El precedente de Santiago de Cuba

2
Dionisio Guillermo García Ibáñez, arzobispo de Santiago de Cuba

El arzobispo de Santiago de Cuba, Mons. Dionisio Guillermo García Ibáñez, nació el 31 de enero de 1945 y continúa al frente de su archidiócesis. Presentó su renuncia por edad hace ya seis años y cumplió 80 hace catorce meses. Aun así, sigue en el cargo.

García Ibáñez fue ordenado obispo en 1995, confiriéndosele la sede de Santísimo Salvador de Bayamo y Manzanillo. En 2007 pasó a su actual destino en la archidiócesis primada de la isla. Si se excluye a unos obispos chinos y a los patriarcas de Antioquia sería hoy el prelado de mayor edad en activo en la Iglesia Católica. Los siguientes serían un patriarca melquita, un obispo caldeo y el cardenal Filoni, Gran Maestre de la Orden del Santo Sepulcro. Después aparecería ya nuestro cardenal, Juan José Omella Omella.

Por lo que he podido averiguar, no resulta fácil la designación de obispos en Cuba, tanto por la situación política de la isla como por la escasez de candidatos considerados idóneos para el episcopado. De hecho, el pasado mes de enero se relevó a otro obispo nacido en 1945, Mons. Alvaro Julio Beyra Luarca, hasta entonces ordinario de la diócesis de Manzanillo. En la actualidad, Cuba cuenta con seis obispos pasados de fecha, entre ellos el cardenal de La Habana, Juan de la Caridad García Rodríguez, nacido en 1948. Son seis prelados para once diócesis en total.

Se trata, sin duda, de un caso anómalo. Pero algo parecido empieza a observarse también en España, especialmente con la prolongación del cardenal Omella al frente de Barcelona, El cardenal aragonés cumplirá 80 años el próximo 21 de abril. Nadie espera que se le acepte la renuncia con anterioridad a la visita del papa León XIV en el mes de junio. La incógnita es que ocurrirá después. En Roma no parece haber prisa. Tampoco se espera que se le acepte la renuncia nada más que el Santo Padre finalice su estancia en España. Al revés, todo indica que hasta entonces no se iniciará el proceso. 

 
Hay indicios que apuntan en esta dirección. El año pasado, durante las ordenaciones sacerdotales, el propio Omella afirmó públicamente que serían las últimas que presidiría. Sin embargo, ha convocado nuevas ordenaciones para el próximo 31 de mayo. Si el relevo fuese inminente, las habría pospuesto. El hecho de que no lo haya hecho sugiere que el recambio no será inmediato.

El problema, en cualquier caso, no se limita a Barcelona. Empieza a percibirse un cierto atasco en los nombramientos episcopales en España. Los obispos de Cuenca y Mallorca tienen ya 78 años, mientras que el de Cartagena ha superado ampliamente los 76. A ello se suman cuatro diócesis actualmente vacantes: Astorga, Teruel, Osma-Soria y Cádiz. La de Astorga cumplirá el próximo 27 de marzo un año sin obispo titular. 

El nuevo nuncio, Piero Pioppo, tomó posesión de su cargo el pasado mes de diciembre. De momento, sin embargo, los nombramientos no avanzan de forma razonable. O bien el nuncio aún está tomando contacto con la realidad eclesial española, o bien en Roma no existe especial urgencia por cubrir las vacantes.

 
Algo parecido se percibe también en las determinaciones del papa León XIV, que en algunos casos está actuando con notable lentitud en los nombramientos. Aunque no siempre: al cardenal Dolan, de Nueva York, lo retiró a los diez meses de haber cumplido los 75 años, pese a gozar de una salud de hierro.

Omella, por su parte, también disfruta de buena salud a los 80 años. Y si ha heredado la genética de su madre -fallecida a finales de 2025 con 100 años cumplidos- tenemos cardenal para rato. En Roma, desde luego, no parece existir prisa en sustituirlo. 

Con todo, la errática aceptación de renuncias por edad vuelve a poner de relieve la notable discrecionalidad con la que se aplica la norma decretada por Pablo VI. En varias ocasiones se ha planteado reformarla y fijar la edad de retiro en 80 años. Nada impediría, en cualquier caso, aceptar la renuncia antes si la salud del obispo lo aconsejase. León XIV, por su parte, llegó a manifestar su preferencia por aplicar la norma sin prórrogas: 75 años para los obispos y a los 77 para los cardenales. 

Sea como fuere, ninguna de esas hipotéticas reformas afectaría ya ni al primado de Cuba ni al arzobispo de Barcelona. Ambos seguirán en sus ministerios con 80 años cumplidos. La única incógnita es hasta cuándo. 
 
Oriol Trillas 

Entradas que pueden interesarte

2 comentarios

  1. Será antes Terrassa, ya han comenzado las consultas. En Barcelona cuanto más tiempo pase más se afianzará Don Florencio.

    ResponderEliminar
  2. Creo que el caso del Cardenal Omella no es comparable al del Arzobispo de Santiago de Cuba, sino, más bien, al del Cardenal Pierre, al que se acaba de aceptar la renuncia poco más de un mes después de cumplir ochenta años.
    En cuanto al Cardenal Dolan, tengo entendido que pidió que se le aceptase pronto su renuncia.

    ResponderEliminar

ESCRITOS INTERESANTES ANTERIORES

ESCRITOS INTERESANTES ANTERIORES
El papa León XIV se reunirá con los fieles el 9 de junio en el Estadi Olímpic
El cardenal Omella cierra otra iglesia católica en Barcelona: la parroquia de la Villa Olímpica