Aplausos, averías y otras inteligencias

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La Bellota estaba esa tarde más llena de humo que de certezas. El tío Caldú, con la boina ladeada como quien ya ha dictado sentencia, removía el carajillo con gesto de juez de paz jubilado. Aurelio hojeaba el periódico como si fuera un misal herético. El Trisca entró dando portazos, y el sargento —siempre en posición de descanso, pero nunca del todo— vigilaba el local como si esperara que el Papa mismo apareciera por la puerta.
—Bueno —dijo el Cojo, acomodándose—, ¿habéis visto el discurso en el Parlamento? Qué ovación, qué entusiasmo, qué fervor… parecía aquello una canonización exprés.
—¡Fervor, dice! —bufó Aurelio—. En ese mismo momento entraban las piquetas  en el Valle de los Caídos para profanarlo. Y a los cinco minutos de volverse el Papa a Roma con viento fresco, ya estaban aprobando la derogación del delito contra los sentimientos religiosos. Y acto seguido, ¡hala!, acortamiento de plazos para la eutanasia. Eso sí que es liturgia: primero aplauden, luego legislan lo contrario.
—Hipocresía de la buena —añadió el tío Caldú—. De esa que se corta con cuchillo jamonero. 
El sargento carraspeó, como quien introduce un parte oficial:
—Yo lo que digo es que esto estaba preparado. Todo. Hasta el vuelo.
El Trisca, que ya venía excitado, golpeó la mesa:
—¡Ahí quería yo llegar! Que lo del avión no fue casualidad. Que había un plan. Que el Papa tenía que haber aterrizado en Zaragoza y luego venir a Calanda, como Dios manda. Pero…
—Pero —interrumpió Aurelio— falló “la inteligencia”.
Todos asintieron con gravedad cómica: La teoría del polizonte
—Mirad —prosiguió el sargento—, el problema fue el polizonte del avión. Le dieron órdenes claras, pero el hombre confundió el viaje de ida con el de vuelta. Y claro, produjo la avería en el de vuelta. Si hubiese seguido el plan, el Papa bajaba en Zaragoza, se tomaba un caldo en el aeropuerto, y en una hora estaba aquí, en La Bellota, escuchando al Trisca explicar la historia del tambor más largo del Bajo Aragón.
—¡Exacto! —saltó el Trisca—. Que estaba todo tramado. Que la visita a Calanda era segura. Pero claro, si la inteligencia falla… pues pasa lo que pasa.
—La inteligencia… —repitió el tío Caldú, saboreando la palabra—. Si es que ya lo decía mi abuelo: “cuando la inteligencia se mete en política, deja de ser inteligencia”.
—Y cuando se mete en aviación, peor —añadió Aurelio—. Que una cosa es confundir la izquierda con la derecha, y otra confundir el vuelo de ida con el de vuelta. Eso ya es talento.
El Cojo tomó la palabra:
—A mí lo que me fascina es la coreografía institucional. Primero, el Papa habla de dignidad humana, de la vida, de la verdad… y los diputados, emocionados, aplauden como si hubieran visto a la Virgen en 4K. Y acto seguido, ¡pam!, derogación del delito contra los sentimientos religiosos, demolición del Valle, profanación de la Basílica pontificia y luego, ¡pim!: reducción de plazos para la eutanasia. Todo en la misma sesión. Como quien pasa del Padrenuestro al botellón sin transición.
—Es que —dijo Aurelio— la política moderna es así: aplauden al Papa porque queda bien, y luego hacen lo que tenían decidido desde hace meses. Es como cuando el Trisca promete que no beberá más, y a los diez minutos pide otro carajillo.
—¡Oye! —protestó el Trisca—. Yo por lo menos no aplaudo antes.
El sargento levantó un dedo:
—Lo que pasa es que el aplauso es gratis. Y legislar contra lo que el Papa acaba de decir también. Total, nadie se va a acordar mañana.
—¡Pues yo sí! —gritó el tío Caldú—. Y lo voy a contar a la salida de misa el domingo. Aunque me miren raro.
—Pero volvamos al tema —insistió el Cojo—. ¿De verdad creéis que el Papa iba a venir a Calanda?
 
—¡Seguro! —afirmó el Trisca—. Si hasta teníamos preparados los tambores. Y el sargento había limpiado la estatua del Cristo del Perdón, que eso no lo hace ni para la Semana Santa. Hasta la Guardia Civil había quitado la herrumbre de los chopos para lucirlos en el desfile.
—Y yo había pedido permiso en casa —añadió Aurelio—. Que no es poca cosa.
—Pues claro que venía —sentenció el tío Caldú—. Pero falló el polizonte. Y falló la inteligencia. Y falló la logística. Y falló todo lo que podía fallar. Como siempre.
El sargento, con solemnidad marcial, concluyó:
—En mi experiencia, cuando algo está demasiado bien preparado, es cuando más posibilidades hay de que salga mal. Y aquí estaba todo tan bien tramado que era imposible que funcionara.
La tarde avanzaba y los vasos se vaciaban. El Cojo tomó notas mentales para su crónica.
—En resumen —dijo—: aplaudieron al Papa, derogaron lo que el Papa habría defendido, aceleraron lo que el Papa habría cuestionado, y encima nos quedamos sin visita porque un polizonte confundió el viaje de ida con el de vuelta.
—Y eso —añadió el tío Caldú— es España.
—Y eso —corrigió Aurelio— es la inteligencia.
—Y eso —remató el Trisca— es lo que pasa cuando no vienen a Calanda.
El sargento, con su habitual gravedad, cerró la tertulia:
—Pues nada, señores. A esperar al próximo Papa. A ver si ese sí aterriza donde toca.
El Cojo de Calanda

