No sé si fue el calor o la mala noche, pero aquella mañana entré en La Bellota con el tío Caldú y con la sensación de que el mundo se había torcido un poco más.
Allí estaban los de siempre: el Aurelio con su vaso de cazalla, el Trisca limpiándose las uñas con una navaja que ya es parte de su anatomía, y el benemérito sargento, que había llegado temprano porque decía que la digestión le funciona mejor si se indigna antes de comer.
Este Cojo, por supuesto, estaba en su rincón, con esa mirada de quien ha visto demasiadas cosas y ninguna le ha gustado del todo.
Yo llevaba en el bolsillo la noticia que había leído esa madrugada, y que me había dejado un regusto amargo. No la saqué todavía; preferí escuchar primero el murmullo del pueblo, que suele ser más certero que cualquier comunicado de la autoridad competente, sea civil o eclesiástica.
—¿Has visto lo de Ceuta? —me preguntó el Aurelio sin levantar la vista.
—Lo he visto —respondí.
—Pues yo no lo entiendo —intervino el Trisca—. Si a uno le entran en casa, lo primero es cerrar la puerta y llamar al sargento. No ponerse a prepararles la cena a los invasores. ¡Digo yo!, que no he visto evangelio que mande eso.
El sargento carraspeó, satisfecho de verse citado como autoridad moral:
—Aquí el problema —dijo— es que hay quien confunde la caridad con la tontera en grado de memez. Pero el problema es que la tontera, cuando se promueve desde un púlpito, se convierte en doctrina para los incautos.
Levanté entonces la cabeza:
—No es tontería, mi sargento. Es traición y de las más peligrosas, de las que se hacen con sonrisa beatífica: la destinada a seducir a incautos.
Me decidí a sacar el papel del bolsillo. Lo puse sobre la mesa, como quien deja caer una piedra en un estanque:
—La diócesis de Cádiz y Ceuta —dije indignado— ha decidido que la colecta del fin de semana se destine íntegramente a atender a los infieles que han reventado nuestra frontera y se nos han metido en casa. Ni una palabra para los ceutíes encerrados en sus casas. Ni una para los comerciantes arruinados por el saqueo. Nada para los nuestros, todo para los otros. El obispo administrador de Cádiz-Ceuta es de los que entienden que tu prójimo no es el que vive próximo a ti, sino el que viene de lejos. ¡Qué buen obispo, ¿no? Eso es competencia desleal. ¿A qué se han de dedicar, pues, las subvencionadísimas OENEGËS de ambos bandos?
El silencio fue inmediato, como cuando en misa el sacerdote dice “oremos” y hasta los más mamones se callan:
—¿La colecta? —preguntó el Aurelio, incrédulo—. ¿Pero qué colecta, si la gente no puede ni salir a la calle?
—La colecta —repetí—. La de los invadidos para los invasores.
El tío Caldú, que siempre escucha más de lo que habla, dejó el paño sobre la barra:
—Eso no es pastoral —sentenció—. Eso es vivir de espaldas al rebaño, al tuyo.
El sargento asintió con gravedad:
—Y mientras tanto, en Canarias el Papa León, para dar ejemplo y marcarles el camino al resto de obispos, montando una misa en los cayucos, como si aquello fuera una epifanía y no una operación política de manual. Y detrás de él, los obispos, todos en fila, como si la fe fuera una coreografía y no una grave responsabilidad.
Yo me removí en la silla:
—Lo de Canarias fue una performance muy bonita. Una puesta en escena para la prensa internacional. Una liturgia convertida en espectáculo. Y lo peor no es que el Papa lo hiciera; lo peor es que los obispos españoles, bobalicones ellos, se hayan apresurado a subirse al carro, como si la misión de la Iglesia fuera bendecir cada gesto mediático que sale de Roma.
—A mí me enseñaron —intervino el Trisca— que la caridad empieza por los de casa. ¿Cómo, si no?
—San Pablo lo dijo mejor —añadí yo—: maxime autem ad domesticos fidei. Principalísimamente la caridad ha de ir dirigida a los que comparten tu fe en tu casa.
El Aurelio golpeó la mesa con el puño:
-Pues estos han decidido que los de casa se apañen solos. Que la diócesis es una ONG de baratillo y que el rebaño se cuide como pueda.
El sargento, que siempre tiene una frase para cada ocasión, concluyó:
—Cuando el pastor se dedica a organizar la intendencia de los asaltantes del redil, deja de ser pastor. Y pasa a ser cómplice de los invasores.
Salimos a la calle. Tras la granizada, el sol volvía a caer como una losa, pero el aire tenía ese filo que anuncia que algo muy gordo se ha roto.
Caminamos juntos hasta la plaza, donde los viejos jugaban al guiñote sin saber que en Ceuta la historia estaba escribiendo un capítulo que dentro de siglos alguien leerá sin entender cómo pudo ocurrir.
—¿Sabes lo que más me preocupa? —dije mientras avanzábamos—. Que esto no es un error. Es una tendencia. Una deriva. Una jerarquía que ha decidido que su misión no es custodiar la casa, sino abrir las puertas de par en par y aplaudir mientras entra cualquiera, y con preferencia si es musulmán.
—Y encima —añadió el Aurelio— nos llaman insolidarios si protestamos.
—No es insolidaridad —respondí—. Es sentido común. Es justicia. Es proteger a los tuyos antes de repartir lo que no tienes. Y a propósito de repartir lo que no tienes, ¿qué os parece eso de la protección de los menores que nos han endosado, en centros que, construidos para 29 plazas, acogen a 862? (2872%) Eso no es protección de esos menores, eso es condenarlos a un hacinamiento en que menores agreden a menores en todas las formas de agresión.
El tío Caldú, que había salido a fumar, nos miró con esa mezcla de resignación y lucidez que solo tienen los hombres que han vivido mucho:
—La Iglesia —dijo— no recibió de Cristo el encargo de gestionar fronteras. Pero sí recibió el de cuidar a su pueblo. Y cuando deja de hacerlo, pierde su voz. Y cuando pierde su voz, pierde su autoridad.
El sargento dio una última calada:
—Y cuando pierde su autoridad —remató—, pierde el respeto. Y cuando pierde el respeto, ya no le queda nada.
Volví a casa pensando en Ceuta, en Canarias, en los cayucos convertidos en altar improvisado, en los obispos que confunden misericordia con propaganda, en los fieles que sostienen parroquias que ya no los sostienen a ellos. Pensé en el Aurelio, en el Trisca, en el tío Caldú y en el sargento. Pensé en que, al final, la fe se mantiene en pie gracias a gente así: hombres que no necesitan comunicados episcopales para saber dónde está el bien y dónde está la traición. Y pensé también que algún día, cuando alguien estudie este tiempo, se preguntará cómo fue posible que unos obispos bobalicones se dedicaran a socorrer al invasor mientras ignoraban a su propio rebaño.
Pero no todos aplaudimos; porque si bien entendemos que la caridad es un deber cristiano, no hasta el punto de ofrecerles en bandeja a los invasores la casa de tus hijos, no. Porque eso no es caridad, ni solidaridad, ni nada por el estilo. Eso es memez revestida de piedad. ¡Pura hipocresía!
El Cojo de Calanda



No poner la X en el IRPF los obispillos lo despilfarran en menas juegas y cargillos a costa de los curas empobrecidos y que pasan horas y horas cada día en los confesionarios.
ResponderEliminarLos obispillos son todos del PSOE?
Duele mucho cuando en la colecta el buen rector,un hombre santo, nos indica que hay que ayudar a la diócesis. Yo pienso que todo este desastre ocurre porque Dios lo permite
EliminarAmigos de La Bellota, buen pensamiento el suyo en este ferragosto donde se va cumpliendo lo de la invasión de Europa..será por el Este y por el Sur. Ceuta es segundo y fuerte toque de atención en el ruedo hispano tras el de los incendios.
