jueves, 12 de julio de 2018

Si la vida no es sagrada, somos basura

“Con el programa de diagnóstico preimplantacional y la colaboración de la Fundación Puigvert hemos tratado en el Hospital de San Pau a muchas familias o bien para evitar personas con alto riesgo de padecer cáncer o bien niños con patologías graves. Así se puede evitar tener un feto afectado” (Elisa Llurba, Ginecóloga jefe del Hospital de Sant Pau de Barcelona).
¿Qué nos pasa cuando nuestra vida está en nuestras manos? Pues nos ocurre que no está la vida de cada uno en las manos de cada uno, sino que la vida de unos está en manos de otros: por ejemplo, la vida del hijo (si aún no ha nacido y el país es abortista) está en manos de su madre. La vida del delincuente (si está uno en un país con pena de muerte) está en manos del juez. La vida del enemigo está en manos del enemigo (si el país está en guerra). La vida del débil está en manos del fuerte (si en el país mandan las mafias). La vida del anciano, en manos de los hijos (si en el país es legal la eutanasia). La vida del enfermo grave o del discapacitado profundo, en manos del médico (si ésas son las leyes del país). Y así suma y sigue. Es decir que bajo la tesis de que cada uno es dueño de su propia vida, se cuela cantidad de gente disponiendo de las vidas de otros.
Es que, como somos tan buena gente y de conciencia tan refinada, nuestra legislación ha creado la figura de la “compatibilidad con la vida”, para determinar qué vidas NO SON compatibles con la vida y quedan por ende a merced del que determina y tasa los niveles de compatibilidad. Ahí están las teorías de Elisa Llurba, la jefa del servicio de Ginecología del católicamente melífluo Hospital de San Pablo: En vez de los tribunales de negra toga (pero sin derecho a disponer de la vida), los de bata blanca: éstos sí, con derecho de vida y muerte. Son los tribunales llamados a velar por la “dignidad de la vida”: otra figura jurídico-sanitaria que permite disponer de las vidas ajenas, también en los hospitales en los que participa la Iglesia. No sea que, enfrentándonos al sistema, acabemos en las tinieblas exteriores del mercadeo político.
Dra. Elisa Llurba
Estamos ante el sacrosanto misterio de la dignidad de la vida, en cuyo extremo opuesto está la vida indigna que, justo por eso se convierte en “vida basura”. En el caso de los fetos abortados es literal, porque van a parar al cubo de la basura. Para cualquier camino siempre hay un primer paso: por eso no sería de extrañar que otras vidas también indignas siguieran el camino que les han abierto los fetos abortados y fueran a parar también al camión de la basura.
Se me ocurre esta reflexión ante el profundo desasosiego que me produce ver las criaturas abortadas convertidas en basura. Es que si no fuesen basura no sería lícito abortarlas: como el exterminio de los judíos por los nazis. Si antes no hubiesen sido declarados basura, no hubiese habido legitimidad moral para exterminarlos. Y siendo basura, la forma de exterminio era lo de menos. ¡Qué más da cómo trata cada uno sus basuras!
Puesto que no tengo intención de despachar este asunto con cuatro eslóganes mejor o peor ensartados, permitidme que lo aborde con toda la parsimonia que requiere.
Hablaba de criaturas abortadas que van a parar al cubo de la basura. Intentaré explicarme. En primer lugar, sin encomendarme para este menester a ninguna encíclica papal, sino guiado únicamente por mi sentido de la vista y por mi sentido común, y dejándome arrastrar de momento por la posición del insigne teólogo santo Tomás de Aquino, a mí me da por ponerles mesa aparte a los fetos capaces de sobrevivir fuera del vientre de la madre; es decir a las criaturas hechas ya, que ejercitan su reflejo de succión chupándose el dedo, para estar entrenados ya cuando les toque agarrarse al pecho de su madre. Son los fetos que van contando los días, esperando el momento de nacer.
Antes de esta época nuestra, tan gloriosa por su ciencia y por su tecnología (podemos ver cómo se hace una criatura desde el primer momento), en cuanto a fetos-niños que no habían cumplido el tiempo estándar de estancia en el vientre materno, sólo sabían de los sietemesinos. Porque efectivamente salían prematuramente del vientre de la madre y sobrevivían. Sabían de éstos y de los “nonatos”, rescatados del vientre de la madre ya muerta. Y bien, resulta que a ningún sabio ni a ningún legislador se le ocurrió nunca decretar que ni fuesen niños ni carecieran del derecho a vivir por no haber cumplido el requisito de los nueve meses reglamentarios de vida intrauterina. SI VIVE, declaraban, TIENE DERECHO A VIVIR. ¡Qué simples!, ¿no? ¡Qué primarios!
Pues bueno, digo que por mi cuenta y riesgo les pongo mesa aparte a los fetos que ya se chupan el dedo. Y también lo hubiese hecho nuestra legislación si fuese coherente con la ciencia, tan bien auxiliada por la tecnología. En efecto, a la eliminación de esos fetos le daría el nombre de infanticidio: no el tan confuso de aborto. Ni menos el estrafalario de “interrupción voluntaria del embarazo”. Obsérvese que el parto también es per se una interrupción del embarazo (lo de la voluntariedad es sumamente discutible en todos los casos: de hecho, todas las madres desean ardientemente parir, que es la otra forma de poner fin al embarazo).
