lunes, 30 de julio de 2018

El Cid Matabosch

Joan Hernández Serret, nuevo director del Secretariado de relaciones interreligiosas
El pasado 12 de junio se hicieron públicos los nombramientos del nuevo organigrama de la curia archidiocesana con la siguiente coletilla: “La sección de la Economía diocesana queda todavía por proveer. Los nombramientos parroquiales se están también acabando de determinar. En las próximas semanas se informará de estos cambios”. Todo el mundo sabía que había una pugna entre el obispo y Matabosch, dado que éste quería colocar como  substituto a Mn. Ramón Batlle, a la sazón subdelegado de economía y por eso se demoraba la designación. 

Cuando hace dos semanas se publicaron los nombramientos finales, pudimos comprobar con satisfacción que Matabosch se retiraba definitivamente, sin conseguir que su fámulo le sustituyese en el cargo. Omella había rescindido el pacto sucesorio y nombraba a un laico como ecónomo, D. Gaspar Coderch Boatella, sin vinculación aparente alguna con el entorno del anciano y todopoderoso sacerdote. Pero nuestra alegría fue efímera. Matabosch perdía el control de la economía, pero lograba poner a uno de sus adláteres en un nuevo Secretariado diocesano de relaciones interreligiosas. No obstante, el nombramiento tenía su intríngulis.
Hasta ahora había venido existiendo la Delegación Diocesana de Ecumenismo y Relaciones Interreligiosas, bajo la dirección de Monseñor Jaume González Agápito, el cual ha venido desarrollando una eficiente y abnegada labor. A diferencia de otros, este sacerdote ha considerado que no tenía edad para ir almacenando cargos y solicitó su retiro de la delegación. El cardenal Omella no quiso provocar una ruptura en la buena línea del organismo y designó (con el cargo de director del secretariado diocesano) a la número dos, la Sra. Montserrat Puigdellivol Manzano, dentro de los nombramientos del nuevo organigrama que se publicaron el 12 de junio y en los que se consignó que solo faltaba cubrir la plaza de economía: el substituto de Matabosch.

Pero cuando se hace público el nombre del nuevo delegado de economía, también se hace oficial, por sorpresa, la designación de un director del Secretariado diocesano de relaciones interreligiosas en la persona de D. Joan Hernández Serret. Es decir, se desgaja el diálogo interreligioso de la sección de ecumenismo con la que iba siempre unido y se divide la delegación en dos secretariados independientes. ¡Eso que el nuevo organigrama iba a ahorrarnos cargos!
Antoni Matabosch en una reunión del GTER
Tras el nombramiento de Joan Hernández Serret se halla la
longa manus de Matabosch. Parece incluso que le hayan otorgado un premio de consolación, al haber perdido toda su influencia en el manejo de los dineros de la diócesis. El anciano y todopoderoso sacerdote se diplomó en teología ecuménica por el Instituto Ecuménico de Bossey, Ginebra, en el año 1968 y fue secretario de la Comisión Diocesana de Ecumenismo de la diócesis entre los años 1967 y 1980. Sin embargo, a partir de la creación de la Delegación, en tiempos del cardenal Carles, jamás pudo meter el cazo en un ámbito que dirigía Monseñor González Agápito. Pero el apetito de Matabosch es insaciable y así junto con miembros de otras religiones constituyó en el año 2004 el Grupo de Trabajo Estable de Religiones (GTER) donde están representadas casi todas las religiones y en donde, evidentemente, nuestro Matabosch se auto-erigió como representante del arzobispado barcelonés.


Desde su fundación, el director del GTER ha sido Joan Hernández Serret, el ahora flamante director del organismo diocesano dedicado al diálogo interreligioso. Como buen hombre de Matabosch es profesor del ISCREB y de la Blanquerna (algún día hablaremos largo y tendido de esa inmensa agencia de colocación en que se ha convertido la Universidad Ramón Llull y especialmente la Blanquerna). Ahora este buen hombre, conocido especialmente por sus conocimientos sinólogos y por haber fundado la Asociación de Taichí de Terrassa, compatibilizará su cargo de director del GTER, donde fue renovado hace pocos meses, con el secretariado diocesano para las relaciones interreligiosas. Fiel ejemplo del almacenamiento de cargos que durante décadas ha llevado a cabo su mentor. Que no vamos a decir que como El Cid gana batallas después de muerto, pero sí que las gana después de jubilado, aunque sea a la tardía edad de 83 años. 

