jueves, 14 de noviembre de 2013

La geografía eclesiástica catalana: ¿tradición o invención?

Encuentro en Montserrat (1911) Primera fila de izquierda a derecha: Josep Deàs, abad de Montserrat; Josep Torras i Bages, obispo de Vic; Tomàs Costa i Fornaguera de Tarragona, Pere Rocamora i Garcia, de Tortosa; y Juan Ruano Martín, de Lleida. Segunda fila de pie y de izquierda a derecha; Francesc de Pol, de Gerona; Joan B. Benlloch, de Urgell; Joan Laguarda Fenollera, de Barcelona, Lluís d’Amigó i Ferrer, administrador apostólico de Solsona.
Es un tema candente el de la independencia de Cataluña, o si se quiere usar un sinónimo más suavizado, el de su “encaje en España”. Nos lo demuestra a menudo nuestro compañero Oriolt, y es un hecho que pone de manifiesto que el debate identitario español está lejos de cerrarse. Hasta el más ingenuo se da cuenta de que las batallas dialécticas de Unamuno y Maragall, o las obras de Ramiro de Maeztu, Menéndez Pelayo u Ortega y Gasset no dejaron bien atado este tema.

Es innegable que el debate sobre los nacionalismos (muy evidente el catalán, más sibilino el español) se está infiltrando en todas las capas de la sociedad, órbita eclesiástica incluida. Por eso se multiplican las tertulias sobre el tema, algunas más serias, otras más de pandereta (léase aquí el hazmerreír de la 13TV, vergüenza ajena de cualquier católico que se precie). Entre tanto alboroto y revuelo se ha perdido la buena educación por el camino, y ya no importa qué armas se utilicen con tal de vencer.

A machamartillo, una de las más utilizadas es la identificación subliminal constante de que la causa del desierto católico actual catalán es la defensa por parte de un sector mayoritario de los eclesiásticos del derecho natural del pueblo catalán a decidir su inserción política fuera o dentro de España y la manera de hacerlo. Confusa y premeditadamente, no se discierne entre esta soberanía natural y una de sus posibles declinaciones, la independencia. Como si fueran lo mismo el llamado “dret a decidir” y la independencia. Pruebas tenemos cada día por tierra, mar y aire, incluso en muy visitadas webs de signo católico, que torticeramente “linkan” de esta humilde pero también muy visitada web, sólo lo que en clave nacionalista les interesa. Se ignora, por ignorancia o voluntad expresa, que en épocas anteriores, cuando el progresismo no era rampante como ahora, los eclesiásticos catalanes muy a menudo se mostraron patrióticos con Cataluña; y ello no repercutía en un menor celo pastoral ni en la heterodoxia doctrinal.

La mistificación de la Hispania visigótica como patrón para hoy: una obra de mazo y escarpa 

Un tema recurrente es decir que Cataluña como nación es una bella fantasía nacida del romanticismo “decimoñoño”, falacia que choca con una verdad más grande, que es la de la “unidad de destino en lo universal” que siempre ha aglutinado a los territorios de la piel de toro, lugar casi teológico.

El sector con mas vinculaciones mediáticas y políticas de la Iglesia que peregrina por España también juega a eso, pues sueña con aquella iglesia visigoda, cuna de San Isidoro y de otras tantas santas personalidades, y la vislumbra como una España “avant-la-lettre” grande, unida y uniforme.

Pues eso no es cierto. Aquella soñada Hispania, toda ella católica e "uniforme" de una costa a otra y con un poder central político hermanado soló existió mistificando la etapa visigótica y solo tras la conversión de Recaredo en 587. Es decir poco más de un siglo (587-711).

Con igual o superior recorrido histórico han sido las reuniones de los prelados catalanes entre ellos. Echemos un fugaz repaso histórico al asunto.
Obispos catalanes reunidos después de la consagración del obispo auxiliar de Tarragona, Beato Manuel Borrás (1934). De izquierda a derecha: Cartañá (Gerona), Bilbao (Tortosa) Comellas (Solsona) Vidal y Barraquer (Tarragona) Manuel Borrás (auxiliar) Guitart (Urgell) y el abad de Montserrat.
Primera etapa: la Tarraconense romana y visigoda (s.III-711) 

No es ninguna novedad que la predicación del Evangelio y la implantación de las primeras comunidades cristianas se regó con la sangre de los mártires. “A casa nostra” no fue ninguna excepción. Recomiendo encarecidamente leer las actas del martirio de San Fructuoso de Tarragona, así como el Libro de las Coronas de Aurelio Prudencio. En estos documentos se deja entrever que la cristianización de Hispania fue más intensa por la parte Citerior (Tarraconense y Cartaginense), más urbana, culta y civilizada, y en donde ponto se organizaron obispados y parroquias.

Desde el siglo IV-V hasta la invasión árabe, el ámbito de reunión y acción pastoral de obispos y otros representantes de la “res ecclesiastica” fue la Provincia, en nuestro caso la Tarraconense, pues la Iglesia -como es sabido- adoptó como propias las delimitaciones de las provincias romanas del Bajo Imperio. Así todas las sedes episcopales que existieron en ciudades de la provincia romana Tarraconense formaron la provincia eclesiástica Tarraconense, la cual seria presidida por el obispo de la capital provincial, Tárraco.

No está de más hacer mención de un detalle tan resabido como es la respuesta del papa Siricio al arzobispo Himerio de Tarragona, en el año 385, en donde se debaten temas de doctrina y sobre el sacramento del Orden. En esta respuesta el papa pide a Himerio que haga extensiva su enseñanza al resto de obispos hispanos, dando a entender que el arzobispo de Tarragona ejercía una especie de “interlocución privilegiada” con Roma.

Podríamos decir lo mismo del resto de provincias de Hispania, cada una de ellas con su correspondiente estructura. Hago aquí mención de otro grande de su tiempo, Hidacio de Mérida, que capitaneó la lucha contra el priscilianismo (de origen lusitano) y que convocó con cierta urgencia el primer concilio episcopal documentado de Hispania, celebrado el año 380 en Zaragoza, en el que se reunieron doce prelados para condenar algunas de sus prácticas. Pero cuando algunos ya se elevaban y ya ven en esta Hispania la prefiguración de la España actual, uno cae en la cuenta de que participaron obispos con sede en el actual Portugal e incluso en Burdeos y Agen, en la hoy Aquitania francesa.

