martes, 24 de marzo de 2020

Tiempo de conversión

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Arranca esta reflexión, de la vergüenza e incomodidad que sentí cuando no recuerdo quién, mencionaba una retahíla de colectivos e instituciones a los que debíamos mostrar nuestro agradecimiento por el servicio que rinden a todos los ciudadanos en esta crisis del coronavirus; servidores públicos que se han mantenido cada uno en su trinchera, a sabiendas de que inevitablemente quedarían en el camino un buen número de mártires. Empezó por el personal sanitario y llegó hasta los transportistas y los empleados de servicios públicos, desembocando al final en las cajeras de supermercados y añadiendo, creo recordar, la coletilla de “incluso” el ejército. Sentí un vacío, una gran decepción al ver que no aparecía “la Iglesia” entre las entidades hacia las que debíamos sentirnos agradecidos no sólo por el servicio, sino también por la humanización que aportaron en estas circunstancias en que una de las condiciones es alejarse del enfermo real o posible, por razón de seguridad: cosa que no pueden hacer de ningún modo la mayoría de acreedores de ese agradecimiento. Es evidente que sobre todo el personal sanitario ha contribuido extraordinariamente a desparramar su humanidad en esta tragedia. Muchos, muchísimos de ellos han caído. Incluso jovencísimos guardias civiles. Vaya para todos ellos nuestra conmovida oración.

¿Hubiese sido esperar demasiado de la Iglesia que no quedase a la zaga de los sanitarios si no tenía fuerza suficiente para estar a la par? Es cierta su incapacidad objetiva, puesto que en torno al 90% de sus efectivos son personal de riesgo, debido a su longevidad. Y sin embargo, un número muy digno de estos miembros de la Iglesia está dando hermoso testimonio de su fe en Jesucristo y de su humanidad. Pero es la Iglesia como institución la que no da la talla, la que no está a la altura de su misión. Es la alta jerarquía la que se ha hecho a un lado y ha funcionado como un negociado más del gobierno, comparable a una institución de tan dudosa utilidad social como los sindicatos “oficiales”, útiles tan sólo como interlocutores del gobierno. Sin ninguna legitimidad representativa, pero interlocutores, que es lo que le interesa al poder.

Estamos ante la agravada ausencia de testimonio neta e inconfundiblemente cristiano: es tremendamente difícil distinguir la imponente acción social de la Iglesia, de cualquier fundación análoga laica. De los Hermanos de san Juan de Dios y de su gran labor en favor de los más necesitados, como obra no sólo social sino también evangelizadora, ¿qué se hizo? Pues lo mismo que de las órdenes religiosas dedicadas a la enseñanza: lo difícil es encontrar en ellas algún religioso y detectar en la institución un mínimo espíritu evangelizador. Hasta en las iglesias con una acción social más potente, es muy notable el parecido con cualquier ONG laica, es decir la ausencia total o casi total de los signos de identidad cristianos. La cruz ha desaparecido de Cáritas: con la crucecita les basta. Y hasta de las misiones ha desaparecido. Si la Iglesia encarga su promoción a los ateos, ¿qué podemos esperar? 

¿Qué nos falta pues? ¿Qué le falta a la Iglesia? Es evidente el decaimiento en picado de la acción testimonial de la Iglesia, que lleva ya tiempo empeñada en secularizarse, en confundirse con el paisaje; muchos años obsesionada por que no se la perciba como una institución distinta del mundo y enfrentada a él en cuestiones esenciales. Nos falta lo que en griego llamaban martyrion. No, no, nada cruento en principio. Se trata sólo de dar testimonio. Sólo cuando vienen mal dadas, el testimonio se convierte en lo que entendemos por martirio, como nos ocurrió en España hace casi un siglo.

