EL BOMBARDEO DE RABAT

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La Bellota estaba como siempre a media tarde: el humo de los farias, vasos de vino peleón y cazalla, y ese rumor de tertulia que sólo se da en los bares donde la vida se piensa en voz alta. 
Tío Caldú, con la boina ladeada, golpeaba la mesa con el índice como si quisiera clavar en la madera la verdad del mundo. El Aurelio, más prudente, asentía sin comprometerse. El Trisca, que nunca ha tenido filtro, mascullaba improperios entre sorbo y sorbo. El benemérito sargento, de uniforme impecable aunque jubilado, escuchaba con la gravedad de quien ha visto demasiadas fronteras. Y este cojico, con el dueño del bar y de la conversación, limpiábamos vasos como quien afila argumentos:
—Lo de Ceuta no fue migración —sentenció Caldú, sin esperar réplica—. Fue una Marcha Verde de andar por casa. Una maniobra política. Y de las gordas. 
El sargento levantó la vista, lento, como si cada palabra tuviera que atravesar décadas de servicio:
—Operación de presión. De manual. Y nosotros, como siempre, haciendo ver que no pasa nada.
Yo dejé una copa de coñac en la barra:
 —Y encima, ahora resulta, mi sargento, que la Iglesia se ha puesto a llorar por los “pobrecitos migrantes”. ¡Migrantes! —escupí la palabra como si me quemara—. 
-¿Migrantes? -continué- ¿Sesenta mil de golpe? ¿Con aviso previo? ¿Con cámaras preparadas? ¡Anda ya!
El Aurelio, que suele ser el más templado, intervino:
—La caridad cristiana es buena, hombre. Pero hay quien la usa como si fuera un globo: sopla, sopla… y al final revienta.
El Trisca soltó una carcajada:
—¡Una especie de bulimia social, Aurelio! Que ya no distingue entre ayudar al necesitado y aplaudir al que te está reventando la puerta de casa.
Yo asintí:
 —Eso. Y ahora imagina que, en vez de chavales sin armas, entran treinta mil con fusiles viejos “para autodefensa”. Y los obispos, con el papa a la cabeza, clamando por ellos como si fueran los nuevos mártires de la humanidad.
El tío Caldú golpeó la mesa:
—Y si Libia decide abrir la espita, porque necesitamos su carburante… ¡hala!, otra oleada. Y otra homilía. Y otra carta pastoral hablando de “acogida”. Pero de soberanía y archilegítima autodefensa, ni una palabra.
Nuestro sargento carraspeó:
—Lo del obispo de Navarra… eso sí que no lo entiendo.
Entonces me encendí:
—¡Ese! Ese que está obligado por su oficio y religión a defender a los cautivos cristianos… y ahora va y se convierte en defensor de los carceleros. ¡Birlibirloque! ¡Magia potagia! Caridad tan excelsa que ya no distingue entre víctima y verdugo.
Tío Caldú añadió:
—Y cuando un cura, uno solo, se atreve a decir que quizá habría que mostrar metafórica fuerza, que quizá habría que “bombardear Rabat”—no a los que saltan la valla, sino a la capital que organiza la maniobra—, ¡zas!, lo crucifican. Y el mismo obispo mete los clavos. Ese que dicen que ha de sustituir a Juanjo en Barcelona. ¡Menudo regalito!
El arzobispo de Pamplona, Florencio Roselló
El Aurelio movió la cabeza:
-Y no dijo que hubiera que matar a nadie. Sólo que, a veces, un aviso evita una guerra.
El Trisca levantó el vaso:
—Pues nada. A ese cura lo han puesto a escurrir, como ejemplo de lo que nunca se debe decir. Y al obispo, de santo moderno y súper guay.
 Yo llevaba rato callado, hablé con voz baja pero firme:
—La hipocresía cristiana es la peor. Porque se disfraza de virtud. Porque te dice que seas bueno mientras te empuja al precipicio. Porque te exige que abras la puerta mientras otros la usan para entrar con la bandera, la cultura y la religión de otro país.
El sargento añadió:
—La frontera no es un símbolo. Es una línea que, si se cruza sin permiso, es agresión. Y si se cruza con miles de personas coordinadas, es invasión.
El tío Caldú remató:
—Y si encima los que deberían defenderte te llaman insolidario por decirlo… pues ya está todo dicho.
El Aurelio limpió la barra, como siempre hace cuando quiere cerrar la conversación:
—Aquí, en La Bellota, lo tenemos claro. Lo de Ceuta no fue migración. Fue presión política. Y unos obispos de pacotilla que, en vez de defender a los suyos, se han puesto a repartir bendiciones a quien aprieta. Y cuando alguien propone mostrar fuerza, no para machacar a nadie, sino para evitar males mayores, lo tildan de bárbaro.
Miró a todos, uno por uno: 
—La caridad sin prudencia es suicidio. Y la prudencia sin coraje es cobardía. Y España, si sigue así, tendrá mucha caridad y muy poca soberanía.
El sargento levantó su vaso:
—¡Que Dios nos coja confesados!
Y La Bellota quedó en tenso silencio, como si el bar entero entendiera que la conversación no era sólo tertulia, sino seria advertencia que, si no se acepta, será el germen de nuestra propia autodestrucción.
El Cojo de Calanda 

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29 comentarios

  1. ¡Toma!, ¡qué crecida nos viene La Bellota!