Cada provincia eclesiástica era, al menos en teoría, autónoma. En el caso de la Tarraconense es sabido que a partir del año 514, año en que el papa envía a San Cesario, obispo de Arles, como vicario papal a la Tarraconense, este recomendó encarecidamente la convocatoria regular de concilios episcopales provinciales. Los estudiosos han reseguido las disposiciones de los concilios provinciales tarraconenses, que se dilatan hasta el 691.  El que quiera zambullirse en este apasionante mundo ha de leer la magna obra Colección Canónica Hispana. En época ya plenamente visigótica, en el territorio tarraconense se celebraron nueve concilios provinciales documentados. Los cuales no fueron obstáculo para que los prelados tarraconenses participaran también en los famosos concilios peninsulares de Toledo. Concilio de Toledo donde asistieron obispos de sedes de ciudades hoy tan “españolas” como Braga, Béziers, Narbona, Carcassona, Maguelone o Nimes. 

Un nacimiento posterior al de la provincia eclesiástica: el primado 

Por motivos prácticos pero también políticos, no faltaron los intentos de una primera centralización eclesiástica por parte del nuevo poder civil que se había implantado en Hispania: el reino visigodo; esa nueva estructura de poder que substituyó aquí al Imperio Romano de Occidente. No sería hasta entonces cuando se empezó a ver claro que los nuevos estados bárbaros necesitaban un interlocutor episcopal con Roma, único y próximo al poder del monarca. Sería el germen de lo que en la Edad Media se definió como el “primado” (una especie de presidente de las conferencias episcopales nacionales avant-la-lettre). Lo que nació como algo práctico llegó a veces a  intervenciones bastante escandalosas en el siglo VII, cuando los reyes visigodos llegaron a promocionar obispos, y fue cuando el arzobispo Julián de Toledo se arrogó la representación de toda la Iglesia Hispánica, con las consiguientes tensiones que ello provocó, puesto que no todo el mundo acató esta primacía.

La Tarraconense funcionó un poco al margen de todo esto. Vinculada litúrgica y espiritualmente más con el norte de los Pirineos (Septimania) que con el sur del Ebro, se sabe gracias a la obra de San Isidoro de la erudición de muchos de sus obispos, y el testimonio de San Braulio afirma que la liturgia de Gerona gozaba de una solemnidad igual o superior a la que se podía ver en Sevilla o Toledo.
Reunión de obispos, muchos catalanes, en Vic durante las fiestas en honor a San Antonio Maria Claret (1934). De izquierda a derecha: Beato Salvino Huix (Ibiza) Manuel Irurita (Barcelona) Florentino Simon (Tarija), Isidro Gomá (Toledo) Vidal i Barraquer (Tarragona) Juan Perelló (Vic) Valentín Comellas (Solsona) Justino Guitart (Seu d’Urgell) Estevan Bilbao (Tortosa) y José Cartañá (Gerona)
Segunda etapa: tres siglos en la Narbonense 

La invasión árabe y la contra-invasión de parte de la Tarraconense por las huestes francas del Imperio Carolingio acabarían por hacer nacer algo nuevo en nuestra tierra; una nueva estructura de poder, la Marca Hispánica, basada en entidades territoriales concretas, los condados, que solían tener en su centro una ciudad con un conde y una sede episcopal con un obispo. Este planteamiento es puramente teórico, puesto que en algunas partes no es exactamente así, pero ejemplifica la nueva situación.

Los condados catalanes actuaron durante sus primeros tres siglos de historia (VIII-IX-X), como engranajes de transmisión del poder imperial, con todo lo que ello supuso.  Esta etapa de nuestra historia (llamada por algunos historiadores de los años 80 Pre-Cataluña) supuso un intento bien orquestado de desvincular el territorio y sus habitantes de toda su historia anterior. El objetivo era la “franconización” (imposición del modelo franco) de la población autóctona, por medio de una política gubernamental premeditada de anclar estos territorios al mundo franco y cortar con cualquier tradición hispánica. Sólo como ejemplo enumero algunas medidas: las repoblaciones con grandes contingentes provenientes del Midi francés, la substitución de las élites de mandatarios autóctonos por familias de la nobleza franca o, en materia eclesiástica, la adopción de la liturgia y el martirologio romanos, de la regla benedictina para todos los monasterios, la llamada de monjes y abades del Midi para fundar cenobios en la Marca Hispánica y la incorporación de todas sus sedes episcopales a la provincia eclesiástica de la Narbonense, fueron prueba de ello.

No se crean que todo este proceso fue bien recibido. Es larga la lista de obispos hispanos que quisieron desvincularse de la dependencia franca, sobre todo en los Pirineos y en el centro (quejas del obispo de Vic Idalguer el año 906, o intento del obispo Esclúa de Urgel de vincularse a la Gascuña) acabando con la pintoresca consagración del abad Cesario de Montserrat el año 966 como arzobispo de la Tarraconense… por parte de obispos leoneses y gallegos.

Todo ello fracasó, y acabaría por hacer nacer (o precipitar para utilizar un símil químico), con el paso de los años, una realidad nueva y diferenciada, un territorio que dispondría de una lengua propia y unas instituciones propias. Hasta el punto que a partir del silo XI la palabra “hispano” se reservaba para todo aquello de más allá de la frontera, básicamente musulmán, y de dudosa conveniencia.

Durante este periodo durante el cual las diócesis con sede en la actual Cataluña estuvieron dentro de la provincia eclesiástica de la Narbonense (785-1091) se celebraron 19 concilios documentados, siendo el primero el de Barcelona del 906.

Destaca aquí todo lo relacionado con la batalla contra el adopcionismo, y la vinculación del obispo Félix de Urgel en todo este proceso. Su renuncia pública a la heterodoxia y su sometimiento a las autoridades eclesiásticas francas se ha visto como una maniobra de distanciamiento de los dos mundos (franco y visigodo) y evitar cualquier contacto con el antiguo orden, representado aquí por la amistad que existía entre Félix y Elipando de Toledo. A partir de aquí la intelectualidad teológica franca (Alcuino, Benito de Aniana y Agobardo de Lión) abrió la puerta para barrer lo poco que quedaba de la Iglesia visigoda en Cataluña.
Obispo Ricard Cortés i Cullell (auxiliar Barcelona), Cardenal Salvador Casañas (Barcelona) Francesc de Pol (Gerona) y Torras y Bages (Vic) durante la consagración de Pol (1907)
Tercera etapa: una Tarraconense que cada vez se parece más a Cataluña (S. XI-XIV) 

Pero he aquí que la nueva situación acabó por gustar a los catalanes. Abandonados a su suerte por la estructura imperial franca, los condados catalanes empezaron a ejercer de pequeños reyes, aunque nominalmente no lo fueran. Los obispos y abades catalanes estaban encantados de sus continuos viajes a Roma, puesto que tenían línea directa con el Papado.

Aunque Roma siempre respetó la imagen histórica que los condados catalanes formaban parte de la antigua Hispania romana, cosa que nadie ni en Cataluña ponía en duda, el realismo de la realidad de las cosas, hacia que se actuase con practicidad y ajuste a lo existente. Así se enviaban legados papales como a cualquier otra nación, como por ejemplo el año 1068, en el que se convocó el sínodo de Gerona con los obispos de la antigua Tarraconense, y otro sínodo más el año 1078 en el que se dio inicio a la reforma gregoriana en Cataluña, que fue recibida con entusiasmo, aunque su aplicación en el campo litúrgico tuvo sus más y sus menos.