EliminarTrump tiene la mirada en León XIV..debe ser que conoce el paño del de Chicago, sino no le arremetía con tanta fuerza. Hasta el embajador de USA ante la Santa Sede, dijo que Prevost habla como un jefe de estado y no como Pastor Universal. Algo sabe Donald,
EliminarLo de la misa en Canarias con tres cayucos ( uno llamado "jeque del Islam") fue un acto de buenrollismo y ha invitado a invadir Europa y a unirse a esa falsa familia "abramica" donde caben "todos, todos, todos" pero que la paguen los de siempre mientras se ríen en sus caras
EliminarMt 15 22 Entonces una mujer cananea, saliendo de uno de aquellos lugares, se puso a gritarle: «Ten compasión de mí, Señor Hijo de David. Mi hija tiene un demonio muy malo». 23 Él no le respondió nada. Entonces los discípulos se le acercaron a decirle: «Atiéndela, que viene detrás gritando». 24 Él les contestó: «Solo he sido enviado a las ovejas descarriadas de Israel». 25 Ella se acercó y se postró ante él diciendo: «Señor, ayúdame». 26 Él le contestó: «No está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perritos».
ResponderEliminarPALABRA DEL SEÑOR.
Una buena conversación de los bellotucos, y he ido sacando información de aquí y por allá, porque Ceuta, en un mundo global, es nuestro barrio de aquí al lado, para que pueda ser criticado o mejorado, reforzando aún más el equilibrio argumentativo (desarrollar con igual extensión las lecturas alternativas) y matizar la hipótesis de la “pinza” como coincidencia estructural de crisis más que como diseño deliberado, porque la situación en estado de normalidad institucional, es inédita en toda Europa, sólo hubo algo parecido a los 800.000 emigrantes sirios, y luego en unos momentos en EEUU con los asaltos masivos a sus fronteras mejicanas.
ResponderEliminarSáhara, Ceuta, la Corona y la pinza geoestratégica europea
1. Memoria histórica: cuando la izquierda catalana era saharaui
Quien recuerde las manifestaciones celebradas en Cataluña entre 1976 y 1980 recordará también un dato hoy convenientemente olvidado: toda la izquierda de la Transición, sin excepción, era explícitamente prosaharaui. En las grandes movilizaciones de Barcelona, junto al lema fundacional de la Assemblea de Catalunya
—«Llibertat, Amnistia i Estatut d'Autonomia»—
era frecuente ver la variante ampliada:
«Llibertat, Amnistia, Estatut d'Autonomia i dret d'autodeterminació per al poble saharaui».
La reivindicación surgió tras la ocupación marroquí del Sáhara Occidental a raíz de la Marcha Verde de 1975 y de la retirada española del territorio en el tardofranquismo, fue sostenida sin fisuras por el arco completo de la izquierda:
el Partit Socialista Unificat de Catalunya (PSUC)
el Partido Comunista de España (PCE)
las distintas familias trotskistas, maoístas y libertarias
y también las tres formaciones que en 1978 se fundirían en el Partit dels Socialistes de Catalunya
el PSC-Congrés de Joan Reventós
el PSC-Reagrupament de Josep Pallach
y la Federación Socialista de Cataluña del PSOE, encabezada por Raimon Obiols
El derecho de autodeterminación del pueblo saharaui figuraba entonces en sus programas y declaraciones como una reivindicación democrática más, al mismo nivel que la amnistía o el autogobierno catalán.
Medio siglo después, ese consenso se ha desvanecido por completo del discurso público español y catalán, incluido el de la izquierda catalana al completo que lo enarboló: los saharauis se han evaporado como pueblo, aunque malvivan en tórridos campamentos.
Se trata de constatar un hecho de memoria histórica: la causa saharaui no nació como bandera de una derecha española nostálgica del colonialismo, sino como una reivindicación "democrática transversal" de toda la izquierda catalana al 100%, PSOE-PSC-UGT, CNT-FAI, PCE-PSUC-CCOO, y todos los demás, hoy sus sucesores (Podemos, CUP, Comuns, ERC...), sostenida con la misma convicción con la que se pedía la amnistía política o el Estatut. Manifestaciones con sus carteles que yo las ví en persona, y que escondían el "derecho de autodeterminación" como una emanación del "socialismo-comunismo-anarquismo".
El principio de autodeterminación de los pueblos era un elemento ideológico central del marxismo-leninismo desde la Declaración de los Derechos de los Pueblos de Rusia de 1917 (Lenin y Stalin), que proclamaba el derecho a la libre autodeterminación, incluida la secesión.
Constitución de 1977 (Brézhnev), vigente desde el 7 de octubre de 1977:
Artículo 70: «La URSS es un Estado federal multinacional integral, formado sobre el principio del federalismo socialista como resultado de la libre autodeterminación de las naciones y de la asociación voluntaria de Repúblicas Socialistas Soviéticas iguales en derechos»
Artículo 72: «Cada República de la Unión conserva el derecho a separarse libremente de la URSS»
Comprender el presente —la relación de España con Marruecos, la gestión de Ceuta y Melilla, la posición ambigua de sucesivos gobiernos ante el conflicto saharaui— exige no perder de vista ese origen.
La coherencia, también en política exterior, es una forma de justicia; su ausencia, un síntoma de que otros intereses han sustituido a los principios.
La Izquierda y más la catalana es traidora desde el inicio. Sus motivaciones son el caos y el odio. Ahora hay un señor llamado Illa al frente, pinta de enterrador y hace muy buena pareja con un tal Sánchez. Dicen que detrás de ellos anda Rusia y China...bueno...veremos. y por el lado de los invasores, Trump y el Netanyahu. Pintan bastos!
Eliminar2. El Muro del Sáhara: la línea Maginot marroquí y su coste estratégico
ResponderEliminarMarruecos construyó entre 1980 y 1987 una línea defensiva fortificada de unos 2800 kilómetros, conocida popularmente como el Muro del Sáhara: bermas de arena y piedra, zanjas, alambradas, campos de minas, puestos de vigilancia, radares y bases militares se suceden a lo largo de todo su trazado.
La guarnecen hasta 160 000 soldados marroquíes, dotados de material moderno —buena parte de origen estadounidense e israelí, incluidos drones y sistemas de vigilancia avanzados— junto a armamento de otras procedencias.
Su función es impedir que el Frente Polisario realice infiltraciones o recupere territorio al oeste de esa línea, y mantener así bajo control marroquí aproximadamente dos tercios del Sáhara Occidental, negando de facto al pueblo saharaui la posibilidad de ejercer su derecho a la autodeterminación sobre la totalidad de su territorio histórico, tener su territorio, población, recursos y gobierno propio en elecciones libres, democráticas y soberanas, con amnistía y constitución y asiento propio en la ONU. Gracias, izquierda española y catalana.
El coste de sostener esta ocupación —gasto militar, administración civil y subvenciones al territorio— se estima en torno al 3 % del PIB marroquí cada año, además de absorber una parte muy significativa de su ejército activo (60%).
O sea: cada 30 años, Marruecos destina al Sáhara el equivalente a un año entero de su PIB: los saharauis hacen guerra económica.
Este dato valora con más precisión un argumento que suele repetirse sin matices en el debate sobre Ceuta y Melilla: si Marruecos ha sido capaz de sostener durante más de 40 años tal Línea Maginot saharaui, la ausencia de un dispositivo equivalente en la frontera con las ciudades autónomas españolas (Ceuta y Melilla) no responde a una imposibilidad técnica o económica, sino a una decisión política racionalmente planificada deliberadamente.
Conviene relacionar entre esta constatación —verificable— y las intenciones últimas de Rabat respecto a Ceuta y Melilla, que son anexionistas 100%. Técnicamente, sus 170.000 españoles "ocupantes" serían expulsados ipso facto et ipso iure dejando toda su riqueza (vivienda, negocios), y dando gracias si no hay más daño.
Ceuta, Melilla y las Plazas de Soberanía
Mapas oficiales de Marruecos: su cartografía oficial distribuida por ministerios, instituciones del Estado y libros de texto marroquíes, Ceuta, Melilla y los peñones (Vélez de la Gomera, Alhucemas e Islas Chafarinas) suelen ser representados como parte integral de la geografía marroquí.
Posición geopolítica: El Reino de Marruecos considera formalmente a Ceuta y Melilla como «ciudades ocupadas» o «presidios» que forman parte de su integridad territorial pendiente de descolonización o negociación, rechazando el principio de soberanía española sobre ellas (aceptan la soberanía española sobre Canarias). Sus mapas de ámbito nacional incorporan estos territorios dentro de sus límites.
