¿DIGNIDAD INFINITA de una MAGNÍFICA HUMANIDAD?

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¿Pero de qué me están hablando? Aquí alguien se ha vuelto loco. Sí, sí, quien dice esas cosas es la Iglesia, poniendo en ello toda su autoridad: la del mismísimo papa León XIV con su firma al pie de los documentos (iniciados e impulsados por el papa anterior) y la del Dicasterio cuya razón de ser es la defensa de la Fe. Y para colmo, la desfachatez de la Fiducia suplicante. Nos explican esas cosas de la Dignidad Infinita de esta Magnífica Humanidad, como si por arte de birlibirloque se hubiesen convertido en el alimento más urgente para mantener viva y encendida la lámpara de nuestra fe, desechando todos los alimentos anteriores. Parece que también la Iglesia haya optado por la guerra cognitiva. 
 
No, aún no he tenido suficiente sosiego para leerme íntegra la Carta Encíclica de Su Santidad León XIV sobre la Magnífica Humanidad. Además, estoy enfrascado en el De verborum significatione del Digestum, de Justiniano. Total, que muy al principio de la encíclica, me tropiezo con la referencia explícita a la Dígnitas infinita, en la que se “ha ofrecido una síntesis de las convicciones de la Iglesia sobre este tema”. Así que he tenido que detener mi lectura, para ir a constatar en ese otro documento, cuáles son las convicciones de la Iglesia sobre la infinita dignidad humana. Y de paso, atisbar si se trata de “convicciones de la Iglesia”, del papa o del escribiente. Y en eso estoy.

Como dije en mi anterior artículo sobre la encíclica (“El increíble título de una increíble encíclica”), le di una lectura rápida en diagonal, deteniéndome algo más en los puntos que mayormente llamaron mi atención. Y en efecto, me detuve, ya muy adelantada la encíclica, en el tema de la esclavitud (174-177), que me soliviantó en extremo. 

Convencido como estoy (hasta las trancas) de que el papel más importante de la Iglesia desde su fundación (y en beneficio de una humanidad que no tenía nada de magnífica), ha sido poner freno a la esclavitud, me sentó como una patada en lo más delicado de mi cuerpo, eso de que la Iglesia ha de pedir perdón por haber esperado hasta el siglo XIX, para oponerse firmemente a la esclavitud. ¿Pero de qué nos están hablando Su Santidad y su indigno amanuense? ¿De qué vino, entonces, que Dios enviase a su Hijo al mundo en forma de esclavo, condenado a morir en la cruz, símbolo máximo de la indignidad de los esclavos? Ésa fue la forma de nuestra Redención, la ignominiosa Cruz reservada a los esclavos para rematar en ella su ignominia: escándalo para los judíos, locura para los gentiles (1 Corintios 1:23). ¿La Iglesia aliada con la esclavitud? ¡Ignorantes!
 

Por nombrar sólo la más indigna de las formas de esclavitud, que es la esclavitud sexual bajo la forma de prostitución, a la que en los inicios del cristianismo estaban sometidas más de dos tercios de las mujeres para ofrecerles su prestación sexual a los esclavos; parándome tan sólo en esta forma tan denigrante de esclavitud, es de rigurosa justicia reconocerle a nuestra Santa Madre Iglesia, la inmensa proeza de extender el “derecho al matrimonio” (lo traduzco como “derecho a ejercer el oficio de madre”) a todas las mujeres del imperio. No olvidemos que ése, y el correlativo derecho de familia (ius familiae) era un derecho exclusivo de los que gozaban de la ciudadanía romana. Y que se le ocurra al máximo representante en este momento de Nuestra Santa Madre Iglesia, pedir perdón porque se esperó hasta el siglo XIX para actuar contra la esclavitud (no declarar, sino actuar), que se le ocurra tamaña indignidad, es como para indignarse y apearse de esa humanidad tan magnífica. Sí, claro, la humanidad que inventó y practicó a fondo la esclavitud en todas sus formas. ¡Toma dignidad!