La conquista de Toledo y su restitución como capital metropolitana en 1085 reabrió el viejo debate sobre la primacía de Toledo o Tarragona, y sobre la dependencia de las iglesias locales a uno u otro arzobispo. Es por ello que en 1091 los condados catalanes que cada vez actuaban más como una unidad política bajo el liderazgo de la casa condal de Barcelona, consiguieron de Roma la restauración de la sede metropolitana de Tarragona incluso antes de su reconquista física en 1116. El obispo de Vic, Berenguer Seniofred de Lluça ostentaría mientras tanto las dos sedes, una real (la de Vic) y otra “virtual” por el momento. Sería el preclaro San Olegario el primer arzobispo de Tarragona efectivo, recibiendo el palio el año 1117, aunque la diócesis no se restauraría materialmente hasta el 1129. Durante este periodo, separados respecto de Narbona pero sin verdadera vertebración de la diócesis de Tarragona, se celebraron 5 concilios provinciales. En 1146 se celebraría ya en Tarragona y con un arzobispo titular únicamente de esta sede y residente en la ciudad.

En 1154 el papa Anastasio IV establece los límites provinciales de la Tarraconense tomando como patrón básicamente los de la antigua Tarraconense tardo romana (sedes de Gerona, Barcelona, Urgell, Vic, Lérida, Tortosa, Zaragoza, Huesca, Pamplona Tarazona y Calahorra. Aún no están los territorios aragoneses ni valencianos no reconquistados. Como se puede observar se trata de una restauración que pretende ser lo más histórica posible pero que se halla condicionada por una nueva realidad, la Corona de Aragón. Se ha producido pues la escisión de las sedes/territorios de la antigua Tarraconse tardorromana que se encontraban ahora en el reinos de Castilla.

En 1207, el papa Inocencio III concede a los arzobispos de Tarragona el privilegio de coronar a los reyes de Aragón en Zaragoza.

A partir del año 1229 se abre una nueva etapa para los concilios provinciales tarraconenses. Fue en el concilio de Lérida, presidido por el legado pontificio Johannes Halgrin, cardenal de Santa Sabina, que se desplazó para aplicar las resoluciones del Concilio IV de Letrán, acompañado de San Raimundo de Peñafort como secretario. Al final, después de pasearse por todo el país, dictaminó que debía celebrarse un concilio provincial tarraconense al año, la tercera dominica de Pascua, y un sínodo diocesano el día de san Lucas. Acudían todos los obispos de la Corona de Aragón, pero incluyendo los del Reino de Navarra.

La estructura de la Corona de Aragón, como es sabido, fue muy respetuosa con su diversidad interna. Un aragonés no es un catalán y un valenciano no se siente hijo de ninguno de los anteriores. Por ello, y ya con los nuevos reinos plenamente consolidados, nació la urgencia de desvincular las diócesis de las capitales de los reinos de Aragón y Valencia respecto a Tarragona. Además, la capital metropolitana (Tarragona) era un pequeño villorrio en comparación con Zaragoza y Valencia.

En 1318 Zaragoza fue elevada al rango de archidiócesis metropolitana teniendo como sufragáneas Huesca, Tarazona, Pamplona (Navarra) y Calahorra, segregadas pues de Tarragona. Y en 1492 la sede de Valencia fue elevada al rango de archidiócesis metropolitana. De esta manera el reino estricto de Aragón y el de Valencia actuaron de conformadores de las nuevas realidades provinciales eclesiásticas. Las Baleares, con poca población, formarían parte, hasta el día de hoy, de la provincia eclesiástica de Valencia.

La Monarquía de los Austrias supuso que bajo un solo rey se dirigirían todos los reinos peninsulares, aunque respetando sus especificidades nacionales (lengua, derecho, liturgia, etc.) por lo que inicialmente no supuso ninguna fricción entre ellos. A medida que avanzó el centralismo uniformizador monárquico del siglo XVII y XVIII la cosa no fue así.

Entre 1497 y 1757, con una Tarraconense que casi coincide con la geografía catalana (a excepción de la zona castellonense de Tortosa) se celebraron 56 concilios provinciales tarraconenses, aproximadamente uno cada cinco años.
Obispos Torras y Bages (Vic) Francisco Bernaus i Serra (vicario apostólico de Guam en Oceania), Francisco Pol (Gerona) y el P. Marcet (abad de Montserrat) en 1913
Últimas etapas: del absolutismo y el liberalismo uniformizador (1757-1881) a la Reinaixença (1881-1936) 

Sintetizando muy mucho, de 1757 a 1880 los obispos catalanes no pudieron reunirse como era su costumbre. El regalismo del absolutismo rampante de los Borbones españoles lo imposibilitó, un regalismo que, junto con un programa de centralización administrativa, heredó el primer liberalismo del siglo XIX. La de la irrupción del liberalismo en España fue una tremenda paradoja, pues si en los Estados Unidos se declinó en forma de subsidiariedad, descentralización y libertad religiosa, aquí se conjugó en forma de centralización administrativa y continuidad del intervencionismo del poder civil en la administración eclesiástica.

Durante este periodo, como hemos ya dicho, no se pudieron celebrar reuniones conjuntas de todo el episcopado catalán pese a los reiterados intentos de los arzobispos de Tarragona como Armanyà o Costa i Borràs.

Gracias a la reunión de todo el episcopado catalán en Montserrat con motivo del milenario del santuario en 1880 y la coronación canónica de la Virgen y su declaración de patronazgo sobre el Principado (todas las diócesis catalanas) en 1881, se institucionalizaron por primera vez en el siglo XIX las reuniones episcopales catalanas. Cada cinco años habría una reunión conjunta. Los tiempos habían cambiado y la buena sintonía que había entre los prelados de aquel momento hizo posible el pacto de reunirse, que se cumplió en los años sucesivos hasta el estallido de la Guerra Civil. Por razones de todos conocidas durante el Franquismo no se convocaron reuniones.
  Foto reciente de los obispos con sedes en ciudades de Cataluña y los auxiliares Cristau y Taltavull en los extremos. De izquierda a derecha, Novell (Solsona), Pardo (Girona), Piris (Lleida), Salinas (Tortosa), Sistach (Barcelona), Pujol (Tarragona), Vives (Urgell), Cortés (Sant Feliu de Llobregat), Saiz Meneses (Terrassa) y Casanova (Vich)
Guilhem de Maiança - Arnulf d’Aquae Calidae

34 comentarios:

  1. El derecho natural del pueblo catalán a decidir su inserción política fuera o dentro de España 115 de noviembre de 2013, 1:19

    Es muy interesante este artículo de Guilhem, con descripciones históricas que desconocía. No obstante, desearía concretar lo siguiente:

    1. La unidad política y religiosa del Reino visigodo español fue completamente destruida por la invasión musulmana del 711. No sabremos nunca como habría sido la continuación de la España visigoda. En Cataluña, los obispos francos practicaron la "damnatio memoriae" de casi toda la historia documental y epigráfica de los obispos visigodos para borrar todo intento de legitimismo visigodo.

