miércoles, 5 de diciembre de 2018

El Dr. Pablo Oriol y la maldición del San Pablo

No creo que exista una ceremonia que tan difícilmente pueda mostrar la verdadera imagen del finado como un funeral. Luego, supongo que sigue la miscelánea. Y eso es así por la inveterada costumbre universal de cantar únicamente las bondades del que se fue y olvidar sus defectos y pecados por públicos que fuesen. El difunto siempre queda blanqueado. Y su sepulcro, también.

Sin embargo, en el caso del malogrado ginecólogo Pablo Oriol, se trataría más bien de una especie de memoria histórica, sesgada y secuestrada por tanto, por la cual habría que silenciar el testimonio de aquellos -y fueron muchos- que conocieron sus cuitas con un hospital traidor a los principios que lo fundaron. Es aquello tan manido de Aquí paz -aunque no la hubiese- y después ¡gloria!, aunque pudiese todavía no disfrutarla del todo. Estas celebraciones de aniversario parecen casi siempre un segundo entierro; pero éste, último y… ¡definitivo!

El abortista de Sant Pau, Dr. Calaf
Pero hay más, bastante más, porque no podemos dejar de reconocer las virtudes que mostró como ginecólogo católico coherente con su fe. Durante años el Dr. Oriol contempló, día tras día, en el episcopal Hospital de San Pablo cómo sus más profundas convicciones de médico y de cristiano eran puestas a prueba por las prácticas contrarias a la moral cristiana, propiciadas por el ahora septuagenario Dr. Calaf, abortista confeso y militante y quasi eterno jefe del servicio ginecológico del “católico” hospital. La firme postura provida del Dr. Pablo Oriol y sus constantes protestas por las continuas violaciones del Convenio firmado por el Arzobispado de Barcelona y la Generalitat (por el cual se debían respetar los principios morales de la fe católica en el Sant Pau), le acarreó la incomodidad de verse señalado como aquel -como si fuese el único en un hospital con centenares de empleados- que ponía en conocimiento de la autoridad eclesiástica (¡para lo que le sirvió!) unos desmanes morales que se habían convertido ya entonces en escanciada costumbre.

La jubilación de Calaf -¡por fín!- y su sustitución por Elisa Llurba, su aventajada alumna, no ha traído ningún cambio significativo a la penosa situación moral (mal porvenir les espera a las personas, a las familias, a las instituciones y a los pueblos sin moral) del Sant Pau, sino que la ha cristalizado, como ella misma manifestó con todo desparpajo en su Conferencia Embarazo, gestación y genética… ¡eutanásica! 

Y ahora, más de seis meses después de la muerte del Dr. Oriol, Elisa Llurba envía la siguiente invitación: Desde el Servicio de Obstetricia y Ginecología, hemos preparado una Ceremonia-Misa -nuevo término pseudosacramental acuñado por Dña. Elisa- en memoria de nuestro querido compañero Dr. Pablo Oriol que nos dejó inesperadamente el pasado mes de mayo.

Os adjuntamos el programa de la Misa que será oficiada por el Dr. Josep Mª Forcada -Casa de Santiago y chivato de Calaf en la Muy Ilustre Administración (MIA)- y la participación de la Coral del Colegio de Médicos de Barcelona y del Hospital de la Santa Cruz y San Pablo con la dirección del Dr. Jordi Craven-Bartle y el Dr. Jordi Félez (Que pidieron la cabeza del Rvdo. J. Ramón Pérez por haber amenazado con bloquear la MIA en protesta por los abortos del hospital), el próximo 3 de diciembre a las 13.15 en la Iglesia del antiguo Hospital de San Pablo: El hipócrita Sanedrín de los sumos sacerdotes en pleno.

