
El pasado julio, durante unas ordenaciones sacerdotales, el cardenal Omella aseguró que aquellas serían las últimas que presidiría en Barcelona, dado que en abril de 2026 iba a cumplir 80 años. Luego los acontecimientos terminaron desmintiendo aquel pronóstico: la visita del Papa, la falta de candidatos claros, la parsimonia de León XIV, etc, etc. Ayer, 31 de mayo, aquel aventurado vaticinio quedó desmentido y cuatro nuevos presbíteros fueron ordenados por el propio Omella en la basílica de la Sagrada Familia.
En la misa dominical a la que suelo asistir, el sacerdote solicitó oraciones por los cuatro jóvenes que iban a ser ordenados por la tarde, aunque precisó que, más que cuatro, se necesitarían cuarenta nuevos curas. En todo caso, ahí tenemos recién ordenados a tres presbíteros diocesanos y un religioso de los Misioneros del Sagrado Corazón: Toni Barenys Queralt (1994), Edu Mata Grau (1995), Joan Xipell Font (1989) y Gianluca Pitzolu (1991). Cuatro misacantanos que vienen a engrosar la nómina de curas jóvenes en Barcelona.
Esta hornada de sacerdotes noveles, llamada a representar el futuro de la diócesis, ha recibido no pocas críticas internas. Algunos de sus mayores, muchos de ellos vinculados a la curia, suelen ponerles palos a las ruedas. ¿Alguno de ellos salió rana? Como en todas las promociones; lo que sucede es que, como ahora estas son mucho más menguadas, se nota más. Pero, visto en perspectiva, el panorama diocesano se ha enriquecido. Y, como decía el cura de mi misa de ayer, necesitamos sacerdotes santos y, sobre todo, sabios. No sé si los ordenados de ayer son sabios, pero todos tienen carrera universitaria; algunas tan exigentes como Bioquímica o Farmacia.
De los tres diocesanos solo tengo referencias de Edu Mata. Conociendo a los sacerdotes que despertaron su vocación, deposito en él la mayor de las confianzas y estoy convencido de que la huella de aquellos mentores se reflejará en su camino sacerdotal.
A Gianluca Pitzolu lo conozco más, dado que suelo acudir al santuario de Nuestra Señora del Sagrado Corazón de la Calle Rosellón. (Por cierto, debe agradecerse al rector del Seminario, Salvador Bacardit, la mención explícita que hizo del santuario durante la ceremonia).
Desde la llegada de este joven sardo, hace un par de años, a la casa barcelonesa de los Misioneros del Sagrado Corazón, se ha insuflado a su vida religiosa un dinamismo y una vitalidad de los que adolecía últimamente. El santuario de la Calle Rosellón ha sido un foco de vida cultual y sacramental. En los últimos años, tras el fallecimiento en poco tiempo de unos beneméritos sacerdotes, una serie de idas y venidas han dificultado la estabilidad necesaria. La última ha sido la del nombramiento del padre Willy Méndez, que era su rector y moderador de la Unidad Pastoral de L’Esquerra Eixample, como nuevo Superior Provincial.
La situación llegó a ser tan delicada que se tuvo que traspasar la titularidad de su colegio a los escolapios. Sin embargo, se logró preservar el culto y allí sigue el templo abierto casi todo el día, tan limpio, aseado y refulgente como ha sido habitual a lo largo de toda su historia. Seguro que las oraciones del casi centenario padre Ginés Fernández del Águila, uno de los fundadores de los Cursillos de Cristiandad, tantos años impedido y mudo, consiguieron que el Santuario siguiese adelante.
Gianluca Pitzolu con el P. Ginés y el P. Willy
El padre Gianluca, además, es muy activo en redes sociales. Algunos critican la propensión de muchos curas jóvenes a evangelizar mediante las nuevas tecnologías. Son los mismos que abren las puertas de sus templos y creen que con eso basta para que la gente entre. Con los magros resultados que todos conocemos.
No alcanzo a entender cómo todavía existen parroquias que carecen de una simple página web. ¡Una simple web! Ya no digo hacerse presente en el mundo algorítmico de las redes. Incluso en el Seminario y en la Curia les desaconsejan esa presencia. Así, el incipiente despertar católico difícilmente emprenderá el vuelo. Por ahora, el padre Gianluca no deja de estar activo en sus comunidades virtuales, con un éxito más que notable.
