domingo, 7 de octubre de 2018

Los sacerdotes que se esfuerzan en ser fieles

C:\Users\usuario\Desktop\imageshorrororo.jpgA lo largo de este pasado verano hemos sido constantemente acribillados  por informaciones y declaraciones sobre los escándalos sexuales del clero en muchos lugares del mundo y el correspondiente encubrimiento por parte de sus responsables jerárquicos. Y todo esto hasta la náusea.

No recuerdo haber escuchado a ningún obispo defender a sus sacerdotes fieles, ni rendirles ningún tipo de homenaje. No se subraya su valentía en medio de un mundo invadido por el erotismo; tantas veces solos frente a feligreses indiferentes y muchas veces críticos, poco animados y a menudo nada ayudados por sus obispos.  Yo mismo me he sentido decepcionado y triste por la Carta al Pueblo de Dios del Papa Francisco del 20 de agosto, donde no se hace ninguna mención a los sacerdotes fieles: ni saludarlos ni animarlos; y sin recomendar a los obispos el apoyarles y rodearles de afecto. Ni una sola palabra. Sin excusar ningún acto de esta naturaleza, a mi entender hubiera sido oportuno situarlos en el contexto de inmoralidad de las sociedades materialistas y consumistas de Europa y Norteamérica. Y por supuesto, estigmatizar lo que hoy en día ocurre con la pornografía accesible desde la más temprana edad por internet; porque el veneno que está matando a la Iglesia es el mismo que bebe el mundo, pero en dosis mucho más crecidas. Y hubiera sido bien fácil referirse al contexto.
 
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En el interior de la Iglesia hubiera sido útil hacer examen de conciencia y reconocer la culpa de lo que durante decenios ha sucedido con las absoluciones colectivas, donde no se confiesan los propios pecados y no se recibe la absolución personal; una praxis que está vigente y al orden del día en muchas diócesis. Muchos sacerdotes y catequistas no creen en la posibilidad de cometer con plena conciencia y voluntad un pecado mortal (al que no llaman ya así, sino únicamente pecado grave; sin detallar de qué tipo de gravedad se trata y a qué conduce esa gravedad). De hecho, la mayoría de éstos no creen que un solo pecado mortal pueda conducirnos al infierno, que el infierno sea eterno, o que aparte de los demonios haya nadie más ahí dentro.

Se ha abolido de facto el temor de Dios, se han abolido las penas debidas al pecado, y nos hemos engolfado en la exaltación obsesiva de la misericordia de Dios que cubre todos los pecados (rozando la justificación por la Fe de Lutero y de los méritos de Cristo que nos cubren…) Estamos sufriendo la falta de predicación sobre los novísimos, cosa que ya lamentaba san Juan Pablo II.

C:\Users\usuario\Desktop\images16L33AJ4.jpgUna inmensa mayoría de seminaristas y sacerdotes han crecido en ese clima y han fondeado en esa ciénaga moral. Los pastores no han reaccionado, más bien han dejado que cada cual hiciera lo que quisiese: laissez faire, laissez passer. Eso sí, siendo celosos únicamente en hacer una sola cosa: la revolución en la Iglesia, y sobre todo tábula rasa con el pasado. Es que en el mundo son los amigos de la Revolución los que tienen el monopolio de los medios, los que presumen de superioridad moral, los que tienen el monopolio cultural, los que tienen condicionado el poder y las leyes. Y eso se les ha pegado a muchísimos cardenales, obispos, religiosos y religiosas y sacerdotes rasos. Revolución de la Fe y de su expresión popular: la liturgia. Revolución de las costumbres y la moral. ¡Y ahora vemos los frutos!

No me duelen prendas en afirmar que la reforma litúrgica tal y como se ha desarrollado, ha debilitado la identidad sacerdotal de los curas. El Novus Ordo ha desdibujado la noción de sacrificio. La traducción en lenguas vernáculas de los libros litúrgicos en algunas lenguas ha acentuado aún más esa debilidad. Fue para rectificar esas traducciones tendenciosas y malsanas, ¡tan creativas!, que Juan Pablo II pidió en 2001 que fuesen revisadas y conformes al texto latino original. Dieciséis años se ha tardado en hacer la del Misal en lengua española. El plazo concedido a las Conferencias Episcopales y Superiores Generales fue solo de cinco. Es que los señores obispos no lo consideraron importante. Se dedicaron a otras cosas que, pareciendo en su momento muy importantes, acabaron resultando totalmente estériles.

