jueves, 4 de octubre de 2018

¿Pero no tuvimos bastante con el Sínodo de la Familia y con la "Amoris Leticia"?

Bastante amarga fue la experiencia del sínodo de la familia, un sínodo formado en su inmensa mayoría por obispos y cardenales, presidido por el Papa Francisco en actitud expectativa, a ver qué pasaba. Y estuvo a punto de pasar. Los de la familia en colores, presididos por el cardenal Kasper (el que a base de hacer teología de rodillas, tenía abducido al papa), estuvieron a punto de llevarse el gato al agua. Bien que dejaron su impronta nada menos que en la Amoris Laetitia: la leticia del amor. Un sínodo, no nos engañemos, en que las fuerzas dispuestas a legitimar la homosexualidad en la Iglesia, estaban tan bien organizadas, que dieron la impresión de ser la mayoría, e incluso de tener al papa de su parte: silencioso, es verdad; pero su silencio era asaz inquietante.
Empezaron a sonar los primeros ecos del cisma. Al final, en la Amoris Laetitia quedó en entredicho (¡entre los dubia nunca despejados!) la indisolubilidad del matrimonio: pues el mismo texto en que se aborda (capítulo VIII), unos obispos lo interpretaron y siguen interpretándolo de una manera y otros de la contraria: sin que el papa haya despejado hasta el momento los dubia que se le plantearon pidiéndole cuál era la interpretación correcta. Más aún, el simple hecho de pedir y suplicar que se despejaran esas dudas desde la Santa Sede, fue considerado un gravísimo signo de rebelión.
Bien decían nuestros abuelos: “Reunión de pastores, oveja muerta”. Ya estuvimos bien a punto de llevarnos un tremendo disgusto en esa última reunión de pastores; ¿no será una temeridad volver a las andadas, y justo sobre los mismos temas? ¿Cómo pretende el papa que los obispos sean la solución del problema que ellos mismos han creado? Si los obispos de uno en uno han organizado la peor crisis de la Iglesia, ¿acaso confía el papa que juntándolos pondrán remedio al mal que han provocado? También para el mal, la unión hace la fuerza. No espere por tanto el papa, que vaya a dar con la solución, justo el sínodo de los máximos responsables de la pederastia.
Inevitablemente, ese nuevo sínodo redundará en el tema estrella del anterior: abrirle las puertas de la Iglesia a la homosexualidad. Profundizar en la teología del “Quién soy yo”, es decir en el veto papal a la condena explícita, contundente y persistente (justo en dirección opuesta al “quién soy yo”) de la sodomía, tanto en los laicos como en el clero. Todo es cuestión de “modernizar” la Iglesia, dicen los partidarios de esta inquietante movida, haciendo todo lo posible por alinearla con el mundo. Y precisamente en una cuestión como la homosexualidad, que el mundo considera vital y que trata como un principio irrenunciable e innegociable, a la par del aborto y la ideología de género. En oposición frontal a la doctrina milenaria de la Iglesia (de hecho, de las 3 religiones “del Libro”: judaísmo, cristianismo e islamismo).
Y formando parte de esta alineación, se trata también de negar de plano la relación entre homosexualidad y pederastia, sin que importe la relación íntima que establecen entre ambas las estadísticas. En efecto, no hay estadística que no atribuya a los homosexuales por lo menos el 80% de los crímenes de pederastia. Pues a pesar de esto, uno de los objetivos esenciales de ese sínodo bis de los obispos (que son los máximos responsables del enquistamiento de la pederastia en la Iglesia), será determinar que la aceptación de la práctica de la sodomía en la Iglesia no tiene absolutamente nada que ver con la pederastia. Pero como no podrán hacerlo claro y de frente, usarán un lenguaje que sea susceptible de ser interpretado en ese sentido y en el contrario, de tal manera que dé lugar a nuevos “dubia” que quedarán sin resolver: una “prudente” fase de transición antes de definir esa doctrina con total transparencia.  
La teóloga Janet Smith
Y se preocuparán también de definir que la implantación de la sodomía como práctica habitual y aceptada en los seminarios, tampoco tiene efectos en el enfangamiento del clero en la pederastia. A pesar de que, como denuncia la teóloga Janet Smith, el 50% del clero de algunas diócesis es homosexual (otros apuntan porcentajes aún más altos), no están dispuestos a aceptar que la sodomía desemboca en la pederastia (en su inmensa mayoría, con niños varones) con incidencia mucho mayor que la heterosexualidad. Lo esencial es que ese nefando sínodo de los culpables evitará condenar la promoción de la homosexualidad en su principal feudo: los seminarios.
Recogiendo la argumentación del ínclito cardenal McCarrick, asentarán bien asentada la doctrina de que la sodomía en el clero está muy bien siempre que se practique entre adultos. Y puesto que la mayoría de edad es una de las condiciones estándar de ingreso en el seminario, se dará por descartado en él el peligro de la pederastia. Y la derivación posterior hacia ésta, se considerará un accidente fortuito de la conducta humana, sin la menor conexión con la homosexualidad. Porque si la Iglesia quiere ser madre solícita también de los homosexuales, tendrá que guardarse muy mucho de incurrir en delito de homofobia  criminalizando la homosexualidad en sus propias filas. Pero pasarán por alto el fenómeno de que los seminarios se han convertido y tenderán a convertirse aún más, en fábricas de homosexuales, adelantándose la Iglesia al ideal del poder LGTB, que propugna que los centros de educación (en este caso, los seminarios) se conviertan en focos de promoción de la “diversidad” sexual, presidida ésta por la homosexualidad.