Los "irredentistas" del Gran Marruecos incluyen Canarias, Mauritania y parte de Argelia. Hay conflictos de derecho marítimo con Canarias por la ZEE 200 millas (cobalto, telurio).
Cita: "...Y detrás de él, los obispos, todos en fila, como si la fe fuera una coreografía y no una grave responsabilidad."".--------Cierto que la Fe Cristiana se ha convertido en una "coreografía" que canta a favor de lo políticamente correcto. El Papa yendo a bendecir la llegada de cayucos es el palpable ejemplo. En este caso de Marruecos su rey tiene dinero para construir el mayor estadio de futbol del mundo y es incapaz de dar trabajo a sus millones de jóvenes. Ya sólo falta que el Papa repita en Ceuta la ceremonia anterior de los cayucos. En vez de predicar el Diluvio y la Pentápolis los jerarcas eclesiales se meten en rositas coreógrafas cantando las maravillas de la magnífica humanidad.
ResponderEliminarEl Diluvio y la Pentápolis? ¿Este es su Evangelio Sr. Garrell?
Eliminar3. Marruecos y Argelia: un frente militar abierto
ResponderEliminarEl ejército marroquí sostiene desde hace décadas una grave tensión estructural por partida cuádruple:
a) la ocupación del Sáhara por políticas expansionistas
b) una desconfianza del rey sobre su ejército por los golpes de estado de antaño
c) una rivalidad histórica con Argelia, más poderosa, que en los últimos años ha vuelto a tensarse.
d) unas tensiones sociales interiores por razones étnicas y políticas (oposición, yihadistas, bereberes y árabes, campo y ciudad, norte y sur)
Los datos verificables de gasto en defensa para 2025-2026 confirman una desproporción clara a favor de Argelia desfavorable a Marruecos.
Según el SIPRI, Argelia destinó en 2025 unos 25 400 millones de dólares a defensa —el 8,8 % de su PIB—, frente a los 6300-6500 millones marroquíes —en torno al 3,5 % de su PIB—; es decir, Argelia gasta alrededor de cuatro veces más que Marruecos en términos absolutos, aunque ambos superan con holgura el esfuerzo relativo español, que ronda el 2 % del PIB.
Conviene distinguir esta cifra de gasto real anual de los llamados «créditos de compromiso» aprobados por Rabat para 2026 —unos 16 000 millones de dólares—, que no reflejan gasto efectivo de un solo ejercicio sino el techo autorizado para contratos plurianuales de modernización militar, en gran parte destinados a desarrollar una industria de defensa propia.
En material, los distintos recuentos —Global Firepower, IISS, SIPRI— varían en las cifras exactas y conviene tomarlas como órdenes de magnitud y no como datos cerrados, pero coinciden en lo esencial:
Argelia mantiene una fuerza acorazada mayor, más de 2000 carros de combate, entre ellos más de 500 T-90SA modernos, además de una flota submarina propia —entre cuatro y ocho unidades según la fuente y el momento—, mientras que Marruecos no dispone de submarinos.
Marruecos, por su parte, ha apostado por una modernización cualitativa y más selectiva de su aviación —incluida la renovación de su flota de F-16 y la incorporación progresiva de F-35—, en estrecha colaboración con Estados Unidos e Israel, en lo que algunos análisis han descrito como una estrategia de «poder inteligente» frente al modelo argelino de «masa y disuasión».
En conjunto, Argelia mantiene una ventaja cuantitativa clara en tropas, presupuesto, blindados y capacidad naval, mientras que Marruecos compensa parcialmente con calidad tecnológica en ciertos segmentos.
Este dato es relevante para entender la política exterior marroquí: un país con un frente oriental desfavorable y una ocupación costosa al sur tiene, por pura lógica estratégica, incentivos para desplazar tensión y atención hacia otros frentes donde su posición relativa sea más ventajosa.
Es decir, Argelia derrotaría a Marruecos, y éste se desharía como un azucarillo si fuera atacada por España, Argelia, los saharauis, algún país enemistado más con Marruecos, y toda la oposición y disidencia interna. Marruecos es, pues, un gigantito no con pies sino con piernas, cadera y barriga de barro, dependiente de EEUU-Israel. Por ello esconde su disgregación, desintegración y endeblez interna con el hipernacionalismo nitrogenado del "irredentismo" moderado de Ceuta y Melilla.
Marruecos tiene valor por defender el flanco sur-sur de la OTAN -la otra punta del Estrecho- y a la vez, ser el escudo antiyihadista que se extiende por el África negra.
Marruecos recupera la doble geoestrategia del Imperio Romano: ser la Mauretania Tingitania que con Tingis (Tanger) y Septem (Ceuta) eliminaban la piratería bereber del Estrecho y las incursiones de los mauri del interior de África: el mismo papel de hace 2000 años
4. La naturaleza del poder regio en Marruecos: la Constitución de 2011
ResponderEliminarConviene detenerse en la naturaleza jurídica del poder que ejerce Mohamed VI, porque de ella depende buena parte de las decisiones que se atribuyen al Estado marroquí: desde luego, no es un Estado de derecho, democratico y social para nada, y es una camuflada monarquía autoritaria y absoluta.
La Constitución de 2011, aprobada tras la ola de revueltas de las supuestas Primaveras árabes como reforma que ampliaba —sobre el papel— las atribuciones del Parlamento y del Gobierno, no altera el núcleo de un poder que sigue siendo, de facto, cuasi absoluto bajo barniz constitucional.
El artículo 41 proclama al Rey Amir al-Muminin, Comandante de los Creyentes: máxima autoridad religiosa del país, garante del libre ejercicio de los cultos y presidente del Consejo Superior de Ulemas, única instancia habilitada para emitir fetuas oficiales. Vamos, un pequeño Romano Pontífice
El artículo 42 lo constituye en jefe de Estado, representante supremo, símbolo de la unidad nacional y garante de la independencia e integridad territorial del reino, además de árbitro supremo entre instituciones.
Los artículos 53 y 54 lo nombran jefe supremo de las Fuerzas Armadas Reales, con potestad para presidir el Consejo Superior de Seguridad y realizar los nombramientos militares.
A ello se suman otras atribuciones decisivas: preside el Consejo de Ministros, nombra al jefe de Gobierno —del partido más votado— y a los ministros, preside el Consejo Superior del Poder Judicial, firma los tratados internacionales y puede declarar el estado de excepción en virtud del artículo 59.
La conclusión jurídica es clara: el Rey de Marruecos concentra la máxima autoridad en los tres ámbitos —religioso, militar y político—, ejerce en la práctica una influencia decisiva sobre el poder ejecutivo, dispone de facultades relevantes sobre el legislativo y actúa como garante del judicial, aunque formalmente exista una separación de poderes falazmente "reforzada" desde 2011: como Gatopardo, todo cambia para que nada cambie.
Esta arquitectura constitucional explica por qué decisiones de calado estratégico —como la gestión de la frontera con Ceuta y Melilla o la intensidad de la presión migratoria en momentos determinados— es imposible que puedan explicarse como iniciativas totalmente ajenas a la voluntad del Palacio Real: conocen y consienten, planifican y programan racionalmente. Y lo hace porque es un poder absoluto muy muy muy débil y frágil, y este nacionalismo hormonado es lo único que los mantiene unidos. Su única utilidad e interés es mantener un utilitario, vulgar y pragmático escudo norteafricano a la UE-OTAN, tal como fue antes bajo Diocleciano como la «Hispania Transfretana» (la Hispania del otro lado del estrecho) contra incursiones, piraterías y razzias de las tribus del interior africano hacia el Estrecho de Gibraltar (Fretum Gaditanum). Y en aquél entonces, Marruecos formaba parte subsidiaria de la Diocesis Hispaniarum (Diócesis de Hispania).
5. Composición étnica y lingüística del Reino de Marruecos
ResponderEliminarPara entender la política interna marroquí conviene tener presente su diversidad étnica y lingüística, con frecuencia ignorada desde fuera.
Étnicamente, el país presenta una mayoría arabobereber mixta, junto a una población bereber o amazigh autóctona que, según distintos criterios de autoidentificación, oscila entre el 40 % y el 60 % de la población.
