jueves, 23 de agosto de 2012

¡Menos mal que las piedras glorifican a Dios!

Coronación de la Virgen María en la fachada de la Sagrada Família
Fue por la canícula. El 15 de agosto al mediodía, el calor era grande y pegajoso. Así que dejé la misa para la tarde. Fui a la Sagrada Familia, a la cripta-sacristía que funciona como iglesia parroquial. “Estamos celebrando la fiesta de la glorificación de María, elevada al cielo para participar de la gloria de su Hijo”, nos explicó mossén Bonet en la homilía. Y se me fue el pensamiento a la gloria de Dios, que tan altamente vienen proclamando durante siglos los grandes templos de la cristiandad, en especial los catedralicios.

Fiel a esta trayectoria, la Sagrada Familia, que merecidamente recibe el epíteto de catedral del tercer milenio, está concebida como un monumento sin igual dedicado a la gloria de Dios: su diseñador, Antonio Gaudí, hombre de firmísima fe, organizó ahí las piedras con una maestría increíble, para que proclamaran todas a coro la gloria de Dios. No es difícil llegar a esa conclusión viendo la construcción exterior de la Sagrada Familia: sus excelsas torres y las fachadas de la Pasión y del Nacimiento, coronado este último grupo escultórico con la glorificación de María (nos recordó mossén Bonet). Son obras inigualables, creadas para la contemplación, más que para la visita, la admiración y la foto de recuerdo. Pero cuando por fin entramos en la basílica y alzamos la mirada hasta la luz que desciende de lo más alto, es inevitable exhalar un aleluya tras otro. Es que todo el recinto de la basílica crece hacia arriba hasta devenir potente y armonioso canto de gloria.

¿Será eso lo que vienen a ver los millones de turistas que visitan este templo singular? ¿Les harán los cicerones ni que sea una mínima alusión al sentido doxológico de esta audaz edificación? Seguro que la delegación de pastoral del obispado o quizá la de la misma parroquia, habrán distribuido al menos entre los cicerones, textos que expliquen la profunda simbología doxológica y catequética de la basílica. O quizá deseosos de aprovechar el colosal poder de convocatoria de esta joya arquitectónica, se proponen confeccionar un folleto explicativo para “vender” el mensaje religioso de la Sagrada Familia y de la Iglesia católica a tantos millones de turistas, creyentes, agnósticos y hasta viscerales enemigos de este mensaje. Con un sobrecosto de muy pocos céntimos pueden agregarlo a las entradas. Y si no lo tienen, segurísimo que lo están preparando, porque es imposible e inimaginable que ni la diócesis ni la parroquia hayan pensado en aprovechar a fondo tan extraordinaria plataforma de evangelización. Más si tenemos en cuenta que la Sagrada Familia ha sido designada por la Santa Sede icono de la Nueva Evangelización.

Haciendo eco a las palabras del celebrante, que nos hablaba de la glorificación de María junto a su Hijo, pasaron por mi mente las imágenes de la primera basílica, la de san Juan de Letrán, en Roma, construida para celebrar en ella la gloria de Constantino el Grande, el dueño del mundo entre los años 312 y 337. Cuando recientemente contemplaba esa esplendorosa basílica, se me iba la imaginación a los fastos que en ella se celebraron durante esos años en honor de Constantino. Porque tanta basílica no tenía el menor sentido si no se convertía en el escenario de la gloria del emperador: que obviamente no terminaba en el edificio, sino que en él empezaba. En ese escenario de la magnificencia del dueño del mundo, todos los poderosos de la tierra (que lo eran por la voluntad del emperador) le rendían culto al único ser humano cuya vida culminaba en la apoteosis.

La plebe seguía desde el exterior, reverente y admirada, los ires y venires de los altos dignatarios de Roma y del mundo (Urbis et orbis), y se emocionaba oyendo el retumbar del suelo con el rodar de los carros, con la enérgica marcha de los soldados y el golpeteo de lanzas o el entrechocar de escudos; y adivinaba los momentos culminantes de los ritos que se celebraban dentro de la basílica, por el redoble de tambores y el ulular de cuernos y tubas. No había mayor gloria en el mundo, que la celebrada en el gran salón de recepciones del rey, “basileus” en griego, de ahí el solemne nombre de “basílica”.

