Lo que dijo (y lo que no) el Papa a los seminaristas de Barcelona

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Los medios de comunicación han recogido la visita de los seminaristas de Barcelona al Santo Padre del pasado sábado, glosando unas palabras que, en realidad, no se corresponden con las pronunciadas por Francisco. El discurso que destaca la prensa atiende al que aparece publicado en la web del Vaticano, pero ese no fue el discurso que dirigió el Papa a los seminaristas, a su rector y formadores que viajaron a Roma junto con el obispo Vilanova.

La verdad fue otra muy distinta. Al dirigirse Francisco a sus visitantes cogió un papel y dijo que eso sería un aburrimiento y que mejor sería que le hicieran preguntas directamente y él las contestaría. El discurso preparado y publicado en la web vaticana no tenía nada de aburrido. Al revés, era una preciosidad. Les hablaba de rezar con perseverancia y les proponía el rosario sacerdotal del obispo San Manuel González, desplegando los momentos de gozo, dolor y gloria que experimentarían en su vida sacerdotal. En cuanto al gozo, les indicaba que debían perderse en el sagrario; en los de dolor les hablaba de “la cama dura, la habitación estrecha, las noches a la cabecera de los agonizantes, los días muy temprano abriendo la iglesia antes que los bares” y en los gloriosos de “no apagar nunca el fuego que derrama el Espíritu Santo”. Pues no, ni cama dura, ni habitación estrecha, ni oración perseverante. Eso era muy aburrido, según el Romano Pontífice.

No es la primera vez que el Papa manifiesta que el discurso que había preparado (o le habían preparado) es muy aburrido y endilga a la concurrencia un mensaje diferente. Si se lo han preparado y desecha el texto, deja en muy mal lugar al minutante. Si es de su puño y letra, todavía sería peor la conclusión: aparte de escribir discursos aburridos, se arrepiente fácilmente de lo que pone por escrito y no prepara bien las visitas, descuidando lo que va a decir. En todo caso, existe una dicotomía entre lo escrito y lo hablado. En el episodio de este sábado una dicotomía abismal. Lo grave de la visita de este fin de semana es que los medios han recogido unas palabras que no pronunció Francisco y la Santa Sede facilitó a los medios unas palabras que no había pronunciado Francisco.
 

¿Pero qué dijo el Papa? Según me han contado varios seminaristas les hizo especial hincapié en que hay que perdonar todo, que, aunque se vea que no hay propósito de enmienda, siempre se ha de perdonar y que en ningún caso se puede negar la absolución, pues entonces el sacerdote se convertiría en vehículo de un juicio maligno, injusto y moralista. Les habló también de que existen sacerdotes que han caído en graves pecados, pero que están con el pueblo, y les puso ejemplos de aquellos que se acercan a homosexuales y transexuales. Volvió a insistir en que no debían ser rígidos ni clericales, que no por vestir de sacerdotes serían buenos curas y que su vida no debía consistir en trepar, porque se convertirían en unos carteristas que malograrían la vida de los demás. Todo ello en un lenguaje muy llano, salpicado de frases coloquiales (algún seminarista me dijo que vulgares), que sorprendieron a los visitantes.

No soy el más indicado en criticar las palabras del Papa. ¡Maestros tiene la Iglesia! Solo denuncio que han publicado un discurso que NO efectuó y que esa dualidad de palabras, tan distinta, cuando no incoherente, ha devuelto a los seminaristas a Barcelona con una gran perplejidad. Imagínense la ilusión de unos futuros sacerdotes que acuden a Roma, a los que el Santo Padre recibe personalmente en audiencia y que luego leen en los medios un discurso que el Papa no pronunció ante ellos. Es más, que les manifestó que no se lo leía porque era muy aburrido. No pudo salir peor el viaje. Un viaje que ya había empezado mal, por cuanto los seminaristas no comparecían ante el Papa con su arzobispo, todo un cardenal de la Santa Iglesia Romana, sino que fueron acompañados por el obispo auxiliar Javier Vilanova. Parece que en Omella prevalece el cargo de presidente de la Conferencia Episcopal antes que el de arzobispo barcelonés, pues se hizo presente el sábado a la toma de posesión de Mons. Enrique Benavent como arzobispo de Valencia, antes que unirse a la visita de sus seminaristas al Santo Padre. Allí mandó a Vilanova, que, a lo mejor, como sacerdote ordenado en Tortosa le era más propio acompañar a quien era hasta ahora el obispo de su diócesis de origen. Como todo despropósito, acabó mal.
 
Oriolt 

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52 comentarios

  1. ¿Una pregunta hacen algo bien la jerarquia en Barcelona. Todo lo encuentran mal?. Mucha rabia y odio veo. Mucho amor a la iglesia no lo veo por ninguna parte.