A ella se suma una población de origen árabe histórico y, en el Sáhara Occidental —territorio en disputa—, una minoría saharaui.
Lingüísticamente, el árabe dialectal o darija es la lengua mayoritariamente hablada, mientras que el bereber amazigh goza de estatuto oficial junto al árabe clásico; el francés mantiene un uso muy extendido en la administración y la enseñanza superior, y el castellano conserva presencia en el norte del país, herencia del antiguo protectorado español.
Religiosamente, la práctica totalidad de la población es musulmana suní, con el Rey como garante constitucional del culto y máxima autoridad religiosa, según se ha señalado. Pero existe un peligro real del yihadismo, que considera el sunismo monárquico como "apóstata e ilegítimo".
A esta relativa homogeneidad confesional se suman diferencias regionales notables —entre el norte, el centro y el sur del país— y una brecha profunda entre el mundo urbano y el rural.
Esta heterogeneidad interna no es un dato menor a la hora de valorar la política exterior marroquí: un Estado que gestiona tensiones étnicas, religiosas y regionales propias, y que sostiene simultáneamente el frente del Sáhara y la rivalidad con Argelia, encuentra en la proyección exterior —incluida la gestión de flujos migratorios hacia España— un instrumento de cohesión interna y de negociación política con Europa, más allá de cualquier lectura puramente humanitaria del fenómeno migratorio.
Yihadismo contra Marruecos
ResponderEliminarEl yihadismo (liderado por organizaciones como Al-Qaeda o el Estado Islámico / Dáesh) rechaza frontalmente y considera ilegítimo, desviado y apóstata el modelo religioso y político del rey de Marruecos.
Para entender el choque dogmático y geopolítico entre ambos, hay que examinar cómo el yihadismo percibe la doctrina oficial marroquí y las razones de su enemistad:
1. Deslegitimación del título de Amir al-Mu'minin (Comandante de los Creyentes)
La postura del rey: El monarca alauí (Mohamed VI) sustenta su legitimidad religiosa en ser Amir al-Mu'minin y descendiente directo del profeta Mahoma (alauí/sherifiano).
En la constitución marroquí, este título le otorga el monopolio del ámbito religioso y la facultad exclusiva de emitir directrices teológicas o declarar el concepto formal de yihad.
La visión yihadista: Para el salafismo yihadista, atribuirse la autoridad suprema de los creyentes sin aplicar de forma estricta la ley islámica puritana (Sharia) es una usurpación y una blasfemia.
Para grupos como el Dáesh o Al-Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI), el título del monarca carece de valor y lo califican de tagut (gobernante tiránico e idólatra).
2. Rechazo al "Islam marroquí" (El modelo oficial de Sunismo)
El Estado marroquí promueve un modelo suní específico basado en tres pilares:
Jurisprudencia Malikí (una de las cuatro escuelas suníes).
Teología Ash'arí (corriente teológica moderada/racionalista)
Sufismo (en particular la tradición de Yunaid), protegido y promovido por la monarquía como contrapeso al extremismo.
El ataque yihadista: El yihadismo, de raíz salafista-wahabí ultraortodoxa, considera que la teología Ash'arí es desviada y que el sufismo es directamente shirk (idolatría) y bid'ah (innovación herética e inaceptable en el Islam). Consideran que el rey contamina el sunismo "puro" mediante instituciones y prácticas tolerantes o místicas.
3. Acusación de Takfir (Apostasia por alianzas estratégicas)
Desde la perspectiva yihadista, la monarquía marroquí incurre en apostasía por dos razones principales:
Relaciones con Occidente e Israel: Marruecos es un estrecho aliado estratégico y de inteligencia de Estados Unidos, la Unión Europea e Israel (a través de los Acuerdos de Abraham). Para la ideología yihadista, colaborar con «potencias infieles» sitúa automáticamente al régimen fuera del Islam.
Adopción de leyes humanas y democracia legal: Aunque el rey sea una figura religiosa, gobierna a través de un marco constitucional e instituciones parlamentarias de corte moderno, pero en la realidad encubren un simple estado monárquico absolutista.
Los yihadistas sostienen que legislar al margen de la interpretación literal del Corán vulnera la soberanía exclusiva de Dios (Hakimiyya), y no les vale esta falsa democracia.
4. Marruecos como blanco y laboratorio de desradicalización
Debido a esta enemistad doctrinaria, Marruecos ha sido objetivo directo de atentados terroristas (como Casablanca en 2003 o Marrakech en 2011). En respuesta, la monarquía ha desarrollado un férreo aparato de control estatal de las mezquitas, formación obligatoria de imanes y programas de reestructuración del campo religioso para neutralizar cualquier discurso salafista radical que desacredite la figura del rey.
Marruecos es una estatua de barro muy frágil y débil, que cualquier movimiento la rompe en pedazos. Aparenta más de lo que es, y se envuelve en lo único que le queda, la bandera irrredentista "moderada" (para no ofender a Argelia y Mauritania).
La crisis migratoria de Ceuta: cronología y lectura geopolítica
ResponderEliminarLos hechos recientes son verificables y conviene fijarlos con precisión antes de interpretarlos. El 30 y el 31 de julio de 2026 se produjo la mayor entrada irregular de la historia de la frontera hispanomarroquí: según el Ministerio del Interior, unas 72 000 personas accedieron a Ceuta a nado o saltando la valla en apenas dos días, superando ampliamente el episodio de referencia anterior, el de mayo de 2021. A ello, Sánchez de vacaciones en la Mareta canaria, patrimonio nacional de todos los españoles pero reservado para su uso privado, y el rey haciendo regatas en Baleares. El PP, escondido de miedo.
La mayoría —unas 70 000— regresó o abandonó el territorio español en los días siguientes, en buena parte por voluntad propia y en coordinación con las autoridades marroquíes; se recuperaron 57 cuerpos en las aguas cercanas al Tarajal: no hubo ningun funeral de Estado ni en Marruecos ni en España: no eran nada.
La movilización se organizó en gran medida a través de redes sociales, con mensajes que circulaban en Marruecos afirmando —falsamente— que España había abierto sus fronteras.
La Guardia Civil, además, informó de la detección de presuntos elementos yihadistas entre quienes cruzaron, un dato puntual y documentado que no debe generalizarse a la totalidad de quienes se vieron arrastrados por una movilización masiva, mayoritariamente compuesta por jóvenes y también familias y menores.
Como en el episodio de 2021, un hecho quedó de nuevo documentado por analistas y medios: las autoridades marroquíes relajaron el control fronterizo en el momento del cruce masivo, sin impedir la salida ni, inicialmente, coordinar una respuesta eficaz con España; solo después se produjo cooperación bilateral para facilitar el retorno.
Distinguir con nitidez este hecho —la mala gestión deliberada del control fronterizo por parte de Marruecos— de cualquier escenario de invasión armada para ocupación territorial planificada es indispensable: lo primero está documentado, lo segundo no es cierto porque no son soldados.
Sí es legítimo señalar, como debate político abierto, dos hechos:
1. El uso de la emigración de civiles como nuevo armamento beligerante militar (guerra híbrida)
2. La fragilidad de la respuesta institucional: el sindicato de la Guardia Civil en Ceuta ya había advertido semanas antes de una plantilla «completamente desbordada», y una sentencia del Tribunal Supremo del 8 de julio de 2026, que declaró ilegales las expulsiones inmediatas de migrantes llegados por vía marítima, dejó a los agentes, en palabras de sus propios representantes, sin cobertura legal clara para actuar en caliente.
Ese debate —sobre la preparación, los medios legales disponibles y la determinación con que el Estado responde a una presión fronteriza así— es legítimo y necesario, junto con todo lo demás expuesto.
El uso de la emigración como nueva guerra híbrida.
ResponderEliminarSin duda hay que poner sobre la mesa de análisis geopolítico este uso de la emigración como arma ofensiva militar beligerante, al margen de lo políticamente correcto, un instrumento de cancelación interesada del análisis público de la verdad.
1. Migración coercitiva (Coercive Engineered Migration)
Es el término académico más riguroso y extendido en los estudios de seguridad y geopolítica. Fue acuñado por la politóloga Kelly M. Greenhill (profesora de la Universidad de Tufts e investigadora de Harvard) en sus obras sobre el tema. Se define como la creación o manipulación deliberada de flujos migratorios masivos con el fin de inducir, desestabilizar o forzar concesiones políticas, económicas o territoriales de otro Estado.