El pórtico de la Fe dedicado a la Virgen María
Cuando Constantino decidió aceptar a Cristo como Rey de todos los reyes y Señor de todos los señores, entendió que a fuer de consecuente debía donar su aula regia, su basiliké, para que los ministros-sacerdotes de ese Rey bajo cuya protección se puso, pudieran celebrar en ella con la máxima dignidad la gloria de su Dios, que no podía quedar por debajo de la gloria del emperador.

Ahí empezó la era de la gloria, el poder y la dominación de Dios, desplazando la gloria, el poder y la dominación del hombre. Al producirse en el imperio ese trascendental trueque del culto del hombre más poderoso de la tierra, al culto del Dios Todopoderoso (su imagen es la del Pantocrátor), la humanidad daba un enorme salto adelante: porque ésa era la mayor señal del debilitamiento del poder del hombre sobre el hombre, que a partir de ese momento se transfería a Dios, en su calidad de Creador y señor de todas las criaturas.

Para que esa importantísima transferencia de poder protagonizada por Constantino no se quedase en puro símbolo y en piedra muerta, sino que fuese eficaz y tuviese traducción inequívoca en la realidad constantemente actualizada, era imprescindible que en efecto el culto de Dios superase al culto del hombre: que en la “basílica” se rindiese honor y gloria al nuevo “basileus” del mundo. Era un gran paso para crear el reinado de Dios: fue inevitable que a partir de ahí naciese la gran liturgia de adoración y glorificación.

Habiendo asistido a la solemne consagración de la basílica de la Sagrada Familia por Su Santidad el Papa Benedicto XVI, entiende uno perfectamente lo que es la adecuación de la magnificencia del culto a la magnificencia del templo. En ese momento se produjo la más perfecta armonía entre éste y el culto que albergaba. No eran sólo las piedras las que cantaban la gloria de Dios, sino miles y miles de piedras vivas que se le unían en este Sanctus, Sanctus, Sanctus que elevan las torres al cielo. El mayor destello de esa gloria se produjo cuando al final de todo, en una apoteósica simbiosis del templo vivo y el templo de piedra, un coro de cientos de voces entonaba el Aleluya del Mesías de Häendel, acompañado por el potentísimo órgano y la magistral orquesta. No hubiese sido ningún milagro que en aquel momento levitase el templo.

Mn. Lluís Bonet, párroco de la Sagrada Familia
Seguía mossén Bonet con su homilía, y seguían mis elucubraciones sobre la gloria de Dios y de su santísima Madre, empeñadas en erigirse en contrapunto de sus palabras. Algo me pareció escuchar del carácter poético de la festividad que celebrábamos. Por eso me dejé llevar por mi propia lírica. En esas ensoñaciones homiléticas se me antojó que la afirmación contundente y reiterada de la gloria de Dios y de su culto, es una de las praxis más eficaces en la lucha del hombre por sacudirse la dominación por el hombre. Cuanto más crecido es el señorío de Dios, tanto más menguado es el señorío del hombre sobre el hombre. Y por ende, cuanto menor es el señorío de Dios, cuanto menos reconocemos su divinidad y su providencia, tanto mayor es el señorío del hombre sobre el hombre: tanto más se intensifica nuestra esclavitud.

Por eso tenía para mí un sabor agridulce aquella liturgia a la que asistía: en la cripta (kryptós significa oculto, escondido), ¡qué lástima!, en lugar de celebrar la gloria de María en la basílica; con un armónium voluntarioso, en lugar del poderoso órgano; con vestiduras de acólito los que actuaban de celebrantes: a medio vestir como quien dice, en vez de lucir los más ricos ornamentos sagrados; celebrado con un aire familiar y de estar por casa, lo que debía ir envuelto en la máxima solemnidad y prestancia.

Es cierto que la cripta estaba llena: buena parte de los fieles eran extranjeros, por eso el celebrante pronunció en varias lenguas, incluido el latín, el “Dóminus vobiscum” inicial. Es cierto que la celebración lucía una austera dignidad, o más bien una digna austeridad. Pero eso está bien para la misa de cada día, pero no para las grandes festividades. Esa celebración no estaba a la altura del templo, a la altura de la festividad ni a la altura de la capacidad de convocatoria (¡también de fieles turistas venidos de todo el mundo!) que tiene la Sagrada Familia.

