Resulta tremendamente curioso que, en Barcelona, en lugar de hablarse de la sucesión de Omella, los rumores versen sobre el próximo destino de su secretario particular, Mn. Marc Labori Bau. Así, mientras la remoción del arzobispo parece postergarse nuevamente - hasta el punto de que ya se han publicado los anuncios de la misa de la Merced con la mención expresa de que el cardenal turolense presidirá la eucaristía- los mentideros eclesiales no paran de referirse a la posible promoción de quien ha sido su chófer, asistente y acompañante infatigable durante estos casi once años de pontificado.
Marc Labori era un sacerdote recién ordenado cuando Omella aterrizó en la sede de San Paciano. Se cumplían tres meses escasos de que hubiese recibido el sacramento del orden. Nacido en 1978, había entrado en el Seminario con 30 años, después de haberse licenciado en Derecho y Económicas y haber trabajado un tiempo como abogado. Chico de Sarriá, miembro de una familia numerosa, renunció al posible éxito de su vida civil para consagrarse al sacerdocio. No obstante, tras pasar tres meses como adscrito en la parroquia de San José de Badalona, fue llamado por Omella para dejar la pastoral y dedicarse al servicio exclusivo del arzobispo. Así han transcurrido once años.
Actualmente, Labori tiene 48 años, ya no es ningún joven y su vocación sacerdotal le llamó a la pastoral y no a los despachos. Sin embargo, desde que cumplió los 37 y tras solo tres meses de sacerdocio, ha estado llevando tanto la agenda como el coche del cardenal. Omella, que es buen pagador con los suyos, quiere despedirle con todos los honores.
Es más, no ha querido comportarse con él como hizo Sistach, con sus dos secretarios, a los que designó canónigos de la Catedral justo antes de que finalizase su mandato. Así es: en 2015 nombró tanto a Robert Baró, ordenado el año 2000 y secretario suyo entre 2004 y 2008, y a Alfred Sabaté, ordenado en 2007 y secretario suyo hasta 2015. Sabaté sigue ejerciendo en la actualidad como secretario del cardenal emérito.
Omella designó cuatro canónigos el año pasado, y a muchos les sorprendió que no siguiese el precedente de Sistach y nombrase a su secretario particular como tal; máxime cuando la elección de alguno de ellos, como Gabriel Carrió o Juan Manuel La Parra, resultaba difícilmente explicable. Pero lo que estaba claro es que a Labori se le buscaba más una salida pastoral que una canonjía.
Entre esos rumores que se reproducen en los ambientes eclesiales, parecía, en un principio, que el destino de Labori se hallaba en algún dicasterio romano y que Omella iba a utilizar sus influencias para propiciar la incorporación de su hasta ahora secretario. O esas influencias no fructificaron o el cardenal le tenía pensado un destino de relumbrón en la misma Barcelona.
Ese destino parece encaminarse al rectorado de una basílica. Y en la actualidad, un párroco en edad de retiro que se halle al frente de una basílica barcelonesa nos lleva a pensar en el de Santa María del Mar. Mn. Salvador Pie Ninot ha cumplido 85 años y no cabe duda de que se merece pasar a la jubilación. Tampoco cabe duda de que ser párroco de Santa María del Mar sería un destino de campanillas, querido por muchos curas barceloneses y un premio extraordinario a quien ha sido el verdadero fámulo de Su Eminencia.
No existe otra basílica con un párroco en edad de jubilación. Bueno, ciertamente, existe otra en la que el rector ha cumplido 75 años este mes de agosto. Pero esa posibilidad parece mucho menos probable: de producirse, el relevo sería una verdadera humillación para el sustituido.
Oriol Trillas




Aunque hoy mismo se publicase el nombramiento del nuevo arzobispo de Barcelona, no daría tiempo a que tomase posesión antes del día de la Merced.
ResponderEliminarEso de Pié Ninot es un apellido múltiple?, o van por separado.