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  2. Es curioso que existan sacerdotes y obispos que se envalentonan con estas declaraciones de combate político y cuando se trata de envalentonarse con temas científicos contra la Diosa Ciencia cierran el pico. Al fin y al cabo los mismos musulmanes nos enseñaran algunas recetas de religiosidad verdadera como el valor del matrimonio y la decencia en los vestidos. Pero en el Catolicismo queda desierta la discusión sobre los millones de años del Universo, el Diluvio y los castigos de Sodoma, aunque ya el mismo Dios Todopoderoso ya permite algunos chispazos de fuego que nos cae encima en estos veranos tan apocalípticos. Recemos para que el Dios Todopoderoso controle el tiempo atmosférico a favor de los justos y que recaiga el castigo para los malvados ya en esta vida, amén. Lo de Melilla al final tal como estila el Vaticano vendrá el Papa para bendecir a los invasores y quedar bien de cara a la galería, tiempo al tiempo.

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    1. Sr. Garrell, no me l'imaginava fent aquests comentaris. Vol dir que el sol no li ha cremat les idees?

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    2. ¡Ay, Silveri!.. Lo de trasnochar no es bueno a cierta edad, aunque sufra de insomnio agravado por las noches tropicales...
      ¿Valor del matrimonio, cuando pueden tener hasta 4 esposas?.. Y no fue en Melilla, todavía, sino en Ceuta...

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    3. Sr. Garrell póngase una gorra e hidrátese. Las insolaciones son malas. Es todo lo que la Ciencia recomienda para la canícula.

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    4. Sr. Garrell, vaya poniendo el aire acondicionado de tanto en tanto, que eso va para largo.

      Aquí nadie se quiere convertir, empezando por arriba.

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    5. Cierto, muchos clérigos ven a Jesús escindido entre un Jesús de la Fé, es decir un Jesús del Mito, un cruce entre Mitra y Osiris, un Dios salvador «agonizante y resucitado» como Mitra y Osiris, que «obtuvo la victoria sobre la muerte», y un Jesús de la historia real y auténtico que estaría escondido y agazapado entre toneladas de escombros y capas geológicas de mitos y cuentos diversos, de los cuales sólo quedarían pocas trazas, las Ipsisima verba Iesu.

      Para el Antiguo Testamento, piensan que es Pseudohistoria o pseudohistoriografía: la narración adopta la apariencia y los recursos de la historia, aunque su contenido no es históricamente cierto y verificable.

      El AT sería un cuento o relato de ficción para enseñar dogmas sobre Dios: el Diluvio muestra el poder de Dios sobre la Humanidad, el territorio, la población y el tiempo y su providencia, pero nunca pasó.

      El AT sería mashal, midrash y hagadá, puro invento o leyenda catequético, contado a analfabetos ignorantes:

      1. Mashal: relato, parábola o comparación construida para transmitir una enseñanza. Puede ser completamente ficticio y no pretende necesariamente narrar un hecho histórico.

      2. Midrash: interpretación y desarrollo de un texto bíblico. Parte de la Escritura y puede completar sus silencios, ampliar episodios o introducir situaciones y diálogos para extraer una enseñanza religiosa.

      3. Hagadá: conjunto de relatos, tradiciones, interpretaciones y enseñanzas narrativas de carácter teológico, moral o espiritual. Tiene mucha mayor libertad que la interpretación jurídica (halajá).

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    6. Sr Garrell, el Islam es anti-Cristiano. No olvides que aquel Emir Miramamolin, que comandaba las huestes musulmanas en las Navas de Tolosa, no solo había jurado conquistar de nuevo toda Hispania sino que su caballo abrevarìa en Roma. Los obispos carecen de misericordia apoyando a los dèspotas del mundo y al mundo islámico. Monseñores, prediquen más la Pentápolis y llamen a la Conversión mientras extirpan todos los elementos cancerosas de sus diócesis

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  3. Acertados los bellotucos, vale más la gente del pueblo que estos gobernantes que valen menos que un comino. Un conjunto de informaciones para debatir y rebatir.

    Hechos verificados y marco metodológico (naturaleza del suceso)

    Entre el 30 y el 31 de julio de 2026 se produjo la mayor entrada irregular masiva registrada en la frontera hispano-marroquí desde 2021: el Ministerio del Interior cifró en unas 72.000 las personas que accedieron a Ceuta, en su mayoría a nado bordeando los espigones de El Tarajal y Benzú, con intentos menores en Melilla. Más de 70.000 regresaron o fueron devueltas en los días siguientes. El balance de fallecidos oscila, según fuente, entre 72 y más de 100. El detonante inmediato documentado es jurídico: una sentencia del Tribunal Supremo del 8 de julio que declaró ilegales las devoluciones en caliente por vía marítima, lo que —según sindicatos de la Guardia Civil como AUGC e IGC— dejó a los agentes desplegados "sin cobertura legal" para actuar con la contundencia previa, en un contexto de plantilla ya "desbordada" según denuncias de finales de julio. A esto se sumó una campaña de desinformación en redes (WhatsApp, TikTok, Facebook) sobre supuestas facilidades de asilo, documentada por VerificaRTVE sobre casi 6.000 mensajes analizados. Interior registró además un incremento del 164,1 % en llegadas irregulares a Ceuta entre enero y julio de 2026 respecto al año anterior, lo que indica una tendencia de fondo, no solo un pico puntual.