Se está desperdiciando el enorme poder evangelizador de la Sagrada Familia, seguía cavilando mientras el celebrante nos evangelizaba a los fieles. ¡Dejemos al menos que hablen las piedras!, seguía insistente mi contrapunto. No les tapemos la boca. Pero sobre todo, no dejemos solas a las piedras. No dejemos huérfanos del culto digno de tal templo, a los miles de fieles turistas que se llevarían encantados a su tierra no sólo la gloria del templo de piedra, sino también la gloria que se le podría tributar a Dios en este templo, en consonancia con la voz de las piedras.

Es evidente que ahí encriptado, era muy difícil hacer más de lo que intentaba el párroco voluntarioso. Después de todo, y aceptadas las limitaciones a que están sometidos en el subsuelo de la Sagrada Familia el párroco y sus colaboradores, la misa fue gratificante.

Virtelius Temerarius

15 comentarios:

  1. A Sistach sólo le interesa la Sagrada Familia para lucir 3 o 4 veces al año.
    Si le preocupara que la Sagrada Familia fuera un verdadero lugar de evangelización pondría un párroco o una comisión como Dios manda y seguro que funcionaría, pero eso no le interesa

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  2. Católico de Barcelona.24 de agosto de 2012, 10:38

    A raiz de su reflexión, a mi me vienen otras:
    Primero: Porqué después de la consagración del Templo de la Sagrada Familia, sino inmediatamente, al empezar el siguiente curso, no se le dio la merecida jubilación a Mn. Bonet, y se nombro un nuevo párroco y vicario.
    Segundo: Porqué no hay un horario de Misas normal un sábado y un domingo en ese fabuloso Templo de la Sagrada Familia.
    Tercero: Creo que el gran error pastoral en la Sagrada Familia por parte de los responsables diocesanos es no hacer compatible el culto católico con el interés de miles de turistas por visitar dicho monumento.
    Cuarto: Y que no digan que no saben como hacerlo. Montserrat y el Tibidabo son ejemplos prácticos de que se pueden hacer ambos servicios.
    Espero que el Señor ilumine a los han de tomar decisiones y valentia para llevarlas a termino.
    Nos merecemos una Sagrada Familia abierta al culto que para eso la consagro el Santo Padre Benedicto XVI.

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  3. Hombre, ni Montserrat ni el Tibidabo son un ejemplo de facilidad para el culto católico, habiendo de aparcar tan lejos y pagar por hacerlo. Parece que todo son trabas para entrar. En el Valle de los Caídos, cuando se va a Misa, no se paga y además se llega hasta muy cerca de la entrada.

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  4. Cátolico de Barcelona,
    tenga fe es como regar una estaca y esperar que florezca.
    Sistach............... jubilación YA.

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    1. Muy cristiano su comentario!

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  5. Lo que es una vergüenza,es por visitar una Iglesia como la de la Plaza del Pí,Sagrada Familia o de otras tantas que hay en Barcelona.¿Que se tenga que pagar para entrar?
    Eso no es un museo ni nada parecido,pero me parece penoso,que una catedral no deja de ser casa de oración,casa de Dios y Porta coeli,por lo que se debería permitir el acceso libre a los cristianos ya que es como si fuera su casa,y nadie paga por entrar en su casa.
    Eso es lo que yo pienso.
    _________________
    Que pena

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  6. Recuerdo una anécdota que pasé hace algún tiempo, fuí como guía de unos amigos en la Basílica de la Sagrada Familia, y por providencia me presentan al Párroco de la Sagrada Familia, y él muy atentó atendió al grupo que iba conmigo y les sacó unas postalitas de Gaudí en inglés y se las dió. nos invitó a la misa, después de la visita guiada, fuimos a misa, después de misa a uno de los amigos le llamó la atención que no hubiese agua bendita en la Iglesia principal a lo que le sugirió al párroco y él muy atento dijo que lamentablemente él no tiene potestad en la Iglesia de arriba, a lo que muy sorprendidos todos se quedaron y luego en síntesis el buen hombre quizo excusar a el Cardenal Sistach, pero es triste esa manera de querer destacar y apropiarse de un templo para lucirse, fué esa la triste impresión que nos llevamos, a buen entendedor pocas palabras. Espero que cambie todo este ambiente negativo en Barcelona y más, dan ganas de ir menos a misa, eso lo escuché a un grupo que conozco y motivos hay muchísimos, y como no espabilemos la juventud se nos va por caminos diferentes. Falta buen ejemplo, falta amor, falta humildad, faltan tantas cosas que de solo pensarlo te entran ganas de meterte a un convento de clausura, menuda decepción.