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    1. Es bueno que vean claro quien es Bergoglio y esperen el relevo con novenas y triduos constantes. Si uno se mete al ring, ha de estar preparado para recibir puñetazos en donde más duele. Con la ayuda de Cristo y María, saldrán adelante. Que sean sacerdotes según el Corazón eucarísticos del Señor, amén.

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    2. Totalmente de acuerdo y Doña Neila, ¿de qué va?. Que tome ejemplo de la Santísima Virgen, que buena falta le hace. Sea usted un alma agradable al Señor, no una lengua viperina, que además pretende dar lecciones al Papa, a quien, para más inri, insulta. Espérese, estudie el Catecismo y, sobre todo, rece por usted que, cuando llegue el relevo que ansía, pronto podrá verse a sí misma con los ojos de Dios y se le van a quitar las ínfulas.

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    3. Yo pude platicar con algunos de los seminaristas sobre sus impresiones. Ni qué decir tiene que sacaron una conclusión bien distinta de la que saca el bueno de Oriolt y que no consideraron su viaje un despropósito, más bien lo contrario.

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    4. Es que aquí se habla y solo atacan a la jerarquia que no gusta. Dudo que sepan nada de la Reunion

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  2. No habrá sido grande la perplejidad de los seminaristas al volver a Barcelona, a poco informados que estén de los dichos y hechos del papa Francisco durante su pontificado. Sólo cabe esperar que les den a esos hechos y dichos de un Pontífice Romano (uno más entre doscientos sesenta y tantos, si bien hoy reinante) la importancia que tienen, al lado de la doctrina perenne de la Santa Iglesia. Si les enseñan ésta en el seminario o la aprenden por su cuenta, claro.

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    1. Han visto la cara de un Padre que les ama. Y no un inquisidor como muchos querrian aquí

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  3. Ya me extrañaba a mí que Francisco hubiera pronunciado ese magnífico discurso. Al menos, consuela pensar que entre sus colaboradores cercanos existen sacerdotes capaces de escribirlo. Y, en fin, espero que los seminaristas tengan la sensatez de quedarse con el discurso escrito y no con el pronunciado.

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    1. Exacto, lo suscribo íntegramente

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    2. Una preguntilla ¿ el primado de Pedro lo tenemos claro? Oh tiene que ser lo que yo pienso y quiero del Papa lo que debe decir.Ais ais me parece que esto de los gustos no lo lleva bien

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    3. Pero, en qué quedamos ¿el pronunciado se ha publicado?, ¿no dicen que se lo han inventado ?. Qué raro que esto le suele pasar al Papa. ¿Cuántos se leen sus discursos? ¿O no dan por dicho -muy católicos, ¿eh?- lo primero que dicen por ahí?

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    4. ¿Pero qué tendrá que ver el primado de Pedro con si sus palabras fueron acertadas o no? Se puede confesar lo primero con el corazón y considerar inadecuado su discurso. Que mezclamos las churras con las merinas.

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  4. El Papa ha encarnado por lo que vemos al típico cura de pueblo "campechano". El discurso que le habian preparado escrito es cien por cien "piadoso", pero ha preferido decantarse al campechanismo.

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  5. "Campechano", significado según la Lengua Española:1. adj. Natural de Campeche, ciudad o estado de México. U. t. c. s.

    2. adj. Perteneciente o relativo a Campeche o a los campechanos.

    3. adj. Que se comporta con llaneza y cordialidad, sin imponer distancia en el trato.

    4. adj. coloq. Franco, dispuesto para cualquier broma o diversión.

    5. adj. coloq. dadivoso.

    6. adj. coloq. Afable, sencillo, que no muestra interés alguno por las ceremonias y formulismos.

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    1. Más RIGIDEZ y menos campechaneria.

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    2. A los seminaristas hay que rezar por ellos más misericordia y esto de rígidez, de que van oigan esto de la rígidez impositiva suena fatal.

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  6. "hay que perdonar todo, que, aunque se vea que no hay propósito de enmienda, siempre se ha de perdonar y que en ningún caso se puede negar la absolución, pues entonces el sacerdote se convertiría en vehículo de un juicio maligno, injusto y moralista"

    Un disparate, junto con la aprobación de Amoris laetitia y el Rescripto de 5 junio 2017 con la comunión y absolución de los adúlteros impenitentes si hay circunstancias atenuantes (actos morales bonum imperfectum et incompletum: los actos intrinsece malum pasan a ser santos y salvíficos).

    No sólo es una enseñanza gravemente errónea y temeraria, ataca a una verdad de doctrina católica y divinamente revelada, la institución de los sacramentos por parte de Cristo y su EFICACIA en lo que respecta a la GRACIA.