Y que, al margen de esta proeza, la Iglesia convivió con la esclavitud, (incluida la sexual), es tan evidente como que hasta el día de hoy ha convivido y está dispuesta a seguir conviviendo con las formas de esclavitud tan bien vestida con los ropajes de la libre contratación y de las estructuras de poder empresariales y estatales, manutención incluida, bendecidos por la doctrina social de la Iglesia. Aunque la esclavitud, igual que la mona, se vista de seda, mona sigue siendo ésta, y esclavitud aquélla. ¡Doctrina social!

Y esto, sin fijarnos en cómo en estos tiempos de modernidad y de reinterpretación de doctrinas, le ha devuelto la Iglesia a la mujer (dejándose llevar a rastras por el mundo) un inmenso caudal de esclavitud sexual: al consentir en la devaluación y degradación de su mayor conquista en favor de la mujer, que fue el matrimonio. Y todo ello, bajo el seductor y engañoso nombre de “libertad sexual”. Tranquilos, que aún no hemos tocado fondo en esa novedosa esclavitud sexual. Aún queda recorrido.
 

Y claro, en medio de este marasmo de indignidades (que se pretenden sólo accidentales) nos cae encima como una losa, el comportamiento incestuoso del más alto estamento de la Iglesia. Con lo cual parece pertinente que nos preguntemos cómo hacer para incluir esos comportamientos como parte de la Dignidad Infinita. Comportamiento incestuoso que se sustenta sobre la moda clerical de la homosexualidad (la inmensa mayoría de sus abusos son contra varones) que, gracias al pontificio “Quién soy yo para juzgarlos”, han vivaqueado a sus anchas, copando los altos poderes de la Iglesia y se han montado sus sínodos y sinodalidades para enmendar la doctrina de la Iglesia y acomodarla a lo que pide el mundo. Para remate, la novena sinfonía del noveno grupo de estudio sinodal.

¿Con qué autoridad moral pueden hablar de la Dignidad Infinita del ser humano, los que vienen incurriendo en la mayor indignidad, como es abusar de los menores confiados a su custodia? ¿Y pretenden arreglarlo poniendo la doctrina del revés? 

Y los que teniendo toda la autoridad y responsabilidad in vigilando et in castigando, saben de esa indignidad: porque les han llegado denuncias de las propias víctimas. Y aun sabiéndolo, no hacen nada por remediar ese estado de cosas en la Iglesia. Los que consienten una indignidad tan monstruosa, ¿están en condiciones de dar lecciones e impartir doctrina sobre la dignidad infinita del ser humano? ¿Acaso son creíbles cuando nos hablan de esa increíble Magnífica Humanidad? ¿La de McCarrik? La de Martin? 

Es que, mal que nos pese, justo ahí, en la indignidad moral en que ha caído gran parte de la jerarquía eclesiástica (unos por acción, y otros por culpabilísima omisión), justo ahí tenemos la auténtica clave que explica esas doctrinas peregrinas tan apartadas de Dios y de lo que ha enseñado siempre la Iglesia. Hoy, con la misma flojera doctrinal con que venimos enfrentándonos durante tanto tiempo, a la más degradante e indigna inmoralidad en la Iglesia, nos estamos tragando las basuras doctrinales del Dicasterio para la doctrina. Doctrinas necesarias para hacer buenas esas conductas nacidas, por lo visto, de la Dignidad Infinita que irradia de la Magnífica Humanidad que Dios nos dio. 

Tan infinita la dignidad, y tan magnífica la humanidad, que ni siquiera llegó a mancharse y a torcer sus inclinaciones con el Pecado Original (totalmente ausente de ese magisterio); por lo que ya no necesitan Redención ni la humanidad, ni la Iglesia que, habiendo renunciando a guiarla, se ha postulado como acompañante del mundo: para entre todos, y de la mano de las demás religiones, encontrar el camino de la verdad.

No, la Iglesia no espera un Nehemías que la reconstruya. Peor aún, los que ejercen hoy (y en el ayer más reciente) el papel de Nehemías, vienen cuidándose de que no existan esas porciones de la Iglesia a las que se pueda confiar la reconstrucción de porciones de sus murallas. 