Esta gran crisis se desata a raíz del Concilio Vaticano II, uno de cuyos mayores frutos de renovación y “aggiornamento”, prometido por muchos y esperado por tantos con enorme  ansia, era la eliminación del celibato. Decenas de miles de curas y frailes decepcionados al ver que tal reforma no llegaba, colgaron los hábitos para dejar de ser célibes. Y de los que quedaron, hubo muchos miles a los que el celibato (es decir la posibilidad de casarse) les traía sin cuidado, porque no era ésa su opción, puesto que se habían mudado (o los habían mudado) a la homosexualidad. Es decir que al desertar los heterosexuales, tanto aumentó la concentración de homosexuales preexistentes, que eso hizo cambiar drásticamente la orientación sexual global (y en algunos casos, dominante) del clero. Y creció por tanto el riesgo de incurrir en conductas sexuales desordenadas, especialmente frecuentes en esa orientación. Y los obispos, dirigiendo la orquesta. En fin, que de la misma manera que el “Sínodo de la Famila” de 2014, que se celebró bajo el lema «Los desafíos pastorales de la familia en el contexto de la evangelización», intentó hacerles hueco a “las otras formas de familia” que van frontalmente contra la fe católica, y darle la vuelta a la indisolubilidad del matrimonio, es totalmente previsible que ocurra otro tanto en el de octubre de 2018.
Resulta que se van a reunir en el Sínodo la totalidad de los máximos responsables de la mayor catástrofe que ha sufrido la Iglesia, ¿y se van a dedicar a hablar del sexo de los ángeles? Pues no, volverán a hablar del sexo de los curas, que los tiene obsesionados a todos. Buscarán la manera de exculparse ellos, trasladándole la responsabilidad a la Iglesia por no querer adecuar sus normas a las necesidades humanas de los sacerdotes. La Conferencia Episcopal alemana ya se ha adelantado. Le preocupa el celibato como posible causa de la pederastia, y le preocupa en el mismo orden, la represión sexual de los curas homosexuales. Tal como suena.
El cardenal McCarrick
He aquí la represión sexual de los curas (como si no se viera obligado todo el mundo, unos más y otros menos, a reprimir sus impulsos sexuales) como principal causa de sus desmanes pederásticos (no menos del 80%, homosexuales). El mensaje de esos obispos es claro: si se legalizan y se fomentan todo lo posible las relaciones homosexuales de los curas, descenderán los casos de pederastia (las estadísticas no lo confirman). Por ahí va la Conferencia Episcopal alemana con el propósito de convertirse en el gran adalid de la Iglesia. Si siguen a este paso, acabarán con Pantaleón y las visitadoras, ofreciendo un servicio tan necesario para el ejército, que satiriza agudamente Vargas Llosa; pero en el caso del clero, de signo homosexual. El ensayo ya se ha hecho: Maciel fue quizás el caso más sonado. Sus seminarios fueron para él inagotables proveedores de servicio sexual a la carta. Impactante también el caso del cardenal McCarrick, que tenía fijada su residencia en el seminario, al que convirtió en prostíbulo homosexual  para el alto clero, siendo él el primer y principal beneficiario de sus servicios. Es profundísima la huella que ha dejado en la Iglesia esa corrupción de los seminarios.
En este drama la Iglesia se ha comportado como una madre sin entrañas, sorda al llanto de tantos niños víctimas del abuso sexual de los sacerdotes. Como en todos los crímenes estamentales, durante muchos decenios ha sido imposible romper la barrera corporativa que defendía férreamente a los criminales (¡tan honorables!) frente a las víctimas (tan liantes): acusadas de menoscabar la honorabilidad de la institución. El comportamiento de la Iglesia ante estos abusos, no se diferenció en nada del de los demás estamentos, en los que se enquistan los abusos en virtud de la férrea defensa corporativista.
Grande fue el susto y el desasosiego que sufrimos en el anterior sínodo; y los vientos nos anuncian que no va a ser menos en el que se nos viene encima. La devaluación del amor ha llegado también a la Iglesia del Deus Cáritas est”. ¡Y hay que ver a qué están dispuestos a llamar amor estos “modernizadores” de la Iglesia! En fin, los vientos que soplan, auguran tormenta. ¿De qué intensidad? Dios dirá.
¿Y el papa? Una vez más, el papa ha convocado el partido y volverá a hacer de árbitro silencioso, para ver si esta vez gana la mayoría que le puso al frente de la Iglesia. Él no será responsable del resultado, del que levantará otra acta confusa como la Amoris laetitia”, en la que ambas opciones se reconocerán vencedoras. Así que el Sínodo será el mecanismo para darles cuerda a los “reformadores” de la Iglesia, sin romper la que tiene sujetos a los conservadores. En cualquier caso, será un triunfo para el “Quién soy yo”.
Virtelius Temerarius

