lunes, 16 de julio de 2018

Otra periferia germinante

Exterior de la parroquia de Sant Ambros en el barrio de La Pau
Cuando sobre las 12 del mediodía de un domingo en plena canícula solo se ven por la calle algunas personas con pantalón corto y chanclas, fruto de la desastrada indumentaria de nuestros días, llama la atención ver a otras vestidas correctamente, ellos con su humilde camisa clara y ellas con su vestido de dos piezas o una sencilla blusa de mercadillo. Si ves que han aparecido como hongos y parece que se dirigen al mismo lugar, es que van a misa y si el número es importante y no son cuatro gatos aislados, resultará que la celebración va a tener una presencia concurrida. Cuando eso sucede en un domingo del mes de julio, bajo un lorenzo inclemente que no invita a salir, es obvio que esa silenciosa peregrinación se repite todos los domingos. 

Esta experiencia la he vivido en la parroquia de Sant Ambros del periférico barrio de La Pau, en el distrito de Sant Martí de Provensals. Un polígono de un centenar de bloques de viviendas, construido por la Obra Sindical del Hogar e inaugurado por Franco en su visita a Barcelona del año 1966. Tomó su nombre de los 25 años de paz que se conmemoraron en 1964, fecha en la que se aprobó su construcción. Ahí viven unas 30.000 personas arracimadas en unos pisos tipo nicho, de techos bajos y tendederos de ropa que dan a la calle. La construcción del barrio no quedó desprovista de iglesia y así en aquel mismo acto se inauguró la parroquia, dedicada a San Ambrosio. Durante años fue encomendada a los Redentoristas y luego pasaron diversos párrocos, languideciendo la feligresía, hasta que llegó Mn. Emilio Gil Batllori en el año 2012.
 
 Mn. Emilio Gil Batllori
Este joven sacerdote que había sido vicario de la Parroquia del Espíritu Santo, regentada en aquellos años por Mn. Miquel Venque To, fue designado por el cardenal Martínez Sistach y a partir de entonces esa parroquia periférica ha dado un vuelco espectacular. Lo he podido comprobar personalmente. Por eso les hablaba de la afluencia de fieles vestidos correctamente en un mediodía de bochorno del mes de julio. Pero lo primero que me llamó la atención, al entrar en el templo, fue que Mn. Emilio se hallaba en el confesionario ¡y tenía cola! Hacía mucho tiempo que no veía una cola de penitentes y no creo que en el barrio de La Pau se peque más que en otras zonas. Simple y llanamente, el párroco entró en un día en el confesionario, que había quedado en desuso y con la paciencia del pescador con la caña fueron acercándose los feligreses. Primero uno, después otro y así poco a poco hasta la cola que se produce ahora. A tantos fieles confesó el sacerdote que la misa empezó 10 minutos tarde. Y es que a nadie le dijo que no, que debía ir a revestirse. ¡Para que luego digan que la gente no se confiesa! ¡Lo que faltan son confesores y no penitentes!

La segunda cosa que me llamó la atención fue que, a pesar de que el templo es bastante grande, ya fuese por la concurrencia o por lo participada de la celebración, éste se convertía en cálido y acogedor. Y una misa con monaguillos. Otra característica que se va perdiendo en muchas parroquias. Con otro ejemplo que cae en desuso: el sacerdote efectúa personalmente la reserva del Santísimo en la capilla adyacente, con los fieles de pie o de rodillas al paso de Jesús Sacramentado. Y en un barrio como este, lógicamente, las misas se celebran en castellano, lo cual permite el arraigo de una población con dicho idioma materno o la presencia destacada de una numerosa colonia latinoamericana.

Celo litúrgico, actividad pastoral, labor incansable del párroco, ortodoxia doctrinal, entusiasmo y abandono de la rutina que adormece, son algunos de los ingredientes de las parroquias germinantes. Curiosamente, la mayoría se hallan en esa periferia de la que tanto nos habla el papa Francisco. Y otro apunte a añadir: en Barcelona hay excelentes sacerdotes. También la mayoría periféricos. Esa es la cantera que va a nutrir el futuro de la diócesis, lo cual nos permite albergar signos muy esperanzadores. La única lástima es que Mn. Emilio Gil se quedó sin vicario, por la prematura muerte de Mn. Patrick Stref, acaecida esta primavera. ¡Qué buen tándem formaban! 

Oriolt

13 comentarios:

  1. "Esta experiencia la he vivido en la parroquia de Sant Ambros del periférico barrio de La Pau, en el distrito de Sant Martí de Provensals. Un polígono de un centenar de bloques de viviendas, construido por la Obra Sindical del Hogar e inaugurado por Franco en su visita a Barcelona del año 1966. Tomó su nombre de los 25 años de paz que se conmemoraron en 1964, fecha en la que se aprobó su construcción."

    Oh, qué ha descubierto, el origen franky de La Pau. Los Zombis Devoradores del Nomenclátor irán hacia allá...

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    1. Por favor,no se meta con Franky,que a lo mejor usted o algún antepasado suyo hizo FORTUNA con su mandato,desagradecido!

