domingo, 18 de marzo de 2018

Reacciones ante la promulgación del Novus Ordo

Primera celebración del N.O en italiano por Pablo VI
Con fecha 3 de abril, Jueves Santo, el nuevo Ordo Missae fue finalmente presentado a la prensa el 2 de mayo de 1969. El Misal Romano codificado por San Pío V fue remplazado por un Misal que rápidamente será llamado de Pablo VI. Las novedades en principio eran de forma: tres nuevas plegarias eucarísticas fueron añadidas junto al antiguo Canon Romano. El celebrante podría, por elección propia, una de las cuatro. Las palabras de la consagración, idénticas en las cuatro plegarias, habían sido modificadas. Se introdujeron prefacios nuevos, y también una simplificación de los gestos efectuados por el celebrante, autorización que ya había sido autorizada desde hacía años. En la práctica, que no en la teoría, altar coram populo y uso habitual y generalizado de la lengua vernácula en toda la celebración.
Pero la concepción de la misa también había sido cambiada. La misa se definía como “la sinaxis sagrada o asamblea del pueblo de Dios que se reúne bajo la presidencia del presbítero para celebrar el Memorial del Señor”. Esta definición no recordaba en nada la definición tradicional de la misa como renovación del sacrificio de la Cruz y daba pie para creer en una presencia únicamente espiritual de Cristo. Se aproximaba pues a la doctrina protestante de la Eucaristía.
Este Novus Ordo Missae suscitó paradójicamente los elogios de muchas personalidades protestantes y las críticas abiertas o filtradas de miembros eminentes de la jerarquía católica. Max Thurian de la comunidad protestante de Taizè, poco tiempo después de la publicación del Novus Ordo que este era “un ejemplo de la preocupación fecunda de unidad abierta y de fidelidad dinámica, de verdadera catolicidad: uno de los frutos de la cual quizás será que comunidades no-católicas puedan celebrar la Santa Cena con las mismas plegarias que la Iglesia Católica. Teológicamente, esto es posible”. (La Croix, 30.05.1969)
Max Thurian y F. Roger (izquierda). Mons. Marcel Lefebvre 
Superior General Espiritano (derecha)
A la inversa, en Roma un grupo de teólogos y liturgistas, entre los que el dominico  P. Guérard des Lauriers tuvo un papel eminente, editó en junio un Breve Examen Crítico del Novus Ordo Missae. Esta publicación le valió la expulsión de su cátedra en la Pontificia Universidad Lateranense, junto con el rector Mons, Piolanti y otros profesores. Algunos cardenales quisieron presentar el mencionado texto a Pablo VI. El Cardenal Siri lo rechazó, porque estimaba que un texto promulgado por el Papa tenía valor de ley de la Iglesia y que por espíritu de obediencia se debía aceptar. Sólo dos, los cardenales Ottaviani y Bacci, aceptaron presentar este estudio crítico a Pablo VI. Lo hicieron mediante una carta a Pablo VI, que sirvió de prólogo a las diversas ediciones que se hicieron del Breve Examen Crítico.
Los cardenales, haciendo suyas las críticas formuladas por los autores de este estudio, afirmaban que “el Novus Ordo, si se consideran los nuevos elementos susceptibles de apreciaciones muy diversas, que parecen sobrentendidas o implícitas, se aleja de manera impresionante, tanto en el conjunto como en el detalle, de la teología católica de la Santa Misa”, por ello suplicaban al Papa permitir a los sacerdotes el uso del Misal Romano de Pío V. A esas críticas públicas se unían otras críticas en privado de las que no se tuvo conocimiento en aquella época. De esta manera el cardenal Seper, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, consideraba que la plegaria eucarística II podía prestarse a interpretaciones equívocas. Diversas asociaciones de fieles, en diferentes países, alzaron su voz pidiendo sea la abrogación del N.O. sea el mantenimiento del antiguo, o al menos el mantenimiento del latín en la celebración del Nuevo Misal Romano.
El Papa no se dejó sacudir por estos miedos, y sometiendo a la Congregación de la Doctrina de la Fe el Breve Examen crítico, recibió del cardenal Seper –que en privado manifestaba sus críticas- una respuesta que le confortó: “el opúsculo Breve Examen Crítico contiene muchas afirmaciones superficiales, exageradas, inexactas, apasionadas o falsas”. Aconsejaba únicamente algunas modificaciones de vocabulario. Cosa que el Papa pidió. En la definición de la misa, juzgada gravemente incompleta por Ottaviani y Bacci, se añadió la formula “sacrificio eucarístico” y algunas expresiones fueron cambiadas pero el Novus Ordo Missae no fue revisado. Entró en vigor el 30 de noviembre de 1969, primer domingo de Adviento. Según los países, la misa tradicional fue rápidamente prohibida o autorizada en condiciones bien definidas.
Véase en este enlace documentado  cómo vivió San Josemaría Escrivá de Balaguer esta cuestión.
Últimas celebraciónes del Padre durante los años 70
El combate por el mantenimiento de la misa tradicional fue el centro de las acciones de Mons. Marcel Lefebvre en los años posteriores. Pablo VI no dio un paso atrás. Al contrario, la reforma litúrgica prosiguió. Se revisaron los ritos de los otros sacramentos no reformados (confesión, extremaunción, confirmación, etc…) pero también fueron introduciéndose nuevas modificaciones en la liturgia eucarística. Bugnini actuaba así con el asentimiento del Papa pero también al encuentro del sentimiento mayoritario expresado por muchos obispos del mundo entero. El ejemplo señero fue a propósito de la comunión en la mano. Todos los obispos fueron consultados sobre la oportunidad de distribución de la hostia en la mano: la opinión fue desfavorable en 1233, 567 favorables y en 315 la opinión fue favorable pero con reservas (iuxta modum).
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La mayoría pues era desfavorable a la modificación de la tradición en este punto concreto. A petición de Pablo VI, el Culto Divino publicó una instrucción que mantenía la comunión en la boca salvo en los países en los que la comunión en la mano había sido introducida después del voto de las Conferencias Episcopales y la aprobación de la Santa Sede. Por respeto a la libertad de ellas y con la inquietud de tolerar las opiniones divergentes, Pablo VI rechazó establecer una ley común a toda la Iglesia, aunque él rechazaba y era hostil personalmente a la comunión en la mano.
Mn. Francesc M. Espinar Comas
Párroco del Fondo de Santa Coloma de Gramenet
Licenciado en Derecho Canónico e Historia

