¿Por qué el obispo Planellas se empeña en hacer daño a la Iglesia?

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Hemos explicado a fondo cómo muchos sacerdotes, religiosos y obispos catalanes cambiaron la fe en Dios por la adoración de Lanació, y contribuyeron a la descristianización de Cataluña. Afortunadamente nos morimos, y ellos han ido desfilando. La majoria de joves sacerdots estan ben lliures de nacionalisme, por no hablar de los fieles: los que quedan desean adorar a Cristo sin estafas, idoletes y kumbayanadas.
Pero aún quedan algunos dinosaurios que no saben que han caducado y siguen arrancando la fe a los sencillos. Como el bisbe Joan Planellas, que ha tornat a concedir una entrevista a La Vanguardia. Una entrevista en la que, un cop més, no apareix cap menció a Jesucrist. De política en parla molt, però de Jesús res. Molt simptomàtic. No hay nada más triste que a un obispo le ofrezcan un púlpito y no lo aproveche para predicar a Jesucristo. Y más a escasos 5 días de la mayor noticia de la Historia: la resurrecció del Crist.
De hecho, es precisamente por eso por lo que le entrevistan tanto: porque el Poder ha encontrado en él a alguien cómodo, un perro mudo que, lejos de criticar los ataques que desde el Poder sufre nuestra sociedad, pone todo su afán en criticar a quienes podrían amenazar a ese Poder. I el senyor bisbe de bon grat s’hi presta.
El obispo Planellas navega encantado en mares políticos, que son los que parece que le interesan (probablement, si s’hagués dedicat a la política, no hagués passat de ser un fosc regidor de districte), lanzando acusaciones injustas como que “los políticos que dominan el mundo van a hacer negocio”, tan injusta como aquella de la pobre Silvia Abril de que los curas y obispos van a montarse el chiringuito. En realidad él mismo lo confiesa cuando dice que “Jo no entenc de política”… Té vostè tota la raó Y por eso va ud. de charco en charco, dejando un sucio reguero de imprecisiones e injusticias.
Empecemos por alguna frase que suena a fariseo.
Primera farifrase: «hay determinados grupos [en la Iglesia] que (…) que van a favor de determinadas tendencias políticas o que van a rebufo de determiadas influencias (…) se ha de tener presente y se debe vigilar«. Es refereix a Crist i Catalunya, el primer grup d’en Jordi Pujol, que después llamó Catòlics Catalans? Als Cristians pel Nacionalisme? A Cristians pel Socialisme? A Effathà, grup fanasma de cristians nacionalistes? A los «catòlicos» que utilizaron el monasterio de Montserrat para fundar Convergència? Al CIQ, Virtèlia, Blanquerna, Serra d’Or y tantos chiringuitos «catòlics» fanatitzats pel nacionalisme? Als «catòlics» que utilizaron iglesias para butivotar, a los que cuelguan cubanas, churros y pancartas lazis en la casa de Dios? És clar que no; es refereix als catòlics senzills que passen del nacionalisme, a los que están libres d’ideologies que suplantan a Dios por Lanació.
Segunda farifrase: «el català és un factor d’integració. A l’arxidiòcesi de Tarragona estem treballant molt aquest tema amb els immigrants». De predicar la Palabra no habla, pero la predicación de Lallengua parece que le interesa mucho más. ¡Qué prioridades tiene el obispo!