Es estremecedor que en una crisis tan honda como la que nos ha traído el coronavirus, la Iglesia exhiba su incapacidad y su inoperancia. En un tiempo no menos propicio para la conversión que el de Jonás, la Iglesia se repliega en sí misma (en los pobres restos de sí misma) y guarda un silencio estremecedor. Es tiempo de conversión, de metanóesis, de cambio de mentalidad; y sin embargo, el gran mensaje del Evangelio, del más necesario que nunca amor al prójimo, está acallado. En el tremendo desbarajuste de un mundo cuyos delirios han entrado en crisis, ¿no sale la Iglesia a predicar la conversión como hiciera Jonás? De momento parece que le está imitando en su huida de Dios. No fue a la primera: Dios tuvo que insistir. Ojalá no se canse Dios de insistirle a su Iglesia de que es tiempo de conversión, de que Nínive la necesita. 

Aunque estemos ya al cabo de la cuaresma, bueno sería que aprovechásemos lo que nos queda para meditar seriamente sobre esta actitud vergonzante que nos empuja a ocultar nuestra bandera. Un futbolista se atreve a santiguarse en medio de un estadio abarrotado antes de empezar el partido, mientras es muy raro, realmente raro ver que se santigüen un cura o una monja (eso, si es posible identificarlos) cuando salen de casa. Se atreve el futbolista y temen atraer sobre sí miradas despectivas u hostiles el cura y la monja, y los que trabajan en Cáritas, el buque insignia oenegista de la Iglesia. 

Mal síntoma que ni la sociedad española ni sus representantes políticos, sientan necesidad de agradecerle nada a la Iglesia. Y eso que no faltan héroes en esta trinchera, no faltan mártires. Pero van de soldados desconocidos porque el mando ha ordenado arriar las banderas: por no ofender a aquellos a quienes estas banderas ofenden.

La cuaresma es el mejor momento de conversión. Sí, claro, he dicho conversión a pesar de que tradicionalmente se ha vivido en la Iglesia como tiempo de penitencia. Ahí están el ayuno y la abstinencia cuaresmal como su más destacado signo externo. En todo caso parece bastante obvio que hemos de entender la penitencia como ejercicio ascético que propicia la conversión. Conversión quiero, y no sacrificios, nos diría hoy Jesús al ver que la misericordia concretada en eleemosyne (de aquí, eleeson), en limosna, en caridad (solidaridad en moderno) se ha convertido hoy en un campo disputado por todos los que se empeñan en hacer el bien, cada uno a su manera. No, hoy ya no tiene mérito hacer limosna o caridad o solidaridad. La Iglesia fue imprescindible en este campo; pero hoy es ya totalmente prescindible, porque hay mucha competencia: nada menos que todo el sector “económico” oenegista, con la tremenda tribu de vividores que mantiene. Eso ya no tiene mérito; porque el hueco que deje la Iglesia, lo ocupará una administración o una ONG. De hecho, ya se la está empujando para que abandone la caridad reconvertida en solidaridad y saque sus manos de Cáritas.

El tremendo déficit del mundo es de doctrina de salvación, para oponer a las basuras de doctrinas con que nos están bombardeando: unas doctrinas que en todo caso nos ayudarán a enfangarnos aún más en la crisis. ¿Pero dónde está la Iglesia, depositaria de esas doctrinas de salvación? Hoy la Iglesia está en otras cosas, por eso sufre un tremendo déficit de testimonio, de visibilización de su misión evangelizadora, de martyrion que diría la primitiva iglesia griega. El mundo necesita que la Iglesia salga a la luz, que ilumine. Pero ¡ay!, doctores y jerarcas tiene la Iglesia, que han decidido que ahora no toca, que es tiempo de quitarse del medio. ¡Ellos sabrán!

Virtelius Temerarius

36 comentarios:

  1. "Es cierta su incapacidad objetiva, puesto que en torno al 90% de sus efectivos son personal de riesgo, debido a su longevidad."

    ¿Y el 10% restante? ¿Dónde está? ¿Y los obispos? ¿Dónde están?

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    1. Y tú, amigo fariseo, ¿dónde estás? Hay sacerdotes muy santos, te lo garantizo. Ahora, tú estás por encima del bien y del mal y los puedes juzgar a todos desde el cómodo salón de tu casa.

