La Bellota siempre huele a café recalentado, a madera vieja y a los mimbres de las vetustísimas sillas de nuestra taberna.
El tío Aurelio estaba en la barra, secando vasos con la parsimonia de quien ha visto demasiadas cosas para escandalizarse ya. El tío Caldú removía el carajillo de anís como si quisiera encontrar en el fondo la solución a los males del mundo. El Trisca entraba con su sonrisa torcida y el viejo sargento, con la gorra sobre la mesa, mantenía a duras penas la compostura.
Yo, el Cojo, me senté en mi rincón, dispuesto a escuchar y a soltar alguna verdad que doliera… de verdad.
El tío Aurelio abrió el fuego:
—Cojo, ¿tú sabes cuántos servicios de seguridad no se enteran de lo que se mueve en nuestras fronteras…, y cuántas diócesis siguen sin obispo? Porque yo ya he perdido la cuenta. Esto parece la tómbola de la feria: “¡Otra vacante, otra papeleta, otra espera!”. Y la Moncloa sigue sin cometer ni un error, y sigue la Zarzuela sin perder la compostura, y Roma, tan tranquila, como si el tiempo lo tuvieran embotellado en las bodegas del Vaticano.
—Aurelio —le digo—, la parsimonia romana es ya un sacramento. No lo han definido en Trento, pero lo practican con devoción. ¿80.000 pobres inmigrantes en nuestras fronteras? ¿Iglesias cada vez más vacías? Eso son ensoñaciones. Aquí no hay urgencia que valga, todo está bajo riguroso control.
El tío Caldú resopló:
—Parsimonia, dice el Cojo. ¡Esto es dejadez! Mira, Aurelio, antes se enteraban el ejército y las fuerzas de seguridad de lo que se movía dentro y fuera y en los aledaños; Roma tardaba, sí, pero al menos buscaba pastores. Ahora buscan funcionarios. Funcionarios de despacho, de sello y registro. Nada de valentía, nada de doctrina, nada de claridad. Quieren burócratas fríos que gestionen una masa de ciudadanos y una Iglesia y una sociedad dócil al poder marroquí, sea anticatólico o anticlerical o antiespañol. Les da igual.
El sargento, afirmó con voz grave:
—Yo he servido treinta años y siempre tuve clara la ordenanza del Duque de Ahumada: el guardia civil ha de ser político, ¡pero sin bajeza!
—Pues Roma -gritó el Aurelio- parece haber invertido la frase: quieren obispos sin política, ¡pero con la más abyecta bajeza! Nada de levantar la voz, nada de defender la fe, nada de molestar al poder. Ahí está el paradigma: el obispo de Urgel, copríncipe de Andorra, negociando con el gobierno cómo despenalizar el aborto son mancharse la sotana, y el gobierno de España defendiendo la inocencia de Marruecos en la invasión benéfica de Ceuta.
—¡Exacto! -intervino el Trisca, cabreado como una mona-. Que firmen papeles, que salgan en las fotos y que no destaquen en nada. Ni en estudios teológicos, ni en predicación, ni en gobierno. Perfiles grises, como los trajes de los oficinistas de Hacienda. Y sin incomodar al poder que te mantiene en el poder.
—Eso —añadió Caldú—, que no hayan destacado en nada. Que no tengan historia. Que no tengan carácter. Que no tengan ni siquiera enemigos, porque para tener enemigos hay que haber hecho algo de bueno. ¡Ni una mala palabra ni una buena acción!
El Trisca metió la cuchara de nuevo:
—Yo lo digo siempre: Roma ya no busca obispos, busca gestores diocesanos S.A., que lleven bien la economía y gestionen el patrimonio, si puede ser. Si el Seminario está vacío, ¡pues pelillos a la mar! Ya contratarán laicos. Y, gestores dóciles, pastores sin opinión, sin brillo y sin pasado… hay pocos ya. Y los pocos que hay, con un pasado inconfesable. Hasta al mismo papa lo han elegido con un pasado pendiente de revisión.