La ceremonia de ayer, sin embargo, estuvo inevitablemente marcada por otro asunto: la inminente visita de León XIV. Al final, Omella no dijo si serían sus últimas ordenaciones, sino que hablo de la próxima presencia del Papa en el templo gaudiniano y de los dos días que la próxima semana compartirá con los barceloneses.
Unos pocos, pero muy bien subvencionados, le afean ahora que el catalán no predomine en la liturgia de la misa de la Sagrada Familia y que el Papa, que domina el castellano a la perfección - no en vano ha pasado más de veinticinco años en Perú- debe dejar de utilizar la lengua en la que se desenvuelve con mayor naturalidad. Esos pocos, siempre tan simpáticos y acogedores.
Oriol Trillas


"Son los mismos que abren las puertas de sus templos y creen que con eso basta para que la gente entre."
ResponderEliminarNo entiendo...
Primero abramos las puertas, que a muchas parroquias ya les cuesta.
Desde la ordenación de Mn. Federico Marfil he notado que han hecho revestir a los sacerdotes ordenados de manera homogénea. Así se evitan que usen puntillas y casullas de guitarra.
ResponderEliminarRecuerdo no hace mucho, en una ordenación sacerdotal, estaba
Mn. Teixidó y otros sacerdotes más, muy preocupado, diciendo que el altar -que estaba colocado de manera más tradicional- y las puntillas del alba del ordenado “potser no li agradin al cardenal”.
Por cierto, en unos días tendremos un desfile de clergy mans que no se han visto en lustros, irán ahí todos los curas chaqueteros que no se han puesto el distintivo clerical en su vida, delante del papa marcando alzacuellos.
Es curioso, porque cuando se ordenó un jesuita mal peinado (es que ni despeinado) y descalzo, nadie dice ni mú- No recuerdo el nombre.
EliminarLa excusa del uso del español por parte del Papa es digna de Perogullo. Sabe usar el lenguaje fonologico. Que se reduzca el catalán es una imposición política en toda regla.
ResponderEliminarAquí ens mirem massa la t*ta i ai í ens va. Mossens trabucaires, que anaven de llibertadors teològics i han acabat essent els titelles del món. Com diría el Llach " mals mossens, mala cançó"
EliminarAquí todo el mundo tendría que expresarse en LATÍN.
EliminarEn Trento se declaró Dogma de Fe en toda la Iglesia Católica.
NADA MÁS.
En mi parroquia abren de 7:30 a 21:00 y siempre hay alguien rezando al Santissimo o en el Cristo.
ResponderEliminarYo agradezco al párroco actual que cuando llegó abrió la iglesia tantas horas.
Durante el día y de acuerdo a mis obligaciones familiares o de trabajo siempre que tengo un espacio sé que iré y podré hacer un rato de oración y recogimiento.
El clero en la Archidiócesis de Barcelona: anatomía de una crisis silenciosa
ResponderEliminarI. El punto de partida: una diócesis, doscientas doce parroquias
La Archidiócesis de Barcelona articula su vida pastoral ordinaria en torno a 212 parroquias, una cifra a tener en cuenta, es la base objetiva matemática para que no nos tomen el pelo ni nos levanten la camisa (León XIV es matemático: sabe cálculo, aritmética y geometría).
Son el tejido vivo de la Iglesia local: el lugar donde los fieles reciben los sacramentos, participan en la liturgia y encuentran acompañamiento espiritual a lo largo de toda su existencia. Cualquier análisis serio sobre la salud de la diócesis debe comenzar aquí, porque las parroquias no son una opción pastoral entre otras, sino la forma ordinaria e irreemplazable de la presencia eclesial en el mundo.
Además, León XIV (servidor de servidores) y los obispos y presbíteros (servidores) están al "servicio" (diakonia) del laico para que éste desarrolle su función específica en el mundo: como niño, enfermo, anciano, preso, trabajador, político, empresario, científico, ama de casa, abuela, discapacitado, superestrella... Vamos, lo que hacía Jesús: milagrucos, sanaciones, confesiones, perdones, exorcismos, carismas, profecías, dones, ascetismo, mística, ayuda a los pobres y necesitados, bendiciones (los sacramentos restantes, después de Pentecostés)... nada ha cambiado, lo que él hizo se hará (o debería de hacerse) hasta la Parusía. Así lo dijo Benedicto XVI: el ordenado sirve al laico, mucho más numeroso, para que en familia, matrimonio o soltería, desarrolle su función activa o pasiva (enfermo, anciano, en dificultades) en el mundo para la salvación de las almas: no es en errado "el laico sirve a los consagrados", pues incluso el laico tiene el derecho y deber como soldado de Cristo (Efesios VI) en virtud de su sacerdocio bautismal para defender la Fé incluso contra el Papa, cardenales y obispos si están equivocados (San Atanasio y arrianismo).