Un centenar de personas, el coro nonagenario, Josep M. Forcada, el celebrante, desacreditado representante del arzobispado en la merienda de negros de la Muy Ilustre Administración del hospital… y una pantalla en el presbiterio, donde se proyectaron esas fotos familiares que debieran ilustrar la felicísima relación del finado con la institución hospitalaria. La homilía de tres minutos, glosando el cumplimiento de las Bienaventuranzas en la vida del difunto, aunque -la verdad-  en un tono desmayadísimo… El Rvdo. Forcada no está ya para demasiadas bienaventuranzas.

Mn. Josep Maria Forcada pintando un cuadro
Pero el protagonismo  de la Ceremonia-Misa -la organizaban ellos- sin duda fue para la Dra. Llurba, actual jefa del servicio de ginecología y para el matarife Calaf, el antiguo, que desde la Fundación Puigvert continúa dando todo el mal que puede. Y es que a rebufo del Dr. Oriol pueden buscar el aura de santificación que el Rvdo. Forcada les ofreció con sumo gusto.

Dña. Elisa leyendo un poema de Pere Rovira: Que la muerte será mentira… Cierto, por eso ella se ha especializado en eutanasiar a los no nacidos con taras genéticas y ¡cuanto antes mejor! Y como la muerte es mentira, no es muerte ni lo que hace ella ahora, ni lo que hacía el caradura de Calaf cuando tenía mando en plaza.

Y Calaf… menudo gachó. Con un morro de cemento y un tonito santurrón glosó la alegría, simpatía y positividad del carácter de Pablo Oriol. No dejó sin embargo de apuntar que teníamos diferentes opciones bioéticas, pero siempre respetando la opción de cada uno y creando un espacio de convivencia en el hospital. ¡Comme il faut! ¡Claro que sí! Calaf haciendo todos los abortos que le salían de las narices ante el silencio cómplice de Forcada y la estulticia de un Cabildo catedralicio, que se los ha comido con patatas durante más de cuarenta años. El espacio de convivencia consistía en que Calaf y su equipo de aventajados ginecólogos hacían los abortos y al Dr. Pablo Oriol se le permitía protestar en privado para luego contenerse públicamente. Como McCarrick y Viganó. El sistema es el mismo… hasta que se decidieron a hablar. Y tanto Viganó como Pablo Oriol lo hicieron alto y claro por mucho que les pese a algunos.

Luego, en tu funeral vendrán aquellos que se pasaron la vida mortificándote, y afirmarán que fueron tus mejores amigos y que tu ausencia les provoca un vacío que nadie podrá llenar. Es lo de siempre: ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas!, porque edificáis los sepulcros de los profetas y adornáis los monumentos de los justos, después de asesinarlos de palabra y de obra.

Lástima es que a D. Juan José Omella no le interese ni poco ni mucho lo que sucede en el Hospital de San Pablo. Tal vez en Logroño, allá lejos, le preocupó lo del aborto algo más. Pero aquí en Barcelona… laisser faire, laisser passer. El tema es suficientemente vidrioso y su Plan pastoral -¡Salgamos!- lo suficientemente amplio para que se deje marcar la agenda por ningún grupo de presión.  El Hospital de la Santa Cruz y San Pablo permanece en posesión constante y pacífica de Calaf y sus sucesores… Morada de demonios, guarida de todo espíritu inmundo y de toda ave inmunda y aborrecible. El hospital les pertenece. Podrían incluso hasta inmatricularlo a su nombre. Le harían un gran favor a la Santa Madre Iglesia. Pero no caerá esa breva. 

Gerásimo Fillat

8 comentarios:

  1. Muy buen artículo recordando la vida de los malos y la de los buenos. No en vano, Tito Livio dijo, con su proverbial ratio cognoscendi o ratio essendi, que las orationes funebres, oratio finus o el elogio fúnebre, habían llenado de mentiras como nadie toda la historia de Roma: todos los muertos, de héroes o semidioses para arriba.

