El pasado 13 de julio adelanté en esta página la intervención de la Residencia Sacerdotal y otros dos centros diocesanos (Valldejuli y Desamparats), cuyos responsables habían sido cesados. En aquel momento no existía ninguna explicación oficial por parte del Arzobispado de Barcelona. Al cabo de quince días después, la sucesión de informaciones publicadas por distintos medios ha venido confirmando lo que este portal ya había anticipado.
Una semana después, Religión Digital pretendió anotarse la primicia de la información y publicó la noticia de la intervención de la Fundación Sant Josep Oriol por graves irregularidades en su gestión, añadiendo que las pérdidas ascendían a varios millones de euros. Al igual que en mi artículo, se hacía mención del cese de los responsables: mosén Saturnino (Nino) Rodríguez y el diácono permanente Rubén García Lozano. Solo Agencia Flama se hizo eco de la noticia publicada por el portal de Vidal-Bastante.
Dos días después, Crónica Global fue el primer medio generalista que informó del hecho, teniendo la decencia de citar la primicia de este portal. Confirmaba el despido de los dos clérigos cuyo cese se había apuntado desde el primer momento y hacía especial mención a las disfunciones económicas provocadas por la gestión conjunta de las tres residencias.
Residencia Valldejuli
Ese mismo día por la tarde, habló La Vanguardia. Ya eran palabras mayores. Apenas una hora después, el arzobispado emitía un comunicado. Esa nota de prensa se limitaba a reconocer la intervención de las tres fundaciones diocesanas y la designación de dos administradores mancomunados para la Fundación Valldejuli, sin especificar sus nombres. Asimismo, informaba, también sin identificarles, de que el administrador y el director habían presentado su renuncia. Sí reconocía el arzobispado que la investigación se inició en la Fundación Valldejuli tras detectarse ventas fraudulentas y a bajo precio de bienes fundacionales y que la administración irregular afectaba a las tres fundaciones.
Hasta ahí llegaron las aguas, por el momento.
Resulta lamentable que el arzobispado tenga que esperar que una noticia aparezca en los medios para pronunciarse. Sabemos que a Germinans no solo se le ignora, sino que se le aborrece. Jamás emitirán una nota de prensa a raíz de una información publicada en esta web. Pero lo que no ignoran es que a Germinans se le lee. Y mucho. Ahí tienen nuestro contador de visitas, permanentemente actualizado. Y precisamente porque se nos lee tanto, existen medios, con mucha mayor infraestructura, que inician investigaciones a partir de informaciones aparecidas en esta página. Unos citan la fuente y otros groseramente se atribuyen la primicia. Pero la fuente fue Germinans y los demás fueron a su rebufo. Incluido el propio Arzobispado.
Este escándalo va a seguir teniendo recorrido. La gravedad de los hechos, la magnitud del quebranto económico, la implicación de importantes cargos diocesanos y la delicada situación en la que quedan los centros asistenciales afectados hacen imposible despachar este asunto con una simple nota de prensa.
Quien no conozca Barcelona, pensará que cuando se está hablando de esas tres fundaciones puede tratarse de simples obras pías. Nada más lejos de la realidad. Estamos hablando de tres residencias de ancianos y, entre ellas, de la Residencia Sacerdotal fundada por el obispo Marcelo González Martín para la atención y cuidado de nuestros sacerdotes más mayores. Y no está en juego únicamente el patrimonio de la archidiócesis, que pertenece al conjunto de los fieles y se sostiene, en buena parte, gracias a sus donaciones y colectas. También está en juego el dinero con el que contribuyen los propios residentes y, muy especialmente, los sacerdotes, a quienes se detrae su ya de por sí menguada pensión para sufragar su estancia.
Cuando están afectadas instituciones asistenciales, personas mayores y fondos procedentes tanto de los fieles como de los propios residentes, la transparencia constituye una verdadera obligación. La archidiócesis debe ofrecer todas las explicaciones necesarias, depurar las responsabilidades que correspondan y garantizar que unos hechos de esta gravedad no vuelvan a repetirse. Y esa garantía resulta aún más necesaria porque no sería la primera vez que la Residencia Sacerdotal se ve envuelta en episodios de esta naturaleza. Ya en el pasado se produjeron hechos similares, lo que obliga a preguntarse si estamos ante un problema meramente coyuntural o ante deficiencias estructurales en los mecanismos de control. Precisamente por ese precedente, la respuesta del Arzobispado no puede limitarse a resolver la crisis actual: debe asegurar que situaciones como esta no se produzcan más en un futuro.
Oriol Trillas



(Perico lo lladregot ) No solamente se ha robado al clero o a la iglesia. No olviden que los sacerdotes diocesanos cobran también del Estado , y por ende , nos roban a todos...parece que los tiempos que vivimos son dados a tales actos y no son mas que los efectos de una degradación moral , la cual es fruto del declive de un occidente que ha pisado sus raices y rechazado a Cristo. El catolicismo ha entrado en parada cardio respiratoria , y parece que el hedor es ya de muerto.
ResponderEliminar(Perico lo lladregot) El imperio romano cayó bajo los bárbaros , hoy se repite la historia ...nuestros políticos prometen pan y circo , mientras los bárbaros que entran por abajo de manera ilegal , roban, asesinan , violan y llenan nuestros pueblos de la media luna , que pronto se comerá a la cruz.
ResponderEliminaroriol se mete a medidor de sentimientos hoy? mire para tomarse en serio este blog o cualquier medio es menester saber quien lo dirige, con qué miembros cuenta y cómo se financia. Hacer de portera 'porque lo saben de buena tinta' cuando oyen campanas da nula credibilidad. Que quieran que se les haga caso? ya lo han conseguio en los cuatro habituales: l cientifico Garrell, el plomo impenitente, jmvg el narciso y algun otro que gusta de poner por escrito lo que le pase por su cabecita...
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