Tampoco ha ayudado la proliferación de las concelebraciones sin más justificación que la comodidad y la facilidad. Fuera de la Misa Crismal y algunos grandes encuentros y peregrinaciones, a mi entender es innecesaria y perjudicial para la vida de piedad sacerdotal: diluyen la acción del sacerdote en su identificación con Cristo-Sacerdote que perpetúa su sacrificio ofrecido a Dios Padre por la expiación de los pecados.
El altar cara al pueblo donde el sacerdote tiene como horizonte los bancos, tantas veces vacíos, o el portal de entrada con sus idas y venidas, no es la perspectiva ideal para la misa. La cruz del altar, las imágenes, los hermosos retablos y vidrieras sí que lo son. Todo le habla de Dios, de la Fe sin distracción ni dispersión. Especialmente después de la liturgia de la Palabra, a partir del ofertorio: como estaba previsto por la reforma conciliar antes de que fuese pervertida. Como nos lo recuerdan diversos textos del cardenal Ratzinger incluso antes de convertirse en Papa, pero también como tal. La identidad sacerdotal está diluida en la clericalización de los laicos que invaden el presbiterio, banalizando las funciones sacras, de lo que ya  advertía en 2004 la instrucción Redemptionis Sacramentum. 

A todo eso yo añado el abandono de la vestimenta eclesiástica (sotana, hábito o clergyman): abandono condenado por la Congregación del Clero en 1994 y vuelto de nuevo a recordar en el 2013. Aunque hay que reconocer que con los vientos que soplan, es verdaderamente heroico ir por la calle identificado como sacerdote. La dirección espiritual para sacerdotes es no solo inusual, sino una rara excepción. Con el ocaso de muchas congregaciones religiosas especializadas en ello, es muy difícil encontrar buenos directores de conciencia con adecuada preparación y experiencia.

El Oficio Divino ha sido reducido a la mínima expresión y únicamente han quedado como obligatorias las Laudes y las Vísperas. Los himnos litúrgicos en castellano son insípidos y no son conformes en su traducción a los latinos. Ha desaparecido la vida detrás de la rejilla del confesionario para sustituirla por el trato detrás de una mesa o cara a cara sentados en butacones, perdiéndose sacerdote y fiel en los meandros de la psicología.

La tan celebrada revolución ha traído también un trato inapropiado con las personas: con una familiaridad inapropiada entre sacerdotes y laicos. ¿Y la salud? ¿Quién se preocupa de la salud de los sacerdotes? ¡Cuántas negligencias en su adecuada alimentación!

Todo esto se junta a la tensión permanente a la que los sacerdotes están sometidos: mucha responsabilidad pastoral, críticas incesantes, rarísimos agradecimientos, aislamiento de sus colegas y de las autoridades aún más avaras en sus muestras de amistad y de respaldo anímico.

Hace unos días un sacerdote de 38 años se suicidó en Rouen (Francia) en su parroquia. Conozco otro que ha muerto este verano con 48 años de edad víctima de una crisis cardíaca, agotado por las pruebas de la vida y el casi abandono de sus superiores. Parece que los sacerdotes resultan molestos para muchos… por más que los reclamemos a menudo porque escasean cada vez más.

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P. Marcin Nurek acusado por abusos a una menor
Es cierto que hay sacerdotes indignos (dejando aparte los malignos) que han traicionado sus promesas: que no rezan, que no se confiesan, que no recitan el oficio, que no celebran la misa diaria, que no rezan el rosario, que no se dedican a las almas, a instruirlas y procurar su salvación. Razón de más para ayudar, apoyar y amar a aquellos que vemos en peligro y a los que se esfuerzan en ser fieles.

