¿Feliz año 2022?

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¿Feliz? Aunque la fórmula consagrada es “feliz año nuevo”, cuanto más nos acercamos a esa tierra prometida del 2030, menos nos atrevemos a formular deseos de felicidad al iniciar un nuevo año. Basta que tomemos conciencia de en qué nos están convirtiendo, para que se nos atasque la voz en la garganta cada vez que volvemos a la fórmula consagrada del feliz año nuevo. Porque está siendo realmente duro este vagar por el desierto tan árido tras el cual nos espera ese futuro mejor, esa tierra prometida llamada 20-30 que manará leche y miel.


Los usos inveterados de la cortesía nos obligan al optimismo, a formular deseos de un año nuevo lleno de éxitos, de paz y de felicidad. Pero la realidad que estamos viviendo desde que nos abrazamos a la misteriosa y novedosa pandemia, radicalmente distinta de todas las que en el mundo han sido, la novísima realidad marcada por el ’19 con que la bautizaron, ha producido ya en la sociedad (en nosotros) unos cambios tan profundos que tardaríamos años en borrarlos, si esa fuese la voluntad de los diseñadores de la realidad virtual en que llevamos viviendo dos años. Una realidad más uniforme y fiel a su diseño, que la mismísima realidad real. Si éste es el pórtico por el que nos han hecho entrar para iniciar el camino hacia la tierra prometida del 20-30, vayamos haciéndonos a la idea de lo que irá siendo el resto del camino. La agenda va bien apretada desde el primer momento.


Es que ya podemos repasar la historia, ya, que no encontraremos epidemia ni pandemia que haya cambiado los paradigmas conductuales de la humanidad, como lo ha hecho ésta. Con la diferencia esencial de que las epidemias “normales” han dado lugar a mortandades de hasta más allá del 50% de la población afectada; mientras que ésta tan singular que estamos experimentando, con fatigas ha llegado al 1%. Y sin embargo, ha sido honrada con el sobrecogedor nombre de pandemia (=epidemia que afecta a toda la población de la tierra). Y sí, claro, esta genial pandemia nos ha dado la vuelta como a un calcetín. Ya no somos los mismos. Si a algo se parece el tratamiento que estamos dando a esta pandemia, es al que durante siglos se dio a la lepra. Porque sí, esta pandemia ha creado el género “leproso” para determinado segmento de la población en razón de su manera de afrontarla. 

 

 


No sé si estamos en la sala de los espejos distorsionadores; porque si la imagen que nos devuelve de nosotros mismos el espejo de la pandemia es la de nuestra realidad, es para que estemos profundamente preocupados por lo que ha conseguido hacer de nosotros, ¡en sólo 2 años!, esa realidad tan genialmente proyectada en nosotros. Nos han colocado nada menos que ante el espejismo de la distancia social. Pues sí, han decidido que lo mejor para nuestra salud integral, que engloba tanto la física como la psíquica, lo que más nos conviene es distanciarnos unos de otros. Son así de geniales. Y tan bien lo han hecho, que no basta medir en metros, que eso no les garantiza nada ni les lleva adonde querían llegar. Ahora la distancia se mide sobre todo en actitudes.


Porque parece talmente que hayamos retrocedido a la Edad Media, donde la población vivía sometida al espejismo de que eran sus pecados los causantes de cualquiera de sus calamidades. Y siendo así, se sometían a severas catarsis para purgar sus pecados; por eso formaba parte del decorado estándar de una ciudad, la imagen de los penitentes con sus sayales, sus caperuzas e incluso sus cadenas en los pies. Estaban profundamente convencidos de que la redención les vendría por la penitencia. Pues oiga, lo mismo se ve hoy en nuestras calles y lugares públicos: multitudes con el cilicio en la nariz y en la boca para llevar una respiración penitencial que les obliga a muchos a andar más lentos e incluso a detenerse de vez en cuando para darse un respiro. Y entre ellos, algunos descreídos dispuestos a que su actitud impenitente provoque la desgracia de los demás.

 

Y claro, formando parte de este compungidísimo período de catarsis, hacen pacientes colas para que les inoculen un medicamento con severos efectos secundarios: actitud profundamente virtuosa, porque están convencidos de que su único camino de salvación personal es sacrificarse en bien de toda la humanidad. Aceptar cualquier sacrificio que se les imponga. Y como requiere la más elemental sintaxis ética, en la generosísima virtud de éstos, está la medida de la pérfida maldad de los otros. 