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    2. Sigo preguntando:

      En Barcelona, parece que hay unos 800 sacerdotes.

      ¿Y el 10% restante, los 80? ¿Dónde están?

      ¿Y los obispos de Cataluña, que son 10 titulares? ¿Dónde están?

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    3. Y Ud. ¿dónde está? ¿Qué hace? ¿En casita, tranquilo por si acaso?
      Quiere el heroísmo de los demás pero quizá Ud no salga de su acuarelamiento que es, salvo por necesidad -lo más sensato en estos momentos. Ciertamente que estar confinado en casa tantos días es muy duro.

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  2. "Es estremecedor que en una crisis tan honda como la que nos ha traído el coronavirus, la Iglesia exhiba su incapacidad y su inoperancia."

    Estaba hoy de 12 a 13 horas en una iglesia progre de Barcelona, ubicada al norte de Gracia: sólo yo, sólo otro señor con rosario, y otro más. Luego, al marcharme, una señora joven vino como si fuera a sustituirme, como si la iglesia necesitara a tres personas.

    El cura, perteneciente a la tribu de los "arriesgados", desaparecido. La iglesia estaba en manos de tres hombres, luego, dos hombres y una mujer. Nada más, un aforo de 250 personas, vacío.

    No hay interés entre el propio Pueblo de Dios, al cual le da tanto que tanto le da que Omella diga que se pueden abrir las iglesias pero sin misas, como si ordena cerrar las iglesias al público y permite hacer misas públicas.

    Hemos de saber la desolación, pero es un buen aterrizaje a la realidad, y es un excelente baño de realidad...

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    1. Eso es la vida fácil del funcionario, aunque sea canónico y no civil.

      Los comerciales cobran por venta: muy efectivo.

      Se impone pues aplicar a estos curas las palabras de Lenin:

      "El que no trabaje, que no coma"

      (curiosamente en el mismo contexto y con las mismas palabras lo decía Pablo de Tarso. Me pregunto por qué)

      Hoy, más modernos, exigiriamos resultados por objetivos y fichar a la entrada y la salida (con lectura del iris)

      ¿Te imaginas ser al mismo tiempo funcionario civil Y funcionario canónico?

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    2. No sé si lo sabe pero en España y Barcelona hay una epidemia de coronavirus y normas civiles que piden a la gente quedarse en casa. Quizá por eso había poca gente en el templo, porque lo prudente y cívico es que la gente no se reúna.

      Tres personas en un templo de 250 me parece correcto, siempre que no se acerquen entre ellos y desinfecten la parte que usan.

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  3. Había leído en Catalunya-religió.Cat que acordaron las diocesis de Cataluña que se tocarían las campanas cada dia a las 12 horas para llamar a oración, y he comprobado que en mi ciudad de 20.000 habitantes las campanas no suenan. Por lo menos la Iglesia podría poner el sistema automàtico para tocar campanas, pero vemos que prefiere el silencio para no ofender.EF.

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    1. ¿Es de esperar que la Iglesia Católica sea invisible?

      ¡Es ella quien se ha hecho invisible!

      Y si es invisible, no existe....

      Hasta que desaparezca por inanición.

      Luego echamos la culpa a los demás.

      La decisión de tocar o no las campanas para la misa o el angelus, de llevar sotana o no... lo ha tomado alguien.

      ¿Con qué derecho?

      ¿Qué resultados espera obtener?

      ¿Qué se queja alguien?

      Si no se hubieran dejado de tocar, nadie podría quejarse -como nadie puede quejarse si va a un país musulmán y tiene que oir cada día, cinco veces al día, la llamada del almuecin a la oración, el adhan.

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    2. Ni en la mía. Todo esto es propaganda escrita para demostrar ante la historia escrita que los obispos hacen algo, cuando en realidad no hacen nada. Si oye campanas, tiemble, a lo mejor es un terremoto. Fuera de este caso extremo, nada de nada nada.