La vorágine informativa nos ha arrastrado a pensar únicamente en los sacerdotes malvados; porque la intención de los medios, dominados por eso que tan ampulosamente llaman “progreso”, era que a fuerza de machacar con los mismos escándalos, se fijase en las masas (los medios son para manejar a las masas) la ecuación sacerdote=escándalo=indignidad; usurpando de este modo la realidad mucho más poderosa de los buenos sacerdotes. El concepto de bondad es inherente al concepto de sacerdote. La maldad en él es una rarísima excepción. Ésa es la realidad. Pero la situación nos ha empujado a pensar que al sacerdote no le quedan más que las dos opciones extremas: o criminal o heroico mártir. En efecto, hoy se ha puesto muy difícil ser sencillamente un buen sacerdote, sin heroísmos.

Buen martirio están sufriendo en efecto los buenos sacerdotes, que siguen dando testimonio de su fe y de su ministerio (ésa es la sustancia del martýrion), aunque los señalen por causa de los sacerdotes criminales. Pero gracias sean dadas a Dios porque son muchísimos más los sacerdotes mártires que los sacerdotes criminales. Y es bueno que empiece a circular este discurso en la Iglesia, en lugar de la falsa moneda que sobre los sacerdotes nos han endosado nuestros enemigos.

Mn. Francesc M. Espinar Comas

Párroco del Fondo de Santa Coloma de Gramenet

27 comentarios:

  1. Una vez más, hemos dejado que sean nuestros enemigos los que les pongan nombre a las cosas y describan la realidad de la Iglesia. Nos hemos tragado el anzuelo que quisieron hacernos tragar: que hay que ir por la vida prevenidos contra los sacerdotes, porque su inclinación a la pederastia es consustancial al sacerdocio (claro, ahí está el celibato que tan odiado es dentro y fuera). Y nos hemos tragado el anzuelo.

    Qué ocurre cuando los medios nos machacan sobre el incesto? Pues ocurre que ante cada padre que ves con un hijo menor, te planteas si no será ése uno de los casos. ¡Horrible! La insistencia de los medios en esos casos, te induce a la duda, y te la reviste de legitimidad.

    Los padres que abusan de sus hijos son rarísima excepción. Pero el hecho de que todos los días te informen de abusos de padres contra los hijos, hace que parezca algo muy corriente. Es así como funcionan los medios y como se forma la opinión pública.

    Pues con la pederastia respecto a los curas ha ocurrido lo mismo. Son proporcionalmente poquísimos (la intuición me dice que menos que los padres incestuosos). Pero los medios han insistido tanto, que quedan todos los curas tocados por la sospecha. Dios les premie su heroicidad. Y Dios limpie la basura de la Iglesia en méritos a la sangre de Cristo, por supuesto; pero también en méritos al sacrificio de la inmensa mayoría de buenos curas que han de soportar la sospecha y con demasiada frecuencia las hirientes miradas de sospecha.

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  2. Están pasando los sacerdotes horas muy duras. Cuán distintas serían las cosas si el Papa y los obispos mostraran no sólo indignación por las víctimas, sino su apoyo y defensa en voz alta de las víctimas de efectos colaterales, como son los sacerdotes que se inmolan con Cristo, los que anuncian la paz y el evangelio, como dice san Pablo en su Carta a los Romanos.
    Hasta ahora eran ustedes signo de contradicción para el mundo. Diríase que también lo son para sus propios obispos.

    No lo conocí, obviamente, pero se lo oí a protagonistas. Cuando en los años de plomo de la primera mitad del decenio de los treinta en España, muchos sacerdotes eran insultados, salían defendidos por sus propios fieles. Es hora de preguntarse si arrimamos el hombro y les prestamos todo nuestro cariño y solidaridad.

    Hace más de diez años, cuando empezó a ocupar la primera página de los periódicos norteamericanos la pederastia de determinados sacerdotes, los protestantes de Estados Unidos aprovecharon la situación para denigrar a la Iglesia Católica. Estábamos en Paris o en Berlín, no recuerdo bien. En la mesa, un wasp (white anglo-saxon protestant), que despotricaba unfano contra la Iglesia Católica. Le replicó un comensal francés, que hablaba inglés y alemán como los ángeles, mostrándole que la Iglesia Católica era mucho más que ese reducto y que se ocupaba de sectores de la sociedad a los que el afán de dinero y la dicotomía egoísta entre winners y loosers había hundido. A veces la defensa no tiene por qué andarse por las armas de la alta dialéctica doctrinal. El ejemplo de tantos sacerdotes abnegados es el mejor testimonio de la verdad de la Iglesia de Cristo. Benditos sean.