    Para perdonar un pecado por parte de un sacerdote en confesión sacramental, i.n.d.e.c.l.i.n.a.b.l.e.m.e.n.t.e se necesita de la contrición, o arrepentimiento, y es un dolor del alma y un rechazo de nuestros pecados, que incluye la resolución de no volver a pecar por amor a Dios (mejor que la atrición o temor al castigo). Es un DON de Dios, y Bergoglio no niega su contenido y eficacia (don o gracia), sino que niega que sea siquiera necesario que se haga presente. Eso va contra la doctrina dogmática de la Iglesia, y no ha de ser obedecido y sí resistido proactivamente y negada su validez y licitud.


    1. A veces, DIOS NO PERDONA

    Y, dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: “Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos”. (Jn 20, 22-23)


    2. El sacerdote tiene la obligación de NEGAR LA ABSOLUCIÓN en caso de que falte al penitente la confesión de los pecados

    Si alguno negare que para la entera y perfecta remisión de los pecados se requieren TRES ACTOS en el penitente, a manera de materia del sacramento de la penitencia, a saber: CONTRICIÓN, CONFESIÓN Y SATISFACCIÓN, que se llaman las tres partes de la penitencia; o dijere que sólo hay dos partes de la penitencia, a saber, los terrores que agitan la conciencia, conocido el pecado, y la fe concebida del Evangelio o de la absolución, por la que uno cree que sus pecados le son perdonados por causa de Cristo, sea anatema. (Denzinger 1704. Concilio Trento, Sesión XIV, Doctrina sacramento penitencia, can. 4, 25 noviembre 1551)

    Estos tres actos se requieren, por parte del penitente, para obtener la remisión de los pecados, cualquiera que sea el modo en que entren a constituir el sacramento de la penitencia. Además se han de manifestar externamente, y el sacerdote tiene obligación de comprobar su existencia, y de NEGAR LA ABSOLUCIÓN en caso de que alguno de ellos faltare. (Catecismo Romano, II, IV, VII, Nota 35)


    3. Los confesores deben corregir a los penitentes y hasta NEGARLES LA ABSOLUCIÓN cuando no están dispuestos

    Cierto que es necesario corregir al pecador para darle a conocer el estado miserable y el peligro en que se halla de condenarse; pero siempre hay que hacerlo con CARIDAD y animándolo a confiar en la divina misericordia, suministrándole los medios para corregirse. Y aun cuando el confesor hubiera de DIFERIR la absolución, despida, con todo, al penitente con DULZURA, indicándole el tiempo en que ha de volver y los REMEDIOS que, entre tanto, ha de usar para disponerse a recibir la absolución. Este es el camino para salvar a los pecadores. […] Muy necesaria es también energía para corregir a los penitentes y hasta para NEGARLES la absolución cuando no están dispuestos, sin miramientos a su condición, nobleza o poderío y sin pararse a medir el daño que pudiera de ello provenirle al confesor o mengua que sobre él pudiera caer de indiscreto o de ignorante. […] Los pobres confesores […] tienen que NEGAR O DIFERIR la absolución cuando el penitente no está dispuesto a rechazar lo que se impone con toda justicia, o por ser recidivo o estar en ocasión próxima de pecar (S. Alfonso María de Ligorio. Obras ascéticas, BAC, Madrid 1954, vol 2, p. 227)

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  7. 4. Quien no lleva las buenas disposiciones que se deben al sacramento, no recibe el efecto de la Pasión de Jesucristo (San Juan de Ávila. Libro espiritual sobre el verso Audi Filia, cap. 18)


    5. Condena papal a Martín Lutero por considerar innecesaria la absolución sacramental para la recepción de la comunión

    [Errores condenados A Lutero] 15. Grande es el error de aquellos que se acercan al sacramento de la Eucaristía confiados en que se han confesado, en que no tienen conciencia de pecado mortal alguno, en que previamente han hecho sus oraciones y actos preparatorios: todos ellos comen y beben su propio juicio. Mas si creen y confían que allí han de conseguir la gracia, esta sola fe les hace puros y dignos. (Denzinger-Hünermann 1465. León X, Bula Exurge Domine, 15 de junio de 1520)


    6. La Iglesia siempre entendió que la confesión íntegra de los pecados fue instituida por el Señor. Quien no confiesa todos sus pecados, comete un nuevo pecado, el SACRILEGIO

    Es tan necesario para la confesión que la acusación de los pecados sea efectivamente íntegra y completa, que, si alguno de propósito confiesa en parte sus culpas y en parte las omite, no sólo no saca provecho alguno de tal confesión, sino que comete un nuevo pecado, de sacrilegio. Ni siquiera merecería el nombre de confesión sacramental esta mera relación de pecados; el penitente debería repetirla de nuevo acusando este nuevo pecado de profanación de la santidad del sacramento. (Catecismo Romano, II, IV, VII, B, 6).