 

 

Es sorprendente que una sociedad que se ha construido en el prurito de la transgresión (el progreso sobre todo social al que hemos llegado, ha consistido en atrevernos a ser cada vez más transgresores de las normas de conducta que sostuvieron la vida y la convivencia de tantas generaciones que nos precedieron); es sorprendente, digo, que esa sociedad nacida de la transgresión más descarada, muestre ahora, en unos índices muy cercanos al 100%, una fidelidad y una disciplina más parecida que a cualquier otra cosa, a la fidelidad a la fe religiosa que sostuvo a nuestros padres. Es alucinante ese instinto de obediencia que alcanza a una intensa policiación de la sociedad. Tenemos numerosos policías empleados en imponer a la fuerza las medidas sanitarias decididas por nuestros gobernantes. Pero serían absolutamente inútiles si no fuese porque gran parte de los que han asumido esas normas y se han abrazado a ellas con gran fervor, ejercen de policías voluntarios, increpando severamente a todo el que se atreve a infringir esas normas y mostrándoles su profundo desprecio, cuando no su odio más acerado.  


No menos sorprendente es que esa misma sociedad que nunca hubiera llegado a ser tan transgresora si antes no hubiese sido orgullosamente descreída, haciendo gala de su gran capacidad crítica sobre creencias y normas de conducta; es tremendamente sorprendente que esa sociedad que se hizo en el descreimiento y en la transgresión, comulgue ahora con unas ruedas de molino que causan rubor; y se trague todo lo que le echan por la tele sin exigir siquiera la más mínima explicación ni el más escueto debate. Instalados en el dogma más unitario y más indiscutible, por más que luzca flagrantes contradicciones y multitud de pasos atrás. No importa. Su miedo es de tales dimensiones, que soporta sin la menor sombra de duda toda la doctrina de la salvación que le inyectan sus salvadores, sin pestañear siquiera ante las flagrantes contradicciones, para cuya justificación tuerce y retuerce argumentos hasta el ridículo. Sí, sí, esos son los descreídos transgresores de antaño, que no se recataban lo más mínimo en hacer ostentosa exhibición de ignorancia a la hora de argumentar. No, claro, con la ciencia y con los ilustres comités científicos que asesoran a los administradores de nuestra salud y de nuestra enfermedad, con esos no se atreven. 


Lo que antaño fue fe ciega, la fe del carbonero, en las verdades y las normas de vida de la religión, hoy es la misma fe, pero más ciega aún y más incondicional, en la religión del momento, que es la ciencia. En la ciencia y en sus probos administradores: tanto los “científicos” y sus afines, como los políticos. Estamos construyendo, ¡por fin!, una gran sociedad caracterizada por su obediencia, su disciplina, su rectitud y su corrección En todos los órdenes. Y enormemente responsable con respecto a su salud y a la de todos los prójimos de los cinco continentes.   

 

 

Y eso está funcionando así, porque han incorporado a sus conciencias el miedo que les están inculcando a todas horas desde todos los medios de comunicación (convertidos en medios de propaganda del nuevo paradigma). Y frente a ese miedo, cualquier medida de seguridad es bienvenida, aunque se trate de largos confinamientos, aunque se trate de la ruina de miles de empresas y de la liquidación de millones de puestos de trabajo. Bueno, y al desquiciamiento de centenares de miles de personas, que ven cómo se les mueve el suelo debajo de sus pies. Hemos de retroceder a la Edad Media para ver algo parecido. Es el miedo, tan bien orquestado, el que ha desplazado al sentido de la realidad y al de la proporcionalidad. En él se justifica absolutamente todo. He aquí pues, que nos hemos construido una sociedad que ha incorporado hasta los tuétanos un miedo que ni el de las terribles penas del infierno de antaño. Y eso, en sólo 2 años. En dos infelices e infaustos años. ¡Hay que ver lo fácil que les ha resultado dividirnos y enfrentarnos, y conseguir que pusiéramos una intensa pasión en ese enfrentamiento!


¿Feliz año nuevo? ¿Seremos mejores y estaremos mejor? Eso está por ver.