    Esto es lo verificable. A partir de aquí hay tres tipos de afirmaciones que conviene no mezclar, porque tienen naturaleza epistémico distinto:

    Primero, hechos con fuente contrastada: cifras oficiales, la sentencia del Supremo, el refuerzo de tropas y vallas, las declaraciones de la embajadora marroquí, el despliegue de la Legión en El Tarajal, la convocatoria en redes para un nuevo intento el 15 de agosto y el refuerzo del dispositivo marroquí ante ella.

    Segundo, hipótesis razonables no probadas: que Marruecos relajó deliberadamente el control fronterizo como instrumento de presión (patrón ya documentado en 2021, cuando la propia Eurocámara constató que la policía marroquí "abrió las puertas de su valla fronteriza y no tomó medidas para detener la entrada ilegal" en el contexto de la crisis de Brahim Ghali); o que, alternativamente, hubo un fallo genuino de coordinación y capacidad ante una presión demográfica y social interna que desbordó cualquier cálculo político. Ambas son plausibles y no son mutuamente excluyentes: un régimen puede tolerar una salida de válvula social que además le sirve como palanca diplomática.

    Tercero, relato no contrastado, que conviene descartar como base de análisis serio: la comparación con la caída de Saigón en 1975, la idea de un colapso inminente del Estado marroquí, la existencia de una "segunda Marcha Verde" orquestada desde el poder, o la homologación del irredentismo marroquí con el fascismo del siglo XX. No hay evidencia pública de fractura del mando militar marroquí, de pérdida generalizada de control interno ni de un plan de éxodo dirigido desde Rabat. El ejército marroquí ha mostrado, de hecho, operatividad reforzada en la propia frontera y superioridad demostrada frente al Polisario en el Sáhara en 2026. Tratar la analogía de 1975 como diagnóstico en vez de como recurso retórico distorsiona el análisis y lleva a sobreactuar frente a un problema que, siendo grave, es de otra naturaleza: gestión de flujo, no colapso estatal... pero eso es lo aparente... ¿Marruecos en realidad colapsará debido a su corrupción y pobreza?

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  4. ¿Orden público o seguridad nacional? El núcleo del debate

    Aquí está la pregunta de fondo que se plantea en España, y merece tratarse con rigor porque no es retórica: es una cuestión real de doctrina de defensa y de derecho de excepción español.

    La tesis "orden público" (la aplicada de facto por el Gobierno) sostiene que se trata de un fenómeno de gestión fronteriza y humanitaria: personas desarmadas, mayoritariamente jóvenes y menores marroquíes que cruzan a nado, sin estructura de mando, sin intención de ocupación ni de hostilidad militar. Bajo esta lectura, corresponde a Guardia Civil y Policía Nacional, con apoyo logístico del Ejército si es necesario (como de hecho ocurrió con el despliegue de la Legión), y el marco jurídico aplicable es el de extranjería y protección de menores, no el de defensa nacional. Añade que declarar estado de excepción o de sitio por una entrada de personas desarmadas sería una respuesta desproporcionada jurídica y políticamente, con coste reputacional en la UE y con escaso precedente comparado para este tipo de episodios.

    La tesis "seguridad nacional", sostenida por sectores del PP, Vox y voces como la de José Manuel García-Margallo, sostiene que la escala (72.000 en 48 horas), la sospechosa coincidencia con el vacío legal abierto por la sentencia del Supremo, y el patrón repetido en 2021, 2022 y 2026 de relajación fronteriza marroquí en momentos de fricción diplomática, convierten el fenómeno en un instrumento de presión estatal —lo que en terminología de seguridad se denomina "migración como arma híbrida" o "weaponized migration", concepto ya empleado por analistas de la OTAN a propósito de Bielorrusia-Polonia en 2021 y aplicable estructuralmente aquí aunque el caso marroquí tenga menor intencionalidad demostrada. Bajo esta lectura, un Estado que no puede impedir que decenas de miles de personas crucen su frontera exterior en dos días tiene, efectivamente, un problema de control territorial que trasciende el orden público, y la respuesta jurídicamente disponible en España —el estado de excepción del artículo 116 CE y la Ley Orgánica 4/1981, o como mínimo una respuesta con mando militar unificado en la zona fronteriza— no se ha activado pese a que el precedente de 2021 ya mostró el mismo patrón sin que se extrajeran consecuencias estructurales (vallas más altas, tratado de reforzamiento vinculante con Marruecos, etc.).