—Por eso se acumulan las vacantes —añade el Aurelio—: porque el perfil que piden es tan estrecho, que no cabe ni un buen cura de pueblo. ¡Ni un cura de pueblo, ni un cura de ciudad! No quieren nombrar obispos a los curas buenos, capaces o piadosos. Sobre todo, que no hayan escrito nada, que no hayan predicado nada memorable, que no hayan tenido nunca un conflicto con el poder político. Vamos, que hayan vivido en un nicho del cementerio.
Yo, el Cojo, tomé la palabra:
—Mirad —les dije—, el problema es que Roma, cada vez más parecida a una opción política, quiere obispos que no sean pastores, sino silenciosos administradores de la decrepitud eclesial. Que mantengan la diócesis en coma inducido y no molesten al gobierno por encabronado que sea. Y es primordial que no digan nada sobre la fe y la moral sexual, porque la fe y la moral, si se proclaman, pueden molestar a la concurrencia, con tanta diversidad sexual.
Y claro, encontrar candidatos así es difícil: porque para ser tan gris y tan mala persona, hay que haber renunciado a todo bien desde joven, como el que ya desde la ESO eligió la política como profesión. Y, hoy en día, en general, si algún varón quiere ser sacerdote, habría que suponer que lo desea para servir a la Iglesia y salvar a las almas. Pero justamente a esos, no los quieren…
El sargento asintió:
— ¡Exacto! Pues como en el ejército, en la policía y en la Guardia Civil. Un obispo católico y valiente, y un buen servidor de la patria, se forma en treinta años de sacrificios. Un obispo gris se fabrica en cincuenta años de obsequiosos y cobardes silencios.
El tío Caldú remató:
—Y mientras tanto —masculló— las diócesis vacantes se acumulan como botellas sin abrir: Astorga, la vecina Teruel, Osma‑Soria, Cádiz… Y las renuncias de los mayores de 75 ahí, en la bandeja del Papa, criando polvo. Porque claro, para aceptar una renuncia, primero tienen que encontrar un sustituto. Y como el sustituto tiene que ser un burócrata frío, dócil, sin brillo, sin historia, sin amigos ni mucho menos enemigos, sin estudios, sin carácter… Pues no hay. ¡Y aún menos mal!
-No hay muchos —repitió el Aurelio—. Porque a los curas buenos, valientes, con doctrina, con predicación, con alma… los desprecia la burocracia vaticana. Esos molestan porque hablan, porque creen.
-¡Pues como en el ejército!, gritó el bueno de nuestro sargento.
El Trisca, siguió con su fina ironía:
-Yo ya lo veo venir: Dentro de poco, para ser obispo habrá que pasar un examen psicotécnico: “¿Está usted dispuesto a no decir nada que moleste al gobierno?” “¿Acepta usted no destacar en nada?” “¿Promete usted ser gris, dócil silencioso y nunca empatizar con los curas?” Y el candidato: “Sí, sí, sí”. Y ¡hala!, nombrado.
El sargento golpeó la mesa con furia castrense:
—¡Eso no es la Iglesia de mis mayores!
—¡Pues así estamos! —dije yo—. Con diócesis vacantes, con renuncias pendientes, con Roma buscando obispos que no sean obispos, sino gestores de la nada. Y, mientras tanto, el pueblo de Dios esperando verdaderos pastores. Profetas de verdad, que den la vida. Pastores que hablen claro. Pastores que no teman la Cruz, que hay moros en la costa… de Ceuta.
Al fin, en La Bellota se hizo el silencio… Sólo lo rompía la cucharilla del tío Caldú golpeando el vaso nerviosamente, como si quisiera despertar a Roma y al rey del sueño mefistofélico en el que se han metido. Pero, claro, Roma queda tan lejos, tan lejos, y la monarquía nos cae tan estrecha, tan estrecha, que los viejos de Calanda sólo pudimos apurar nuestros caliqueños en la puerta de La Bellota hasta que nos despedimos con aragonesa finura, diciendo: “Hala, ¡a cascarla!”
