Eran jóvenes. Unos habían acabado sus carreras universitarias y otros se hallaban en la facultad en plena efervescencia política de los últimos años del franquismo. Vivieron ilusionados el Concilio Vaticano II que nos iba a traer una iglesia nueva, radicalmente distinta a aquel mundo de latines y sotanas que dejaban atrás. Con la misma expectación vivieron mayo del 68 que nos traería un mundo nuevo, también radicalmente distinto del injusto orden burgués y capitalista. Enseguida se contagió ese clima en las parroquias. Fuera sotanas, fuera casullas, fuera gregoriano, fuera confesionarios, fuera candelabros, imágenes las justas. En Cataluña cantaban Agermanats anirem caminant! o Poble de Déu, poble en marxa! Se hacían revisiones de vida, absoluciones colectivas, misas con guitarra, en las excursiones se cantaba ¡Hasta siempre, Comandante! (al Che Guevara) y la hora del adéus sustituía al Ite missa est. Como había que romper con el orden imperante lo obrero se puso de moda y como hecho diferencial en Cataluña teníamos la JOBAC. Era la iglesia post-conciliar. Y en muchas iglesias catalanas se jugaba a ser la más rompedora y progresista posible.
Eran mediados los años 60, toda la década de los 70 e incluso principios de los 80. ¿Qué ha quedado de ello medio siglo después? Nada. Absolutamente nada. Los hijos y nietos de aquellos que iban a cambiar la Iglesia no siguieron la fe de sus padres y abuelos. Es uno de los fracasos más estrepitosos que se pueden recordar. Luchar por algo que luego no siguen ni tus descendientes. Consumir tantas energías, escribir tantos pasquines, cambiar la faz y el interior de nuestros templos para que en escasos 50 años quede todo diluido como un azucarillo en un café. Y no solo los descendientes no siguieron la práctica sacramental de sus mayores, sino que en una clara rebelión dejaron de casarse por la Iglesia, bautizar a sus hijos e incluso ponerles nombres cristianos. Estaban abominando de la fe de sus padres. De aquellos padres que tanto combatieron por una iglesia mejor.
Última convocatoria de Església Plural en 2019
Me preguntaba hace poco un amigo cómo es que solo vemos católicos ortodoxos en la Iglesia en Cataluña. Le contesté: simplemente porque ya no quedan progresistas. Han desertado los hijos y nietos de aquellas cabezas canas y calvas que, cada vez de forma más menguada, ocupan los bancos del nacional-progresismo eclesial. No es que haya más creyentes ortodoxos, estos ya estaban; es que los heterodoxos están desapareciendo y no tienen recambio. Nadie les ha seguido. Recuerden al pobre Josep Torrens, que disolvió la antaño combativa Església Plural porque se había quedado solo. De plural pasó a unipersonal y ya no podía seguir con el simulacro de llevar una pancarta que no representaba a nadie. La confesión de Torrens constituye la absoluta realidad del catolicismo progresista catalán. No obstante, por ahora, es el único que ha reconocido su fracaso, porque otros siguen sin asumir la responsabilidad de sus actos. Sintomáticas son, especialmente, aquellas órdenes religiosas que van cerrando sus casas por falta de efectivos, sin que entonen ni el más mínimo mea culpa.
Y ahora tanto curas como laicos de aquella época que consideraban que las adoraciones eucarísticas eran un hábito apolillado, que llamaban despectivamente piadosos a quienes seguían esa práctica, que prohibían el rezo del rosario en los seminarios, que quisieron acabar con las procesiones de Semana Santa, incluso obligando a que la hoy exitosa del 15 + 1 de Hospitalet careciese de albergue eclesial, después de tanto desmán, han de ver como las adoraciones eucarísticas se han puesto de moda entre los jóvenes, como rezan el rosario o como las cofradías y hermandades procesionales gozan de una salud envidiable. De todo ello habían hecho mofa, al considerarlo una herencia del nacionalcatolicismo. ¡Cómo si la historia de la Iglesia, la rica historia de la Iglesia, se redujese a ese breve lapso de tiempo!