ResponderEliminarMuchas gracias.
Parece que ha unido los apellidos del padre y la madre: Pié-Ninot.
EliminarPié (o Pi): catalán clásico y de la toponimia local. Es una variante gráfica del apellido Pi (pino), o bien una derivación toponímica procedente de la expresión «del pie» (referida a la base de un monte o colina)
Ninot: Es un apellido histórico y poco frecuente documentado en la zona de Tarragona y Barcelona) y Valencia. Significa «muñeco» o «figura», o niño ("nin"), habiendo surgido originalmente como apodo o linaje familiar antiguo.
Posiblemente fusionó los dos apellidos para cuestiones informáticas y académicas: Salvador Pié-Ninot se indexa Pié-Ninot, S. ... y hasta resuena francés...
Por el contrario, si no tuviera el guion, Salvador Pié Ninot o Salvador Pié i Ninot, lo confunden como un segundo nombre y sale Ninot, S. P., o Ninot S. P. I (sanctus pater iesuitis), se hacen un lío, y eso aún habiendo IA.
Lo usan los investigadores españoles para ser citados en el extranjero, donde el nombre de la madre no existe y si hay doble nombre. Puede ser una explicación.
A la Concepción que va
ResponderEliminarDesconocemos a mosén Labori pero en La Concepción está mosén Coorts que ayer celebró su onomástica y tiene una basílica muy digna, bien dirigida y con santos sacerdotes. Es que no hay ninguno que vaya a ser rector cuando mosén Ramon quiera retirarse?
EliminarLo veo antes en la Concepción (si es que finalmente no va a Roma), que en Santa María del Mar.
EliminarEs un noi de Sarrià, per anar al barri de La Ribera?
3/46, muchas gracias por su aclaración, pero lo de NINOT se las trae, jeje.
EliminarEn mi pueblo, un ninot se le llama a un tonto presumido.
Menos mal que la monarquia no mantiene corte y no se nombran gentilhombres de cámara. MAR podría ser el decano de tan insigne cuerpo.
ResponderEliminarA Mn. Libori le iría bien relevar a nuestro querido Mons. Bartomeu.
Oh, el famoso y temido Jordi Bertomeu Farnós, Oficial Agente 007 de la Sección "Ejecutiva" Doctrinal del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, ex Santo Oficio, enviado para realizar operaciones de "misericordeación" de alto nivel y daciones de coca a la Pachamama... Mamma mia... vaya uno...
EliminarRadio macuto estos días tiene mucho trabajo, jajaja.
ResponderEliminarLas diferentes versiones de lo que ha sucedido realmente en la gestión de las tres residencias (las versiones difieren según sean los interesados o la curia diocesana), la fecha del anuncio público del nuevo arzobispo, los nuevos nombramientos que completarán los del pasado julio,…
Lo de Mn. Marc Labori es lógico que salga a Roma, donde ya tiene asignado apartamento propiedad de la Santa Sede donde residirá y se encargará de un tema relacionado con escuelas.
https://www.vatican.va/content/romancuria/es/dicasteri/dicastero-cultura-educazione.index.html
https://www.dce.va/it/educazione1/scuole.html
Mn. Marc Labori ha sido chofer, secretario, pero ha veces también se ha cogido atribuciones que no le correspondía. Uno de los “tres” que han cortado el bacalao en muchos temas y algunos muy delicados.
Así pues: Chao pescao!
EliminarOriol oye campanas y como los cortesanos de antaño vive de la portería...