    No ha cambiado nada en 2000 años: la necrofilia y el panegírico a los espíritus como exorcismo laico, componentes culturales arcaicos revividos el 2018 y subrayados por el poder médico-político satánico del demoníaco trípode de la cultura de la muerte en el Hospital de Sant Pau, para vergüenza del omitente Mons. Omella: aborto, eutanasia, eugenesia.

    Presencia de muchas personas, laudatio funebris hipócritas y fariseas para alguien que era sistemáticamente obliterado, grandes alabanzas con las bienaventuranzas hacia este Cristo-médico en la tierra, co-crucificado con Cristo-Médico Dios y Hombre verdadero, al meter estos perversos médicos su veneno en el Sant Pau con la cultura de la muerte, y al ser los prelados vigilantes de hacer cumplir lo que dispuso Jesús-Mandamiento unos perros mudos indolentes, unos dolosos centinelas dormidos, y unos pastores a soldada y merced que les importa un bledo a los más débiles, vulnerables y desamparados, los pobres primeros y primarios, los de preferente protección y opción: los niños no nacidos.

    Tópicos y lagunas calculadas. El ritual de la muerte física del médico crucificado por cumplir y hacer cumplir el "no matarás" y el Evangelium vitae de Juan Pablo II... Discursos panegíricos, el elogio fúnebre y los tópicos del género. La caterva de médicos homicidas y consagrados omitentes, silentes, tolerantes y disimulantes en el homicidio masivo que se realizan en "su hospital", llenan de putrefacción a estos sepulcros blanqueados de soberbia, muerte, orgullo, vanidad, ansias de poder.

    Malvados médicos del cuerpo, malvados médicos del alma. Blanco y negro. De rojo vais por vuestros crímenes in faciendo et in omittendo.

    - Elisa Llurba envía la siguiente invitación: Desde el Servicio de Obstetricia y Ginecología, hemos preparado una Ceremonia-Misa -nuevo término pseudosacramental acuñado por Dña. Elisa- en memoria de nuestro querido compañero Dr. Pablo Oriol que nos dejó inesperadamente el pasado mes de mayo.

    - La homilía de tres minutos, glosando el cumplimiento de las Bienaventuranzas en la vida del difunto, aunque -la verdad- en un tono desmayadísimo… El Rvdo. Forcada no está ya para demasiadas bienaventuranzas.

    - Pero el protagonismo de la Ceremonia-Misa -la organizaban ellos- sin duda fue para la Dra. Llurba, actual jefa del servicio de ginecología y para el matarife Calaf,

    - Dña. Elisa leyendo un poema de Pere Rovira: Que la muerte será mentira…

    - Con un morro de cemento y un tonito santurrón glosó la alegría, simpatía y positividad del carácter de Pablo Oriol. No dejó sin embargo de apuntar que teníamos diferentes opciones bioéticas, pero siempre respetando la opción de cada uno y creando un espacio de convivencia en el hospital.

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  2. Hay un orden jerárquico moral:

    1º) SANTOS NIÑOS MÁRTIRES INOCENTES Y DESCONOCIDOS. Primero son todos los niños no nacidos, por causa de la congelación, destrucción, eugenesia y aborto de los fetos y embriones en el Hospital de Sant Pau, donde el Arzobispado de Barcelona es copropietario.

    Estos son los SANTOS NIÑOS MÁRTIRES INOCENTES Y DESCONOCIDOS, que en Cataluña pueden ya superar los 500.000, entre congelados, eugenesiados, destruidos y abortados en reproducción artificial y natural, con abortivos químicos y quirúrgicos.

    Éste es el monumento diabólico, de 500.000 cadáveres, que le hacen al demonio aquí en Cataluña, por parte de aquellos que nunca deberían de hacerlo: médicos, curas y políticos (el César ha de dar a Dios lo que es de Dios).