    Una valoración de inteligencia: la tesis securitaria tiene más fundamento del que el marco "orden público" reconoce, por la repetición del patrón y por la instrumentalización diplomática documentada en 2021. Pero el salto a "invasión" y a la retórica bélica es aparentemente injustificado por ahora por la naturaleza real del fenómeno: no hay actor armado, no hay ocupación territorial sostenida (más del 97 % de los entrantes fue devuelto o regresó en días), y el marco jurídico de excepción constitucional está pensado para amenazas de otra magnitud. La postura más defendible técnicamente es intermedia: tratarlo como una amenaza híbrida de baja intensidad que exige respuesta de disuasión reforzada (infraestructura física, inteligencia, acuerdos vinculantes con Rabat con cláusulas de cumplimiento verificable) sin necesidad de invocar derecho de excepción, que además sería políticamente inviable de aprobar en las Cortes actuales. Pero de nuevo nos preguntamos ¿controla Marruecos su territorio y población efectivamente?

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    1. No espere usted que el "h*mosexual" Marlaska y/o la "señora Maria" de defensa, con su carita de tonta pero a saber lo que lleva detrás de mangonear y "antifensa y traición a España. No esperen nada de esa gente, igualito, igualito a Julio del 36

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  5. El papel de las ONG y la financiación pública: lo que dicen los datos

    Este es el punto donde más se mezcla dato con acusación, así que conviene separar con cuidado.

    Dato verificado: en España, las subvenciones a entidades sin ánimo de lucro para programas de integración de inmigrantes se conceden bajo convocatoria del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, con requisitos de acreditación de capacidad operativa y con un límite: no haber tenido que reintegrar más del 40 % de ayudas recibidas en las últimas cinco convocatorias, lo que ya indica que existe un historial de reintegros por gestión irregular en el sector, aunque no se ha hecho pública una cifra agregada de fraude o mala gestión para el episodio de Ceuta de 2026 específicamente. En Francia, un informe del Tribunal de Cuentas de febrero de 2025 sí documentó que las subvenciones a asociaciones de ayuda a migrantes superaron los 1.100 millones de euros en 2023, con al menos parte de esos fondos destinados, según el propio informe, a actividades de elusión de resoluciones de expulsión —lo que da sustento empírico, aunque en otro país, a la sospecha de que la financiación pública a ONG migratorias puede generar incentivos que chocan con la política de control fronterizo del propio Estado que las financia.

    En España, en el contexto específico de Ceuta 2026, lo que se ha producido no es una investigación de fraude sino una ofensiva política: los cuatro vicepresidentes autonómicos de Vox (Andalucía, Aragón, Castilla y León, Extremadura) ordenaron el 31 de julio suspender con carácter inmediato toda ayuda pública a ONG que "colaboren o financien la invasión migratoria de Ceuta", sin identificar entidades concretas ni cuantificar los importes afectados —es decir, es una medida de señalización política más que una actuación fundada en auditoría. El PP, por su parte, ha pedido explicaciones formales al Gobierno sobre recursos, capacidad de acogida desbordada y discrepancia entre cifras oficiales y extraoficiales, una vía más institucional y menos punitiva hacia el tercer sector.

    Una valoración: la sospecha de que parte de la financiación pública a ONG migratorias genera un incentivo perverso —cuanta más presión migratoria, mayor actividad y mayor presupuesto ejecutado— es estructuralmente razonable y tiene precedente documentado (caso francés), pero afirmar que las ONG concretas que operan en Ceuta han "cobrado más" a costa de sanidad o pensiones es, con la información pública disponible en agosto de 2026, una inferencia posible, aún no una evidencia. Lo honesto es plantearlo como hipótesis que exige auditoría pública de las entidades receptoras de fondos en Ceuta y Melilla en 2026, no como conclusión ya probada. Este es exactamente el tipo de afirmación que un análisis riguroso debe señalar como pendiente de verificación, porque si se publica como hecho consumado y luego no se sostiene, desacredita el resto del argumento —incluida la parte que sí tiene fundamento sólido. Hay que evitar ONGs vividoras (sus dirigentes y empleados) y que España sea una "guardería-residencia" para gente que no aporta nada, por razones evidentes de sostenibilidad económica nacional en los servicios publicos a nacionales y emigrantes legales.

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  6. Prioridad del gasto público: el dilema real, sin eufemismos

    El dilema que plantea ya España es legítimo y no es exclusivo de España: en un contexto de recursos finitos, todo euro destinado a acogida de personas sin derecho reconocido a residencia es un euro que deja de invertirse en sanidad, vivienda o pensiones para población con derechos ya consolidados, que han aportado a su patria y nación.

    Este es un debate de economía política estándar —coste de oportunidad— y no requiere retórica extrema para plantearse con seriedad: es de congruo, obvio.

    Los datos objetivos disponibles: España tiene un déficit público que ha bajado al 1,03 % del PIB en 2026, lo que indica que no hay una crisis fiscal aguda que fuerce la disyuntiva de forma inmediata, pero sí hay comunidades autónomas —Extremadura, Castilla y León, Aragón— que han rechazado formalmente acoger menores no acompañados derivados desde Ceuta, alegando saturación de sus propios sistemas de protección de menores, que ya atienden a población autóctona en situación de vulnerabilidad. Ese es el punto donde el dilema deja de ser abstracto: los sistemas autonómicos de protección de menores tienen capacidad física limitada, y la llegada de menores no acompañados en volumen alto compite por las mismas plazas, educadores y recursos que ya usa población española en riesgo. Ese es un argumento verificable y serio, no una construcción ideológica.