Tercera farifrase y titular de La Vanguardia: «hay partidos políticos que pueden ir contra el Evangelio». Mmmm … ¿serán los que han impuesto divorcio, aborto, pornografía en las aulas, eutanasia, opresión fiscal, gaymonio, generismo, educación hipersexualizada? ¿Los que han quitado las cruces de los hospitales, de las instituciones, los que suprimen el callejero católico, los que prohíben procesiones, hacen leyes contra la libertad de culto, persiguen a los católicos por expresar sus ideas (pobre pare Custodi!), arruinan a los colegios de educación diferenciada, pagan medios de comunicación que se befan del cristianismo, los que han robado a manos llenas, los delincuentes que dan golpes de estado, los que dividen a las familias con sus ideologías, los  que cobran el 3-5-10% y se lo llevan a paraísos fiscales, els que han provocat un problema brutal de convivència important electors aliens, los que promulgan leyes de expulsión de la fe del espacio público, de «memòria històrica» que derriban cruces y resucitan el guerracivilismo? ¿Los que difunden odio, egoísmo, mentira, espanyansrobas, soberbia, somcollunts, paraísos terrenos, anemaCatadisney? ¿Son esos los que van contra el Evangelio, sr obispo?
Nastic de plastic, porque no se le ha oído decir eso hasta ahora. Lo importante para el obispo Planellas es atacar a Vox, el único partido que menciona el entrevistador. Como sea, aunque para ello tenga que retorcer o manipular ese Evangelio que dice seguir. Para eso le entrevistan, sr. obispo.
Estamos hablando del mismo obispo Planellas que se dedicaba a colgar cubanas en el campanario de su parroquia, ensuciándola con símbolos políticos y dividiendo a sus feligreses, anteponiendo su idolete, Lanació, al Dios verdadero. El mismo que criticaba a los católicos que rezan frente a los centros que cometen abortos. Perquè els hi agrada molt parlar de pluralitat a aquests mossens llazis, però després l’única pluralitat que admeten és la seva. I encara tenen els nassos de parlar «d’acollir» i de «l’hora dels laics», aquests pixapúlpits hiperclericals.
El problema con el obispo Planellas es que distorsiona lo que enseña la Iglesia para atacar a un partido político, que -dado que él es un separatista furibundo- naturalmente le molesta.
Así, acusa a Vox de ser un partido xenófobo y anticristiano, pero la realidad es que lo que defiende Vox ya lo están defendiendo incluso los democristianos alemanes. Puro sentido común. Después habrá discrepancia en medidas concretas, en plazos, en mil detalles, pero que la inmigración masiva está provocando graves perjuicios a la población autóctona y que el Estado tiene el deber de regular la inmigración para preservar el bien común de la sociedad es doctrina católica que el obispo Planellas prefiere silenciar.
En vez de enseñar lo que la Iglesia enseña, el obispo Planellas prefiere endilgarnos kumbayanería fofa que ya nadie traga (y que puede soltar tan ricamente porque es un privilegiado que está a salvo de los efectos de la inmigración masiva). A quants n’acull vostè al palau episcopal on hi viu de franc, sr. bisbe?
Dice que no se puede menospreciar a ningún inmigrante, de acuerdo… pero sí se puede limitar o rechazar que vengan a nuestro país y, una vez en él, se le puede exigir un comportamiento que, por desgracia, cada vez es menos común. Es lo que dice el Catecismo de la Iglesia Católica en su punto 2241: “El inmigrante está obligado a respetar con gratitud el patrimonio material y espiritual del país que lo acoge, a obedecer sus leyes y contribuir a sus cargas”.
Luego sigue con varios falsos lugares comunes: los pobres inmigrantes se juegan la vida en pateras, cuando la inmensa mayoría llega en avión (la Policía calcula que en 2025 entraron en España por avión 1,5 millones de inmigrantes… senyor bisbe, que s’han de llegir els diaris de quan en quant); los hacemos trabajar sin pagarles la seguridad social, cuando la realidad es que se benefician de nuestro Estado del bienestar y su aportación es totalmente negativa, y eso sin hablar de los millones de inmigrantes desempleados que son una carga de profundidad para nuestro sistema (hay varios informes recientes que analizan esto, pero el bisbe Planellas no sembla molt interessat en posar-se al dia i s’estima més llançar acusacions genèriques i falses sempre i quan recolzin el seu objectiu: la demonització de Vox).