    Perdonarán cualquier error, solo he querido expresar una experiencia que aun perdura en mí, espero que mis amigos se hayan ya olvidado del asunto.

    Marta

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  7. Precioso artículo, ¡Enhorabuena! me ha gustado mucho. Me ha llamado la atención el título y me he enganchado a el, gracias y que Dios derrame infinitas bendiciones para esta página, y larga vida a todos los que la hacéis posible.

    Miriam y familia

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  8. Se está desperdiciando el enorme poder evangelizador de la Sagrada Familia, seguía cavilando mientras el celebrante nos evangelizaba a los fieles. ¡Dejemos al menos que hablen las piedras!, seguía insistente mi contrapunto. No les tapemos la boca. Pero sobre todo, no dejemos solas a las piedras. No dejemos huérfanos del culto digno de tal templo.

    CON VUESTRO PERMISO, ME ATREVO A SACAR RÉPLICA DE UNO DE LOS ÚLTIMOS PÁRRAFOS DE ESTA NOTICIA, ES MAGNÍFICA LA DESCRIPCIÓN DE LA EXPERIENCIA VIVIDA, PERO ESTE PÁRRAFO ES MAGISTRAL COMO DECÍA MI ABUELO ABELINO, Y AHORA QUE YA TE LLEGAN LOS AÑOS APRECIAS MÁS CADA LÍNEA QUE LEES Y SABOREAS, ESPERO NO SEA TARDE PARA MUCHOS JÓVENES SEDIENTOS DE VALORES, HOY EN DÍA HACE MUCHA FALTA Y EN BARCELONA HACEN FALTA MÁS PASTORES Y BUENOS EN ESENCIA, OJALÁS DIOS OIGA LA SÚPLICA DE TODOS.

    MARCOS,
    UN ESPAÑOL EN EL EXTRANGERO QUE LES SIGUE DESDE HACE ESCASOS MESES, SALUDOS

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  9. Os pido que redactéis una entrada sobre el hermoso templo modernista que el arquitecto Jose María Jujol edificó en Montferri (Tarragona) para salvar las dificultades para los ejercicios espirituales, ya que era muy difícil llegar en aquellos tiempos a la Cueva de San Ignacio, de Manresa. Que se sepa cómo el arquitecto hizo la mayoría del trabajo con sus propias manos y sin medios, cómo estuvo parada la obra más de cincuenta años, hasta que se prosiguió y terminó, cómo un jesuíta dió este templo "al pueblo" (tratándolo como un vulgar casino) y cómo, por culpa de esto, no recibe culto.
    Y quiero que los lectores gocéis con la belleza de esta pequeña iglesita, obra de un genio que a menudo se confunde con la de Gaudí, porque trabajaba con él.

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  10. ¿Mossén Bonet no era el que decía del 25-V "no crec en aquestes manifestacions al carrer"?

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  11. Llego a la Sagrada Familia cada mes, rezando el Rosario con mis compañeros del 25-V. Y la veo crecer como templo-edificio. Cada mes han sucedido varias cosas en mi vida y en mi familia, a través de las cuales, veo que la Sagrada Familia hace crecer a sus piedras vivas, las guía y orienta. Y encuentro en este grupo humano los claros vestigios del Santuario Doméstico que constituye cada familia, como dijo J.P.II en la exhortación apostólica "Familiaris consortio".

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  12. A este paso Benedicto XVI pasará a la historia, gracias a nsba Martínez, como el primer papa que consagró una sala de conciertos, que es en lo que se convertirà esta basílica.
    El Cid Cabreador

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    1. No sea tan reducionista. Veo que no tiene esperanza de que el Templo ofrezca- con su imaginaión y colaboraión también- ideas y esto: esperanza en que sea posible un culto digno. No un parque temático o sala de conciertos.Deir que el Papa consagró una sala de conciertos... Con todo respeto, Ud deberá cabrear de otra manera.

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  13. Que triste saber que piensa así Don Monet, vaya decepción que piense eso de las concentraciones-marcha por la vida que dan gloria a Dios defendiendo esos pequeños que son el Reino de los Cielos, quizás rectifique el pobre hombre, con lo inteligente y humano que yo me creía que era este Sacerdote.
    Xavi

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