jueves, 20 de diciembre de 2018

Dramática crisis de natividad y de Navidad en España

No, no nos enteramos porque nos fastidia un montón enterarnos. Oiga usted, que lo que celebramos por Navidad es la Natividad o la Natalidad o el Nacimiento, que es todo lo mismo. Sí, permítame que me explique.
El otro día, cuando le dije a uno “Feliz Navidad”, me respondió:
-“Feliz solsticio”.
-¿Feliz sol qué? -le pregunté-, ¿feliz sol qué?
-Es que yo soy ateo -me respondió él- y no celebro la Navidad, que para mí es un cuento. Yo celebro el solsticio de invierno.

-Lo que es un cuento -le repliqué- es el solsticio; porque el sol no se para ni en invierno, cuando empieza a acortar las noches y alargar los días, ni se para en verano, cuando empieza a alargar las noches y acortar los días. Para poner en marcha ese cambio, el sol no necesita pararse (stare; de ahí sol-sticio-statio): sigue su curso. Bueno, es un decir, porque esa expresión es propia del geocentrismo que liquidó Galileo con su célebre “Eppur si muove”. Es la Tierra la que se mueve, no el Sol, que sigue siendo el eje fijo en torno al cual se mueve la Tierra. Así que ya ves qué tremendamente arcaica y boba  es esa modernidad del solsticio.
Y claro, a continuación le expliqué el enorme sentido que tenía celebrar la Navidad o el Nacimiento. Me refiero al de cada uno. Porque cada uno de nosotros ha pasado por su propia Navidad. De la nuestra no nos entramos; pero celebramos con enorme gozo la Natividad o la Navidad de nuestros hijos, de nuestros sobrinos, de nuestros nietos. ¡Qué tierna es la Navidad! Éste es el acontecimiento de nuestra vida que celebramos en todas las civilizaciones. ¿Por qué será? Todo el mundo sabe la fecha de su nacimiento. Y cuando da toda la vuelta el año y aparece esa fecha, volvemos a celebrar por enésima vez nuestro nacimiento, al que llamamos cumpleaños. Nos encanta celebrar una fiesta para recordar la fecha más importante de nuestra vida: la de nuestro nacimiento. 

Y eso es así porque a todos nos seduce y nos encanta el nacimiento. Empezando por el nuestro, claro está, y continuando por cada uno de los nuestros. Todo nacimiento es la renovación del mayor espectáculo y de la mayor emoción que puede ofrecernos la vida: ver cómo empieza y cómo se desarrolla de forma visible la vida: pero no en abstracto, sino la nuestra, la vida humana; y dentro de ésta, la más próxima a nosotros.

Por eso, porque nos encanta celebrar el nacimiento en general, porque es lo más grande, por eso celebramos “el Nacimiento”, focalizado en uno concreto, en el acontecimiento histórico del nacimiento del Hijo de Dios, que para los cristianos es el Nacimiento por antonomasia, el más importante de los nacimientos. El nacimiento en que empieza la vida visible del Hijo de Dios y el giro copernicano, el giro de la Redención de nuestra vida. ¿Qué tiene pues de extraño que para celebrar el nacimiento en general, que tanto nos encanta, hayamos elegido ese Nacimiento concreto, que tan enorme significación tiene en la vida de los cristianos? ¿Y qué tiene de raro que se celebre en toda Europa y en los países que ésta creó, siendo como fue el cristianismo la leche cultural y espiritual que mamó Europa?

Y ciertamente, en la Navidad celebramos, en torno a la Gran Natividad, el milagro de todo nacimiento humano. Celebramos la vida, nuestra vida. Por eso es tan inquietante asistir a ese movimiento de opacamiento y desfiguración de la Navidad, que se justifica en una pretendida multiculturalidad. Pues no, la negación de la Navidad no tiene nada de cultural. Lo que sí tiene es ese trasfondo de negación de la alegría del Nacimiento como la gran fiesta de la vida, ese agrio gesto de darle la espalda a la vida.

Y luego nos enteramos de que es tan fuerte y ha crecido tanto nuestro repelús por los nacimientos, que hemos bajado a los niveles de natalidad de 1941. Con esas estadísticas ¿qué tiene de raro que nos siente mal la Navidad? ¿Para qué queremos la Navidad si no tenemos niños? Y luego la melancolía nos llevará a esta otra pregunta: ¿Cómo vamos a tener niños, si no tenemos Navidad?