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    3. En Inglaterra, cuya religión oficial de Estado sigue siendo la Iglesia Católica Anglicana (la de Enrique VIII) a pesar de que tiene muy pocos fieles, tienen la costumbre no tanto de tocar las campanas para el servicio (sí; lo hacen) cuanto de tocar música con ellas (carillon)

      Así que por lo menos durante una hora o más, uno o dos días a la semana, se ponen a tocar y no paran.

      (imagínense el mismo soniquete, como el de llamada del móvil, una y otra vez sin piedad)

      Pues yo no sé si habrá quejas o si las habrá y no se atreverán a vocearlas (se creen demasiado educados)

      Consideran que es una cosa típica inglesa (sí, lo es); y los campaneros, que son aficionados, están agrupados en asociaciones y hacen competiciones ("bellringing") con premio.

      Volviendo al toque para los servicios, es muy útil; tanto más cuando vivimos haciendo siempre algo "importante" .

      Es curioso, pero es como si te preparase y pusiese en humor para la oración.

      Pero, volviendo a las campanas católicas, si los obispos no las quieren, se puede hablar con el imán de la mezquita más próxima para que, por una propina, el almuedano cante el Ángelus (en árabe).

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  4. Y los obispos ¿qué hacen? Todos acuartelados en sus palacios. ¿Dónde están las “periferias“ ahora? La jerarquía eclesiástica, como si fuera una delegación de la OMS, se adelantó al Decreto del Gobierno que permite los actos de culto. En dos mil años de historia de la Iglesia jamás se había producido una cosa igual. En la peste de 1834, por poner sólo un ejemplo, los religiosos abrían las puertas de sus conventos para que los infectados pudieran refugiarse y ser atendidos. Y entonces no había ni tantos medios, ni tantos desinfectantes, ni tantos conocimientos, pero había caridad, abnegación, espíritu de sacrificio, confianza en Dios y creencia en la vida eterna que es nuestra patria definitiva. Ahora los frailes encerrados a cal y canto en sus conventos. Tienen miedo de morir. ¿Creen en algo? «Y tan alta vida espero, que muero porque no muero» ¿Lo subscribiría alguno?
    Por favor, cuando pase todo esto no tengáis la desvergüenza de venir a hablarnos de las periferias, los pobres y todos los mantras con los que machacáis al personal pero en los que no creéis: iglesias cerradas, curas desaparecidos, religiosos encerrados, obispos en sus palacios. ¿Y el Pueblo de Dios? Un poco como los pastores y no es de extrañar dado el ejemplo de quienes deberían guiarlo. Como dice el anónimo de las 4’08:
    «No hay interés entre el propio Pueblo de Dios, al cual le da tanto que tanto le da que Omella diga que se pueden abrir las Iglesias pero sin misa, como si ordena cerrar las Iglesias al público y permite hacer misas públicas.
    Hemos de saber la desolación, pero es un buen aterrizaje a la realidad, y es un excelente baño de realidad»
    ¡Qué imagen está dando la Iglesia! En esta situación jamás hubieran existido san Juan de Dios, san Francisco de Asís, san Camilo de Lelis, san Cayetano de Thiène , santa Maria de Cervelló o san Luis Gonzaga, por citar sólo algunos. ¡Qué vergüenza! !Como contrasta la cobardía de tantos con los sacerdotes que están dando la cara y mostrando el verdadero rostro de la Iglesia en estos días tan amargos!

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    1. Aplícate tú el cuento, que eres parte de la Iglesia también. Yo no veo por qué un sacerdote debería de poner en riesgo su vida con este virus. Y me consta que sin poner en riesgo su vida están muy activos algunos para estar cerca de los que sufren, para transmitir misas a través de streaming, etc. Suerte que no mandas nada, sería una escabechina necia e innecesaria. Si yo fuera sacerdote, y joven, seguramente me enfundaría un mono de plástico y una mascarilla y me iría a los hospitales. Pero me parece fariseo hasta decirlo, no sé si tendría el valor. Es fácil hablar desde el salón de casa. Lo dicho, cuida tu viga en el ojo, y actúa tú en consecuencia, y reza, en lugar de quejarte desde el sofá. Por cierto, también me ha llegado que el Obispado se ha movido para que los que lo están pasando mal puedan contactar con un sacerdote si lo desean, de forma sencilla y organizada. Y al que dice que ha ido a una Iglesia, necios como tú pueden contagiar a gente, y la cadena de contagio puede ser exponencial: ojo, valiente, que no estés cargando tus espaldas con varias muertes evitables por tu necedad y soberbia (""Yo soy un buen fariseo que estaba en el templo, no como el resto"). Un poco de sentido común.