14 comentarios:

  1. Sólida exposición Mosén Francesc donde se demuestra que la teología vive de la liturgia y ésta condensa la teología. El acto central de nuestra fe, la Misa, no puede abdicar de ser el dogma central de nuestras creencia: la muerte y la resurrección del Señor.

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    1. Totalmente de acuerdo con el Sr.Valderas Gallardo.

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    2. De verdad? Está usted seguro? Pero, qué me dice buen hombre! Será posible?

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    3. Es sacrificio incruento, lo cual implica que si no se dice la palabra "sacrificio" en la misa, entonces no hay misa.

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  2. Es que la nueva definición de la misa, se las trae: “la sinaxis sagrada o asamblea del pueblo de Dios que se reúne bajo la presidencia del presbítero para celebrar el Memorial del Señor”.

    Eso era algo totalmente nuevo, enfrentado a lo que había sido siempre la liturgia. El culto a Dios fue sustituido por el culto al pueblo. Por rendir culto al pueblo se abrió la opción de los textos (que dio lugar finalmente a las misas creativas originales de cada cura), se volvió el cura de cara al pueblo, se despojó de los ornamentos sagrados para ser uno más del pueblo, le habló al pueblo (que no a Dios) en la lengua que le gustaba al pueblo (aquí en Cataluña, la iglesia se convirtió en el mayor motor de la normalización lingüística; el catalán sustituyó al latín como lengua sagrada). En fin, que se desnaturalizó la misa. Desapareció el silencio y desaparecieron las plegarias en voz baja, para convertirse toda la celebración, de principio a fin, en un producto comunicativo más, con un tremendo horror al silencio, en el estilo impuesto por la radio y la televisión.

    Y gustó a la mayoría de la gente, trabajada en el gusto de los nuevos medios de comunicación. ¡Menudo producto! A la medida de su nueva definición.

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  3. La principal reacción a la promulgación del Novus Ordo fue la del pueblo creyente, que abandonó masivamente la práctica religiosa y la vida de fe.

    Por cierto, vistos los casos P. Guérard des Lauriers y de Monseñor Lefebvre, queda claro que la persecución ideológica en la Iglesia por defender la ortodoxia no ha empezado con el pontificado de Francisco.

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  4. Nunca he tenido la oportunidad de asistir a la Misa Vetus Ordo,la he visto por Internet y la verdad, entiendo el GRAN DISGUSTO que tuvo el GRANDIOSO LEFEVRE!

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    1. Lefevbre tuvo un gran disgusto y con toda la razón, la única pega era que fue un tozudo.