ResponderEliminarEl fámulo y la basílica: lo que revela Barcelona cuando calla sobre su sucesión
ResponderEliminarDicen que el pecado más abundante de los curas es la envidia en modalidad clerical: ¿por qué a éste le tocó tal cargo y a mí no?. Resulta tremendamente curioso que en Barcelona, en lugar de hablarse de la sucesión del cardenal Omella, los rumores se concentran sobre un destino, su secretario particular: Mn. Marc Labori Bau. Mientras la remoción del arzobispo parece postergarse una vez más, hasta el extremo de haberse anunciado ya que el cardenal turolense presidirá la misa de la Merced, los mentideros eclesiales no dejan de referirse a la posible promoción de quien ha sido su chófer, asistente y sombra fiel durante casi once años de pontificado. Vamos, un Koldo García conductor en coche con Pedro Sánchez, en el Peugeot 407 de la llamada "banda del Peugeot", durante la campaña interna de 2017.
No es un asunto menor, aunque lo parezca. Cuando una diócesis prefiere murmurar sobre el porvenir del secretario antes que sobre el del pastor arzobispo-cardenal, algo dice de cómo se percibe, entre el clero y los fieles, el verdadero centro de gravedad del poder diocesano. Y ese es, en realidad, el asunto de fondo: no tanto adónde irá Mn. Labori, sino qué criterios rigen —o deberían regir— los nombramientos que afectan al gobierno de una Iglesia particular que, conviene recordarlo, no es propiedad privada de quien la administra.
Antes de entrar en criterios, es de justicia detenerse en la persona, porque hablamos de un sacerdote, no de una pieza de ajedrez curial, no es el Koldo cualesquiera mencionado más arriba. Marc Labori nació en 1978 en el seno de una familia numerosa de Sarrià. Licenciado en Derecho y Económicas, ejerció la abogacía antes de renunciar a esa carrera para ingresar en el Seminario a los 30 años, edad ya tardía para tales decisiones. Fue ordenado sacerdote en 2015, hace 11 años, y tras apenas 90 días como adscrito en la parroquia de San José de Badalona, fue reclamado por Omella —recién llegado entonces a la sede de San Paciano— para dedicarse en exclusiva al servicio del arzobispo. Así, un sacerdote llamado por vocación a la cura de almas se convirtió, con 37 años recién cumplidos y 90 días (3 meses) de ministerio pastoral a sus espaldas, en el hombre de confianza de la agenda y el automóvil episcopales. 11 años después, con 48, sigue en el mismo puesto.
Conviene decirlo sin ambages: no hay nada reprobable en que un obispo tenga colaboradores de máxima confianza, ni en que estos, andado el tiempo, reciban responsabilidades de mayor calado. Lo contrario —sospechar sistemáticamente de toda promoción como si fuese siempre fruto del amiguismo— sería tan injusto como ingenuo resulta lo opuesto.
La cuestión no es si Labori merece un destino digno tras 11 años de entrega silenciosa, sin duda lo merece.
- El juicio es si ese destino se decide por las necesidades pastorales de una comunidad concreta o si, a la inversa, se busca la comunidad que mejor sirva para recompensar al secretario del arzobispo.
Esa inversión de la lógica —elegir primero al premiado y después construirle o vaciarle un cargo a su medida— es la que sí constituiría un problema de gobierno eclesial, y es la pregunta que debería presidir todo lo que sigue.
El precedente que sí está documentado
Aquí conviene ser puntilloso, porque el argumento no necesita adornos: existe un precedente real, verificable y pertinente.
Si no yerro, el cardenal Lluís Martínez Sistach, predecesor de Omella, nombró canónigos de la Catedral a sus dos secretarios particulares antes de concluir su mandato: en 2015 designó a Robert Baró, ordenado en el año 2000 y secretario suyo entre 2004 y 2008, y a Alfred Sabaté, ordenado en 2007 y secretario hasta 2015, quien sigue ejerciendo hoy junto al cardenal emérito. Es un dato concreto, con nombres, fechas y cargos comprobables, no una inferencia.
Omella, en cambio, no ha seguido ese camino. El año pasado nombró cuatro nuevos canónigos catedralicios sin incluir a su secretario particular, lo que no dejó de sorprender en ciertos ambientes, sobre todo porque alguna de esas designaciones —pienso en Gabriel Carrió o en Juan Manuel La Parra— resultaba difícil de explicar por méritos evidentes para quien la observaba desde fuera.