16 comentarios:

  1. Un sínodo con las ruedas cuadradas5 de octubre de 2018, 3:02

    "¿Y el papa? Una vez más, el papa ha convocado el partido y volverá a hacer de árbitro silencioso, para ver si esta vez gana la mayoría que le puso al frente de la Iglesia. Él no será responsable del resultado, del que levantará otra acta confusa como la Amoris laetitia”, en la que ambas opciones se reconocerán vencedoras."


    1. Francisco ha convertido a los sínodos en miniconcilios, pues sus conclusiones pueden ser magisterio ordinario:

    infovaticana.com/2018/09/19/francisco-convierte-los-sinodos-en-miniconcilios-a-su-servicio/


    2. El sínodo de los jóvenes es un "superminiconcilio", pues se dirige a la cuarta parte de la humanidad, los jóvenes de 16 a 29 años, unos 2.000 millones:

    "El documento presentado, describe las variedades, las esperanzas y las dificultades de los casi 2 mil millones de jóvenes, entre 16 y 29 años, un cuarto de la humanidad del mundo entero."

    www.synod2018.va/content/synod2018/es/actualidad/sinodo-sobre-jovenes--las-7-palabras-clave-del-instrumentum-labo.html


    3. Los obispos participantes sólo son el 3% de los más de 5.300 obispos del mundo. Además, son dirigentes y afectos a Francisco.