Pero no, tampoco está tan mal, porque aunque rechacemos nuestra navidad, fomentamos la de otros países. Que nazcan en los países pobres que no saben hacer otra cosa, que para nosotros es un engorro eso de los nacimientos. Que nazcan en otros sitios y nos los traigan ya creciditos, que nosotros estamos tan sumamente ocupados en la producción, que no nos queda tiempo, ni ganas, ni alma para la reproducción.

Es tremendo. Parece que las palabras tengan vida propia y se venguen de nosotros. ¿No quieres Navidad? Pues no tendrás natividad, no tendrás nacimientos. ¿No te gusta tener el Nacimiento en tu casa? Pues no llegará el nacimiento a tu casa. ¡Qué cosas!

De todos modos, vale la pena recordar que la Naturaleza, ¡palabra santa!, deriva de natus, que significa “nacido”. En efecto, la Naturaleza es el inigualable espectáculo del Nacimiento Universal. Naturaleza viene de nacer. Por eso suena tan raro la veneración de la naturaleza en todo y en todos los seres vivos, pero excluyéndonos nosotros, como si nuestro mayor mérito fuera quedarnos fuera de la naturaleza, volver la espalda a todo lo que sea nacer. Porque lo que cultiva nuestra cultura (¡menudo cultivo!) es la muerte: en primer lugar, la diseñada para cerrarle el paso al nacimiento; y en segundo lugar, para acortar a voluntad una vida que hemos conseguido prolongar a toda costa. Y los suicidios, aumentando, han pasado a ser segunda causa de muerte.

Es bastante coherente que a una sociedad con estas características, le repugne celebrar la Navidad, la natividad, el nacimiento. Pero esa no es una situación como para felicitarse. Así que ofrezcamos toda la resistencia posible a ese empeño por oscurecer la Navidad y ahogar la natalidad, y proclamemos mientras nos queden energías,

¡FELIZ NAVIDAD! 
   
Cesáreo Marítimo

15 comentarios:

  1. Gracias, don Mariano.

    No suelo estar de acuerdo con muchos de los artículos que aquí se publican, pero leer a don Mariano Arnal es siempre un gustazo. Este hombre "sabe latín".

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  2. Esta necedad de dar el "Feliz solsticio" en lugar de "Feliz Navidad", es una prueba de la extensión de la Nueva Era en un país plenamente católica.

    Dice el necio en su corazón:

    --- No hay Dios

    La Nueva Era rellena el vacío del catolicismo, y en principio es muy feliz porque la Nueva Era elimina todo el factor espiritual y moral del bien y el mal, del castigo de la pena de Infierno o Purgatorio.

    Las fuerzas, energías, espíritus, maestros y avatares dan y dan sin tener en cuenta la moral del solicitante, ni antes, durante y después.

    Pero siempre triunfará la verdad:

    --- La verdad os hará libres.

    Nuestra época retrocede regresivamente a estadios precientíficos del paganismo, a unos 1.500-6.000 años atrás. San Pablo ya predijo claramente la Nueva Era:

    --- Satanás se disfraza de ángel de luz.

    Y San Pablo se hizo un hartón de risa cuando vio a grandes inteligencias adorando a la luna, el sol, las estrellas o animales o peor aún, a hombres.

    --- Dios ha escogido lo necio y pobre del mundo, para avergonzar a los sabios y poderosos.

    Hoy, incluso hay ridiculeces como las energías, una estupidez que hace que algunos abracen árboles para recoger su pobre fuerza, que sólo llega hasta el árbol para crecer. Otros, satanizándose más, creen en el "pensamiento positivo", pensando en un bien, y no han conseguido nada al final, pues el demonio engolosina, pero luego quita lo dado y hunde: no todo lo que brilla es oro.

    El diablo es una mafia: enreda con promesas y luego se las cobra, da una verdad para atrapar si conviene, pero necio es quien se lo cree en la Nueva Era.


    Como dijo San Agustín, aplicado a la Nueva Era de hoy, y a los impedimentos que causa a muchos en su amor a Dios:

    --- Señor, tarde de amé.