ResponderEliminarQue el cardenal prescindiera de la vía capitular para su hombre de mayor confianza, mientras la empleaba para otros cuyo perfil no siempre resultaba tan nítido, es un hecho que admite hermenéutica de "omellística avanzada", aunque no permite todavía extraer conclusiones firmes: puede indicar que a Labori se le reserva un destino de mayor entidad que una canonjía, o puede no significar nada en absoluto. Ambos planetas de destino son legítimos mientras no haya confirmación de para dónde lo cohetean.
Circularon también rumores "radio macuto" sobre una posible incorporación de Labori a algún dicasterio romano (helados, pastas y pizzas, muy buenas en Roma), como también señala un comentarista, aprovechando la red de contactos que el propio Omella ha cultivado en Roma durante estos años.
No hay constancia pública de que esa vía haya fructificado, y tampoco la hay de que se haya descartado formalmente. Queda, pues, como hipótesis abierta: ¿Zeus le ha dado hospedaje en el Olimpo? Ningún dios olímpico sabe nada...
- La hipótesis de Santa María del Mar: lo que se sabe y lo que se conjetura
Es aquí donde el rumor adquiere más consistencia periodística, y también donde más se impone la prudencia.
En Barcelona existen dos basílicas cuyos rectores, uno supera y el otro no, la edad habitual de 75 años, pero a esta edad no hay un cese automático ni irreversible, la decisión final corresponde al Arzobispo de Barcelona
La Sagrada Família, con Mn. Josep Maria Turull (60 años) al frente, ocupa una posición demasiado consolidada y estratégica como para pensar en un relevo inminente. El templo de la Sagrada Familia alberga en su interior la (1) Parroquia de la Sagrada Familia (creada formalmente a mediados del siglo XX) y ostenta el (2) título de Basílica menor desde su consagración papal por Benedicto XVI en 2010.
Al cumplir los 75 años (el 2040), según el Canon 538 § 3, el sacerdote ruega (presenta) formalmente su renuncia por escrito. La carta de renuncia va al despacho del Arzobispo de Barcelona (quien ostenta la jurisdicción sobre la diócesis). Margen de decisión: El Arzobispo tiene plena libertad canónica para:
a) Aceptar la renuncia y nombrar a un nuevo rector
b) Diferirla o prorrogar el mandato por el tiempo que estime conveniente (1, 2 años o indefinidamente hasta los 120 años), según la salud del sacerdote Turull y las necesidades pastorales del templo.
A diferencia de un obispo diocesano —que debe enviar su carta de renuncia directamente al Santo Padre—, el titular de la Sagrada Familia ostenta la doble condición de (1) rector de la basílica y (2) párroco de la comunidad del templo.
- Santa María del Mar, en cambio, tiene como rector a Mn. Salvador Pié-Ninot, que ha cumplido 85 años (eso no es nada): doctor en teología por la Gregoriana, profesor de teología fundamental y eclesiología, figura académica de peso notable en la Iglesia catalana (nacional-progresista).
Santa María del Mar
ResponderEliminarEl caso de Mn. Salvador Pié-Ninot en la Basílica de Santa María del Mar ilustra a la perfección el funcionamiento real de la norma canónica: presentar la renuncia a los 75 años no equivale a jubilarse o cesar esa misma semana ni de forma irreversible. Lo que ocurre formalmente en su caso es que presentó su cese en su día: cuando Pié-Ninot cumplió 75 años (hace 10 años), presentó formalmente su escrito de renuncia al Arzobispo de Barcelona, tal y como marca el procedimiento canónico. Prórroga por parte del Arzobispo de Barcelona, que aceptó la carta pero resolvió diferir la aceptación de la renuncia, prorrogándole el encargo en la basílica año tras año o por periodos prolongados. Situación actual (85 años): Que continúe al frente del templo a los 85 años es jurídicamente 100% legal, como a los 100. El obispo tiene potestad plena para mantener a un sacerdote de relieve académico y pastoral al frente de una parroquia/basílica mientras considere que conserva las capacidades necesarias y sirva al bien común del templo, y lo puede dejar hasta su fallecimiento.