Oriolt

9 comentarios:

  1. Sabias decisiones de palacio. Se dice que una de las señoras que hace la cama a su excelencia reverendísima, enardecida por la profunda devoción mariana del engolado dicharachero purpurado, suele rezar de la siguiente manera: «Virgencita mía, te lo he dicho muchas veces: no elijas a los pequeños y a los ignorantes cuando tengas que aparecerte a los hombres para transmitirles tus mensajes. Como sigas así, siempre te combatirán como en Fátima y en Medjugorie. Prueba alguna vez a manifestarte a algún gran prelado de la Iglesia, ¡por ejemplo, a mi cardenal! Él, a través de Catalunya Cristiana, daría a conocer al mundo entero todos los mensajes que tú le quisieras confiar. Lo que Jesús le dijera al oído, él lo iría a proclamar enseguida en voz alta, transmitido por las mejores antenas de Radio Estel. Nadie se atrevería a dudar del carácter sobrenatural de tan infalible aparición. ¡Amén y así sea!»

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  2. Serret...? No será familia de la huida? Lo digo porque el Bisbat y Generalitat van muy de la mano

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    1. Són primos hermanos, jajaja

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    2. Son todos de Bitem, en este pueblo hay SERRETS a montones!

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  3. CONOCERNOS ES QUERERNOS

    Sí, es el título de la última carta dominical de nuestro pastor. A la vista de los nombramientos, uno no puede más que exclamar: "ved cómo les ama". Eso sí que es querer. Lo demás son cuentos (que también son lo suyo, ¡faltaría más!)

    ¿Pero les conoce? No, en absoluto. Sólo sabe de ellos lo que le cuenta su doméstico de toda confianza. El mismo que le lee Gérminans, porque él no tiene tiempo. Ni de leer lo que se piensa y se dice en la diócesis, ni de conocer a aquellos en cuyas manos ha puesto el gobierno de la diócesis, ni tiempo tiene tampoco de conocer al resto de sacerdotes de su diócesis. Como mucho los conoce de vista en su visita protocolaria. Que se la podía ahorrar, porque su fámulo ya le ha dicho previamente quién es quién. Y así, en vez de hablar con los sacerdotes de su diócesis, habla con las figuraciones que le ha montado el fámulo. Esto es mucho más descansado.

    ¿Pero les ha dado a los sacerdotes que visitó protocolariamente su teléfono móvil por si tienen alguna inquietud y le han de consultar o pedirle apoyo? ¿Cualo? Eso no entra en el protocolo.

    Pero es igual que no los conozca ni de vista. Si le pasan una rueda de reconocimiento de sus curas, no acierta ni la cuarta parte. Pero eso no quita que los ame ardientemente, y que les invite virtualmente a salir. Sí, de parranda, que para eso no hace falta conocerse ni amarse.

    Y sin embargo, eso no empece para que suelte su fervorín dominical con la esperanza de que surta el efecto de ponerlos a todos en pie y en salida.

    El resultado evidente es que si no tuviese ese intrépido arrojo ante la nada, no estaría donde está.

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  4. ¿Joan Hernández Serret es laico, no? ¿O es sacerdote?

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  5. Alucino, como pueden nombrar a alguien que ha creado el Instituto de Taichi ( y todas estas majaderias), que ya estamos hartos de escuchar a sacerdotes Santos, ex- adeptos de las técnicas New age, ( yoga, reiki, Taichi, ),que todo esto son puertas al diablo, pues no aquí si quieres tener un cargo en la diocesis tienes que hacer todo lo que hacen Meloni y su prole en Manresa, lo que hacia la Forcades en Montserrat, y tantos Sacerdotes y religiosos flojos, que encima les dan cargo en esta curia tan podrida, que en 10 años va a lograr que no crea nadie en Barcelona, y los pocos que crean de verdad, haciendo misas en las catacumbas, poco nivel de este Obispado, cada vez más flojo, porgre,cobarde, ecuménico, y gris.....y lo más triste poco formado....

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  6. Verdaderamente, es un nombramiento que no se entiende. Ello indica el nivel de superficialidad de las autoridades ec responsables de nombrar

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