    Y la esperanza de San Pablo:

    --- Sabemos que en TODAS las cosas interviene Dios para BIEN de los que le aman

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  3. La Nueva Era implica la ira y el castigo de Dios, y es señal del Anticristo escatológico, y uno de los divinos castigos, visibles por todos con completa y total facilidad, es la extensión e intensificación de la homosexualidad, sodomía, abuso, efebía, pederastia y lesbianismo:

    --- La ira de Dios se revela desde el cielo contra la impiedad y la injusticia de los hombres, que por su injusticia retienen prisionera la verdad.

    Porque todo cuanto se puede conocer acerca de Dios está patente ante ellos [la humanidad y la naturaleza]: Dios mismo se lo dio a conocer, ya que sus atributos invisibles -su poder eterno y su divinidad- se hacen VISIBLES a los ojos de la inteligencia, desde la creación del mundo, por medio de sus OBRAS.

    Por lo tanto, aquellos no tienen NINGUNA EXCUSA.

    En efecto, habiendo conocido a Dios, no lo glorificaron ni le dieron gracias como corresponde.

    Por el contrario, se extraviaron en vanos razonamientos y su mente insensata quedó en la oscuridad.

    Haciendo alarde de sabios se convirtieron en necios, y cambiaron la gloria del Dios incorruptible por imágenes que representan a hombres corruptibles, aves, cuadrúpedos y reptiles [Nueva Era: fuerzas, energías, vibraciones, cuántica, sanación reiki, eneagrama, amuletos, minerales, pases, ritos, magia, brujería, hechicería, karma, meditación, yoga, bioenergética, árboles, ríos, animal interior, veganismo, astros, hombres, espíritus, maestros].

    Por eso, dejándolos abandonados a los deseos de su corazón [falsos inventos de la Nueva Era], Dios los entregó a una IMPUREZA que deshonraba sus propios cuerpos, ya que han SUSTITUIDO LA VERDAD DE DIOS POR LA MENTIRA, ADORANDO Y SIRVIENDO A LAS CRIATURAS en lugar del Creador, que es bendito eternamente. Amén. [Muchos curas son sacerdotes del de abajo y de lo bajo].

    Por eso, Dios los entregó también a pasiones vergonzosas: sus mujeres cambiaron las relaciones naturales por otras contrarias a la naturaleza [lesbianismo].

    Del mismo modo, los hombres dejando la relación natural con la mujer, ardieron en deseos los unos por los otros, teniendo relaciones deshonestas entre ellos [sodomía, efebía, pederastia] y recibiendo en sí mismos la retribución merecida por su extravío.

    Y como no se preocuparon por reconocer a Dios, él los entregó a su mente depravada para que hicieran lo que no se debe [el vicio lleva al pecado].

    Están llenos de toda clase de [reflejo de la violencia moderna]

    1.- injusticia,
    2.- iniquidad,
    3.- ambición y
    4.- maldad;
    5.- colmados de envidia,
    6.- crímenes,
    7.- peleas,
    8.- engaños,
    9.- depravación [homosexualismo, abusos, efebía, pederastia, sodomía, lesbianismo],
    10.- difamaciones.
    11.- Son detractores, [rebeldes]
    12.- enemigos de Dios,
    13.- insolentes,
    14.- arrogantes,
    15.- vanidosos,
    16.- hábiles para el mal,
    17.- rebeldes con sus padres,
    18.- insensatos,
    19.- desleales,
    20.- insensibles,
    21.- despiadados.

    Y a pesar de que conocen el decreto de Dios, que declara DIGNOS DE MUERTE [= INFIERNO] a los que hacen estas cosas, no sólo las practican, sino que también aprueban a los que las hacen [PECADO SOCIAL].

    Y San Pablo relaciona todos los 21 vicios con la escatológica venida del Anticristo (2 Tes 2):

    --- El misterio de la iniquidad ya está actuando. Sólo falta que desaparezca el que lo retiene, y entonces se manifestará el Impío... La venida del Impío será provocada por la acción de Satanás y estará acompañada de toda clase de demostraciones de poder, de signos y falsos milagros [Nueva Era], y de toda clase de engaños perversos [cultura de la muerte, ideología de género, relativismo moral], destinados a los que se pierden por no haber AMADO LA VERDAD que los podía SALVAR. Por eso, Dios les envía un PODER ENGAÑOSO que les hace CREER EN LA MENTIRA [Nueva Era, nuevos derechos: género, homo, trans, aborto, eutanasia], a fin de que sean CONDENADOS [EN EL INFIERNO] todos los que se negaron a creer en la verdad y se complacieron en el mal.