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    1. Total y sinceramente de acuerdo con el señor Valderas Gallardo

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    2. De verdad? No me lo puedo creer! Está usted seguro?

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  3. Muy cierto su relato. Y creo que pueden venir tiempos muy peores que se abastecerán de toda esa industria experta en elaborar pederastas a los 40-50 años de los supuestos hechos. Todos tenemos algo de culpa, ya que los laicos en general en vez de ovejas, tendemos a ser una colección de borregos que todavía no hemos despertado a la alta misión que por nuestro bautismo estamos comprometidos.

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    1. Totalmente de acuerdo con el Sr. Valderas Gallardo y con Dña. Laura S.

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    2. Ayer en el míting de vistalegre no dijeron nada de la PROFANACIÓN del Caudillo,fatal por ellos!

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    3. Creo q se equivoca. Sí hubo alusión

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  4. Goyo.
    Gracias Mn. Francesc por su escrito y por intentar vivir de cuerdo con su sacerdocio. Todo cuanto dice es verídico y se puede comprobar, desgraciadamente, en muchas de las parroquias de nuestra querida Catalunya. Yo conozco sacerdotes entregados a su misión y que se encuentran solos ante esta sociedad y algunos de sus propios feligreses. Siempre me he preguntado: ¿Dónde están los obispos? La principal misión de éstos es la de cuidar de sus presbíteros. Pero no lo hacen. Deben tener otras obligaciones más importantes para la Iglesia y si es así, están totalmente equivocados y no cumplen con su misión. Hemos de pedir a Nuestro Señor Jesucristo que su Espíritu actúe con determinación y haga que todos los sacerdotes realmente comprometidos encuentre en Él su apoyo. María Auxiliadora escuchas nuestras plegarias.

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  5. podría decir que estoy casi de acuerdo en todo aunque algunas cosas no me parecen muy acertadas

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  6. Mn. Francesc,

    Muchos de nosotros apreciamos lo difícil que es ser sacerdote actualmente y, como usted, hemos llegado a las mismas conclusiones que usted detalla.
    Yo misma me he ido acercando poco a poco a la Misa Tradicional, en la que, he notado abundan los varones. Algo que no ocurre en la NO, en las que las mujeres son una gran mayoría. Es algo curiosos pero que muchos ha señalado como algo unido a la feminización de la Misa N.O., que tanto daño ha hecho a la Misa, en su esencia.
    Es una gracia que en Barcelona capital haya una capilla en la que se pueda oír y una bendición que va calando, si uno persevera, como la lluvia o rocío. Al final, y como usted menciona, la revolución en la liturgia católica de siempre ha culminado en la cosecha que se ve por doquier en la Iglesia católica. Lex orandi, lex credere.
    En fin, he sentido pena al leer sus reflexiones porque es cierto que la mayoría de los sacerdotes son fieles y desean conseguir y seguir aquello para lo que se consagraron. Los fieles no lo valoran, en muchas ocasiones, y no los arropan en sus necesidades como personas en otras. Vida solitaria, la mayoría de las veces, y complicada si son fieles a la verdadera, recta doctrina de siempre.
    Sepa no obstante, que muchos de nosotros rezamos por los sacerdotes como usted, rogando que no abandonen, que se mantengan fieles, que no dejen a Cristo y a su Iglesia porque qué haríamos sin ellos.
    Que Dios lo bendiga a usted y a todos los buenos pastores que nos guían en el camino de la fe.