    Lo que no está sustentado es la idea de que existe un mecanismo generalizado por el cual dinero destinado a hospitales o pensiones se está desviando directamente a migración irregular: son partidas presupuestarias distintas (Seguridad Social/sanidad autonómica frente a Interior/Migraciones/ayudas autonómicas de bienestar social), y no hay evidencia pública de fungibilidad directa entre ellas en 2026.

    Sí existe, en cambio, un coste de oportunidad político y territorial real: cada euro y cada plaza de acogida es una decisión que compite con otras necesidades sociales, y esa competencia se está resolviendo, de facto, mediante negativas autonómicas unilaterales (el reparto obligatorio de menores ya generó fractura territorial en la negociación de 2025, con Junts exigiendo la exclusión de Cataluña bajo amenaza de retirar apoyo parlamentario al Gobierno), lo que apunta a un problema de gobernanza territorial del sistema de acogida más que a una sustracción presupuestaria encubierta. Pero la realidad sigue siendo ésta: un euro de un nacional o emigrante legal que trabaja y aporta se da a gente que nada aporta a nuestra nación y viven en "guardería-residencia todo pagado", y es un detrimento en todo servicio público: es una evidencia objetiva.

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  7. Escenarios ante la avalancha prevista el 15 de agosto y balance final

    Hipótesis A (más probable): la convocatoria del 15 de agosto genera intentos de cruce de escala menor a julio, contenidos en gran parte por el refuerzo fronterizo marroquí y español ya desplegado (vallas, Legión en El Tarajal, mayor coordinación con Rabat tras la presión diplomática de julio-agosto). No hay colapso de gobierno en ninguno de los dos países; el episodio se gestiona como crisis recurrente, con desgaste político para Sánchez pero sin ruptura institucional.

    Hipótesis B (posible): repetición de escala similar a julio, con nuevo pico de fallecidos y una crisis diplomática más aguda con Rabat, que fuerza a España a suspender temporalmente algún acuerdo de cooperación (pesca, agrícola) como forma de presión, sin llegar a ruptura total —el patrón histórico (2021, ruptura por Ghali, reconciliación en 2022 con el giro español sobre el Sáhara) muestra que ambos Estados tienen fuertes incentivos estructurales para no romper la relación.

    Hipótesis C (baja probabilidad, pero ojo, con la información actual pública que se sabe): deterioro serio de la estabilidad interna marroquí que derive en flujos sostenidos de mucha mayor escala. Esto exigiría un detonante interno (tipo Bouazizi 2010) que hoy no está presente en los datos abiertos, aunque las condiciones estructurales —desempleo juvenil, desigualdad, corrupción percibida— son reales y no deben subestimarse a medio plazo: ¿es sostenible Marruecos, ha llegado a su punto de ruptura?

    Balance: el episodio de Ceuta-julio 2026 es genuinamente grave y revela una vulnerabilidad estructural de control fronterizo, agravada por un vacío legal interno (la sentencia del Supremo) que el Gobierno no ha resuelto con celeridad. Es razonable exigir responsabilidad política por esa descoordinación y por la respuesta inicial (espabila, Feijóo: delito de traición y moción de censura ya), y es legítimo plantear que el marco jurídico y de mando debe reforzarse ante episodios de este tipo.

    Pero convertir el análisis en relato de invasión, colapso estatal marroquí inminente y comparaciones bélicas mejora la seguridad nacional: pone la evaluación de riesgo racional de máximo posible, y las decisiones de defensa y de política migratoria tomadas sobre esa base deben de tener en cuenta el peor escenario para tener la solución racional.

    El interés real de España pasa por disuasión creíble y sostenida en la frontera, un acuerdo vinculante y verificable con Marruecos, y una política de acogida de menores con reparto territorial ordenado —no por la escalada retórica que reclaman los sectores más alarmistas del debate. Seguimos, pero, con la pregunta ¿estamos viendo en realidad un colapso marroquí por razones de pobreza y corrupción?

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  8. ¿Hay signos de inteligencia en el gobierno? (6)14 de agosto de 2026 a las 5:07

    Replanteamos:

    Primero, una escala de gravedad numérica aplicada con criterio: la situación es de nivel alto en la frontera de Ceuta-Melilla (presión migratoria sostenida, instrumentalización política, reivindicación de soberanía activa por Rabat, percepción de abandono local), pero no alcanza un nivel de colapso inminente o guerra total, que exigiría pérdida efectiva de control de ciudades, enfrentamientos armados sostenidos, ruptura territorial o movilización militar abierta de terceros Estados. Ninguno de esos indicadores está presente a 14 de agosto de 2026. Esto da precisión a lo que formulé como hipótesis probabilísticas (escenarios A, B, C): son coherentes con esta escala, y la refuerzo con ella en vez de sustituirla.