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  4. Y en I Timoteo 4:

    --- El Espíritu afirma claramente que en los Últimos Tiempos [Anticristo] habrá algunos que renegarán de su fe [apostasía], para entregarse a espíritus seductores y doctrinas demoníacas, seducidos por gente mentirosa e hipócrita, cuya conciencia está marcada a fuego. Esa gente proscribe el matrimonio [homosexualismo, género, parejas, divorcio, sexo libre] y prohíbe el consumo de determinados alimentos [veganismo, alimentos mágicos] que Dios creó para que los creyentes y los conocedores de la verdad los comieran dando gracias.

    .........

    ¿Y qué hace nuestra Iglesia catalana? Pues nada, nuestros obispos se entretienen visitando golpistas ayunantes en la prisión, para ser sus felpudos y alfombrillas...

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  5. Invierno demográfico, eutanasia, aborto e Iglesia21 de diciembre de 2018, 2:27

    "Y luego nos enteramos de que es tan fuerte y ha crecido tanto nuestro repelús por los nacimientos, que hemos bajado a los niveles de natalidad de 1941. Con esas estadísticas ¿qué tiene de raro que nos siente mal la Navidad? ¿Para qué queremos la Navidad si no tenemos niños? Y luego la melancolía nos llevará a esta otra pregunta: ¿Cómo vamos a tener niños, si no tenemos Navidad?"


    La noticia del invierno demográfico (números redondeados)


    ENERO-JUNIO 2018

    En el primer semestre de este año 2018, en España solo han nacido 179.794 bebés, la cifra más baja de toda la serie histórica que comenzó a elaborarse en 1941.

    NACIMIENTOS: 180.000

    Y mientras descienden los nacimientos aumentan las muertes. En el mismo periodo fallecieron 226.384 personas, con lo que el crecimiento vegetativo (nacimientos menos muertes) presentó un saldo negativo de 46.590 personas.

    MUERTES: 226.000

    DECRECIMIENTO: - 46.000

    ...

    Según el número de abortos del 2017 en España, proyectados para nuestro 2018, se ve claramente, sin duda alguna, que con abortos "0" nunca habría habido decrecimiento alguno:

    ABORTOS 2017: 94.123

    ABORTOS 1er. SEMESTRE 2018: 47.000

    SI LOS ABORTOS FUESEN NACIMIENTOS: + 47.000

    DECRECIMIENTO 1er SEMESTRE 2018: - 46.000

    CRECIMIENTO SIN ABORTOS 1er. SEMESTRE 2018: + 1.000


    Con la gran carga de los 2,2 millones de abortos que se han registrado en España desde 1985, habría 1.000.000 más de jóvenes y la pirámide poblacional no se habría invertido. Hoy bajan los abortos... porque hay menos mujeres fértiles... el aborto, por ello, es una de las causas más importantes del déficit de natalidad, y causa la disminución del índice de natalidad. Claro como el agua.

    Y estas estadísticas aún no soportan el peso de la ley de la eutanasia, que si son como Holanda, serían unos 18.000 muertos más por muerte asistida...

    Lo que demuestra que la cultura de la muerte y el relativismo moral, más el desinterés católico por los cuatro principios irrenunciables en la vida pública (vida, familia, educación, bien común) nos están causando la lenta ruina económica y la desaparición de nuestra nación: el progresismo y el modernismo son ideologías criminales contra la humanidad.

    ¿Y encima quieren introducir la eutanasia?

    ¿Y que hace nuestra Iglesia? Nada, ni el Papa, ni los cardenales, ni los obispos, ni los abades, ni los dirigentes y superiores, nadie y nada...

    Incomprensiblemente, se dedican a la emigración, el pobrismo, el ecumenismo, la sinodalidad y la ecología... el mundo es una feliz florecilla en una dorada nubecita...

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    1. La realidad es todavía peor, pues el 20% de los nacimientos es de madre extranjera y casi la mitad no nacen en una familia, pues son de padre desconocido, lo que contribuirá a que sea más probable su marginalidad

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    2. La vanguardia de hoy informa que Cataluña tiene la población más alta pero también más anciana de toda su historia: 7,543 millones, 1,4 millones de mayores de 65, 460.000 de más de 80.