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  7. Lo nuestro, lo natural en los católicos, debiera ser orar por sus sacerdotes, ayudarles en su ministerio colaborando con ellos, valorando su insustituible labor en la celebración de la misa...¿Hay sacerdotes que no responden a la dignidad de su ministerio...? Pues sí; también hay católicos que no responden a la dignidad de su estado de casados. Una pena, sí, pero un motivo más para darnos cuenta de lo débiles que somos y lo necesitados que estamos de ayuda de los demás hermanos en la fe. ¿Con eso se justifica o minimizan las faltas? No, simplemente que tampoco debemos creernos a salvo del mal...

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  8. Tenga en cuenta que también sucede que muchos sacerdotes no se sienten queridos y respetados por los fieles cuando sí lo son. Por ejemplo, conozco el caso de un sacerdote que atendía a varios pueblos, estaba incómodo y se sentía poco querido y solitario, y hace un año le cambiaron de parroquia. Se sorprendió y no daba crédito a la multitud de homenajes de agradecimiento que le dispensaron en cada pueblo. Supongo que lo mismo sucederá en muchos casos. También sucede que es más complicado manifestar afecto a los sacerdotes. Y tenga en cuenta que a los laicos tampoco les van diciendo la gente que les aprecia. Gran parte de las relaciones sociales se dan entre colegas. La disminución del número de sacerdotes ha hecho que estos tengan menos colegas y les falten relaciones.

    Coincido y abundo en el enorme error de la posición del sacerdote en el novus ordo. Cara a los fieles parece que la misa es un diálogo entre el sacerdote y los fieles, en vez de la renovación de todos juntos del sacrificio de la cruz. El sacerdote, sin quererlo, se convierte en protagonista. Sabemos que a cualquiera que le dan un micrófono se vuelve peor. No hay más que ver la cantidad de frikis que pululan por la televisión. El protagonismo desconcierta y vuelve tarumba a cualquiera. Me da la impresión que esto ha sido causa de muchas secularizaciones. Para defender que el sacerdote esté cara a los fieles en la misa sólo se da un argumento: que no les de la espalda. Me parece que este único argumento demuestra justo lo contrario. Pues este no dar la espalda a los fieles supone que se está considerando la misa como un diálogo entre el sacerdote y los fieles, justo lo que no es.

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  9. En la penitencia el sacerdote tampoco se dedica a decirle al fiel lo bueno que es. La carta del Papa al pueblo de Dios es un acto penitencial.
    ¿En qué mundo vive? Porque esto que dice es como si viviera en otro mundo:

    “La vorágine informativa nos ha arrastrado a pensar únicamente en los sacerdotes malvados…porque la intención de los medios, dominados por eso que tan ampulosamente llaman “progreso”, era que a fuerza de machacar con los mismos escándalos”

    No, no han sido los medios progres los que en estos últimos dos meses han difundido la imagen del sacerdote como malvado. Han sido medios que se dicen católicos, que se autoproclaman como los ortodoxos. Esto es una evidencia. Y han quedado auto retratados como grupos heréticos pelagianos y gnósticos, cuya existencia señaló el Papa en abril pasado en la Gaudete et Exsultate. Precisamente, y como es lógico, han sido estos grupos heréticos pelagianos y gnósticos, desde dentro de la Iglesia, quienes han organizado este brutal y farsante ataque con la Iglesia y el Papa. Lo que es lógico, siendo heréticos y sintiéndose señalados y atacados.

    Habla del martirio del sacerdote. Así es el cristianismo y así debe estar dispuesto el sacerdote. Por desgracia, en esta diócesis y las adyacentes casi no se ha oído ninguna voz de sacerdotes contra las continuas profanaciones de Iglesias que suceden organizadamente desde hace unos años, intensificadas en el último. Ni un obispo. Ni de esas diócesis ni de la Conferencia Episcopal Española. Ni el Vaticano. Y con muchos sacerdotes siendo activos profanadores. El miedo entre los sacerdotes es mucho y muy clara la actitud colectiva de evitarse no ya el martirio sino cualquier problemilla. Cualquiera sabe que las profanaciones están organizadas por los mismos grupos heréticos que estos últimos meses atacan con brutalidad y farsa a la Iglesia y al Papa.