    Los que no confiesan todos los pecados, pecan, porque intentan engañar a Dios. (Santo Tomás de Aquino. El Decálogo, n. 38, Prólogo)

    El que se sintiere tentado a callar un pecado grave en la confesión ha de considerar:

    1° Que no tuvo vergüenza de pecar delante de Dios, que todo lo ve.

    2° Que es mejor descubrir los propios pecados al confesor en secreto que vivir intranquilo en el pecado, morir muerte desastrada y ser afrentado el día del juicio universal delante de todo el mundo.

    3° Que el confesor está obligado al sigilo sacramental, bajo pecado gravísimo y con la amenaza de severísimas penas temporales y eternas. (Catecismo Mayor de San Pío X, n. 758)


    7. Es un remedio que exige la conversión

    Para recibir el saludable remedio del sacramento de la penitencia, el fiel ha de estar de tal manera dispuesto, que RECHAZANDO los pecados cometidos y teniendo propósito de la ENMIENDA se convierta a Dios. (Código de Derecho Canónico, c. 987)


    8. La confesión se llama acusación porque ha de ser una manifestación de los propios pecados

    Este sacramento se llama también confesión porque para alcanzar el perdón de los pecados no basta detestarlos, sino que es necesario acusarse de ellos al sacerdote, esto es, confesarse... La materia del sacramento de la penitencia se distingue en remota y próxima. La materia remota son los PECADOS cometidos por el penitente después del bautismo, y la materia próxima, los ACTOS del mismo penitente, a saber: CONTRICIÓN, ACUSACIÓN Y SATISFACCIÓN. La confesión consiste en la acusación distinta de nuestros pecados hecha al confesor para que nos dé la absolución y la penitencia. ¿Por qué la confesión se llama acusación? La confesión se llama acusación porque no ha de ser una relación cualquiera, sino una verdadera y dolorosa manifestación de los propios pecados. (Catecismo Mayor de San Pío X, n. 675.678.686- 687).

    La confesión es una acusación de los pecados para recibir el perdón. Defínese así la confesión: Una acusación de los pecados hecha en el sacramento de la penitencia para recibir el perdón en virtud de las llaves. (Catecismo Romano, II, IV, VII, B, 1)

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  8. 9. La confesión de los pecados constituye la materia del sacramento de la penitencia, exigida para la plena y perfecta remisión de los pecados (Catecismo Romano, II, IV, V, A)

    La contrición y la confesión son de necesidad absoluta. (Catecismo Romano, II, IV, VII).

    Es necesario además que el penitente se someta al juicio del sacerdote, que ocupa el lugar de Dios, para que pueda precisarle la pena conforme al número y a la gravedad de las culpas: de aquí la necesidad de la confesión y de la satisfacción. (Catecismo Romano, II, IV, VII).

    La acusación de los pecados debe ser franca, escueta, sencilla y claras (Catecismo Romano, II, IV, VII, B, 6).

    Las principales condiciones que deben acompañar a la confesión de nuestros pecados, son cinco: ha de ser humilde, entera, sincera, prudente y breve (Catecismo Mayor de San Pío X, n. 745.747.759).

    Todos debemos creer firmemente, según la doctrina de la fe católica, que, si alguno está sinceramente arrepentido de sus pecados y decidido a no cometerlos más en adelante, aunque su dolor no sea suficiente por sí para obtener la remisión de sus culpas, éstas se le perdonan en virtud de las llaves, siempre que se confiese debidamente con un sacerdote. (Catecismo Romano, II, IV, VII, B, 1)


    10. El pedido de misericordia sin la contrición es vano (Catecismo Romano)

    Y si leemos en la Sagrada Escritura que algunos no consiguieron misericordia a pesar de haberla implorado con vehemencia (Cf. 2 Mc 9, 13, y Heb 12, 17), debe entenderse que fue porque no estaban arrepentidos de corazón de sus pecados. (Catecismo Romano, II, IV, VI)


    11. La penitencia requiere la contrición, la confesión y la satisfacción (Santo Tomás)

    Mientras que en la penitencia la reparación de la ofensa se hace según la voluntad del pecador y el arbitrio de Dios, contra el cual se peca. Porque la penitencia no busca solamente el restablecimiento de la justa igualdad, como ocurre en la justicia vindicativa, sino más bien la reconciliación de la AMISTAD, verificada cuando el ofensor dé la compensación que pide el ofendido. Así pues, se requiere, por parte del penitente, en primer lugar, voluntad de REPARAR, cosa que hace con la CONTRICIÓN; segundo, sometimiento al arbitrio del sacerdote en lugar de Dios, cosa que hace por la CONFESIÓN; y tercero, REPARACIÓN fijada por el arbitrio del ministro de Dios, cosa que hace con la satisfacción. (Santo Tomás de Aquino. Suma Teológica, III, q.90 a.2, resp.)