Virtelius Temerarius

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13 comentarios

  1. No sólo los descreídos se someten dócilmente a la dictadura sanitario. Los creyentes en su mayoría, también, con las jerarquías eclesiásticas a la cabeza. Que los descreídos confíen ciegamente en la ciencia y se aferren a la vida terrena tiene su lógica, ya que no creen en la trascendencia. Más desolador es, en cambio, ver cómo muchos creyentes huyen frenéticamente del sufrimiento y de la muerte, como si no tuvieran un sentido sobrenatural.

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    1. Totalmente de acuerdo con el sr. Hermenegildo.

      Todo creyente debe desconfiar de la ciencia. Todo el esfuerzo de médicos y microbiólogos, todos sus estudios, doctorados, su hartazgo de trabajo, muchas veces cobrando a precio de risa... todo eso a mí no me da ninguna seguridad. Eso, lo dejo para los descreídos, que son unos materialistas.

      Yo, como creyente, confío mucho más en curanderos, gurús y lo que dice mi cuñado, que está en un grupo de wasap donde hay un informático que ha leído una web que dice que es todo cosa de Bill Gates. El juanete que me tenía casi sin caminar, no me lo ha operado un traumatólogo, que sería cosa de descreídos. Me lo ha hecho un chapista, amigo de mi cuñado, que tiene otro amigo profesor mercantil que se ha leído todas las webs que explican que las vacunas están llenas de grafeno. De la anestesia se ha encargado el mozo de la tintorería de la esquina, que está haciendo un curso de Radio Maymó y va para delineante. Así demuestro que no huyo del sufrimiento y la muerte.

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    2. Totalmente de acuerdo con el Señor Hermenegildo.

      Al Sr.Leovigildo le diría que no tiene nada que ver lo CATÓLICO con gurús y curanderos.

      De entrada , usted se burla de Hermenegildo por su gran Fe en la transcendencia y ésto le retrata a usted como un troll que mes totalmente fuera de tiesto.

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  2. "Porque está siendo realmente duro este vagar por el desierto tan árido tras el cual nos espera ese futuro mejor, esa tierra prometida llamada 20-30 que manará leche y miel."
    El pueblo de Israel,salida de Egipto, vagar por el desierto y encontrar la tierra prometida,esta contenido en la Biblia.
    Pero para que los israelitas salieron de Egipto a los egipcios le llegaron las diez plagas, la IX - Tinieblas,(Éxodo 10,21-29) la X,la Muerte de los primogénitos de Egipto(Éxodo 11,1-10; 12,29-50).
    Estamos ante una plaga bíblica?.
    Los hombres y mujeres estamos tocados por el pecado original y nos comportamos con arreglo a ello, siendo los más contradictorios entre los animales.
    Además los humanos somos seres gregarios y como tal nos comportamos, el instinto de conservación es el instinto de conservación (el instinto es irracional y ciego). y siguiendo la constumbre, instinto y tradición feliz año muevo 2022.

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  3. "esa tierra prometida llamada 20-30 que manará leche y miel."

    La Agenda 2030 es la Agenda 20-Trinca. Todo está diseñado para ser un tinglado más del capitalismo transcapitalista y transplanetario que ha comprado a todos los partidos de izquierda, porque lo que ha comprado es una guerra cognitiva: la izquierda es, en falsa teoría, el partido del pueblo y de los trabajadores, que se encarga en realidad de aplicar con mano de acero estaliniano todo lo que estos dementes transcapitalistas han diseñado, que el lo más viejo del mundo: quedárselo todo unos pocos.

    La Agenda Vente-[y]-Trinca con nosotros es fantástica, pues está asumida por Junts, Colau, ERC, Podemos, PSOE y PP: se ofrecen unas propagandas atractivas donde se engaña y omite gran parte de la información, y luego se crea la burocracia pertinente: la ecología la lleva el ministerio de ecología, cuyo integrante cobra 100.000 euros al año, y así toda la plantilla; luego, reparte subvenciones por valor de, pongamos 500 millones, entre los otros tingladillos sociales de tipo eco, verde, lechuga, y otorga contratos por miles de millones a las empresas... circuito cerrado... y con nuestro dinero pagado en impuestos...

