Es una buena noticia que dos religiosos catalanes hayan sido nombrados por el Papa León XIV como consultores del Dicasterio para los Institutos de la Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica, entre los 15 elegidos . En Roma no hay mucha presencia catalana y eso es reflejo de una Iglesia territorial que no está precisamente boyante, pero de vez en cuando salta alguna sorpresa positiva.
En el más puro estilo del actual Pontífice, toca hacer equilibrios, para que no se enfaden ni los unos ni los otros, y por eso tenemos a un progresista de manual, como es Emili Turú Rofes, que fue Superior General de los Maristas, una Congregación en total decadencia, y que en Cataluña se ha visto salpicada por diversos casos de pederastia. Siempre suele cumplirse una clara ecuación: cuando se apuesta por el progresismo y se pierden los valores fundacionales, las vocaciones van desapareciendo y el hundimiento va avanzando sin remedio. Porque Emili Turú, tuvo durante 16 años (2001-2017) todo el poder de la Congregación pero en ningún momento hizo nada para reconducir un barco que iba a la deriva. Nada que ver el Hno. Emili con su hermano recientemente fallecido, Antonio, que fuera miembro de la Sociedad Misionera de Cristo Rey, fundada por el P. José María Alba.
El nombramiento se explica porque Turú cuando dejó de ser Superior General de los Maristas asumió la Secretaria General de la Unión de Superiores Generales, un organismo que agrupa a los responsables generales de las Congregaciones masculinas. Es por tanto una persona conocida y apreciada en esos ambientes, en los que hay multitud de órdenes y congregaciones religiosas iguales o incluso peores que los maristas, que abrazaron el progresismo y no se han sabido separar de él, ni siquiera cuando han visto que los resultados son catastróficos. Como es sabido Turú siempre viste con traje y corbata y así iba a ver al Papa jesuita Francisco, mostrándose ambos siempre muy sonrientes.
El otro elegido es Ignasi Maria Fossas Colet, un monje de Montserrat, que actualmente ocupa un importantisimo cargo en Roma, con titulo de Abad, como es el de Presidente de la Congregación subiacense-casinesa de los benedictinos que agrupa monasterios de todo el mundo que siguen la regla de San Benito.
Fossas lo ha sido prácticamente todo en el monasterio de Montserrat, responsable de enfermería, secretario del Abad, mayordomo-administrador, subprior, prior, maestro de novicios... Pero el cargo en el que más ha durado, compatible con alguno de los antes citados es el de portavoz del monasterio (2000-2016), unos años convulsos, en los que entre otras cosas, también afloraron, como en los maristas, algunos casos de pederastia, entre ellos la denuncia mediática de Miguel Hurtado. El nuevo consultor ya no era portavoz cuando se hizo el referéndum ilegal del 1 de octubre de 2017, en el que el monasterio se situó claramente a favor del mismo, y posteriormente al lado de los políticos presos por aquel intento de golpe de Estado. Fossas nunca se posicionó en aquel tema ni hizo ninguna declaración pública, por lo que hay que valorar su neutralidad, como en estos momentos la del actual abad Manuel Gasch.
Este reconocimiento hacia Fossas, lo sitúa como un candidato más en esa larga lista para ser arzobispo de Barcelona, hace tiempo que sonó la posibilidad de un religioso para tan importante Archidiócesis, estamos hablando de un catalán que conoce bien el territorio, con una edad óptima, 66 años, que sería bien visto por el catalanismo político y eclesial por ser monje de Montserrat, moderado sin estridencias, conocido en Roma por el cargo que tiene y ahora por ser consultor del Dicasterio para la Vida Religiosa, quizá la única pega es que solo lleva dos años en el cargo de Abad Presidente benedictino, aunque cosas más raras se han visto.
Pietro Romano