    12. La contrición reúne el dolor de alma, la detestación del pecado y el propósito (Concilio de Trento)

    La CONTRICIÓN, que ocupa el primer lugar entre los mencionados actos del penitente, es un DOLOR del alma y DETESTACIÓN del pecado cometido, con propósito de NO PECAR en adelante. Ahora bien, este movimiento de contrición fue en todo tiempo necesario para impetrar el perdón de los pecados, y en el hombre caído después del bautismo sólo prepara para la remisión de los pecados si va junto con la CONFIANZA en la divina misericordia y con el deseo de CUMPLIR todo lo demás que se requiere para recibir debidamente este sacramento. (Denzinger-Hünermann n. 1676. Concilio de Trento, Sesión XIV, Doctrina sobre el sacramento de la Penitencia, cap. IV, De la contrición, 25 de noviembre de 1551)


    13. El primer paso del retorno a Dios es la contrición

    La contrición, entendida así, es, pues, el principio y el alma de la CONVERSIÓN, de la metanoia evangélica que devuelve el hombre a Dios, como el hijo pródigo que vuelve al padre, y que tiene en el Sacramento de la Penitencia su signo visible, perfeccionador de la misma atrición. Por ello, “de esta contrición del corazón depende la verdad de la penitencia” (Ordo Paenitentiae, 6 c.). (Juan Pablo II. Exhortación apostólica Reconciliatio et penitencia, n. 31, 2 de diciembre de 1984)

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  9. 14. Es quitado el pecado por la virtud de la pasión de Cristo, que actúa por la absolución del sacerdote en simultaneidad con los actos del penitente

    El pecado, una vez consumado, engendra la muerte, como se dice en Jc 1, 15. Por tanto, es indispensable para la salvación del pecador que le sea quitado el pecado. Lo cual no se puede conseguir sin el sacramento de la penitencia, en el cual actúa la virtud de la PASIÓN de Cristo por la ABSOLUCIÓN del sacerdote en simultaneidad con los ACTOS DEL PENITENTE, el cual coopera con la gracia en la destrucción del pecado, puesto que, como dice San Agustín en Super Io: El que te creó sin ti no te salvará sin ti. (Santo Tomás de Aquino. Suma Teológica, III, q. 84, a. 5)


    15. Hay que confesar todos los pecados mortales para obtener la absolución

    Después que me haya dispuesto a la confesión con el examen, dolor y propósito iré al confesor y, me acusaré de mis pecados, para obtener la absolución. Hemos de confesar por obligación todos los pecados mortales; aunque es muy bueno confesar también los veniales. […]

    Si un pecado mortal olvidado en la confesión nos vuelve a la memoria, ¿estamos obligados a acusarnos de él en otra confesión? Si un pecado mortal olvidado en la confesión nos vuelve luego a la memoria, estamos obligados a acusarnos de él la primera vez que vayamos a confesar. (Catecismo Mayor de San Pío X, n. 743-744.755)


    16. Confesión auténtica

    Encubrir las heridas de los moribundos es blandura engañosa y destructora. (San Cipriano de Cartago. De lapsis, n. 5-7)

    El confesor está en peligro de perderse por excesiva indulgencia con los penitentes (San Alfonso María de Ligorio. Obras ascéticas, BAC, Madrid, 1954, vol. 2, p. 229)

    El sacerdote debe ayudar a los penitentes a exponer el estado de sus consciencias (San Juan Bosco. Biografía y escritos, BAC, Madrid, 1967, p. 827)

    Es deber sacerdotal ser diligente para conseguir que las confesiones no sean defectuosas o sacrílegas (Catecismo Romano, II, IV, VII, B, 7)

    El ministro de la penitencia debe poseer una vasta doctrina y una notable prudencia (Catecismo Romano, II, IV, VII, B, 7)

    El ministro de este sacramento debe amar la verdad y ser fiel al Magisterio de la Iglesia (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1466)

    El oficio de confesor es el más importante y el más difícil de todos. Se necesita ciencia, prudencia y santidad (San Alfonso María de Ligorio. Obras ascéticas, BAC, Madrid, 1954, vol. 2, p. 226-227)

    La fe sin las obras de justicia no es suficiente para la salvación (San Gregorio de Nisa. Homilías sobre el Eclesiastés, 8)