2. Instrumentalización de la migración (Instrumentalization of Migration)
Es el término jurídico y diplomático oficial adoptado por las instituciones de la Unión Europea (como el Consejo Europeo, la Comisión y en el Pacto sobre Migración y Asilo). Designa la acción por la que un tercer país o un actor no estatal promueve, facilita o fuerza el flujo de migrantes hacia las fronteras externas de la UE para desestabilizar a los Estados miembros o debilitar sus instituciones.
3. Amenaza híbrida por migración / Agresión híbrida (Hybrid Threat / Hybrid Aggression)
En el marco conceptual de la OTAN y las doctrinas de defensa de la UE, la «weaponización» o migración forzada se clasifica dentro de las estrategias de guerra híbrida (hybrid warfare). En este contexto, los flujos migratorios no operan como una fuerza militar convencional, sino como un vector de presión asimétrica que explota las vulnerabilidades políticas, sociales y legales del Estado receptor.
Tipos según la táctica aplicada
La literatura especializada distingue entre distintos mecanismos de manipulación:
1. Migración coercitiva por incentivo (Disruptive engineered migration):
Fomentar o facilitar activamente las rutas migratorias (por ejemplo, concediendo visados flexibles y transporte coordinado a la frontera, como hizo Bielorrusia hacia Polonia y Lituania).
2. Migración por expulsión (Dispossession-engineered migration):
Desplazar o expulsar deliberadamente a un grupo o población objetivo para alterar la demografía de una región o sobrecargar al vecino.
3. Migración oportunista (Opportune engineered migration):
Aprovechar un flujo migratorio de origen natural o sociopolítico ya existente para chantajear al país de destino a cambio de contención financiera o reconocimiento diplomático.
La Corona y Ceuta: un debate institucional pendiente
ResponderEliminarLos hechos, en este caso, son recientes y están confirmados por fuentes de la propia Casa Real: la intención inicial de Felipe VI era viajar a Ceuta para trasladar su respaldo a la población tras la crisis del 30-31 de julio, pero el viaje no llegó a concretarse porque el Gobierno debía autorizarlo y no lo hizo.
En su lugar, el Rey recibió el 6 de agosto en el Palacio de Marivent, su residencia de verano en Mallorca, al presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, a quien trasladó su «gran preocupación e indignación» por lo ocurrido; en los días previos había seguido la crisis mediante contactos telefónicos con Vivas, con el presidente de Melilla, con el presidente del Gobierno y con el líder de la oposición.
Vivas, por su parte, declaró tras el encuentro que la frontera de Ceuta está «en manos de un país tercero que no reconoce la soberanía» de la ciudad, y que lo ocurrido no fue una simple crisis migratoria sino un episodio que puso en jaque su integridad.
Aquí conviene introducir la distinción jurídica de fondo: el Rey puede viajar a cualquier punto de España con libertad de movimiento como ciudadano particular, sin necesidad de autorización del Gobierno de turno, siempre que el desplazamiento no revista carácter institucional, pues solo los actos institucionales del Jefe del Estado requieren el refrendo gubernamental previsto en la Constitución.
Que la visita finalmente prevista fuera de carácter institucional —y por tanto sujeta a ese refrendo, que el Ejecutivo no concedió— es un hecho verificado; que el propio Rey pudiera haber optado por una fórmula estrictamente privada ("voy a Ceuta a visitar un amigo"), sin necesidad de refrendo, y no lo hiciera, es un hecho cierto e indubitado, y sobre la que caben lecturas distintas y legítimas.
Sostener que la Corona debería haber forzado esa vía privada para no depender del criterio del Gobierno de turno es una opinión política defendible: el Rey no ha tenido la valentía de usar esta vía para visitar por primera vez en la historia a Ceuta o Melilla (no lo hizo ni Juan Carlos I).
La lectura contraria, que ve en la contención mostrada por Felipe VI el ejercicio prudente y correcto del papel arbitral que la Constitución reserva a la Corona, evitando que la institución se viera arrastrada a una polémica partidista en plena crisis, y que la izquierda, liderada por Sánchez, planteara un referéndum para expulsar la monarquía de España, o sea, para crear miedo al Rey.
Ambas posiciones forman parte de un debate político legítimo y no zanjado, y cualquier atribución de motivos últimos —miedo a Rabat, miedo a Sánchez, cálculo ante un eventual debate republicano— pertenece al terreno de la interpretación, no del hecho probado. Pero sí hay otro hecho: el Rey no es valiente, no valora la gravedad de lo que ha pasado, y veranear en Baleares para hacer sus regatas y yates es frivolidad. La visita privada es posible y necesaria, y no parece observar que estamos ante un gravísimo problema de seguridad nacional en su integridad territorial nacional: Ceuta y Melilla (170.000 hab.) siempre han sido españolas y nunca marroquíes.
Una pinza geoestratégica: el sur y el este de Europa a la vez
ResponderEliminarLo que ocurre en Ceuta, Melilla y Canarias no puede leerse de forma aislada del mapa de seguridad europeo en su conjunto, porque en 2026 Europa afronta simultáneamente una presión seria por dos flancos opuestos.
Por el sur, la frontera con Marruecos —y, en menor medida, con otros países del Magreb y del Sahel— concentra la presión migratoria, con episodios como el ya descrito y con un debate abierto, dentro de España, sobre la integración de comunidades musulmanas ya asentadas.
Por el este, Europa sostiene desde 2022 la guerra de Ucrania contra Rusia, que en 2026 entra en su quinto año sin resolución a la vista: Rusia controla ya la práctica totalidad de la región de Lugansk y en torno al 83 % de la de Donetsk, las bajas combinadas de ambos ejércitos superan con creces el millón de personas según distintas estimaciones, y la disputa en torno al oleoducto Druzhba —con Hungría condicionando ayudas y sanciones a su reapertura— muestra hasta qué punto la energía sigue siendo un arma política dentro de la propia Unión.
A esta doble presión se suma un tercer frente, más reciente y no menos grave: desde finales de febrero de 2026, Estados Unidos e Israel libran una guerra abierta contra Irán, que ha dejado miles de muertos en todos los bandos y ha llevado a Teherán a bloquear de facto el estrecho de Ormuz, por donde transitaba antes del conflicto una quinta parte del petróleo y el gas comercializados en el mundo.
Los hutíes de Yemen, alineados con Irán, han replicado esa misma estrategia en el otro paso marítimo clave de la región, el estrecho de Bab el-Mandeb, en el mar Rojo, atacando petroleros saudíes y buques mercantes y forzando a buena parte del tráfico comercial a rodear África por el sur.
Líbano ha sufrido igualmente miles de muertos en el marco de este conflicto regional más amplio, en el que Hezbolá,
Hamás y distintas milicias iraquíes forman parte de lo que se conoce como el «eje de la resistencia» iraní.
El resultado es que las dos principales arterias marítimas del petróleo mundial están simultáneamente bajo amenaza, en el mismo momento en que la frontera sur de España vive su mayor tensión migratoria en años.
España ocupa, en este mapa, una posición singular: es simultáneamente el eslabón sur de la frontera exterior de la Unión Europea —con Ceuta, Melilla y Canarias como puntos de máxima exposición— y un país geográficamente alejado de los frentes de Ucrania y de Oriente Próximo, lo que puede generar una falsa sensación de distancia respecto a una crisis que, en realidad, es una sola: la de una Europa sometida a presión simultánea en sus dos flancos, con rutas energéticas amenazadas en el este y una frontera migratoria desbordada en el sur, y con recursos, atención política y capacidad de respuesta que son, por definición, limitados y no pueden desdoblarse indefinidamente.
Que España sea percibida como el eslabón más débil de esa pinza —por la escasa proporción de su gasto en defensa respecto al PIB, muy inferior al de Marruecos y Argelia pese a superarlos en términos absolutos, y por la fragilidad mostrada en la gestión de la crisis fronteriza— es una lectura que numerosos analistas de seguridad sostienen abiertamente, y que merece ser tomada en serio como advertencia, no descartada como alarmismo: España está en la peor situación posible, con un gobierno del PSOE de Sánchez totalmente corrupto e ineficaz, en descomposición, con un PP absolutamente muerto de miedo, con un Rey que está de vacaciones, y con una sensación de abandono de dos ciudades autónomas, Ceuta y Melilla, con 170.000 hab., pendientes de otra posible invasión o como se la quiera denominar, aún más grave, sin solucionar los problemas de la anterior.