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  10. Muchas gracias, Mn. Francesc, por este escrito impresionante, estremecedor. Santa Teresita de Lisieux pedía que se rezara por los sacerdotes: cuánta responsabilidad hay en ese ruego y qué indispensable se percibe.
    La verdad de vida testimonial por una parte y la verdad de la vida de la Iglesia en su jerarquía por otra son igualmente necesarias. Con la primera se puede ilusionar y atraer a muchos fieles desencantados o a personas apartadas de Dios; con la segunda, se corroborará que la jerarquía no desmerece en nada buscando la limpieza de la Iglesia y no teniendo miedo ejercer su autoridad (el asunto de los abusos, entre otros, es algo enormemente horrendo. El encubrimiento no sirve más que para añadir horror).
    Es del todo cierto que hoy no se habla ni en homilías ni en otros espacios sobre los Novísimos. Quizá por eso hay una frecuente tendencia errónea a la mundanización y a sumarse a lo social o políticamente correcto. Hoy domingo, a propósito de las lecturas de la Misa con el tema del divorcio, he oído decir cuatro veces al celebrante "violencia machista". Sin embargo, sobre todo desde 1970 no es infrecuente que sea la mujer la que abandona unilateralmente sin más al marido que se ve abocado forzosamente a un divorcio indeseado. En las miles de misas a que he asistido jamás escuché una prez por los miles de padres ex maridos que a partir de una separación-divorcio no pudieron ver a sus hijos o encontraron grandes dificultades para ello. Asimismo, muchísimos abuelas y abuelos dejaron de ver a sus nietos sin mediar explicación. Mi hermano murió a los 68 años sin ser visitado en el hospital por su hijo (ni por la nuera) y sin conocer a su nieto de cuatro años. Mi madre murió a los 93 igualmente sin conocer al bisnieto. La violencia femenina se calla, se oculta, no existe. El maltrato psicológico es más difícil de describir y de objetivar, es cierto. Es un error colosal con esa estrategia de lo supuestamente correcto instar a que se crea que las mujeres, así, son mejores que los hombres. ¡Por favor!
    Necesitamos con urgencia que esos sacerdotes buenos, que los hay, reciban cariño y apoyo, consideración y aprecio. Y necesitaríamos que los "correctos" se replanteen de raíz si de verdad quieren servir a Dios o al mundo.

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  11. Es usted muy astuto Mn Espinar, si los sacerdotes y la Iglesia Católica ha pecado en inmoralidad sexual, es por culpa de esa ciénaga llamada sociedad. El muerto no puede estar dentro de la Iglesia Romana- que no huela mal- siempre debe estar fuera...los malos son los otros siempre, los ateos, los protestantes..muy astuto Mossen , muy astuto...

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    1. Al anónimo de las 0:27

      Es usted bien libre de considerar el artículo de Mn Espinar como un ejercicio de astucia. Pero permítame decirle que le veo a usted muy suspicaz, muy inclinado a la sospecha. Usted es de los que dicen "Piensa mal y acertarás". Entre granujas, es una ley que funciona. Pero, perdóneme, no estamos entre granujas. Mn. Espinar no dice que la Iglesia haya pecado por culpa de nadie, sino que forma parte de un mundo que peca, y es muy difícil que se vea libre de pecado formando parte de ese mundo. Pero bueno, si esa observación le parece muy astuta, muy astuta, eso es cosa suya. Creo yo que el tema del artículo es lo suficientemente doloroso como para que no lo coloquemos tan a la ligera en el campo de la astucia. No es eso, amigo, no es eso.

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  12. Marco Tosatti, Stilum Curiae8 de octubre de 2018, 1:12

    Stilum Curiae, el blog del periodista italiano Marco Tosatti, el que ayudó en el famoso informe Viganò, consigue 6 millones de visitas sólo dos años después de su creación.

    www.marcotosatti.com/2018/10/06/stilum-curiae-bilancio-di-due-anni-di-vita-oltre-sei-milioni-di-visualizzazioni-piu-di-44-000-commenti-grazie/

    Un pequeño gran Germinans italiano, de crítica a esta Iglesia en salida y en caída, que no tiene miedo a preguntar y recriminar a Francisco:

    "Hoy es el cuadragésimo segundo día en que el pontífice reinante [Francisco] aún no ha respondido [a Viganò].