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  2. No cabe la menor duda, Oriolt, de que esas parroquias son el reducto de Israel. Cuando veo su fe, sencilla y firme, me viene a la mente el ruego cantado de "Dame la fe de mis padres, dame la fe de mis padres, lo que más quiero yo". Es una fe pura y evangelizadora, como sigue el canto: "Es la fe de Pablo y Silas". Cuántas llamas no se han apagado estos años en Cataluña por culpa de un elitismo mal entendido, que a la postre no era más que un engreimiento cretino que miraba a los demás por encima del hombro. Lo más opuesto al Evangelio.

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    1. Total y absolutamente de acuerdo con el Sr.Valderas Gallardo.

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    2. Tuve la suerte de conocer a Mn. Patrick. Un cura estupendo. Agradecida con el sñr. Oriolt por recordarlo aquí.

      Y también muy cierto, 100 % de acuerdo, con lo que dice el sñr. Valderas. En especial en lo del elitismo / engreimiento cretino. Cuánto daño hace. Personas que se creen intelectualmente superiores, y lo demuestran ad nauseam. Estos personajillos que por desgracia abundan en Cataluña parecen tener dispensa divina para decir disparates, y despreciar, insultos mediante, a todo aquel que no toque su cuerda. Estoy convencida que, en realidad, la altivez y pedantería que muestran estos elementos, no son sino un intento de camuflar una profunda inseguridad. Es como aquello que se decía de los bajitos, que inconscientemente inflan su ego para tapar su poca estatura.

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    3. En tiempos del anterior arzobispo, ésta era la latosa tónica, con el agravante de que eran parientes, además.

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  3. Anónimo de las 0:18
    Que comentario más desagradable y anticatólico. Qué ganas de meter cizaña. Creo que Vd. no debe ser feligrés de esta parroquia ni de ninguna otra. Que Dios le perdona.

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    1. - La ignorante en historia Colau, afirmando que el caballero decimonónico Almirante Cervera fue un facha, cuando se enfrentó a la armada Yankee en 1898 en Cuba, es respetado como héroe por los cubanos, y nunca jamás fue un facha, pues murió en 1909, mientras que el nazismo y el fascismo italiano nacían en germen el 1919...

      es.m.wikipedia.org/wiki/Pascual_Cervera_y_Topete


      - Declaraciones hispanófobas de odio de Pepe Rubianes, a quien Colau le puso el nombre de una calle de la Barceloneta en sustitución del Almirante Cervera ¿quién es el facha o fatxa?:

      youtu.be/uuqXOCwEiHU

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    2. Comentarios como el del anónimo de las 0:18, no se deberían permitir. No aportan nada a la paz y a la concordia. Que Dios lo mire con ojos de misericordia

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  4. Tres veces he entrado en San Ambrosio, dos a hacer una visita al Santísimo y esas dos veces el sacerdote estaba esperando penitentes en su confesionario, estar allí es la mejor publicidad para las almas necesitadas de misericordia, vamos todas. Otra visita coincidió con la fiesta del Rocío, las personas ataviadas para la ocasión, su caballo enjaezado haciendo las delicias de los pequeños, el sacerdote revestido con capa pluvial para honrar a Nª Sª del Rocío, todo muy humilde con la finalización del canto/oración Salve Rociera.
    Al final uno podía remojarse con la típica manzanilla, esto no ví si era gratis.
    El daño que han hecho suprimiendo procesiones, que no son otra cosa que manifestaciones públicas de piedad. El Catecísmo de la Iglesia Católica ilustra sobre la religiosidad popular a partir del punto 1674.

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    1. La españolidad es sinónimo de religiosidad. Debieran fomentarse en Cataluña tradiciones muy hispánicas como el Rocío, y suprimir manifestaciones que, por su catalanidad, solo conducen a la disolución. Menos catalanidad y más españolidad, y el árbol seco renacerá vigoroso. Hay que contrarestar tanto como se pueda esa esencia catalana perversa, que ya sabemos qué frutos malos produce.

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  5. Lo que cada día aparece más difícil es la parroquia como espacio de cohesión entre distintos puntos de vista y distintas sensibilidades, como casa de todos. Con los últimos acontecimientos en Cataluña parece que esta dificultad se está acentuando. Sé que no puede plantearse válidamente la comparación, porque Norteamérica es sociológicamente muy distinta, pero de algún modo también aquí nos estamos encaminando hacia parroquias o comunidades "personales", si no jurídicamente, sí de facto (piénsese, por ejemplo, en la realidad de las comunidades neocatecumenales). Y este es un aspecto que, a mi modo de ver, ha sido olvidado en el bienintencionado (pero en cierto modo obsoleto en sus planteamientos) Plan Pastoral.
    http://www.lafedequotidiana.it/stati-uniti-parrocchie-territoriali-in-declino-boom-di-parrocchie-personali/

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  6. Muchas gracias por dedicar estas líneas a nuestr aparroquia, que pasó por tiempos muy complicados desde que los salesianos vinieran a echar una mano allá por los 80 hasta quedar prácticamente sin fieles hacia 2010, cuando en una misa del Gallo creo que no llegábamos 10 personas. Respecto al uso del catalán, es corriente desde hace décadas, y hay un apobación catalanoparlante importante en el barrio, en parte proveniente del área de Tortosa. En fin, que es una gran alegría tener a Mn. Emili allí donde "la ciudad pierde su nombre".

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