Nuestro grito de guerra se disipó en la negrura de la noche calandina. Si vuelve a amanecer -pensé - no será poco, si el buen Dios y la Virgen del Pilar lo permiten. Ellos sí que nos cuidarán.
El Cojo de Calanda




Muy interesante el artículo de los bellotucos, y aquí doy mi impresión personal, que parece que está en la crisis de la misma Iglesia, pues León XIV fue el prefecto del Dicasterio de obispos, el que "eligía" obispos francisquistas, o sea, que tiene capacidad, competencia, conocimiento y experiencia (2 años, del 2013-15) para nombrar obispos.
ResponderEliminarEl hecho depurado y su alcance real
Lo verificable admite dos capas. La primera es cuantitativa: España sostiene, a mediados de 2026, cuatro sedes en vacante formal y seis renuncias episcopales por edad presentadas y sin sucesor. Esto no es anomalía puntual sino acumulación sostenida en el tiempo, lo cual ya descarta la explicación trivial del simple "retraso administrativo ocasional" y menos con León XIV, un experto nombrador de obispos: una demora aislada se explica por circunstancias; una acumulación estructural exige explicación estructural, y muy importante tratándose de Prevost, prefecto del Dicasterio de obispos de Francisco, o sea, sabe elegir obispos, no es un imberbe, es un hombre del sistema.
La segunda capa es normativa, y aquí conviene mayor precisión que la que suele darse en el debate público. Es correcto que Amoris Laetitia "creó" un procedimiento discrecional sin control alguno, pues cada obispo tiene facultades discrecionales para poder integrar a los adúlteros impenitentes en la comunión eucarística indigna e incoherente y la ilícita e inválida absolución manteniéndose constante su adulterio o convivencia more uxorio intrinsece malum no arrepentido (Amoris laetitia, profetizado por Seifert); se ha consolidado, en la recepción posterior al documento —a través de orientaciones episcopales nacionales, protocolos diocesanos y praxis pastoral concreta—, un régimen de discernimiento en fuero interno cuya aplicación puede quedar sustraída a los mecanismos de publicidad, motivación escrita y recurso que sí exige el fuero externo. La distinción importa: el problema no reside necesariamente en el texto magisterial mismo, sino en la ausencia de un marco de control uniforme para su aplicación práctica. Esto abre ya la primera hipótesis seria: la indeterminación no está en la letra, sino en el vacío procedimental que la letra dejó abierto, y ese vacío se ha llenado de manera distinta según el territorio: la Iglesia, con Amoris laetitia, dejó de ser una, santa, católica y apostólica, para ser una pluralidad anarquizante de iglesias donde China, Alemania, los francisquistas-leoninos y los tradicionalistas, de facto, están haciendo lo que quieren o buenamente pueden:
- China: bajo control del partido comunista bajo la moral bonum politicus, usando la Iglesia Patriótica para eliminar a la Iglesia clandestina: no hay libertad, hay opresión pura y dura
- Alemania: bajo control del sinodalismo luteranizado, del intrinsece bonum, que revoluciona toda la Fé, moral, liturgia y eclesiología, los Mandamientos y los Sacramentos, que controla el sistema represivo de "impuestos-instuticiones".
- Iglesia francisquista-leonina: de Amoris laetitia, Fiducia supplicans y Traditionis custodes, bajo la represión del código (caso FSSPX). Su moral es el bonum imperfectum et incompletum, o sea, es un intrinsece malum pero con misericordialismo pastoral y ética de situación, tóo er mundo é güeno.
- Tradicionalistas: desde los separados -sedevacantistas-, los integrados -Ecclesia Dei- y los comunión parcial, no rota, doctrina sustancialmente compartida, pero vínculo jurisdiccional incompleto recurrido.
