Este sábado se celebró en la Sagrada Familia la conmemoración de los 10 años del inicio de los retiros de Effetá en Barcelona, con una Misa con la presencia de los tres obispos de Barcelona, el cardenal Omella, que se encontraba sin apenas voz, cedió la presidencia al auxiliar David Abadías, aunque la homilía corrió a cargo del obispo auxiliar Javier Vilanova. Después de la Misa hubo una emocionante Adoración Eucarística en el incomparable marco del templo que diseñó Antonio Gaudí, y que con toda probabilidad recibirá en pocos meses la visita del Papa León XIV.
Pocos se imaginaban hace 10 años que cuando este buen sacerdote que es Mn. Pere Montagut introducía por primera vez los retiros Effetá en su entonces parroquia de Santa María del Remei, esta iniciativa tendría tanta trascendencia para la pastoral juvenil de nuestra archidiócesis que se encontraba en unos momentos difíciles, como consecuencia de la fracasada actividad del clero nacionalprogresista en décadas, incapaz de atraer jóvenes a la Iglesia. La llegada del clero de estas últimas promociones, totalmente distinto de sus antecesores de los 70 y 80, ha propiciado que esta propuesta se haya expandido y que haya acercado a miles de jóvenes, porque son 5.000 los que han participado en este tipo de retiros, dando una gran vitalidad a la Iglesia en uno de sus ámbitos aparentemente más complicados.
Los estudios sociológicos actuales reflejan claramente un interés de los jóvenes por la espiritualidad, y concretamente por la Iglesia católica, algo que hace unas décadas parecía impensable, pero para responder a estas necesidades de esta juventud sedienta hace falta una metodología adecuada, y esta ha demostrado que lo es. Si se les ofrece la pastoral juvenil del progresismo que ha fracasado estrepitosamente y que actualmente no interesa a nadie, pues se perderá esta oportunidad, pero si se ofrece metodologías centradas en Jesucristo Eucaristía, y hay sacerdotes jóvenes, entregados y carismáticos el resultado se ve de forma evidente en Barcelona, que no es precisamente una plaza fácil.
Soy consciente de que esta iniciativa tiene sus detractores, tanto a derecha como a izquierda dentro de la Iglesia, El progresismo eclesial odia cualquier pastoral que incluya Adoración al Santísimo, algo que consideran superado, pre-conciliar y vestigio del nacional-catolicismo franquista, pero también en los sectores más ultra-conservadores consideran esta metodología como fugaz, sin futuro, un fogonazo espiritual que no tendrá continuidad, además la acusan de ser importada de otros territorios que nada tienen que ver con el nuestro a nivel religioso, incluso hay quien dice que estos métodos solo arraigan en las zonas pudientes de Barcelona como una moda entre los jóvenes de familias acomodadas.
Está claro que la novedad siempre tiene quien la critique, y que aún es pronto para ver si esta pastoral va a dar frutos duraderos que no se desvanezcan con el tiempo. Pero aparentemente hay bastantes indicios positivos que son esperanzadores. Omella no ha puesto palos en las ruedas a esta propuesta, todo lo contrario, sus dos delegados de juventud, Mn. Bruno Bérchez y Mn. Carlos Bosch han apoyado decididamente esta fórmula evangelizadora en el ámbito juvenil.
Aún así, hay que decir que el inicio de los retiros Effetá no vino de arriba, sino de la base, de un clero de buena doctrina y buen hacer pastoral que lo pusieron en marcha, después la jerarquía y sus delegados, viendo el éxito de la iniciativa se apuntaron al carro. Sea como sea, Effetá ha triunfado, de la misma manera que los retiros de Emaús, que es la misma fórmula, pero para cristianos adultos, ha sido una bendición evangelizadora que ha atraído a muchas personas de todas las edades a la Iglesia.
Francisco Fabra


Protestantización.
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