Sucedió además que aquel estilo kumbayá, carrincló, melifluo, empalagoso y tristón no seducía a nadie. Que esa estética de esplai y foc de camp había quedado desusada y, en cambio, el estilo clásico, imperecedero, pulcro, que había ido perfeccionado la Iglesia durante más de un milenio poseía mucho más atractivo. Pero estuvieron años pavoneando su prepotencia y ridiculizando a aquellos a los que llamaban anticuados. Ahora los anticuados son ellos y los hijos y nietos de los que denominaban como anticuados son los únicos que mantienen la Iglesia. Un fracaso sin paliativos.
Oriol Trillas
Tambien fue un fracaso el CVII. Lo que se anunciaba como la primavera, acabo siendo un duro invierno.
ResponderEliminarEl Novus Ordo que prometía acercar la liturgia al pueblo, acabo alejando a millones de personas que dejaron de asisir a Misa.
Nunca reconocerán su fracaso. La ideologia les impide ver la realidad. Tienen ojos y no ven, tienen oidos y no escuchan, reza el salmo.
Todavia hay multitud de curas que hablan del CVII como si fuera el unico Concilio de la Iglesia, y el no va mas.
No se en que mundo viven. Son incapaces de reconocer sus errores.
Me recuerdan a los viejos comunistas, que despues de ver el horror del comunismo, siguen pensando que es el mejor de los sistemas.
Más que duro invierno, diría: invierno nuclear.
EliminarEl Comunismo es la inversión del Cristianismo y su único fin es acabar con la Cruz. Les saldrá mal...Creo que es Garabandal donde se dice que el Comunismo volverá a España, será un periodo corto y cruel. No prevalecerán!
EliminarEl Nacional progresivo ha encargado lo más letal que ellos mismos decían:
Eliminar1. CLERICALISMO DE MÁXIMOS O ULTRACLERICALISMO: es la creencia de que el clero es superior a todos los demás, laicos y religiosos, y que lo más alto de la jerarquía es superior al resto, laicos y religiosos, y dentro de los ordenados, los superiores son el Papa, cardenales y metropolitanos y primados arzobispos.
2. CONSTANTINISMO: es la unión de la Iglesia con el poder, y sobre todo con poderes tan perversos como han sido el marxismo, el protestantismo modernista liberal, el socialismo, el comunismo y el nacionalismo independentista: PCE-PSUC, PSOE-PSC, Comuns, CUP, Podemos, Sumar, CiU de Pujol, Junts, ERC...
...
Ello se puede ver muy fácilmente:
1. Francisco dice que estamos en una IGLESIA SINODAL desde el 2021, pero él nombra de una manera clerical con opacidad y oscuridad total a todos los obispos: el pueblo de Dios no recibe ningún tipo de información transparente pública, ni puede deliberar ni decidir en libertad sobre quiénes son los candidatos a obispo.
2. El Nacional progresismo y los obispos actuales son absolutamente serviles a la Generalidad de Cataluña y al Estado regido por el PSOE del ateo Sánchez.
- El Nacional progresismo simplemente ha convertido las iglesias en estatales oficinas normalizadoras lingüísticas del catalán, menospreciando el castellano.
- El Nacional progresismo catalán ha sido un juguete esclavo del nacionalismo independentista durante todo el proceso, porque mantuvo manifestaciones y declaraciones favorables a la independencia.
- la Iglesia legitima moralmente con su silencio ominoso toda la cultura de la muerte y la ideología de género: aborto, eutanasia, género, feminismo...
- la Iglesia abandona toda la cultura y patrimonio católico para simplemente convertirse en una secta protestante liberal, modernista y relativista: Amoris laetitia, Fiducia supliccans y permisión de lo trans
- La Iglesia en general es una sirvienta de las políticas de la Agenda 2030, es decir nos ha transformado la Iglesia en una monumental vulgar organización no gubernamental ONG u obra benéfica o filantrópica que tiene como única finalidad la inmigración, la justicia social y económica, la solidaridad y la fraternidad y nada más, olvidando que su única finalidad es la salvación de las almas, la extensión e intensificación de la Fé y la justicia y la santidad, proveer los medios sacramentales y la lucha contra las fuerzas del mal espiritual en la tierra a través de la oración y el exorcismo.
La Iglesia no es una voz profética de Dios, se ha convertido sencillamente en la voz de una esclava de Egipto y Babilonia, al servicio de faraones y sátrapas...
Totalmente de acuerdo con el Sr. Fred y el siguiente de abajo ↘️
EliminarI el mateix article no es pot publicar sobre Alemanya
ResponderEliminarI el mateix article no es pot publicar sobre Països Baixos
I el mateix article no es pot publicar sobre Bèlgica?