- Sur Global: África no quiere aplicar Fiducia supplicans
La hipótesis de compatibilidad estructural (y sus tres variantes internas)
ResponderEliminarLa hipótesis central puede desglosarse en tres formulaciones de distinta fuerza, de menor a mayor grado de compromiso causal:
1. Variante débil (la más defendible por ahora): en un sistema que opera crecientemente por excepción discrecional, es esperable que resulten institucionalmente más compatibles los perfiles capaces de administrar la diversidad pastoral que aquellos cuya actuación tienda a exigir aplicación uniforme de la norma. Esta variante no afirma selección activa, solo compatibilidad diferencial: como un ecosistema que favorece cierta especie nueva y rara sin que nadie la haya sembrado. Sería un Sistach, un hombre gestor del statu quo.
2. Variante intermedia: no solo hay compatibilidad pasiva, sino un mecanismo de retroalimentación: los obispos que administran bien la ambigüedad generan menos conflictos visibles, lo cual mejora su evaluación institucional (menos denuncias, menos tensión con conferencias episcopales, menos fricción mediática), lo cual a su vez los hace más "promovibles" dentro del propio sistema —a sedes mayores, a cargos de mayor responsabilidad—, reforzando el patrón en cascada. Esta variante ya no es solo compatibilidad estática sino selección dinámica por resultado observable, aunque sigue sin requerir intención consciente de nadie en particular. Lo mismo que Sistach sólo con la cláusula "Sub sigillo maneat": que el escándalo quede puertas adentro, los trapos sucios se limpian en casa.
3. Variante fuerte (la que exige más prueba y hay que tener reserva): que existan, dentro del aparato de asesoramiento a nuncios y dicasterios, criterios informales —no escritos, no oficiales— que penalicen explícitamente el historial de confrontación doctrinal pública. Esta variante sería demostrable solo con acceso a expedientes internos, que no tenemos ni los tendremos nunca: arcana imperii, arcana vaticana; la incluyo únicamente para marcar el límite superior de lo que sería intelectualmente honesto sostener sin ese acceso (que como no salga de filtraciones, es imposible de saber, como Vatileaks).
Esta variante nos hace preguntar: ¿por qué si León XIV sabe que la Iglesia está en cisma de facto, no hace nada? Y la respuesta es fácil, tal como dijo Francisco, los 4 actos de fe humana de Evangelii Gaudium (2013), formulada en los números 226-230, y viene a decir que nadie va a salir del hotel como hizo Lutero, que se vive muy bien dentro, y que lo que hay que hacer es gestionar problemas que en el fondo no acabarán en nada pues dentro del hotel se vive excelente:
El tiempo es superior al espacio [222-225]
La unidad prevalece sobre el conflicto [226-230]
La realidad es más importante que la idea [231-233]
El todo es superior a la parte [234-237]
Por eso sale toda esta fraseología vacía de tradición y contenido: sinodalidad como caminar juntos, unidad en la diversidad, diversidad reconciliada, comunión en las diferencias, comunión fraterna con diversos matices y acentos que enriquecen el bien común, la esfera y el poliedro, poliedro que refleja la confluencia de todas las parcialidades conservando su originalidad, globalización poliédrica frente a globalización esférica, unidad como multiforme armonía, uniformidad no católica ni cristiana, construir puentes en vez de levantar muros, inclusión, integración...
'..Y la respuesta es fácil, tal como dijo Francisco, los 4 actos de fe humana de Evangelii Gaudium (2013), formulada en los números 226-230, y viene a decir que nadie va a salir del hotel como hizo Lutero, que se vive muy bien dentro, y que lo que hay que hacer es gestionar problemas que en el fondo no acabarán en nada pues dentro del hotel se vive excelente:
EliminarEl tiempo es superior al espacio [222-225]
La unidad prevalece sobre el conflicto [226-230]
La realidad es más importante que la idea [231-233]
El todo es superior a la parte [234-237]
Por eso sale toda esta fraseología vacía de tradición y contenido: sinodalidad como caminar juntos, unidad en la diversidad, diversidad reconciliada, comunión en las diferencias, comunión fraterna con diversos matices y acentos que enriquecen el bien común, la esfera y el poliedro, poliedro que refleja la confluencia de todas las parcialidades conservando su originalidad, globalización poliédrica frente a globalización esférica, unidad como multiforme armonía, uniformidad no católica ni cristiana, construir puentes en vez de levantar muros, inclusión, integración...'