Miseria caerá sobre una Corona que no ejerce su papel. Se supone que es parte del.plan de la Masoneriá de destrucción de España, troceada en 17 cachitos por el R78, un emérito que no sabemos donde cae desde que se escapó de un Dubai bombardeado y un Felipe VI débil y dicen que manipulado por la s*tanista "reina". Ya salivar los nacionalismos periféricos con el advenimiento de la III República donde la ven como la II y será como la I: caos cantonalista
EliminarLos deberes constitucionales de las Fuerzas Armadas y la integridad territorial
ResponderEliminarLa Constitución española de 1978 es precisa sobre esta cuestión. Su artículo 8.1 establece que las Fuerzas Armadas, constituidas por el Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire, «tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional».
Se trata de una misión distinta, en su naturaleza jurídica, de la que corresponde a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado —Policía Nacional y Guardia Civil—, cuya función constitucional, definida en el artículo 104, es «proteger el libre ejercicio de los derechos y libertades y garantizar la seguridad ciudadana», esto es, el mantenimiento del orden público en su acepción ordinaria.
Esta distinción no es meramente académica: cuando un episodio fronterizo se plantea en términos de seguridad nacional y de defensa de la integridad territorial —y no de simple orden público—, el marco constitucional apunta hacia la intervención de las Fuerzas Armadas y no exclusivamente hacia los cuerpos policiales, cuyo régimen jurídico y cuya doctrina de empleo están pensados para otro tipo de amenaza.
Conviene añadir que el empleo de las Fuerzas Armadas en funciones de control fronterizo o de vigilancia de frontera exterior, cuando no se ha declarado un estado excepcional conforme a la Ley Orgánica 4/1981 (Estados de Alarma, Excepción y Sitio), plantea también dudas sobre su cobertura jurídica habilitante, y sus actuaciones concretas podrían ser objeto de impugnación si se ejercieran de facto funciones propiamente policiales sin la base legal correspondiente.
De ahí que la calificación jurídica de un episodio fronterizo —¿orden público u seguridad nacional?— no sea una cuestión semántica, sino el presupuesto que determina qué institución del Estado está legal y constitucionalmente llamada a intervenir, con qué medios y bajo qué controles. Este es, precisamente, uno de los debates de fondo que la sociedad española tiene pendiente de abordar con la seriedad jurídica que merece.
Y de ahí también la pereza del Rey, del gobierno corrupto de Sánchez y del PP de Feijóo: no quieren ver la auténtica realidad de la situación en Ceuta y Melilla, por todas las implicaciones que correspondería; no quieren ejercer ninguno de sus deberes, derechos, libertades, obligaciones y responsabilidades de Estado, y hacen como el avestruz: esconder la cabeza, veranear, dejar pasar tiempo, y reaccionar a lo que pase en lo mínimo posible. Escurrir el bulto. Mostrar cobardía y debilidad, eludir el mando, desamparar al ciudadano, una costumbre que ya es recurrente (Adamuz, Dana Valencia, incendios, erupción, apagón, Ceuta...): "Si necesitan ayuda, que la pidan".
Seguridad nacional, orden público y política migratoria: un debate abierto
ResponderEliminarExiste una corriente de opinión, presente tanto en el debate académico sobre políticas migratorias como en el discurso político, que sostiene que una entrada masiva y no ordenada de personas en un territorio limitado como Ceuta somete a una tensión considerable los recursos públicos de la ciudad: alojamiento, alimentación, atención sanitaria y traslado a la Península compiten por un presupuesto que también debe atender a la población residente, y una parte de la opinión pública percibe esa tensión como una carga desproporcionada sobre los servicios locales: la emigración ilegal recibe un dinero y servicios multiplicados por 10 ó 100 respecto a sus estados tercermundistas, consume nuestros recursos públicos (hospital, enseñanza, farmacia, subvenciones, transporte, vivienda, comida) y no ofrece nada a cambio en absoluto (trabajo, pago de impuestos).
Quienes defienden este argumento añaden que la percepción de que la entrada irregular conduce, en la práctica, a un conjunto de prestaciones sociales, constituye lo que en la literatura sobre políticas migratorias se denomina «efecto llamada»: un incentivo adicional a la migración irregular que se suma a la disparidad de renta entre el país de origen y el de destino, disparidad que en muchos casos multiplica varias veces el nivel de ingresos disponible.
Esta es, sin embargo, una tesis discutida por el gobierno (no le interesa, obvio), y le conviene presentarla como tal. Pero en este caso concreto de Ceuta, otros sostienen que la posibilidad sobre el «efecto llamada» como factor determinante de los flujos migratorios sí ya puede ser "más fuerte" de lo que el debate público incluso asume, y que factores como los conflictos armados, la pobreza extrema o las redes de tráfico de personas ya no explican una parte sustancial de estos movimientos con independencia de la política de acogida del país receptor: ahora es determinante para el efecto llamada un gobierno débil que da prestaciones y servicios a cualquiera que salte la valla.
Lo que sí constituye un consenso más amplio, y que trasciende posiciones ideológicas, es la necesidad de que la Unión Europea y España dispongan de un control fronterizo eficaz, de cauces legales y ordenados de migración, y de mecanismos de verificación de identidad e historial que permitan discriminar entre quien huye de una persecución real y quien busca aprovechar vacíos de control; sin ese control, cualquier política migratoria, sea generosa o restrictiva, pierde legitimidad ante la opinión pública que debe sostenerla políticamente.
El reparto entre autonomías y la libre circulación interna: el caso catalán
ResponderEliminarConviene precisar con exactitud un punto que suele exponerse de forma imprecisa en el debate público: no existe en España una obligación legal general de que todas las comunidades autónomas acojan a cualquier persona en situación irregular.
Lo que sí existe, desde una reforma aprobada en marzo de 2025 del artículo 35 de la Ley Orgánica de Extranjería, es un mecanismo específico y tasado para los menores extranjeros no acompañados: cuando un territorio —Ceuta, Melilla o Canarias, típicamente— acredita una «contingencia migratoria extraordinaria», el Estado puede activar una redistribución obligatoria de esos menores entre el resto de comunidades, conforme a criterios de población y a la capacidad ordinaria de acogida fijada por real decreto.
Antes de esa reforma, cualquier traslado dependía del acuerdo político entre administraciones; desde entonces, es un procedimiento reglado que ya se ha activado, precisamente, a raíz de la crisis de julio de 2026.
Esta obligación se limita, por tanto, a los menores no acompañados y a una situación de contingencia declarada; no equivale a una obligación indiscriminada de acogida de toda persona migrante en situación irregular, y conviene no confundir ambos planos al valorar el impacto sobre los presupuestos autonómicos.
Sí es exacto, en cambio, el segundo punto: dentro de España no existen fronteras internas que limiten el desplazamiento de una persona, en situación regular o irregular, entre comunidades autónomas.
Se trata de una libertad de circulación garantizada por el artículo 19 de la Constitución para todos los españoles y, en la práctica administrativa, no impedida para quien se encuentra en territorio español con independencia de su situación documental —una cuestión distinta, jurídicamente, del régimen Schengen, que regula la ausencia de controles fronterizos entre los Estados miembros del espacio, no la circulación interna dentro de cada Estado—.
En Cataluña, como en el resto de comunidades no fronterizas, esta circunstancia puede generar la percepción de estar al margen de una presión que se concentra visiblemente en Ceuta, Melilla o Canarias; conviene señalar que esa sensación de distancia es, en sentido estricto, una percepción totalmente falsa y no una garantía jurídica, puesto que ninguna norma impide que la presión asistencial se traslade, con el tiempo, a cualquier territorio del Estado, y más sobre Cataluña.
Sobre si ese modelo de acogida compromete o no la sostenibilidad de los servicios públicos autonómicos, y en qué medida, existe un debate político y técnico legítimo, con posiciones documentadas en ambos sentidos, que excede el propósito descriptivo de este análisis: ni la Generalidad ni el Gobierno Sánchez nos dan información transparente para ser deliberada y debatida y decidida democráticamente.