Porque lo que nos ofrece hoy la Magnífica Humanidad de la Iglesia, rematada en la inmunda Fiducia suplicante, es esa infinita capacidad de adaptación a los momentos que le crea el mundo (un mundo cada vez más inmundo), con o sin Inteligencia Artificial. La encíclica nos ofrece una Iglesia cambiante, en continua evolución moral y doctrinal. Y esa conclusión la construye esta encíclica justo sobre el supuesto (evidentemente falso) de que la Iglesia, en su larga historia, no fue capaz de enfrentarse a la esclavitud: hasta que llegó el León que precedió al autor de la presente encíclica.

Por eso, la Nueva Iglesia Ultramoderna que nos prefigura la encíclica, ha decidido que lo que ahora le corresponde, ante las cosas nuevas que nos trae el mundo, es ajustarse todo lo posible a la sabiduría del mundo, para no verse obligada a pedirle perdón de nuevo. Esta vez, segurísimo que no: porque la Iglesia, tal como preconiza la encíclica, irá de la mano del mundo y sus instituciones guiadas por sus inclinaciones. Y se dejará llevar por el resto de confesiones religiosas: para entre todos, definir la verdad y sacarle brillo a la Dignidad Infinita de nuestra Magnífica Humanidad.   

Virtelius Temerarius

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7 comentarios

  1. Tienes razón mosén Temerarius pero todavía no he leído la encíclica, a bien seguro que del Diluvio y la Pentápolis no dice ni pio. Ya opinaré ampliamente después de leerla.

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  2. Cierto. Tiene toda esa estructura no católica y si modernista y progresista de crear una Nueva Iglesia Alternativa, Internacional y Progresista:

    - QUERIDA AMAZONIA fue la primera encíclica que nos dedicó ese amabilísimo Francisco denostando al imperio español y portugués, además de exaltar el indigenismo propio de su teología de la cultura y de los pueblos y de la teología indigenista, hijas bastardas de la teología marxista de la liberación.

    -FRATELLI TUTTI, DIGNITAS INFINITA Y MAGNÍFICA HUMANITAS, junto con LAUDATO SI, parecen la tetralogía pagana y gnóstica de la exaltación del hombre y la naturaleza. QUERIDA AMAZONÍA sería la exaltación de los pueblos oprimidos e indígenas, junto con su espiritualidad pagana chamánica y de la Pachamama (a la que León XIV se arrodilló) de los imperios europeos y norteamericano.

    Y ellos a despecho de la historia, que informa que la naturaleza genera enormes catástrofes como por ejemplo la pandemia del covid, y que la humanidad también ha generado sus propias hecatombes como pueden ser la primera y segunda guerra mundial, y sin tener en cuenta la verdadera doctrina tradicional sobre el papel de Dios, el pecado original de Adán y la aparición necesaria del segundo Adán, todo ello indica que hay una solidaridad entre ambos papas de una teología absolutamente secularista entre Francisco y León XIV.

    1. El territorio FRANCISQUISTA-LEONINO: A ellos se suma el aspecto de que León XIV todavía mantiene las comuniones, absoluciones y bendiciones indignas de Amoris laetitia y Fiducia supliccans (comunión y absolución a adúlteros impenitentes indignos; y bendición universal e inclusiva de concubinos y adúlteros impenitentes indignos, incluso en pecado que clama al cielo de sodomía), y no restaura el Novus Ordo derogando TRADITIONIS CUSTODES (ruptura con el desarrollo orgánico del Vetus Ordo), que son los territorios francisquistas de muchas diócesis de Italia incluida Roma y Portugal.

    Finalmente mantiene una tolerancia y disimulo en no sancionar a los dos territorios que ya están separados de facto de la Iglesia Católica:

    2. El territorio GERMÁNICO de la teología sinodalista alemana, basado en el luteranismo radical y fundamentalista progresista, que se va extendiendo por la misma Alemania, Holanda, Bélgica, Austria, y Suiza.