La condición jurídica de Santa María del Mar
En el aspecto institucional y jurídico, comparte exactamente la misma naturaleza que la Sagrada Familia: Parroquia y Basílica Menor. Al igual que la Sagrada Familia, Santa María del Mar es tanto basílica como parroquia territorial dentro de la Archidiócesis de Barcelona. Titularidad del rector: Mn. Salvador Pié-Ninot ejerce como (1) Rector de la Basílica y (2) Párroco de la comunidad.
Dicho esto, hay que ser escrupulosamente exactos: a día de hoy, la propia documentación oficial de la basílica sigue identificando a Pié-Ninot como rector en ejercicio. No existe anuncio, ni oficial ni oficioso confirmado, de que Labori vaya a sucederle. No es un nombramiento como un hecho consumado, por plausible, incluso probable, sólo es el rumor que procede de un río que suena.
Formulemos, entonces, la hipótesis con la prudencia que merece: si el destino de Labori fuese, en efecto, el rectorado de Santa María del Mar, la pregunta pertinente
no sería «¿se lo merece?» —probablemente sí, en términos de fidelidad y entrega—,
sino otra bien distinta:
- ¿qué necesita hoy esa comunidad, una de las parroquias de mayor visibilidad histórica, artística y pastoral de Barcelona, y responde el perfil de Labori —formación jurídica y económica sólida, 11 años de experiencia curial burocrático-funcionarial y de representación, pero un contacto pastoral directo con feligreses reducido a apenas 90 días— a esas necesidades, o responde sobre todo a la necesidad de encontrarle una salida honrosa a él?
Ahí está el nudo de todo el asunto, y conviene formularlo sin envolturas eruditas que lo disfracen de categoría canónica cuando no lo es.
No existe en la Iglesia un derecho institucional del secretario episcopal a un «premio de fidelidad» al concluir su servicio; eso no es derecho canónico, es costumbre de corte. Si de verdad se quiere denunciar el clientelismo eclesiástico —que existe, y no solo en Barcelona—, hay que decirlo claramente.
La pregunta es esta:
- ¿se está eligiendo a la persona más idónea para el bien de una comunidad concreta, o se está buscando la comunidad más adecuada para premiar a una persona concreta?
La primera lógica es sana y corresponde al ejercicio ordinario del oficio episcopal: el obispo, en virtud de su potestad propia, discierne quién sirve mejor a cada porción del rebaño que se le ha confiado.
La segunda lógica es su inversión exacta, y es la que corrompe silenciosamente el gobierno eclesial sin necesidad de escándalo alguno: no hace falta cometer delito para que una diócesis funcione, en la práctica, como una agencia de colocación de la propia corte.
Don Facundo Todolosabe: los rectores de basílicas menores no eran monseñores? También en el cabildo los había, aunque en Catalunya se usa más el tratamiento de doctor que el de monseñor incluso para obispos. Turull, Pié, Corts y otros son monseñores?
EliminarPues hoy en día como no hay que tener un doctorado para ser obispo se está dejando de usar ese tratamiento. Nadie dice el doctor Omella, el doctor Vives, el doctor Sistach, etc. Antes siempre era el doctor Jubany, el doctor Guix, etc. lo de hoy es más bien el bisbe Tal, el cardenal Qual. Se pierden las hermosas costumbres.
EliminarParece que no, el título de "monseñor" no va ligado al cargo de rector de basílica ni al de canónigo: es un honor pontificio aparte, hoy muy restringido (solo el grado de capellán de Su Santidad, y a partir de los 65 años).