    Mientras, las leyes se diseñan para el interés transcapitalista: todos los contribuyentes a pagar el supuesto cambio climático, el paso de la carne a la pasta de grillo, a comprar el carísimo coche eléctrico, hacer los molinillos sin vientos y los paneles sin sol... y de paso, intervencionismo comunista en la vida íntima y privada: no comas tortell de nata, no comas carne ni pescado porque son seres sintientes, no comas bollos, no bebas bebidas azucaradas, no tomes pastelería, no tomes grasas, no comas, no bebas, no frías, no congeles, no compres al mercado, no uses efectivo, enciérrate en casa, sal con el pasaporte covid...

    Soy progre, soy pobre, y soy feliz... eso te dice la izquierda pagada por el transcapitalismo, mientras la élite global se troncha y retuerce a carcajadas: Yo soy Gates, yo soy Musk, yo soy Soros, y tú no... yo lo tengo todo, yo sí soy feliz, yo soy listo y tú mi tonto preferido...

    Mientras, se hace cierto el descrédito, desprestigio y carcajada de cómo se ha borrado de un plumazo con una sociedad supuestamente transgresora y descreída: con imágenes de cientos, miles de sarcófagos, de noticias catastrofistas, de información de terror y pánico cerval... ¿Dónde están todos los valientes? ¿Dónde se esconden los millones de transgresores de la constitución española? ¿Dónde están todos los que se reían de la fe y la moral de Dios? Pues todos están lo mismo que casi todos los obispos y los curas firmantes de la independencia, igual que durante marzo, abril y mayo del 2020, escondidos muertos de miedo debajo de su cama, en su palacio episcopal o en su rectoría, temblando como flanes, con su faz desfigurada por si le toca...

    "No menos sorprendente es que esa misma sociedad que nunca hubiera llegado a ser tan transgresora si antes no hubiese sido orgullosamente descreída, haciendo gala de su gran capacidad crítica sobre creencias y normas de conducta... esa sociedad que se hizo en el descreimiento y en la transgresión, comulgue... y se trague todo lo que le echan por la tele sin exigir siquiera la más mínima explicación ni el más escueto debate. Instalados en el dogma más unitario y más indiscutible, por más que luzca flagrantes contradicciones y multitud de pasos atrás. No importa. Su miedo es de tales dimensiones, que soporta sin la menor sombra de duda toda la doctrina de la salvación que le inyectan sus salvadores..."

    La verdad es que en el fondo, da risa ver a los valientes que querían luchar contra los tanques españoles, ahora escondidos bajo máscarillas y vacunas que se han revelado hoy como poco eficaces ya para ni siquiera contener una variante moderna...

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  4. Cuando se habla del próximo derrumbe de las diócesis de Solsona y Gerona por la práctica desaparición del clero durante los próximos años, la situación de falta de vocaciones se da en la sociedad dentro de según qué ámbitos.

    Por ejemplo, el Diario de Córdoba informa que en Castilla y León, una región de la España no vaciada sino vacía, habla de la falta de médicos de cabecera:

    "Estamos empeñados en que verdaderamente se siga asistiendo a los pacientes en los consultorios locales, pero hay un problema importante de falta de profesionales en la Atención Primaria”. Así justificaba ayer el consejero de Sanidad, Alejandro Vázquez, el aplazamiento de la consulta presencial en Monumenta de Sayago que estaba programada para este viernes, 7 de enero."


    El mismo municipio de Monumenta, símbolo de muchos otros, tiene un contador muy peculiar, el de días SIN médico y enfermera desde la pandemia:

    "... la Plataforma por la Sanidad Pública en Sayago ha decidido colocar de nuevo el contador que controla los días con el consultorio cerrado desde que se declaró el estado de alarma, en marzo de 2020.

    En total 667 días, menos uno, el único del pasado mes de diciembre que acudieron médica y enfermera a pasar consulta presencial a este pequeño pueblo de la comarca de Sayago."


    En otro municipio, el desastre sanitario llega hasta el teléfono sanitario kafkiano:

    "... la comarca de Aliste, donde la alcaldesa de San Vitero, Vanesa Mezquita, hacía pública una carta a los Reyes Magos con la sanidad como principal petición para sus pueblos. “Queremos, en primer lugar, que nos traigáis el oro de una Sanidad Rural Digna y eso significa muchas cosas, pero, de momento, nos conformamos con que tengamos en todos y cada uno de nuestros pueblos (por pequeño que sea) la visita del médico al menos una vez a la semana sin necesidad de tener que pelearnos con un teléfono que no se nos coge y que, cuando se nos coge nos encontramos con la sorpresa de tener que saber qué número debemos marcar cuando lo único que queremos es que nos vea el médico”."