Quiero decir sencillamente que si dentro de la categoría de homicidio existe el término específico de infanticidio, éste debiera aplicarse a cualquier forma de quitarle la vida a un niño, pudiendo ponernos de acuerdo en entender por tal, también el feto que es capaz de vivir fuera del vientre materno: hasta el presente, numerosas evidencias nos colocan en el quinto mes. Pero no, a la ciencia moderna le conviene mucho más llamar a ese feto basura (¡eso sí!, basura sanitaria) y tratarlo como basura.
¿Por qué? Me empeño en salvar de la categoría de basura de libre disposición el feto capaz de vivir fuera del vientre materno: primero de todo porque nunca se ha llamado aborto al nacimiento de un sietemesino o a la extracción de un nonato por cesárea, a pesar de que ambas formas de salir del vientre materno sin haber agotado el término natural del embarazo, caen de lleno en el concepto clásico de aborto (es decir de “orto adelantado”).
Quiero decir que en el aborto no va implícita la muerte de la criatura que sale o es expulsada violentamente del vientre materno antes del término natural del embarazo. En efecto, tanto los sietemesinos como los nonatos antes de plazo son auténticos abortos en los que no hay la menor intención de matar al feto. Y además, muchísimos fetos expulsados violentamente del vientre materno antes de plazo con la intención de que salieran muertos, es decir fruto de un aborto, han sobrevivido; y por tanto son casos de aborto sin resultado de muerte. El hecho de que la inmensa mayoría de “ortos” (de la misma familia de “oriente”) fuera de término se produzcan con intención de matar, no implica que estos otros (los prematuros y los nonatos) no sean abortos propiamente dichos. Como tampoco les negamos la denominación de aborto a los abortos espontáneos, en los que no ha habido intención de interrumpir el embarazo ni de matar a la criatura. Y el hecho de que miles de abortos no concluyan con resultado de muerte del abortado, sino que éste siga vivo, no hace que eso no sea un aborto y que esas criaturas no hayan sido abortadas. En este caso deberíamos hablar de infanticidio frustrado, puesto que aquellos a los que se intentó matar mediante el aborto, siguieron vivos (y muchísimos siguen cumpliendo años como cualquier otro ser humano).
Quiero decir con esto, que deberíamos afinar en la terminología, con lo que un número importante de abortos saldrían de este totum revolutum para pasar a catalogarse como infanticidios. Esto por una parte. Y como por otra no todo aborto acaba en muerte de la criatura, habría que entender que la maldad del aborto no está en el propio aborto (que no es otra cosa que “nacer o hacer nacer antes de tiempo”), o no solamente en el aborto, sino en las torturas y en el resultado de muerte que acompaña a muchos abortos.
Es decir que al no ser el aborto (el hacer nacer antes de tiempo, sin resultado de muerte, por supuesto) una acción delictiva per se, lo que habría que proscribir de él y condenar socialmente es la tortura y la muerte que concurren en la mayoría de abortos. No es el propio aborto lo condenable, sino la tortura y la muerte del feto.
Con lo cual vamos a un nuevo capítulo: se discute cuándo un aborto incurre en el agravante de tortura; es decir, cuándo el embrión y el feto tienen capacidad de sufrimiento. Cabe la discusión, obviamente. Los biólogos coinciden en que tan pronto como hay sistema nervioso, aparece la capacidad de sentir dolor. Y eso ocurre a una edad muy temprana del feto. Pero de lo que no hay duda es del resultado de muerte. Con la rara excepción de los fetos que a pesar de haber sido abortados continúan con vida (y de ellos, muchos miles se salvan), descontando esa excepción, a todo aborto le acompaña el resultado de muerte, sea la que sea la edad del embrión o del feto.
Pero claro, vamos a ver si nos entendemos: en la época oscura anterior a las novísimas tecnologías que nos muestran en vivo, en directo a todo color y en 3D lo que se produce en el vientre de la madre embarazada desde la fecundación del óvulo hasta todos los pasos de la formación del feto; en esa época en que iban a ciegas, lo que había era un embarazo. No había más que un sujeto: la mujer ante la promesa de su incipiente maternidad. Y mientras eso era exclusivamente así, aún no había hijo. De ahí que el agudísimo doctor seráfico de la Iglesia, el eximio santo Tomás de Aquino, especulase con que hasta el cuarto mes no había aún criatura, Dios no se había dignado aún insuflar el alma humana en aquel amasijo informe que intuía de barro humano.
Para ir totalmente a ciegas, no estuvo nada mal la intuición: hasta los cuatro meses, la madre amasaba en su vientre el barro del que se había de formar el hijo. Sólo había futura madre y barro. Pero a partir del cuarto mes, había ya criatura. Es decir que eran ya dos individualidades: la madre y el hijo. Ahora sabemos que individualidad humana existe desde el mismo instante de la concepción.
¿Condena social pues por abortar? No, condena social y penal por torturar y matar.
Custodio Ballester Bielsa, pbro.
www.sacerdotesporlavida.info

