viernes, 17 de febrero de 2017

La Glosa Dominical de Gérminans

¡AMADLOS! ¡COMO SI FUERA FÁCIL!
Palabras desnudas, descarnadas, esenciales. Raquíticas en su delgadez, y sin embargo ensordecedoras en su eco: incluso embarazosas por la casi imposibilidad de amoldarse a ellas. Despojadas de todo, sin un hilo de filosofía encima. Así es como a Él, forjador de grandes personalidades, le gustan: “Amad. Punto y final.” No es el imperativo lo que aturde: hay imperativos en la Escritura que dan la vida y encienden la mecha, que infunden una fascinación irracional y atraen por la majestad de sus ideales. No molesta aquel imperativo para la nota. Es el objeto que señala con aquel verbo con el signo admirativo: a quien te abofetea, a tu acérrimo enemigo, a aquel al que ni siquiera darías un gesto de saludo: ¡Amad! Como si esto fuese fácil, como si fuera la cosa más natural abrazar a quien te hiere, perdonar a quien te mata -física o espiritualmente-, acariciar historias molestas y pútridas de rencor. Como si fuese simple ser como Dios: perfectos. O como las palomas del Evangelio: simples y puras.

Y sin embargo ésta es la vía estrecha que lleva al cielo para aquellos que a diferencia de mí son capaces. Un difícil agujero, casi intransitable, tan estrecho como para tener que escurrirse restringiendo la barriga y todo el resto (como hacen los hámsters) para intentar pasar y colarse: pensamientos e ideas, suposiciones y certezas, convicciones y cosas indudables. Yo, mi mundo, mi historia, mis pequeñas pasiones: mi férrea certeza de ser siempre y sólo yo el hombre justo, con las personas justas. Por otro lado, para aproximarse a la santidad es necesario mirar a la Divinidad.
C:\Users\Cesc\Desktop\jesus-en-cruz.jpgNecesitamos ser capaces de amar a aquel Dios que es verdaderamente Dios, aquel que hace salir el sol sobre buenos y malos y llover sobre justos e injustos. Un día clavarán en el madero de una Cruz al Hombre que tuvo la osadía de equiparar el amor a los enemigos con la negación de uno mismo. Aquel que parecía construir simples paradojas tanto como para complicar el pensamiento de la gente y en cambio metió dentro la llave en la cerradura del Cielo. Le darán una Cruz y ante la Cruz no se detendrá: hasta que consume una muerte rodeada de dulzura de pensamiento y palabras y reservada casi en exclusividad, en el rincón de la memoria, a los que se consideraban sus enemigos: porque no sabían lo que se decían, porque no sabían lo que hacían; porque no sabían que así, en aquellos momentos, ellos eran víctimas de sí mismos justo en el instante que daban voz al mal en su corazón. Quizás sería necesario un enemigo a nuestro lado para que intentásemos la osadía de la salvación: nuestro enemigo es nuestro salvador. Es él el que me hace ver claramente lo que chirría dentro de mí. El que me hace descubrir mis falsedades, mis vagas pretensiones. Es haciéndome de espejo la manera como me enerva hasta el punto de hacerme sentir desnudo, débil, sin corazas y raquítico frente a Dios.
Un enemigo en el cabezal para que todos puedan acordarse de cómo hay que hacer para vencer la enemistad. Y que la victoria del verdugo se completa cuando el odio que le empuja, contagia también a la víctima. Cristo lo supo y venció a Pilatos, redujo a la nada a los escribas, fariseos y doctores varios. Sacudió el alma del centurión bajo la cruz, perdonó el rencor de quien le habló con lanzas, látigos y esponjas de vinagre. Rompió los diques excavando entre Él y ellos la tierna amistad con el Buen Ladrón. No dejó que el enemigo le invadiese el corazón con la infelicidad de la enemistad. Y por eso venció también la traición de Judas: dejó libre al hombre para besarle y después venderle. Libre de ser ridiculizado y burlado por quien tenía un amor loco, inimitable. Muchos no creyeron en sus palabras: también hoy muchos -entre ellos el abajo firmante- lo recuerdan pero no aciertan a seguirle. Nos enfadamos porque el mundo va mal y torcido. Amad. Punto y final. Alguno lo consigue y deja este mundo un poco mejor de como lo encontró: más humano, más amable, más habitable. Deja al hombre en la más humillante vergüenza: porque todo esto no es imposible para quien está poseído por el Amor, y vence la brutalidad con los gestos locos del amor niño.
Mn. Francesc M. Espinar Comas
Párroco del Fondo de Santa Coloma de Gramenet

11 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  2. Os noto muy flojos y relajados, como se os ha podido escapar este notición de n.s.b.a.: Sistach presenta al Papa el programa del Congreso de las Grandes Ciudades
    http://www.periodistadigital.com/religion/solidaridad/2017/02/17/religion-iglesia-solidaridad-cardenal-sistach-presenta-al-papa-francisco-el-programa-del-congreso-de-las-grandes-ciudades.html