      Suben a cifras pronto de insostenibilidad, los índices de:

      - envejecimiento (mayor de 65)
      - sobreenvejecimiento (mayor de 85)
      - dependencia total o parcial

      El aborto, el anticoncepcionismo, el divorcismo d emparejamiento, el odio oficial a la familia y el matrimonio natural, normal y estable, y pronto el eutanasismo y suicidismo, van a impactar con crueldad sobre Cataluña.

      Cataluña aún crece, pero poquísimo:

      .- crecimiento: 47.840

      .--- por emigrantes: 43.000
      .--- por españoles: 4.200
      .--- por catalanes: 640

      .----- casi ya mueren más catalanes que nacidos: nacen 66.803, y mueren 66.165

      Muchas gracias, nacional-progresismo eclesial catalán, gracias sinceras lazis y progres: vais a destruir vuestro país, seguid, seguid, que muchos se parten de risa por lo que implica...

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  6. Gracias por la felicitación de Navidad. Curioso que recalca en el artículo el Geocentrismo, pues eso digo yo: que si nació Dios en la Tierra todos los astros del firmamento y el cosmos en paquete deberían girar en torno a nuestro planeta, no como nos obligan a creer que la Tierra es un lugar perdido en el universo e insignificante. Para más info en el tema buscar Robert Sungenis, el profeta católico de nuestros tiempos. SG.

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    1. Señor Garrell, ud. puede creer lo que quiera, pero no pontifique públicamente disparates creacionistas, geocentrismo, etc etc. Supongo que lo siguiente será que la tierra es plana, o algo así, ¿no?

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    2. ...stultorum infinitus est numerus
      Me duelen los reduccionismos estúpidos en la humanidad en general pero entre los que se consideran católicos me duelen más...
      La razón es un instrumento poderoso del que noa ha dotado Nuestro Señor, renunciar a és en algo tan estúpido es venderse el alma muy barata...

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  7. Querido Cesáreo, bien sabe que ni en “Dialogos sobre dos nuevas ciencias”, ni en “Il Saggiatore”, ni en “Sidereus nuncius”, ni en las Actas del juicio aparece la expresión “eppur si muove” que los enemigos de la Iglesia han querido pronunciar en boca de Galileo para demostrar la victoria de la ciencia sobre la superstición. Como hoy se acepta, la interpretación galileana del copernicanismo –por lo demás, introducido por un canónigo de Cracovia--, aunque acertada en su resultada no era correcta en los mecanismos.
    Los caminos de la Iglesia van por otros derroteros. Como bien indicó el cardenal Belarmino, la Iglesia no enseñan cómo van los cielos, sino cómo se va al cielo. Y eso es lo que usted hace a propósito de la Navidad y el solsticio.
    El meollo de su vertebrada exposición sobre la natalidad y la Navidad no podía ser más oportuno. Mi enhorabuena y gracias por las enseñanzas que ofrece.

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    1. Fuera de lugar la enmienda a Cesáreo Marítimo, que no viene al caso y no obstante ocupa tres cuartas partes del comentario.

      La verdad no es amiga de la presunción de conocimientos, ni de lo alambicado.

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    2. presunción de conocimientos, alambicado

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  8. Totalmente de acuerdo con el Sr Valderas Gallardo.

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  9. Cierto que el Sr. Valderas presume de conocimientos (y de paso nos los transmite); pero puede hacerlo porque los tiene, y bien asentados. De todos modos, yo agradezco enterarme gracias a él de cómo fue en verdad lo de Galileo. Me alegro de que el Sr. Valderas nos ilustre sobre la inexactitud de esos lugares comunes en que nos hemos dejado caer la inmensa mayoría. A mí me gusta aprender algo de cada lectura. Y hoy, añadido a lo que he aprendido en el artículo sobre el solsticio y un par de cosillas más, en la lectura del comentario del Sr. Valderas, he aprendido un par de cosas más, y de paso me he quedado con la ingeniosa frase del cardenal Belarmino: "La Iglesia no enseña cómo van los cielos, sino cómo se va al cielo". Gracias por ello, Sr. Valderas. Y feliz Navidad para usted y su familia.

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