19 comentarios:

  1. "Es decir que eran ya dos individualidades: la madre y el hijo. Ahora sabemos que individualidad humana existe desde el mismo instante de la concepción."

    Cierto, y para ser precisos, son dos vidas como mínimo, pues la madre puede tener más de un hijo a la vez: gemelos, trillizos...

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Y qué hay de los abortos espontáneos, que los hay a miles?

      Eliminar
    2. Los abortos espontáneos, como las muertes naturales de niños, jóvenes, adultos y ancianos, no son queridas por la libertad humana, sino que responden a unos mecanismos biológicos ubicados fuera del querer y saber humanos.

      Eliminar
  2. "No había más que un sujeto: la mujer ante la promesa de su incipiente maternidad. Y mientras eso era exclusivamente así, aún no había hijo. De ahí que el agudísimo doctor seráfico de la Iglesia, el eximio santo Tomás de Aquino, especulase con que hasta el cuarto mes no había aún criatura, Dios no se había dignado aún insuflar el alma humana en aquel amasijo informe que intuía de barro humano."

    Recuerdo de memoria un sueño que tuvo un médico abortista que se convirtió de este crimen. Vio a Santo Tomás de Aquino en el cielo rodeado de cientos de niños pequeños jugueteando a su alrededor. Le miró y le dijo: Tengo que enseñarte una cosa...

    Recuerdo que el doctor interpretó que Santo Tomás de Aquino estaba rodeado de niños pequeños, porque no había creído en el hecho de que se tiene alma desde la concepción, y por eso, en el cielo, estaba acompañado de niños...

    ResponderEliminar
  3. El Papa y los obispos han de mojarse mucho más...13 de julio de 2018, 2:29

    "Insisto tan firmemente como pueda en que el aborto es un pecado grave, ya que termina con una vida inocente (Papa Francisco)."

    Parece que han tenido éxito las quejas de que el Francisco no se interesaba para nada sobre la vida, familia y educación de los hijos. Parece que ahora sí, Evangelium vitae revive...

    Este articulista [1] ha mencionado un hecho increíble en su Argentina: que los obispos han resucitado al ágora pública y, ¡oh!, hablan contra el aborto: los fieles ya no están abandonados...

    Un fragmento:

    Sorprendentemente, los obispos argentinos han comenzado a pronunciarse con claridad contra el aborto luego de que el proyecto de ley fuera aprobado en Diputados y comience su discusión en el Senado.