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    2. Lo que dice va a ser dramático para la Iglesia, pues su total y absoluta desaparición es un pecado que clama al cielo.

      Omella y la mayoría de obispos han dicho una cosa absurda: el gobierno permite abrir las iglesias, y la Iglesia te abre las iglesias, puedes confesarte a dos metros en una habitación separada las veces que te pidan, pero no puedes hacer misas con un pequeño grupo guardando las distancias y las medidas, decreto y medidas del gobierno Sánchez y de Omella y los obispos que NO indican el aforo máximo. Ilógico e irracional.

      Otro gran desastre eclesial es que ni Omella ni los obispos catalanes, hasta lo que sé, no han pedido a los tanatorios y hospitales para que puedan venir a atender funerales e internados, tanto en la confesión y unción de los enfermos, que es el sacramento también curativo si la providencia divina lo quiere: se puede hacer, si el cura va con las medidas, que son máscara, gafas, guantes, batas y delantal sanitarios, y si los grupos que van a las misas y funerales son pequeños y cumplen con las medidas. Sí, se puede.

      Eso va a ser el descrédito y desprestigio de esta Iglesia de la Propaganda, que se dice partidaria de la justicia social y de las periferias existenciales y de la cercanía con el sufre, pero cuando se trata de una pandemia y hay que atender a enfermos y sanos, ésta Iglesia ha desaparecido totalmente.

      ¿No tiene la Iglesia una finalidad de la cura animarum, la cura de las almas?

      ¿No implica la vocación un plus de martirio?

      ¿Dónde está este cura que dice levantarse indignado contra la opresión del pobre?

      ¿Dónde está esa valentía y este servicio?


      Tal puede ser un desprestigio que cuando hable un obispo:

      - La Iglesia dice...

      - Usted cállese, que cuando la epidemia se escondió... no así los médicos, las enfermeras, los auxiliares, los celadores, los de limpieza, los de ambulancias, los de laboratorio, los de radiografías, los empleados de supermercados, los camioneros, los trabajadores de bienes y servicios esenciales... ustedes se fueron, se marcharon, se largaron...

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    3. ¿Se da usted cuenta que está comparando personas normales y corrientes con santos?

      Son comportamientos excepcionales que cuestan.
      (por eso son santos)

      Todos estamos llamados a la santidad; pero muy pocos deciden hacerlo de una manera heroica y constante. Ellos y nosotros somos libres de elegir.

      Ahora usted ya sabe que estos comportamientos son deseables y pueden darse.

      Elija, pues, ser santo (puede elegir entre confesor, fundador, virgen, martir...) y póngase a dar ejemplo a los demás.

      Ya ve que no hace falta ir a la selva amazónica para ser sacrificado a la Pachamama y ser después comido por los jibaros y jibaras: se ahorra el billete de avión si elije el coronavirus ¡e incluso lo puede hacer desde la comodidad de su cuarto de estar!

      Algo me da que, si en vez de exigir a los demás como deben de obrar, lo hace usted, todos vamos a vivir mejor, incluido el coronavirus (menos los jibaros y jibaras antropofagos y antropofagas)

      Pero como la misericordia del Señor es providencial, ahí tiene la oportunidad de reformar en su vida lo que usted ve mal en los demás (el "mirror" de Karl Jung)

      mientras tanto, vaya a su parroquia y exija el libro de reclamaciones.