Chapeau.
Anàlisi més que meritori.
Chapeau !
F.E.M.
La fractura vertical: arqueología de una causa más antigua: Concilio Vaticano II, Humanae vitae y Novus Ordo
ResponderEliminarSi retrocedemos un nivel más, la crisis de nombramientos deja de ser el fenómeno primario y pasa a ser síntoma de algo anterior: la ruptura de univocidad entre el acto moral objetivo y su valoración sacramental: en la Iglesia de hoy se ha roto la norma-acto-gracia: es decir, se ha roto la unidad escatológica, que dice que a unidad de acto moral, en todo sitio y en todo tiempo hay una única respuesta escatológica al haber un pecado objetivo: cielo, purgatorio o infierno: acto moral intrisece malum per se semper et pro semper in omnibus locis: lo que está mal intrínsecamente por sí mismo, de manera objetiva (adulterio, blasfemia, homicidio del inocente, sodomía, opresión del pobre y del asalariado), lo es ayer desde el Edén, hoy y mañana hasta la Parusía, aquí o en Andrómeda o en la última galaxia habitada más lejana de la tierra, y hay intrinsece malum que son más graves: homicidio de inocente (Abel: aborto y eutanasia), sodomía, opresión del pobre y asalariado.
Ahora todo depende del código postal del obispo: si es chino, el criterio lo da el partido comunista por criterio de oportunidad (el aborto es malo si quiero crecer, bueno si quiero decrecer); si es alemán, el criterio lo da una local asamblea sinodal (esto sí hoy, mañana más o mucho más); si es francisquista-leonino, depende de la diócesis y sus decisiones secretas; si es tradicionalista, sigue la norma católica objetiva.
Aquí cabe una hipótesis histórica interesante: esta fractura no nace en 2016 con Amoris Laetitia, sino que tiene un antecedente estructural en la propia recepción dispar del Concilio Vaticano II, donde hubo la primera y trascendental rebelión de medio episcopado mundial contra Pablo VI por Humanae vitae de 1968, que condenó como intrinsece malum el aborto y el control de natalidad no moral, y representó la división de la Iglesia en dos mitades, agravada por el antitradicional Novus Ordo: Fé y moral, liturgia, y en el fondo, eclesilogía, pues desde entonces, cada obispo hizo lo que quiso: 1968.
Desde los años setenta coexistieron lecturas de la colegialidad episcopal —y por tanto de la autonomía disciplinar de cada Conferencia— radicalmente distintas entre, por ejemplo, la Conferencia Episcopal Alemana y la polaca bajo Wojtyła. Amoris Laetitia no habría creado la fractura ex nihilo, sino que la habría trasladado del terreno eclesiológico-jurisdiccional (quién decide) al terreno estrictamente sacramental (qué se dispensa), haciéndola mucho más visible y mucho más grave, porque ya no afecta a la organización de la Iglesia sino a la salvación concreta de personas concretas. San Pablo advierte que quien come el pan eucarístico y bebe el vino eucarístico indignamente come y bebe su propia condena (1 Co 11, 27-29): si el estado de comunión eucarística guarda relación real con el estado de gracia, la divergencia territorial no es cuestión de estilo pastoral, es diferencia efectiva en lo que a cada alma se le permite conocer sobre su propia situación ante Dios: es un cambio de doctrina y por ello, es una revolución dentro de la Iglesia.
Podemos ver la historia:
- 1962-65: Concilio Vaticano II
- 1963-1978: Pablo VI
- 1968: rebelión de medio episcopado mundial contra Pablo VI y su Humanae Vitae
- 1969: Novus Ordo bugniniano inventado de la nada
- 1978-2013: Juan Pablo II y Benedicto XVI: mayor rigor y orden interno
- 11 febrero 2013: dimisión sorpresiva de Benedicto XVI con muchísima polémica (presiones, redacción de la renuncia, mafia de San Galo, operación Primavera Católica Obama-Clinton-Podesta)
- 2013-2026: serie de dos papas sudamericanos, Francisco I y León XIV, que revolucionan toda la Iglesia: sinodalismo, ética de situación, misericordismo pastoral, sinización comunista de la Iglesia China, conflicto con FSSPX, permanencia de Tucho...
