miércoles, 6 de febrero de 2019

La Iglesia a la defensiva

Creo en la Iglesia, que es una, santa católica y apostólica.
(Del Credo niceno-constantinopolitano)

Efectivamente, en los primeros siglos, la Iglesia tuvo que emplearse a fondo en las tácticas defensivas, es decir en la Apología. Al tiempo que se construía la Iglesia hacia dentro, empleó ésta a sus mejores efectivos en defenderse del acoso exterior: porque era sumamente difícil que el mundo la dejase desarrollarse. Ahí están las catacumbas, y ahí las sangrientas persecuciones. El rechazo de la sociedad era tremendo. Como el que sufre hoy, pero más visceral. Hoy predomina entre los adversarios de todo género la táctica de la tolerancia: te soporto, pero sepas que no sólo no me gustas nada, sino que hasta te odio. En este sistema hemos de sufrir también la guerra a muerte pero incruenta. Una guerra que está desgastando a la Iglesia de una manera tremenda: porque la táctica pastoral dominante es no oponer resistencia, antes al contrario, mimetizarse todo lo posible con el enemigo. Y no, es evidente que esta táctica no es nada buena. La prueba está en que no para de retroceder y de menguar hoy la Iglesia; mientras que las persecuciones de los primeros siglos (y sobre todo la valiente respuesta de los cristianos) la hicieron crecer y robustecerse. Prueba evidente de cuál es la táctica correcta y cuál la incorrecta.

Hemos de ser conscientes de que somos odiados, despreciados, vilipendiados. No sólo los católicos del establishment, sino también los fieles y los curas de a pie. Y la pregunta que surge ante esta situación, es: ¿no tendría que atender tanto la doctrina (catequesis, homilías…) como la pastoral, a este factor tan decisivo a la hora de vivir nuestra fe, de manera que seamos percibidos como católicos, dando así un claro testimonio?  Porque si el entorno es hostil, la primera reacción natural es la ocultación, el procurar que nuestro entorno no note que somos católicos. Si no tenemos ningún género de defensas ante la hostilidad ambiental, esa es la reacción inevitable. Si vamos desarmados, ¿no será lo más prudente evitar cualquier roce? ¿Dónde estamos pues? ¿En una Iglesia clandestina, que sólo tiene derecho a desenvolverse en la más absoluta privacidad de las iglesias, o mejor aún de las sacristías?
 
Tan escandalosa es esta situación, que los católicos del staff, curas y monjas, frailes y obispos, procuran ocultar su condición de eclesiásticos porque les incomoda que los identifiquen como tales, que los vean como gente de Iglesia. Hasta hay quien se guarda la cruz pectoral en el bolsillo para no desentonar. Nos lo muestran las fotos. ¿Qué puede hacer pues, un católico de a pie ante este panorama?

Eso significa que a la pastoral de hoy le falta el elemento apologético. El católico ha de saber defender su fe ante los que la atacan y ante los que la ridiculizan. No parece una buena táctica seguir con la misma estrategia y con la misma pastoral de cuando el catolicismo era la religión universal, no puesta en duda por nadie, y cuando lo raro era que alguien no fuese a misa los domingos o pasase de la asignatura de religión. No es un acierto actuar como si nuestra moral siguiese siendo la moral universal. Si te han arruinado el campo derramando en él toneladas de sal, no puedes seguir sembrando como si tal cosa. Milagro será que esa siembra no resulte totalmente estéril. Por eso los hay (y no pocos) que ni siquiera se molestan en sembrar. La solución obvia no es dejar de sembrar, como hacen tantos, ni tampoco seguir sembrando como se venía haciendo antes de envenenar el campo (son muchos los instalados en esa táctica), sino volver a roturar, aún más hondo, para hacerlo fértil de nuevo. 

Si bien los miembros de la Iglesia deberíamos estar en el pensamiento único, hay que entender que el mundo en que hemos de actuar no es ya de pensamiento único cristiano, como hasta hace medio siglo, sino que está luchando con enorme virulencia por imponer incluso a la Iglesia, su propio pensamiento único y su propia moral, una auténtica inmoralidad desde la perspectiva de la moral católica.