    2. El SANTO GINECÓLOGO PABLO ORIOL, santo porque ha dado su vida entera en la defensa de la vida, propugnada en la Humanae vitae, Evangelium vitae y el V Mandamiento de la Ley de Dios. Junto al martirio y el ejercicio heroico de las virtudes cristianas, está el ofrecimiento de su propia vida para la defensa de los más pobres y necesitados (dixit Evangelium vitae): los niños no nacidos. Este ofrecimiento de la vida es tanto por la dedicación a los niños no nacidos, como por la defensa moral y jurídica, y también aceptando y perseverando en las enfermedades y la muerte que puede ocasionar el estrés y sufrimiento por las acciones de los malvados, siguiendo la Cruz de Cristo: "lo di todo hasta la muerte, y la muerte en cruz".

    Aunque Francisco, para mí, no es un buen Papa, no obstante tiene algunas cosas buenas, que las aprovecho. Así, “Gaudete et Exsultate”, nueva exhortación apostólica sobre el “Llamado a la Santidad en el Mundo Actual”, donde da unos consejos de santidad que sí cumple el Santo ginecólogo Pablo Oriol:

    Un santo defiende a los indefensos
    Aceptar el camino del Evangelio aunque nos traiga problemas
    Defender al no nacido, pero también al nacido en miseria
    Ver a Jesús en los enfermos
    Ser cristiano es reconocer la dignidad del pobre: el niño no nacido
    Luchar siempre
    Salir de la corrupción espiritual
    La Santidad no es pasividad: ¡Más vivos!
    Hay enemigos de la santidad (cultura de la muerte y sus responsables)
    Salir de una lógica fría y de dominio
    Ser un buen cristiano significa seguir las Bienaventuranzas
    Para ser santo hay que ir contracorriente


    3. LA SAGRADA FAMILIA. Ya debería de ser dedicada internacionalmente, de una vez por todas, a los cuatro principios irrenunciables e innegociables de los católicos en la vida pública: VIDA, FAMILIA, EDUCACIÓN Y BIEN COMÚN.

    ¿Hasta cuándo vamos a esperar?

    Contrarrestaría al Monumento Satánico a la Muerte de los Inocentes ya mencionado, los más de 500.000 niños abortados, eugenesiados, destruidos y congelados.

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    1. Se confirma la continuidad, desde Sistach, en la cruel inhumanidad de este gobierno episcopal de Barcelona hacia sus hermanos no nacidos, y el tantsemenfotisme de Mons. Omella.

      Omella, tienes dos colores, que representan la sangre vertida por Dios, el rojo episcopal y el morado cardenal, que te recuerdan que debes ser el Príncipe del Doble Martirio, dar toda tu vida por todos los no nacidos.

      Basta ya, gobierno episcopal de Barcelona, de vuestra pecaminosa y escandalosa disimulación, tolerancia y pasotismo ante un gravísimo pecado intrinsece malum que clama al cielo.

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  3. Las piedras acabarán hablando porque callan aquellos que deberían actuar en la Muy Ilustre Administración de San Pablo y callan cobardemente. El nuevo Instituto de Investigación que han construido ahora en Sant Pau se dedicará a la eugenesia genética con embriones humanos y a fecundar in vitro y a congelar embriones. Malditos, sí. ¡Malditos! ¡La sangre de los inocentes clama ante el trono de Dios!

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  4. Lo peor de todo este paripé en que se burlan del buen Doctor, que en el Cielo esté y también de Dios. De Dios nadie se burla, qué vayan con MUCHO CUIDADO con lo qué hacen!!!