    ¿Cuándo supiste que McCarrick era un hombre perverso, un depredador homosexual en serie?

    ¿Es verdad o no es verdad que Mons. Viganò le advirtió el 23 de junio de 2013?

    Joseph Fessio, sj [fundador editorial Ignatius Press]: "Se un hombre. Levántate y responde".

    Estuvo en La Stampa, pero su criterio personal le creó un ambiente hostil y se fue.

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    1. Cierto, la cuestión central que de responder Francisco es ésta:

      --- ¿Es verdad o no que el 23 de junio de 2013, el entonces Nuncio en los EE.UU. le dijo claramente al Pontífice Francisco quién era y qué había hecho McCarrick y por qué Benedicto XVI le había sancionado?

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    2. Están muy mal informados. El cardenal Ouellet ha respondido este fin de semana a ese elemento instrumental de Viganó, al que como bien dicen le escribió la carta Marco Tossati, el confeso anti católico al que dieron el trabajo de vaticanista y dice que gracias a Escrivá de Balaguer volvió a la Iglesia, ya vemos para qué. El cardenal Ouellet afirma, después de consultar los archivos, que no hubo ninguna sanción a McCarrick. Lo que también ha dicho el cardenal Muller, ex de la Doctrina de la Fe, ambiguo en su posición ante el Papa, en el quien tenían depositadas sus esperanzas los enemigos internos del Papa.

      Así que los jefes de Tossati-Viganó mienten. Afirma el cardenal Ouellet que lo que sí hubo fue “ciertas condiciones y restricciones debido a los rumores sobre su comportamiento en el pasado" y “a través del Nuncio Apostólico Pietro Sambi y luego también a través de usted, la exhortación a un estilo de una vida discreta de oración y penitencia”.

      Dice el cardenal Ouellet: “la acusación es un montaje político" Dice político, dentro de la Iglesia pero "político". ¿Qué grupos hay que a la vez se dediquen a la política y a la Iglesia? Está claro que el Opus.

      Siendo Viganó el nuncio en USA era él quien debía hacer efectivas, "diplomáticamente", esas restricciones al cardenal McCarrick. Hizo lo contrario, apoyarle públicamente. Sancionado McCarrick por el Papa, Viganó quedó en situación muy comprometida por su apoyo a McCarrick. Se puede deducir que los jefes de Tossati han presionado a Viganó por sus métodos habituales para que, el mundo al revés, ataque al Papa con esa burda excusa.

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    3. Sin duda usted forma parte de la factoría de "agitprop" de Juan Vicente Boo, que sobresale por su mendacidad y su maestría tergiversadora. Ouellet no es capaz de refutar nada de lo denunciado por Viganò, pero, eso sí, se arrodilla ante Bergoglio y no ante Quien debería.

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  13. Cualquier persona, y los sacerdotes también, si queremos que nos estimen,que nos aprecien y nos quieran nos lo debemos ganar.

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  14. Mn. Francesc,
    He leído varias veces su escrito. Me viene a la memoria la frase de la Sagrada Escritura: ¿Echa en falta las cebollas de Egipto?

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    1. ¿Sabe usted, señor anónimo de las 0:27, lo que son las cebollas de Egipto?

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  15. No me extraña que los obispos no defiendan a sus sacerdotes fieles. Porque en el fondo, no les conocen. Y en boca cerrada no entran moscas, no vaya a ser que luego digan que protegían a corruptos.

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    1. Pues tampoco es eso, porque si no, sería claramente una dejación de funciones por parte de los obispos.

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  16. Me llama la atención tanta insistencia y fijación en el tema sexual al interior de la Iglesia. Por qué no se habla de los sueldos injustos que ha pagado? Por el no pago de prestaciones sociales? Por el no pago de aportes a la pensión, todo ello a innumerables trabajadores suyos que viven y han vivido necesidades económicas? Los brazos de la caridad del Papa es que hasta allí no llegan, no alcanzan? Por qué no se adoptan también medidas que permitan resarcir a las víctimas que han sufrido maltrato económico? Son muchos los fallos cometidos en todo orde, no únicamente en el sexual

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