La tesis eclesiológica de fondo, con su mecanismo causal completo
ResponderEliminarPropongo la siguiente cadena, que es discutible, porque intento hacer explícito cada eslabón en vez de darlos por supuestos:
- fragmentación doctrinal y disciplinar heredada del período postconciliar
- ausencia de resolución mediante norma común renovada
- aparición de un régimen de administración territorial de la diversidad (discernimiento pastoral discrecional): ese régimen exige, para sostenerse sin escándalo público, agentes capaces de gestionarlo sin traducirlo en conflicto declarado
- compatibilidad institucional diferencial de ciertos perfiles episcopales con esa función
- mayor probabilidad de promoción de esos perfiles
- consolidación progresiva del patrón en el episcopado
- normalización de la divergencia territorial como estado permanente en lugar de transitorio
- debilitamiento medible de la unidad efectiva de fe y disciplina, aunque la unidad jurídica formal —mismo Código, misma estructura, misma comunión nominal con Roma— permanezca intacta en apariencia: el Papa acaba siendo no la figura unitaria del canon 331 CIC, sino una figura decorativa, nominal, simbólica, honorífica, amable (un señor mayor de blanco que reparte sonrisas y dice cosas bonitas y nada más)
La ventaja de exponer la cadena completa es que permite señalar exactamente en qué eslabón se podría intervenir: no hace falta resolver la fragmentación doctrinal original (tarea que rebasa cualquier pontificado) para cortar el mecanismo; bastaría con introducir en el tercer eslabón —el régimen de administración discrecional— los mismos requisitos de publicidad, motivación y recurso que rigen el fuero externo, sin necesidad de revocar ningún documento magisterial: es decir, hacer públicos los criterios de decisión de Amoris laetitia y Fiducia Supplicans y Traditionis custodes, con posibilidad de impugnación en sucesivos tribunales.
Esta es, a mi juicio, la hipótesis más constructiva de todo el análisis: la solución no exige un cisma ni una purga, exige procedimiento, publicidad sinodal: al menos, revelaría el grado de la enfermedad gravísima que tiene la Iglesia.
Lo cierto es que la Iglesia, de facto, ya no es ni una, ni santa, ni católica, ni apostólica ni romana:
1. China: manda el partido comunista; moral bonum políticum según oportunidad y conveniencia, proyecto imperial de sinización de la Iglesia, opresión y represión total de la Iglesia clandestina, presencia de comisarios, detenciones, torturas, cárceles y desparaciones. Tratado secreto con Francisco 2018. Papa: presencia sólo simbólica, sin poder.
2. Alemania: el delirio del plurimorfismo anarquizante luterano-protestante; los sínodos de conferencias, diócesis, arciprestazgo y parroquia deciden la revolución en sinodalismo de toda la fé, moral, liturgia y eclesiología, bien moral intrinsece bonum.
3. Vaticano: Iglesia francisquista-leonina, control de daños, Amoris laetitia y Fiducia supplicans, represión de tradicionalistas (Traditionis custodes, excomunión FSSPX), bien moral bonum imperfectum et incompletum, si hay ética de situación y misericordismo pastoral, entonces es un bien moral que salva
3. Tradicionalistas y Sur Global: divididos entre integrados (Ecclesia Dei), separados (sedevacantistas), intermedios (FSSPX), África (no quiere Fiducia).
La tarea del Papa parece ser ir matando el tiempo mareando la perdiz mediante el lenguaje conciliador e integrador eclesial de muy bonitas palabras (el escudo dialéctico-retórico), y de otro lado, las reuniones interminables de tipo sinodal para toda materia (el escudo dilatorio deliberativo-procedimental), con dosis de dureza aplicada a grupos pequeños que no tengan la fuerza de China y Alemania u otras conferencias (excomunión de la FSSPX).