Hoy ya no basta el esfuerzo ciertamente meritorio que viene haciendo la Iglesia desde hace decenios por armonizar razón y fe, ciencia y fe. Ni el empeño por la unión de las distintas confesiones cristianas bajo la autoridad del Sumo Pontífice romano (crec en l’Esperit Sant, la santa mare Església catòlica, apostòlica i romana, seguimos cantando en Cataluña). Tal como está hoy la comunidad eclesial es mucho más lo que necesitamos. Hemos de volver a la apología -lo que hoy se llama Teología Fundamental-, a la defensa de la Iglesia, de su doctrina y de su moral ante el mundo.

Hoy, un cristiano bien preparado, con la clase de catecismo y de teología que hoy se necesita, ha de ser capaz de defender con coherencia y firmeza su posición antiabortista, su defensa del matrimonio cristiano indisoluble, su posición contra la eutanasia, su posición contra la sodomía, su convicción de que la Iglesia es uno de los grandes dones que nos ha dado Dios no sólo a los católicos, sino a toda la humanidad. Todo esto, añadido a lo que se le enseña en la catequesis ordinaria (en la que se incluyen las homilías). Porque si hoy el cristiano no es capaz de responder con claridad y firmeza a los ataques que le vienen por esos flancos todos los días, mostrando la credibilidad de su fe, anda bien perdido: más le vale pasar inadvertido, no hacerse notar, callar y disimular. Porque no es el caso de dar la cara para que te la partan. Y ésa no es una forma demasiado acertada de ser cristiano. No hemos de avergonzarnos de la cruz, no hemos de esconderla.

¿Pero qué posibilidades tenemos de que la Iglesia asuma una actitud apologética ante el mundo que se esfuerza en aniquilarla? ¿Y posibilidades de que esta actitud se traslade a la catequesis ordinaria, que sea parte de la formación de todo cristiano, empezando por los niños de primera comunión, continuando por los adolescentes de confirmación, siguiendo en la preparación matrimonial y rematando en la predicación? ¿Son altas las posibilidades de que esto sea así?

La respuesta no es nada alentadora. Porque, volviendo al credo, et unam, sanctam, cathólicam et apostólicam ecclesiam. ¿Una? La división interna respecto a todas esas doctrinas contra las que combate el mundo, es de escándalo. Lo de cathólicam, frente a tantos particularismos, deberíamos obviarlo aquí  Cataluña. Tampoco en esto hay unidad. Y lo de apostólicam… Están prácticamente censuradas para la predicación no pocas páginas del mismo apóstol Pablo. Páginas demasiado explícitas y transparentes.

La gran pregunta es por tanto: ¿Qué puede o qué debe enseñar hoy la Iglesia?  Al menos eso deberíamos saberlo los curas.

Custodio Ballester Bielsa, pbro.
www.sacerdotesporlavida.info

22 comentarios:

  1. Oportunisimo comentario, mosén Custodio. Estaba uno leyendo un número atrasado de Science, el correspondiente al 14 de diciembre de 2018. En su editorial, el presidente de la Academia Nacional de Medicina de los estados Unidos, Victor J. Dzau, la presidenta de la Academia Nacional de Ciencias de Ciencias de los Estados Unidos, Marcia McNutt, y el presidente de la Academia Nacional de Ciencias de China, Chunli Bai, urgían un rearme moral internacional contra la deriva que determinados experimentos estaban tomando. En concreto se referían a la intervención de científicos chinos sobre embriones humanos cuyo genoma modificaron. De esos embriones alterados genéticamente nacieron dos niñas gemelas. Entre las recomendaciones que dan mencionan la competencia, la integridad y la benevolencia. Benevolencia es uno de los cuatro pilares de la bioética. Es una versión del bonum est faciendum, malum vitandum. Los proponen científicos porque otras instancias --así la Iglesia-- ha permanecido callada ante el atroz ensayo de los investigadores de Shenzhen.

    La Iglesia, tan activa en ese terreno con Juan Pablo II y con Benedicto XVI, ha entrado en una era de fraternidad universal, de afueras y otras milongas y olvidado su doctrina sobre la vida y su defensa.

    Es un ejemplo de lo que usted detalla en su post. Ese abandono es, desgraciadamente, intencionado. Sustituido por un relativismo atroz y una connivencia autocomplaciente con tesis contrarias a las enseñanzas recibidas y defendidas por el magisterio hasta hace poco.

    Aunque la apologética abarca también otros campos como el de los preámbulos de la fe, tan descuidos hoy también, el del ámbito del respeto a la vida desde la concepción parece totalmente perdido.