    La razón de todo ello es que nadie, absolutamente nadie, quiere ser médico de familia o cabecera de la España rural y pronto de la Cataluña rural, porque sencillamente, la promoción que recibe el médico en estos ámbitos es nula, y por tanto, ningún estudiante de medicina, en su sano juicio, después de 6-7 años de medicina más el MIR, va a querer ir a pudrirse en los pueblos rurales, sin ningún tipo de promoción profesional...


    diariocordoba.com/sociedad/2022/01/06/castilla-leon-empenada-asistir-consultorios-61333465.html

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  5. Kognitive Kriegsführung - Guerra cognitiva7 de enero de 2022, 5:47

    "... comulgue ahora con unas ruedas de molino que causan rubor; y se trague todo lo que le echan por la tele sin exigir siquiera la más mínima explicación ni el más escueto debate. Instalados en el dogma más unitario y más indiscutible, por más que luzca flagrantes contradicciones y multitud de pasos atrás. No importa. Su miedo es de tales dimensiones, que soporta sin la menor sombra de duda toda la doctrina de la salvación que le inyectan sus salvadores, sin pestañear siquiera ante las flagrantes contradicciones, para cuya justificación tuerce y retuerce argumentos hasta el ridículo. Sí, sí, esos son los descreídos transgresores de antaño, que no se recataban lo más mínimo en hacer ostentosa exhibición de ignorancia a la hora de argumentar. No, claro, con la ciencia y con los ilustres comités científicos que asesoran a los administradores de nuestra salud y de nuestra enfermedad, con esos no se atreven.

    Lo que antaño fue fe ciega, la fe del carbonero, en las verdades y las normas de vida de la religión, hoy es la misma fe, pero más ciega aún y más incondicional, en la religión del momento, que es la ciencia. En la ciencia y en sus probos administradores: tanto los “científicos” y sus afines, como los políticos. Estamos construyendo, ¡por fin!, una gran sociedad caracterizada por su obediencia, su disciplina, su rectitud y su corrección En todos los órdenes. Y enormemente responsable con respecto a su salud y a la de todos los prójimos de los cinco continentes."

    .....

    El concepto de "GUERRA COGNITIVA", dentro del contexto de la guerra híbrida, ha existido en la OTAN desde que se vio en 2014 que la comunicación estratégica practicada hasta ahora fracasaba por segunda vez en el conflicto de Ucrania. Después de la Segunda Guerra Mundial, el Bloque del Este, que buscaba yugular la libertad de expresión y la libertad de prensa desde arriba, se basó en coartar el libre flujo de información veraz y completa, por lo que el mundo comunista y socialista practicó formas sofisticadas que ya denunció Santo Tomás como lo peor del mundo, más que las guerras y epidemias: la comunicación de verdades con mentiras y omisiones, en la que el emisor es a la vez un emisor de omisiones y falsedades.

    Mientras que durante la Guerra Fría la libertad de información se conseguía introducir en la Europa Comunista a través de Radio Free Europe/Radio Liberty y en la RDA a través de la radio televisión de la RFA, acabada ésta Guerra Fría, Internet se vio como un medio para infiltrarse en los sistemas autoritarios opuestos, hasta que los islamistas con el 11 de septiembre y en la guerra de Irak demostraron que el libre flujo de información en Internet, pero también con canales extranjeros que compiten con sus propios canales, como al-Jazeera y más tarde Russia Today, TeleSur-Venezuela o PressTV-Irán, se infiltra la ideología antidemocrática.

    El objetivo es que en conflictos cada vez más asimétricos y grises, las posibilidades de manipular la mente humana con "técnicas y medios neurocientíficos" y, en última instancia, desarrollar "armas neurológicas". Y esto también se da en los países democráticos.

    Esto extiende las técnicas tradicionales de manipulación a través de la tecnología de la información y la guerra de información, la informática y la inteligencia artificial, y conduce a una "militarización de las neurociencias": "El cerebro se convertirá en el campo de batalla del siglo XXI". Ya no es el territorio, "el pueblo es el dominio en disputa".

    Eso, la guerra cognitiva, llamada propaganda y agitación, ya se vio en realidad durante la II República en guerra, el III Reich con Goebbels y en la URSS de Lenin-Stalin. Gramsci ya perfiló su guerra cultural de infiltración en las instituciones culturales. 1984 de George Orwell, que estuvo en la guerra civil española y casi fue asesinado por los estalinistas, es una profecía para nuestro presente.