Unidad formal frente a unidad efectiva, y la responsabilidad concreta del fiel informado
ResponderEliminarLa metáfora del Vaticano de "cartón piedra" alcanza aquí su sentido pleno: no denota falsedad total, sino apariencia exterior sólida que puede convivir con una estructura interior debilitada, ya licuada, sin coherencia ni congruencia lógica, exactamente como una fachada teatral sostiene su forma mientras detrás no hay edificio.
Una Iglesia puede conservar unidad jurídica formal perfecta y sufrir, simultáneamente, una gravísima erosión creciente de su unidad práctica, si la misma doctrina y la misma disciplina sacramental producen, según el territorio, respuestas incompatibles ante idéntica situación moral. Eso sólo empezó con Francisco en 2016 con Amoris laetitia, se agravó con Fiducia supplicans, y León XIV sólo es un conservador sin carisma del legado rompedor de Francisco, apoyado por la figura jurisdiccional del papado. Nada más, y está a la espera de que un niño diga "el rey está desnudo" para que la situación se descontrole del todo.
Y aquí añado una hipótesis final, de orden más pastoral que institucional: si esta lectura es correcta, la responsabilidad no recae solo en Roma ni solo en cada obispo individual, sino también en el fiel formado, que puede —y quizá debe— exigir con humildad y sin rebeldía canónica que su propio pastor le diga con claridad, y por escrito si es preciso, cuál es su situación objetiva ante los sacramentos, en lugar de conformarse con la ambigüedad reconfortante. Pedir esa claridad no es rigorismo ni resentimiento contra la misericordia: es la forma más elemental y menos heroica de la caridad hacia la propia alma, y la que menos depende de que la macroestructura eclesial se corrija algún día.
Es el momento de recordar que el fiel bautizado y confirmado tiene el derecho y el deber de hacer la debida defensa de la verdadera Fé católica, al ser un pleno sacerdote bautismal y un soldado de Cristo (Efesios 6), recordando el papel que expuso Benedicto XVI, el de San Atanasio y muchos sacerdotes y fieles, que a pesar de las persecuciones y excomuniones, él tenía la verdad y triunfó con parresía y martirio: San Atanasio:
Fundamento canónico — Canon 212 §3 (CIC 1983): derecho-deber del fiel de manifestar a los Pastores su opinión sobre el bien de la Iglesia (salvación de las almas, c. 1752 CIC)
Fundamento teológico — Munus propheticum, uno de los tres munera Christi (regale, sacerdotale, propheticum) que el bautizado recibe por el sacerdotium commune fidelium (LG 10); es la raíz que legitima el testimonio y defensa de la Fé contra todos: Papas y emperadores
Principio de corrección — Summa II-II, q. 33, a. 4 (Santo Tomás): es lícito y obligatorio, ejercer la correctio fraterna incluso hacia el superior cuando hay peligro inminente para la fe, siguiendo el modelo paulino de resistere in facie (Gál 2, 11). La corrección presupone la subordinación jerárquica, no la anula: se ejerce con caridad y reverencia.
Precedente histórico — Athanasius contra mundum: la ortodoxia de un contenido de fe no se mide por el número ni por la posición jerárquica circunstancial de quienes la sostienen, sino por su conformidad con lo revelado y transmitido.
Criterio de verificación — Vicente de Lerins, Commonitorium: quod ubique, quod semper, quod ab omnibus creditum est — la regla para discernir qué es fe recibida y qué es innovación pasajera.
Escuela de Salamanca: Nunca se obedece y siempre se resiste, combate y opone contra toda proposición anticatólica (Papa) o ilegal (Emperador) por afectar a materia grave y causar efectos graves (cura animorum).
¿Qué es Athanasius contra mundum? «Atanasio contra el mundo». Expresa la firmeza e inquebrantable determinación de un individuo para defender la verdad, aun cuando se encuentre completamente solo y con toda la opinión pública o el poder político y social en su contra.