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II. Lo que exigiría un funcionamiento normal
Durante buena parte del siglo XX, el modelo parroquial estándar descansaba sobre dos sacerdotes:
- el párroco
- y al menos un vicario
Las parroquias más numerosas podían reunir varios vicarios, pero el mínimo funcional era siempre ese binomio.
Nunca se trató de un capricho organizativo, sino de una necesidad pastoral elemental:
- la atención continua de los fieles
- la disponibilidad para los sacramentos
- la predicación
- el acompañamiento de enfermos y moribundos
- la dirección espiritual
requieren presencia sacerdotal estable y suficiente. Ésta es la Iglesia tridentina que conocí y que se fue desintegrando, con el conocimiento de todos los obispos del mundo (y el consentimiento de algunos) para llegar a la fase actual de degradación del modelo sacerdotal (que ya experimenté en 1977 con la Transición y la toma del poder del nacional-progresismo modernista y luteranizado), y que León XIV mismo ya lo sabe de sobras y de todas las pasadas: sabe que hoy por hoy, tiene hundido hasta la extinción a medio plazo de la casi totalidad de órdenes religiosas masculinas y sobre todo femeninas, además de las diócesis en el número de presbíteros (0 vocaciones, curas senescientes), antesala de la extinción funcional (hay gente pero poca, vieja y enferma).
Con 212 parroquias y ese modelo como referencia, la diócesis necesitaría más de 400 sacerdotes únicamente para la atención parroquial.
A ellos habría que añadir cuantos sirven en la curia diocesana, los seminarios, los hospitales, los tribunales eclesiásticos, los centros de enseñanza y las numerosas capellanías especializadas. Una estimación razonada y prudente cifra en torno a 500 sacerdotes activos el número necesario para un funcionamiento ordinario y digno, sobre todo para cubrir bajas, fallecimientos, traslados, estudios, tratamientos, retiros anticipados, expulsiones.
Sigue el caos y la chapuza en la organización de la visita pontificia a Barcelona. Hablen de ello. Estamos hartos de tanta mediocridad, desorden y falta de previsión.
ResponderEliminarPrimero dijeron que el sistema de petición de entradas para el acto del Papa en Montjuic estaba preparado para no colapsar, y lo hizo a los pocos minutos. Después que ya estaban todas las entradas asignadas; y ahora resulta que hay unas 3.000 plazas vacantes. Finalmente, hay parroquias que hubieran necesitado más de 50 entradas y otras menos, y empezó el canje entre parroquias, dando lugar a un desorden mayúsculo.
EliminarEjemplo: a una parroquia del centro de Mataró a la que cada domingo asiste a misa una media de 150 personas le otorgan 50 entradas para ver al papa, las mismas que a la pequeña parroquia de Òrrius donde asiste una media de 20. ¡Mente clara la del Padre Puig!
EliminarIII. La realidad actual: la distancia entre lo necesario y lo disponible
ResponderEliminarSigo con mi opinión. Frente a esa necesidad, la Archidiócesis de Barcelona cuenta hoy con aproximadamente 241 sacerdotes diocesanos propios.
Existen además sacerdotes procedentes de otras diócesis y religiosos que colaboran generosamente en la atención pastoral, pero para evaluar la capacidad estructural real de la diócesis, sí, aquélla sobre la que descansa su continuidad a largo plazo, a años vista, lo pertinente es atender al clero propio, no al ajeno.