    Creer no es suficiente para la salvación (San Juan Crisóstomo. Homilía sobre la epístola a los Corintios, 23, 2)

    Además de renunciar el pecado, se exigen frutos de penitencia (San Basilio Magno. Las Morales I, 3)


    17. Comunión indigna

    Quien comulga indignamente recibe la condenación ¡Desgraciado aquel que se atreve a entrar a este banquete sin el vestido nupcial de la caridad, o de la penitencia! “Aquel que lo recibe indignamente, recibe su propia condenación” (1 Cor 11, 29). ¿Qué relación puede haber entre la luz y las tinieblas? ¿Entre el traidor Judas y el Salvador? “La mano del traidor está junto a la mía sobre la mesa” (Lc 22, 21). Está escrito en el Éxodo: “Todo animal”, también el hombre que se hizo semejante al animal, si toca el monte”, o sea, el cuerpo de Cristo, “será apedreado”, o sea, será condenado (Ex 19, 12-13). (San Antonio de Padua. Sermón en la cena del Señor, II sermón alegórico, 6, p.7)

    Aquel que comulga indignamente come y bebe su condenación Cada vez que coméis de este pan y bebéis del cáliz, proclamáis la muerte del Señor, hasta que vuelva. De modo que quien coma del pan y beba del cáliz del Señor indignamente, es reo del cuerpo y de la sangre del Señor. Así, pues, que cada cual se examine, y que entonces coma así del pan y beba del cáliz. Porque quien come y bebe sin discernir el cuerpo come y bebe su condenación. (1 Cor 11, 26-29)

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    1. Cristo no confesó a nadie, solo tocando con Fe sus vestiduras ya les quedaban perdonados los pecados en el Jesús de su tiempo. Hoy como ayer Jesucristo está vivo en la Eucaristia, es el mismo que caminaba por las calles de Jerusalén. Dio poder para perdonar pecados a sus seguidores apóstoles y no deja de ser un Misterio con mayúscula que en el fondo no lo acabamos de entender teológicamente y filosóficamente. Pues si en Jerusalén Cristo perdonaba solo con tocarle con Fe las vestiduras ahora solo podemos ser perdonados mediante los sacerdotes según dice La Iglesia. Por lo que vemos esta nueva norma canónica anula la primera en tiempos de Cristo. Me imagino que las dos disposiciones son válidas porque el lenguaje de Cristo es "no he venido a liquidar las escrituras sinó a darles cumplimiento". La Iglesia Católica tan empecinada por el cumplimiento de las confesiones masivas de sus fieles tiene un gran pecado porque ha "liquidado" el estudio del libro llamado "Biblia" en que la gran mayoría de las gentes sencillas que asisten a misa ni saben que existe este libro. Antes de recomendar confesiones masivas se debería confesar la Iglesia jerarquica de este defecto de mantener ignorante al pueblo creyente.

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    2. Sabé copiar muy bien el dogma. Gracias. Pero nadie lee textos tan largos. Pero otra cosa és vivir y sentir lo escrito.

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    3. Cristo perdonaba sus pecados a quienes tocaban su manto porque Él era Dios. En cambio, los sacerdotes no son Dios. No es difícil de entender.

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    4. Un alma ante Jesús en su juicio particular:

      - Es que nadie lee textos tan largos... Y además, una cosa es vivir y sentir lo leído...

      - Ya, pero tenías ojos para leer y mente para comprender... ¿Y no tenías disponible la gracia santificante, no orabas, no comulgabas, no meditabas...?

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  10. Totalmente de acuerdo con Hermenegildo.

    Hagan caso al discurso del minutante y pasen olímpicamente del discursillo del amigo de la Caram, porqué acabarán chalados como ellos@s.

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  11. Padre he cometido adulterio con mi amante. Bueno, hijo, pídele perdón al Señor, pero no dejes la amante si no te ves con fuerzas. Lo de no peques más queda para los elegidos.

    Madre mía, cuánto dislate. Quosquetandem Bergoglio abuteris patientia nostra? ¿Qué tendrá que ver la infinita misericordia del Señor con la cara dura del falso penitente?

    Se acabó el propósito de enmienda, los pecados reservados, la satisfacción de la pena... En fin, el sacramento. ¿Sacramento? ¿Qué es eso?

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    1. Totalmente de acuerdo con el Sr. Valderas Gallardo.