EliminarSegún la Guia oficial de l'Arquebisbat de Barcelona que observo salvo error, ni Turull (Sagrada Família), ni Pié-Ninot (que consta adscrito a la Catedral), ni Corts i Blay (rector de la Puríssima Concepció) figuran como "Mons.": aparecen como "Llic." y "Dr." respectivamente.
El tratamiento habitual en la diócesis para el clero con estudios superiores es "Doctor" o "Mn.", no "Monseñor", que aquí se reserva sobre todo a obispos auxiliares.
El sucesor de Omella este personaje, ya veremos, ya veremos.
ResponderEliminarCon lo locuaz que es usted, hoy le leemos bien escueto...
EliminarNótese que no hace falta demostrar mala fe en Omella para plantear esta pregunta con toda legitimidad. Es perfectamente compatible sostener, a la vez, que el cardenal aprecia sinceramente a su secretario y que, aun así, el criterio último de la decisión —sea cual sea— deba entenderse y explicarse en clave de bien pastoral de la comunidad receptora, la salvación de las almas, no de gratitud personal del prelado saliente. La autoridad episcopal se ejerce en nombre de Cristo y para el bien de una Iglesia particular que no pertenece al obispo; no es, por tanto, moneda de cambio para saldar deudas de lealtad, por merecidas que estas sean en el plano humano.
ResponderEliminarCristo dijo que se debe de por amor a él, hay que dejar a amigos y parientes, y tiene un celo tal por la casa de su Padre, que quiere las mejores piedras sin grietas, las mejores maderas sin carcoma, las mejores paredes, techos y suelos sin ondulaciones, lo mejor de lo mejor, y que si hay defectos, sean cuáles sean, sintiéndolo con el alma, hay que sacarlo de la función de salvación de almas.
El uso —y el abuso— de la palabra «sinodalidad»
Añadamos una vuelta de tuerca, porque el momento eclesial actual la reclama. Se nos ha dicho, con insistencia casi litúrgica desde hace varios años, que la Iglesia debe ser más sinodal: más transparente, más corresponsable, más atenta a explicar por qué decide lo que decide.
Pues bien: apliquemos ese mismo criterio, con la misma exigencia, a un nombramiento de gobierno diocesano tan visible como este. Si la sinodalidad tan proclamada solo se invoca para procesos consultivos de bajo riesgo —asambleas, cuestionarios, jornadas de escucha— pero se evapora precisamente cuando se trata de explicar con criterios objetivos por qué se cubre el rectorado de una de las basílicas más importantes de Cataluña, entonces cabe legítimamente preguntarse cuánta sinodalidad real sobrevive, en la práctica, al primer despacho cerrado.
La misma sinodalidad desapareció cuando se enterró a toda la parroquia del Espíritu Santo en favor de una facultad de la Blanquerna, a cambio de devolverla más pequeña y sin la vidriera, porque le quedaba a pocos metros de una institución de enseñanza de la zona.
No se trata de exigir que cada nombramiento se someta a votación popular, lo cual sería tan absurdo como ajeno a la constitución jerárquica de la Iglesia.
Se trata de algo mucho más exigible: que lo que se presenta públicamente como decisión pastoral responda, verificablemente, a razones pastorales, y no únicamente a la proximidad personal al prelado de turno, y que se someta a las consultas y encuestas abiertas con todos los interesados del Pueblo de Dios, en abierto, con transparencia sinodal, debate, decisión y resultado registrado y publicado, con derecho a impugnar.
Ese es el único «derecho a la verdad» que un fiel puede reclamar aquí: no el derecho a fisgonear en los secretos de gobierno de su diócesis, sino el derecho a que lo que se le presente como pastoral no sea, en realidad, cortesano disfrazado.
