lunes, 12 de octubre de 2020

Auxiliar ipso facto

Omella defiende al rey emérito 

Un pejiguera nos afeaba la semana pasada que no hubiésemos olido el nombramiento de Javier Vilanova como nuevo obispo auxiliar de Barcelona. ¡Están demasiado bien acostumbrados! Cierto es, no lo olimos; como no lo olió absolutamente nadie, a excepción de Pacopepe (¡el único, el insustituible!) que anunció que se designaba un auxiliar de Omella e incluso nos vaticinó que se haría público el martes 6 de octubre, junto con los nombramientos de los nuevos prelados de Burgos y Zaragoza. No obstante, ni Pacopepe dio con el nombre. El secreto fue tan absoluto que no existió ni una filtración. Pero la ausencia de filtraciones no solo se debió a un escrupuloso pacto de silencio, sino a la inusitada rapidez con que fue proveído el auxiliar que solicitó el cardenal de Barcelona. Cuanto más se demora un nombramiento, lógicamente, más filtraciones se producen.

Es indudable que, una vez elegido presidente de la CEE, Omella necesitaba como mínimo un nuevo auxiliar. Pero el obispo turolense fue escogido en el cargo en marzo y en menos de siete meses el Papa ha complacido su deseo. Y si tenemos en cuenta que estos tiempos de pandemia han ralentizado la maquinaria vaticana y consecuentemente la labor de la Congregación de Obispos, podemos concluir que el Papa ha accedido a la solicitud de Omella de una forma realmente fulgurante. Con toda probabilidad, la designación acabó de materializarse el tercer fin de semana de septiembre en que la cúpula de la CEE visitó la Santa Sede.

A nadie se le escapa que Omella tiene al papa en el bolsillo. Recuérdese el parto con fórceps de Taltavull como auxiliar de Barcelona y el largo año en que el cardenal Sistach estuvo procurando que le proporcionasen un nuevo obispo auxiliar. Tan larga demora que impidió la jubilación del obispo Carrera y que el mismo falleciese en el cargo, tres años después de haber presentado la renuncia. Sí, Omella es el hombre del Papa en España y, por ende, en Cataluña. Su elección como titular de la sede de San Paciano fue una decisión personal de Francisco y el mismo pontífice influyó decisivamente en su elección como presidente de la Conferencia Episcopal. 

Esta conjunción Bergoglio-Omella ha impedido cualquier oposición del nacional-progresismo eclesial al prelado aragonés. ¡Cómo van a oponerse al hombre del Papa! Se estarían oponiendo al mismo Papa. Incluso cuando este verano Puigdemont y Torra lanzaron su fatwa contra el cardenal, ninguno de los principales adalides de la progresía eclesial criticó al obispo. ¡Hasta Lucía Caram salió en su defensa! ¡Y Matabosch se puso a escribir en su favor en La Vanguardia!

Mireia Rourera entrevista Quim Cervera, director del grup Abrahàmic |  Redacció | Comunicació | El Punt Avui
Mireia Rourera

Este lunes se publicaba en El Punt-Avui una información firmada por Mireia Rourera que alertaba del malestar de clero barcelonés con la elección de Monseñor Javier Vilanova. La pieza era realmente curiosa porque ese clero molesto debía ser anónimo. La periodista no hablaba con ningún sacerdote ni con ningún religioso. Ningún hombre de Iglesia era entrevistado. Ni tan siquiera el laico Josep Torrens, tan socorrido en estos temas. Y no había ningún nombre, no había ninguna entrevista, porque el titular era absolutamente incierto. Y tendencioso. La causa de ese supuesto malestar, según la periodista, era que se hubiese designado a un sacerdote ajeno a la archidiócesis barcelonesa ¡Cómo sino hubiesen sido ajenos el menorquín Taltavull y el mallorquín Vadell!´

No, por ahí no iban los tiros de la información. Mireia Rourera se ha convertido en el único ariete del nacional progresismo eclesial en los medios de comunicación catalanes. Sí, sí, en el único, una vez Llisterri ha descubierto que es mejor dedicarse a hacer dinero (bajo el manto de los colegios religiosos) que abanderar la progresía y una vez se halla en el absoluto olvido aquel pobre hombre que escribía en La Vanguardia y acabó mal. Los tiros van por las consignas de Puigdemont-Torra y el embate que han dirigido al arzobispo barcelonés, obsesionados en presentarle como un enemigo de Cataluña. Reparen en el artículo de El Punt-Avui y observen como denigra la periodista al nuevo auxiliar por llamarse Javier y no Xavier, desconociendo -esperemos que solo sea eso- que tanto en las tierras del Ebro como en las valencianas es habitual la fonética castellana en el nombre propio y así son normales los Javier, los Ricardos, los Joaquín o los José Luis. Es así y no por eso los de Tortosa serán menos catalanes.