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    2. Usted ¿no tiene temor de Dios? ¿o está tan caduco que ya no distingue entre lo que le cuentan y lo que usted mismo se inventa? Vaya con cuidado, no sea que el falso penitente sea usted, al dejarse en el tintero los pecados que comete creyendo que le hace un favor a la Iglesia, o simplemente para dar rienda suelta a su manifiesta vanidad. ¿No se ha leído por lo menos la lectura del Evangelio de hoy? "En verdad os digo que los publicanos y las prostitutas van por delante de vosotros en el reino de Dios". Pues aplíquese el cuento.

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    3. Sr. JMVG, me permito aplicarle la misma frase que Ud escribe dirigida al Papa Francisco. Quousque tandem, Valderas, abutere patientia nostra? Que el Señor le perdone, con el perdón que Ud. niega.

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    4. Cierto Valderas, muy cierto!!!

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  12. "¿Pero qué dijo el Papa? Según me han contado varios seminaristas les hizo especial hincapié en que hay que perdonar todo, que, aunque se vea que no hay propósito de enmienda, siempre se ha de perdonar y que en ningún caso se puede negar la absolución, pues entonces el sacerdote se convertiría en vehículo de un juicio maligno, injusto y moralista"

    Otra fe, otra religión. Roma NO es católica a día de hoy. El rey está desnudo y es un exhibicionista.

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    1. Este año sor Lucía Caram ha atendido 1000 ucranianos y ha enviado 75 ambulancias al país en guerra.

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    2. Otro que se pasa de listo. Lo mismo le digo que al otro que va de sobrado. Usted no sabe lo que dijo el Papa, porque basta leer el artículo que comenta, para saber que se funda en habladurías. No vaya a ser que se equivoque. Suponiendo que fuera verdad, ¿no sabe que difamar es pecado? ¿O qué es lo que ha venido a hacer aquí?

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    3. Oriolt, perdone, pero ¿por qué no pide la ayuda del Espíritu Santo antes de escribir? Se haría un gran bien a sí mismo y ahorraría mucho mal, créalo.
      ¿Hasta al Sr. Cardenal tenía que pretender enfangar aquí, sin orden ni concierto? ¿Tan poco respeto le merece el Obispo auxiliar?
      ¿No tenía nada más para su artículo, que frases supuestamente dichas y sacadas de contexto?
      ¿Y qué tal si lo que ha oído no lo tomara a mala parte, como buen católico? ¿Y si no lo pudiera salvar, por qué no pedir a Dios que le ilumine sobre lo que conviene decir y lo que mejor sería callar? Aproveche el Adviento. No lo deje pasar.

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    4. Anonimo 22:51, me parece que el que se pasa de listo es usted. No se trata de habladurías, sino del testimonio de alguien que estuvo en la reunion.
      Por otro lado esta falsa misericordia que profesa Francisco, no es la primera vez que lo escuchamos, ya viene de hace años, así que no intente darnos gato por liebre.

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    5. Es la realizacion al pie de la letra de la hipotesis del P. Julio Meinvielle. La misma persona es a la vez Vicario de Cristo y como tal cabeza visible de la Iglesia Verdadera, y en ese caracter publica el discurso escrito ortodoxo, y cabeza de la pseudo-iglesia de la publicidad, y en ese caracter habla a los seminaristas.

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  13. Pues menos mal que no les mandó rezar mucho a la Pachamama y al doctor de la iglesia Lutero!!!

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  14. Es el concurso a ver quién la dice más gorda jjj. Un poquito de té y se relajan

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  15. ¿"No soy el más indicado en criticar las palabras del Papa. ¡Maestros tiene la Iglesia! "?

    La Iglesia tiene una doctrina probada; que no es fruto del capricho, sino del estudio y la reflexión.

    Por tanto el Papa no es quién para cambiarla a su antojo como si fuera lo que es, un rey absoluto.

    Y eso que cuando Cristo otorgó a sus apóstoles la potestad de perdonar los pecados no puso condiciones.

    El Papa, como líder natural de millones de sacerdotes y fieles tiene una obligación personal de dar ejemplo en lo que dice, en lo que omite, en lo que hace y en lo que deja de hacer.

    No dar la absolución si no hay propósito de enmienda no es pues una opción (salvo que uno se crea un monarca absoluto o simplemente no crea en el sacramento, en Cristo o en la salvación )

    Una cosa muy interesante:

    En las terapias psicológicas, como por ejemplo las cognitivas de Ellis (judío, no piensen mal), se exige propósito de enmienda y reparación del mal causado (siempre que reconozca que ha hecho mal; es cierto).

    ¿Por qué ?

    Pues por que es lo único que funciona (cura)

    (es Ciencia psicológica; no opinión personal del Santo Padre sj)

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  16. Después de la charla les invitó a chocolate con melindros?