I el mateix article no es pot publicar sobre Luxemburg?
I el mateix article no es pot publicar sobre Irlanda...?
I, és que parlen la llengua catalana tan menyspreada aquí, o en Alemanya o en Països Baixos o en Bèlgica o en Luxemburg o en Irlanda...?
Quina mentalitat més nefasta; més feliç menysprear 'el fet català' que mirar la veritat de la decadència de l'església en tota Europa durant la nostra vida!
FEM
És que el «fet català» eclesiàstic consistia en assemblar-se el més possible a Alemanya, al Països Baixos, a Bèlgica, a Luxemburg, a França... per a allunyar-se de «posicions obscurantistes espanyolistes». I així ha passat. I que Déu els perdoni pel mal que han fet.
EliminarSí, apreciado lazi, sí. Lo mismo se podría decir.
EliminarTambién lo diría mosén Cinto Verdaguer, que con esos bueyes la Iglesia no iba a ninguna parte. El idioma usado por esos hippies seudocristianos no fue lo más importante.
Pero si para usted la cumbre de la cultura y de la lengua catalanas es algo tan evidentemente feo, su ideología no va a durar mucho. Afortunadamente, porque el nacionalismo y la catolicidad son incompatibles.
El felicito perquè és un dels pocs participants que té el cap clar, sense odis.
Eliminar9.05 Totalment d'acord amb vostè. Nacionalistes i Socio/comunistes del bracet. Gent molt limitada que ara està mig estabornit i diu allò de "NO era això, NO era això!!!"
EliminarNo hi ha una diòcesi a tota Espanya que estigui per tirar coets, cap ni una. Per exemple a Segòvia, que no té res de catalana, sort tenen dels capellans importats perquè del contrari la immensa majoria de parròquies ja haurien tancat i si volguessis oir la Santa Missa, hauries de mirar-la per la televisió.
EliminarConozco hijos de padres creyentes ortodoxos que tampoco practican la fe.
ResponderEliminarCierto, yo tambien conozco hijos de padres ortodoxos al igual que han abandonado, ser ortodoxo no es garantía de que los hijos le sigan a uno.
EliminarToda la solución pasa por el Agua del Diluvio que es silenciada en la misma Iglesia. ¿Se proclama en el púlpito el dar gracias por la lluvia reciente en nuestra cataluña actual??. ¿¿Se ha colocado la lectura de la II carta de Pedro que habla de la Tierra anegada en agua, dispuesta esta lectura para un domingo??. He leído el Full de Girona y el obispo Vilá ha nombrado dos personas laicas para celebrar en ausencia de sacerdote las celebraciones de la Palabra en el pueblo de 500 habitantes de Vila-sacra. Todo solucionado, el ambiente es muy bueno, los cristianos se mentalizan de que deben ser activos, no sólo de escuchar al cura de turno los domingos sino de tomar parte en las celebraciones. El sacramento de la confesión llamado "reconciliación" es muy difícil que lo practiquen frecuente los católicos hoy día por la falta de sacerdotes y también muy difícil de concebir para los cristianos orantes de plegaria frecuente ya que rezar frecuente y pecar mortalmente frecuente no se aviene a lógica alguna. El artículo del Trillas de hoy lo veo de una ordinariedad que mata de aburrimiento a todo bicho viviente que lea Germinans. Conviene tener en cuenta el Evangelio donde dice Jesucristo "no he venido a llamar a los justos sino a los pecadores", pues los de misa dominical en general somos los "justos" y los pecadores son los de fuera, pero también en general se predica más en los púlpitos para los de dentro antes que por los de fuera, toda una contradicción.
EliminarDon Silveri, ¿está usted metido en eso de "la liturgia de la Palabra"?
EliminarUn buen artículo. En las décadas de los 60 y 70, un grupo de jóvenes católicos catalanes, influenciados por el Concilio Vaticano II y el espíritu de Mayo del 68, impulsó una renovación radical de la Iglesia en Cataluña. Abrazaron un catolicismo progresista, nacionalista y con tintes marxistas, rechazando tradiciones como el latín, las sotanas y las prácticas piadosas en favor de misas con guitarra, absoluciones colectivas y un enfoque obrero.