    El arzobispo de San Miguel de Tucumán, en el Te Deum al que el presidente Macri prefirió no asistir, aunque era su deber, dijo que “el aborto es la muerte de un inocente”; el presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, en la misa convocada en la basílica de Nuestra Señora de Luján, afirmó que “el aborto no es un derecho sino un drama”, e incluso nuestro amigos Mons. Tucho Fernández, fue tajante en el Te Deum del 9 de julio: “Si el presidente Macri tiene una profunda convicción sobre el tema, que vete la ley como hizo el presidente uruguayo Tabaré Vázquez”.

    No han dicho ninguna novedad ni han defendido la divinidad de Nuestro Señor. Han afirmado, para seguir con la expresión chestertoniana, que el pasto es verde y no es azul. Pero eso ya es mucho, muchísimo, para los obispos argentinos. Más vale tarde que nunca. Es una buena noticia. Pero todos nos preguntamos por qué ahora, por qué no tuvieron la misma actitud cuando apenas se insinuó la posibilidad que esta ley podría ser aprobada. Sin ánimo de hacer un análisis exhaustivo para el que no estoy capacitado, propongo algunas reflexiones.

    1. Una primer motivo tanto de la actitud anterior como del cambio hacia la actual, viene del sometimiento, que no obediencia, que tiene el episcopado argentino hacia el Papa Francisco. Recibe órdenes directas de él y le obedecen sin chistar, so pena de ser misericordiados o humillados, como sucedió con Mons. Aguer. El primer responsable del fracaso en Diputados es Bergoglio.


    2. Hay cuestiones de fondo y cuestiones estratégicas. Si vamos a las de fondo, es claro que los obispos son liberales. Se han tragado con papel celofán incluido el cuento de la democracia y sus bondades. La mayoría no son capaces de ver lo que ésta verdaderamente significa, y los que algo vislumbran se quedan callados. Aceptar la democracia liberal como sistema válido de gobierno implica necesariamente aceptar que todo -TODO- sea debatido. O más bien, que casi todo sea debatido, puesto que los derechos humanos exclusivos para la izquierda revolucionaria de los ’70 no se discute, y no se discute tampoco la culpabilidad de todos los militares de esa época, y no se discute que dos personas del mismo sexo pueda casarse, y otras progresividades por el estilo.

    Aquí estuvo el primer error: no oponerse decididamente al debate parlamentario sobre el aborto. Más aún, en propiciar y apoyar el debate. El 28 de febrero de este año, la Comisión Ejecutiva de la CEA emitía un comunicado en el que decía:

    “Que este debate nos encuentre preparados para un diálogo sincero y profundo que pueda responder a este drama, escuchar las distintas voces y las legítimas preocupaciones que atraviesan quienes no saben cómo actuar, sin descalificaciones, violencia o agresión. Junto con todos los hombres y mujeres que descubren la vida como un don, los cristianos también queremos aportar nuestra voz, no para imponer una concepción religiosa sino a partir de nuestras convicciones razonables y humanas”.

    Craso error. Sobre la verdura del pasto no caben diálogos sinceros ni profundos ni los cristianos tienen nada que decir: ya está todo dicho. El pasto es verde. Eso no se discute...

    [1] caminante-wanderer.blogspot.com/2018/07/mas-vale-tarde-que-nunca.html

    ResponderEliminar
  4. A lo mejor, don Custodio, esos médicos de san Pablo han hecho un cursillo de bioética en el Instituto Borja, cuya doctrina publicada es rubbish, basura, palabra que oiremos en la cabina del avión cuando pasa la azafata con la bolsa de recogida de desperdicios, papeles, vasos. Eso es el feto abortado: rubbish.

    Al pasar por el Instituto Borja, su conciencia y discernimiento se han ido refinando. Y para eso está el diagnóstico preimplantacional. Existe en las normativas de muchos países una suerte de carta blanca para el diagnóstico preimplantacional y que, en el colmo del cinismo, se supone que es una medida ética. Se trata de analizar los embriones obtenidos por fecundación in vitro, es decir, someterlos a rastreo genético e implantar en el útero materno aquel embrión que haya superado los estándares genéticos, es decir, sin trisomías, ni mutaciones génicas que produzcan alteraciones o enfermedades. El resto de embriones es "rubbish". Aducen, moralistas católicos como los del Borja incluidos, que así se evita el aborto.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Totalmente de acuerdo con el sñr Valderas Gallardo.