España como posible «pinza sur»: implicaciones para la seguridad nacional de Estados Unidos
ResponderEliminarLa hipótesis de que España pueda convertirse en la «pinza sur» de una desestabilización más amplia de Europa —mientras la pinza este proviene de la presión ruso-iraní ya descrita— merece examinarse con rigor, sin alarmismo y sin negación.
No se trata de un hecho consumado, sino de un escenario de riesgo estratégico que afecta directamente a los intereses de seguridad nacional de Estados Unidos y a la estabilidad de sus alianzas occidentales, con independencia de qué Administración —incluida la de Trump— ocupe la Casa Blanca en cada momento.
Los hechos verificables son estos: Marruecos ha demostrado capacidad para instrumentalizar flujos migratorios, como en Ceuta en 2021 y en el episodio de julio de 2026, como herramienta de presión diplomática. España y la Unión Europea afrontan tensiones reales de recursos en sus fronteras exteriores y debates abiertos sobre cohesión social.
Las bases estadounidenses en España —Rota y Morón— son nodos críticos de proyección de poder hacia el Mediterráneo, el Sahel y Oriente Medio, y una erosión prolongada de la estabilidad española o europea complica la logística, la inteligencia y la libertad de acción de esas bases, además de abrir espacio de influencia a competidores como China.
Sobre esa base verificable se apoya una tesis interpretativa —la de la «emigración como arma híbrida»—, que sostiene que unos volúmenes migratorios no controlados pueden drenar recursos presupuestarios en detrimento de la defensa, generar inseguridad ciudadana, facilitar infiltraciones de redes criminales o terroristas, favorecer zonas de baja gobernabilidad y erosionar la cohesión social, empujando con el tiempo a los gobiernos europeos hacia posiciones menos alineadas con Washington y complicando la coordinación en el seno de la OTAN.
Es importante fijar los límites de esta tesis: la evidencia empírica actual muestra presiones serias, pero NO TODAVÍA de la escala catastrófica —colapso económico generalizado, conflicto civil— que algunos escenarios extremos proyectan; factores como las redes de tráfico de personas, la disparidad de renta entre países y los conflictos de origen explican buena parte de los flujos con independencia de la política de acogida de cada país receptor.
Para Estados Unidos, el riesgo es doble: una Europa más fragmentada debilita el flanco sur de la Alianza y encarece el mantenimiento de la superioridad estratégica occidental, y cualquier crisis de seguridad en el eje España-Marruecos puede convertirse en vector de influencia para terceros actores.
Una política coherente exigiría reforzar la cooperación fronteriza euroatlántica y distinguir con claridad entre migración legal ordenada e instrumentalización deliberada de los flujos, sin caer ni en la negación del fenómeno ni en la exageración del escenario de colapso inminente.
Pero la realidad del fenómeno va cristalizando: la situación no mejora, sino que empeora con el tiempo, sobre todo desde el Covid-2019 y 2022-23: pandemias, guerras en Rusia-Ucrania, guerra en Israel-Gaza-Irán, afectaciones del petróleo y comercio...
Migración irregular y radicalización yihadista: lo que muestran los datos oficiales
ResponderEliminarSobre este punto conviene ser preciso y no eludir la evidencia disponible, pero también evitar la generalización que la evidencia no sostiene.
España se ha convertido, según el Real Instituto Elcano, en el país más activo de la Unión Europea en detenciones antiyihadistas en los dos últimos años de la década 2015-2025, superando a Francia, en un contexto en el que organizaciones yihadistas han instrumentalizado conflictos como los de Siria o Gaza para alimentar narrativas de movilización.
Conviene añadir, por rigor, que algo más de la mitad de esas detenciones (55,6 %) no culminó en sentencia condenatoria por delitos de terrorismo, lo que refleja tanto el carácter preventivo del modelo policial español —que interviene en fases incipientes de radicalización— como la dificultad de convertir sospechas fundadas en pruebas judiciales firmes.
Un análisis del Instituto Español de Estudios Estratégicos, dependiente del Ministerio de Defensa, sobre atentados y atacantes yihadistas en Europa (2015-2025) describe el perfil más frecuente del terrorista como un varón joven, radicalizado mayoritariamente a través de internet dentro del propio territorio europeo; ese mismo análisis señala, no obstante, que una parte relevante de los terroristas yihadistas presentes en Europa siguen siendo personas que han aprovechado los flujos migratorios para entrar de forma desapercibida en el continente, un dato que enlaza directamente con la detección, ya documentada, de presuntos elementos yihadistas durante el cruce masivo de Ceuta en julio de 2026.
Esta evidencia sostiene una conclusión concreta y limitada, no una conclusión general sobre una religión o un origen: la ausencia de control fronterizo efectivo y de mecanismos de verificación de identidad e historial constituye una vulnerabilidad de seguridad real y documentada, que redes criminales y organizaciones yihadistas pueden explotar, y lo han hecho.
Esa vulnerabilidad no es un rasgo del islam ni de ninguna nacionalidad como tales: la inmensa mayoría de quienes cruzan esas fronteras, sea cual sea su origen o su religión, no tiene relación alguna con el terrorismo, y la mayoría de la radicalización yihadista detectada en Europa se produce entre personas ya residentes, radicalizadas dentro del continente.
Negar la existencia de esta vulnerabilidad concreta por prudencia hacia lo políticamente correcto sería tan deshonesto como atribuirla, sin matices, a una comunidad religiosa o a un origen nacional en su conjunto: lo que los datos oficiales sostienen es un problema de control fronterizo y de capacidad de verificación, no un juicio sobre las personas que, de forma mayoritaria y pacífica, atraviesan esas mismas fronteras.
Pero también no hay que negar de la existencia del yihadismo, de su programa político, de su extensión y de su peligro cierto, un debate que quiere eludir lo políticamente correcto en España y la UE.
Las patronas de Ceuta y Melilla: memoria mariana de dos ciudades frontera
ResponderEliminarMás allá de la geopolítica, Ceuta y Melilla tienen una identidad espiritual propia, forjada en su condición de ciudades frontera durante siglos, que conviene no olvidar en ningún análisis sobre su presente.
La patrona y Alcaldesa Perpetua de Ceuta es Santa María de África: una talla gótica del siglo XV, esculpida en una sola pieza de madera de nogal, que representa una Piedad —la Virgen sosteniendo en su regazo el cuerpo inerte de Cristo tras la crucifixión—.
La imagen fue enviada a Ceuta en 1421 por el infante Enrique el Navegante, cuando la ciudad era aún portuguesa, junto con su propio bastón de mando, conocido como el Aleo. El primer gobernador portugués, Pedro de Meneses, juró defender la ciudad con ese bastón, y desde entonces se conserva la tradición de colocarlo en las manos de la Virgen durante los actos solemnes y en la toma de posesión de cada nuevo alcalde-presidente. Su festividad se celebra el 5 de agosto.
Melilla, por su parte, tiene como patrona oficial a Nuestra Señora de la Victoria, una talla de vestir en madera policromada de finales del siglo XVI, llegada a la ciudad poco después de la ocupación castellana de 1497 por Pedro de Estopiñán.
Su devoción se consolidó tras el sitio de Melilla de 1774-1775, cuando la guarnición española encomendó la defensa de la plaza a la Virgen frente al asedio del sultán de Marruecos; levantado el cerco, la victoria se atribuyó a su intercesión.
Fue declarada patrona oficial en 1948 y coronada canónicamente en 1954; su festividad es el 8 de septiembre.
Junto a ella, la Virgen del Carmen goza de un fervor popular intenso en el barrio marinero melillense, con una procesión el 16 de julio en la que la imagen es introducida en el mar a hombros de los marineros para bendecir las aguas.
Estas dos advocaciones marianas recuerdan que Ceuta y Melilla no son, ante todo, un problema de estadísticas fronterizas: son ciudades con una memoria religiosa y una identidad católica seculares, forjadas al calor de asedios reales, que merecen ser defendidas también desde esa memoria, y no solo desde el cálculo geopolítico o presupuestario.