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2 comentarios

  1. Cuando las cosas pinten bastos para este parlamentucho que nunca supo nada de la corrupción, se empezará a crear una nueva Justicia con perspectiva de desmemoria histérica, y Sánchez, Zapatero et al empezarán a sentir en sus carnes la misma legislación feminista de género, en ius iocandi:

    1. Detención preventiva con sororidad anticipativa

    Detención preventiva 72 horas nada más saltar el escándalo: “hermano, yo te creo”. Por si se escapa a Cuba, a Venezuela o a dar conferencias mientras nosotros (el pueblo) seguimos pagando sus corruptelas.

    2. Inversión de la carga de la prueba estilo “Yo te creo, hermano”

    Las acusaciones se dan por buenas automáticamente, así, con un par. Él tiene que demostrar que no es un corrupto. Y como prueba válida inculpatoria:

    - Audios de calidad basurienta
    - Capturas de WhatsApp sin garantías de veracidad
    - El testimonio de un arrepentido que “se sintió solo y borracho mientras se corrompía”

    Porque yo te creo, hermano. Si él dice que no era consciente, es revictimización y violencia vicaria y parroquial.

    3. El beso de la Jenny aplicado a la corrupción

    Si Zapatero o Sánchez cogen un maletín con dinero, se aplica el protocolo “El beso de la Jenny”: es corrupción no consentida y en un contexto de superioridad. No hay “derecho a corromperse” ni “obligación de ser corrompido”

    4. Juzgado de excepción con perspectiva de género invertida

    Se le saca de la Audiencia Nacional y se le lleva al Juzgado Falangista del Valle de los Caídos número 1. Juezas con camisa azul, toga torera y el himno de “yo te creo, España” sonando de fondo. El fiscal será del Tercio de la Legión, especializado en justicia restaurativa, el abogado defensor, el General Franco…

    La Justicia cambia: el Tribunal Supremo es el Tribunal Carlista de los Tercios de Montserrat, y el Tribunal Constitucional, el Tribunal del Movimiento Nacional y de las JONS. Los comentarios de Aurelio, el tío Caldú y el Trisca forman parte de los fundamentos condenatorios. En todo momento, José Antonio Primo de Ribera tiene voto séxtuple y decisorio: si a pesar de todo sale inocente por unanimidad, él con su solo voto lo declara culpable y con máxima condena: cadena perpetua sin amnistía ni indulto ni cumplimiento penitenciario de tercer grado, sin libertad bajo fianza.

    5. Asimetría penal con enfoque de género

    Por ser político varón de izquierdas y amigo de harinas de otro costal de todo tipo, se le multiplica la pena por "veinticuatro", así como así.

    - Corrupción normal: 5 años.
    - Corrupción machista y patriarcal: 120 años + retirada de pensión vitalicia + obligación de llevar pulsera que cada vez que diga “España va bien”. Vida en celda de 19m3, 1 hora al día en patio con sólo visión del cielo sin sol, incomunicado, debe sonar “Arriba España” a todo trapo.

    6. Juicio exprés con perspectiva de género

    El juicio se emite en directo en todas las televisiones. Los tertulianos pueden gritar “¡Hermano, yo te creo!” cada vez que salga un nuevo audio. Testigos anónimos con voz distorsionada y filtraciones diarias “para visibilizar la corrupción machista y patriarcal”. Fotos y vídeos escandalosos incluso generadas por IA: periciales prohibidas.

    7. Medidas cautelares con enfoque feminista

    Embargo inmediato de cuentas, chalets y hasta los derechos de sus memorias y charlas (que aún no las haya hecho). Además, terapia obligatoria de “desconstrucción de la masculinidad corrupta” y donar el 90% de su patrimonio a un fondo para “reparar a las víctimas de la corrupción patriarcal”.

    8. Reparación restaurativa estilo sororidad

    Tiene que salir en televisión de rodillas, con Bertomeu como maestro de ceremonias, con lagrimita y cartelito: “Perdón, hermanas y hermanos”.

    Justicia feminista, garantista y ejemplar. Pena de telediario: todo el día en la picota.

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  2. Esos dos sujetos de negro sentados a la izquierda del Papa en el exterior de la Sagrada Familia son la viva estampa de los liquidadores de España. No se vio a León vehemente cual JPII ante aquel cura guerrillero en Nicaragua , no se le vio con el hisopo asperger a esos dos sujetos y exorcizar los. Ya sabemos que el Diablo odia a España. No desesperes Cojo que todo se andará y los taimados verán sus malas obras derrumbarse sobre ellos y sus seguidores, ya pueden ser legión

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