    Segundo, se supone por qué el escenario de cascada regional es de baja probabilidad, con argumentos específicos: Argelia mantiene rivalidad estratégica con Marruecos pero sin indicios de preparación de intervención militar abierta; el Polisario, pese a los golpes sufridos por el uso de drones marroquíes, no tiene capacidad de proyección de fuerza sobre Ceuta o Melilla, que están muy alejadas de su teatro de operaciones en el Sáhara oriental; el yihadismo en el Sahel es un riesgo estructural real y persistente, pero requiere un vacío de poder en Marruecos que hoy no se observa; y una secesión múltiple simultánea (Rif, Sáhara, centro del país) exigiría colapso concurrente del aparato de seguridad, la monarquía y la cohesión de las élites, para lo cual no hay señales en movimientos de tropas, protestas generalizadas ni fracturas públicas de mando. Esto corrige de forma útil cualquier lectura que, a partir del episodio real de julio, extrapolara un desenlace de fragmentación estatal marroquí: la evidencia no lo sostiene, de momento, en apariencia, pero casi 100.000 ciudadanos evidentemente pobres se han largado de la tiranía de Marruecos, ¿está a punto de colapsar?

    Tercero, y esto es importante para el equilibrio del análisis: se corrige el extremo contrario, el de la complacencia. Señala explícitamente que España no depende ciegamente de Marruecos —ha actuado unilateralmente en su propio perímetro con barreras, tropas y boyas— pero que la dependencia del control marroquí de su lado de la frontera sí es un punto débil estructural real, y que asumir que Marrueco "controlará la situación" sin preparación de contingencia propia sería negligente. Se matiza: no se trata solo de elegir entre marco de orden público y marco de seguridad nacional como debate doctrinal, sino de reconocer que, al margen de cómo se etiquete jurídicamente el fenómeno, España tiene un problema de dependencia operativa de Marruecos para controlar su propia frontera exterior, y ese problema exige respuesta con recursos propios —barreras físicas permanentes, inteligencia, capacidad naval y aérea propia, protocolos de excepción preparados aunque no activados— independientemente de si se declara o no estado de excepción.

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  9. Síntesis final integrada

    El error de análisis que se nombra con precisión —confundir riesgo elevado de repetición migratoria con certeza de cascada geopolítica— es el mismo que se indica al pedir que se distinga entre hecho verificado, hipótesis razonable y relato no contrastado: pero según lo que sabemos de datos de inteligencia.

    Síntesis integrada:

    La crisis de Ceuta de julio-agosto de 2026 es un episodio grave y recurrente de presión fronteriza con componente de instrumentalización política probable por parte marroquí, agravado por un vacío legal interno español (la sentencia del Supremo) que reveló fragilidad de respuesta institucional. No es un colapso del Estado marroquí, ni un escenario tipo Saigón 1975 para Ceuta, ni el inicio verificable de una cascada de invasión hacia Canarias y la Península, pero no es descartable vista la reacción débil del Gobierno PSOE-PSC Sánchez y socios (PSC Illa, Junts, ERC, Podemos, Bildu, Sumar, PNV) y la desesperación absoluta de los ceutíes.

    Tampoco es, sin embargo, un fenómeno menor de orden público que pueda gestionarse solo con los instrumentos ordinarios de extranjería: la repetición del patrón desde 2021, la escala de julio de 2026 y la dependencia estructural del control fronterizo marroquí justifican tratarlo como amenaza híbrida de nivel alto que exige inversión permanente en disuasión física, inteligencia y capacidad propia, y un marco de cooperación con Rabat con condiciones verificables, no solo declarativas.

    Las convocatorias del 15-16 de agosto merecen máxima vigilancia y preparación de contingencia real —no confianza pasiva en que "todo se resolverá como en julio"— pero encuadrarlas de antemano como el inicio de un desenlace catastrófico sí es análisis de inteligencia y no es sesgo de disponibilidad alimentado por el episodio reciente. La utilidad de un análisis para el bienestar ciudadano y la integridad nacional está en maximizar la alarma para identificar con precisión qué es probable, qué es posible y qué es especulativo, y actuar en consecuencia sobre lo primero sin descuidar la vigilancia de lo segundo. Esa es la diferencia entre inteligencia y propaganda (que no prepara nada), y es el criterio que debería sostenerse: rigor antes que intensidad retórica inoperante, porque solo el rigor es defendible si los hechos, en las próximas semanas, contradicen la hipótesis más alarmista, y siempre, ante lo peor, hay que estar preparado, no decir a toro pasado: "oh, no lo pensé, no lo creía posible". Porque hoy todo es posible en un mundo con guerras en Ucrania-Rusia, EEUU, Israel, Gaza, Líbano, Irán, Yemen y otros países del Golfo. El soldado avisado está preparado. Y veremos cambios espectaculares pronto en política de emigración: ¿por qué hemos de ser la residencia-guardería del mundo?

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  10. ¿Para qué sirve un gobierno? (a)14 de agosto de 2026 a las 5:47

    Hay otro análisis que he recopilado más duro y realista: hoy se sabe todo y todo se ha de planificar: no hay que esconder nada al ciudadano, los medios de comunicación lo impiden.

    La entrada masiva de finales de julio (estimaciones de 50.000-80.000 personas, mayoritariamente jóvenes marroquíes) superó temporalmente la capacidad de contención española y dejó varios miles en Ceuta (cifras oficiales en torno a 5.000 a mediados de agosto, con cerca de 1.900 menores identificados). La mayor parte retornó o fue reconducida. Hubo decenas de muertos sin ningún funeral oficial: muertos olvidados.