A modo de reflexión:
Quede claro, para terminar, lo que este artículo afirma y lo que no afirma. No afirma que Mn. Marc Labori Bau vaya a ser nombrado rector de Santa María del Mar: eso sigue siendo, a día de hoy, una hipótesis verosímil pero no confirmada, y la trataremos como tal hasta que la realidad —o el boletín oficial de la archidiócesis— diga lo contrario.
No afirma tampoco que exista mala voluntad en el cardenal Omella, ni que su secretario no merezca, tras 11 años de entrega callada, un destino digno y estable.
Lo que sí afirma, con toda la firmeza que el caso merece, es que el modo en que una diócesis cubre sus puestos de mayor visibilidad y responsabilidad no es un asunto indiferente para el fiel, ni un chismorreo de sacristía que deba quedar reducido a los mentideros eclesiales: estamos en una Iglesia Sinodal desde 2015 y debe de realizarse con los procesos sinodales bajo el principio QOT: quod omnes tangit.
Y ya que se invoca la sinodalidad los de Barcelona y Roma, no está de más recordar de dónde procede el principio QOT en los documentos sinodales del pontificado francisquista-leonino:
ResponderEliminarQuod omnes tangit, ab omnibus tractari et approbari debet,
"lo que a todos afecta debe ser tratado y aprobado por todos".
Nació en el año 531, en el Codex Iustinianus (5.59.5), como una norma de derecho privado romano que ya era anterior: cuando varios tutores compartían la tutela de un menor, todos debían dar su autorización conjunta para dar por concluida esa responsabilidad: derecho de familia.
Fueron los canonistas medievales, a partir del siglo XII, quienes rescataron esa norma de tutela y la elevaron a principio general de gobierno, primero eclesiástico y después político, hasta el punto de que Bonifacio VIII la incorporó en 1298 como regla 29 entre las regulae iuris que cierran el Liber Sextus: quod omnes tangit, debet ab omnibus approbari, ya sin el tractari que añadiría después la reformulación moderna.
De ahí pasó a los parlamentos medievales ingleses, a fray Bartolomé de las Casas cuando discutía la legitimidad del dominio español sobre los indios, y, más tarde, a la Comisión Teológica Internacional, que la cita expresamente en el número 65 de su documento La sinodalidad en la vida y en la misión de la Iglesia (2 de marzo de 2018), remitiéndose a su vez a un texto propio anterior sobre el sensus fidei.
Conviene señalarlo, sobre todo para los de Roma-Barcelona que abren la boca llena de sinodalidad, porque revela algo incómodo para quien maneja la palabra sinodalidad como si fuese moneda de curso reciente: se trata de un principio con más de 728 años exactos de tradición canónica explícita —y casi 1500 años de origen justinianeo (más si es romano-republicano), no de una ocurrencia del último sínodo.
Y precisamente por eso obliga en los dos sentidos, no solo en el que conviene citar.
Si el axioma vale para reclamar consultas, asambleas continentales y procesos de escucha sobre cuestiones de fe y disciplina,
entonces,
con mayor razón debería valer para algo tan concreto y tan poco discutido como quién ocupa el rectorado de una basílica que afecta —tangit, en el latín original— a toda una comunidad de fieles, no solo al despacho que decide en su nombre.
No se hizo cuando se arrasó con la parroquia del Espíritu Santo ni cuando se hizo el mapa de agrupaciones parroquiales.
Quien invoca a Bonifacio VIII para pedir participación en lo grande y calla cuando se trata de lo pequeño y cercano no está siendo sinodal: está siendo selectivo, que es exactamente lo contrario.
Rezar por los pastores —por este y por los que vengan— no es incompatible con exigirles que expliquen sus decisiones en el único lenguaje que legitima el ejercicio de la autoridad en la Iglesia: el del bien de las almas que se les han confiado, y no el de la deuda de gratitud hacia quienes les llevan la agenda. Cuando ambos lenguajes coinciden, no hay nada que objetar. El problema empieza, precisamente, el día en que dejan de coincidir y nadie lo advierte porque nadie se atrevió a preguntarlo antes.
