EL REDIL CATÓLICO Y SU PASTOR

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Nosotros los hombres estamos sujetos al tiempo. Vivimos a través de los días, semanas, meses y años, que se suceden constantemente sin cesar. Este tiempo, no puede llevarnos por sí mismo a la vida eterna.
Pero Jesucristo, resucitado y glorioso tal como está a la derecha del Padre, no está ya sujeto al tiempo. Con su muerte y resurrección no sólo le ha superado, sino que además le ha convertido en camino de vida eterna, para todos aquellos que estén unidos a Él.
Él solo es Santo, para Él no pasan ni las semanas ni los años. Nosotros pues, para hacer que todos los momentos de nuestra vida nos sean un camino de vida eterna, es necesario unirse a Jesús Resucitado. La unión a Jesús Resucitado ya se ha realizado en nosotros por la Fe y el Bautismo, pero es necesario que la rehagamos constantemente sin cesar, durante todo el tiempo de nuestra vida. Esto lo hacemos sobre todo por medio de la Santa Misa. Si por la misa nos unimos a Jesús cada domingo, es necesario que hagamos llegar esta unión a Jesús resucitado en todos los momentos de la semana, Unir a Jesús resucitado todos los momentos de nuestra vida es vivir en cristiano. Siempre que vives en Jesús por la gracia y quieres vivir por su amor, vives en cristiano, y vivir en cristiano es como una oración constante.

Cuando por amor a Cristo te levantas a la hora fijada, haces tu gimnasia y te lavas bien. Cuando por amor a Cristo se obediente a tus padres y te esfuerzas por que tu presencia en tu casa sea causa de bienestar y alegría. Cuando por amor a Cristo estudias a conciencia y estás atento a clase y haces los deberes bien. Cuando por amor a Cristo, trabajas con sentido de responsabilidad. Cuando por amor a Cristo, juegas con entusiasmo y te distraes santamente. Cuando por amor a Cristo, te preocupas de los demás y les ayudas y te das. Cuando, como dice San Pablo “cualquier cosa que haga, sea comer seas beber, se los hace en nombre del Señor Jesús”. ¿Entiendes ahora porque hay que orar por la mañana y por la noche?
La oración de la mañana y de la noche es una consagración a Dios de todos los momentos del día y de todas las cosas que en cada momento harás. Después, durante el día piensa que todo lo has dado a Dios y obra en consecuencia.

La oración de la noche es para examinar tu fidelidad, para arrepentirte de las faltas, para alabar a Dios por sus beneficios, para consagrarle tu descanso. La Virgen María, Virgen María será en este esfuerzo cotidiano tu guía, y tu ayuda. Ten también los Santos Evangelios cerca, y un buen libreto de vida espiritual para que puedas encontrar una ayuda para que Jesús Resucitado sea en medio de tus días, de tus semanas. De tus años. Y después sea también tu eternidad. ¡AMÉN!
Francesc M. Espinar Comas
Párroco del Fondo de Santa Coloma de Gramenet

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