    ResponderEliminar
  3. ¿Pero es posible esto que nos pide el Señor? Sí, con su gracia. El lo hace posible. Sólo tenemos que dejarnos ayudar. Esto es lo que hace radicalmente diferente el cristianismo de cualquier propuesta ética por sublime que sea. Decía hace poco Julián Carrón: "¿Qué es el cristianismo? Muchas veces lo que se ha entendido por cristianismo no es más que una serie de reglas éticas o de aspectos sentimentales". La propuesta de Jesús, sin la Gracia, sería como decirle a un cojo que batiera el récord de los 100 metros. Hoy se ha extendido una visión pelagiana de la fe cristiana que cree poder prescindir de la Gracia y se confía en las propias fuerzas. Un cristianismo de mucha labor social pero sin oración, sin sacramentos... Y esto no llena. Hay que volver a predicar la Gracia y dar a conocer sus fuentes.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es peligroso referirse a la gracia, pues ésta comprende, entre muchos dones, el poder de hacer milagros y la profecía.

      Gracia y Don son gratuitos y una donación celestial.

      Por favor, hable lo mínimo se ellas.

      Eliminar
    2. Perdone usted,dice que se hable lo mínimo sobre la GRACIA,pues yo creo que tendría que hablar MAS y MAS ALTO.

      Eliminar
  4. Lo intrinsece malum es el camino y puerta anchas, muy apetecibles.

    La vía estrecha que lleva al cielo es evitar lo intrinsece malum.

    ResponderEliminar
  5. Estamos rodeados de mentiras a nivel universitario y muchos profes cristianos enseñan a los alumnos estas mentiras como si fueran verdades verificadas, ejemplos: el Darwinismo, los millones de años períodos dias Genesis, la rotación traslación terrestre. Esta muy bien esto de amar hasta el último suspiro pero este amor debe traducirse en hechos, en denuncia, en discurso público, en conferencia. Existe un mandamiento que dice NO MENTIRÁS. Enseñar en las universidades que la Tierra se mueve y esta comprobado científicamente, es mentira, debería decirse que esta "aceptado mayoritariamente" y así no se falta a la verdad. La Verdad con mayúscula ademas de ser Cristo en persona tambien la encontramos en las palabras de La Bíblia. Tu glosa padre Comas (comparto tu apellido en mi segundo), tu glosa la encuentro muy poètica floreal-pajaritana pero ausente de los problemas a ras de tierra en el terreno intelectual universitario, que es donde debería estar la teologia de hoy.Sg.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Desde luego, va a caos el suyo, al nivel de la postverdad, mezclado churras con merinas.

      La Biblia no es un libro científico, porque entonces tendría un tamaño de miles y miles de ejemplares.

      Si sólo con la vida de Jesús no habría libros en el mundo para contenerlo.

      La verdad cientifica misma, como afirmó Popper, es falsable, aunque sea potencialmente. Tiene sus propios criterios de verificabilidad.

      Como estableció Kuhn, esta sujeta a cambios de paradigma, y su verdad puede ser por consenso o por evidencia, o una mezcla de ambas, según sea ciencia dura o blanda.

      No es lo mismo la ciencia para construir un avión que la sociología. Cada ciencia tiene sus verdades con sus seguridades más o menos estables.

      Eliminar
    2. Pues de esto se trata cuando se sube al púlpito, de mezclar churras con merinas para instruir a la gente sentada en los bancos eclesiales. la espiritualidad cristiana también debe servir para desarrollar las mentes culturales de los asiduos a las misas. le recomiendo el libro de un amigo TORNAR A CREURE EN DOS DIES. sg.

      Eliminar
  6. Mosén Espinar, amar en estos tiempos es un término muy confuso.
    Amor se confunde con emotivismo.
    Pero amar no es una emoción.
    Amar tampoco es tolerar al otro.
    Amar tampoco es convertirte en víctima del desamor del otro.
    Porque tampoco dijo haceos amigos, o tomad en matrimonio a vuestro enemigo.
    Cristo, preguntó ¿Por qué me pegáis?
    Es legítimo defenderse ante el desamor.
    Cierto que cuando teniendo una persona enemiga al acecho, es cuando puedes verificar tu capacidad para amar.

    Amar es una acción.
    Amar es dar bienes al otro.
    No cualquier bien, sino bienes en la verdad.

    Mosén Espinar, desde el púlpito se habla de amor de forma muy abstracta, yo diría escurridiza para que cada cual interprete lo que quiera. Da pánico tocar ciertos temas. En estos tiempos es urgente hablar del “amor en concreto”. Una forma de entenderlo por parte de la mayoría de los fieles es que hay el deber de respetar todas las ideas del prójimo. En realidad, lo que se debe respetar es a la persona, no a sus ideas. La persona merece nuestro respeto y por ello se la intenta corregir del error. Entones viene el subjetivista y te llama intolerante. Se olvidan de que existe una obra de misericordia que es enseñar al que no sabe.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Totalmente de acuerdo, creo que la clave está en eso. Hoy dia se le llama amor a tantas cosas.......pero siempre sin aclarar lo que es, y lo que no es, el amor. A veces es mas facil decir lo que no es, a decir lo que es, el amor. Pero se hace muy poco o mas bien casi nada.

      Eliminar