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  2. Catábasis de la Iglesia7 de febrero de 2019, 2:05

    La katabasis o descenso a los infiernos de la Iglesia, bajo Francisco, ya está previsto por Dios. Sor Ágrega (Mística Ciudad de Dios) le preguntó a Dios sobre el por qué de tantas tribulaciones en la Iglesia, y Dios le respondió que así la Iglesia avanzaba en el descubrimiento de las verdades, pues sin ellas, el hombre se duerme.

    Es indignante la firma de Francisco del Documento sobre la Fraternidad Humana y por la Paz Mundial y la Convivencia Común, sin mención a Cristo, con Ahmed el Tayeb, Gran Imán de la mezquita egipcia de Al Azhar, junto con el beso que se dio a un imán que tiene doble juego: cara a los suyos, acepta la doctrina islámica de la pena de muerte de los musulmanes apóstatas.

    Otro acto indignante es el acuerdo, secreto aún, firmado por el Vaticano y China, un país ateo, marxista, comunista y corrupto, enemigo de los derechos humanos y de la democracia, en el que se da derechos a este enemigo para presentar obispos, además de la legalización de la infame iglesia patriótica, subordinada al partido comunista. China, como de costumbre, juega a las dos barajas: acepta el pacto, pero presiona a la Iglesia fiel.

    Otro evento insoportable fue la entronización de la estatua de Lutero en el Vaticano, un no arrepentido hasta la muerte, cismático, herético, antijudío, insultador de la Iglesia e incitador al homicidio y la guerra, ladrón del patrimonio eclesial, calificado infamantemente además como de "testigo del Evangelio".

    Comunistas, musulmanes, Lutero... todo indica una confusión progresiva de la Iglesia bajo Francisco.

    Viendo la caída de la Iglesia por culpa de su jerarquía hacia una masonería fraterna universal, sin Cristo, este artículo ha hecho un "descubrimiento" excelente:

    infovaticana.com/2019/02/06/pio-xi-responde-al-documento-firmado-por-francisco-en-abu-dabi

    rescatar de Mercaba la encíclica Mortalium animos, traducida al español, promulgada por Pío XI el 6 de enero de 1928.

    En ella hay una doctrina católica que es tradición viva y magisterio vivo que incide como recordatorio en el Concilio Vaticano II: la única religión verdadera es la Iglesia Católica, y es depositaria infalible de la única verdad. El resto de comunidades son cismáticas y heréticas, en mayor o menor grado. La Iglesia es sociedad perfecta, externa y visible. En la Iglesia no hay doble doctrina: una interior y otra exterior, una secreta y otra pública, una relativista y otra absoluta, una para unos y otra para otros... no se juega a dos barajas ni se miente para justificar un fin bueno.

    ...

    La Iglesia es Esposa de Cristo, y el infierno no prevalecerá, aunque sí sabemos que estamos cerca y pronto a un final de los tiempos que hemos conocido hasta ahora, tal como profetizó San Pablo en II Tesalonicenses 2 y el Apocalipsis: primero, la Gran Apostasía del Pueblo de Dios (laicos y consagrados), luego la remoción del "obstáculo", después el Anticristo y su Abominación de la Desolación (abolición de la eucaristía), su entronización como Dios, y al final, su muerte por Jesús y el advenimiento del Reino de Gloria de Jesús con sus santos, con la transformación y regeneración de la Tierra.

    Tenemos la protección de Dios, pues dijo que si estos tiempos de confusión y persecución, de enfriamiento de la fe y la caridad, no se abreviaran, cuando viniera no encontraría fe alguna sobre la tierra.

    Para que venga el Reino, hemos de pedir: ¡¡¡Ven, Señor Jesús!!!

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    1. No se olvide de colocar entre los movimientos contrarios a la Iglesia promovidos desde el Vaticano, la incoación de la causa de canonización del padre Arrupe, que ha sido para la Iglesia, más corrosivo que el vitriolo. A este paso, veremos canonizar a sor Forcades, sor Caram, Castro, Xirnacs, Maduro, el Che y la caterva que les sigue. Si Lutero es santo, ¿quién no será santo? A lo mejor excluyen a Satanás. O no, ¡quién sabe!

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    2. Se ha dejado usted a la Pasionaria y sus legiones de JINETERAS. También a los incontables asesinos de Paracuellos del Jarama y toda la ralea de Pseudo Santos de la DES- memoria histórica.

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  3. El problema está en la Iglesia peregrina de hoy7 de febrero de 2019, 2:25

    "La respuesta no es nada alentadora..."

    Ya lo dice muy bien. Pero la condición esencial como el corazón y los pulmones, es que la doctrina correcta se defienda desde el Papa hasta los obispos.