Y dejar constancia de una realidad histórica: Ceuta y Melilla son por entero españolas, nunca fueron marroquíes, porque Marruecos sólo existió desde 1956, por eso el 18 de noviembre se celebra la fiesta nacional (Fiesta de la Independencia), fecha en la que el rey Mohamed V regresó del exilio en 1955 para proclamar el fin del protectorado francés, y no existen para nada la patrañas del nacionalismo milenario irredentista marroquí, otro invento "romántico" aplicado a los lares africanos, tal como tenemos entre nosotros, los otros "nacionalismos" inventados en el romanticismo, el vasco, catalán y gallego, los dos primeros con sus territorios irredentos, países catalanes y Euskal Herria. En fin...
La fortuna del rey Mohamed VI de Marruecos
ResponderEliminarNo es un misterio ni un simple “tesoro de la Corona”. Las estimaciones más serias de los últimos años la sitúan hasta 10.000 millones, aunque la opacidad de los activos hace que el rango sea amplio.
En cualquier caso, es, con diferencia, el monarca más rico de África.
¿De dónde sale realmente ese dinero?
Tiene una lógica bastante clara y estructurada. Cuando subió al trono en 1999, tras la muerte de Hassan II, heredó una participación importante en el gran conglomerado económico de la familia real, entonces conocido como ONA-SNI.
Con el tiempo, él y sus hermanos reforzaron ese control. Hoy el holding se llama Al Mada y la familia real controla alrededor del 50-60 % a través de sociedades privadas (Siger, Ergis y el fondo Copropar). Mohamed VI es el accionista mayoritario de este entramado.
Al Mada no es una empresa cualquiera: es el verdadero motor de su fortuna. Tiene participaciones de control o muy relevantes en sectores estratégicos de Marruecos:
La mayor banca del país, Attijariwafa Bank (cerca del 46 %).
Minería, a través de Managem. Distribución y gran consumo, con la cadena Marjane. Seguros (Wafa Assurance), telecomunicaciones (Inwi), agroindustria, energía, construcción y más.
Estas empresas generan dividendos constantes, se revalorizan con el crecimiento económico del país y se expanden por África.
En 2023, solo las participaciones cotizadas en la Bolsa de Casablanca ya superaban los 6.000 millones de dólares de valor atribuible a la familia real. El resto son activos privados cuya valoración es más difícil de precisar, pero que elevan claramente la cifra total.
Además, hay un patrimonio complementario: una docena de palacios en Marruecos, propiedades de lujo en París (incluyendo una mansión adquirida en 2020), amplios dominios agrícolas (Les Domaines), una flota de aviones privados (Boeing y Gulfstream), un yate de gran tamaño y más de 600 coches de alta gama. Estos bienes son el lado más visible y lujoso del patrimonio, pero no constituyen el núcleo generador de riqueza.
El verdadero origen está en la propiedad de capital productivo.La lógica económica es coherente: no depende de un “sueldo real” ni de transferencias directas del presupuesto del Estado (aunque la Casa Real sí recibe una asignación anual para su mantenimiento). Se trata de un patrimonio privado empresarial que se beneficia de la estabilidad política del reino, de la posición privilegiada en sectores de alto margen y de una gestión que combina herencia dinástica con reinversión y expansión. Es un modelo típico de las monarquías que históricamente han unido poder político y económico, aunque en el caso marroquí se presenta con una apariencia más moderna y empresarial.
En resumen: herencia y control de un potente holding privado (Al Mada), más la exposición a los sectores más rentables de la economía marroquí. Eso explica, de forma racional y estructurada, por qué Mohamed VI es uno de los monarcas más ricos del mundo y, sin duda, el más rico de África.
De paso recordar: no ha hecho un funeral ni de Estado ni religioso por sus propios ciudadanos muertos, y no se hace cargo de la vigilancia fronteriza, dejando pasar a sus menores de los que no se hace cargo, más ni se cuida de sus propios súbditos ni de emigrantes ilegales en su reino procedentes de países del África negra.
Una nueva realidad (19). etc. etc. etc.
EliminarCeuta será su barrio, señor de los escritos de san Teorrollo.
EliminarMi barrio no es. Yo veo Ceuta y Melilla en África. Afirmaría que por su posición en el mapa, parecen poblaciones de Marruecos.
Si se renunciara a tales enclaves, cesarían las incursiones o asaltos. Muerto el perro, muerta la rabia.
Aunque no descarto, quizás algún un buen día, una marcha verde sobre las susodichas poblaciones. Al tiempo.
Amigo Mac..usted es producto de la nueva realidad, España troceada y a merced de nacionalismos periféricos de la peor cañaña. Toman el poder, porque detrás hay otros poderes y luego se muestran como.lo que son: incompetententes y de mente parasitaria, muy de barriada. Al tiempo puede que también haya una Marcha Verde sobre Barcelona
EliminarPor Dios! Que paliza! Que manera más absurda de aburrir.
ResponderEliminarNunca imaginé que GG se convirtiera en una enciclopedia redactada por no se sabe quien.
Hagan un apartado para que esta señora o señor se deje ir
y mantengan la racionalidad esperada de los artículos y los comentarios.
Que hagan el favor, al gobierno de España me refiero, de regalar Ceuta y Melilla al sátrapa locuelo de Marruecos, Hombre..
EliminarEl General Miguel Primo de Rivera ya lo propuso en los años 20 del siglo pasado de abandonar el protectorado de Marruecos, por los problemas que generaba al Estado.
Que con su pan se lo coman los moros ésos.
El Cojo tiene mucho del Séneca de la tercera de ABC, un personaje creado por José María Pemán que argumentaba con verdades de perogrullo, que son aquellas que a la mano cerrada le llaman puño.
ResponderEliminarSe nota que en la Iglesia de Bergoglio y en la de Prevost falta puso doctrinal. La ruina avasalladora producida por un pseudoteólogo que preside el Dicasterio de la Fe, a través de unos documentos infames que diríase quieren en buena medida prolongar sus besos de tornillo.
Que la Iglesia, por dejadez cuando no a instancia de Roma, ha perdido el norte es la razón última de su decadencia y de su autoridad moral.
Sea el caso de los menores de Ceuta. El tema no es local, sino que tiene dimensión universal, y como tal hay que abordarlo. Da igual que sean los niños marroquíes que los niños ucranianos. Las causas pueden ser distintas, pero la verdad última es única: el derecho del niño. Si entendemos que los niños ucranianos deben ser devueltos a su patria porque es su medio natural, habrá que decir lo mismo de los marroquíes. En un caso, el ruso, se los propia, en el otro, el marroquí, los expulsa o fuerza la salida. En ambos casos, los niños quedan violentamente sacados de su medio, erradicados, es decir, arrancados de raíz de su entorno familiar, cultural, emocional, lingüístico. Jugar con el término xenofobia, como proclama Sánchez y sus periódicos aúlicos, es una bastardía propia de gentes sin ética. De moral habla incluso hoy El País, diario donde toda iniquidad ética tiene su asiento.
Totalmente de acuerdo con el Sr. Valderas Gallardo .
EliminarTambién el paquidermo pocilguero de Almodóvar clama contra la presunta xenofobia de los líderes de la derecha Española.
Ya le gustaría echar mano de unos cuantos para adoctrinarlos a su manera,ya
Goyo
ResponderEliminarLo sucedido en Ceuta (España), no es sólo para removerse en la silla. Es para tirarse sobre algunos y abofetearlos por no saber diferenciar el tocino y la manteca. Hemos de amar y respetar a nuestros vecinos y a la vez mantener la distancia. Para mí, los verdaderos culpables son los miembros del gobierno que han permitido que se llegue a este extremo. ¿Cómo es posible que aún hayan, seguramente con buena fe, socialistas que acepten y defiendan tan cruel situación?.
Como católicos, hemos de ayudar a aquellos que necesiten ser ayudados. Pero primero empecemos por nuestra familia y aquellos que, siendo españoles, necesiten de ser ayudados.
La IC, como en otras situaciones, se está equivocando y eso motiva la poca asistencia de los que queremos seguir el mensaje de Nuestro Salvador.
María Auxiliadora y San Juan Bosco guíen y ayuden a nuestra Iglesia católica, la única verdadera. AMÉN.
Perfecto.
EliminarMT