    2. Cataluña, desde la conquista franca (752) y la expulsión de los moros de Tortosa (1148) y Lérida (1149), dejó en claro dos cosas: ni franceses ni moros.

    3. Cataluña inició su decadencia política en 1413, cuando Jaime II de Urgel rompió su juramento de lealtad al no aceptar al Trastámara Fernando I, rey de Aragón elegido en el Compromiso de Caspe. Jaime II, de ideas medievales (supremacía del señor feudal), fue derrotado en el asedio al castillo de Cardona. Fernando I fue más moderno: superioridad del rey sobre las Cortes. Continuó la decadencia con las dos guerras remensas (1462-1486) contra los abusos y malos usos señoriales, con la división social de Barcelona (1450) entre la Biga (noble) y la Busca (menestral), y acabó con la Guerra Civil catalana (1462-1472), que desprestigió a la Generalidad por su pasividad ante los graves problemas del país.

    4. La Guerra de los Segadores (1640-1652) acabó con la pérdida a favor de Francia del Rosellón, Conflent y parte de la Cerdanya por el Tratado de los Pirineos (1659). Se proclamó una efímera I República catalana de Pau Claris (1641) y Cataluña se integró a la Corona de Luís XIII y Luís XIV, pero fueron peores que Felipe IV, pues éste obedeció las leyes catalanas y aquél se quedó territorio catalán prohibiendo el catalán.

    5. La Guerra de Sucesión (1701-1714) fue una guerra europea y doble guerra civil catalana y española, acabó con la pérdida de las instituciones de la Antigua Planta medieval y su sustutitución por la Nueva Planta. Cataluña sabía que romper la fidelidad a Felipe V era un casus belli que sólo podía acabar en victoria o derrota, y ésta daba a Felipe V dos opciones legítimas: conservar o derogar la Antigua Planta. La Nueva Planta felipista fue más moderna: unidad e igualdad de los súbditos de un reino frente a la fragmentación medieval (aunque Felipe V conservó íntegros los privilegios de la sociedad estamental y gremial catalana).

    6. La Segunda y Tercera guerras carlistas (1846-1849 y 1872-1876): de nuevo se elije la opción beligerante ante una problemática política. En 1874 los carlistas restauraron la Generalidad o "Diputación del General a guerra" abolida por Felipe V. Los dos generales carlistas Rafael Tristany y Francesc Savalls fueron Presidentes de esta Generalidad que fracasó al ser una institución obsoleta y anticuada ya en 1874.

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  2. El derecho natural del pueblo catalán a decidir su inserción política fuera o dentro de España 215 de noviembre de 2013, 1:34

    8. Pero el gran momento de fracaso político global y sistémico catalán acaeció durante la II República española:

    a) Macià declaró la II República Catalana el 14 de abril de 1931.

    b) La Revolución del 6 de Octubre de 1934 fue una rebelión militar y golpe de Estado de Companys al proclamar el Estado Catalán dentro de una Republica Federal Española.

    c) Período de la Autonomía de guerra (19 julio 1936 – 5 mayo 1937):

    - La Generalidad rompe el marco estatutario, sustituye a la II República, y crea una dualidad de poderes entre la Generalidad y el antiestatutario Comité Central de las Milicias Antifascistas (21 julio – 26 septiembre 1936) con la entrada en el poder de partidos extraparlamentarios (PSUC, POUM, CNT)

    - La Generalidad invade las competencias estatales (7 a 28 agosto): Comisión de Industrias de Guerra; fronteras; emigración; extradición; la ley catalana desplaza la ley republicana

    Gobierno Tarradellas (26 septiembre 1936 – 5 mayo 1937): Decreto de colectivizaciones (24 octubre) que implanta el socialismo descentralizado y autogestionario con planificación central; Tribunales Populares (octubre); Ejército Popular de Cataluña (21 noviembre); colectivización agrícola (enero 1937); el Terror de las Patrullas de Control y las checas de los partidos políticos (CNT, ERC...)

    d) Hechos de Mayo de 1937: es la primera guerra civil republicana entre las izquierdas. ERC-PSUC disuelven el POUM, matan a su líder Andreu Nin, y debilitan a la CNT integrando a sus militantes de Aragón en el Ejército del Este republicano. La II República recupera las competencias usurpadas por la Generalidad y empieza la sumisión de Companys al PSUC.


    En conclusión:

    1. Cataluña está en España geográficamente (corredor mediterráneo-levantino, Valle del Ebro, Pirineos, Mar baleárico); demográficamente (las relaciones familiares y sociales); históricamente (toda la historia constitucional española de 1812 a 1978 reconoce la unidad nacional); culturalmente (el castellano es la lengua patrimonial de Cataluña); económicamente (las relaciones financiero-mercantiles).

    2. La visión de conjunto dice lo siguiente:

    - Cataluña tuvo su momento histórico de esplendor con Jaime I el Conquistador

    - con el tiempo se ha optado por la unión con España

    - la relación con los moros sólo fue la de expulsarlos mediante la derrota militar

    - los pocos casos de unión con Francia (carolingios, batalla de Muret, Luís XIII y Luís XIV, Tratado de los Pirineos, Napoleón) han sido un fracaso total con pérdida territorial y prohibición definitiva del catalán

    - los momento de independencia (I República Catalana de 1640, restauración de la Diputació del General tradicionalista de 1874, II República Catalana de Macià) han sido catastróficos e inútiles

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  3. Lo más interesante de todo: las fotografías!

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    1. Pues yo nos las veo muy bien...

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  4. "es un hecho que pone de manifiesto que el debate identitario español está lejos de cerrarse"

    Ni se va a cerrar este debate mientras se siga adoctrinando a las nuevas generaciones de catalanes en el odio a España mediante la manipulación de la Historia y el falseamiento de la realidad económica.

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    1. Respuesta a Hermenegildo15 de noviembre de 2013, 11:27

      Hermenegildo tiene toda la razón: “Ni se va a cerrar este debate mientras se siga adoctrinando a las nuevas generaciones de catalanes en el odio a España mediante la manipulación de la Historia...”