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  6. Kognitiven Kriegsführung - Guerra cognitiva (bis)7 de enero de 2022, 5:47

    Así, los pensamientos en la mente se vuelven peligrosos para el Estado (cualquiera, sea democrático o totalitario) y para el Capital, y ya no hay ninguna comunicación pública que no tenga que ser monitoreada y controlada porque aquí se usan armas de información: "La guerra cognitiva es potencialmente interminable, infinita y eterna, ya que no puede haber tratado de paz o rendición en este tipo de conflicto".

    Los avances de hoy en nanotecnología, biotecnología, tecnología de la información y ciencia cognitiva (NBIC), reforzados por el triunfo aparentemente imparable de una troika de inteligencia artificial, big data y "adicción digital" civilizacional, han creado una perspectiva mucho más amenazante: una incrustada quinta columna en la que todos, sin saberlo, actúan según los planes de uno de nuestros competidores. (August Cole, Hervé Le Guyader)

    En la guerra cognitiva, la mente se ve como un campo de batalla y un área en disputa. Su objetivo es crear disonancias, suscitar narrativas contradictorias, polarizar opiniones y radicalizar grupos. La guerra cognitiva puede motivar a las personas a emprender acciones que pueden perturbar o fragmentar una sociedad que de otro modo estaría unida. El desorden resultante puede afectar la toma de decisiones, cambiar ideologías y generar desconfianza entre los aliados.

    Un ejemplo de guerra cognitiva en un país democrático es la falsa división social dualista entre vacunas y antivacunas, vacunas razonables provida a favor del bien común, antivacunas fanáticos genocidas negacionistas. Con ello se busca que sea la misma ciudadanía la que se enfrente entre ella (con o sin mascarillas, con o sin vacunas), cuando el negarse a vacunarse o a continuar una pauta de vacunación forma parte de un derecho humano fundamental, máxime cuando hay alternativas (mascarilla, higiene, distancia).

    Aquí se trata que desde los gobiernos y sus medios de comunicación subvencionados (sin estas indemnizaciones quebrarían) de dividir en una falsa dicotomía o división de un concepto o una materia en dos aspectos especialmente opuestos y muy diferenciados y enfrentados entre sí: el vacunado es un Supermán, y el no vacunado es su kriptonita. Ello se desmiente con la variante omicrón, que afecta por igual a vacunados y a no vacunados, y que obliga a todos a ir con mascarilla.

    Además, la guerra cognitiva programada por el gobierno y difundida por sus serviles medios de comunicación, se ha demostrado con Macron, quien ha dicho que quiere “fastidiar/joder/enmerdar, y lo continuaremos haciendo hasta el final, ésta es la estrategia” contra quienes rechazan inmunizarse o vacunarse contra el covid, pues la opción de la vacunación obligatoria seria de imposible cumplimiento judicial y social, ya que implicaría poner multas o la prisión, y todo ello sería inviable o muy perjudicial. La mejor alternativa para Macron consiste en complicar al máximo toda la vida social de los no inmunizados o vacunados, haciendo muy difíciles sus actividades cotidianas y sociales como la compra, el cine, el teatro, el bar, el restaurante, el gimnasio, la biblioteca, la visita al abuelo en la residencia, el hotel, el museo, el avión, el barco...

    De otro lado, la opción de la no vacunación o no continuación de la pauta, tiene muchas variaciones: unos aceptan todas las vacunas excepto las del covid por ser de emergencia y no tener experiencia en efectos secundarios, otros están a favor de las vacunas del covid pero no a favor de un tipo de vacunas: o de la clase ARN, o de vector viral o de la proteína de la espícula. La variedad y diversidad diferencial de causas de no vacunación o no continuación de la pauta son ricas y complejas, pero la guerra cognitiva sólo quiere el reduccionismo de una guerra entre buenos y malos, blancos y negros, rojos y azules, redondos y cuadrados, humanos y annunakis reptilianos babosos... simplifica las cosas y crea una minoría visible y atacable por el odio...