ResponderEliminarSin embargo, medio siglo después, este movimiento ha desaparecido: sus descendientes abandonaron la fe, las iglesias progresistas se vaciaron y las órdenes religiosas que lo apoyaron cierran por falta de vocaciones.
En contraste, las prácticas tradicionales como las adoraciones eucarísticas, el rosario y las procesiones han resurgido entre los jóvenes, dejando al catolicismo progresista catalán como un fracaso sin relevo generacional.
Así se describe muy bien el auge y la caída de un experimento eclesial que combinó el fervor postconciliar con las corrientes políticas de la época: el nacionalismo catalán y el marxismo, salpicados de un aire protestante en su rechazo a la tradición católica clásica.
Este movimiento, que buscaba romper con el pasado y adaptar la Iglesia a un mundo moderno y "justo", se topó con un problema fundamental: no logró transmitir su visión a las generaciones futuras.
Los hijos y nietos de aquellos entusiastas no solo dejaron de practicar, sino que rechazaron activamente los símbolos de la fe de sus padres, desde los sacramentos hasta los nombres cristianos.
Este abandono refleja una paradoja: mientras los progresistas intentaban hacer la Iglesia más "relevante" y cercana a las luchas sociales, perdieron lo que la hacía trascendente y atractiva a largo plazo.
El resurgimiento de las prácticas tradicionales entre los jóvenes sugiere que la estética y el contenido del catolicismo progresista —con su tono "kumbayá" y su rechazo a la riqueza litúrgica— no tenían la profundidad ni el arraigo para perdurar.
En Cataluña, el contexto del nacionalismo y la lucha antifranquista pudieron dar un impulso inicial, pero una vez disipada esa efervescencia política, el proyecto se quedó sin sustento.
La falta de autocrítica de sus líderes, agrava el fracaso: no asumieron que su desprecio por lo "anticuado" alienó a muchos y que su apuesta por lo efímero no construyó una fe duradera.
Hoy, el catolicismo ortodoxo no ha "ganado" por un aumento de fieles, sino porque los progresistas simplemente se extinguieron, dejando tras de sí un vacío que las tradiciones milenarias, con su belleza y solidez, han vuelto a llenar.
Es un caso fascinante de cómo la búsqueda de relevancia a corto plazo puede socavar la permanencia a largo plazo.
También fascina porque el experimento ha durado 60 años (1965-2025), unas dos o tres generaciones, y el resultado se ha podido predecir y ver sus consecuencias: la nada más absoluta, será un catolicismo a olvidar e irrelevante por siempre jamás, nadie lo recordará y quedará como un caso de fracaso y asombro en insistir en una fórmula de autodestrucción.
Ha sido magnífico, se ha visto cómo Dios ha dejado que toda una y otra generación libremente vaya hacia la extinción en su equivocación adoptada en libre albedrío.
¡Qué cosa más cutre! ¡Horror!
ResponderEliminarLa primera imagen da una buena idea de la estética de ese movimiento. Como si para esos progre-jipis la Belleza estuviera reñida con la Divinidad.
Abolieron la Ley Divina con su compadreo con el marxismo y abolieron la Ley Natural con su compadreo modernista/woke. ¡Fallarán!
EliminarJa, ja, ja... Era la moda a la que íbamos, pero si es cutre, pásmese con la moda hippie clerical de los 1970, barbudos y melenudos con colorines...
EliminarEsto se podía leer en Mossèn Trontxo, de Mn. Ballarin, aquél que en el 2015 su nombre cerraba la lista de candidatos de la coalición independentista Junts pel Sí de Lérida para las elecciones al Parlamento de Cataluña de 2015...
Ballarin, Panikkar, Dalmau, Taltavull, Modesto Prats, Casaldáliga, Duch, Lorés, Meloni, Evangelista, Puigdemont, Rovira, Turull... ¿qué ha sido de ellos y su gran poder que tuvieron?
Como sabiamente dijo mi hermano, educados ambos en un cole de orden religiosa progra, "tanto te dicen que si no vas a Misa, no pasa nada...que al final no vas".
ResponderEliminarDoncs la cançó Poble de Déu, poble en marxa és molt maca i a mi particularment em posava la pell de gallina quan sempre es cantava a l'inici en totes les precioses celebracions d'ordenacions que es feien a la Catedral en l'època del Cardenal Carles.
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