    Y hoy estamos en una grave situación en el vértice superior mismo de la Iglesia, donde reina la confusión doctrinal.

    Por ello, hoy, como cuando el arrianismo, la verdad católica la defiende el cura y el laico de a pie, asistido por el Espíritu Santo, pues la Iglesia es indefectible en sí misma.

    En efecto, la Iglesia siempre es santa y una, y tiene tres cuerpos: la Iglesia Triunfante y la Iglesia Purgante, las dos salvadas pero una purgando la falta de caridad; la Iglesia Triunfante es santa y una, conocedora de la verdad, en plena caridad con Dios y la Iglesia, integrada por María y todos los santos.

    El problema sólo se halla en la Iglesia militante o peregrina en la Tierra, integrada por el homo viator, que es pecadora pues necesita del sacramento de la confesión, y tiene un conocimiento imperfecto de la fe pero recibe los dones y carismas del Espíritu. Esta Iglesia, la peregrina, y sólo la peregrina de un momento histórico breve y concreto, pasará por una terrible prueba, que la superará con la ayuda de Dios para entrar en la Nueva Tierra.

    La Iglesia peregrina ya tuvo una gran prueba de separación con el arrianismo, cuando la casi totalidad de los obispos, curas y fieles se pasaron a la herejía.

    Pero lo importante es que la "indefectibilidad" de la Iglesia una y santa pasó a los pocos obispos, curas y fieles que creyeron en todas las verdades de fe católicas, sin excepción alguna.

    La verdad, la indefectibilidad, por tanto, estuvo en el 5% de los laicos y consagrados ortodoxos, y el 95% restante, heterodoxo, estaba apartado de la plena comunión, era herético y estaba excomulgado.

    La verdad católica NUNCA proviene de las estadísticas demoscópicas sociológicas, ni tampoco de votaciones democráticas con mayorías de consenso, pacto o transacción. La verdad está en la Palabra y la Tradición, y luego en el Magisterio que las interpreta, no en un Magisterio libre de la Tradición y Escritura.

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  4. Cita del final del artículo: "¿Qué puede o qué debe enseñar hoy la Iglesia?". Pues mossen Custodio me sorprende usted que se haga esta pregunta. Usted ya lo sabe de sobras y por esto su obispo la ha mandado a vacaciones.

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    1. Jejeje... La Iglesia Católica tiene para enseñar, literalmente, "por un tubo" y bien largo, pues teniendo en cuenta sólo los textos, entre Padres, Doctores, teólogos, santos, místicos, tradición, magisterio, revelaciones y derecho, sin tener en cuenta la filosofía e historia, las vidas de santos y beatos, darían para años, años y más años de enseñanza.

      El problema de la Iglesia Católica de estos tiempos no es de falta de textos, sobran cantidubi, en realidad sobreabundan, rebosan, colman, sobrepasan y desbordan las exigencias de los sabios, sino de simple valentía y parresía del Papa y de los obispos: están silenciosos, omiten verdades, y se emparran en terrenos pantanosos. Si ellos están embarrados, por causa de la estructura jerárquica de la Iglesia (su voz vale el peso de la autoridad), entonces estamos todos colapsados, y nos toca defender la verdad por cuenta nuestra, lo mínimo que nos exigirá Jesús, el cual nos dará el poder para suplir lo que nos falta.

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  5. Totalmente de acuerdo con el Sr Valderas Gallardo.

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    1. "Tan escandalosa es esta situación, que los católicos del staff, curas y monjas, frailes y obispos, procuran ocultar su condición de eclesiásticos porque les incomoda que los identifiquen como tales, que los vean como gente de Iglesia".

      ¡Qué va!, la cosa es más grave aún. Esos mismos que ocultan por todos los medios su condición de religiosos, salen a exhibirse con los hábitos (y con mitra y báculo quien los tiene) cuando se trata de ir frontalmente contra la Iglesia: véase a la Forcades predicando aborto, eutanasia y homosexualidad en hábito monjil. Véase a la Caram, véase a los obispos que actúan contra más de la mitad de su iglesia local, además de predicar y actuar contra la doctrina de la Iglesia.

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    2. Al madrugador comentarista-adulador del Sr. Valderas:

      ¿Es usted capaz de decir algo más concreto? ¿Qué es lo que más le gusta de los comentarios del Sr. Valderas? Su insulso comentario es siempre el mismo... esfuércese un poco el cerebro, hombre, y sea un poco más original. ¿O es que es usted un poco corto de entendederas?