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  7. kognitiven Kriegsführung - Guerra cognitiva (tris)7 de enero de 2022, 5:47

    Los que no quieren vacunarse o seguir la pauta pueden tener razones amparadas por el derecho humano a no vacunarse: precaución, prevención y cautela ante los efectos secundarios o yatrogénicos (trombos); porque han tenido una reacción adversa en una vacunación; por razón de la objeción de conciencia (vacuna procedente de abortos humanos); por simplemente no querer y confiar en su sistema inmunitario y tomar medidas alternativas (mascarilla, higiene, distancia); por tener enfermedades, incompatibilidades o alergias a la vacuna. Todas estas causas, sobre todo los alérgicos a las vacunas, no están reguladas, por lo que hay una laguna formal legal que desampara y desprotege a los no vacunados por culpa de la omisión legislativa. Ya lo dijo Viganò: no vacunarse es un derecho fundamental, y es luchar contra un Estado que quiere violar un derecho humano.

    Y cuidado con el "acto de amor" de Bergoglio a favor de vacunarse: el primer acto de amor es para con el propio cuerpo y la conciencia de uno mismo, "mi cuerpo, yo decido". Si uno tiene un efecto adverso grave con la vacuna, la que sea, o con un medicamento, o una intervención quirúrgica o un tratamiento, el primer acto de amor es con su cuerpo, su salud, su integridad física y su vida: "amaré a Dios y al prójimo como a MÍ MISMO".

    Como se puede deducir del articulo, el gobierno asienta la premisa (no se reconoce el derecho a no vacunarse o no seguir ya más la pauta por ir contra el interés general) y los medios de comunicación se encargan de concretar la conclusión con multitud de medidas: desinformar, no informar, informar mal, informar con falsedades y omisiones, informar dividiendo la sociedad, informar sin ver los matices, cancelar las protestas y las alternativas, no se informa de las estadísticas esenciales (UCI, decesos), denigrar y odiar a los inmunizados por vacuna...

    Otro ejemplo de guerra cognitiva está en Cataluña, cuando el independentismo de ERC-Junts siguen el plan de la Agenda 2000 de Pujol de llenar toda la sociedad de información falsa –fake news– o información errónea –misinformation– desde el sistema escolar hasta el universitario y los medios de comunicación: España nos roba, los españoles son inferiores en todo, el nacionalismo catalanista tiene la superioridad moral, la República nos salvará de todos los males, Franco era un ogro muy malo y la II República y la Generalidad de Companys eran seres puros de luz de Bola de Drac y de Son Goku, el catalán está en peligro, los Países Catalanes irredentos...

    El mismo descalificativo de "facha" como equivalente a "asesino" es también una poderosa arma de la guerra cognitiva política. Las izquierdas, por su lado, también tiene su propio discurso del odio y de supremacismo: ecología, cambio climático, animalismo, alimentación, feminismo, ideología de género, violencia doméstica, vestuario, juguetes, coches, turismo...

    Recientemente, el gobierno Sánchez ha sacado una norma sobre guerra cognitiva: Real Decreto 1150/2021, de 28 de diciembre, por el que se aprueba la Estrategia de Seguridad Nacional 2021. boe.es/diario_boe/txt.php?id=BOE-A-2021-21884

    ...

    [1] GUERRA HÍBRIDA (también llamado ataque híbrido, estrategia híbrida, tácticas híbridas o conflicto híbrido) es una teoría de la estrategia militar en el que se utilizan toda clase de medios y procedimientos ya sea la fuerza convencional o cualquier otro medio irregular como la insurgencia, el terrorismo, la migración, los recursos naturales e incluso otros más sofisticados mediante el empleo de las últimas tecnologías (guerra cibernética) con otros métodos de influencia como las noticias falsas [guerra cognitiva: desinformación y información falsa], diplomacia, guerra jurídica e intervención electoral del extranjero y en las que la influencia sobre la población resulta vital. Es un nuevo tipo de guerra que "viene a dar por superada la guerra asimétrica (ejército convencional contra fuerza insurgente)". (Wikipedia)

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  9. Todo lo entiendo en los ateos cuya religión es el totalitarismo de turno, pero que la jerarquía eclesiástica considere la claudicación al miedo y a la salvación de la "falsa vacuna" y lo llame "acto de amor" y divida a los catolicos en vacunados o no, no exigible si vienes en patera o con una ONG mafiosa cualquiera. Eso no lo entiendo

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  10. Monseñor Agapito aún está en Pedralbes?

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    1. Y tanto.... "Como el monte Sion no lo moverán"

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