    3. El territorio CHINO del Partido Comunista, que implementa a través de la Iglesia Patriótica el proyecto marxista y nacionalista chino de la sinización, es decir nombramientos de obispos y presbíteros y control de seminarios y homilías catequesis y evangelización de acuerdo con las líneas oficiales del marxismo comunista chino.

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  3. NONALOGÍA antropológico, natural e institucional del ciclo Francisco–León XIV

    1. Idea matriz

    Se configura una nonalogía (ennea, nueve) de un nuevo paradigma: exaltación del hombre y la naturaleza, cultura como fuente teológica, dignidad ilimitada, ruptura litúrgica, subjetivación moral y laicización estructural del gobierno eclesial. Este conjunto nace en el pontificado de Francisco y continúa bajo León XIV

    ...

    2. Los nueve pilares

    I- Querida Amazonia — Theologia indigenista: culturas originarias como locus theologicus; naturaleza sacralizada

    II- Laudato si’ — Ecologia integra: creación como sujeto moral; tendencia al quasi‑sacramentum naturae

    III- Fratelli tutti — Humanismus universalista: fraternidad horizontal como principio ético‑político global

    IV- Dignitas infinita — Dignitas absoluta: dignidad humana concebida como valor ilimitado, parcialmente desvinculada del ordo moralis

    V- Magnifica Humanitas — Celebratio hominis: antropología celebrativa y autonomía cultural

    VI- Traditionis custodes — Ruptura liturgica: debilitamiento del Vetus Ordo y de la lex orandi–credendi–vivendi

    VII- Amoris laetitia (AL 303) — Moralitas subjectiva: la conciencia puede considerar “respuesta generosa” actos objetivamente desordenados; relativización del intrinsece malum

    VIII- Fiducia supplicans — Benedictiones irregularium: bendiciones a uniones contrarias al ordo naturae, sin exigencia moral previa

    IX- Praedicate Evangelium — Laicizatio potestatis y feminismus ecclesialis: la potestas regiminis ya no se vincula esencialmente al ordo sacer; puede ser ejercida por laicos y mujeres. Implica ruptura del principio clásico de la potestas iurisdictionis, desclericalización del munus regendi y concepción administrativa del gobierno eclesial

    ...

    3. Patrón doctrinal

    1. Anthropocentrismus dilatatus: el hombre como centro axiológico

    2. Naturae sacralizatio: la naturaleza como instancia normativa

    3. Culturae absolutio: culturas como fuentes teológicas autónomas

    4. Moralitas subjectiva: primacía del discernimiento sobre la norma negativa absoluta

    5. Reformatio liturgica disruptiva: debilitamiento del ordo vetus

    6. Dignitatis inflatio: dignidad humana sin referencia al ordo gratiae

    7. Laicizatio structurae: gobierno eclesial desvinculado del sacramento del orden

    ...

    4. Punto crítico sacramental

    Amoris laetitia y Fiducia supplicans permiten:

    - Comunión y absolución a convivencias more uxorio sin propósito de continencia

    - Inclusión de situaciones de adulterio, concubinato y otras objetivamente contrarias al ordo moralis

    - Ausencia de contritio y propositum emendandi, contrarios al ordo paenitentialis

    - Bendiciones a uniones objetivamente desordenadas, generando scandalum

    - Contradicción con 1 Cor 11,27–30 sobre la recepción indigna de la Eucaristía

    ...


    5. Conclusión doctrinal

    La nonalogía expresa un nuevo paradigma antropológico, natural e institucional, creado por Francisco y León XIV (2016-26): la dignidad humana, cultura y naturaleza adquieren un estatuto teológico; la moral objetiva se subjetiviza; liturgia tradicional se restringe; los pobres son el nuevo y prioritario locus theologicus; se alaba el laicismo progresista; se elimina el Reinado Social de Cristo y el gobierno se laiciza con sus valores de la cultura de la muerte e ideología de género de facto: los X Mandamientos no son un sistema objetivo católico tradicional, sino como un sistema subjetivo luterano, donde la sola fe y la conciencia individual de cada uno es la reina suprema de todo