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  5. El mundo convulsionando de dolor y miedo. ¿ Y donde están los apóstoles de Jesús? En sus mansiones y aposentos haciendo misas on-line. Y mientras tanto: Aquellos a los que se les consideraban no creyentes y herejes, sanan enfermos, dan de comer al hambriento, transportan al tullido, entierran a los muertos, limpian la inmundicia, consuelan al afligido.. O sea ponen su vida al servicio del prójimo.
    Entonces,¿quienes son en verdad los apóstoles, los discípulos? Todo lo oculto saldrá a la Luz
    Ya se les acaba el tiempo de engañar y manipular en el nombre de Jesús.

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    1. Exacto, a los obispos y curas no los veo proactivos, sino absolutamente interesados en huir de sus responsabilidades.

      Abrir una iglesia, abrir las confesiones y cerrar las misas, jugando al amparo del Real Decreto de Sánchez, es algo de lo cual nos tendrán que rendir cuentas los obispos.

      En cuanto al pueblo, decirle que ha sido irracional el avalanzarse hacia los supermercados y acaparar como capitalistas todos los productos básicos para detrimento del bien común.

      Además, el hacerlo así los días 12 hasta el 18, más o menos, cuando se intuía el decreto de Sánchez de internamiento, ha sido el acto más insolidario, contrario al bien común, más ilógico e irracional, y más imprudente y arriesgado que jamás se haya cometido.

      En efecto,


      1. Acaparar productos en un estado de excepcionalidad, es comportarse como un vulgar neoliberal del capitalismo salvaje, y es un acto de insolidaridad al negárselos al otro que es necesitado: las estanterías estaban arrasadas en minutos por una marea histérica de compradores.


      2. Es un acto animal, instintivo, irracional e ilógico, de pura supervivencia ciega: los suministros estaban y están garantizados.


      3. Es un acto sanitario absolutamente peligroso: en efecto, las aglomeraciones de la semana del 12 al 18 sólo ha hecho que infectar la atmósfera del supermercado y contaminado de virus todos los objetos que se tocaban, y debido a que es una enfermedad que depende de la carga viral, es decir, que el contagio está en relación directa con la suma de virus que a cada momento vas incorporando a tu cuerpo, ello implica que veremos las consecuencias de los contagios hasta 14 días después, el 31 de marzo y principios de abril: así, los contagiados el día 12 por aglomerarse en las tiendas y tocar productos contaminados, eclosionarán el día 26, los del día 13 el 27 y así sucesivamente, los cuales, a su vez, contagiarán en cadena a todos sus familiares encerrados en casa.


      4. A los políticos como Sánchez y Torra, que permitieron las manifestaciones feministas del 8 de marzo y el otro que fue a la concentración separatista de Perpiñán el 29 de febrero, que dejaron libres todos los partidos de futbol y de todos los deportes, y que dejaron hacer todas las actividades normales de la vida civil (hotel, casino, bingo, bar, restaurante, discoteca...), poniendo en riesgo a policías, soldados, médicos, enfermeras, empleados y padres de familia, de todo ello deberán de responder cuando se acabe la pandemia. Y los obispos también deberán de responder por omitir sus responsabilidades.

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  6. Nuestra Fe está siendo probada. "¿Pero cuando venga el Hijo del hombre, encontrará Fe en la tierra?

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    1. Nos encontrará a algunos de los anónimos todavía criticando y sin expresar nada positivo.

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    2. Estoy contigo, sólo críticas y más críticas. Hoy me ha llegado un listado tremendo de sacerdotes y monjas que hay que encomendar. Se juegan el pellejo aunque no salgan en el telediario. Y mientras tanto, estos a ponerse los colmillos bien afilados. Cuánto fariseo que sabe perfectamente lo que hay que hacer, pero que gastan su tiempo escribiendo desde el sofá en un foro que leemos cuatro gatos.

