder los galones, es bajarse del pedestal, que el Concilio Vaticano II ya tiene más de sesenta años, ¡que ya ha llovido desde el latín!
Los «perfiles grises» y los burócratas
Asegura el Cojo que ahora solo quieren "funcionarios del espíritu". A ver, Cojo, que confundes la velocidad con el tocino. Que un cura no salga al púlpito a pegar puñetazos en la mesa como el Padre Báez o a reñir al personal como si estuviéramos en 1950, no lo hace "gris". Lo hace compatible con el siglo XXI. Hoy en día, para lidiar con la burocracia del Estado, las restauraciones de patrimonio y los grupos de WhatsApp de la parroquia, hace falta un poco de mano izquierda y paciencia de santo, no un cruzado con armadura.
«Hacer curas a los casados» (El gran fantasma)
El tío Aurelio ya ve la jugada maestra: obispos casados y con niños correteando por el palacio episcopal. ¡Qué imaginación tienen en esa barra! Que los laicos tengan responsabilidades no significa que le vayan a quitar el cáliz al cura. Significa que el párroco, en vez de pasarse el lunes por la mañana haciendo la declaración del IVA de la diócesis o arreglando el tejado, podrá dedicarse a lo suyo: confesar, predicar y visitar a los enfermos. Al final, la sinodalidad es para que el cura viva mejor, no para jubilarlo antes de tiempo.
El «canto triste» y la nostalgia del caliqueño
Termina la crónica con una lagrimita por "la ruidosa reciedumbre" de antes. Ay, la nostalgia, qué buen filtro de Instagram es. Nos acordamos de la Iglesia de antes, llena de gente... pero se nos olvida que muchos iban por el "qué dirán" y por obligación social. Que ahora seamos cuatro gatos en los bancos no es culpa de la sinodalidad del Papa Francisco; es que el mundo ha cambiado. Y para pescar en el mar de hoy, hace falta red, barca y remar juntos (eso significa sínodo, señores), no quedarse en la orilla añorando cuando los peces saltaban solos dentro del cubo.
1.25 ¡ qué le puedo decir? Poco, insiste usted en que estamos en el s XXI y que hay que estar con el siglo. Pues yo estoy con la barra de La Bellota, creo que usted es un alma bendita que, como muchas, ha mordido fuerte el anzuelo sinodal. Aún le leería la cartilla a un Pablo, por desfasado y vehemente, y le impondrían un laico enrollado como guía en su caminar por el S XXI
EliminarNi volem bisbes catalans ni volem paràsits eclesiàstics ni laïcs endollats. L'Església ha estat nfiltrada i tots els mals pastors que es fan els "longuis" segueiden com si no res,
ResponderEliminarMis felicidades a Mosén Custodio Ballester Bielsa por su onomástica.
ResponderEliminarPor muchos años 🍾🍾🍾.
Este artículo de La Bellota parece dedicado al próximo ministerio del Sr Garrell que tanto nos insiste en lo de los mosenes casados. Ahora va a tener laicos a porrillo por las parroquias, enquistados y saboreando las mieles del triunfo del laicismo de la "iglesia del pueblo".
ResponderEliminarSabotatge als investigadors de l'Arca https://www.facebook.com/reel/1118333630697891
ResponderEliminarSabe..esto que nos cuenta es equivalente a lo de que EEUU.montó el "pifosio" de la Desert Storm para saquear el museo arqueológico de Bahgdag y llevarse las tablillas sumeria. Escriba un artículo sobre el Diluvio y los Nephilim!
EliminarLo que ocultan los informativos sobre los gigantes https://www.facebook.com/reel/2331339347685284
ResponderEliminarVideo increíble en cuanto a realismo y belleza física de los nefhilim. https://www.facebook.com/reel/1766521484643169
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