    En España, habiendo 117 obispos, sólo intervienen 3 (el 3%) que son Blázquez, Omella y Escribano, curiosamente estos dos últimos obispos de Logroño:

    - Juan José Omella Omella (2004-2015)
    - Carlos Manuel Escribano Subías (2016-hoy)

    www.conferenciaepiscopal.es/los-cardenales-blazquez-omella-mons-escribano-representantes-la-cee-la-xv-asamblea-general-ordinaria-del-sinodo-los-obispos/


    4. Con sólo el 3% de los obispos del mundo, se pretende enseñar a 2.000 millones de jóvenes, no sólo católicos, sino protestantes, ortodoxos, budistas, hinduistas, ateos, nuevaeranos... parece la Iglesia Transecuménica Universal...

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    1. Blázquez está a favor de la errónea Amoris laetitia:

      www.alianzajm.org/Sobre-la-exhortacion-Amoris.html#.W7cYc-DtY0M

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    2. Carlos Manuel Escribano Subías también gusta de Amoris laetitia:

      religion.elconfidencialdigital.com/articulo/conferencia_episcopal/celebran-Sagrada-Familia-exhortacion-Papa/20161228193544015330.html

      Los tres obispos españoles en el sínodo de los jóvenes son oficialistas y partidarios, sí o sí, de lo diga el jefe, Francisco.

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  2. Estupenda descripción de la situación de la Iglesia en nuestros días, Virtellius. Muy necesaria. Desde todos los flancos, la presión es sofocante. Han intentado crear la especie de que discrepar del Papa es atacarle. Una suerte de rigorismo que atentaría contra la fidelidad a la sede de Pedro. A la postre lo que se quiere conseguir es cambiar la moral bajo la argucia de que objetar los pasos y, sobre todo los documentos, es un ataque personal. Nada más lejano de la verdad. Estamos viviendo un caso Savoranola al revés. El humanista recriminaba al Paa su vida licenciosa; el Pontífice, aunque reaccionó con poder temporal, se mantuvo dentro de ciertos límites, pero cuando atacó su labor profética, ahí el Pontífice, que no había cruzado ninguna línea roja que diríamos hoy, no se anduvo con chiquitas y ya sabemos el fin del dominico italiano. Con Francisco no se ataca tanto su integridad moral cuanto sus abultados disparates teológico-dogmáticos, escriturísticos, históricos y teológico-morales, que de todo hay en su breve pontificado. En dogma su tesis sacramental y de la gracia, en moral su negación de la ley natural, explicitado en el famoso quién soy yo. Con todo lo que ello supone en materia de moral social. Las defensas doctrinales del Pontífice son de pena. Braulio, el arzobispo de Toledo, se limita a decir "no es verdad que el Pontífice rompa la doctrina recibida". Una mera aserción sin pruebas ni réplica de nada. Osoro, con Taltavull o Cañizares reiteran su adhesión a Francisco, pero sin explicar qué piensan de su doctrina peculiar. Y, por supuesto, las dubia no se resuelven. Y en el Vaticano las pruebas en contra de la doctrina abundan hasta la humillación: ponentes proabortistas (Ehrlich), promotores de la manipulación embrionaria (profesora del Karolinska), defensores de la homosexualidad y transformaciones varias (los jesuitas norteamericanos), etcétera. Por no hablar del arzobispo ese preferido del papa que ha pintado un cristo prohomo en su catedral.

    No son tiempos para la adhesión inquebrantable. Son tiempos para abordar la evangelización, pese a la curiosa negativa de Francisco contra lo que él llama propaganda. Aquel dicasterio de Propaganda Fide desapareció antes de que lo fulminara.

