El Consultorio del Dr. Mateo (XI)

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¿Educar con autoridad?
 

¿Cómo recuperar la autoridad en nuestra sociedad? Cuando yo iba a la escuela, los alumnos temíamos a los maestros, los sacerdotes imponían respeto, en casa no te atrevías a contrariar a tus padres... Hoy parece todo al revés. ¿Cómo se puede educar sin autoridad? Yo creo que hoy se ha perdido. No sé si es una pregunta adecuada para su sección, pero me gustaría que lo tratara. Gracias. 
 
Me parece una pregunta muy adecuada y bastante actual. Usted dice que en muchos ámbitos, como en la escuela, se ha perdido la autoridad. Habría que matizar este análisis. Usted se acuerda de su infancia, donde había otros «métodos» educativos. Quizás lo que se ha perdido, y hemos de dar gracias a Dios por ello, es un autoritarismo que viene a ser una pobre caricatura de la verdadera autoridad. Casualidad o no, escribo esta respuesta en el día de san Juan Bosco, un santo muy querido para mí y a quien san Juan Pablo II definió como padre, maestro y amigo de los jóvenes. En su época, el método educativo se basaba bastante en el terror. Don Bosco siempre se sintió inspirado por un sueño que tuvo cuando era pequeño y donde se vio intentando poner orden y concierto en un grupo de jóvenes alocados que se peleaban entre ellos. El santo recordaba que lo intentaba hacer a base de bastonazos y no lo lograba. En aquel momento oyó la voz de la Virgen María que le decía: «Juan, no con golpes. Con amor.» Y Don Bosco llevó a cabo una verdadera revolución educativa que todavía perdura en nuestros tiempos. 
 
La autoridad no excluye la disciplina, pero la aplica con caridad y amabilidad. Quizás sería bueno recordar que los contemporáneos de Jesús se admiraban porque el Señor «enseñaba con autoridad» y no como los demás maestros de la ley. Jesús se hacía escuchar, convencía. Su autoridad procedía de la verdad y de su coherencia de vida. Autoridad implica autenticidad, testimonio, pasar delante, amar y no poner cargas pesadas sin implicarse en llevarlas. ¿Cómo tener autoridad? Predicando con el ejemplo, amando, siendo muy honesto. Los alumnos y todas las demás personas sensatas se dan cuenta de esta autoridad que brota de las personas auténticas. Reflexione desde su experiencia y considere qué personas han tenido más autoridad en su vida. Seguro que no figuran aquellas personas que más gritaban, amenazaban o castigaban sino aquellas personas que le han ayudado con amor y paciencia a madurar y a aprender a vivir y que, si han tenido que corregirle, lo han hecho con amor y un buen talante
 
 
 
 
Sobre algunos signos en los Funerales
 
Quisiera proponerle unas cuestiones en cuanto a la celebración de los funerales, concretamente, cuando se celebra con el cuerpo del difunto presente en la iglesia. ¿Se pueden poner fotos encima del féretro? Veo que en algunos lugares se colocan muchas flores encima, una exageración. ¿No se podría ser más discreto? Finalmente, me ha sorprendido en alguna ocasión ver sobre el féretro signos que no tienen nada que ver con la liturgia, como una camiseta de un equipo deportivo. ¿Lo prevé esto la normativa litúrgica durante la misa?... 
 
A veces, en las parroquias nos encontramos con cosas parecidas y algunas personas no tienen formación ni información sobre estos temas. Las normas litúrgicas no abundan en detalles pero son claras. Los signos deben ser signos de la fe y la esperanza que se celebran. Cualquier signo, legítimo en otros espacios y ámbitos, no tiene cabida durante la celebración litúrgica. Se pueden poner durante el velatorio en casa, en los tanatorios, en el traslado del difunto al cementerio, pero no durante la celebración. El ritual de exequias vigente dice textualmente: «Consérvese la costumbre de colocar al difunto en la misma posición que ocupaba en la asamblea litúrgica, es decir: los laicos de cara al altar, y los ministros sagrados, de cara al pueblo. Sobre el féretro puede colocarse el libro de los Evangelios, la Biblia o una cruz... Junto al féretro puede colocarse el cirio pascual.» La norma es clara: signos litúrgicos y nada más y estos signos cuando no se obstaculizan con nada más, brillan con toda su fuerza. Insisto, esto es lo que debe hacerse dentro del ámbito de la celebración o misa exequial. 
 
Aparte de esto, los pastores tenemos un deber fundamental y es no hacer nunca acepción de personas. La concesión de excepciones y privilegios conlleva arbitrariedades y establece precedentes muy peligrosos por cuando alguien pida algo absolutamente improcedente. Ahora, tocando aspectos concretos de la consulta, le diré que tiene usted razón en esto de las flores. A veces, hay una auténtica exageración. Junto al féretro se pueden colocar algunas flores, signo de la fiesta pascual, y mejor al lado que no sobre el féretro. Las otras se dejan en la entrada del templo y, al salir, acompañan el difunto al cementerio. Algunas familias, con buen criterio, donan las flores a la iglesia porque saben que en el cementerio, la mayoría son desechadas inmediatamente. Quizás sería más congruente con la fe, en vez de tantas flores, ofrecer misas por el difunto y, en ocasiones, ayudar a los familiares del difunto que quizás lo necesitan. Esto, obviamente, es una opinión

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