    Marruecos afirma control total y ha desplegado miles de efectivos, concertinas, controles en carreteras y material antidisturbios ante las convocatorias del 15-16 de agosto. España ha instalado barreras flotantes, reforzado policía, Guardia Civil y presencia militar.

    La reclamación de devolución de menores por el inicio del curso escolar (risible) es un dato de presión diplomática, no prueba por sí sola de colapso territorial marroquí.

    El refuerzo visible de Rabat indica capacidad operativa residual, aún no vacío de poder. No existen evidencias públicas de evacuaciones tipo Saigón 1975 ni de pérdida total de control por parte de Marruecos. Los movimientos de helicópteros documentados corresponden a refuerzos españoles de vigilancia y apoyo, no a huida de autoridades.

    El presidente de Ceuta ha reconocido que la normalidad no se ha recuperado y que la ciudad sigue muy tensionada. Parte de la población local ha expresado miedo, abandono y protestas ante ministros y con Sánchez huido en vacaciones, no ha ido ni a ver el eclipse (Robles recibió quejas y lágrimas; hubo insultos en visitas previas como Marlaska).

    El Gobierno español ha tratado el episodio prioritariamente como orden público y cooperación con Rabat, sin declarar estado de alarma, excepción o sitio. Marlaska ha insistido en la “complicidad” marroquí; Robles ha subrayado que Ceuta y Melilla son “españolísimas” y no se tocan. García-Margallo y otros han calificado la respuesta de débil y de apaciguamiento que invita a nuevos chantajes.

    Soberanía, relato histórico y derecho marroquí. Ceuta y Melilla son españolas desde el siglo XV, anteriores a la constitución del Estado marroquí moderno en 1956. El relato que proyecta un reino continuo desde el 789 con derechos irredentos estilo III Reich y la Gran Italia de Mussolini es una construcción nacionalista contemporánea, no un título jurídico reconocido.

    La ONU no las clasifica como territorios pendientes de descolonización. La entrada masiva violó la frontera y el orden jurídico español; no genera derecho de residencia. Marruecos mantiene la reivindicación abierta (“el asunto sigue sobre la mesa”), lo que constituye presión diplomática permanente.

    Función geopolítica de Marruecos y disyuntiva. Marruecos actúa como tapón migratorio y de contención yihadista del Sahel a cambio de contrapartidas (apoyo en el Sáhara, cooperación económica y de seguridad). Si deja de controlar de forma fiable su población y frontera, esa función se debilita. La emigración masiva de jóvenes refleja pobreza relativa, desigualdad, corrupción e ineficacia interna. Un Estado que exporta presión demográfica mientras reclama territorio ajeno genera dependencia asimétrica para España y la OTAN. Estados Unidos prioriza la estabilidad de Rabat por razones de seguridad regional; un colapso marroquí produciría más flujos y posibles espacios para grupos armados, no una solución.

    La analogía con la Primavera Árabe tunecina o con las Malvinas 1982 como gesto unificador es especulativa pero posible: aún no hay indicios actuales de fractura militar, secesión del Rif/Sáhara/centro ni ataques coordinados de vecinos. Pero la evidencia demuestra un Marruecos mísero, atrasado, sin economía, que ha liquidado el derecho a la libre autodeterminación del pueblo saharaui que el PSOE-PSC defendieron por los 1977.

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  11. ¿Para qué sirve un gobierno? (b)14 de agosto de 2026 a las 5:59

    Escenarios y respuesta. Las convocatorias del 15-16 de agosto son reales y generan máxima vigilancia. Un nuevo intento es posible; su volumen dependerá del control marroquí previo a la frontera y de la contención española. Un desembarco de 100.000 en Canarias o la Península sería un problema de seguridad nacional, no solo de orden público, y exigiría respuesta militar y naval prioritaria. La cascada “cae Ceuta → Melilla → Canarias → sur peninsular → Al-Ándalus” es un escenario de peor caso, aún de baja probabilidad con los datos actuales: las guarniciones, la superioridad aérea-naval española y la distancia geográfica lo dificultan.

    Sería la destrucción del gobierno Sánchez una invasión de Ceuta y Melilla que comprometiera la protección de la vida y patrimonio de 170.000 habitantes.

    Rota y bases OTAN: en principio, no están amenazadas de ocupación por flujos migratorios desarmados; el riesgo es de saturación de recursos y distracción estratégica.

    La disyuntiva práctica es clara:

    Condicionar la cooperación a resultados medibles de control fronterizo, reforzar unilateralmente el perímetro (muros, boyas, inteligencia, presencia permanente) y ejecutar devoluciones sistemáticas de quienes carecen de derecho: reemigración y retorno de emigrantes ilegales en España a sus orígenes o a centros exteriores.

    O mantener la dependencia de la voluntad de Rabat mientras se asume el enorme coste social, económico y de orden público en territorio español.

    Marruecos tiene una finalidad: estado tapón contra el yihadismo del Sahel y avanzar económicamente: si no cumple lo prometido y es un ariete de emigrantes masivos, habiendo machacado la libre autodeterminación del pueblo saharaui, entonces debe de recibir sanciones por parte de España y la UE: directas y duras.