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  7. Las ONGs igual, cuál de ellas se oye en la televisión ni la radio que hagan mascarillas, que salgan arriesgándose a ayudar a ancianos o algo parecido. Parece que han desaparecido y es que muchas están montadas para vivir a papo de rey y quedar bien porque es la moda.De pende de Diócesis, miren Alcalá de henares o getafe donde sus obispos son activos,congregan jornadas de oración, bendicen con el Santísimo etc.Si no se hace lo de tocar campanas es porque no quieren y en el fondo falla la FE que es el problema con coronavirus y sin coronavirus.

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    1. En Barcelona y en Cataluña, las normas universales de inmovilización de los curas que les impiden hacer misas, domicilios y hospitales para hacer confesiones y extremaunciones, son antievangélicas.

      Un cura necesita el traje EPI (mono, gafa y guantes) y mascarilla FFP2 o FFP3:

      - traje EPI
      - mascarilla

      Los obispos no se mueven para que la Iglesia actúe:

      - no dejan hacer misas
      - no donan dinero
      - no van a hospitales y domicilios

      Se han escondido todos.

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    2. La falta o la abundancia de fe no ocurren solas, aunque la Gracia de Dios ande por medio.

      Para cosechar hay que sembrar.

      ¡Tú por qué te crees que los testigos de Jehová tienen tantos fieles!

      ¿Por qué son mejores?

      No: porque son muy activos e incansables.

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    3. Al de las 17.36 - los Testigos de Jehová no tienen TANTOS fieles, llevan décadas bastante estancados; su único crecimiento es con inmigrantes despistados y aplicando técnicas de secta ("no te juntes con nadie más o pierdes todos nuestros apoyos y te retiramos la palabra").

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    4. "Cada maestrillo tiene su librillo".

      Los obispos y usted, también.

      Una vez que acabe la epidemia, todos tendremos que hacer balance. También en nuestras profesiones y oficios.

      De aquí saldrán seguro hints para mejorar nuestros resultados.

      No dudo que también lo harán los obispos, para la próxima.

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  8. De tanto ateo suelto, hasta ellos mismos se delatan.
    Santa Catalina Emmerick, ORA PRO NOBIS!

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  9. Virtellius, qué reflexión más oportuna y más certera. No encierra misterio alguno que en Cataluña la Iglesia ocupe el furgón de cola del aprecio del común de la gente. No sólo por los casos de pederastia montserratina o jesuítica que tanto daño le han causado, sino, sobre todo, por su constante y pertinaz despego del interés de la mayoría de la población creyente. Suelo citar el ejemplo de los mensajes, incomprensibles para muchos. Cada vez que recibo algún documento, en buena medida panfleto, recuerdo lo que comentaba con Carlos Cano cierta noche en Sant Boi. Decía gráficamente que no ha venido a aprender idiomas sino por un contrato laboral.

    Hoy me ceñiré a otro ejemplo. La llamada priorización. Es decir, la selección o triaje de pacientes de acuerdo con la gravedad y complejidad de la patología. Y con la edad. Los que somos multimórbidos tenemos todos los números para el descarte hospitalario. Es, sin rebozo, la defensa de la eutanasia. Una eutanasia no querida por el paciente, sino impuesta por el protocolo. Un protocolo que dicen dictado con los expertos en bioética.

    Semejante perversión de la ética no ha merecido ninguna respuesta de obispo alguno. Hay quien se queja porque afirmo un dato de evidencia: que Omella no está preparado. ¿Y qué culpa tengo yo? La prueba está en este drama. ¿qué ha dicho Omella de esta eutanasia que se está implantando en nuestros hospitales y, Dios no lo quiera, incluidos los de titularidad o co-titularidad eclesiástica? ¿Por qué no le ha exigido al Instituto Borja una declaración razonada de condena de semejante actuación? Porque, además, la razón no es la propagación de la epidemia, sino la falta de respiradores y camas. Es decir, un asunto puramente económico. ¿Por qué no se ofrecen instalaciones eclesiásticas? Bien está el ejemplo de las claras de Vilobí d´Onyar dedicadas a coser mascarillas. Pero era toda la Iglesia la que tenía que dar un paso. Y gritar "Adsum".

    Semejante predisposición le daría autoridad para aportar doctrina y marcar el anuncio evangélico.