La conclusión es inevitable: la diócesis opera con apenas la mitad del clero que un funcionamiento ordinario exigiría. No se trata de un déficit marginal ni de una situación pasajera, sino de una fractura estructural de considerable profundidad. La diócesis de Barcelona, como dijo el cardenal Carles, es una diócesis enferma, donde la preocupación está en la C y en la E (Cataluña y España) y no en la I (la Iglesia), tal como dijo en una homilía. ¿Qué quería decir? Pues que tenía una parte del clero politizado a la izquierda y el independentismo, que lo saboteaban día, tarde y noche, laborales, vísperas, festivos y vacaciones, y que eran unos malos peores y pésimos pastores, responsables de la actual debacle eclesial de Barcelona, empezando por el inhumano gobierno diocesano, porque no se dedicaban a su única función, que también afecta al obispo, cardenal y Papa, y es suprema, preferente, prevalente y superior: la cura animarum o la salvación de las almas (canon 1752). Para que no nos la den con queso.
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IV. El problema de fondo: las vocaciones
Una diócesis que aspire a mantener estable su cuerpo sacerdotal necesita renovarlo de manera constante: atento, León XIV, repaso de matemáticas que aprobaste por 1975 (estadística, demografía, reposición, reemplazo).
Los sacerdotes envejecen, enferman y mueren, o cuelgan los hábitos, son expulsados, se trasladan, enferman, van a estudios, sufren vicisitudes diversas: la vida. Sin una afluencia regular de nuevos ordenados, cualquier número existente se reduce inexorablemente con el paso de los años. De nuevo, León XIV, estudio demográfico estadístico de población, en este caso, clerical y religioso, que tienes todos los números desplomados y en extinción.
El seminario de Barcelona cuenta hoy con alrededor de la miseria de 19 seminaristas, siendo de la extensión territorial que abarca. La formación sacerdotal exige normalmente siete años, y no todos los que la inician llegan a la ordenación: a lo largo del proceso se producen abandonos y discernimientos que conducen a algunos candidatos a apartarse del camino: de nuevo, León XIV, matemáticas: cada año, cada curso, suele perder el 10% de sus miembros, al durar 7 años, sólo se ordenan la mitad de los que ingresaron el primer curso. El resultado práctico es que el seminario actual produce la paupérrima cifra de 1-2 ordenaciones sacerdotales por año como media estadística, en el mejor y más misericordioso de los casos, y contando pulpo como animal de compañía.
Sin embargo, para que el número total de sacerdotes simplemente se mantenga, sin crecer, sin recuperar el terreno perdido, la diócesis necesitaría incorporar del orden de 10 nuevos sacerdotes cada año. La distancia entre lo que produce el seminario y lo que la diócesis necesitaría para sostenerse es, por tanto, de ocho o nueve ordenaciones anuales. Año tras año. O sea, para que nadie llegue al engaño que nos regalan por acción y omisión la jerarquía: Barcelona está condenada a la extinción presbiterial (y de religiosos) a medio plazo, primero con la extinción funcional (pocos, viejos, enfermos, discapacitados y dependientes) y luego existencial (sólo quedará el obispo y media docena de curas que servirán a la Catedral y desplazamientos muy de tanto en tanto a parroquias sólo importantes). El principio de realidad es lo primero: Barcelona desaparecerá con certeza total, absoluta y completa, si y sólo si todo sigue igual, si no yerro.
V. Las consecuencias de ese desfase acumulado
ResponderEliminarUn déficit de esa magnitud no es un problema que el tiempo resuelva por sí solo. Ocurre exactamente lo contrario: cada año que transcurre sin las ordenaciones necesarias profundiza la crisis, porque los sacerdotes en activo envejecen mientras el flujo de sustitución o reemplazo resulta insuficiente para compensar las bajas.
Para que el seminario pudiera producir esas 10 ordenaciones anuales de manera sostenida, necesitaría contar simultáneamente con una cifra de seminaristas muy superior a la actual: en torno a 150, frente a los 19 presentes hoy. Otras vez las matemáticas, una ciencia abstracta pero de la más realista y materialista que exista.