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  17. La verdad es que el discurso estaba muy bien y al menos eso es lo que ha llegado a la opinion pública, algo es algo.....sobre las palabras de Su Santidad pues estàn dichas en plan coloqial y tampoco me parecen tan desencaminadas.
    Por otra parte aun que hay muchas cosas encomiables en germinans creo que tendríais que hablar con mas caridad y comunión con Roma, no puede ser que todo sea crítica sin un ápice de cordialida.
    Por lo demás os felicito por vuestro trabajo.

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    Respuestas
    1. El hecho de que estén en plan coloquial no quita para que sean contrarias a la doctrina católica (pero no a la protestante, es cierto; porque no creen en el sacramento de la penitencia)

      No sólo este señor tan poco cordial está hablando para la opinión pública, que acabará recibiendo la opinión como doctrina sana...

      Es que este señor está recomendando a los que van a ser sacerdotes de profesión que cuando confiesen no confiesen bien.

      La existencia de la confesión no está en una charla más o menos íntima y en el puede haber más o menos abuso espiritual y abuso sexual.

      Es una manera objetiva de perdonar pecados con una simbólica penitencia.

      Me pregunto qué habrá hecho este señor en Buenos Aires.

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  18. Respuestas
    1. Rosita: yo creo que sería necesario un Exorcismo Magno.

      No lo digo de broma!

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  19. Yo creo que ya son ganas de ir a Roma con seminaristas , porque viendo el nivel, lo único que pueden coger es una depresión viendo el percal y dejar los hábitos, si yo fuera Obispo ( pero claro viendo cómo están) los pondría formal y como mucho me los llevaría de peregrinación a Lourdes o Fatima

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  20. Yo veo caras de ilusión por ver al Papa aunque aquí les pese mucho. Y lo dicho hablan de la jerarquia impositiva però uy perdon, que Imponer esta por encima del servicio ais ais. BUENOS pastores serviciales hacen faltan mas que mandones que quieren ustedes.

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  21. Yo no encuentro deshonestidad en lo publicado ni el cómo fue publicado, porque ese mismo día el boletín diario de la oficina de prensa de la Santa Sede dijo claramente que el discurso preparado fue consignado y en lugar de ello Francisco “tuvo un diálogo con los presentes en el encuentro”.

    https://press.vatican.va/content/salastampa/it/bollettino/pubblico/2022/12/10/0921/01925.html

    Que por el momento no hayan publicado la sesión de preguntas y respuestas no tiene nada de particular, ya en otras ocasiones ha ocurrido, a veces tardan en publicarlas y otras definitivamente nunca las publican. Lo que en este blog han publicado, presuntamente referido por participantes, lo tomo con beneficio de inventario, ni lo asumo como cierto ni lo descarto como falso. Cada cual tiene derecho a tener sus fuentes y confiar en ellas como fiables. No veo nada de particular en lo contenido.

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  22. Cada vez más da la impresión de que Francisco I no sabe lo que dice. Sus contradicciones, sus cambios de planes y de humor, sus caprichos, sus inconsecuencias, sus heterodoxias, su falta de seriedad... ¿Es esto una inconmensurable incompetencia o una inconcebible maldad? En todo caso, debemos reconocer que tampoco los seminarios preconciliares se lucían aceptando a ciertos sujetos, luego ordenándolos sacerdotes y permitiéndoles así llegar a las cumbres de la jerarquía. Dan ganas de llorar.

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  23. La lectura de los comentarios debajo del artículo se suma a la tragedia. Más de alguien critica la indignación de quien lo escribió y en cambio se adhiere completamente a la posición burlona de Bergoglio, que recuerdo es la antítesis de lo que está escrito en el catecismo. Ahora, como Papa, si lo es, primero cambia el catecismo y luego se expresa de acuerdo con él, nuevo y modificado, o, si es cristiano católico, si lo es, está haciendo una figura indigna... cristiana eh, y mucho menos como Papa.

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  24. 1. «Tener propósito de enmendarse, es decir, hacer un acto por el que nos proponemos enmendarnos, es también necesario para obtener el perdón de los pecados. En efecto, hemos visto que es necesaria la contrición. Ahora bien: la contrición tal y como la hemos definido, sirviéndonos de palabras del Con- cilio de Trento, es "dolor y detestación del pecado cometido, con propósito de no pecar más" [Sess. 14, cap. 14].» (Jesus Bujanda, S. J., 'Manual de Teología Dogmática', 4.ª ed., Madrid 1954, p. 421.)

    2. «Le concile de Trente a déclaré impie l’idée propagée par les Réformateurs, que la confession est une torture et une tyrannie exercée sur les consciences (Sess. XIV, cap. V).»
    (Henri Klee, 'Manuel de l'histoire des dogmes chrétiens' [trad. franc.], t. 2, Paris 1848, 366-367.)

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