San Atanasio de Alejandría (c. 296–373 d.C.), Gran Padre de la Iglesia y Patriarca de Alejandría. Durante el siglo IV, tras el Concilio de Nicea (325 d.C.), el arianismo (negaba la consustancialidad del Hijo con el Padre) se expandió masivamente y llegó a contar con el respaldo de varios emperadores romanos (como Constancio II y Valente), así como de la mayoría de los obispos de Oriente. Atanasio se negó rotundamente a ceder o transigir doctrinalmente. Por mantener la ortodoxia nicena en solitario frente a la presión imperial y eclesiástica, fue desterrado de su sede en Alejandría en cinco ocasiones diferentes: si el mundo entero se abrazaba al arianismo, Atanasio, con martirio y parresía, lucharía contra el mundo entero, incluso contra el papa y el emperador.
ResponderEliminarSan Atanasio no le importó si el tablero de ajedrez tenía muchos peones en contra y muy altas torres, caballería y alfiles, ni el rey ni la reina en contra; él tenía la razón en la verdad de fé, y fueran todos los suyos pocos y de poco valor social, sabía que tenía a su favor lo único que vale, el brazo fuerte de Dios. Y todos fueron derrotados e irrelevantes. El arrianismo, pasó a un anaquel de la vitrina del museo de historia de las herejías, guardando polvo, muerto del todo.
Non possumus.
Que no nos confundan estos malos pastores, mantengámonos firmes en la Fe . Quédense ellos con sus Pachamamas! que de eso se trata, de un retorno al paganismo a más cruento.
EliminarExcelente artículo señores de La Bellota. España es tierra de María y, por eso es tan odiada. No sé quién será el que sea capaz de aunar en un todo a los que pacientemente aguantan tanta iniquidad, hay quien dice que será el Gran Monarca...no sé...lo que sí sé es que cuando entraron las hordas destructoras aparecieron grandes caudillos y cuando la invasión del infame Napoleón, hasta los curas se lanzaron al monte con el trabuco bien cargado.
ResponderEliminarLa Roma actual está infiltrada, los buenos cardenales rezan y callan, los malos que son muchos más allí de funcionarios grises, descreídos y haciéndole la olaa los poderes del mundo. El Papa BXVI bifurcó el papado, un día veremos cardenales un pectore y un Papá elegido por el Cielo. Paciencia!
ResponderEliminar¿Es correcto festejar con "castells" en medio de una misa?
EliminarEl sistema para escoger los nuevos Obispos esta obsoleto como tantas otras cosas en la Iglesia.
ResponderEliminarNo siempre permite elegir al mejor y más preparado candidato.
Un ejemplo lo hemos tenido con Novell en Solsona.
O candidatos preparados doctrinalmente, pero negados para el gobierno de una Diócesis.
Primero: Hoy ser Obispo es estar dispuesto a gestionar muchas Diócesis o Arzobispados con pocas vocaciones, menos sacerdotes activos, menos fieles, déficits económicos, y que no le toque por desgracia un caso de abusos mediático,...
Segundo: Ser católico hoy en esta sociedad tan secularizada es complicado, imaginaros un obispo. Si habla claro porqué habla, si calla porqué calla.
Tercero: Muchos candidatos al episcopado que son llamados por la Nunciatura Apostólica, de parte de la Santa Sede, no quieren ser obispos, otros un mes antes de su consagración renuncian,...
Quién quiere dirigir una "empresa" en ruinas a punto de cierre.
El Papa León XIV es buen conocedor de todas estas dificultades, ya que él dirigia el Dicasterio de los Obispos en parte del mandato del Papa Francisco.
Ademas de su experiencia de gobierno regional y central de la Orden de los Agustinos.
No queda otra que rezar para que el Señor nos mande un buen pastor diocesano a Barcelona.
Lo necesitamos después de Omella y sus omelladas.
La timba parece una postal navideña de Nazario, con un gazapo. La baraja es de póker, no la española de sota, caballo y rey. No entiendo mucho de entresijos curiales, de nombramientos de obispos ni de madres abadesas. En la epístola de hoy, producía escalofrío la sentencia de Pablo: "ay de mí si no evangelizare". No hay excusa.
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