    Creer en la primacía de Pedro no supone silenciar las vergüenzas de sus sucesores. Sin tener que caer en la trampa de Savonarola.

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    1. "Han intentado crear la especie de que discrepar del Papa es atacarle. Una suerte de rigorismo que atentaría contra la fidelidad a la sede de Pedro."

      Su comentario lo suscribo del todo, y añado que la figura del Papa Francisco ha sido elevada a la de un Pontífice Absolutista Teológico, pues ha llegado a las increíbles almenas de la Torre de Babel y se ha proclamado como dios, igual a dios, al lado de dios, como el monarca absolutista Luis XIV "El Estado soy yo", pero espiritualmente dicho de otra manera:

      "Dios soy yo, pues habéis oído que Dios dijo..., pero yo os digo que los adúlteros y los protestantes sí pueden comulgar",

      y ello se prueba por dos hechos:

      1. La absolución, extremaunción y comunión de los adúlteros con atenuantes del Capítulo VIII de Amoris laetitia

      2. La intercomunión de protestantes casados con católicos, según el régimen de tolerancia y disimulo del Vaticano ante estos delitos y pecados litúrgicos, sacramentales y teológicos.

      Esto es así: hay suficientes indicios probatorios como para postular significativamente que Francisco es el precursor del falso profeta apocalíptico, elegido para cambiar las normas morales y fideísticas de la Iglesia Católica.

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    2. Por supuesto que se puede estar en desacuerdo con el Papa. Nadie lo niega.

      Pero es que muchos de los que expresan su desacuerdo, qué quiere que le diga, lo hacen de una manera que parece un ataque, una burla o algo peor.

      Las formas, en la Iglesia, siempre han importado. Por ejemplo, ¿no es mejor si nos referimos a los "errores" de Francisco en vez de los "disparates" de Francisco?

      Y es que si a uno tienen que administrarle 1 g de paracetamol, aun siendo la misma medicina, todos lo preferimos en comprimido en lugar de supositorio. Y perdonen el ejemplo vulgar, pero creo que es muy descriptivo.

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    3. La ley natural es un invento de la filosofia escolástica , que algo tiene de verdad, pero no puede deducirse de ello la ley moral que ya está implicita en la biblia.

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    4. Totalmente de acuerdo con el Sr Valderas Gallardo.

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    5. La ley moral EMANA de la BIBLIA. Todo lo demas son ELUCUBRACIONES mas o menos laxas para agradar al mundo, no hay mas.

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    6. AL DEL SUPOSITORIO

      Hay síndromes en que es más recomendable la administración de medicamentos por vía anal, puesto que el sistema digestivo no responde.

      En el caso en cuestión, el sistema digestivo no responde de ningún modo. Vomita todo lo que se le provee. Por eso es inútil la dulzura y la caridad (asaz engañosa por otra parte) del eufemismo. El error dista muchísimo del disparate. Es sumamente fácil dialogar con el que yerra. Al que disparata en cambio, no hay manera de abordarlo. Cualquier observación desata su ira. Es terrible. Ocurre que su sistema digestivo (intelectivo en este caso)está totalmente averiado.

      Si a ese tal hay que administrarle el medicamento en forma de supositorio, pues no queda más remedio. Amigo, como bien dice usted, ha elegido un ejemplo totalmente vulgar, pero rigurosamente descriptivo. Y así ocurre que quien no consigue que sus objeciones sigan su curso natural, acaba perdiendo la paciencia y lo que hace voluntaria o involuntariamente es suministrar el medicamento en forma de supositorio. La sodomítica expresión vulgar, lo dice todo.

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  3. Tomando el pelo...5 de octubre de 2018, 12:46

    Dos oraciones exorcísticas y petitorias-suplicatorias, "Sub tuum praesidium" y "Sancte Michael Archangele, defende nos", han sido preceptuadas por Francisco, sólo para octubre y en privado.