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  5. Si no fuera por Germinans, aspectos sustantivos de la diócesis catalanas pasarían inadvertidos y no entenderíamos muchas cosas contrarias a la vida cristiana que parecen auspiciadas por los propios obispos. Uno de ellos es el relativismo moral. Son los propios obispos los primeros que ante determinados problemas éticos se escapan, falazmente, por la tangente y dicen unos opinan blanco y otros negro. Como si los que opinan que es blanco se apoyaran en razones tan débiles como los que opinan que es negro.
    A propósito del aborto y los hospitales católicos, o donde la Iglesia tiene voto discriminante, nos hemos enterado que los responsables de esos asesinatos en masa dicen tener una bioética distinta de la del doctor recién fallecido. Una bioética del asesinato no es bioética ni aquí ni en la Patagonia. Para un asesinato no hay justificación moral.
    Se dan esas contradicciones porque en las sedes episcopales no hay obispos con formación suficiente para dictar los criterios doctrinales cristianos. Los problemas relacionados con la vida necesitan una normativa moral clara y distinta. Si ellos no están capacitados, a la vista está, deberían solicitar la ayuda de la cátedra de moral de la Facultad de San Paciano y el Instituto Borja de la Ramón Lull. Pero, ¿qué encontramos? Que la cátedra de moral estuvo durante decenios ocupado por quien, entre otros movimientos no precisamente éticos, se dedicó a difundir falsedades o interpretaciones sectarias contra la canonización, entonces in fieri, de Escrivá de Balaguer. En internet está el panfleto de esas lumbreras de la moral. Ha firmado, con argumentos contrarios a la verdad de las cosas, cuantos panfletos de curas se ha publicado a favor de la lucha contra el bien común y a favor de la división. Todo un profesor de ética. Por si la cátedra no brillara con semejantes luces, el propio decano de San Paciano sostiene que no existe una verdad moral, sino que moral es lo que el pueblo dicta. En este caso, no habría asesinato, sino interrupción del embarazo a petición de la voluntad popular. Otra bioética, señores curas, ¿no?
    ¿Qué decir del Borja? Disparató tanto sobre la legitimidad moral del aborto que, ante alguna llamada de Roma, los obispos tuvieron que desmentir semejante toma de partido. El Borja, que tenía que asistir en esos asuntos a los obispos, se había alienado con las posturas de secesionistas y socialistas en el Parlamento de la Ciudadela. ¿Cómo pudo ocurrir semejante dislate? Porque el cardenal Martínez puso al frente del Borja a una abogada militante secesionista, ignara de toda doctrina ética, pero hermana de la periodista que le recibía con agasajo en la nostra televisió y ante la que Taltavull se sentía sumamente cómodo quitándose todo signo no sólo episcopal sino la mera tirilla distintiva del clérigo. Se entienden muchas cosas.
    Si algo urge en la bioética contemporánea es todo lo relacionado con la reproducción. Nos acabamos de enterar de la intervención en embriones, es decir, en la línea germinal, del genoma, un embrión implantado luego. Es decir, manipulado y cuya manipulación pasará a la descendencia. No ha creado otra especie, como se dice, pero se acerca mucho a ello. De eso, el Borja, San Paciano o los obispos ni mú. Ni mú a propósito de los niños de tres progenitores (de un padre y de dos madres, al sustituir las mitocondrias de una con las de otra). Ni mú sobre otros tipos de manipulaciones. Esas intervenciones se están añadiendo a la matanza a la brava que es el asesinato abortivo. Pero, ¿qué criterios morales han llegado a los fieles? Ni uno. ¿No hay gente preparada que pudiera echarle una mano a los obispos? Hay médicos y otros profesionales preparados. Pero no son, y esto no es reduccionismo, del círculo secesionista, como los que dicen representar a la Iglesia. Por eso, prefiere matarse a inocentes que esbozar un código de comportamiento. Y así nos va. Entiende uno muy bien la indignación de ese gigante de la vida que es Don Custodio.

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    1. Totalmente de acuerdo con el Sr. Valderas.

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  6. Y yo entiendo muy bien la indignación de ese gigante de la moral y las ciencias que es usted, Don José María.

    Como siempre, expone usted las cosas, claras e irrebatibles.

    Más científicos así hagen falta en el mundo.

    Si Germinans instituyese unos premios "Germinante del año" o algo así, mi voto iría directo para DON JOSÉ MARÍA VALDERAS GALLARDO.

    Gracias.

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