Los que conocemos como las gasta el nacionalismo sabemos que acaban de empezar una guerra contra Omella y está continuará por tierra, mar y aire. Será la hora de contemplar si el clero barcelonés sigue unido a su arzobispo o cae en la trampa política. Con todo, la cercanía del Papa con el turolense va a durar, como mínimo, los cuatro años de su presidencia en la CEE. Con que ya lo saben, toda oposición a Omella puede ser mal digerida en Roma. Allá ellos, si quieren perder definitivamente un enlace que desde hace años tienen muy deteriorado.

Oriolt  

15 comentarios:

  1. Para quien no lo sepa, el pejiguera que dijo que Germinans ni siquiera había olido el nombramiento del nuevo auxiliar soy yo y a mucha honra. No todo en esta vida pueden ser aplausos y alabanzas.

    Y, por cierto, no voy a defraudar a quien me ha llamado pejiguera: se escribe "provisto", no "proveído".

    Saludos.

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    1. El verbo proveer tiene un participio irregular (provisto) además del regular (proveído); ambos son correctos. Como frito y freído, impreso e imprimido, etc.

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    2. Bah, pejiguera es el molesto, de poco provecho y muchas molestias. Si ello fuera cierto, me gusta lo de "molesto", pues GG tiene por símbolo la abejita hacendosa, y tres, que pica a todos y a conciencia, pues de tanto en tanto, conviene oír un "ay", sino la vida sería una marcha militar, un campo de agramante anarquista o un camposanto.

      Siempre he pensado que el supuestamente llamado "pelota-acólito" y el "pejiguera" son necesarios, sin llegar, eso sí, al "senyor del raspall" y al querulante machacón, que son los que más daño hacen, pues no se atienen a una mínima razón: son los fan de la llengotada y del zasca por sistema, peti qui peti, y esto, a mí, no me parece muy provechoso.

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  2. Esa periodista es un típico ejemplo que confunde la misión sobrenatural de la Iglesia (que en este caso parece haber elegido una persona adecuada como Obispo), con sus intereses mundanos. Así, muchísimos en Cataluña, que con tanto adoctrinamiento y muy pocas lecturas, no saben distinguir un boñiga de una castaña.

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    1. Esto de TV3 y la Generalidad de Cataluña es como Cuba y Venezuela: agostados y agotados, con sus economías hechas unas ruinas, dos países ya ahora improductivos, después de haber sido las joyas del Caribe... socialcomunismos...

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  3. Nos estamos muy contentos con nuestro nuevo obispo auxiliar. Le auguramos grandes frutos. Demos gracias a Dios

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  4. "La causa de ese supuesto malestar, según la periodista, era que se hubiese designado a un sacerdote ajeno a la archidiócesis barcelonesa ¡Cómo sino hubiesen sido ajenos el menorquín Taltavull y el mallorquín Vadell!"

    Da la sensación de que Omella se ha dado cuenta que hay que proteger el flanco doctrinal y fideístico.

    Omella tiene un sobrepeso de cargos y cargas: arzobispo de una diócesis medio difunta con dos diócesis sufragáneas, una de ellas más o menos bien (Tarrasa) y la otra en la fosa de las Marianas (san Feliu), con un poder político catalán empeñado en destruir una Nación y su Estado democrático y de derecho enfundado en la mentira y el ataque ad personam (Quinto y Octavo Mandamientos). Es miembro de la Congregación para los Obispos y del Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica. Además, es presidente de la Conferencia Episcopal Española, presidiendo las reuniones de la Comisión Permanente y de la Comisión Ejecutiva de la CEE, así como del Consejo de cardenales... y con audiencia del apurado, apretado y perdido Francisco.

