El nacional progresismo eclesial tiene poquísimos efectivos y muy ancianos, pero tienen barra libre en todos los medios de comunicación. Y ante un acontecimiento religioso de tanta magnitud como la visita del Papa León XIV a Barcelona, han dejado oír su voz y su opinión sobre lo que piensan de esta visita del actual Pontífice.
Estos viejos progres han valorado hasta ahora positivamente al Papa norteamericano, su postura firme con Trump y con la guerra, así como un cierto continuismo en cuestiones sociales con su antecesor Francisco, hace que no lo vean con la antipatía que les provocaba Benedicto XVI o San Juan Pablo II, nada sospechosos de simpatías izquierdistas.
Aun así ese progresismo catalán, ha empezado a verter sus críticas contra el Papa, no por sus postulados sino simplemente por la lengua que utilizará en Barcelona. Ya se ha hecho público, el guion litúrgico de la celebración de la Sagrada Familia, y han empezado a saltar todas las alarmas del mundo nacionalista y no solo las religiosas, también las políticas. Nuestro amigo Pablo Planas ha sido demasiado generoso en su titular con el que se ha encabezado la foto de este artículo, habla de más castellano que catalán, como si fuera un 55% contra un 45%. Pero la realidad es que el Papa solo saludará en catalán al principio de la Misa: "En el nom del Pare del Fill i de l'Esperit Sant" y a continuación "El Senyor sigui amb vosaltres". A partir de aquí todas las palabras papales de quien presidirá la celebración serán en castellano. Algunos cantos serán en catalán y una de las lecturas de la Palabra de Dios, pero nada más, la bendición de la torre de Jesús también será en la lengua de Cervantes.
Queda en el aire como será la homilía del Santo Padre, así como las palabras que dirigirá el cardenal Omella, pero no hay demasiadas esperanzas en ese sentido. A León XIV le es mucho más cómodo el castellano, lengua que conoce y habla perfectamente. En cuanto al aún arzobispo barcelonés, ya les ha dado unos cuantos disgustos en ese sentido, y ya lo han calificado en diversas ocasiones como poco sensible a la realidad catalana.
Que triste que algo tan emocionante y edificante para los católicos como la presencia del sucesor de San Pedro tenga que verse sometido a una cuestión meramente política e identitaria, pero estos cristianos van a estar más pendientes de esto que de cualquier otra cosa.
Otra cuestión que también ha molestado a estos grupúsculos es el hecho de que los 40.000 asistentes a la Vigilia con el Papa en el Estadio Olímpico podrán confesarse si ese es su deseo por qué habrá instalados 50 confesionarios. Algo que ya ha sucedido en otras visitas papales y especialmente en las Jornadas Mundiales de la Juventud. Ya sabemos que a estos progres no les gusta confesarse, pero tampoco que se den facilidades para poder recibir el sacramento de la Penitencia.
Los sacerdotes nacional progresistas estuvieron a punto de cargarse en Cataluña este Sacramento de la Iglesia, inventaron unas celebraciones comunitarias con absoluciones colectivas, que están prohibidas y dejaron de ponerse en los confesionarios. Por suerte los sacerdotes jóvenes no quisieron saber nada de todo eso y volvieron a confesar y los penitentes no tardaron en llegar, normalizándose una situación que nunca tuvo que salirse de madre.
Entre esos sacerdotes jóvenes está el P. Carlos Bosch, actual delegado de Juventud del arzobispado, y al parecer el impulsor de esta iniciativa de poner confesionarios en el Estadio Olímpico que tanto ha disgustado a los progresaurios. Él está en la comisión organizativa de ese acto, del que no se ha filtrado hasta el momento de escribir este texto prácticamente nada, esas miles de personas van a ir a una vigilia en la que no tienen ni idea de lo que se va a hacer, otro gesto más de esa opacidad con la que se ha gestado esta visita. La parte buena es que conociendo a este sacerdote me temo que lo de los confesionarios no va a ser lo único de lo que se van a quejar. Porque el mismo P. Bosch también ha convocado una vigilia de Adoración al Santísimo, para el sábado 6 de junio, en la Sagrada Familia, cuando el Papa aún estará en Madrid.
Francisco Fabra


todo cancioncitas emotivistas es lo que vamos a tener. ¡Cuánto daño ha hecho el pentecostalismo!
ResponderEliminarSr. Fabra, los que tenemos años de militancia cristiana y católica recordamos en el Aula Pablo VI al papa San Juan Pablo II con motivo del Milenario de Catalunya, acompañado de Mons. Pere Tena hablando durante un buen rato en catalán en su discurso, yo dispongo del vídeo que lo atestigua.
ResponderEliminarTambién recordamos a Benedicto XVI en la consagración de la Basílica de la Sagrada Familia.
También recordamos la pregunta del Papa Francisco a Omella en el patio de San Dámaso del Vaticano ¿no es en catalán?. Montserrat que celebraba los 800 años de la Confraria de Montserrat tuvo que salir al paso que no era decisión suya sino de Omella.
La polémica actual creo que es un fallo más después del caos de las entradas, de la comisión diocesana, no tener sensibilidad con el catalán en la bendición de la Cruz.
Lo que deja en evidencia que el Cardenal Narcis Jubany, y el Cardenal Martínez Sistach. fueron más sensibles con la lengua propia de Catalunya, que lo es el actual Arzobispo de Barcelona.
Acabo de ver en TV las declaraciones sensatas del obispo de Girona en este tema. Las cuales hago mías.
Espero y confío de la sabiduría y conocimiento de la curia vaticana para que haya sino toda una buena parte de la bendición de la Cruz en catalán.
Veritat que l'arquitecte originari de la torre de Jesús que el sant pare ha volgut viatjar a Barcelona per beneir, i del qual no surt en aquest text el nom, es deia Lope de Vega i que articulava la 'llengua de Cervantes' amb accent modulat i refinat a la Via Laietana 43 ?
ResponderEliminarO potser es deia Francisco de Quevedo?
Tirso de Molina?
Luis de Góngora?
José María Pemán?
Leopoldo Panero?
Rafael García Serrano?
Javier Cercas Mena?
F.E.M.
ResponderEliminarEl contracatalanismo se complace.
Un premio de consolación ante el fracaso de izado de la bandera, española por supuesto.