Esa diferencia ilustra con claridad dónde reside el nudo del problema: no tanto en la gestión del clero existente, que está siendo redistribuido a través de este invento de los pobres agonizantes y moribundos, la agrupación de parroquias, sino en la radical insuficiencia del número de vocaciones que llegan al seminario, causadas por la introducción, desde el Concilio Vaticano II, del modernismo progresista de base luterana, agravada profundamente, como dijo Seifert, por la destrucción del VI Mandamiento emprendida por Francisco con la bomba atómica de Amoris laetitia (2016) que da la comunión y absolución a adúlteros impenitentes si hay moral de bienes (amor, fidelidad) y moral de situación (atenuantes), dentro de un proceso clerical secreto, no reglado, no registrado ni publicado de acompañamiento, discernimiento e integración, y que el rescripto de 5 de junio de 2017 que lo eleva a magisterio auténtico con deber de obediencia bajo pena justa), agravado por Fiducia supplicans (2023), que da la bendición universal e inclusiva a concubinos y adúlteros impenitentes en convivencia more uxorio intrinsece malum y peccata clamantia (sodomía) sin comprobar ninguna condición de validez formal y material (edad, estado, nombre, nacionalidad, capacidad, intención, capacidad, consanguineidad, fertilidad...), coincidiendo exactamente con la apostática vía sinodal alemana, sólo que Roma quiere una fórmula sugerida y en privado, y los alemanes en bendiciones litúrgicas públicas y solemnes, abiertas a todos todos todos. Eso lo saben requetebién en Roma, donde toleran y disimulan, mientras la bola de nieve ya adquiere proporciones de imparable fenómeno predictible: la ruina de la Casa.
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VI. ¿Puede revertirse esta situación?
Sí, pero no hay atajos ni soluciones inmediatas, en absoluto, y con la situación de hoy hoy, no hay vislumbre de solución alguna.
La recuperación debe volver al modelo parroquial tradicional tridentino de toda la vida, que es el único que da la presencia de un padre espiritual fijo y permanente que conoce al rebaño y no este equipo de curas que como bandadas de pájaros van de parroquia en parroquia dentro de la agrupación sin conocer a nadie.
Se exigirían mínimo tres condiciones simultáneas que ninguna planificación pastoral puede garantizar por decreto:
- un aumento significativo y sostenido de las vocaciones sacerdotales
- un incremento proporcional de las ordenaciones
- y la perseverancia de ese esfuerzo durante varias décadas
Conviene además ser precisos: aunque la diócesis lograra mañana mismo alcanzar el número de ordenaciones anuales necesario para la mera reposición, eso únicamente impediría que el déficit siguiera creciendo. Para recuperar el terreno perdido, para volver a contar con quinientos sacerdotes activos, sería preciso superar ampliamente esa cifra durante mucho, mucho, muuusho tiempo. Aquí, León XIV, las matemáticas son la prueba del algodón. En la Roma de León XIV y en la Barcelona de Omella, y diría en que toda Europa, hay muchos Quijotes alucinados que ven odres llenos a reventar de vino excelente, y no hay ni un Sancho que les diga:
"Vuesas Eximias Eminencias están totalmente yerradas, lo que veis como odres son en puridad piedras, y a do veis losas de piedra para pasar, sólo hay abismo. Vale".
Conclusión: cinco datos para una conciencia lúcida
ResponderEliminarLa situación de la Archidiócesis de Barcelona puede resumirse con precisión en cinco elementos, a tomar nota, León XIV, licenciado en matemáticas (y también te lo aplicas para las órdenes religiosas, que éstas están simplemente derrumbadas en todo el mundo):
1. La diócesis cuenta con 212 parroquias que atender.
2. Un funcionamiento ordinario digno de ese nombre requeriría en torno a 500 sacerdotes activos
3. Dispone actualmente de unos 241.
4. El déficit estructural supera los 250 sacerdotes**.
5. Las ordenaciones actuales representan una fracción muy pequeña de las necesarias para mantener el equilibrio a largo plazo.
La gravedad de estos datos no reside únicamente en los números, sino en lo que revelan sobre el futuro inmediato: sin un cambio radical en el número de vocaciones, la atención pastoral ordinaria de las parroquias dependerá cada vez más de agrupaciones parroquiales con un solo sacerdote para varias comunidades, de un clero de edad avanzada llevado más allá de sus posibilidades reales, discapacitado, disminuido, envejecido, enfermo, ya con fuerzas en disminución, y de formas de organización que, siendo legales pero inoportunas e inconvenientes, representan soluciones de emergencia directas al fracaso absoluto, y no el modelo que la Iglesia considera ordinario por Trento y la Tradición.
Hay un hecho que he experimentado: parroquia llevada por laicos (celebraciones de la Palabra dominical en ausencia de presbítero o misas sin cura y otros inventos con laicas) conducen de lleno al cierre más pronto o inmediato de la parroquia, porque la gente quiere curas, no laicos ni menos laicas.
Es una situación que interpela a la comunidad cristiana en su conjunto, no solo a sus pastores, porque el problema de las vocaciones es, en último término, el problema de la vitalidad de la Fé de un pueblo de Dios.