      La Diputación del General medieval no tiene nada que ver con la Generalidad republicana y actual. Los llamados Presidentes de la Diputación del General no existieron, sólo fueron Diputados Residentes en Barcelona, y pertenecieron a la nobleza con fuero y privilegios eclesiásticos (alta nobleza de rango real). La Diputación del General era de base estamental, católica, monárquica y española, y perteneció al Antiguo Régimen y a la Antigua Planta. Felipe V derogó la Diputación del General en la guerra de Sucesión, no de Secesión, que fue una guerra europea y civil entre catalanes y entre españoles, y la abolió podía hacerlo según el derecho de la época y para la pacificación del reino para evitar futuras insurrecciones; a cambio dio la Nueva Planta a la nobleza catalana con privilegios eclesiásticos y militares (mandaron los de siempre), mucho más moderna que la antigualla medieval. Mas no es el presidente nº 129, es el 143º:

      1. Diputación del General medieval (1359-1714)
      121. Josep Vilamala (1713-1714)

      2. Diputación del General, I restauración tradicionalista (1874)
      122. General Rafael Tristany
      123. General Francesc Savalls

      3. II República catalana
      Francesc Macià i Llussà: Presidente de la República Catalana (14-17 abril 1931)

      4. Generalidad de Cataluña, provisional y estatutaria, II restauración republicana
      124. Francesc Macià i Llussà: Presidente de la Generalidad provisional (retroactivo 14 abril 1931)
      Francesc Macià: Presidente titular de la Generalidad (14 diciembre 1932 – 25 diciembre 1933)
      125. Joan Casanovas i Maristany: Presidente interino de la Generalidad (25-31 diciembre 1933)
      126. Lluís Companys i Jover: Presidente titular de la Generalidad (31 diciembre 1933); Presidente emérito, Revolución de Octubre (13 octubre 1934 – 29 febrero 1936)

      5. Generalidad bajo el Estado de Guerra
      127. Coronel Francisco Jiménez Arenas, Presidente accidental de la Generalidad (7 octubre 1934): el General Domingo Batet Mestres fue la máxima autoridad gubernativa en Cataluña (6 octubre 1934 – 10 enero 1935)

      6. Generalidad – Gobierno General de Cataluña (suspensión del Parlamento)
      128. Manuel Portela Valladares (10 enero 1935)
      129. Juan Pich i Pon: Presidente por delegación de funciones (4 abril 1935); Presidente interino (24 abril 1935)
      130. Eduardo Alonso y Alonso (28 octubre 1935)
      131. Ignacio Villalonga Villalba, CEDA (25 noviembre 1935)
      132. Joan Maluquer i Viladot, Lliga (14 diciembre 1935)
      133. Félix Escalas Chameni, Lliga (20 diciembre 1935)
      134. Lluís Duran i Ventosa, Lliga: delegación de funciones (24 diciembre 1935 y 8 enero 1936)
      135. Juan Moles Ormella (24 febrero 1936)

      7. Generalidad de Cataluña con el Estatuto en plenitud
      Lluís Companys (29 febrero 1936)

      8. Generalidad en el exilio
      Lluís Companys (muere 15 octubre 1940)
      136. Josep Irla i Bosch: Presidente interino (15 octubre 1940 – 7 mayo 1954)

      9. Crisis de la doble presidencia (7 mayo – 7 agosto 1954)
      Josep Tarradellas i Joan, ERC: Consejero Primero y Presidente de la Generalidad por delegación de funciones por Decreto Irla de 24 abril 1954
      137. Manuel Serra i Moret, USC: Presidente interino no reconocido por Tarradellas

      10. Presidencia titular en el exilio
      138. Josep Tarradellas: 5 agosto 1954 – 5 agosto 1959

      11. Presidencia vacante en el exilio
      Francesc Farreras i Duran debió ser Presidente interino hasta el nombrar nuevo presidente titular por el Parlamento, al expirar el mandato de Tarradellas en 1959, pero no se inició dicho proceso

      12. Generalidad de Cataluña, III restauración
      139. Josep Tarradellas: Presidente de la Generalidad restaurada en 1977 por Suarez (5 agosto 1959 – 17 octubre 1977)

      13. Generalidad estatutaria
      140. Jordi Pujol
      141. Pasqual Maragall
      142. José Montilla
      143. Artur Mas

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    2. Respuesta a Hermenegildo15 de noviembre de 2013, 13:16

      A. Los criterios oficiales para considerar los supuestos 129 Diputados Residentes de la Diputación del General y Presidentes de la Generalidad, se han realizado bajo unos criterios de selección y exclusión:

      1. No tener en cuenta los cargos nombrados durante el período de regencia de 1367-1375 resultado de las Cortes de Vilafranca (1367), que suspendió los Diputados Residentes en Barcelona.

      2. La Diputación del General paralela que Juan II nombró el 1470 en Lérida, durante la guerra civil catalana

      3. La restauración tradicionalista de la Diputación del General de 1874 ni sus dos presidentes generales carlistas

      4. El presidente interino Casanovas

      5. Los Presidentes de la Generalidad - Gobernadores Generales de Cataluña de 1934 y 1936

      6. El presidente interino Manuel Serra i Moret

      7. El período de la presidencia vacante de 1959 a 1977

      8. La doble condición de Tarradellas como Presidente de la Generalidad restaurada republicana y provisional de 1977.


      B. Siento decirlo, pero Artur Mas es el presidente más pésimo de todos los actuales presentes de la constitución de 1978.

      Montilla era consciente de sus limitaciones, pero Mas, ensoberbecido por sus cualidades intelectuales (excelente en la cátedra de economía de Hortalà con Piqué y Birulés), cegado por la hybris enviada por Zeus en persona, acortó insensatamente su primer mandato en dos años pensando recolectar cual Moisés los potenciales votos de la concurrida Diada del 2012, dándose un morrocotudo costalazo al perder 12 diputados, de 62 a 50, y no conseguir los 6 diputados necesarios para la mayoría absoluta (pérdidas totales: 12+5= 17; todo un geniecillo); y en este su segundo mandato, ha gobernado con presupuestos prorrogados y con la doble bomba bajo sus pies de la Diada 2013 y el plan B de la Forcadell de la ANC.

      Tenemos toda una tribu friki de independentistas:

      - La sandalia indignada y los insultos a Rato por Fernández de la CUP, en plan Ruiz Mateos "Que te pego, leches" contra Boyer

      - La apoteósica aberración de Junqueras de la ERC de parar la economía catalana una semana para perjudicar... ¡a España! (inteligencia es dispararse a sí mismo y decir ¡He acertado!)