El "niño pijo" de Mn. Labori no se adapta ni en Santa Maria del Mar ni en La Concepció.
EliminarPrimero, que madure ... que ya tiene una edad.
Segundo, que deje ese comportamiento estúpido.... Cuanta razón tenia Albert Einstein sobre la estupidez humana.
Oriol Trillas, como siempre, lo que no sabe se lo inventa. Lleva razón, no obstante, en que Omella quiere dejar colocado a su fámulo (servidor), fámulo que es conocido por su deseo de meter las narices en todo e introducirse donde no le llaman. Pregunten si no a tantos sacerdotes que se han sentido molestos por las intervenciones de este chófer de Omella en reuniones arciprestales, etc. No sólo eso, ha intervenido en varios casos para solucionar, a su manera y con su influencia ante Omella, amigos, amiguetes y desconocidos a quienes quería satisfacer, ya fuese por razones estrictamente personales de amistad o por compromisos con algunos. Bueno, Labori piensa que está jugando a la alta política eclesiástica y no se da cuenta de que está en un charco de batracios, donde tres de ellos croan fastidiosamente más que los demás. Lo de la persona y obra de Omella, lo recogerán, si aparece algún día alguna crónica -no me atrevo a llamarle historia- del nepotismo y totalitarismo del viejo Omella.
ResponderEliminarNo olviden que aunque esté ya más que caducado Omella, si quiere darle algo a Labori se lo dará, como ha hecho siempre en su despótica y caprichosa manera de gobernar. No tendrá en cuenta nada ni escuchará a nadie. No entendemos tanta lentitud de la Santa Sede a la hora de remover esta plaga de Omella -y sobre todo la posterior acción de echar a la calle a los paniaguados, al loro park, de la curia de Barcelona- y sus adláteres, que merecen que los demás sacerdotes los echen también a zapatazos, pero ca!
Oriol Trillas pot equivocar-se en alguns aspectes, però sembla encertar quan assenyala la voluntat d’Omella de procurar una destinació a mossèn Marc Labori, que, segons diuen, té algunes intervencions que excedeixen les seves funcions de secretari.
ResponderEliminarCaldria, tanmateix, aportar dades concretes abans de formular acusacions més greus. Si Omella decideix confiar-li un nou càrrec, convindria que ho fes amb transparència, atenent els mèrits del candidat i escoltant els organismes diocesans corresponents.
12.20 Això dels xòfers "empoderats" és una cosa ben de casa nostra amb permís del Koldo. Ja el Jordi Pujol tenia un xofer que li feia alguna cosa més que portar.lo d'ací per enllà
EliminarEl Sr. Trillas se equivoca con la edad del rector al que se refiere. No le haga mayor de lo que realmente es! Aún se conserva muy bien y seguro que tiene para muchos años.
ResponderEliminar
ResponderEliminarLa figura de secretario particular aparece en el CIC?
El obispo de Girona tiene una secretaria particular no contaminada por la cúria diocesana y el coche lo conduce él mismo. No se ha hecho fotografiar en un Rodalies. El cardenal Omella lo hizo una sola vez en el suburbano de Barcelona.
17.15 Hombre, lo de fotos populacheras ..la mejor es la de JM Bergoglio en el suburbano de Buenos Aires como uno más..ya apuntaba el jesuita en sus años de cardenal
EliminarMe sabe mal. Pero igual que Vilanova ha tenido relación con sectas de la masonería y rosacruces (lo pillaron colando una iglesia masónica ortodoxa en un encuentro ecuménico y tiene relación con los rosacruces), este señor igual.
ResponderEliminarNo les hace ascos, todo esto a mi me hace mal pensar. Podría ser masón o rosacruz.
La iglesia está podrida y quien no quiera verlo está ciego.
Omella ha permitido todo esto y lo ha promocionado haciendo la vista gorda.
Saludos.