    El gasto en asistencia a entrantes irregulares compite con recursos para sanidad, vivienda y pensiones. Las mafias lucran con el tráfico; pero también se lucran las ONGs de acogida de emigración, con directivos con grandes sueldos, y recibe financiación pública, algunas de la Iglesia.

    Tratar la violación de frontera como derecho o como mera cuestión humanitaria distorsiona incentivos. España dispone de herramientas legales y de fuerza, y se debe de cambiar toda la legislación emigratoria, necesitando de un gobierno fuerte.

    La monitorización de flujos (incluido el tipo de algoritmos de actividad y tráfico) es útil, pero no sustituye la contención física y la disuasión creíble: una web monitoriza los riesgos: https://www.netmapslive.com/ceuta-melilla-social/

    Una invasión de emigrantes masiva en la península afecta sin duda a toda España, con Cataluña y País Vasco, y además, a toda la UE, OTAN y EEUU con sus bases, en medio de guerras próximas graves: Rusia, Israel, EEUU, Irán.

    En síntesis: la situación es grave por la reiteración de presión migratoria, la instrumentalización política, la percepción de abandono en los enclaves y la dependencia del control marroquí. El Reino y el Rey de Marruecos no son un Estado ni democrático, ni de derecho ni social, no respetan los derechos humanos, es corrupto, pobre, atrasado y oprime a tres pueblos: marroquí, bereber y saharaui.

    No es, con la información abierta disponible, un colapso inminente de Marruecos ni una guerra total. El riesgo de repetición el 15-16 de agosto es real y exige máxima preparación. La respuesta racional prioriza la defensa del territorio propio, la devolución de quienes no tienen derecho, la protección del presupuesto general y los bienes y servicios públicos para nacionales y emigrantes legales que han contribuido, España no debe ser residencia-guardería del mundo, y la reducción de la vulnerabilidad estratégica policial-militar, analizando los peores casos especulativos y monitorizando los hechos presentes, sin censura, cancelación o represalias a los medios. Primero es la patria y nación, su integridad e independencia y los derechos de sus ciudadanos.

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  12. Corrió mucha sangre católica, de religiosos y curas principalmente, en el Bajo Aragón, muy particularmente en Calanda o vinculados a Calanda. Sólo quedan en la memoria de algunos calandinos y de aquellos que se han visto beneficiados con su ejemplo. El cojico parece doblemente calandino, por su accidente y por el pseudónimo linneano, binomial, que utiliza, Prunus persica, "el melocotón".

    La Merced tuvo mucha raigambre en aquellas tierras del Bajo Aragón. La impostura de Roselló no ha sido la única en tiempos modernos de los hijos de Nolasco. Cuenta Fernando Savater que, al echársele de la facultad de filosofía de la Complutense se presentó de inmediato un mercedario para sustituirle. No para defenderlo, sino para ocupar su sitio. Lo conocí en su residencia de la madrileña calle de Madre de Dios. Qué contraste con aquel otro fraile a quien se le ofreció la cátedra de metafísica de Ortega en la Central, y la recusó.

    Cuando no se tiene formación suficiente ocurren cosas raras, Cojico.

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    1. Totalmente de acuerdo con el Sr. Valderas Gallardo.

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    2. Por cierto, el Obispado de Rabat, lleva aparejado ser Arzobispo y Cardenal, nada menos.

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  13. A este doña Rogelia maño en el bar el pueblo deben dos o tres reirle las gracias. Si deja de esconderse tras anonimo le respondo.

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    1. Un anónimo que desea conocer al anónimo de El Cojo. Hay gente disparatada en el mundo y hay gente que no le regula la azotea ni con calor ni sin calor

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  14. Florencio Roselló a Barcelona, jajaja que desorientados van con el próximo nombramiento de Barcelona.

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    1. El próximo Arzobispo de Barcelona será el actual Obispo de Rabat.

      Al 🦜.

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    2. No nos traigan a monseñor Rosselló a Barcelona! Ya hemos padecido el "califato" Omella para que nos traigan a un perseguidor de católicos y defensor del "buenrollismo" social pero que paguen los fieles de a pie

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    3. Lo de bombardear Rabat viene de lejos. Dicen que ya se lo dijo Suárez cuando aquel infame Hasan II iba de crecido a la muerte de Franco y daba la lata con sus bravuconadas de que cuando el quisiera montaba una "marcha verde" contra Ceuta y Mellila. Suárez le dijo "y Rabat está a 2h de los bombarderos" (serían los de Torrejón). ¿Dónde está el emérito que haya llamado al moro Muza del Mohamed para decirle "para la marcha que tu padre ya j*dió bastante con lo del Sáhara?

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  15. No censuren. Que un sacerdote defienda el bombardo de una ciudad lo diremos Clarito sea expulsado de la Santa Madre Iglesia. Por defender la violència y el odio a la vida. Ahora los que lo defiendan són hijos de satanas principe de la muerte

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  16. Si entráis en elcaso.com vereis la cantidad de magrebíes, cuchillo en mano , que aterrorizan , asesinan y violan en España. El sacerdote se quedó corto ...no solo bombardear ...coger a todos los moros que delincan y soltarlos por Marruecos, que allí hagan justicia con ellos...

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