      - La Forcades del Procés Constituent, el monasterio anarcoasambleario de San Benito de Montserrat y los obispos miedosos de la Tarraconense (Tierra, trágame). A lo mejor esperan que Forcades sea diputada, sea consejera o presidenta y aplique un programa laicista beligerante contra el catolicismo (sería lo más ideal: una monja católica, contra la Iglesia católica)

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    3. 1. La Diputación del General a guerra o la Generalidad tradicionalista y carlista de 1874:

      Boletín oficial del Principado de Cataluña

      hemerotecadigital.bne.es/results.vm?q=parent:0005028524&lang=ca


      2. Los Presidentes de la Generalidad - Gobernadores Generales de Cataluña:

      "Diari oficial de la Generalitat de Catalunya" durante la II República

      dogcrepublica.gencat.cat/DOGC/pages/cercaDisposicions.jsf

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  5. Tan extensa cuan disparata, Guilhem. Los concilios de la Tarraconense estaban a veces presididos...por el arzobispo de Zaragoza. Y asistían los obispos de Tarazona y otros ribereños del Ebro. Eso por dar sólo un detalle. No voy a ocupar la misma extensión, pero resulta de autora boreal los del nacionalismo español contrapuesto al nacionalismo catalán. Sobre estúpido. es falso. ¿Incluye el vasco? ¿El de Tierra Comuinera? ¿El canario? Un poco de seriedad intelectual.

    Pero lo grave no son los disparates históricos y jurídicos. Lo grave, Ghilhem es la menesterosidad ética de la propuesta eclesiástica sedicente catalana. Con muchos otros, me creo tan creador de Cataluña como el doctorando Vives, Novell el del dogma de la nación o Pardo el del derecho a decidir es anterior a la unidad. Con semejantes lumbreras, Y por supuesto, con muchos otros, en las antípodas de su concepción ética del derecho natural.

    Usted debería saber, Guilhem, que la propuesta secesionista es una perversión moral. Por muchas vueltas que le dé, lo dijo la Conferencia Episcopal Italiana y lo ratificó Juan Pablo II, es objetivamente diabólica, eso es una perversión moral, ir contra la convivencia, el bien común y el principio de subsidariedad. Lo acaba de recordar Martínez Camino.

    Incluso admitiendo el disparate histórico aquí hilvanado, no debería olvidar que los obispos de la CEI y el Pontífice recordaban la unidad secular (un solo siglo desde el Rissorgimento).

    Más altura moral. Más seriedad. Menos obsesión ególatra.

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    1. Y más sencillez y humildad para JMVG. Da la impresión que sólo él sabe y va de listo. Se pueden decir las cosas sin tanta arrogancia. Pero, claro, cada cual es cada cual. Y por sus frutos se conocen las personas.

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    2. Y quizá más sencillez y humildad por parte de este comentarista, no les parece? Las cosas se pueden decir de muchas maneras.

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    3. Guilhem se escribe Guilhem, no Ghilhem a ver si mejora su occitano señor JMVG !!!

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  6. Es un trabajoso y estéril intento de justificar lo injustificable; ¿cuándo se van a dedicar los eclesiasticas a evangelizar, dejándose de zarandajas mundanas que sólo contribuyen a dividir la feligresía, sembrando inquietudes y creando enemistades?

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    1. "los esclesiasticas" así los llama usted, hacen lo que pueden. Menos criticar y más arrimar el hombro.

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    2. Coincido plenamente con todas las objeciones a este artículo que, en definitiva, argumenta para poner hacernos dudar de la "ley de la gravitación universal": los condados catalanes se incorporaron a la Corona de Aragón y, luego, con ésta, se incorporaron naturalmente a España. Así de sencillo.
      El nacionalismo en general y, en particular, este tipo de artículos, son una buena expresión de la decadencia intelectual en la que está inmerso pues no dejan de ser una discusión equiparable a la que hubo en Constantinopla sobre el sexo de los ángeles, previa a su definitiva caida en poder de los Otomanos

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  7. Tres comentarios de un católico de a pie:

    1) No entiendo todas estas discusiones históricas. Todo esto es mucho más simple: la Iglesia no puede estar del lado de los que siembran el odio. Así de simple.
    Si el nacionalismo catalán naciese de una amor a Cataluña, supongo que todo esto tendría sentido. pero no nace de ahí. Todos conocemos a muchos nacionalistas y todos sabemos que su "pensamiento" se resume en una sola idea "España ens roba". Si cambiamos España por "Los judíos" todo el mundo sabe qué tenemos.
    Que la gente del pueblo no vea el engaño es normal. Que no lo vea un sacerdote, bastante increíble. y no me creo que no lo vea un obispo.
    Así que tengo que suponer que la Iglesia catalana (una parte) está participando en un engaño totalitario, sabiendo lo que hace.

    2) No se puede meter en el mismo saco a nacionalismos y patriotismos. La conciencia de pertenencia a un grupo es algo muy positivo. Y muy diferente del nacionalismo. El patriotismo es positivo: no es contra nadie sino a favor de alguien. Tú puedes amar mucho a Dinamarca sin que eso implique que tengas algo en contra de Alemania. Eso es patriotismo. Cuando tu "amor" a Dinamarca sólo se expresa como la defensa de Dinamarca frete a Alemania, tiene un problema: no eres patriota, eres nacionalista.
    La Iglesia no denería meter mabas cosas en el mismo saco. Debería separar una de otra, potenciar la positiva y denunciar la negativa. denunciar las dos es una concesión a la mala.

    3) No estoy de acuerdo con lo que se dice de 13TV. hay un gran grupo de personas en España, la mayoría católicas que se han sentido (y se sienten) desamparadas frente a los ataques de la izquierda. Hace un tiempo leí un artículo aquí muy bueno sonbre el desamparao de los curas en Barcelona. Ese mismo desamparo lo sienten millones de españoles, insultados, ninguneados y satanizados desde las televisiones, Universidades, medios de comunicación y demás por parte de la izquierda que lo asola todo. Yo ceo que 13TV o Intereconomía hacen un buen trabajo apoyando a esa gente. ¿Que no gusten los gritos y la vehemencia? Es el son que tocan. No sé cómo será con los curas, pero a los de a pie nos llevan insultando y machacando con esos mismos gritos (más insultos y mentiras) durante años. Y francamente, caundo llegas a casa después de haber defendido en solitario en una cena a tu iglesia ferente a un grupo de fieras que creen que Wyoming es el rey, lo que menos quieres es un programa de gente sesuda dirimiendo cosas muy serias, Quieres guerra.
    Alguien me dirá: ¿eso no es sembrar el odio?
    Lo sería si mintiesen, tergiversasen o maniplasen. Pero sólo contestan a ataques. ¿A gritos? Sí. Pero nadie ha dicho que la verdad haya que susurrarla.

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  8. Sr. Guilhem de Maiança - Arnulf d’Aquae Calidae, gracias por su ilustrado artículo sobre la historia religiosa de nuestra Cataluña.

    Hay que tener en cuenta que durante toda la Historia, el pueblo ya fuera gobernado por los Austrias, Borbones, Dictaduras, etc. pero la Autoridad nos venia impuesta, más o memos liberal, si se quiere, pero en una palabra no decidía el pueblo.