Tampoco lo leerá, pero si tuviera un mínimo de interés en transmitir lo que la Iglesia enseña, podría revisar lo que decía Juan Pablo II en las diversas Jornadas mundiales del emigrante, como que “hay que prevenir la inmigración ilegal” (y no promoverla con regularizaciones que son un efecto llamada y una afrenta para los inmigrantes que han cumplido la ley) o que una de las razones por las que ésta es problemática es que “la oferta de mano de obra extranjera se está volviendo excesiva en comparación con las necesidades de la economía, que ya tiene dificultades para absorber a sus trabajadores domésticos”, tanto que en algunos casos puede ser necesario aconsejar a los inmigrantes “que busquen acogida en otros países, o que regresen a su propio país. Però d’això no en parla el senyor bisbe. Él tiene su agenda.
En cambio, cuando se le pregunta por el caso de la pobre chica eutanasiada Noelia Castillo, el obispo Planellas se sale por la tangente: que si es un fracaso de la sociedad, que si la ciencia ha avanzado mucho, un rollo sobre la sedación que no tiene nada que ver con el caso por el que le preguntan… todo tipo de piruetas para no condenar una ley, esta sí, contraria a lo que enseña la Iglesia, y a los partidos que la apoyaron (entre los que no está Vox).
¿Es admisible que por su obsesión política separatista un obispo insista, una y otra vez, en distorsionar el Magisterio para atacar a un partido político, mientras calla y retuerce el Evangelio para no condenar a los partidos que, por ejemplo, llevan décadas promoviendo la cultura de la muerte a través del aborto y la eutanasia (perquè són dels seus)? ¿Hasta cuándo tendrán que soportar los católicos la actitud farisaica de este prelado?
Lo más probable es que el obispo Planellas siga a lo suyo porque es un fanático lazi y ha demostrado con creces que el bien de la Iglesia es algo muy secundario para él.
Lo más probable, también, a la luz de la historia de la Iglesia en Cataluña del último siglo, es que muchos católicos se alejen de una Iglesia que perciben como mentirosa y vendida a un proyecto político nacionalista y desintegrador. Es lo que viene sucediendo desde hace décadas y una de las claves por las que Cataluña es la región más secularizada de España. A nosaltres no ens passarà: si el panadero es imbécil, nos seguirá gustando el pan. Pero se lo compraremos al panadero de al lado, a los sacerdotes sencillos, a las parroquias vivas, a los católicos libres de política, a los obispos que predican a Cristo y no Lanació o Lallengua. Que ya son casi todos los que quedan, salvo los brontosaurios lazis que se van extinguiendo (a Planellas le quedan 5 años para jubilarse) y no atraen a nadie.
Però mentre s’extingeixen, ells -i el bisbe Planellas amb especial dedicació- segueixen a la seva, posant la política nacionalista per sobre de l’evangelització, imposant les seves obsessions per sobre del seu deure de ser pastors de tots, tergiversant el missatge cristià i fent fora de l’Església a qui no és nacionalista (algus nacionalistes romanen, però sempre i quan puguin adorar al seu idolillo, Lanació).
Por eso obispos como Planellas hacen un enorme daño a la Iglesia, tanto que, sin exagerar, se les puede considerar sus más peligrosos enemigos.
El Papa Benedicto XVI afirmó en diversas ocasiones que los mayores enemigos de la Iglesia no son agresores externos, sino que están dentro. Y a veces incluso llevan mitra.
Per cert, ahir un periodista estatunidenc va entrevistar un bisbe del país. Preguntas sobre la guerra, la actualidad… més o menys com a La Vanguardia, pero con mucha más cultura y profundidad. «Mi respuesta es Jesucristo», contestó el obispo Strickland directamente a una de esas preguntas, e indirectamente a todas. Aviam si aprenem, bisbet Planellas.
Que Dios nos dé buenos y santos pastores.
Dolça i farisaica Catalunya…
*Escrito publicado en la web "Dolça Catalunya" el día 1 de abril de 2026

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