    A la carga del burrito del baturrico, están las limitaciones propias de Omella: siendo un cura arquetípico del Concilio Vaticano II, leyendo sus glosas dominicales, se hace patente que tiene conocimientos limitadísimos de espiritualidad y teología en fe, moral, culto y eclesiología. Un obispo que le haga de Ratziger le va muy bien.

    Sus otros condicionantes son el profundo corporativismo de Omella, típico también del obispo del Concilio Vaticano II, a pesar de la sinodalidad y de la participación de los laicos y las zarandajas democráticas que nos prometen: el Papa manda, de cardenal a cardenal va cero, debajo está el obispo sufragáneo que puede ser juzgado, el cura obedece y el fiel a lo suyo. Otro frente fogueado es el conspirativo, como el caso Ureña, del cual aún colean cabos sueltos...

    Le salvan dos cosucas: que es listillo y que es chistosete, cosa que se agradece. Metió la patuca en el charco con una exhortación maldita, pero la retiró a tiempo (bien), no es un obcecado, y se toma las cosas con broma, es como un pato que se sacude el agua de encima, lo cual lo aleja del carácter vitriólico y retorcidillo del chico de Mallorca y del nunca suficientemente amado líder supremo celestial: "en la meva llibreta el vostre nom està escrit i subratllat, amb majúscules i vermell".

    No obstante, a Omella le esperan cuatro años muy difíciles, como a todos los que somos de la Iglesia, debido al empeño de Bergoglio en conducir atropelladamente el coche...

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    1. Alguna vez GG tendrá que entrar en profundidad a analizar la situación de la diócesis de Sant Feliu, convertida en un auténtico erial (salvo las excepciones de rigor, que las hay).

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    2. 9:30, tiene razón, pero la investigación la debe de hacer obligatoriamente, de manera oficial y pública, el arzobispado de Barcelona, el arzobispo Omella.

      Por otra parte, es usted muy optimista la calificarlo como erial... y misericordioso... si no me equivoco, tienen a los dos monasterios desnortados y desarbolados de Montserrat, el de los chicos en Santa María en la cima, y el de las chicas díscolas y revolucionarias, San Benito, en la falda soleada.

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  5. Buena persona y pocas luces,resumen así al nuevo obispo auxiliar de Barcelona.

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    1. Me interesa ver qué hace este nuevo obispo auxiliar, he de ver hechos reales...

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    2. ¿Qué entiende usted con "pocas luces"?

      ¿Qué no tiene una licenciatura universitaria o un doctorado?

      Para ser obispo no hace falta eso.

      (sí para ser político; basta con uno falso o copiado; así nos va)

      Un obispo es un administrador y un líder.

      Como administrador ha de ser prudente, como líder, dar ejemplo.

      Lo que aporta una licenciatura es la capacidad de pensamiento abstracto y la facilidad de encontrar el meollo de la cuestión.

      Lo que aporta no tener licenciatura es tener sentido común y centrarse en la práctica, de donde saca el conocimiento.

      Como no todo podemos ser todo al mismo tiempo; y tampoco es necesario, lo importante es saber dónde está uno y para qué está, conociendo sus puntos fuertes y sus puntos débiles; y sabiéndose miembro de un equipo que tiene un fin.

      No se equivoque: ser obispo (o médico, ingeniero, zapatero, carnicero...) no se aprende en los libros. Se aprende trabajando (y trabajando con "intent" )

      Lo que yo me preguntaría es por qué no tiene algo más, cuando cualquier pelanas es doctor en algo.

      Es posible que sea por honestidad intelectual y por no dar ejemplo, lo que en sí es muy buen ejemplo.

      (Ps: las "luces", como dice usted, no tienen nada que ver con un título universitario; y menos en los tiempos que corren)

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  6. Ojalá Mns. Javier llegara a Papa a la mayor brevedad posible.
    Se volvería en un plis-plas a la espiritualidad de Trento y a las consignas de SS Beato Pío Nono y SS San Pío X.
    Pasaríamos de VIVIR en un SUBMARINO a VOLAR en un Mig 29, por lo menos!!!

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    1. Ja ja... más bien, pasaríamos de vivir en un coral o en una esponja a ir en un cohete...

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