    Ahora el pueblo es "soberano" y decide sus leyes y sus gobiernos, con lo cual se hace acreedor de su propio destino. Si hemos llegado hasta donde hemos llegado, no será culpa nuestra, ¿quizá por omisión?

    Muchos católicos que se debaten en un ambiente de confusión, aunque su Fe esté puesta a prueba, deben afianzarse en la Fe y moral católicas de siempre.

    También se dan religiosos y sacerdotes que propagan verdaderos disparates y herejías, tales como poner en duda la divinidad de Jesucristo, o defender activamente el aborto, o introducirse, blasonando de religiosos o religiosas católicos, en política con un ideario filo-comunista.

    Y resulta grave que, ante estos salteadores de la conciencia del fiel sencillo, algunos pastores guarden un estrepitoso silencio: serían "perros mudos" que, viendo venir al lobo, miran para otro lado. Obligación suya es denunciar los errores manifestados públicamente y guardar la disciplina a que están singularmente obligados sacerdotes y religiosos.

    Tampoco resulta ajena a la decadencia espiritual de los fieles laicos el hecho de que haya instituciones oficiales de la Iglesia que enseñan y diseminan errores y herejías ante el silencio de la jerarquía. O profesores de religión que profesan un cristianismo acomodaticio plagado de ideas "políticamente correctas", pero que se apartan de la Fe católica de siempre y del Magisterio autorizado de la Iglesia.

    Y si no se acrisola y purifica la Fe en el interior mismo de la Iglesia ¡qué difícil es que atraiga a los de afuera! Si la luz está velada por diversas neblinas y no resplandece y por tanto no brilla convenientemente en la oscuridad, difícilmente congregará en torno suyo a los buscadores de claridad. Por eso para impulsar la nueva evangelización resulta imperativo barrer las penumbras internas, para que luzca esplendoroso el sol de la Fe.

    En cuanto a muchos católicos que se debaten en un ambiente de confusión, aunque su Fe esté puesta a prueba, deben y debemos, con palabras y obras, afianzarnos en la Fe y moral católicas de siempre.

    Es cierto que esas infidelidades de almas consagradas en el interior de la Iglesia han sido un factor para que arreciara el temporal de la apostasía, el renegar teórica o prácticamente de la Fe. Pero no deja de ser verdad que para combatir un mal tan grande hemos de echar mano a un remedio sencillo: le preguntaron a Teresa de Calcuta por dónde había que empezar la necesaria reforma de la Iglesia y ella contestó: "por usted y por mí", viniendo a decir que nos convirtamos usted y yo.

    No miremos a otros cuando pensemos en remediar los recios males que nos afligen: mirémonos en el espejo y empecemos por nosotros mismos edificando nuestra vida espiritual sobre roca (y no sobre arena), es decir, sobre Cristo, no cejando en la oración y venciendo el mal a fuerza de bien.

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  9. Siempre lo digo: no deja de ser curioso que esta página, tan lúcida en muchas otras cosas, pierda tanto la cabeza cuando se trata de nacionalismo y se niegue a reconocer que el nacionalismo tiene una parte no pequeña de culpa en que Cataluña sea la región más secularizada de España

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  10. Ladran?! Luego cabalgamos

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  11. Simplemente dos palabras históricas, Torres y Bages: Cataluña sera cristiana o no sera, y Prat de la Riba: la religión catalanista tiene por Dios la Patria Catalana.
    Ya vemos a que Dios siguen los vaciadores de seminarios y dispensadores de feligreses. Recemos para que el Espíritu Santos nos envíe Obispos SANTOS como Torras y Bages.

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    1. Y nos envíe cristianos auténticos que no juzguen tanto a los demás, que no sean tan orgullosos, que sean más humildes y sencillos, en definitiva, que sean más evangélicos.

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    2. El primer acto evangélico es poner la EUCARISTÍA en el centro de tu vida, no una bandera, banderita o patria como ponen desgraciadamente muchos.

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    3. Sr, QUIM MARCOS: Ud no las pone, verdad ? Siempre lo mismo : los malos son los otros

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  12. Kumbayá, Déu meu...15 de noviembre de 2013, 15:19

    A. Sobre Teresa Forcades:

    1. Forcades, Fernàndez y el comando Mateo Morral
    (Pablo Planas)

    "...En el escalón extraparlamentario se encuentra la monja Teresa Forcades, cuyas soflamas anticapitalistas patrocinadas por TV3 presionan a Fernàndez, que a su vez impresiona a Junqueras, quien acaba por empujar a Mas, en una espiral de radicalismo matón que ha convertido el Parlament en una herriko taberna. Parece una broma, pero el partido de sor Forcades está a punto de dar el sorpasso al partido de Fernàndez [la CUP], cuyas bases son de ERC, el partido de Junqueras, que acumula votos de Convergència..."

    www.libertaddigital.com/opinion/pablo-planas/forcades-fernandez-y-el-comando-mateo-morral-69972

    2. «No tienen por qué ser públicas ni por qué airearse»
    Mons. Agustín Cortés: «He hecho muchas gestiones en Roma ante el caso de Teresa Forcades»

    - ¿Cuál debe ser el límite de la tolerancia del obispo ante un sacerdote, religioso o religiosa que «va por libre»? A usted se le ha criticado mucho por su pasividad en el asunto de Sor Teresa Forcades, ya que la iniciativa para un proceso canónico en Roma sale del propio obispo de la diócesis, y ella misma asegura que cuenta con el beneplácito de su obispo.

    Agustí: “Yo no he sido pasivo en absoluto, sino que he hecho muchas gestiones ante el caso de Teresa Forcades, ante Roma, ante ella misma y ante su monasterio. Eso que dicen de mi pasividad es falso. He publicado comentarios semanales, aclarando la doctrina de la Iglesia sobre el aborto, etcétera, sobre la cual ella en algún caso ha disentido.

    Lo que ocurre es que mis gestiones no tienen por qué ser públicas ni tienen por qué airearse. Y ya digo que eso es falso. Quienes han dicho de mí que soy pasivo no conocen la realidad, sino que están haciendo un mal servicio a la Iglesia y cometiendo una falta de honradez, en el sentido de que saben la verdad, y consta aquí en la diócesis y quien lo desee puede saberlo. Mis colaboradores más directos pueden acreditar cuál es mi postura. Y se lo he dicho a ella, a la Congregación para la doctrina de la Fe y a la Congregación para los Religiosos. Pero, en fin, algunas personas quieren ver otras cosas. Desgraciadamente así funciona el mundo.”

    Pues en internet salen muchas noticias sobre el escándalo de Sor Forcades, preguntándose cómo es posible que dure 5 años, desde el 2009, teniendo el obispo a un teólogo y un canonista oficiales e instrumentos jurídicos, como segundo superior de Sor Forcades, detrás de la abadesa Montserrat Viñas.