    ¡¡¡Pero qué es eso!!! ¡¡¡Pero qué me cuentas!!!

    Francisco ha aprobado como magisterio ordinario, en el Capítulo VIII de Amoris laetitia, la herejía de la comunión, absolución y extremaunción de los adúlteros con atenuantes, situándose en la herética y cismática moral luterana, y violando el precepto que dispone que el adulterio es un acto moral perverso intrinsece malum per se semper et pro semper, con lo que destruye la familia y el matrimonio, además de dar vía libre al demonio Asmodeo, príncipe satánico inductor de los pecados contra sexto y noveno en el Pueblo de Dios y en la Humanidad, además de estar creando una bomba atómica para toda la moral católica, tal como ha dicho Seifert, pues la norma favorable a los adúlteros, que es antidivina, se extiende por analogía sobre otros pecadores graves, a todos los pecadores contra sexto y noveno, como por ejemplo la homosexualidad, la transexualidad, la bisexualidad y toda la gama de tipos sexuales creados por la ideología de género LGBT, más todos las clases derivadas de familias, matrimonios y parejas.


    Finalmente, Francisco no ha contestado a las Dubia sobre la herejía de Amoris laetitia, y la falta de respeto, educación y servicio al amor, la verdad y la justicia ya dura más de dos años.

    Y también está callando sobre los gravísimos escándalos denunciados por Monseñor Viganò, y encima, también está omitiendo las medidas disciplinarias para sancionar a todos los delincuentes contenidos en el informe Vatileaks, que recibió en mano de Benedicto XVI el 2013.

    ¿Pero qué se han creído en el Vaticano?

    ¡¡¡¡¡No me chupo el dedo!!!!!

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  4. ¡QUÉ PODEMOS ESPERAR DE TAMAÑA ABUNDANCIA DE OMELLAS?

    Omella es lo más parecido a "la voz de su amo". Si los mejores representantes del episcopado español son ese trío, aviados estamos. El uno, la voz; y los otros dos, el eco que volverá a repetir: "quién soy yo", "quién soy yo", "quién soy yo", que es la doctrina del "calla", "sé prudente", "no te comprometas". Gran sínodo de "los" obispos amigos de la cosa. Y si entretanto todos estos ayudan a cambiar la doctrina de la Iglesia para ajustarla a la del mundo, el Sínodo habrá sido un enorme éxito.

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    1. Todos los omellas del mundo acabarán en el olvido y la irrelevancia, pensamientos vanos de hombre.

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  5. Cuando Francisco manifestó a principios de su pontificado, que no se sentía identificado con los tres puntos innegociables quebenumero Benedicto XVI, ya se vio claro que para Francisco la doctrina es algo secundario. O sea que actúa como un político según las circunstancias y no como un Papa.
    A partir de ahí todo va cuesta abajo: comunión de adulteros y protestantes, promoción de todos los obispos heterodoxos, promoción de ideología gay, con el cura James Martin, etc.

    Lo incomprensible es como todavía haya catolicos que sigan defendiendo a Francisco, y pensando que todo lo que diga y haga es justificable, por muchas barbaridades que cometa, tales como el encubrimiento de McCarrick o la traición de la Iglesia perseguida de China.
    Como decía Cherterton, cuando entramos en la Iglesia, nos quitamos el sombrero, pero no la cabeza. Hoy hay muchos papalotras que se quitan la cabeza, para no pensar.

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  6. Si no volvemos al espíritu del Cocilio de Trento acabaremos peor que las Iglesias de EEUU,cada loco con su tema!!!

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  7. La sonrisa de tipejos como el Mc Carrick da que indagar mucho... En el tipo de demonios que dirigen a esta gente, aunque algunos in pectore y por su persistencia deberían ser considerados demonios encarnados mismos... Nunca tendrán bastante, no pueden, es su cometido pleno arrasar y llevar a todos a los infernos.

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