    Pero está con las manos quietas y la boca cerrada.

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    1. Nihil obstat.

      Aprecio haberlo leído.

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    2. Total y absolutamente de acuerdo con el Sr. Valderas gallardo.
      Una cosa es pedricar y otra dar trigo, decimos en el Matarraña, jeje.

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    3. Sr Abiatar... ¿todos? ¿Tienen Ud información privilegiada? No es justo lo que dice.Además, para las personas confinadas, familias, jóvenes, niños/as hay unas actividades para realizar si tienen posibilidad y quieren hacerlo " on line". me dirá que esto no es iglesia en salida"...pero de otra manera. respete- la cosa es muy seria- que sacerdotes o no, personas que son, tengan sus reparos pero afirma que todos es " esconden" es una afirmación grave e injusta.

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  10. Dios bendiga a esos sacerdotes que se están dejando las fuerzas,acaso la salud y algunos la vida en su menester. Aunque su labor apenas se retransmita, difunda o ensalce, Dios todo lo ve.

    En cuanto a los obispos españoles, en buena medida muchas buenas palabras de recorta y pega, como hace un par de semanas: "Todos quieren el bien común". Perdón, pero no: hay por ejemplo políticos que por desgracia no lo quieren y a quienes las muertes de la pandemia les da poco más o menos que ni frío ni calor.
    Bien común, la eutanasia?, el diseño LGTBI?, crear discordia entre regiones a lo largo de décadas?, burlarse y mofarse de los muertos en la epidemia?

    Ya está bien de creernos tan dóciles como ignorantes o sumisos; ya vale, por favor.

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  11. ¿Qué le falta a la Iglesia?

    ¡Creerselo!

    "Pueden porque creen que pueden" diría famosamente Virgilio .

    Simplemente la Iglesia, gracias al Concilio y a la acción conjunta de socialistas y masones (sí, los atrasadores de siempre), se ha acabado creyendo la falsa propaganda "progresista".

    Propaganda que no era en absoluto para que NOSOTROS progresemos -si de verdad progresasemos, como sucede en otros países, no necesitaríamos a los políticos, no les votariamos y no nos esclavizarian sus amos-

    Se trata simplemente de hacer marketing electoral y meternos por las narices su religión laica de perdedores.

    Cuando los curas vuelvan a realizar funciones sagradas, a olvidarse de la asistencia social y de predicar el consumismo y se atrevan, como lo fueron durante siglos, a ser líderes de la comunidad cristiana, las cosas volverán a su cauce natural.

    Como sucede en las "atrasadas" Ortodoxia e Islam:

    Si funcionan -y funcionan demasiado bien - es porque lo están haciendo bien. (demasiado)

    Por último, lo que funciona para todos es tener una enseñanza muy clara de lo que es el bien y es el mal (lo contrario al jesuitismo casuístico): nada del otro mundo, es esencial de cualquier religión; y dar al hombre un ideal.

    El hombre está programado biológicamente para vencerse a sí mismo y superar dificultades (como cualquier ser vivo, con la dopamina)

    Una doctrina recta y un ideal es lo que hemos perdido también con el Concilio.

    Por último, si la Iglesia Católica lo tiene todo y ha sido un éxito durante dos mil años, ¿cómo es que ahora está como está?

    Pues porque a la Iglesia le hace falta:

    ¡creerselo!

    "Creen porque creen que pueden" ...etc

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    1. La Iglesia actual, la de Francisco y Omella, ya lo sabe todo eso, pero ha decidido tirar por el camino del medio, abres el templo y las confesiones y cierras las misas.

      Ya lo saben pero de sobras.

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  12. Agradecería información sobre la Iglesia de aquel mosén que quería excomulgar a Germinans Germinabit. La tiene abierta o cerrada a cal y canto??.

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  13. Si occidente, principalmente y el mundo en general no vuelve sinceramente su mirada a Dios, esto solo es el principio de las calamidades.
    Abstenerse de las recomendaciones de algunos anticristos vestidos de corderitos periféricos!!!

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