El problema está en la Comisión

3

Mi artículo de la semana pasada causó un tremendo revuelo entre el clero barcelonés. Pocas parroquias se habían enterado de la remisión de un formulario para solicitar hasta 50 entradas por comunidad para la Vigilia en Montjuïc. ¿Cómo se iban a enterar, si el correo llegó a la carpeta de spam? Los más sagaces lo comentaron aquí – la verdad es que cumplimos una función social- y la anomalía del correo se fue comunicando con la vieja técnica del boca a boca. En esa carpeta de correos contaminados se hallaba el formulario, escondidito, como si hubiese sido enviado por un hacker; como si se tratara de un mail que suplanta a un banco o de cualquier otra estafa camuflada. 

Si el asunto ya venía cargado por ese programa del viaje papal sin ningún acto con acceso libre, la ofensa del spam elevó la indignación de los párrocos diocesanos a cotas siderales. El Consejo Presbiteral del pasado miércoles se presentaba cargado ante la enorme confusión que se estaba produciendo. El obispo Abadías trató de tranquilizar a todos y se sacó un conejo de la chistera: los miembros del Consejo estarán presentes en el presbiterio de la catedral cuando la visite el Papa. El único problema es que les exigen que vayan vestidos de sacerdote: sotana o clergyman. Curioso será ver al arcipreste Jiménez Montejo, al secretario del Consejo de Consultores, Cabot, o a Pepe Rodado con un alzacuellos que jamás han vestido. O al salesiano Gerard Guerra o a Mn. Oriol Xirinacs, representante de los curas jubilados.

Pero esa simbólica deferencia no logró disipar la sensación de desorganización. La organización de la visita se les ha ido de las manos. Probablemente, porque no esperaban tanto interés por ver al Papa y ahora contemplan con que se han agotado las reservas de hoteles y apartamentos para esos días y que hay tantos periodistas que han pedido acreditación que muchos se van a quedar sin poder acceder a los actos. Ante esa avalancha, la última idea parece ser habilitar el Palau Sant Jordi para seguir la Vigilia por circuito cerrado.


Y ahí aparece el verdadero problema: la comisión organizadora. Un problema de origen. Se confió en el padre Enric Puig, que había sido el organizador de la estancia de Benedicto XVI en 2010. Pero han pasado más de tres lustros y el jesuita cuenta con 80 años. Junto a él han incorporado al obispo Abadías - porque algún prelado tenía que incluir- y al presidente de la Junta Constructora de la Sagrada Familia, Esteve Camps, porque la basílica gaudiniana es el principal señuelo de la visita. Pero la batuta se confió al religioso por simples motivos de experiencia.

Ahora bien, está claro que en quince años han cambiado muchas cosas: la Iglesia universal -ha habido un papa entre Benedicto y León-, la Iglesia local y también el mundo, España y Cataluña. En estos quince años se ha fortalecido una juventud católica que en 2010 se reducía al Opus y a los neo-catecumenales; ha llegado una inmigración hispanoamericana que está siendo el sostén de muchas comunidades y, por el contrario, el nacional-progresismo ha dejado muchos huecos que han terminado desapareciendo sin relevo. A ello se suma la facilidad para viajar y la curiosidad que despierta un nuevo pontífice en su primer viaje importante en Europa. Resulta evidente que han subestimado la movilización y no han comprendido el cambio generacional de estos últimos quince años.


En 2010, Benedicto XVI únicamente vino a la dedicación de la Sagrada Familia. León XIV, además, va a ir a Montserrat, a Can Brians, a Montjuic y al templo de San Agustín. No va a ser una visita de un día, sino de dos días y medio lleno de actividades. Ha sido un error mayúsculo concebir la visita con parámetros similares de actos blindados. Si a ello se unen los correos enviados al spam y la falta de información respecto a unas entradas, que incluso puede que no estén confirmadas cuando el Santo Padre llegue a Madrid, nos conduce a una sensación general de desconcierto e improvisación y ante la evidencia de que la organización difícilmente podría haberse hecho peor.

Esperemos que, al menos, no llueva, como sucedió en 1982 con Juan Pablo II. 
 
Oriol Trillas 

Entradas que pueden interesarte

3 comentarios

  1. "Entonces aparecerá en el cielo el signo del Hijo del hombre. Todas las razas del mundo harán duelo y verán venir al Hijo del hombre sobre las nubes del cielo con gran poder y gloria" (Mateo 24, 30)

    La cruz luminosa reinando en el cielo de Barcelona, bendecida por el Papa, retransmitida por todo el mundo...

    Preparen sus confesiones, velad, "alzad la mirada", se acerca vuestra liberación

    ResponderEliminar

  2. La organización está en manos del Vaticano. La Comisión local ni pincha ni corta y sirve para esto: recibir bofetadas y personificar los errores.

    Otrosí digo: ¿Cuántos periodistas se quieren colar con la acreditación?
    Este es un país de listillos.



    ResponderEliminar
  3. Posiblemente lloverá, esperemos que solo sea agua, porque con la cantidad de pentas que habrán a lo mejor cae un diluvio.

    Verdad, Don Silverio???

    ResponderEliminar

ESCRITOS INTERESANTES ANTERIORES

ESCRITOS INTERESANTES ANTERIORES
¿De qui és Montserrat? (Per Glòria Barrete)
Un grupo de fieles pide la santidad de Isabel la Católica: “Tomó decisiones discutibles, pero siempre por el bien de todos”
Barcelona ya tiene todos los voluntarios para recibir a León XIV, faltan Madrid y Canarias
El Himno Nacional suena tres veces en Mataró al paso de las procesiones
La Conferencia Episcopal reacciona tarde al caso Noelia con un breve mensaje en redes
Los curas guapos. Un llamamiento a los sacerdotes que se están planteando tirar la toalla, contra la palabra que empeñaron.
¿Roselló refuerza su perfil en el horizonte sucesorio de Omella en Barcelona?
A vueltas con el alma nacionalista del arzobispo de Tarragona
La diócesis de Solsona se protestantiza
Diumenge de Resurrecció: un metge català explica lo que va passar
Estado de necesidad en la Iglesia rural
La muerte de un obispo
La colosal proporción de la cruz que corona la torre más alta de la Sagrada Familia comparada con un humano
El Papa ha puesto en marcha el proceso para nombrar los nuevos cargos de la Iglesia en España