Y aquí hay culpables y responsables con nombres y apellidos, cargos y oficios, pero todos íntegramente han seguido la ideología progresista y modernista, politizada a la izquierda e independentismo, luterana y Nueva Era del nacional-progresismo:
1. Destrucción de la Iglesia Doméstica (familias y matrimonios) fuentes de hijos que serán vocaciones sacerdotales y religiosas. Eso lo han despreciado.
2. Sabotaje durante 60 años de la doctrina católica tridentina, natural-divina, escolástica y patrística (véase Amoris laetitia, Fiducia supplicans, Traditionis custodes, Praedicate Evangelium, Querida Amazonía -Pachamama chamánica-, Fratelli tutti y Laudato si -antropocéntricas e inmanentistas-, el lavatorio de pies inclusivo y universal de Jueves Santo: ha fracasado la implantación en la Iglesia Universal del apostático camino sinodal alemán luteranizado, a ver si se dan cuenta)
3. Sabotaje de toda la legislación y espíritu católico de San Juan Pablo II y Benedicto XVI. Íntegro. Traditionis custodes ha sido una bofetada a Benedicto y su Summorum Pontificum. Pero donde las dan las toman.
4. Pérdida total del carisma propio del sacerdocio diocesano y religioso, y de los mismos religiosos y monjes, desde las vestimentas hasta la vida espiritual: no hay reconocible en la Tradición a ninguna orden. Reducción del catolicismo a una vulgar ONG de asistencia a pobres económicos. Ustedes en Roma lo saben de sobra.
5. Rechazo de la vida de oración y sacramental, en especial de la Eucaristía y Confesión (el nacional-progresismo hace confesiones "comunitarias", casi nadie confiesa), desprecio total por las devociones y religión popular.
Las cifras matemáticas no mienten, son racionales y materiales: lo tienen todo desplomado para una no muy lejana extinción en todo: diócesis y órdenes y congregaciones.
ResponderEliminarNo parece que el pontificado de León XIV sea ninguna solución: ni está ni se le espera. O a lo mejor sí, pero por el momento es inédito. Quizás habrá que esperar a una situación de extrema crisis para repensar los puntos 1 al 5. Dicen que a la Iglesia le van bien los meneos fuertes: los pastores dormilones deben de despertar y poner orden, como pasó con Lutero y Trento.
Eso ya dura desde 1965, hace 60 años, con el Concilio Vaticano II, y sobre todo, con la rebelión casi general del obispado mundial en 1968 a la Humanae vitae del ingenuo Pablo VI, una supuesta primavera que nunca llegó ni con en Novus Ordo ni con Francisco el primaveras, así que paciencia, que aún hay tiempo para repensar, pero no se debe de olvidar una cosa: el que manda de verdad por encima del circunstancial Pontífice de la Iglesia Peregrina, hoy León XIV, se encuentra el único, santo y eterno Cristo-Pontífice de la Iglesia Total (militante, expectante-purgante y triunfante-celestial), que para la salvación de las almas, tomará muy pronto sus decretos, pues esto ya no puede seguir más así: romperá esta falsa baraja que desde 1965 se ha vendido como buena: que la unidad se hace en la falsedad y no en la verdad, que el amor es tolerar el error y la mentira, y que las obras con falsa Fé salvan y santifican. Como dijo San Agustín, Dios deja a las dos ciudades, la de Dios y la del hombre, hasta la Parusía, pero no deja prevalecer confusas en su Iglesia al error, el engaño, la mentira y la falsedad, pues va la salvación de las almas.
Y el 1 de julio, empieza el espectáculo, con los lefebristas tomando el desvío a la derecha. Veremos China y Alemania pronto moverse.
Para alquilar silla, sombrilla, hamaca y tapa y cerveza. Vienen curvas.
A esos curas majaderos que se van a poner alzacuellos para hacer el paripé, deberían a) ser amonestados b) curso de IA para aclararles la dignidad sacerdotal
ResponderEliminarUna pregunta al administrador del block, desde hace unos días, cuando me conecto con la página me sale que ponga una contraseña.
ResponderEliminarEsto es normal?
Antes eso no pasaba.
Una aclaración, por favor 🙏
Germinans no ha activado ningún sistema que solicite un nombre y contraseña, por tanto es completamente ajeno a nosotros
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