      Eliminar
    2. El pecado del Instituto Borja13 de julio de 2018, 12:45

      "Se trata de analizar los embriones obtenidos por fecundación in vitro, es decir, someterlos a rastreo genético e implantar en el útero materno aquel embrión que haya superado los estándares genéticos, es decir, sin trisomías, ni mutaciones génicas que produzcan alteraciones o enfermedades. El resto de embriones es "rubbish"."

      Esto es un homicidio eugenésico.

      la eugenesia es una forma de homicidio, por la cual solo hacen sobrevivir los más aptos o los que tienen mejor calidad y son matados los que son menos aptos o tienen menor calidad.

      Es una especie de lucha de gladiadores en el Coliseo: solo viven los más fuertes y los mejores.

      En consecuencia es un homicidio de un ser humano por aborto extrauterino eugenésico: se mira que tenga un buen genotipo, el mejor, el más apto y el de mayor calidad, y si no, se lo mata antes de implantarlo en el útero de la madre.

      Pero a pesar de que tenga un buen genotipo, posteriormente, durante el desarrollo del embarazo, en el momento del nacimiento, y a veces incluso durante la infancia, hay que observar el fenotipo (cuerpo bien formado y con buena salud), por si se descubre algún tipo de malformación o enfermedad que no se manifesto durante el embarazo ni durante el desarrollo posterior al nacimiento, para poder aplicar una aborto eugenésico o una eutanasia eugenésica.

      En el Instituto Borja pueden hacer todos los tipos de malabarismos que quieran, pero están cometiendo un pecado mortal que consiste en justificar el homicidio legal en forma de aborto eugeneeuge y eutanasia eugenésica, de un ser humano que goza de derechos humanos y que se encuentra en estado de feto y embrión. Violan los mandamientos y la Evangelium Vitae.

      Eliminar
  5. Mn Custodio, estoy de acuerdo con su definición de feto- niño o directamente niño.Ahora bien , creo y es mi opinión , tan digna como la suya ...que usted se ha equivocado en la protesta y el enemigo...me explico : Usted es sacerdote y tiene derecho a denunciar semejante masacre , pero el enemigo no es solo Sant Pau , el principal responsable es el Obispado que sigue estando en el patronato de Sant Pau ...y ahí tenía que haber ido a manifestarse, al obispado. Tiene todo el derecho de hacerlo en Sant Pau y de ir contra los doctores abortistas , por supuesto. Pero es la Iglesia a quien le tocaria hacerlo y no a usted como un solitario Quijote en un pais insensible ante las organizaciones pro vida. Pero repito que tiene usted todo el derecho al igual que todos los cridtianos tenemos el deber moral de repudiar el aborto. Sólo hacerle esta observación .

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. El responsable se llama Francisco13 de julio de 2018, 12:56

      El problema está única y exclusivamente en el Papa Francisco, pues en el inicio de su pontificado dijo que los temas de los pecados en materia de la vida, matrimonio y familia eran una obsesión de la Iglesia, y que por lo tanto, los ha relegado y sustituido actualmente por las cuestiones de la economía, la ecología y el ecumenismo, los tres derivados de Oikos, que significa casa en griego. los obispos que tenemos, carentes de personalidad, son solo seguidillas de lo que indica el jefe, aunque ello signifique una completa, total y absoluta inadaptacion a la realidad social en la que viven, la del primer mundo occidental.

      "El papa Francisco recriminó a la Iglesia Católica el "haber crecido obsesionada" con la predicación sobre el aborto, el matrimonio gay y la contracepción en lugar de centrarse en su misión, que es ser la "casa de todos".

      En un entrevista exclusiva concedida a 'La Civiltà Cattolica', la histórica publicación de la Compañía de Jesús con sede en Roma, el pontífice sostiene que la Iglesia puede compartir sus puntos de vista sobre la homosexualidad el aborto y otros temas, pero no puede "interferir espiritualmente" en la vida de gais y lesbianas."Tenemos que encontrar un nuevo equilibrio, de lo contrario, incluso es probable que caiga como un castillo de naipes el edificio moral de la Iglesia"..." (2013)

      Eliminar
    2. Totalmente de acuerdo con el Papa. Dios ha respetado siempre la libertad del hombre ...ahora bajo capa de una institución eclesial no vas a respetar tu la libertad humana??