      A mí también me gustan los comentarios del Sr. Valderas, que siempre son soberbios, pero no se me ocurriría repetir a diario su mantra. ¡Cansino, hombre, que es usted un cansino!

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    3. Totalmente de acuerdo con el anónimo de las 10:59

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  6. No. No es cierto que las persecuciones de otros tiempos hayan hecho crecer y robustecerse a la Iglesia, por mucho que Tertuliano se jactara de ello. Ya va siendo hora de que desechemos esta visión romántica de las persecuciones y la "iglesia clandestina" (eso por no hablar de la falsa idea de que las catacumbas eran el escondrijo de la Iglesia perseguida) y miremos cara a cara a la verdad: que cuando la Iglesia más ha florecido es cuando ha gozado de libertad, y que la persecución verdaderamente sistemática puede tener éxito y no sólo eso sino que más de una vez lo ha tenido. Ejemplo, la persecución que los emires de Córdoba y sus sucesores emprendieron contra la Iglesia tuvo un éxito total: cuando estas tierras fueron conquistadas siglos más tarde por Fernando III, en ellas no quedaba un solo cristiano.

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  7. La Iglesia necesita, urgente, un Concilio para asentamiento de la doctrina y reconocimiento en ella; y para la aplicación del Derecho Canónico (porque si no, ¿qué sentido tiene que exista?)
    Está uno fatigado de oír un domingo tras otro preces por la unidad de los cristianos cuando la que está agrietada severamente es la iglesia católica entre casos de abusos sexuales que no paran de aparecer -y el decanato formidable de los encubrimientos-, doctrina de situación que convierte en elásticas algunas partes del catecismo, sectores de clero politizado o asimilado a las marchas del mundo que progresa en ideologías de género, escasez de vocaciones sobre todo en Europa, sociedades occidentales ampliamente descristianizadas, etc.
    Capacidad para promover un Concilio: ahí está el quid.

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    1. Un concilio ahora, en medio de la tormenta, acabaría como el rosario de la aurora, lo más peligroso que podría hacer la iglesia ahora,

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  8. Mn Custodio olvida algo importante: La Iglesia como cuerpo místico de Cristo reune a los bautizados y convertidos a Cristo , y eso supone que hay más confesiones cristianas que forman parte de la única Iglesia. Iglesias ortodoxas, anglicanas y protestantes...la Iglesia es católica pero no exclusivamente romana.

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  9. Mossen Ballester habla de moral católica...no me gusta el término. En nombre de la moral católica se han hecho aberraciones en la historia, en todo caso lo correcto es hablar de moral o ética que surge de la Palabra de Dios y la vida cristiana , y no como una imposición - como pretende mn.Custodio- sino por la conversión que otorga la Gracia a través de su Iglesia. Como siempre Mn.Custodio se polariza a un extremismo para contrarestar otro extremismo que él denuncia.

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  10. Hoy se commemora al Beato Pio IX.
    A ver si nos echa una MANITA desde el Cielo, POR DIOS!!!

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  11. Ejemplo; Motivo de duda o credibilidad:muchos cristianos católicos en España, se han quedado impactados en los últimos años, ante la multitud de beatificaciones y canonizaciones a "porrillo" de la iglesia. Creo que el pueblo fiel actual no va por ahí.. error tras error, al final al hoyo.

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    1. Tiene usted toda kla razón. Y mucho de ellos de santo no tenían nada de nada!

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  12. Anónimo 7 de febrero de 2019, 20:41:
    ¿Ha leído Vd. el artículo?
    Dice Vd.: "y no como una imposición - como pretende mn. Custodio"
    ¿¿?? ¿De dónde se lo saca?
    No sea Vd. tíbio.
    Además, dice S. Juan (en Apocalipsis 3:16): "Así, puesto que eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca". (Palabras textuales del Señor).
    Claro que muchos dicen que como no había grabadoras "en aquel tiempo"...

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    1. Pues muy fácil responderle a usted anónimo de 8 de febrero 22:26 h: Mn Custodio es extremista o ultramontano en sus formas y en sus planteamientos , y el que es extremista sea de izquierdas o de derechas eclesialmente hablando, mira de imponer su pensamiento como la Verdad en mayúsculas. Por otra parte no confunda usted el equilibrio , o la virtud( término medio decia Sto Tomas) con la tibieza ...son cosas diferentes

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