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  5. La triste realidad, es que para muchos curas de hoy en día, la Misa sólo es "la reunión de fieles presidida por el sacerdote, para celebrar el memorial del Senyor", o sea una celebración protestante, que dicho vulgarmente se podria decir que es una reunión de amiguetes para celebrar la ultima cena.

    Se ha perdido el sentido de Misa como acto de culto a Dios, y de renovación del sacrificio de la Cruz, en reparación por nuestros pecados. No es casualidad que en la majoria de altares se haya suprimido el crucifijo; ha existido una voluntad expresa de eliminar este sentido.

    Juan Pablo II, y Benedicto XVI, insistieron en el doble significado inseparable de la Misa, como sacrificio y cena, pero muchos curas les resbala, el daño ya esta hecho.

    Me atrevo a decir que si la Misa no es la renovación del sacrificio de la cruz, ya queda poco de Misa catòlica.

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  6. "Celebrar el MEMORIAL del Señor"... MEMORIAL es la palabra clave y hay que entenderla en el sentido bíblico-católico.

    El Catecismo lo explica bien.

    El memorial sacrificial de Cristo y de su Cuerpo, que es la Iglesia

    1362 La Eucaristía es el memorial de la Pascua de Cristo, la actualización y la ofrenda sacramental de su único sacrificio, en la liturgia de la Iglesia que es su Cuerpo. En todas las plegarias eucarísticas encontramos, tras las palabras de la institución, una oración llamada anámnesis o memorial.

    1363 En el sentido empleado por la Sagrada Escritura, el memorial no es solamente el recuerdo de los acontecimientos del pasado, sino la proclamación de las maravillas que Dios ha realizado en favor de los hombres (cf Ex 13,3). En la celebración litúrgica, estos acontecimientos se hacen, en cierta forma, presentes y actuales. De esta manera Israel entiende su liberación de Egipto: cada vez que es celebrada la pascua, los acontecimientos del Éxodo se hacen presentes a la memoria de los creyentes a fin de que conformen su vida a estos acontecimientos.

    1364 El memorial recibe un sentido nuevo en el Nuevo Testamento. Cuando la Iglesia celebra la Eucaristía, hace memoria de la Pascua de Cristo y ésta se hace presente: el sacrificio que Cristo ofreció de una vez para siempre en la cruz, permanece siempre actual (cf Hb 7,25-27): «Cuantas veces se renueva en el altar el sacrificio de la cruz, en el que "Cristo, nuestra Pascua, fue inmolado" (1Co 5, 7), se realiza la obra de nuestra redención» (LG 3).

    1365 Por ser memorial de la Pascua de Cristo, la Eucaristía es también un sacrificio. El carácter sacrificial de la Eucaristía se manifiesta en las palabras mismas de la institución: "Esto es mi Cuerpo que será entregado por vosotros" y "Esta copa es la nueva Alianza en mi sangre, que será derramada por vosotros" (Lc 22,19-20). En la Eucaristía, Cristo da el mismo cuerpo que por nosotros entregó en la cruz, y la sangre misma que "derramó por muchos [...] para remisión de los pecados" (Mt 26,28).

    1366 La Eucaristía es, pues, un sacrificio porque representa (= hace presente) el sacrificio de la cruz, porque es su memorial y aplica su fruto:

    «(Cristo), nuestro Dios y Señor [...] se ofreció a Dios Padre [...] una vez por todas, muriendo como intercesor sobre el altar de la cruz, a fin de realizar para ellos (los hombres) la redención eterna. Sin embargo, como su muerte no debía poner fin a su sacerdocio (Hb 7,24.27), en la última Cena, "la noche en que fue entregado" (1 Co 11,23), quiso dejar a la Iglesia, su esposa amada, un sacrificio visible (como lo reclama la naturaleza humana) [...] donde se representara el sacrificio sangriento que iba a realizarse una única vez en la cruz, cuya memoria se perpetuara hasta el fin de los siglos (1 Co 11,23) y cuya virtud saludable se aplicara a la remisión de los pecados que cometemos cada día (Concilio de Trento: DS 1740).

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    1. Respuesta al anónimo de las 9:09

      Pues yo creo que reducir la misa a MEMORIAL es el gran fallo en que ha incurrido el Novus Ordo. Y dándole forma de reunión de amiguetes, como dice más arriba Fred en su comentario.

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    2. Tiene toda la razón con lo de los AMIGUETES. También hay Iglésias,si es que se pueden llamar así, que bailan GOSPEL, Tangos ,Etc,etc.....,cosas PROTESTONTES donde los haya. Así acabó el CONCILIO,ASÍ!!!

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    3. Reducir la misa a sólo MEMORIAL es una herejía, pues es un sacrificio.

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