    El resultado es una discontinuidad con el intrinsece malum, el ordo naturae, el ordo gratiae y la praxis sacramental y jurisdiccional clásica

    El conjunto final da una verdadera regresión al mesianismo secularizado condenado como intrínsecamente malo por el numeral 676 del Catecismo: el hombre conseguirá dominar la naturaleza y se instaurará un nuevo reinado de paz orden y prosperidad de acuerdo con los valores del laicismo y con una iglesia sincretizada con todas las creencias e ideologías filosóficas: ecología, emigración, pobreza, paz, IA

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  4. Por higiene mental, distingo entre el magisterio brillante de León XIV cuando habla él del bodrio que le pasa a la firma Tucho. En la encíclica abundan la expresiones que cualquier iniciado en filosofía analítica o en filosofía del lenguaje a secas denostaría por carentes de sentido, por inanes, si no necias. Reconozco que a mí me resultan insufribles y prefiero dejar pasar días entre página y página para no indignarme. Porque produce irritación --me imagino cómo respondería Ludwig Wittgesstein-- frases frívolas por su irrelevancia, tales: "Así, mientras algunos persiguen la quimera de una autoafirmación ilimitada, muchos carecen de lo necesario." ¿A qué se refiere con eso de la autoafirmación ilimitada? Frases de ese tenor, propias de una filosofía barata de hace más de cien años, fueron las que promovieron la animadversión hacia determinados textos teológicos y filosóficos. Porque no dicen nada, absolutamente nada. Son palabrería huera. La encíclica de Tucho está plaga de ese lenguaje de baratija: "La Iglesia con voz humilde..." ; ¿cuál es la voz soberbia? Pleonasmos y simplismos: "Optemos por la claridad que ilumina y la franqueza que abre caminos." La claridad ilumina, por definición, pero, ¿cuál es esa franqueza que abre caminos y qué caminos son ésos?. Hay muchísimos más, que quizá tengamos que detallar en otros momentos.
    El Papa iluminó a los fieles en España. Firmando el texto de Tucho ha vuelto a un tiempo obscuro que creíamos superado.
    Fortalecidos por estos dones, podemos avanzar con ánimo confiado ante las arduas tareas y los exigentes desafíos que se perfilan en nuestro futuro.
    El Papa Francisco, en consonancia con esta perspectiva, subrayaba que, en muchas cuestiones específicas, la Iglesia no pretende ofrecer «una palabra definitiva», [14] pero reconoce la importancia de prestar atención a la investigación científica y de fomentar un diálogo serio y leal entre los académicos, aceptando la diversidad de opiniones.

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  5. la empanada mental de este anonimo que se esconde, como el mal, bajo pseudonimo, se podría resolver con los descendientes de Lefevbre. Venga, anímese, que seguroque e reciben con cilicios abiertos....

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  6. Qué vergüenza leer en este portal este inmundo menosprecio a textos del Vicario de Cristo en la Tierra inspirado por el Espíritu Santo. Qué falta de Unidad y de Amor al Papa !! Le recomiendo que se vaya al Palmar, seguro que se siente más cómodo allí.

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  7. Pues sí, cuando nuestra conducta no se ajusta a la doctrina, la primera tentación es cambiar la doctrina, ya que no estamos dispuestos a cambiar la conducta. Y por lo visto, eso ocurre también en la Iglesia católica. Y como esos cambios de conducta se han enquistado terriblemente en la Iglesia, parece como si toda ella (al menos en sus más altas cumbres, empezando por el papa) estuviese decidida a cambiar de doctrina, Esa es la prueba más evidente de que lo único que no están dispuestos a hacer de ningún modo, es a cambiar de conducta.

    ¿Pederastia incluida? Pues yo diría que sí, vista la actitud colectiva de encubrimiento que se practica del papa para abajo: Chiclayo y cantidad de casos no castigados en los agustinos, siendo Prevost el general de la Orden. ¿Qué se denuncia y se castiga de algún modo? ¿Un uno por mil?

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