    Por ejemplo: aviso a los fieles de que Sor Forcades difunde graves falsedades de fe y moral católicas; prohibirle divulgar enseñanzas en centros católicos, radio y TV; recopilar bajo fe autentificadora de su secretario todos las falsedades contenidas en libros, prensa, radio, TV e internet para su remisión urgente al Vaticano, a Sistach y a la Conferencia Episcopal Tarraconense.

    Agustí dice que ha publicado sobre Forcades, pero en su web no hay nada: www.bisbatsantfeliu.cat/cercador.php

    Sistach, Agustí, Saiz con sus hospitales católicos abortistas... un mismo problema: lentitud, dilación, crastinación.

    Hospitales abortistas: germinansgerminabit.blogspot.com.es/2013/10/el-hospital-de-jose-angel.html


    B. Sobre 13TV:

    - Precisamente la Conferencia Episcopal Tarraconense ha hecho público en los últimos días un manifiesto contra 13 TV, ¿Proponen su cierre o solamente un replanteamiento?...

    Pues en 2011, según Sistach, la lista de canales de televisión anticatólicos eran la Sexta de Roures y TV3 "La nostra".


    C. Hay una pregunta sobre a GG:

    - Germinans dice de usted: «Con mucha paciencia y con mucho cariño hacia los sacerdotes, se los ha ido ganando poco a poco. Ha aguantado con resignación que el obispo Vives se pasee por su obispado como Pedro por su casa, y que siga ejerciendo de obispo «espiritual» de muchos de sus sacerdotes. Pero él como una hormiguita ha ido haciendo su trabajo silencioso. ¿Es acertada esta constatación?...

    infocatolica.com/?t=noticia&cod=19115

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    1. A Kumbayá, Déu meu..., todo esto que usted expone, es muy indignante que ocurra,

      Pero si usted y yo, que formamos parte de esa Iglesia, Esposa de Cristo, sentimos que Dios nos ama ¿quién nos apartará de Ella?

      Ya sabemos que la Iglesia esta formada por pecadores y así quiso Jesucristo que fuera, para que nos dierámos más cuenta de que necesitamos de Dios, como un niño necesita de papá y mamá.

      Si lo miramos con ese prisma, nos acercaremos a los Sacramentos, no viendo a un hombre pecador, que lo es, sino a una persona que el Espíritu Santo ha ungido por ser instrumento de la misericordia divina en el sacramento de la Reconciliación o administrarnos el sacramento del Amor, de la Entrega total, en el sacramento de la Eucaristía.

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    2. Creo que esta web es una de las que hace más propaganda de Sor Forcades. Por qué será?

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  13. Del concilio de Elvira (Granada), se conservan las actas. Se celebró en torno al 325. Antes por tanto del 380

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  14. Estimado lector, usted tiene toda la razón. El Concilio de Elvira es anterior a todo lo que describimos. El problema de este Concilio es que su fecha aún se discute entre los entendidos; en todo caso estamos hablando de una época en que la Iglesia hacía poco que salía de las persecuciones, y por tanto sus planteamientos eran más doctrinales que políticos. El Concilio de Elvira se dedica a poner las bases de las buenas conductas de la Comunidad Cristiana, del celibato, etc. para distanciarse del mundo pagano y también judaizante con la que convivía. No tenían la intencionalidad política, o si se quiere "civil" que después adquirieron los concilios toledanos. Por eso no lo he incluido.

    Arnulf d'Aquae Calidae

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    1. No sé quién le ha enseñado a usted, Arnulf, historia de la Iglesia o Patrística. Hablar de intencionalidad política o civil es un anacronismo que se quiere aplicar al pasado de las erróneas manifestaciones de ese reunión de la Tarraconense con pujos de eclesialidad y vergonzosa realidad mundana. Los Concilios que, unidos al Papa, son manifestación suprema de la Colegialidad, no tienen nada que ver con esta otra realidad negligible que se dedicó a decir, sin autoridad, competencia académica ni exigencia pastoral que una parte del territorio era nación y que, por tanto, tenía tales y cuales derechos. Ese arrebato de obcecación política está dañando mucho a la Iglesia, y no sólo porque se opone al magisterio explícito. Embolica que fa fort

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    2. Estoy de acuerdo, el Magisterio de la Iglesia no tiene "autoridad, competencia académica ni exigencia pastoral" para afirnar que un territorio es nación. Lo mismo cabe afirmar en el sentido opuesto: tampoco puede ni debe negar que lo sea.

      Es por este motivo, que usted ha declarado tan bien, que un servidor lo que procura y propone es diferenciar entre lo profano (la nación) de lo sagrado (la Iglesia).

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    3. De acuerdo, vamos acotando. Con Maritain, distinguir para unir. De lo que debe tratarse, en lo que debe centrarse la discusión, es en la moralidad o inmoralidad de determinada segregación.

      Es moral la segregación de un grupo sometido a colonización o por casus belli.

      Es inmoral la segregación unilateral. Porque va contra el bien común, la paz y el principio de subsidariedad. Lo ha reconocido el Magisterio de la Iglesia y aquí, en la pell de brau, lo acaban de reiterar el secretario de la CEE, Martínez Camino y el obispo de sant Feliu, Doctor Agusti Cortés Soriano.

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    4. JMVG Totalmente de acuerdo con sus planteamientos

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  15. http://www.abc.es/espana/20131119/abci-alcalde-separatista-atentado-201311190556.html (el alcalde de Vic reclama que le paguen los ataúdes de las niñas asesinadas por ETA, es solo un gesto propio del hijo de su madre, porque esa deuda ha prescrito).
    página recomendable para ver la catadura moral de los separatistas. Esto no se lo ha inventado la 13. Es la triste realidad de Cataluña.

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  16. Este denso y plomizo artículo tiene muchos datos de archivo y muy poca enjundia vital. Veamos. Cataluña ha sido siempre una región de la Corona de Aragón y después del Reino de España. ¿En que´se basan los teóricos de ayer y de hoy para decir que los catalanes tenemos más mériotos quie el resto de españoles?. Máxime, cuando la mayor parte de la población catalana es un cruce con el resto de españoles, debido a la migración interna originada por la prosperidad catalana. Resumiendo: muchos catalanes nos sentimos españoles y queremos seguir siéndolo, mientras que muchos foráneos e incluso extracomunitarios, como se ha documentado ya, sobornados por los independentistas, hacen proclamas soberanistas. Pero yendo al fondo de la cuestión: Cataluña no es una colonia, no ha sido absorbida por un poder extranjero y disfruta, como es evidente, de una administración autónoma tan amplia que le permite exhibir este absurdo desafío secesionsita. Ni el Derecho internacional ni la Doctrina pontificia (pese a los plúmbeos tratados de algunos clérigos mal aconsejados) justifican el envite de los catalanistas contra España. Reflexionen y sean sensatos.
    José de La Roda

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