      Eliminar
    3. La libertad humana implica necesariamente la aceptación de la responsabilidad, imputabilidad y culpa, lo cual implica que, si hay un pecado grave intrinsece malum no arrepentido, entonces hay una pena de infierno.

      La libertad es para elegir entre el bien y el mal, con las consecuencias del mérito (cielo) y demérito leve o grave (purgatorio, infierno).

      Además, una sociedad, por muy democrática que sea, si aprueba leyes inicuas intrinsece malum (divorcio, homosexualidad, aborto, eutanasia), entonces comete un pecado social grave.

      Primero funcionará la misericordia de Dios, enviando profetas y apóstoles, pero si con el tiempo no hay una conversión social, esta sociedad es castigada.

      Eliminar
  6. ASOCIACIONES PROVIDA Y SUS COMPAÑIAS

    Un problema en nuestro país es que las asociaciones pro-vida a menudo se jhan juntado con gente como la de hazteoir, con oscuras conexiones internacionales con ciertas sectas. A mi modo de ver ersto les resta credibilidad (a los pro-vida) y enturbia su mensaje, de cara al público en general. Se ha instalado publicamente la idea de pro-vida = ultraderecha, integrismo, etc. etc. ¡¡Los antiabortistas deberían huir de ciertas compañias!!

    De la misma manera que desde el minuto cero de su pontificado, a Francisco le han colgado la etiqueta de proabortista, o al menos de tibio. Mentira podrida. Que se ha puesto las pilas ahora contra el aborto. Mentira podrida. La prueba:
    https://www.aciprensa.com/noticias/papa-francisco-el-aborto-es-un-crimen-abominable-y-la-vida-debe-protegerse-en-todas-sus-fases-63679

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. El verdadero problema consiste en que es más cómodo creerse los bulos que se lanzan contra algunas entidades que estar al pie del cañón. Cualquier excusa es buena para no luchar. Pero lo importante es que tenemos un motivo para hacerlo y ante él sobra todo lo demás. Sigan los tibios y los cobardes haciéndose ecos de infundios, pero no digan ser buenos cristianos porque levantan falso testimonio y porque no siguen a Cristo. Nosotros seguiremos en lo nuestro.
      Malas compañías son las que siempre dicen lo que hay que hacer y nunca hacen nada.

      Eliminar
  7. Editorial Claret - Presentació del llibre Projecte Hospital de Campanya de Mª Victòria Molins i altres autors.

    L'acte anirà a càrrec d'Antoni Bassas, periodista, el cardenal Joan Josep Omella, Padre Ángel, la religiosa Mª Victòria Molins i els teòlegs Peio Sánchez i Xavier Morlans.

    L'esdeveniment tindrà lloc avui divendres 13 de juliol a les 19:30h a l'Església de Santa Anna, al carrer Santa Anna, 29 de Barcelona.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Para hospitales de campaña, ir al Ayuntamiento de Barcelona13 de julio de 2018, 18:57

      Para hospitales de campaña serios, acudan a los servicios sociales del ayuntamiento de Barcelona, el cual tiene mucho dinero para gastar en bienestar y justicia social:

      - Vivienda y urbanismo: 133 millones de euros (2018)
      - Bienestar comunitario: 350
      - Servicios sociales y promoción social: 333
      - Sanidad: 22
      - Educación: 121
      - Cultura: 142
      - Transporte público: 156
      - Servicios generales: 235


      Compárense con el Arzobispado de Barcelona:

      - Ingresos: 16,88 millones de euros (2016)
      - Gastos: 16,87 millones de euros
      - Supéravit: ocho mil euros

      Eliminar
    2. Va ser una exposició molt interessant, molt bonica, molt emotiva, molt humana, molt cristiana. Varem gaudir molt i molt!

      Eliminar
  8. Anónimo 13/46,todo de PENA.Populismo barato y anticristiano en estado PURO!!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Exacto.

      Los santos de antaño unían siempre la fidelidad a la verdad de fe, moral y culto con la acción social.

      No la disociaban como hoy en día sucede. Si así ocurre, esto no es catolicismo.

      Eliminar